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Después de muchos siglos considerando al Hombre


como el ser más aventajado de la Creación, llega el mo-
mento en que se cuestionan —incluso por los científicos— las
bases de esa pretendida superioridad.
Joaquín Grau, aventurero, periodista y escritor, nos plan-
tea los avances de esta hipótesis inquietante.

D
ESPUES dijo Dios: Hagamos comidas diarias. Y deberíamos es-
al hombre a nuestra imagen, tarles agradecidos, porque sólo
según nuestra propia seme- siendo comidos alcanzamos un
janza. Domine sobre los peces del mayor peldaño en la escala de com-
mar, sobre las aves del cielo, sobre plejidades vitales que, quizás, es
los ganados, sobre las fieras cam- tanto como alcanzar un mayor
pestres y sobre los reptiles de la tie- grado evolutivo. Porque yo no me

LI rra.»
Y el Génesis bíblico no es muy
hago bacalao al comérmelo al p31 pu.
Es el bacalao el que, metabolizado
distinto al génesis de otras grandes por mí, pasa a ser protoplasma hu-
n religiones. O sea, que el hombre no mano. Por eso el máximo cielo es
LA
sólo es el pináculo de la Creación, fundirnos con Dios, dejar que nos
hecho a imagen y semejanza de coma, que nos triture y degluta para
Dios, sino que también tiene poder pasar a ser El.
sobre todo lo creado. Y que nadie me diga que nuestra
Si el mosquito del vinagre, por ci- Era de la Razón ha desechado ya las
tar a un animal poco apreciado y de explicaciones bíblicas, porque no es
corta vida, posee su propia biblia un problema de religiosidad, sino de
—cosa que dudo porque su orgullo orgullo. La prueba es que Descar-
no alcanza a tanto— se auto-otor- tes, la gran linterna de nuestro racio-
gará también el calificativo de rey de nal siglo de las luces, ha llenado
la Creación. cinco páginas de su Discurso del
¿Por qué? Método con múltiples argumentos
Pura lógica de mosquito. Si que intentan convencernos de que
cuanto existe tan sólo puede percibir el instinto (el animal) es de natura-
de aquello que está por debajo de leza distinta a la razón (el hombre).
su complejidad vital, es indudable Ya se sabe, la obsesión cartesiana
que se supondrá el más alto pel- por convencernos de que somos
daño de la Creación. ¡Después de sólo cabeza.
mí, Dios! Los chinos, antes de Mao, cuando
Y el hombre, que gusta de utilizar les iluminaba Confucio, no Deng
la lógica del mosquito, opina lo Xiaoping, entendían que «la Vida
mismo. Pero basta con realizar una —que es la Inteligencia— duerme en
simple extrapolación de jerarquías la piedra, sueña en la planta, des-
para darnos cuenta de que al igual pierta en el animal y sabe que está
que hay otras formas de vida con despierta en el hombre». O sea, que
complejidad superior a la delmos- todo se reducía a una gradual aper-
quito del vinagre, de la misma ma- tura de conciencia, basada esta
nera lo lógico es pensar que la ca- apertura en una, cada vez, mayor
dena de complejidades sigue por frecuencia de ritmos cerebrales.
encima de la humana y asciende No olvidemos que la vida se va es-
hasta múltiples estructuras de vida tructurando en una constante esca-
que nos trascienden y de las que lada de agregaciones. La vida va ga-
nada podemos saber, salvo dedu- nando complejidad, pero ni siquiera
cirlas o intuirlas. podemos decir que evoluciona.
De la misma forma, una simple ex- Simplemente, como una cebolla, va
trapolación nos dirá que si toda añadiendo capas, sólo que en nues-
forma de vida se alimenta, en gene- tro caso, aparte la más compleja es-
ral, de aquellas que la preceden en tructura de las capas orgánicas aña-
complejidad, también las que están didas, esas capas son la constante
por encima de nosotros es lógico adquisición de nuevas bandas de
oensar aue nos utilicen en sus tres conciencia. No hay minerales, plan-
Reportaje

tas, animales y hombres; hay capas


de cebolla que se van agregando,
que se van ensanchando, expan-
diendo, dando al núcleo, a la con-
ciencia, que es lo que nos unifica,
nuevos ángulos de visión.
Lo malo es que hemos sacrali-
zado el último ángulo de visión ad-
quirido. El ritmo de lo que llamamos
vigilia. Y consideramos que no hay
otro. Los demás son —así se les cali-
fica— estados alterados, patológicos
o poco menos. Algo parecido a que
nos surgiera un aparato de rayos X
en los ojos y nos empeñáramos en
que la realidad sólo es —sólo puede
ser— huesos. Y desecháramos las
otras perspectivas ópticas que nos
muestran otras formas de realidad.
Naturalmente, en el caso de este
último ejemplo habría unos estúpi-
dos seres, llamados animales, que
no ven la auténtica realidad formada
por magníficos esqueletos. Y al otro
lado y por encima de esos estúpidos
animales —en buena ilusión dicotó-
mica cortical—, estaríamos nosotros,
los hechos a imagen y semejanza
de Dios, los que, como El, sabemos
que la realidad son huesos. Algo así
como empezar diciendo «pienso,
luego existo» y, cada día más enva-

C
necidos con nuestro hemisferio ce-
rebral izquierdo deductivo, acabar
diciendo: «sueño, luego estoy des-
pierto». Serían —son— los sueños de asi todas las especies animales son más
la razón, los que dieron —siguen vulnerables al stress que el ser humano. Pueden
dando— vida al monstruo de Fran-
kenstein. morir a causa de éste por motivos muy diversos:
La verdad es que los hechos tan
sólo nos dicen que tenemos ritmos abandono de la persona que los cuida, temor,
beta más maduros que los mamífe-
ros superiores. Sólo eso y nada más pérdida de la madre...
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S
Supongo que el león piensa que una
cebra con artritis reumática no es
egún recientes estudios neurobiológicos, la una presa especialmente apeteci-
ble. Porque los animales son mucho
estructura cerebral de la rata es similar a la del más selectivos que los humanos. Y
hasta más delicados. Si no, ¿qué ha-
Hombre. La única diferencia que existe entre cemos para que una cría humana
ambos órganos es de naturaleza cuantitativa: recién nacida empiece a respirar?
La cogemos por los pies, con lo que
nuestro cerebro es más grande. la pobre cría humana queda cabeza
abajo, algo realmente atemorizante,
que eso. O, si se prefiere, que Dios que son quienes se dedican a esos y procedemos entonces a golpearle
nos ha hecho a imagen y semejanza menesteres en los arrecifes marinos. con fuerza el tierno culito. Algo real-
de los animales. Unos menesteres que incluyen tam- mente humillante y brutal. Tan humi-
Veámoslo. bién servicio de odontología. Porque llante y brutal que no lo hacen ni los
los serranos, cuando sienten que la orangutanes. Porque cuando nace
limpieza de piel ha terminado, abren una cría de orangután la madre, tras
LIMPIEZA DE CUTIS cortarle amorosamente el cordón
su enorme boca de feroz predador
Cuando nuestras mujeres van a marino y los labroideos le hacen una umbilical con un beso-mordisco,
hacerse una limpieza de cutis, a qui- limpieza de dientes que es digna de coge no menos amorosamente a la
tarse manchas, espinillas y simila- todo elogio. Y se ha comprobado cría y la lleva hasta su pecho; con
res, no hacen sino lo que tantos ani- que los labroideos son tan diligentes ternura acerca entonces el rostro y
males. Porque, sin ir más lejos, ahí, que atienden en su salón de belleza suavemente, con la delicadeza de
en el mar, está el caso de ese pez, de a más de trescientos clientes cada un beso-caricia, le hace un boca a
hasta un metro, al que llamamos se- día. Aclaro que su jornada de trabajo boca.
rrano. Digo llamamos porque él, que es de seis horas. iY aun hay quien habla mal de los
no es, como nosotros, el Rey de la Los salones de belleza y las pelu- orangutanes!
Creación, está muy lejos de saber querías son establecimientos que
que se llama así. Y ese pez es asiduo tienen todos los animales. Y si se ob- ¿QUE ME PASA, DOCTOR?
visitante de los salones de belleza serva el tiempo que dedican, por
que otros pececillos han abierto ejemplo, las aves a su aseo, tene- Si tiene usted un perro —y si ade-
junto a los arrecifes de coral. Todo mos que admitir, avergonzados, que más tiene conciencia— no le deje en
un lujo. Esos pececillos cuando ven los humanos somos unos guarros. un hogar de canes en tanto se va us-
al serrano en el lugar apropiado del Y al igual que el aseo forma parte ted de vacaciones, porque los cui-
arrecife salen y, con una delicadeza de la vida de los animales, también dadores de esos lugares saben que
y diligencia que ya quisieran nues- los forma la fisioterapia. Los anima- muchos de los perros que les llevan
tras esthéticiennes, se dedican a les tienen sus balnearios y van a mueren a los pocos días. De stress.
limpiar las manchas, parásitos, etc., ellos cuando creen necesitar cuida- Si captura una jirafa persiguién-
la piel del cliente, que se mantiene dos. Dándose el sorprendente he- dola y luego la mete en una jaula y se
en una actitud hierática, casi en éxta- cho de que un león, por ejemplo, no la lleva unos kilómetros, lo más pro-
sis, dejándose «manosear» por los agrede a una cebra si ambos se en- bable es que caiga muerta súbita-
pececillos que, por cierto, pertene- cuentran en el balneario. Cada uno mente. De stress.
cen a la familia de los labroideos, va a lo suyo, que es tomar las aguas. Un rebaño de ovejas cruzó junto a
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Reportaje
un polluelo recién nacido. El pobre
polluelo correteó de un lado a otro
desorientado. Finalmente murió. De
stress.
Los animales, como los humanos,
enferman y pueden morir de stress a
causa del miedo, por el abandono
de la persona con la que mantiene
un vínculo emocional, por temor a
haber perdido la madre, por
muchísimas causas más.
Por ejemplo, por haber perdido a
su pareja y, con ella, su domicilio
conyugal, que fue lo que mató a Flo-
ristán, un pájaro que se lanzó a una
competición de canto con un intruso
al que bautizaron con el nombre de
Pizarro. Leonore, una hembra que
mantenía relaciones amorosas con
Floristán, asistía a la competición
con el pico levantado, muy intere-
sada en el resultado. Y el resultado
fue que Floristán, agotado, sustituyó
el canto por un agitado jadeo. Enton-
ces Leonore, tras lanzar una mirada
de desprecio a Floristán, que había
pasado a ser un perdedor, voló
hasta posarse junto a Pizarro y, en-
tregada, le acarició el cuello con el
pico. Y ya sabemos lo que esto sig-

os animales cuidan solícitamente a sus mayores


porque saben que son éstos los que poseen más
conocimientos y experiencia.
nifica en el idioma de los pájaros Lógicamente, separaron a los dos
hembra. Demasiado para el pobre babuinos y pusieron a Fips en una
Floristán, que cayó muerto. De jaula contigua, donde podía verle
stress. Hugo. Y a Hugo, aun cuando estaba
Como puede verse, nuestros eje- a salvo de los golpes de Fips, la sola
cutivos, que tanto presumen de presencia de éste le dejó idiotizado
stress, no son más que unos galápa- porque, repetidos los tests que le
gos con muchas conchas, porque si habían dado la fama de inteligente,
vamos a comparar, casi todas las después de lo de Fips y con éste a la
especies de animales son más vul- vista, el pobre Hugo no dio una. Es-
nerables al stress que un ejecutivo. taba totalmente bloqueado —o sea,
Así que no hay por qué presumir. stressado—, hasta que se llevaron a
Que lo de ir stressado ya no es sólo Fips lejos de la vista de Hugo. Enton-
cosa de hombres. Y ésto son, com- ces volvió a ser el brillante mono eje-
probado, menos sensibles que los cutivo que había sido.
animales. Claro que si Hugo hubiera estado
Pero, cuidado, porque un ejecu- en libertad, lo más probable es que
tivo humano puede no caer muerto hubiera hecho algo parecido a lo
de stress con la facilidad que murió que hacen muchos ejecutivos. Y
Floristán, pero sí es probable que el otros muchos que no lo son. Con-
stress le deje idiota, como idiota se cretamente buscarse aliados. Por-
quedó Hugo. que ya se sabe que la unión hace la
Hugo era un mono babuino muy fuerza y que el pueblo unido jamás —según los más recientes estudios
inteligente —algo así como un ejecu- será vencido. neurobiológicos— es como el del
tivo con idiomas— y ocurrió que le Y esto es lo que hacen hombres y hombre, sólo que pesa menos.
metieron en la jaula a Fips, un ba- animales. Como los elefantes, con «Ninguna categoría celular, ningún
buino estúpido, pero con músculos ser tan fuertes uno a uno. Pues aún tipo de circuito particular es propio
hasta en las pestañas. Y como era así, se unen, porque una manada de del córtex cerebral del hombre —ha
de esperar, Fips sacudió a Hugo y elefantes unida jamás será vencida. escrito Jean Pierre Changeux en
éste tuvo que responder a la agre- Es el comportamiento social de los «El hombre neurona!»—. Las piezas
sión. Pero estaba claro que Fips elefantes. Y cuanto más inteligentes y los tornillos de la máquina cere-
podi'a sonarle los mocos a Hugo son, más unión social. Como las ra- bral humana provienen de un fondo
cuando y cuantas veces quisiera. tas, ese animal cuyo cerebro muy parecido, si no idéntico, al del
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It3
1
ción, etc., iguales a los de las ratas. Y
dos hombres dentro de una jaula, en
cautividad y sin espacio, acaban
matándose, como lo harían dos ra-
tas macho.
Somos tan bestias como los ani-
males. Y éstos, tan bestias como los
hombres porque también los anima-
les, especialmente las hormigas
amazonas, tienen su ku-klus-klan y
0 como los negreros salen a apresar
víctimas para someterlas a esclavi-
tud.
Y hay casos, todavía más cerca-
nos a los hábitos humanos, en que el
» cazador no busca gratificar sus ne-
cesidades fisiológicas, sino algo
j más trascendente. Y esto se ha visto
en los chimpancés, cuyas jefes, en
- algún caso, han atacado súbita-
mente a crías de babuino, las han
descuartizado y luego han repartido
la carne a trocitos, con la seriedad
de un oficiante en un acto ritual.
Los sociobiólogos explican esta
ceremonia como un acto de reafir-
mación de los lazos de la manada.
Todos participan de un mismo crite-
rio, todos comparten la misma
creencia, todos se asientan sobre
- una misma fe.

• LA GULA ES COSA DE

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HUMANOS
Es cierto que los
animales son 1 Lo cuenta el etólogo R.M.Fox. Y
mucho más cuenta que, teniendo en cuenta la
selectivos que los voracidad de las pirañas, intentó co-
humanos, pero, nocer cuánto tiempo tardarían en re-
asimismo, pueden ventar literalmente si tuvieran una
llegar a ser mucho
Iw cantidad ilimitada de comida. Así
más entrañables
que nosotros, que • que cogió veinticinco peces de más
nos hemos de veinte centímetros y los arrojó en
apartado ya un acuario con dos pirañas de esa
demasiado misma longitud. Estaba convencido
peligrosamente de de que iba a asistir a una orgía. Y no
la Naturaleza. fue así. Las dos pirañas se comieron,
Entre los en partes iguales, un solo pez. O sea,
grabados, una no comieron más de lo que habitual-
alegoría darwinista mente comían. Pero hicieron algo
sobre una sorprendente. Empezaron a co-
hipótesis de ____ merse las aletas de los restantes pe-
nuestro origen .'. - ces, dejándolos de esta manera con
salvaje. vida pero inmovilizados. Luego, día
a día, se los fueron comiendo, pero
ratón El acontecimiento más im una evolución cuantitativa y conti- sin gula. Así que cuando las pirañas
portante en cere- Fi'ua del número total de neuro- dejan en unos minutos un oso en el
J
i bro de los mamíferos es la expan- nas...» O sea, es un problema, tan esqueleto es porque son miles las
sión del neocórtex. Esta va acom- sólo, de cantidad. O, dicho de otra que atacan, no porque coman por el
pañada de un aumento de/número manera, somos ratas más grandes. solo vicio de comer. Que es, precisa-
total de neuronas y, por tanto, del Por eso los hombres tienen sonidos mente, lo que hacen muchos huma-
número y la como/ejidad de las de sometimiento, gestos de humilla- nos, que no sólo comen hasta enfer-
operaciones susceptibles de ser

L
llevadas a cabo por el córtex (..) Ni
a nivel de anatomía macroscópica
del córtex, ni al de su arquitectura a chimpancé Lana aprendió en un año a
microscópica, se da una reorgani-
zación cualitativa violenta que haga manejar un ordenador mediante el lenguaje
pasar del cerebro animal al cerebro
humano. Existe, por el contrario, informático «yerk».
Reportaje
Nos creemos bastante superiores en la e
mundo biológico, y probablemente lo sor
embargo, los animales no mandan a sus
asilo, sino que, al contrario, los cuidan a
de que ellos son los que poseen los ma
conocimientos de la comunidad.

mar sino que, además, 1estoes [o la- sus tonterías y las nuestras con su
mentable, logran que sus perros en- idioma y el nuestro. Y a esto le llama-
gorden tanto como ellos. Eso mos saber más. Como es el caso del
cuando un perro nunca hubiera culto chimpancé hembra Lana.
caído en el vicio de la gula por sí Todo empezó en USA, concreta-
mismo. mente en la Universidad de Nevada
Y otro entuerto a enderezar es la y en el año 1966. Ese año Allen y
falacia humana de que los animales Beatrice Gardner enseñaron a
mandan a sus viejos al asilo. Al con- Washoe, también chimpancé hem-
trario, los cuidan solícitamente por- bra, el lenguaje de los sordomudos.
que saben que son quienes poseen Posteriormente, David Premack, en
más conocimientos. Algo así como la Universidad de California, enseñó
la antigua Roma con sus senadores. a hablar a Sarah, otra chimpancé
Lo más que puede ocurrir es que ju- hembra. Aunque digamos ya, antes
bilen a un anciano libidinoso. Esos de que surja otra chimpancé hem-
ancianos que se empeñan en pro- bra, que un chimpancé macho hu-
crear cuando lo suyo es llevar a la biera logrado lo mismo. Y salvado el
manada por los caminos de caza y honor masculino añadiremos que
descubrir los más adecuados refu- Sarah aprendió a formular frases en
gios. Todo lo contrario que en nues-
tra actual cultura urbana. ¡Qué le im-
porta al hijo o nieto heredero que el
padre o abuelo fornique más que un /mecanismo razonador o ritmo «beta», no es
mandril borracho! ¡Lo que importa
es que no meta las narices en el ne-
más que la adquisición de una frecuencia cerebral
gocio que el propio padre o abuelo más alta de la habitual.
han puesto en pie!
el orden gramatical correcto. Y dis- orden gramatical correcto estable-
tinguía entre objetos. Ya se podía cido por la computadora; en caso
¡SOLO LE FALTA HABLAR! decir aquello de que «es tan hu- contrario el ordenador no satisface
mano que sólo le falta hablar». las peticiones de Lana. Y las peticio-
Se me dirá que cuanto he narrado Pero, sigamos. Ahora a los prima- nes de Lana, en el más correcto de
son actós instintivos —que no lo tes ya no se les enseña a hablar el los yerk, son: «Por favor, máquina,
son—y podemos volver así a la divi- lenguaje humano; esto es dema- dame un plátano», que es una de las
sión entre instinto e inteligencia de siado fácil. Ahora se les enseña a ha- frases que más le gusta; pero tam-
Descartes. Y si volvemos a ella se blar el yerk, que es un programa de bién «por favor, máquina, abre
me dirá que nosotros hablamos y los ordenador. Y Lana fue la chimpancé puerta» o «por favor, máquina,
animales no. Y al decir esto, natural- —hembra como se sabe, aunque proyéctame "Lo que el viento se
mente, quien lo dice se refiere a que eso no tenga importancia— a la que llevó"», porque Lana puede pedir
los animales no hablan como el el profesor Ernst von Glaserfeid, que le pongan vídeos, un disco de
hombre. Y eso —salvando aspectos psicólogo de la Universidad de Julio Iglesias o lo que sea. Y no sólo
que luego veremos— equivale a que Georgia, enseñó el yerk, ese len- pide y pide, como un humano, sino
un asno dijera que el hombre es guaje especial. Y Lana lo aprendió que también va dando el nombre de
tonto porque no se comunica relin- en un año. los objetos que Glaserfeid le mues-
chando o coceando como él. Todo consiste en que Lana apriete tra. Y Lana, que ya empieza a pensar
Pues bien, no tan sólo todos los las teclas de su computadora. Bien en yerk, da sorpresas como la si-
animales se comunican a su ma- entendido que cada tecla contiene guiente. Un día el cuidador que le
nera, sino que, además, muchos de un lexigrama previamente estable- llevaba la comida cogió un plátano
ellos son capaces de comunicarse a cido. Y, así, Lana forma frases. Pero de la bandeja y se lo comió. Lana
la nuestra. O sea, que pueden decir Lana debe formular las frases en el reaccionó violentamente, pero a lo
las

:

- . •__ •• -
---- -
rila 450 y el del pitecantropo, nuestro
antepasado, sólo 650.
De los delfines, ese animal tan
respetado y hasta sacralizado por
los antiguos, símbolo de la reencar-
nación, se pueden contar mil prodi-
gios. Saben reír y hasta convertirse
en monitores, porque un día observó
Lilly que uno de los delfines al que
había estado enseñando palabras y
sus significados, por la noche, ense-
ñaba, por propia iniciativa, a sus
compañeros lo que Lilly le había en-
señado durante el día. Tan sorpren-
dente es la capacidad de aprendi-
zaje del delfín que Lilly dejó de in-
vestigar esos animales porque dijo
que no podía soportar tener en cau-
tividad a seres con reacciones tan
humanas.
Chimpancés y delfines, animales

C ada vez son menos los científicos que se


atreven a afirmar que somos los generadores de la
tan cercanos al animal humano. Del
chimpacé se dice que en recientes
experiencias uno de ellos ha pre-
guntado al experimentador: <¿Qué
hago yo aquí?» Y de eso a la angus-
inteligencia. En realidad somos simples receptores tia de los interrogantes metafísicos
humanos —¿de dónde vengo?, ¿a
de una inteligencia que nos trasciende. dónde voy? ¿me alcanzará para la
letra del piso?— va un solo paso.
mono, chillando y erizando el pelo. va más lejos de todo lo esperado.
Pero, pensando que el cuidador no Tan lejos que Descartes, si levantara
la iba a atender porque no le ha- la cabeza, se volvería corrido a la LOS RITMOS BETA
blaba su lenguaje, dejó de hacer el tumba.
mono y se fue corriendo a la compu- Y no hablemos ya de los delfines, Los ritmos beta —lo he explicado
tadora, apretando repetidamente, cuyo cerebro pesa un kilo seten- en estas mismas páginas de Más
con rabia, la tecla que correspondía cientos gramos para una longitud de Allá—son los que crean la mente ob-
al lexig rama No. cuerpo de un metro setenta y dos jetiva, dicotómica, argumental, los
Y esto, así como el hecho de que centímetros, algo muy humano. Por- que sustentan el pensamiento con-
Lana se ha creado ya un ego y tiene que el cerebro de un chimpancé ceptual, abstracto, los que nos frag-
propia y clara identidad de sí misma, pesa unos 350 gramos, el de un go- mentan y crean un yo altamente
45
Reportaje

Hoy, en el mundo
científico, nadie
se atrevería ya a
sostener que la
inteligencia es un
patrimonio ex-
clusivo del Hom-
bre.

D ecir que el ser humano es superior a los


animales porque habla, sería tanto como decir que
Y ante el actual comportamiento
humano, ante el comportamiento
del hombre razonador, dicotómico,
de nuestros días, que en nombre de
la paz hace la guerra, que se ha ar-
un asno considera al hombre un tonto porque este mado hasta poner en peligro la su-
no es capaz de comunicarse relinchando o pervivencia de la propia Humani-
dad, que destruye el entorno como
coceando. si él fuera un ser aparte que no nece-
sitara de la Tierra, uno se pregunta si
energético. Y a esto algunos lo lla- más como simples receptores de la adquisición de los ritmos beta,
maron inteligencia, oponiéndolo di- una inteligencia que nos trasciende. esos ritmos que hemos magnifi-
cotómicamente, en un acto de so- Y que, en definitiva, no podemos ha- cado, son realmente eso: los ritmos
brevaloración de los ritmos beta, al blar de nuestra vida, de nuestra inte- de los dioses, o simplemente un tu-
conocimiento instintivo. Pero actual- ligencia, sino de la vida y de la inteli- mor. Una enfermedad mental como
mente se sabe que el ritmo beta, el gencia de la Naturaleza, porque es la que extinguió a los grandes sau-
que denominamos razonador, no es la Naturaleza, la propia Vida, la que rios y que en nuestro caso se mani-
más que la adquisición de una se vive en nosotros. «No venimos a fiesta con una inflamación del yo,
mayor frecuencia cerebral. Y se este mundo —escribe Alan Watts—, que, convertido en ego, acaba por
sabe también que se trata sólo de surgimos de él. Cada uno de noso- estallar en mil fragmentos estelares
otra forma de ver, de otro plano de tros es un síntoma del estado del que se alejan, distanciándose cada
conciencia. En definitiva, de otra Universo». Y de hecho todo es la In- vez más entre sí, alcanzando una
forma de ver la realidad. Y ya son teligencia, sólo que nosotros, los hu- mayor y mayor lejanía y soledad,
menos los científicos que se atreven manos, poseemos una mayor com- hasta acabar cayendo en el cubo de
a afirmar que nosotros somos los in- plejidad de procesos mentales y basura del hiper-espacio.
teligentes, los generadores de inteli- esto nos lleva al espejismo de que
gencia, porque cada vez nos vemos somos libres, de que decidimos Joaquín GRAU