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Trabajo Práctico de

Gastronomía
 Tema: Vinos

 Profesora: Silva Agustina

 Alumnas: Frydman Betina


Lupidi Agostina
Sánchez Guadalupe
Tello Camila

 Carrera: Turismo 3° TM

 Fecha de entrega: 22/05/2017


Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de
púrpura o sangre de topacio….
….Vino, estrellado hijo de la tierra, liso como una
espada, suave como desordenado terciopelo…
Fragmento de Oda al vino, Pablo Neruda

El vino es una bebida que se obtiene mediante la fermentación alcohólica de la uva, con la
utilización de levaduras propias, que a través de su acción metabólica transforma los azúcares
de la fruta en alcohol y dióxido de carbono.
El clima, la altitud y latitud, las horas de luz, las temperaturas en las que se desarrolla la vid
son determinantes en la formación de los azúcares, en consecuencia del alcohol que se
producirá y de la calidad final del vino.
Son vinos genéricos o de corte los que se obtienen a partir de una mezcla de dos o más
variedades de uva aunque el concepto más genuino propone que no se mezclan las uvas sino
los vinos procedentes de ellas. Los vinos varietales son aquellos cuya composición tiene como
mínimo un 85% de la variedad explicitada en la etiqueta y por último los vinos con
denominación de origen son los que provienen de una región específica que les da el nombre.
Para su aplicación se debe acreditar la indicación de procedencia (I.P.), la indicación geográfica
(.IG.) y la denominación de origen controlada (D.O.C.). Ejemplo de esto son los vinos Borgoña,
Champagne, Asti, Madeira, Jerez, Rioja, etc.
La enología es la ciencia que se dedica al estudio y conocimiento de lo relativo a los procesos
de elaboración y crianza de vinos cuyos pasos son descriptos a continuación.
VENDIMIA:
Es el proceso de recolección de la uva, esto ocurre al momento justo de su maduración ya que
es fundamental el nivel de azúcar alcanzado por el fruto antes de la cosecha, dado que esto
influirá directamente en la fermentación y en el nivel de alcohol alcanzado por el vino.
DESPALILLADO:
Es el proceso mediante el cual se separan las uvas del resto del racimo para evitar sabores y
aromas no deseados en el vino.
ESTRUJADO:
Este proceso de “aplastamiento controlado” busca romper la piel de la uva conocida como
hollejo y de esta manera favorecer la extracción del mosto del interior de la fruta,
aumentando su contacto con el hollejo. Por otro lado se busca no destruir las semillas para
evitar sabores amargos.

MACERACIÓN Y FERMENTACIÓN ALCOHOLICA:


El producto obtenido luego del estrujado se mantiene a temperatura controlada durante
algunos días, constituyendo esto el proceso de maceración. Durante este proceso el hollejo
comienza a transferir sus pigmentos al mosto, lo mismo ocurre con otros aportes que luego
darán características particulares al vino tales como los taninos.
En esta etapa también se inicia el proceso de fermentación. Las levaduras presentes en forma
natural en el hollejo de la uva promueven este proceso, en esta etapa es denominada
fermentación alcohólica dado que el azúcar presente en el fruto de transforma en alcohol
etílico y dióxido de carbono.
El burbujeo que produce este gas arrastra consigo las partes sólidas de la mezcla quedando en
la superficie una capa compuesta por hollejo, pulpa y semillas. Así comienza una tarea de
remezclado que dura entre 10 y 14 días para que el mosto siga en contacto con las partes
sólidas y estas sigan confiriendo sus propiedades al futuro vino.
Pasado este tiempo se realiza la tarea de descube, proceso mediante el cual se transfiere el
líquido a otro depósito.

FERMENTACIÓN MALOLÁCTICA:
El vino obtenido luego del descube es sometido a un nuevo proceso de fermentación a través
del cual el Ácido Málico, uno de los ácidos presentes en el vino se transforma en Ácido
Láctico, reduciendo así su acidez. Este proceso se extiende entre 15 y 21 días.
CRIANZA:
El vino obtenido es introducido en barricas que en general son de roble, ya que su madera
posee características de dureza, permeabilidad y porosidad que la convierten en óptima para
la guarda. Esta madera es moldeada al calor para dar forma a los barriles y el fuego le confiere
a la madera distintos grados de tostado. Tanto la madera utilizada, su grado de tostado y las
veces que se la reutilice, van a aportarle al vino cierto carácter y características que se
conocen como “notas aromáticas” y que en la cata se pueden identificar como tostado,
ahumado, avainillado, tabaco, madera, etc.
Dentro de las barricas, el vino va evolucionando y a medida que esto ocurre, el enólogo actúa
sobre él a través de dos procesos: el trasiego y el clarificado.
TRASIEGO:
Es un proceso mediante el cual el vino es cambiado varias veces de recipiente con el fin de
eliminar sedimentos y airear el vino
CLARIFICADO:
Mediante este proceso se realiza una decantación de impurezas en suspenso y una vez que se
depositan en el fondo de la barrica, se realiza un filtrado.
EMBOTELLADO:
El segundo período de crianza tiene lugar en la botella. Durante este tiempo, el vino
evoluciona en la botella en una atmósfera reducida y contando sólo con el oxígeno
introducido en la botella hasta el cierre del corcho. Durante este tiempo el vino se estabiliza
pudiendo encontrar su punto de equilibrio y armonía.
Dependiendo de los tiempos de crianza tanto en barrica como en botella, se obtiene como
producto final un vino de crianza, Reserva o Gran Reserva.

EL VINO EN ARGENTINA

En nuestro país el vino es producido tradicionalmente en las provincias de Mendoza, Salta,


San Juan, La Rioja, Catamarca y Córdoba pero en la última década ha comenzado a elaborarse
en las provincias de Neuquén, Rio Negro, Chubut, Entre Ríos, Buenos aires y santa fe.
Argentina es el mayor productor de vino de Latinoamérica, el 5to a nivel mundial y es el 9no
exportador a nivel global.
Datos del año 2006 indican que el consumo anual per cápita en el país es de 45 litros.
Tradicionalmente el de mayor consumo es el denominado tinto, tanto genéricos como
varietales, siendo un vino con cuerpo, astringente y rico en taninos.

PRINCIPALES ZONAS VITIVINÍCOLAS

MEDOZA:
En Mendoza se produce el 65% de la totalidad de la producción nacional y exporta el 84% del
total exportado.
Las uvas producidas en la zona de cordillera y pre cordillera son ricas en azúcares lo que
redunda en un excelente etanol y en consecuencia en la calidad del producto final.
Lujan de Cuyo, Valle de Uco y san Rafael concentran la mayor cantidad de viñedos y bodegas
donde se producen vinos como el Malbec, Merlot, Cabernet Souvignón, Bonarda y Syrah.

SAN JUAN:
San Juan es la segunda provincia en producción vitivinícola, en su mayoría vinculada a la
producción de Uva syrah.

SALTA Y REGIÓN DE VALLES CALCHAQUÍES:


En ésta región se destaca la producción del afamado Vino Torrontés, un vino blanco de
excelente performance.

RUTA DEL VINO:


El turismo enológico, conocido como “RUTA DEL VINO” ha aumentado en grandes
proporciones en los últimos años, el interés creciente de la población en realizar estos
circuitos ha contribuido al crecimiento económico de estas regiones tanto por el incremento
en la demanda hotelera, como en gastronomía y servicios circundantes y ha provocado que
las mismas bodegas desarrollaran productos turísticos.
Existe una variada oferta de productos comercializados como Ruta del Vino desarrollados en
las distintas provincias productoras.

SERVICIO DEL VINO:


Para el servicio del vino debemos atender cuatro factores fundamentales que harán que el
vino se disfrute en su máxima expresión.
-TEMPERATURA:
La temperatura a la cual se sirve el vino es fundamental para apreciar sus características, varía
de acuerdo al tipo de vino a degustar siendo las óptimas las siguientes:
Vinos Tintos Reserva y Gran reserva: 16 a 18 °C
Vinos Tintos de Crianza: 14 a 17 °C
Vinos tintos Jóvenes: 12 a 14 °C
Vinos Blancos de Crianza en Barricas: 10 a12 °C
Vinos Blancos y Rosados Jóvenes: 7 a 10 °C
Es aconsejable no catar vinos por debajo de los 5°C ya que sus sabores no serán percibidos en
su totalidad.
-DESCORCHE:
Para retirar el corcho de la botella es necesario contar con un cortacápsulas y un sacacorchos
y tener en cuenta ciertas pautas.
. Se utiliza el cortacápsulas para cortar y retirar la cápsula que recubre el corcho.
.Se debe intentar no mover ni manipular la botella para evitar que posibles sedimentos
entren en suspensión.
.Se debe introducir el sacacorchos en el centro del corcho y taladrar sin girar la botella,
cuidando de no perforar el corcho para evitar la caída de residuos hacia adentro de la botella.
.Se debe hacer palanca utilizando el extremo del sacacorchos provisto para tal fin y girar
levemente el corcho permitiendo el ingreso de aire, luego se extrae evitando ruidos
innecesarios.
.Se limpia el cuello de la botella con un paño limpio.
-DECANTACIÓN Y OXIGENACIÓN:
En su gran mayoría los vinos son servidos directamente desde la botella pero los de mayor
edad necesitan ser decantados y oxigenados porque pueden presentar impurezas y haber
guardado aromas no deseados. Para ello se utiliza un Decanter, una especie de botella de
cristal o vidrio que debe poseer una base mucho más ancha que el cuello, fundamental para
que este accesorio pueda cumplir su función.
-ELECCIÓN DE LA COPA:
La copa es el principal objeto a través del cual nos relacionamos con el vino y su diseño está
pensado para favorecer la percepción de sus cualidades organoléptica, realzando todo aquello
que somos capaces de percibir a través de nuestros sentidos: su color, su aroma, su sabor y su
textura.
Si bien en la actualidad hay una extensa variedad de copas, incluso para distintas variedades
de uvas con las que se ha elaborado el vino, la lógica y el sentido común indican que solo es
necesario que las copas solo cumplan con algunos características.
En principio debemos considerar solo tres tipos de copas, una para vino tinto, otra para vino
blanco y la tercera para vinos espumantes.
En líneas generales deben estar fabricadas en cristal de alta calidad incoloro y liso, deben ser
lo más finas posible, su base debe ser lo suficientemente ancha como para que la copa se
mantenga firme y estable.
El tallo, punto de sujeción de la copa debe ser lo suficientemente largo y fuerte como para
evitar que nuestras manos entren en contacto con el cuerpo de la copa.
El cuerpo de la copa es su parte principal, como mencionamos anteriormente debe ser de
cristal fino y translúcido. Su forma y tamaño varía de acuerdo al vino a degustar dado que el
cuerpo de la copa determina el desarrollo que los aromas del vino tendrán dentro de ella. El
fondo debe ser redondeado para favorecer la oxigenación del vino y la abertura debe ser de
menor diámetro que el del resto del cuerpo dado que esto contribuye a la concentración de
los aromas.
La copa de Vino Tinto suele ser la de mayor tamaño, maximizando así el contacto del vino con
el aire y facilitando su oxidación. La copa más utilizada para vinos rojos es la que se conoce
como Copa Burdeos.
La copa de Vino Blanco es de tamaño menor a la de Vino tinto aunque similar a la Burdeos
pero con apertura más abierta para apreciar mejor los tonos dulces de este tipo
de vinos, su tallo es algo más largo lo que sumado a su tamaño favorece la conservación de la
temperatura optima de consumo.
En estas copas también podrían servirse Vinos Rosados o Tintos Jóvenes.
Sólo como referencia, los Vinos Espumantes suelen servirse en las copas conocidas con el
nombre de Flauta de cuerpo alargado y estilizado que permite apreciar el rosario de burbujas
típico de estas bebidas.
COMO CATAR UN VINO (SIN SER UN EXPERTO)
Para poder “catar” un vino debemos usar nuestros sentidos, en particular la vista, el olfato, el
gusto y el tacto.
VER
Una vez descorchado el vino, servimos una pequeña cantidad en la copa adecuada, la
tomamos por el tallo, la inclinamos unos 45° sobre un fondo blanco y de esta manera
podemos observar el color. En los vinos rojos, este puede definir su edad y así los vinos
jóvenes se verán de color rojo rubí o cereza y los de mayor edad de crianza o reserva
mostraran tintes granate, más intensos.
También se puede observar la concentración de alcohol a través de la densidad del vino,
haciendo girar levemente el vino dentro de la copa podremos ver las lágrimas del vino, a
menor velocidad de caída, mayor densidad, mayor grado alcohólico.
OLER
Al introducir la nariz dentro de la copa de vino y oler nos encontraremos con los Aromas
Primarios, estos son aromas propios de la uva y resultan de naturaleza frutal o vegetal.
Al agitar levemente la copa el vino se oxigena y libera los Aromas secundarios, estos se
originan durante la fermentación y al agitar con mayor energía, comienzan a liberarse los
aromas terciarios también conocidos con el nombre de Bouquet. Estos aromas se desarrollan
durante y después de la crianza del vino y se clasifican en diferentes familias tales como
vegetal, frutal, de frutos secos, térreos, etc.

DEGUSTAR
El primer sorbo, denominado ataque, debe ser llevado por toda nuestra boca para apreciar
los cuatro sabores básicos: salado, dulce, ácido y amargo.
Un Vino Redondo es el que logra un equilibrio perfecto entre los cuatro.
Luego determinamos su textura y aquí es donde interviene otro sentido, el tacto, la suavidad y
untuosidad son factores positivos mientras que la astringencia y la rugosidad son factores
negativos.

El tiempo que perdura en boca nos indica si el vino es corto o largo, siendo de hasta 2
segundos en el primero y de 6 a 8 en el segundo.
Por último evaluaremos el Final de acuerdo a la sensación que nos haya quedado en boca,
pudiendo ser tánico, ácido, incluso indefinido o sucio.
Siempre nuestros sentidos serán nuestros mejores aliados a la hora de disfrutar un buen vino.

Hay infinidad de cepas que se cultivan en el planeta con grandes núcleos vitivinícola en países
mediterráneos como Francia, Italia y España, en otros como Sudáfrica y EEUU y en tantos
otros países como pequeños productores.
Argentina, uno de los principales países productores vitivinícolas del mundo, elabora gran
cantidad de varietales. En esta oportunidad hemos elegido tres de ellos como representativos
de la región y del paladar nacional: Malbec, Merlot y Torrontés.
SALUD!
MALBEC
Origen:
El Malbec es la cepa insignia de Argentina; el país que tiene mayor superficie de Malbec en el
mundo. Es una cepa originaria del Sur Oeste francés, en donde es llamada Côt, de estilo tánico
y duro. Por su intenso color y sus matices oscuros, los vinos obtenidos con esta variedad se
llamaban “los vinos negros de Cahors”. Estos vinos se consolidaron en la Edad Media y
terminaron de fortalecerse en la modernidad.
La conquista del mercado inglés fue un paso decisivo en la valoración de esta cepa en
Inglaterra y en el mundo.
En 1852 esta variedad es traída a Argentina por Michel A. Pouget, Ingeniero Agrónomo
francés contratado por el gobierno nacional de este país.
En 1863, la plaga de filoxera destruyó la viticultura francesa, por lo que el “Cot” cayó en el
olvido dejando, sin embargo, una cultura de apreciación del Malbec ya construida.
El Malbec en particular se adapta rápidamente a los diversos terruños que ofrece la geografía
del país y comienza a producir vinos incluso mejores que en su tierra de origen.
Argentina se convierte en el único país en el que se encuentran cepas originales de Malbec
auténticamente provenientes de Francia
Qué buscar en el Malbec:
La característica más sobresaliente del Malbec es su color oscuro intenso. Los aromas del
Malbec recuerdan a cerezas, frutillas o ciruelas, pasas de uva y pimienta negra en algunos
casos con reminiscencias de frutas cocidas (por ejemplo, mermelada), dependiendo de
cuándo se haya realizado la cosecha. En boca el Malbec es cálido, suave y dulce, con taninos
que no son agresivos. Cuando se le añeja en madera, adquiere tonos a café, vainilla, café y
chocolate.
Cuándo descorchar un Malbec:
Por lo general, el Malbec es una variedad que se distingue por ofrecer una explosión de fruta.
Esta característica puede aportar gran complejidad cuando el vino se añeja en roble nuevo. Es
recomendable consumir rápidamente los Malbec jóvenes sin añejamiento en madera;
aquellos que han sido criados en madera durante algunos meses pueden conservarse durante
2-3 años; y los “grandes” Malbec pueden evolucionar favorablemente en botella durante una
década.
Maridaje
El Malbec acompaña muy bien a carnes rojas, carnes a la parrilla, quesos duros y pastas con
salsa de tomate.
El Malbec en Argentina:
Actualmente, Argentina es el principal productor de Malbec del mundo, con 39.486,43 has
plantados a lo largo de todo el país seguido por Francia, Italia, España, Sudáfrica, Nueva
Zelanda y USA.
Los viñateros argentinos han cultivado Malbec extensamente en todas las regiones vinícolas
argentinas. En la actualidad pueden encontrarse Malbec opulentos y vigorosos a lo largo de la
cordillera de Los Andes (desde Salta a Patagonia).
Mendoza es la principal región vitivinícola argentina. En ella se concentra el 86% de los
cultivos de Malbec, con 34.095,40 has. Le siguen San Juan con 2.087,20 has, Salta con
1.130,31 has, Patagonia (Neuquén y Río Negro) con 994,31 has y La Rioja con 710,50 has.
En la Argentina tenemos DOC (denominación de origen controlada) para el Malbec en algunas
regiones, esta denominación protege el nombre de la zona y obliga a los productores a
mantener un alto nivel de calidad en los vinos.
MERLOT:

El Merlot es originaria del sudoeste de Francia y se ha convertido en una variedad


internacional. Es la segunda variedad de tinto más solicitada después del "Cabernet
Sauvignon".
Hay dos teorías sobre el origen de la palabra que da nombre a esta variedad. Una viene del
dialecto bordelés, en el que Merlot quiere decir "petit oiseau noir" (mirlo): el Merlot es la
primera uva de la temporada, ese momento en que los mirlos atacan las cepas para
alimentarse. La otra teoría asocia el color del plumaje del mirlo con el azul negruzco de las
bayas de la cepa.
Los vinos de Merlot son vinos con cierta intensidad colorante y con un grado alcohólico
elevado ya que el nivel de azúcar en sus uvas es muy alto. El Merlot puede beberse joven,
incluso recién elaborado, no precisan envejecimiento en botella, aunque su maduración
puede mejorarlos y volverlos más complejos. Como varietal da un vino de evolución rápida,
con aromas frescos y frutales y de cuerpo elegante
La uva de la variedad Merlot es de tamaño mediano y en forma cónica, el color característico
del grano es azul oscuro, de pequeño tamaño y de pulpa blanda y azucarada, su piel
medianamente espesa. Las hojas son de cinco lóbulos, de color verde muy oscuro y tamaño
medio.
Estas cepas son de alta resistencia a los rigores del tiempo y a las enfermedades de la vid.
La temperatura de servicio de un Merlot, la cual le permite al vino exponerse delante de
nosotros destacando sus aromas y sabores, ronda entre los 16º a 18º.

 Vista: A la vista el Merlot presenta un color rubí intenso con tintes violáceos y depende
de la zona de elaboración. Los Merlot de guarda suelen ser más oscuros que los
jóvenes.
 Olfato: El Merlot tiene como aromas principales cassis, grosellas, moras u otros frutos
rojos, pimiento dulce, humo, guinda, violeta además de trufas y el cuero.
 Sabores: A la boca el Merlot es agradable cuando es joven ya que no presenta gran
cantidad taninos, presenta sabores a ciruela, pasa de uva, miel y menta.

Maridaje
o Platos con legumbres, frutos secos;
o Verduras asadas;
o Carnes de caza (pato, vizcacha, conejo);
o Pescado en salsa;
o Estofados o guisos livianos;
o Quesos semiduros;
o Como postre, con membrillos.

MERLOT ARGENTINO
En Argentina existen más de 7000 ha. de Merlot. Es la quinta variedad tinta más importante
del país, luego del Malbec, la Bonarda, el Cabernet Sauvignon y el Syrah. Vale destacar que en
los últimos 15 años, la implantación de este cepaje ha crecido significativamente.
Si bien su mayor extensión está en Mendoza, existe una proporción considerable en la
provincia de Río Negro.
El Merlot logra grandes expresiones en las zonas frías, hecho que puede comprobarse en los
vinos del Valle de Uco y Alto Agrelo (Mendoza) y en el Alto Valle de Río Negro.

CURIOSIDADES
 Algunas bodegas vinifican esta variedad como blanco (sin maceración) y elaboran con
él vino base para espumantes. También existen en el mercado algunos Merlot rosados,
originales y muy frutados.
 Raramente los franceses nombran a un vino por el cepaje; en la tradición europea
priman las denominaciones de origen como Burdeos, Borgoña, Champagne, Rioja,
Jerez de la Frontera y otras. Sin embargo, convirtieron en verbo a la variedad
protagonista de sus vinos bordaleses. Los franceses dicen cuándog van a salir de copas,
que van a “merlotear”.

TORRONTES:

Se produce únicamente en la Argentina y posee un sabor inigualable. Se encuentra a lo largo


de todas las regiones del país, desde Salta hasta Río Negro y se está afirmando como la firma
del vino blanco argentino.
En la Argentina hay 3 tipos de Torrontés: el mendocino y el sanjuanino que poseen más
aptitudes para el consumo en fresco y el Riojano que es el más cultivado y el que expresa las
mejores cualidades para la elaboración de vinos finos, muy frutados y a la vez secos. Este
último ha valido varios galardones internacionales.
El Valle de Cafayate, en Salta, bien al norte del país, es el que está ganando una fuerte
reputación en el mundo gracias al cultivo de esta variedad. En esa zona se genera un
microclima especial, los viñedos alcanzan una altura de 3.000 metros sobre el nivel del mar y
la lluvia es muy escasa, lo que permite un desarrollo excepcional de la vid. Los vinos de
Cafayate son vinos de fuerte personalidad, frutados, sabrosos y prolongados en la boca.
El surgimiento del torrontés, actual cepa emblemática argentina para sus vinos blancos, fue
posible por el cruzamiento genético de dos variedades incorporadas durante el largo período
colonial: uva negra y moscatel de Alejandría o uva de Italia, las que serían las antecesoras del
torrontés (Agüero, 2003). La identificación de esta nueva cepa fue un proceso complejo y
accidentado. Al principio, el torrontés convivió mezclado con otras cepas, sin que los
viticultores notaran que era un viñedo distinto.
Cuando los viticultores lo encontraron entre las viñas cuyanas, no tenían una categoría donde
encuadrarlo. Desde el punto de vista teórico, esa cepa no tenía ni descripción ampelográfica
ni nombre. Simplemente no existía.
En la viticultura argentina el nombre "torrontés" se comenzó a utilizar a mediados del siglo
XIX. El registro más antiguo que hemos encontrado corresponde al estudio de Damián Hudson
en la década de 1860.
De acuerdo a las fuentes examinadas hasta ahora, se puede estimar que el torrontés nació en
Mendoza. La causa aparente se encuentra en el liderazgo de los jesuitas. Ellos introdujeron el
cultivo de la uva de Italia en la viña del Colegio de Nuestra Señora del Buen Viaje, y desde allí,
se propagó por la región. Los jesuitas mantuvieron el interés en este cultivar durante casi todo
el siglo XVIII, y lo recomendaron, tal como se refleja en los escritos del expulso anónimo de
fines de esa centuria. En estas condiciones, la cepa moscatel de Alejandría se expandió por
buena parte del espacio vitivinícola de Chile y Argentina, pero Mendoza fue su principal polo
de interés. Por lo tanto, su integración genética con la uva negra pudo ocurrir en cualquier
zona de esta región, teniendo Mendoza mayores oportunidades. Además, el informe hasta
ahora más antiguo que menciona la existencia de torrontés, también corresponde a Mendoza.
De las tres variantes de torrontés (mendocino, sanjuanino y riojano), la más importante es el
torrontés riojano, pues es la única uva criolla originada en América, de alto valor enológico y
relevancia comercial que ha logrado un notable reconocimiento en el mercado, constituyendo
la segunda exportación de vinos blancos de Argentina.

 Vista: A la vista, el Torrontés, es de color amarillo pálido, verdoso o dorado, cuando es


joven y dependiendo de la zona de producción estos dorados pueden ser de mayor
intensidad. Su color evoluciona a dorados con reflejos brillantes cuando ya ha
envejecido.
 Olfato: Los aromas característicos del Torrontés recuerdan a la ruda, rosas, los cuales
son muy intensos, duraznos, manzanillas, clavo de olor, miel y en ciertos casos se hace
presente el aroma a uva moscatel. Los aromas primarios del vino Torrontés están dado
por las rosas, duraznos blancos y ensalada de frutas.
 Sabores: A la boca el Torrontés tiene presente los sabores a cáscara de naranja,
duraznos, ensalada de frutas, miel, orégano, manzanilla y uva moscatel. El equilibrio
presente en él, entre la acidez y los sabores a frutas, hacen que el mismo aparezca
como un vino dulce pero en realidad es un magnífico vino seco.

Maduración
Al Torrontés es conveniente beberlo joven (en su año de elaboración), ya que el
tiempo no lo beneficia.

Maridajes

o El Torrontés es ideal para acompañar:


o Entradas;
o Mariscos;
o Comida china;
o Cocina fusión;
o Platos thai picantes;
o Empanadas salteñas;
o Locro norteño;
o Como aperitivo.
o La temperatura de servicio de un Torrontés, la cual le permite al vino
exponerse delante de nosotros destacando sus aromas y sabores, ronda entre
los 8º a 10º.