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1º DE ESDE

AUGUSTO COMTE

jhon
[Nombre de la compañía]
1º DE ESDE
“Año del Buen Servicio al Ciudadano”

UNIVERSIDAD NACIONAL JORGE BASADRE


GROHMANN-TACNA

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y EMPRESARIALES

Trabajo monográfico grupal:

LA PEDAGOGÍA COMO VEHÍCULO DE APRENDIZAJE

Presentado por:

FRAY LUIS CHINO CALLE


JUDIT
JAZMÍN
PRISCILA

Docente encargado:

TAQUIO

Escuela Académica Profesional de Derecho y Ciencias


Políticas
Tacna - Perú
2012

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ÍNDICE
CAPÍTULO I
BIOGRAFÍA DE AUGUSTO COMTE

1.1. SU VIDA……………………………………………………………………….04
1.2. SUS OBRAS………………………………………………………………….06
1.3. ENTORNO SOCIO - POLÍTICO CULTURAL Y LOS PRECEDENTES DE SU
PENSAMIENTO……………………………………………………….…07

CAPITULO II
ANÀLISIS DE CURSO DE FILOSOFÌA POSITIVA

2.1. CURSO DE FILOSOFÍA POSITIVA………………………………………...09


2.1.1. LA PRIMERA LECCIÓN………………………………………………...10
A. ESTADO TEOLÓGICO O FICTICIO
B. ESTADO METAFÍSICO O ABSTRACTO
C. ESTADO POSITIVO O CIENTÍFICO
2.1.2. LA SEGUNDA LECCIÓN………………………………………………...12

CAPITULO III
LA SOCIOLOGÍA

3.1. DEFINICIÓN……………………………………………………………….….14
3.2. MÉTODO CIENTÍFICO………………………………………………………15
3.3. SEGÚN COMTE……………………………………………………………...15

CAPITULO IV
EL POSITIVISMO

UBICACIÓN
CRONOLÓGICA………………………………………………………..………...….17
1.1. REPRESENTANTES………………………………………………………...18
1.2. DEFINICIÓN DEL POSITIVISMO…………………………………………..19
1.3. CARACTERÍSTICA DEL POSITIVISMO…………………………………..20
1.4. INTRODUCCIÓN AL POSITIVISMO EN EL PERÚ………………………22
1.4.1. EN LAS UNIVERSIDADES………………………………………….22
1.4.2. EN CÍRCULOS POLÍTICOS E INTELECTUALES……………..…23
A. Manuel González Prada (1848-1918)
B. Mariano H. Cornejo (1866-1942)
C. Joaquín Capelo (1852-1928)
D. Carlos Wiesse (1859-1945)

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E. Manuel Vicente Villarán (1873-1958)
F. Javier Prado Ugarteche (1871-1921)
G. Jorge Polar (1856-1932)
1.5. EL POSITIVISMO JURÍDICO……………………………………………....28
1.5.1. EL MOVIMIENTO POSITIVISTA…………………………………...28
1.5.2. ESCUELAS POSITIVISTAS………………………………………...29
A. La Escuela de la Exégesis
B. La Escuela Científica
C. La Escuela Histórica
D. La Escuela Sociológica
E. La Escuela de la Jurisprudencia de Conceptos
F. La Escuela de la Jurisprudencia de Intereses
G. La Escuela del Movimiento del Derecho Libre

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

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INTRODUCCIÓN

El presente trabajo, Augusto Comte, más que una exposición orgánica y didáctica, es
el resultado de un minucioso trabajo de investigación de recolección de datos de
diferentes libros que aspira a situarse dentro de la investigación académica y del
análisis de la realidad Nacional y la Política Social en el Perú.

Cada capítulo está estructurado en base a aspectos propiamente informativos


producto de la recolección de fuentes documentales y virtuales realizada en su tiempo.
Las fuentes de información más importantes en las que se ha recurrido para el
desarrollo del presente trabajo monográfico están determinado por la recopilación
bibliografía, se ha recurrido a la tecnología informática.

La escasez de fuentes documentales (libros), agudiza de un óptimo preparado de


trabajo monográfico, es uno de los factores gravitantes de esta cuestión. Para
remediar esta deficiencia, se trabado solo con el material acopiado, han tenido que
crear una serie de estrategias para mejorar la calidad de la monografía, siendo una
de ellas, el contenido del tema de investigación, precursores de la sociología: Augusto
Comte.

Presente trabajo monográfico, Augusto Comte, está dividido en cuatro capítulos:


Capítulo I, biografía, se mencionara la vida y obras de Augusto Comte; en el Capítulo
II, daremos un análisis del pensamiento filosófico de Comte, En el Capítulo III,
sociología un aporte importante que brindo a la sociedad en su comprensión, ypor
ultimo Capitulo IV; el positivismo su filosofía abarco mucho en la modificación del
pensamiento contemporáneo.

El trabajo realizado debe ser un buen material didáctico e informativo, necesita ser
ejemplar en el conocimiento sobre el conspicuo científico y filósofo Augusto Comte y
la influencia de su pensamiento en la sociedad y a través de ella, entender las
exigencias científicas que la escuela de derecho requiere para buscar las soluciones
que necesita nuestra patria. Por lo tanto, para ser un buen abogado no es suficiente
dominar las disciplinas de las ciencias sociales que se va a estudiar, sino qué se va a
aplicar y enseñar cómo debe llevarse a cabo este proceso, para ello, es necesario
conocer contexto donde vivimos se va desarrollando en nuestro presente.

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CAPÍTULO I

BIOGRAFÍA DE AUGUSTO COMTE

1.4. SU VIDA

Augusto Comte, cuyo nombre completo es Isidoro Augusto Maria Francisco Javier
Comte nació el 19 de enero de 1798 en Montpellier, Francia. Sus padres fueron Luis
Augusto Comte y Rosalia Boyer, crecio en una familia modesta, eminentemente
católica y monárquica. Aunque recibió una educación cristiana, a los catorce años
abandonó la fe de sus padres, declarándose librepensador y republicano. En 1814
entró a la Escuela Politécnica de París, institución promovida en los tiempos de la
Revolución para la formación de técnicos del nuevo régimen. Aquí, dando muestras
de talento precoz, inició la lectura de las obras de Fontenelle, Maupertuis, A. Smith,
Duclos, Diderot, Hume, Condorcet, De Maestre, De Bonald, Bichat y Gall, que
alimentaron en él la idea de una reforma social orientada a una sociedad gobernada
por científicos. Cuando la Escuela se cerró por sus ideas republicanas, volvió por
breve tiempo a Montpellier, donde se sostuvo económicamente dando clases de
matemáticas, mientras estudiaba anatomía y fisiología en la facultad de Medicina.

En 1816, se estableció en París contra la voluntad de sus padres. Allí conoció al


líder socialista Saint-Simon (1760-1825), discípulo de D’Alembert, que trabajaba en el
proyecto de reorganizar la sociedad por medio de la ciencia y de la técnica. Comte se
dio cuenta entonces de la necesidad de una reconstrucción moral e intelectual de la
sociedad y colaboró con él como su secretario desde 1817 hasta 1824.

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En 1824, se independizó de Saint-Simon y empezó a dar lecciones en su casa a
un grupo de discípulos. Entre sus alumnos se encuentran algunos personajes ilustres:
el naturalista Alexander von Humboldt, el matemático Poinsot, el fisiólogo Blainville.

En 1825 se casó con Caroline Massine y, un año después, apenas publicada su


obra Considérations sur le pouvoirspirituel, dio señales de locura y tuvo que
permanecer en el manicomio aproximadamente un año. Salió de la clínica con el
diagnóstico de “no curado”. Las recaídas y la estrechez económica serán frecuentes
durante el resto de su vida.

En 1840 sufrió una crisis aguda, que le llevó en 1842 a la separación definitiva de
su esposa, y finalmente un nuevo amor senil y compartido solo a medias por Clotilde
Devaux, provocaron hacia 1845 una nueva crisis mental, cuyo efectos se advierten en
sus últimas obras, El Sistema de política positiva (1851 -1854) y el Catecismo
Positivista(1852). Esta última, en la que expuso el evangelio de la nueva religión
positivista de la humanidad, ofrece matices desconcertantes en muchos aspectos y
en su lenguaje.

Para fundar el nuevo espíritu positivista había fundado también, en 1845, una
especie de cenáculo en el que se reunían amigos y discípulos, pero este heraldo de
la filosofía científica contemporánea había perdido entonces todo contacto con la
ciencia viva de su tiempo, concentrado solo en sus meditaciones subjetivas. Solo la
ayuda económica de algunos admiradores (como Emile Littre o Jhon Stuart Mill ) le
salvo de la miseria. Muere el 5 de septiembre de 1857.

Los delirios de grandeza, sus manías de persecución y su sentimiento de


mesianismo, llegan al máximo. Ahora en sus obras el amor y el sentimiento son los
puntos fundamentales. «El sentimiento debe siempre dominar a la inteligencia»,
escribe en la Política positiva, y en esta época desaconsejaba la lectura del Curso,
por ser demasiado frío e intelectual.

Vive ahora alejado de sus clases y se mantiene gracias al subsidio positivista que
en un principio le pasaba Stuart Mili y más tarde Littré y otros amigos positivistas.

Un abono al Théátre-Italien le hace introducirse en un mundo menos hostil al


sentimiento. Sus días terminan entre visiones fantasmagóricas y plenos delirios.
Muere el 5 de septiembre de 1857 en su casa de la calle Monsieur le Prince, hoy sede
de la Sociedad Positivista.

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1.5. SUS OBRAS

Principales obras:

 Curso de Filosofía Positiva (1830- 1842)


 Discurso sobre el Espíritu Positivo (1844)
 Sistema de Política Positiva: Tratado sociológico que constituye la religión
de la humanidad (1851-1854)
 El Catecismo positivista (1852)
 Folletos de la filosofía positiva (1816- 1828)
 Apelar a los conservadores (1855)
 Síntesis Subjetiva (1856)
 Correspondencia (1816-1857)

Obras principales de Augusto Comte:

 Cours de Philosophie Positive: Publicado de 1830 a 1842.


 Systeme de politique positive instituant la Religion de l'Hrtmanité: Publicado
de 1851 a 1854.

Obras secundarias:

 Plan des travaux scientifiques nécessaires pour réorganiser la société:


Publicado en 1822 junto al Catecismo de los industriales, de SaintSimon.
 Discurso sobre el espíritu positivo: Publicada en 1844, como introducción a
un Cours
 Philosophique d'Astronomie populaire. (Constituye la segunda parte de este
volumen).
 Discours sur l'ensemble du positivisme. 1848-1851. (Resumen muy
apreciado por Comte: «Ya puedo morir en paz; lo principal ya está hecho».)
 Catechisme positiviste. 1849.
 Appel aux conservateurs. 1855.
 Synthese subjetive: Publicado en1856 (Tenían que haber seguido una
Synthese Mora/e y una Synthese d'lndustrie).
 Correspondencia con Clotilde de Vaux (181 cartas), con Stuart Mill, Valat.
 Saintes-Clotilde: Doce confesiones generales.

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1.6. ENTORNO SOCIO- POLÍTICO CULTURAL Y LOS PRECEDENTES DE SU
PENSAMIENTO

Los años de la vida de Comte (1798-1857) son los años posteriores a la Gran
Revolución. Todos los espíritus europeos, fatigados ya de tanta guerra, sienten el
deseo de un orden social estable, pero de un orden que a su vez se armonice con
todos los avances del progreso. Para los científicos de la época, la nueva ciencia, que
se manifiesta segura y poderosa, supone algo en lo que se debe creer sin regateos.
Sólo en la ciencia se ha de encontrar al auténtico progreso.

Pero armonizar este orden y este progreso no es tarea fácil. A un nivel político,
dos tendencias se manifiestan opuestas y cada una de ellas defensora de uno de los
dos valores; la monárquica y la conservadora, fiel a una tradición, a un espíritu
religioso, desea un orden: el orden que ya existía antes de la revolución. Y desconfía
del progreso, como fuente de liberalismos e impiedades. Por otro lado, el ala
reformista y liberal no desea volver a los tiempos anteriores a la Revolución. Comte
es creyente firme en el progreso y se proclama individualista.

En lo ideológico, tal vez la época no fuera tan crítica como la de Descartes,


hasta el punto de exigir la tabula rasa, con respecto a todo lo que la época ofrece,
Comte aprovecha y utiliza lo que su tiempo le daba como más seguro: la ciencia. A
partir de ella se construye el positivismo.

En el aspecto intelectual, Comte no es un filósofo de profesión; es un científico


puro que hace filosofía, instalándose así en la línea de la mejor tradición cartesiana
de los filósofos científicos. Al ser expulsado de la Escuela Politécnica, con la acusación
de republicano, en el año 1814, vuelve a Montepellier, y en su célebre facultad de
Medicina, estudia anatomía y fisiología. De nuevo en París, comienza la colaboración
con H. de Saint-Simón, aficionándose por los estudios de historia y de política.
Conjuntamente publican el Catecismo político de los industriales, encargándose
Comte de la parte ideológica de la obra.

Saint-Simón escribía de esta obra: “No ha tratado más que la parte científica
de nuestro sistema, sin exponer su parte sentimental y religiosa. Comte se ha
colocado en el punto de vista de Aristóteles, y por consiguiente, ha considerado la
capacidad aristotélica como la primera entre todas, como si el espiritualismo debiera
privar lo mismo que la capacidad industrial y la capacidad filosófica”.

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Tras estas discrepancias, surge la ruptura entre los dos y ya Comte de una
manera autodidacta se dedica a la construcción de su sistema. Era Comte un hombre
de voluntad férrea y de una gran capacidad de disciplina en el trabajo. Así, por
ejemplo, cuando e! mismo Saint-Simón le criticaba su mal estilo en la redacción,
Comte se impuso una disciplina para corregirlo, consistente en una serie de normas
que luego cumplía escrupulosamente. Algunas de éstas consistían en la intercalación
de punto o punto y coma cada cierta cantidad de palabras, o la no repetición de un
adverbio antes de transcurridas dos líneas, etc. Normas que de todas maneras no
mejoraron gran cosa su estilo, que siguió siendo monótono, retorcido, difícil y a veces
pesado.

Para una crítica clásica, la vida y la obra de Comte tienen dos fases: una
primera sensata, profunda y creadora, y la segunda de pura imaginación, fantasía y
locura. Opinión ésta tal vez avalada por el mismo Comte, quien se comparaba a
Aristóteles en su primera carrera y a San Pablo en la segunda. Pero tal vez un análisis
más detenido haría ver que la segunda carrera es solidaria con la primera y que las
diferencias son puramente superficiales. Su optimismo, su megalomanía, su
pretensión de ser el finalizador del ciclo de la evolución de la humanidad, es obra de
juventud. La estructuración del estado social definitivo, también es obra de juventud.
A su madurez neurótica, sólo corresponde el precipitarse en llevar a la práctica el
paraíso positivista, y el entregarse a los fantasmas de esta realización.

En cualquier caso, como afirma Stuart Mill, Comte no es más loco que cualquier
otro constructor de sistemas filosóficos.

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CAPITULO II

ANÀLISIS DE CURSO DE FILOSOFÌA POSITIVA

2.1. CURSO DE FILOSOFÍA POSITIVA

Curso de Filosofía Positiva es la obra principal de Augusto Comte, fue escrito


sin intención de publicarlo, sino únicamente para que le sirviera de guion para unas
lecciones que dio ante un escaso, aunque selecto, auditorio, tales como Alexander de
Humboldt y Poinsot, miembros de la Academia de Ciencias.

Este curso, iniciado por primera vez en abril de 1826, es el resultado de todos
sus trabajos hechos desde su salida de la Escuela Politécnica en 1816. Se compone
de cincuenta y seis lecciones, donde expone y analiza de forma sistemática todo saber
científico desde el punto de vista de la filosofía positiva.

La primera edición hecha por Comte, apareció en seis volúmenes, publicados


desde 1830 a 1842.

Las dos ideas básicas de la filosofía positiva, señaladas por Comte desde el
principio de su curso, son:

a) La organización de las ciencias en una gran escala enciclopédica.


b) La reorganización de la sociedad partiendo de los resultados de la sociología,
finalmente positiva.
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2.1.1. LA PRIMERA LECCIÓN

E] objeto de esta primera lección es exponer la finalidad del curso, es decir,


determinar con exactitud el espíritu en el cual serán consideradas las diversas
partes fundamentales de la filosofía natural.

Comienza con el análisis de la Ley de los tres estados, Comte observa que
cualquier aspecto de conocimiento que ha llegado a constituirse en ciencia se
encuentran con las mismas etapas, las cuales son necesarias para la evolución de
la humanidad, caracterizados por tres métodos de filosofar que se excluyen
mutuamente:

D. ESTADO TEOLÓGICO O FICTICIO, el espíritu humano dirige


primordialmente sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los seres,
a las causas primeras y finales de todos los efectos que le asombran, en
una palabra, hacia los conocimientos absolutos,. Representan a todos los
fenómenos como producidos por la intervención directa y continuada de
agentes sobrenaturales, explica todas las anomalías aparentes del
universo
E. ESTADO METAFÍSICO O ABSTRACTO, donde todo se explica por las
fuerzas abstractas, o «entidades» puramente verbales a las que se las cree
reales. En el fondo no es más que una simple modificación del primero, los
agentes sobrenaturales “divinos” son reemplazados por fuerzas abstractas,
verdaderas entidades (abstracciones personificadas), y son capaces de
engendrar por sí mismas todos los fenómenos observados, asignan a cada
uno su entidad correspondiente.
F. ESTADO POSITIVO O CIENTÍFICO, donde se renuncia a conocer el
absoluto, el origen y el destino del universo y donde toda explicación se
reduce a los hechos y a las relaciones necesarias entre ellos, a lo cual
lllamanos leyes; ni se consideran las ficciones, ni las abstracciones
personificadas, sino únicamente los hechos, ya sean estos particulares o
generales.

El progreso de cada uno de estos estados, ha constituido la paulatina


reducción de todos los múltiples principios de explicación hasta llegar a uno solo:
un solo Dios, para el estado teológico; una sola Naturaleza, para el estado
metafísico; una sola Ley, para el estado positivo, que evidentemente habría de ser

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la más general de todas y la que explica todos los fenómenos. Pero, ¿cuál es ésta?
Comte duda mucho en ese punto. Por una parte, una cierta analogía con los otros
estados exigiría la existencia de esta ley. Por otra parte, deducir todos los principios
de explicación a una sola ley le parece a Comte un tanto utópico.

¿Podría ser esta ley la gravitación universal? Según Comte, esta ley explica
muchos hechos, pero no se decide a presentar esta ley como la explicadora de
todo.

El descubrimiento de esta ley de los tres estados tiene dos pruebas:

a. La historia: La de la especie humana y la de cada individuo en particular,


que es una reproducción en pequeño de la historia de la especie.
b. La necesidad que manifiesta la humanidad de sistematizar el conjunto
de sus conocimientos, ya sean éstos: teóricos o prácticos.

La ciencia positiva sustituye toda idea de absoluto por la de una relación


necesaria entre los hechos. La idea de ley sustituye pues, a la de la causa.

Para alcanzar y cerrar definitivamente el estado positivo, faltan aún dos


cosas por hacer: constituir la física social o sociología; que completa el estudio de
todos los fenómenos posibles, y jerarquizar el conjunto de las ciencias. Para ello,
la filosofía positiva crea una nueva clase: la de especialistas de las generalidades,
estos serán los futuros filósofos del estado positivo.

Señala cuatro aplicaciones del positivismo.

II. Busca con toda racionalidad y objetividad las leyes del espíritu humano,
critica el método de la observación interior en psicología y la muestra
como una imposibilidad.
III. Separar lo que constituye el espíritu de las ciencias, de lo que son sus
relaciones mutuas de dependencia.
IV. La jerarquía de las ciencias contribuirá a la perfección de cada una de
las ciencias especializadas, haciéndolas colaborar metódicamente.
V. El espíritu positivo reorganizará la sociedad, pondrá fin a nuestro
individualismo revolucionario y anárquico, al mostrar una doctrina social
común.

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2.1.2. LA SEGUNDA LECCIÓN

Trata plenamente de la clasificación racional de las ciencias, Comte


consideraba que solo al alcanzar la sociología su estado positivo es posible hacer
una recta clasificación.

Comte prevé la creación de una nueva clase social, la de los ingenieros,


quienes se encargarán de relacionar los nuevos descubrimientos con sus posibles
aplicaciones prácticas, es decir, constituye un intermedio entre los investigadores
y los directores de ejecución de los trabajos.

Clasificación o jerarquía de las ciencias:

Estas ciencias forman una jerarquía natural desde cuatro puntos de vista
convergentes:

a. El de la generalidad o simplicidad de sus objetos


b. El de su dependencia lógica, o lo que es lo mismo su coordinación
racional.
c. El orden normal de facilidad para su enseñanza.
d. El orden efectivo de su desarrollo histórico.

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Coloca a las matemáticas a la cabeza de las ciencias, ya que las
matemáticas son a la vez una ciencia especializada y un método general que no
tiene objetos propios o concretos en la naturaleza, pero que es un instrumento
aplicable a todas las restantes ciencias. En efecto, con la elevación de la sociología
(palabra inventada por Comte, pero introducida al final del Curso) a ciencia
positiva, con lo cual todas las ciencias son ya positivas, y con la clasificación
racional, el estado positivo queda instaurado definitivamente. Por lo tanto, no hay
posibilidad de un cuarto estado, pues basándose el tercero en lo real, un estado
que quisiera superar sus presupuestos habría de basarse en otra cosa que lo real,
lo cual es imposible, afirma Comte.

Por último, la filosofía positiva solucionará la crisis de la sociedad, al ofrecer


unos cánones únicos. En definitiva, este positivismo ofrece la tentación de cerrar
un círculo muy grande en la evolución de la humanidad, y del que no se ven
posibilidades de salir. Nos encontramos más o menos instalados en un «paraíso»
positivista.

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CAPITULO III

LA SOCIOLOGÍA

3.1. DEFINICIÓN

La sociología es una ciencia que posee un tema de estudio perfectamente


diferenciado: el ser social en conjunto. Según Comte, la sociedad se compone de
todos los hombres vivos y de todos los hombres desaparecidos que viven en el
pensamientos de sus descendientes y que desarrollan en este pensamiento una
acción igual al ascendiente otorgado a su recuerdo, puesto que este pensamiento está
constituido por la acumulación de una experiencia y de un saber, que forman
conjuntamente un dato objetivo que relaciona a unas generaciones con otras. Pero,
entre todos los seres, la sociedad es la más variable, ya que es susceptible a
adaptarse a toda clase de fenómenos exteriores. Ningún ser es capaz de un proceso
tan rápido, y sobre todo tan continuo, puesto que, gracias a la sucesión de las
generaciones, el ser social domina el tiempo.

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3.2. MÉTODO CIENTÍFICO

En cuanto al método que tiene que emplear la sociología se fundamenta en la


observación y la inducción. Esta postura se relaciona con el pensamiento de Comte,
con una teoría general de la evolución filosófica.

La Sociología ocupa un puesto fundamental culminante en la enciclopedia


comtiana, al representar el término ultimo del progreso intelectual. Esta ciencia tiene
en cuenta el resultado de todas las demás y se propone como objetivo elaborar los
nuevos principios de la moral y del derecho; el sistema de ideas y de mecanismos de
convivencia, que salve a la humanidad de la anarquía y del desorden espiritual en la
que la habían sumido los revolucionarios del siglo XVIII.

3.3. SEGÚN COMTE

Comte pensaba que el desarrollo de la sociología de acuerdo con el espíritu


positivo tendría como resultado el orden social. Esta ciencia ofrecería la completa
sistematización de las reglas y principios de la convivencia, al igual que la Física y la
Biología comprende dos partes: la Estática y la Dinámica. La estática social estudia
las condiciones de existencia que son comunes a todas las sociedades en todas las
épocas las dinámicas, que estudia las leyes de desarrollo de la sociedad. Estas
condiciones son principalmente la sociabilidad, el núcleo familiar y la división de
trabajo, que se hace compatible con la cooperación de esfuerzos. Comte atribuye un
valor particular a la familia, como parte fundamental de la sociedad por lo que la
defiende procurando consolidarla mediante la prohibición del divorcio. La sociedad
para Comte está formada por familias, no por individuos. Se opone también a la
igualdad, por considerarla causa de anarquía, al llevar a atribuir cualquier función a
cualquier individuo. Por este motivo defiende también a la subordinación de sexos.
Por este motivo tiene reservas en relación con las doctrinas democráticas y socialistas
sostenidas por los revolucionarios del 1848.

Por otra parte, la dinámica social consiste en el estudio de las leyes del
desarrollo de la sociedad. Su ley fundamental es la de los tres estados. El progreso
social se ajusta a esta ley que es, para Comte, una verdadera y propia filosofía de la
historia. La humanidad marcha por una serie de etapas de perfeccionamiento en su
ser y en su obrar, exactamente como el individuo se desarrolla pasando por una serie

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de estados y de edades en su vida biológica hasta llegar a ser animal perfecto. Este
progreso de la humanidad es necesario e irresistible como cualquier otra ley física.
Además es indefinido, ya que la humanidad no progresa hacia una meta más allá de
la cual pueda.

Comte pensaba que la crisis publica y moral de la sociedad que entonces


provenía de la coexistencia de tres filosofías opuestas (teología, metafísica y ciencia).
Por tanto para reorganizar la sociedad era necesario que todas las mentes llegasen a
pensar de acuerdo con unas mismas ideas y que la Sociología se constituyese como
ciencia positiva, en la tesis política de Comte se dice la unidad social a través de la
unidad de la doctrina donde quiere decir que todo se reduzca a una doctrina
homogénea y cuando esto se cumpla será eminente el triunfo de la filosofía positiva y
que también habrá orden en la sociedad.

Para Comte, la felicidad de la sociedad depende tanto de un desarrollo general


de la razón iluminada por las ciencias como el establecimiento de una ciencia positiva
que estudie los hechos sociales para que así no haya discrepancia de diversas ideas
como lo hay en las ideas científicas.

Para Comte la ciencia más compleja de todas seria la sociología, cuyo único
ámbito de aplicación seria la sociedad humana. El objetivo último de la sociología seria
controlar el sistema social estableciendo de manera positiva y útil relaciones entre sus
diversos fenómenos, por todas estas ideas y más Comte es considerado el fundador
de la sociología, la creación de una sociología independiente está dirigida por la ley
de la evolución del espíritu humano lo cual está inscrito en la historia. Esta rama de la
sociología encierra la ley del progreso de la humanidad, es decir la ley de los tres
estados que constituye la filosofía de la historia de Comte, en la cual el estado político
está condicionado por el estado intelectual y por las creencias de una época.

En esta etapa final de su vida tuvo especial interés en describir de forma


minuciosa el ejercicio mismo de esta función directiva y pretendió incluso fundar una
especie de religión basada en el culto a la humanidad considerado como el “Gran Ser”
una unidad existencial superior, incluso a la existencia individual del hombre,
considera al espacio como un ser místico al que llama “Gran Medio “en el que está
situada la tierra el “Gran Fetiche “estos tres constituirían la trinidad de la religión
positivista, cuyo dogma seria el amor como principio, el orden como base y el progreso
como fin.

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CAPITULO IV

EL POSITIVISMO

5.1. UBICACIÓN CRONOLÓGICA

El Positivismo fue un amplio movimiento de pensamiento surgido en Francia


hacia inicios del siglo XIX y difundido luego por toda Europa hasta convertirse en una
de las tendencias más importante de la cultura, con portantes repercusiones en la
literatura y en las artes. El Positivismo tiene claros antecedentes que en síntesis
pueden reducirse a tres: el empirismo inglés, el fenomenismo 1 kantiano y el
progresismo de la Ilustración.

El Positivismo interpretó las notorias transformaciones sociales de la segunda


mitad del IXX. para algunos adecuadamente, pero para otros no; lo cierto es que el
desarrollo de la Revolución industrial y el consiguiente surgimiento de las grandes
ciudades, los extraordinarios descubrimientos científicos, el aumento del bienestar
material para la burguesía, la pacificación de Europa (la era positiva coincide con la
belle époque) y la europeización mundial propiciada por colonialismo crearon un clima
social y filosófico de optimismo exagerado, la fe en el progreso científico y tecnológico

1
La fenomenología es la ciencia que estudia la relación que hay entre los hechos (fenómenos) y el ámbito en
que se hace presente esta realidad (psiquismo, la conciencia).

18
que, según se creía, llegarían a resolver muy pronto todos los problemas de la
humanidad, tanto materiales como espirituales.

Las características generales de la corriente positivista son:

A. Admiración por la ciencia. Se considera que la única forma legítima de


conocimiento es el saber científico, siendo el método científico el único
procedimiento para obtener conocimiento objetivo. Se asume que todo
saber que no reúna las características del saber científico tiene que ser
rechazado, ya que no contribuye con el progreso.
B. La ciencia es un saber descriptivo. Se debe limitar a describir los
fenómenos de la naturaleza y las relaciones existentes entre ellos,
relaciones que se formulan como leyes. El objeto principal de la ciencia es
el ¿cómo se produce el fenómeno? y el ¿cómo de sus relaciones con otros
fenómenos?
C. La descripción científica se limita a lo dado al conocimiento sensible
(fenomenismo): a lo puesto ante los sentidos, a lo positivo (de allí tomó su
denominación este movimiento filosófico). Por ello, el Positivismo
representa un totalitarismo de la experiencia; lo que está más allá, lo que
trasciende el ámbito empírico, es rechazado.
D. Actitud antimetafísica. Rasgo derivado de lo expuesto anteriormente. Para
un positivista cualquier indagación suprasensible (más allá de lo físico) debe
ser rechazada, dado que se trataría de investigar asuntos absurdos y sin
sentido, que son imposibles de comprobar mediante la experimentación.
E. Concepción utilitaria de la ciencia. Por medio de la ciencia el ser humano
puede llegar a dominar la naturaleza.

5.2. REPRESENTANTES

El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático
francés del siglo XIX Auguste Comte, pero algunos de los conceptos positivistas se
remontan al filósofo británico David Hume, al filósofo francés Saint-Simón, y al filósofo
alemán Immanuel Kant.

Además de Auguste Comte en Francia, los representantes más significativos


del positivismo son: John Stuart Mill y Herbert Spencer en Inglaterra; Jakob Moleschott

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y Errist Haeckei en Alemania; Roberto Ardigó en Italia. Por lo tanto, el positivismo se
integra en tradiciones culturales diferentes: en Francia se inserta en el interior del
racionalismo que va desde Descartes hasta la ilustración; en Inglaterra, se desarrolla
sobre la tradición empirista y utilitaria, y se relaciona a continuación con la teoría
darwinista de la evolución; en Alemania asume la forma de un rígido cientificismo y de
un monismo materialista; en Italia, con Ardigó, sus raíces se remontan al naturalismo
renacentista, aunque sus frutos más notables, debido a la situación social de la nación
ya unificada los brinda en el ámbito de la pedagogía y de la antropología criminal.

5.3. DEFINICIÓN DEL POSITIVISMO

El positivismo es un sistema filosófico que admite sólo el método experimental,


reduce la posibilidad del conocimiento a lo positivo, a lo dado por la experiencia. Influyó
a casi todas las sociedades de la segunda mitad del siglo XIX, claro con variantes de
acuerdo a las condiciones de cada una. Se reconoce a Augusto Comte como su
fundador.

El Positivismo ubica a la ciencia en un lugar relevante. El conocimiento


científico es considerado como un instrumento para dominar la naturaleza.

Se refiere al positivismo como una Ciencia comprometida con la búsqueda de


leyes invariantes, también como oposición al negativismo, entendido como
desorden, el caos moral y político, la anarquía intelectual, la corrupción política y la
incompetencia de los líderes políticos.

 Replantear y buscar la verdad en los hechos positivos.


 Considerar la experiencia como única fuente del saber y criterio último
de certeza.
 Acuerdo y casi identidad entre conocimiento filosófico y conocimiento.
 Actitud agnóstica o negativa frente a los problemas de la metafísica,
que sobrepasan los límites de la experiencia, hallándose en el ámbito
de la fantasmagoría.
 Concepción mecanicista de la naturaleza y, por consiguiente,
determinismo de los hechos naturales y humanos.
 Unidad de lo real, aunque algunos positivistas niegan la diversidad de
la materia con relación al espíritu.

20
 Génesis, explicaciones y justificaciones de los valores espirituales
según la evolución biológica y las leyes de la Psicología.

El positivismo se identifica como el único sistema capaz de garantizar orden y


progreso.

5.4. CARACTERÍSTICA DEL POSITIVISMO

a) A diferencia del idealismo, en el positivismo se reivindica el primado de la


ciencia: sólo conocemos aquello que nos permite conocer las ciencias, y el
único método de conocimiento es el propio de las ciencias naturales.
b) El método de las ciencias naturales (descubrimiento de las leyes causales y el
control que éstas ejercen sobre los hechos) no sólo se aplica al estudio de la
naturaleza sino también al estudio de la sociedad.
c) Por esto la sociología, entendida como la ciencia de aquellos “hechos
naturales” constituidos por las relaciones humanas y sociales, es un resultado
característico del programa filosófico positivista.
d) En el positivismo no sólo se da la afirmación de la unidad del método científico
y de la primacía de dicho método como instrumento cognoscitivo, sino que se
exalta la ciencia en cuanto único medio en condiciones de solucionar en el
transcurso del tiempo todos los problemas humanos y sociales que hasta
entonces habían atormentado a la humanidad.
e) Por consiguiente, la época del positivismo se caracteriza por un optimismo
general, que surge de la certidumbre en un progreso imparable (concebido en
ocasiones como resultado del ingenio y del trabajo humano, y en otros casos
como algo necesario y automático) que avanza hacia condiciones de bienestar
generalizado, en una sociedad pacífica y penetrada de solidaridad entre los
hombres.
f) El hecho de que la ciencia sea propuesta por los positivistas como único
fundamento sólido de la vida de los individuos y de la vida en común; el que se
la considere como garantía absoluta del destino de progreso de la humanidad;
el que el positivismo se pronuncie a favor de la divinidad del hecho: todo esto
indujo a algunos especialistas a interpretar el positivismo como parte integrante

21
de la mentalidad romántica. En el caso del positivismo, sin embargo, sería la
ciencia la que resultaría elevada a la categoría de infinito.
g) Tal interpretación no ha impedido sin embargo que otros exegetas (por ejemplo,
Geymonat2) descubran en el positivismo determinados temas fundamentales
que proceden de la tradición ilustrada, como es el caso de la tendencia a
considerar que los hechos empíricos son la única base del verdadero
conocimiento, la fe en la racionalidad científica como solucionadora de los
problemas de la humanidad, o incluso la concepción laica de la cultura,
entendida como construcción puramente humana, sin ninguna dependencia de
teorías y supuestos teológicos.
h) Siempre en líneas generales el positivismo (John Stuart Mili constituye una
excepción en este aspecto) se caracteriza por una confianza acrítica y a
menudo expeditiva y superficial en la estabilidad y en el crecimiento sin
obstáculos de la ciencia. Dicha confianza acrítica se transformó en un
fenómeno consuetudinario.
i) La positividad de la ciencia lleva a que la mentalidad positivista combata las
concepciones idealistas y espiritualistas de la realidad, concepciones que los
positivistas acusaban de metafísicas, aunque ellos cayesen también en
posturas metafísicas tan dogmáticas como aquellas que criticaban.
j) La confianza en la ciencia y en la racionalidad humana, en definitiva, los rasgos
ilustrados del positivismo, indujeron a algunos marxistas a considerar que la
acostumbrada interpretación marxista (según la cual el positivismo no es más
que la ideología de la burguesía en la segunda mitad del siglo XIX) es
insuficiente y, en cualquier caso, posee un carácter reductivo.

2
El filósofo italiano Ludovico Geymonat, vinculado siempre a la izquierda. Considerado como uno de los
principales filósofos de Italia, y en cualquier caso el más comprometido políticamente, teórico de la filosofía de
la ciencia, se incorporó al marxismo bajo el fascismo italiano y formó parte del grupo de intelectuales que en
Turín gravitaba alrededor del editor Giulio Einaudi. En 1935 fue detenido, junto con el filósofo Norberto Bobbio
y el escritor Cesare Pavese.

22
5.5. INTRODUCCIÓN AL POSITIVISMO EN EL PERÚ
5.5.1. EN LAS UNIVERSIDADES

El positivismo de Comte, primero, del que ya se tenía noticia


anteriormente por las publicaciones de José Joaquín de Mora 3, y luego el de
Spencer, se difunden grandemente después de 1870. En 1871, Juan Federico
Elmore4, al inaugurar los cursos de la Universidad de San Marcos subrayaba la
importancia de la ley de la evolución, “que la filosofía moderna ha descubierto,
y que siendo la base de un nuevo sistema filosófico, está llamado a hacer una
revolución en el pensamiento, a cambiar nuestra teoría general de las cosas y
a dar un nuevo impulso a todas las ciencias y al desenvolvimiento de la
humanidad".

Pocos años después, en 1874, el Decano de la Facultad de


Jurisprudencia de San Marcos, el renombrado liberal José Antonio
Barrenechea5, en la Memoria anual leída ante el claustro universitario, al tratar
las relaciones entre el derecho natural y el positivo, hacía explícita referencia a
Spencer (Las ideas y el pensamiento de Spencer fueron introducidos por otro
pensador, Juan Federido Elmore, quien afirmaba en 1871: “La ley de la
evolución, base de la filosofía moderna, está destinada a cambiar nuestra
concepción de todas las cosas y, por tanto, dar un nuevo impulso a todas las
ciencias, las cuales modificarán el desarrollo de la humanidad.”), a quien
consideraba, junto con Bain, heredero del legado filosófico de Stuart Mili y jefe
de la escuela inglesa de filosofía.

En otros de las facultades de derecho y ciencias sociales son influidos


por las doctrinas positivistas, las que se hacen sentir también en el campo de
las ciencias naturales. Las teorías transformistas y el experimentalismo de
Claude Bernard6 se difundieron mucho, en efecto, entre los profesores de la
Facultad de Medicina, los que no desconocieron tampoco las ideas de Comte.

3
En el Perú el positivismo fue conocido gracias a las noticias que de él llevó el español José Joaquín de Mora.
Éste era partidario de la filosofía del “common sense” de la escuela escocesa, fundada por Thomas Reid, pero
que en su viaje al Perú llevó también las nuevas doctrinas del positivismo de Comte.
4
Profesor de derecho de la UNMSM. En 1871 se declara partidario de la teoría de la evolución.
5
Decano de la facultad de derecho de la UNMSM en esos años. Reconoce que el positivismo es esencial para
poder fundamentar las ciencias sociales.
6
Fue un biólogo teórico, médico y fisiólogo francés. Fundador de la medicina experimental. se declaró entonces
que la salud es un conjunto de hechos regidos por leyes, identificando la medicina experimental con la fisiología

23
Daniel A. Carrión, estudiante de medicina que se sacrificó por lograr el adelanto
de la investigación de la verruga, estuvo influido por las ideas positivistas, lo
que revela el grado de penetración de éstas en el ambiente médico. Se
comprende que la enseñanza de la filosofía también terminará por ceder al
impulso de las nuevas ideas, cambio de dirección éste que estuvo precedido y
facilitado por el interés creciente que hacia fines del XIX y comienzos del XX
despertaron los estudios kantianos.

5.5.2. EN CÍRCULOS POLÍTICOS E INTELECTUALES

La época era propicia a este cambio y a la consolidación de una nueva


fe: había que reconstruir el país después de la guerra del Pacífico (1879-1881)
y había que justificar el gobierno de los grupos burgueses que por entonces
comenzaban a recibir el influjo de la expansión del capitalismo financiero Sin
embargo, las contingencias de la lucha política y la falta de una sólida
organización partidaria y clarista impidieron que en el Perú el positivismo se
convirtiera en doctrina oficial y determinara toda la política del Estado como
ocurrió en Brasil y México. Los positivistas peruanos se mostraron vacilantes y
superficiales en muchos puntos importantes de doctrina y cedieron casi siempre
a la presión de las fuerzas más tradicionales y conservadoras.

Por otro lado, se les puede objetar el que, lejos de promover el


conocimiento científico en gran escala y la aplicación de la moderna tecnología
a la explotación de las riquezas naturales del país, lejos de llevar a la práctica
las declaraciones sobre la necesidad y el provecho de la educación técnica y
de mostrar cómo el mejor aprovechamiento de los recursos del país puede
mejorar decisivamente el estatuto humano de los pobladores, se limitaron a
definir abstractamente la problemática peruana y a predecir una evolución
social favorable que correspondía a otros patrones histórico-sociales.

H. Manuel González Prada (1848-1918)

El famoso poeta y ensayista ocupa un lugar especial, no sólo por


su militando social y política sino, además, por su condición de
pensador ajeno a la Universidad. Crítico implacable de los vicios

24
políticos del país y de la ineptitud y medrosidad de sus
contemporáneos para llevar la aplicación de la ciencia hasta sus
últimas consecuencias en la conducción de la sociedad humana,
González Prada veía en el saber positivo el instrumento que habría
de regenerar el carcomido organismo republicano sacado a luz por la
derrota de la guerra con Chile:

“Si la ignorancia de los gobernantes i la servidumbre de los


gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos a la Ciencia,
ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la
Naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre enjendradora de
hombres fuertes. No hablo, señores, de la ciencia momificada que
va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrógradas:
hablo de la Ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la
Ciencia con ideas de radio jigantesco, de la Ciencia que
trasciende a juventud i sabe a miel de panales griegos, de la
Ciencia positiva que en sólo un siglo de aplicaciones industriales
produjo más bienes a la Humanidad que milenios enteros de
Teolojía i Metafísica.”

Son claras las huellas del pensamiento positivo, en su más amplia


gama, que cubre el nacionalismo, el materialismo, el evolucionismo
y otras filosofías típicas del siglo XIX.

I. Mariano H. Cornejo (1866-1942)

Sociólogo vastamente conocido en Europa y América por su bien


documentada Sociología general. Cornejo fue influido por Spencer,
aunque también se perciben en su obra las huellas de Comte y Tarde,
así como de Wundt, Levy-Bruhl, Frazer, Fouillée y Simmel y otros
autores no propiamente positivistas.

Sus convicciones filosóficas son, sin embargo, claramente


positivistas. He aquí, como texto muy representativo, una declaración
del más clásico sabor fenomenista:

25
“La ciencia, señores, limitada por la infranqueable relatividad
del conocimiento, será siempre de los fenómenos y nunca de las
sustancias; ciencia de las leyes y de los hechos, y no ciencia de
las cosas, ciencia del ser; noción del movimiento y sus
transformaciones, incapaz de resolver la lucha del materialismo
con el espiritualismo, fuera del radio luminoso de la razón
humana”.

Por otra parte, acepta el esquema naturalista y reduce sin residuo


los fenómenos sociales a fenómenos derivados de la energía y la
materia, sujetos al principio general de la evolución, que Cornejo
define en estos términos:

“Un tránsito de la materia y del movimiento en estado difuso e


incoherente a un estado en que la materia y el movimiento se
integran y se asimilan en masas, en las cuales la diferenciación
de las partes produce la coordinación y la organización del todo.”

J. Joaquín Capelo (1852-1928)

Ingeniero dedicado a las ciencias, es otra figura) importante en la


sociología positivista por su Sociología de Lima. Doctrinariamente es,
como Cornejo, un evolucionista convencido, que sigue los pasos a
Spencer en su intento de formular una ley general explicativa de toda
suerte de fenómenos.* Tras esta ley, Capelo avizora la existencia de
una substancia única, ‘‘múltiple en su número y varía únicamente por
su estado de relativo desarrollo”. Su respuesta final es, sin embargo,
de corte leibniziano:” La fuerza y el espíritu son las mónadas
elementales del universo.”

Con lo cual el positivismo resultaba sorprendentemente


armonizado con los postulados de una metafísica espiritualista e
inclusive de una ética religiosa cuyos postulados, en la interpretación
de Capelo, pueden ser evolutivamente fundados.

26
K. Carlos Wiesse (1859-1945)

También mencionado dentro del movimiento positivista en


sociología. Fue asimismo profesor de historia dé la filosofía y estética
en San Marcos. Su opúsculo sobre "Los sistemas filosóficos" lo sitúa
netamente en la línea del pensar positivo pues asigna a la filosofía
la tarea de ordenar los conocimientos empíricos, formular una
síntesis final de las ciencias e indagar sobre lo incognoscible en la
medida en que éste toca a lo cognoscible. De otro lado, su Programa
de Estética (1885) lo mostraba influido por la orientación analítica y
experimental que difundió en España el texto de Revilla.

L. Manuel Vicente Villarán (1873-1958)

En el campo del derecho es muy importante la figura de Manuel


Vicente Villarán ya mencionado a propósito de la educación. A él se
debe la reforma de la enseñanza del derecho, gracias a la cual, desde
1896, las doctrinas positivistas desplazaron al idealismo de cepa
krausista que dominaba aún en San Marcos y en otras Universidades
peruanas. Los nombres de los tratadistas ingleses y franceses, como
J. Stuart Mili, Villey, Letourneau, Durkheim y Fouilíée reemplazaron
a las autoridades de jusnaturalismo germano y acercaron el estudio
de las ciencias jurídicas al terreno de la investigación positiva.

El fondo filosófico de esta reforma es un postulado ético


psicologista y antropocentrista que Villarán formula así en el opúsculo
Las ciencias morales contemporáneas y su tendencia positiva:

“Tenemos por bueno lo que se ama y por malo lo que se


repele. Si concibiéramos seres insensibles, incapaces de amor y
de odio, de atracción o repulsión, no habría para ellos nada que
no fuera indiferente y neutro, la idea misma del bien y del mal
desaparecería.”

M. Javier Prado Ugarteche (1871-1921)

Desempeñó también un importante papel en la introducción del


positivismo en derecho, a cuya rama penal dedicó su tesis de 1890,

27
El método positivo en el derecho penal. Fue profesor de historia de
la filosofía en San Marcos y desde su cátedra, quizá más que a través
de su obra escrita, ejerció poderosa influencia en el desarrollo de los
estudios filosóficos. Admirador del método positivo definido por
Comte, pasa luego a sufrir la influencia de Spencer, en quien ve el
más legítimo representante de la filosofía del momento, digno de ser
puesto al lado de Kant entre las cumbres de la reflexión filosófica.

Critico convencido de la metafísica como saber riguroso, Prado se


inclina por un concepto de verdad basado en la coincidencia entre el
encadenamiento de los pensamientos y el movimiento de los
fenómenos. Defiende el principio de la relatividad del conocimiento
que limita a lo dado el campo de ejercicio de nuestra facultad
cognoscitiva. Pero esta tesis, tal como la sostiene nuestro autor, se
extrae una consecuencia práctica en el orden de la conducta social,
el principio de la limitación del poder y la libertad, axioma fundamental
de la teoría demo-liberal del Estado. En efecto, según Prado, dicho
principio:

“Al limitar nuestro pensamiento limita también nuestra


actividad en presencia de los otros hombres, y nos impone
restricciones cuya regla es la justicia derivada de la
naturaleza misma de nuestras relaciones. De este modo, la
limitación de nuestra libertad práctica por la voluntad de
otro es la expresión legítima, la figura exterior de nuestra
limitación científica.”

Prado sin embargo, no se mantuvo fiel al credo positivista. En


1907 piensa que la hora de Spencer ha pasado y que "un idealismo
espontáneo y renovador, representado en su forma más vigorosa y
sugestiva en la novísima concepción de Henri Bergson satisface más
las exigencias del pensar filosófico.

28
N. Jorge Polar (1856-1932)

Es una figura muy distinguida de la Universidad de Arequipa, de


la cual llegó a ser Rector, para luego desempeñar altas funciones
de gobierno, como el Ministerio de Instrucción. En filosofía tiene
particular importancia su contribución a la estética, a través de sus
lecciones universitarias y de su libro "Lecciones de Estética", que
dieron un impulso decisivo al cultivo de estos estudios en el Perú.
Polar sufrió el influjo de Taine, Guyau y Spencer, en cambio no
parece haber estudiado a Comte. La filosofía kantiana es otra de
sus coordenadas intelectuales, como ocurre con buena parte de
nuestros positivistas, que veían en el maestro de Konigsberg sobre
todo el crítico de la metafísica, el gran curador de las ilusiones del
conocimiento absoluto. Esta formación lo lleva a sostener tesis de
corte idealista, al estilo del fenomenismo ochocentista: “Cuando el
hombre cree ver las cosas, lo que ve, en realidad, es su propio ser
modificado en las cosas.

Por otra parte, en la doctrina del conocimiento no descartó la


viabilidad de un idealismo religioso, fundado en la dualidad de la
experiencia y la razón.”

Polar tampoco permaneció en las filas del positivismo. En los


años terminales de su vida derivó hacia el espiritualismo que en
Francia defendían Boutroux7 y Bergson. Con ellos, Polar sigue a
James y a Croce, dentro de una orientación del pensamiento
filosófico marcadamente antipositivista, que va a ser la dominante
en la segunda y tercera década del siglo XX.

5.6. EL POSITIVISMO JURÍDICO


5.6.1. EL MOVIMIENTO POSITIVISTA

El positivismo en sí mismo como un movimiento filosófico jurídico de


características únicas. Los juristas de este momento, los positivistas, usaron

7
Al lado y por encima de la ciencia, Boutroux sitúa la vida espiritual donde encontramos la verdadera vida
creadora de los hombres.

29
preferentemente el método comparativo y buscaron conceptos generales, de
carácter abstracto, que obtenían del análisis de los ordenamientos jurídicos. En
este estudio prescindían, en gran medida, de la propia eficacia de la norma
estudiada, centrando su atención en la efectiva realización de la misma. Lo que
importaba era el “ser aparente” prestando poca o nula trascendencia al “ser
inmanente” y al “deber ser”.

En esta proyección tiene poca importancia el estudio de los valores y,


por lo tanto, el elemento axiológico o estimativo del propio Derecho.

El positivismo jurídico, con sus diversas escuelas, reconoce carácter


jurídico únicamente a las normas emanadas del poder legislativo del Estado
soberano, asumidas como tales en sus leyes escritas. De manera tal que se
presta especial importancia al aspecto formal de la norma, superponiéndolo al
material, o de contenido de las mismas.

A todo lo dicho, y especialmente en el siglo XIX, el filósofo del Derecho,


que se definía a sí mismo como positivista, quería indicar que rechazaba el
Derecho Natural, con todo lo que este rechazo significaba en sí mismo. Se
pretendía crear un sistema de Derecho científico y absolutamente racional sin
advertir que el Derecho no es en sí mismo, ni tiene por qué serlo, al menos a
mi juicio, un saber científico. Se pensaba que cualquier saber que no pudiera
calificarse de científico no servía, se convertía en un conocimiento de segunda
categoría, y por lo tanto se pretendió dotar al conocimiento jurídico de un «tinte
de cientificidad», cimentándolo sobre una racionalidad similar a la propia de las
ciencias de la naturaleza.

5.6.2. ESCUELAS POSITIVISTAS

H. La Escuela de la Exégesis

Para los integrantes de esta escuela, el Derecho tiene un carácter


eminentemente estatal que sólo tiene sentido dentro de este tipo de
organización social. Consecuentemente sólo les interesa el Derecho
positivo que debe estudiarse atendiendo a la voluntad del legislador, esto

30
es. Por eso, en caso de que se produzca alguna necesidad de
interpretación, es necesario acudir a la analogía rechazando, de base, el
recurso a la costumbre. Esta escuela tiene su ámbito de aplicación
fundamentalmente en Francia y concede gran importancia a la
jurisprudencia entendida como conjunto de decisiones emitidas por los
jueces.

I. La Escuela Científica

Así las cosas, se inicia un nuevo movimiento conocido con el nombre de


Escuela Científica, en oposición a la Exegética. Su mayor representante fue
Gény8, que afirmó que es preciso renunciar a encontrar una ley escrita
completa y suficiente para adaptarse a todas las situaciones o
preocupaciones jurídicas. Por ello es necesario conceder un papel
preponderante a la interpretación de acuerdo con la propia naturaleza de las
cosas. La búsqueda de este movimiento es posiblemente alcanzar un
Derecho común, general y subordinado, que dé una respuesta más
satisfactoria a la mentalidad jurídica existente en el momento.

J. La Escuela Histórica

Recibe este nombre por fomentar especialmente los estudios de carácter


histórico poniendo además de relieve la consideración del Derecho como
producto social. Con esta escuela se sientan las bases de lo que
posteriormente se conformará como lógica y dogmática jurídica. Esta visión
se opone al Derecho Natural de forma clara y específica, aunque no
necesariamente a la búsqueda de la justicia representada en una suerte de
«Derecho popular», o concepción popular del Derecho. Esta misma
característica acerca a los integrantes de esta escuela hacia la búsqueda
de las tradiciones transmitidas a través de lo que se denomina “espíritu del
pueblo”, que concede gran importancia a la vertiente consuetudinaria.

8
François Gény y el derecho. La lucha contra el método exegético. El Método de la Investigación Científica
propone acudir a otras fuentes auxiliares del Derecho como la: Costumbre, la Jurisprudencia, la Doctrina, la
Equidad y adicionalmente acudir a otras ciencias auxiliares del derecho como a la balística, a la antropología, a
la sociología, a la psicología, a la medicina forense, la criminología, etc.

31
Y por eso el Derecho es entendido como un fenómeno cultural en el que
se niega el aspecto metafísico buscando una nueva formulación de la
ciencia jurídica en la cual predomine el empleo del método empírico,
histórico y relativista.

K. La Escuela Sociológica

El representante más conspicuo de esta escuela fue Comte, que


entendió la Sociología como una ciencia universal de la sociedad humana.
Su pensamiento se funda esencialmente en la exposición de la teoría
conocida como de los tres estados, así como en el intento de aportar un
nuevo sistema de ordenación de las ciencias.

El sociologismo comtiano evolucionó en el ámbito jurídico a lo que se ha


llamado, la Escuela de la Sociología Jurídica. La principal preocupación de
esta escuela positivista representada fundamentalmente por Ehrlich9 fue el
estudio de los fenómenos jurídicos analizados como hechos sociales de
gran relevancia. Su concepción no fue del todo original, especialmente en
lo que se refiere a la gran relación existente entre sociedad y Derecho. Pero
sí lo fue en el sentido de afirmar que el punto central de desenvolvimiento
del Derecho no está ni en la legislación, ni en la ciencia jurídica, ni por
supuesto en la jurisprudencia sino, simplemente, en la sociedad. Y por eso
es fundamental fijarse en el derecho que se denomina «viviente» en el
sentido de la gran fuerza consuetudinaria que tiene. La tesis que defiende
esta escuela niega que el Derecho se condense en las leyes. Muy al
contrario, todo movimiento jurídico tienen su único fundamento y su razón
de ser última en la propia sociedad y en lo que ésta demanda como propio.

9
Eugen Ehrlich (1862-1922) está considerado el primer teórico de la Sociología del Derecho. Coetáneo de
François Gény y antecesor de los teóricos del llamado movimiento del Derecho libre, buscó, como todos ellos,
liberar al intérprete del Derecho de los lazos del formalismo extremo a que había conducido la jurisprudencia
conceptualista y el culto a la construcción, a través de una concepción sociológica que niega la naturaleza
científica de la Jurisprudencia (a la que considera una mera técnica) y reserva la consideración de científica para
la Sociología del Derecho, descriptora de las regularidades causales que se dan en el seno de la sociedad.

32
L. La Escuela de la Jurisprudencia de Conceptos

No es posible hablar de esta escuela sin mencionar a Ihering10 que parte


de la llamada Jurisprudencia de Conceptos, también conocida como
dogmática jurídica y que alcanzó gran desarrollo. Su positivismo se
caracterizó por la búsqueda de conceptos puros y generales, tomando como
base las normas promulgadas.

Poco después de su inicio, sus mismos cultivadores advirtieron su


excesivo carácter abstracto, motivo que propició la necesidad de su
evolución. Los representantes de esta escuela, aunque defienden ideas no
siempre coincidentes, afirman el carácter imperativo de las normas negando
la juridicidad, a cualquier ley no estatal.

La revolución industrial producida en Europa en el s. XIX fue un elemento


esencial en el desarrollo de esta escuela ya de por sí debilitada por su
excesiva abstracción ya comentada. La rápida evolución social demandó del
jurista respuestas que esta escuela no podía satisfacer.

M. La Escuela de la Jurisprudencia de Intereses

Como consecuencia surgió la llamada Escuela de la Jurisprudencia de


Intereses, que se inicia en la segunda mitad de la vida académica de Ihering.
Su filosofía es la antítesis de la anterior, ya que desechaba la primacía de
la lógica abstracta y buscaba el estudio y la valoración de lo concreto,
mostrado a través de la experiencia vital. Por eso las leyes son el resultado
de los intereses de la sociedad. Pero no se refiere a los valores imperantes
en la misma, sino, únicamente, a lo que a ésta le interesa. A pesar de ello,
esta escuela se acerca de alguna manera a un iusnaturalismo, aunque
distinto al que había existido hasta los siglos XVII y XVIII que postulaba
valores absolutos y eternos.

10
Formula conceptos con las bases de los anteriores juristas. Como profesor de derecho romano se encarga de
difundir la técnica del derecho alemán partiendo del análisis de las instituciones jurídicas romanas.

33
N. La Escuela del Movimiento del Derecho Libre
De este movimiento participa, de alguna manera, la Jurisprudencia de
Intereses a la que nos hemos referido hace unos momentos. Una de las
características de este movimiento es el rechazo del dogmatismo y del que
ellos llaman el conformismo. Dentro de los representantes de esta escuela
se encuentra Kantorowicz, que afirma que junto al Derecho estatal, e incluso
anterior a éste, se debe situar lo que se denomina Derecho Libre, que lo
identifica con el resultante de la opinión de los miembros de la sociedad y
especialmente de las sentencias de los jueces. La Escuela del Derecho
Libre, que se configura más bien como un movimiento, presenta la
característica común y definitoria de rechazar la plenitud del ordenamiento
jurídico, entendiendo, consecuentemente, que siempre existe un espacio
vacío que el intérprete de la ley debe llenar. Este movimiento tuvo un
importante fundamento histórico cuya consecuencia fue poner de manifiesto
la insuficiencia de la legislación escrita frente a la pluralidad de la realidad
social.

El derecho libre no es un sistema y no se desprende de otras normas


legales, cuando la ley no resuelve, los científicos del derecho libre pueden
suministrar nociones y llenar los silencios de la ley.

La escuela libre propone como método para interpretar la ley, reunir los
diversos puntos de vista, analizarlos, y deducir las posibles interpretaciones
de estas perspectivas (como a las escrituras sagradas).

34
CONCLUSIONES

1. El positivismo es una corriente filosófica iniciada por Augusto Comte que afirma
que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal
conocimiento solamente puede surgir de la afirmación positiva de las teorías a
través del método científico.

2. El positivismo es algo basado en los sentidos, en lo real en los hechos,


acontecimientos por medio de la observación este investiga la verdad por medio
de la experiencia de los sentidos, lo cual no es muy certero ya que en ocasiones
suelen confundirnos.

3. El positivismo se implanta en Perú en 1860 – 1900. Se desarrolla un pensamiento


filosófico vinculado a la necesidad de una renovación de mentalidad. Por ello los
filósofos se remiten a otros productos del pensamiento europeo no español. Se
entiende sobre todo influencias inglesas y francesas.

4. La influencia del positivismo en nuestro pensamiento peruano es innegable y su


estudio es necesario para poder auto-comprendernos de la manera más plena
posible.

5. La herencia del positivismo se ve plasmada en la relevancia que tiene para el


mismo, los principios de legalidad y de seguridad jurídica. Es el gran eslabón entre
la antigua dogmática jurídica y el estudio del Derecho contemporáneo. Es
indispensable su conocimiento, si se quieren hacer estudios o investigaciones en
lo que respecta al Derecho en cualquier forma, ya sea particular o general.
6.

35
BIBLIOGRAFÍA

1. Bueno, Miguel. (1982). Las grandes decisiones de la filosofía: síntesis


propedéutica. México: Ed. Fondo de la Cultura Económica.

2. Ramos Pascua, J. A. y Rodilla González M. A. (2006). El positivismo jurídico a


examen. España: ed. AQUILAFUENTE.

3. Falta datos ().La filosofía en el Perú

36