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INFORMACIÓN AMPLIADA DE LOS CONTENIDOS PRESENTADOS EN EL

FOLLETO DE DIVULGACIÓN

SANTIAGO DEL BARADERO


ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL PUEBLO DE INDIOS
DOCUMENTOS DEL ARCHIVO GENERAL DE
INDIAS (SIGLOS XVII Y XVIII)

Compilación y análisis

Alicia H. Tapia
Eugenia Néspolo
Verónica Noya

Municipalidad de Baradero – 2015

1
Tapia, Alicia Haydée, Eugenia Nespolo y Verónica Noya. 2015. Santiago del Baradero. Origen
Evolución de un pueblo de indios. Editorial Pangea Ediciones de la Tierra. Buenos Aires. ISBN 978-987-
33-8041y -9. Introducción y Capítulo I.
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-
Introducción

A través de las fuentes históricas disponibles en el Archivo General de Indias (en


adelante AGI), correspondientes a la Audiencia de Charcas (en adelante ACH) y
Audiencia de Buenos Aires (en adelante AB)i, nos proponemos destacar algunos de los
hechos más significativos que dan cuenta del origen en 1615 de la reducción franciscana
llamada Santiago del Baradero y de su trayectoria de vida a lo largo del siglo XVII y
mediados del siglo XVIII. Si bien algunos de los primeros momentos del
funcionamiento de la misión son conocidos a través de varias publicaciones previas ii,
nuestro principal interés es dar a conocer aspectos históricos y antropológicos menos
conocidos sobre su evolución y su transformación en un pueblo de criollos a mediados
del siglo XVIII. Especialmente enfatizaremos los componentes poblacionales
multiétnicos que fueron configurando las interacciones sociales en el pueblo de indios,
algunos de los conflictos interétnicos que se produjeron y los datos demográficos
conocidos, desde el inicio de la vida en la reducción hasta la creación del curato de San
Pedro, hecho que marcó el cambio de jurisdicción eclesiástica.
La ciudad de Baradero en la actualidad alberga aproximadamente 28.537
habitantes (según datos del Censo realizado por el INDEC en 2010) y remonta sus
orígenes hasta aquel pueblo de indios originalmente fundado con 250 individuos, según
especificó Hernando Arias de Saavedraiii. En el corriente año 2015 se cumplen 400 años
de su existencia y este acontecimiento resulta singular dado que por su larga
continuidad histórica, Baradero es la ciudad más antigua de la provincia de Buenos
Aires. En este trabajo se intenta contribuir al conocimiento sobre los primeros años de
vida de la reducción, destacando la participación insoslayable de la vertiente indígena
en la construcción de la historia local y regional.
La presentación de los diferentes acontecimientos que dan cuenta del origen y
evolución del pueblo de indios se ha organizado respetando el orden cronológico en que
ocurrieron. Por otra parte, dada la heterogenidad de los hechos referenciados en la
documentación se agruparon los diferentes tipos de datos en cuatro periodos para
sintetizar la dinámica del proceso histórico: 1- los momentos previos a la fundación
(1598 -1614), conflictos interétnicos, epidemias, encomiendas y encomenderos; 2- los

2
primeros años de vida en la misión (1615-1629), subsistencia, adoctrinamiento, padrón
de indios, epidemias; 3- indios reducidos y forasteros, escasez de diezmos y curas
doctrineros (1630-1689); 4- exigencias de la Corona para el pago de tributación (1690-
1749).
En total se analizaron 59 fuentes escritas disponibles en el AGI, correspondientes
al ACH y a la AB. Desde el punto de vista metodológico se procedió en primer lugar a
clasificar las fuentes primarias utilizadas según se tratara de cartas o de expedientes
(informes de funcionarios o autoridades esclesiásticas, disposiciones reales, pleitos,
sumarios, probanzas de méritos y servicios), hecho que permitió considerar la
información heterogénea que proporcionan los documentos (Tabla 1). En segundo lugar,
para definir criterios de análisis crítico, se contextualizaron los datos que proporcionan
las fuentes ubicándolos tanto en escala de análisis global (situación de la corona
española) como regional (en la jurisdicción de Buenos Aires y del Río de la Plata) y local
(en la reducción de Baradero). En general en el análisis de los documentos se utilizó un
criterio cronológico, no obstante durante el relevamiento de los datos se plantearon
cuestiones que requerían formular nuevas preguntas a los documentos ya analizados.
Finalmente, se consigna que al efectuar la transcripción de algunos párrafos de las
fuentes originales se modificó la grafía antigua, adecuándola según la Real Academia
Española a la lengua hablada y escrita en la actualidad para su mejor comprensión.

Número de fuentes Años que se referencian


ARCHIVO consultadas
GENERAL DE
INDIAS (AGI) Subt. Exp. Cartas Fines Siglo XVII Siglo XVII
S.XVI

1600/1650 1651-1700 1701-1750

Audiencia de Charcas 51 20 31 2 30 17 4
(ACH)
Audiencia de Buenos 8 - 8 - 1 6 1
Aires (AU)
Totales 59 20 39 2 31 23 5
Tabla 1. Número de fuentes del AGI consultadas y su distribución por categoría y cronología.

3
i

NOTAS

DOCUMENTOS DEL ARCHIVO GENERAL DE INDIAS existentes en el Repositorio del Museo Etnográfico (MET)
J. B. Ambroseti, Carpetas B, C, E, F, H, I y J de los años 1599 a 1749 (las referencias precisas de estas fuentes
documentales se presentan en notas al pie a medida que se mencionan en el texto).

ii
BARBICH, J. A. 2007. Historia de Santiago del Baradero. Editorial Amerindia, Buenos Aires. CARLÓN, F. 2006.
políticas correctivas del comportamiento social indígena y formas de resistencia en las reducciones de Baradero,
Tubichaminí y del Bagual, (primeras décadas del siglo XVII). Mundo Agrario. Revista de estudios rurales, vol. 7 nº
13: pp. 1-16. Centro de Estudios Histórico Rurales. Universidad Nacional de La Plata. CARLÓN, F. 2007. La reducción
Exaltación de la Cruz de los indios Quilmes: un caso de relocalización étnica en Pampa a fines del siglo XVII. Mundo
Agrario. Revista de estudios rurales, vol. 8 nº 15: pp 2-18. Centro de Estudios Histórico Rurales. Universidad Nacional
de La Plata. GONZÁLEZ LEBRERO, R. 2002. La pequeña aldea. Sociedad y economía en Buenos Aires (1580-1640).
Editorial Biblos, Buenos aires. MICUCCI TARSETTI, A. 1988. Historia del Partido de Baradero. San Martín,
Instituto de Investigaciones históricas de Baradero “Domingo Oro”. MOLINA, R. 1948. Hernandarias, el hijo de la
tierra 1560-1631. Buenos Aires. MOLINA, R. Diccionario biográfico de Buenos Aires, 1580-1720. Acaddemia
Nacional de la Historia, Buenos Aires. SORS de TRICERRI. 1941. Baradero. Historia de la provincia de Buenos Aires
y formación de sus pueblos. Archivo histórico de la provincia de Buenos Aires. SALAS. A. 2009. La reducción de
Santiago del Baradero (1615-1688). Actas del IV Congreso Argentino de Americanistas: 187-201, Sociedad Argentina
de Americanistas, TI, Buenos Aires. TAPIA, A. H.1999. Visibilidad arqueológica de la conquista en la cuenca del
Paraná - Plata. En Arqueología y Bioantropología de Tierras Bajas. J. López Mazz y M. Sans (compiladores).
Publicaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República, Uruguay, pp.
147-164. TAPIA, A. H. 2002. Indicadores biológicos y culturales de la conquista en el delta del Paraná (siglos XVI y
XVII). Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología XXVII: 357-374.
iii
ACH, Leg. 12. Saavedra, Hernandarias de. Carta al Rey de España, informe de visita a reducciones, 25 de mayo de
1616. MET B 16
Capítulo I
ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL PUEBLO DE INDIOS DE BARADERO, SEGÚN
DOCUMENTOS DEL SIGLO XVII Y XVIII

Alicia Tapia*, Eugenia Néspolo** y Verónica Noya***

* Instituto de Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires y Departamento de Ciencias
Sociales, PROEHAA, Universidad Nacional de Luján; aliciahtapia@yahoo.com.ar
**Departamento de Ciencias Sociales, PROEHAA, Universidad Nacional de Luján; eugenianespolo@yahoo.com.ar
***Dirección de Patrimonio Histórico, Museo A. Barbich, Municipalidad de Baradero; museo@baradero.gov.ar

1- Los momentos previos a la fundación (1598-1614): conflictos interétnicos, epidemias,


encomiendas y encomenderos

Contexto sociohistórico del primer periodo

Con el objetivo de encuadrar históricamente los datos de la documentación colonial consultada es preciso
señalar la organización institucional del espacio en la región, ya sea para ejercer el gobierno y velar por la
“seguridad” de los pobladores hispano-criollos como de los pueblos “originarios”, que se pretendía dominar
y “civilizar” desde la perspectiva hispánica, eurocéntrica y colonialista.
A fines del siglo XVI la ciudad de Buenos Aires y la de Asunción en Paraguay estaban incluidas dentro de la
organización política del Virreinato del Perú y respondían a las normativas de la Audiencia de Charcas. Este
organismo colonial fue el tribunal de mayor rango administrativo de la Corona española en la gran área de
Charcas, posteriormente denominada Alto Perú (hoy Bolivia).
Durante los años que abarca este primer periodo el rey Felipe III ocupaba el trono de España (desde 1958
hasta su muerte en marzo de 1621) y tenía la potestad de designar a quienes serían las autoridades del
Virreinato del Perú, desde los virreyes hasta los mandatarios de provincias subalternas. Entre 1596 y 1599
Hernando Arias de Saavedra fue designado gobernador del Rio de La Plata y Asunción y Diego Rodríguez
Valdez y de la Banda fue su sucesor. Este funcionario ocupó el cargo entre 1599 y 1600, solo por un año
debido a su fallecimiento. Durante 1601 y 1602 gobernó Francés de Beaumont y Navarra y entre 1602 y
1609 por segunda vez Hernando Arias de Saavedra estuvo a cargo de la gobernación de Buenos Aires. Le
sucedió Diego Marín Negrón quien ejerció el cargo entre 1609 y 1613 y fue acompañado por el capitán de
armas Francisco de Salas. Este funcionario militar tuvo un rol destacado en relación con las encomiendas en
los alrededores de Buenos Aires.

Sobre estos acontecimientos puede consultarse: FRADKIN, R. Y J. C. GARAVAGLIA. 2009. La Argentina Colonial.
El Río de la Plata entre los siglos XVI y XIX. Siglo XXI Editores. Argentina. GUERÍN, M. 2000. La organización
inicial del espacio rioplatense. En E. Tandeter (compilador), Nueva Historia Argentina. La Sociedad Colonial: pp. 13-
54. Tomo II. Sudamericana. Buenos Aires.

Si bien las relaciones conflictivas entre los grupos indígenas y la población europea en el
Río de La Plata puede rastrearse a partir de la muerte de Solís y el malogrado asentamiento de
Pedro de Mendoza en la primera Buenos Aires, en el presente análisis solo se consideran los
conflictos interétnicos que acontecieron unos pocos años antes de la fundación de la reducción de
Santiago del Baradero en 1615. En especial, se tiene en cuenta la documentación que ubica dichos
conflictos en los alrededores de Buenos Aires o en las cercanías del espacio que luego ocuparían las
primeras encomiendas y misiones franciscanas del Río de la Plata. Dicho espacio comprendía las
tierras irrigadas por los ríos Arrecifes, Areco y Luján que atraviesan la pampa bonaerense y
desembocan en el litoral fluvial, ya sea en el río Baradero como en otros brazos del Paraná Inferior
(Figura 1).

Figura 1. Plata Americae Provincia de Cornelius Wytfliet, 1597. Fue publicado 17 años después de la segunda
fundación de Buenos Aires. El círculo indica el área cercana a la posterior reducción de Baradero, comprendida entre
los ríos Carandias (o Querandíes, probablemente el actual río Arrecifes) y el río Buenos Aires (alguno de los ríos que
desembocan en el Paraná Inferior y el Delta del Paraná como el río Luján, o bien los ríos Areco, De las Conchas,
Matanzas o Riachuelo).

Para este periodo se analizaron diez documentos que incluyen cartas y expedientes cursados
durante 1599 y 1613 entre los funcionarios coloniales del Virreynato del Perú (ACH, Gobernación
del Paraguay, Tenientes gobernadores, Alcaldes y regidores de Buenos Aires) y las autoridades
reales españolas1. Interesa destacar las prácticas de captura y apresamiento que efectuaron las
autoridades de Buenos Aires como estrategia de aprovisionamiento de mano de obra y, en varios
casos, como represalia contra las rebeliones de los indígenas que incluían robos de hacienda y
muerte de españoles. Al respecto, en 1599 el Gobernador del Río de la Plata Diego Rodríguez
Valdez [y de la Banda] informó al Rey de España que había realizado dos “malocas” o
expediciones punitivas para capturar indios, que estaban asolando los caminos al norte de Buenos
Aires para destinarlos al “servicio personal”. Fundamentaba su pedido señalando la incapacidad que
mostraban los indios de esos parajes para realizar trabajos, dado que no tenían asiento fijo
(nomadismo) y no colaboraban en la cosecha (ni aún entregándoles dádivas o regalos). Si alguno de
ellos llegaba a colaborar en las tareas agrícolas se iban ni bien estas terminaban, interrumpiéndose
la catequesis, si es que esta se había iniciado. Entre las dos malocas que realizó dicho gobernados,
llegó a capturar indios de guerra y chusma que llevó a servir en Buenos Aires, intentando
bautizarlos y que se convirtieran al cristianismo. Refiere las dificultades y el temor que los
españoles tenían de los indios de guerra durante los viajes que hacían hasta el Paraguay. También
señaló el arribo de navíos con esclavos y mercaderías al puerto y solicitó que estos fueran
incorporados para trabajar en estas tierras2.

La necesidad de incorporar esclavos también se intentó justificar por la marcada


disminución que se había producido en el número de indígenas a causa de una extendida epidemia
de viruela y tabardillo. Esta se había manifestado un poco antes de que llegara Diego Rodríguez de
Valdés al Río de la Plata en 1599. Entre 1605 y 1606 existió otra gran mortandad de indígenas por
epidemia o pestilencias, según informó el franciscano Fray Baltazar Navarro en una carta al rey de
España y en relación a la visita que hizo al Río de la Plata: De un año acá han faltado la mayor
parte de ellos por causa de una gran pestilencia que ha habido y hay de presente que se va llevado
a pueblos enteros de indios y en un pueblo también murió un religioso nuestro que los adoctrinaba
de la misma enfermedad y otro está en lo último 3. El fraile propuso introducir esclavos de Angola
para trabajar en las haciendas, justificando esta medida por considerar que ellos estarían mejor
respecto de los lugares del África de los cuales provenían, donde se “comían los unos a los otros”4.

Sobre los términos maloca y servicio personal

Durante la colonización hispánica se utilizó el término maloca para referirse a la invasión de los europeos o
criollos en tierra de indígenas, incluyendo la toma de prisioneros y el exterminio. Posteriormente se revirtió
el concepto pasando a designar la irrupción o ataque sorpresivo de los indígenas a los asentamientos
coloniales, incluyendo tanto el saqueo como el cautiverio y la muerte. En este último sentido, el concepto de
maloca resulta sinónimo de “malón”.
El término servicio personal fue utilizado por los españoles para referirse al trabajo que realizaban los indios
como tributo. No obstante, en las diferentes regiones colonizadas por los españoles y a lo largo del tiempo el
significado fue cambiando. Al comienzo los encomenderos dispusieron de ese trabajo en forma
indiscriminada y no distinguieron el servicio personal de la esclavitud, pero a partir de 1567 en el Virreinato
del Perú el servicio personal de los indígenas se encuadró bajo las Ordenanzas del gobernador Gonzalo de
Abreu. Con ellas no se pretendió eliminar el poder de los encomenderos sobre el trabajo indígena, por el
contrario los autorizaba a seguir manteniéndolos como vasallos.
Esta situación persistió hasta 1612, cuando se dictaron las Ordenanzas del Oídor Francisco de Alfaro en
respuesta a los reclamos y denuncias por mal trato a los indígenas. Respecto del servicio personal estas
nuevas ordenanzas establecían la visita y la tasación del tributo de los indios del Tucumán y del Paraguay.
También en este caso las normativas fueron discutidas y modofocadas según el arbitrio de los intereses
privados.
Sobre el impacto de estas ordenanzas véanse: CASTRO OLAÑETA, I. 2010. Servicio personal, tributo y conciertos en
Córdoba a principios del siglo XVII. La visita del gobernador Luis Quiñones de Osorio y la aplicación de las
ordenanzas de Francisco de Alfaro. Memoria Americana 18 (2), versión online. Acerca de las variadas expresiones del
servicio personal, entre otros, véase LORANDI, A.M. 1997. El Tucumán colonial y Charcas. Facultad de Filosofía y
Letras, UBA, Buenos Aires; PALOMEQUE, S. 2000. El mundo indígena, siglos XVI-XVIII. En E. Tandeter
(compilador), Nueva Historia Argentina. La Sociedad Colonial: pp. 87-143. Tomo II. Sudamericana. Buenos Aires.

Los acontecimientos que se narran en los documentos de Diego Rodríguez Valdez y Fray
Baltazar Navarro, inician una secuencia de otros similares, que se mencionan en las fuentes
posteriores y que destacan la existencia de encuentros armados con los indígenas así como la
carencia de servidumbre (para efectuar trabajos en los campos y la ciudad). Por tal motivo
Hernando Arias de Saavedra en una carta de 1609 elevada al rey de España expresa la necesidad de
favorecer la reducción de los indígenas en el rio de La Plata, hecho que él había emprendido con
algunos grupos ubicados más al norte sobre el Río Paraná y destacando el: mucho fruto que un
religioso de los de la orden de San Francisco con otros hacían en la conversión de los naturales y
que se habían reducido5.

¿Qué se entiende por encomienda?

La encomienda fue uno de los bienes concedidos por la Corona a los conquistadores españoles en
reconocimiento a los servicios cumplidos para España. El término concesión resulta adecuado para referirse
a la encomienda ya que los indígenas eran considerados vasallos del rey. No se trataba de otorgar al
encomendero la posesión de un grupo de nativos sino de su fuerza trabajo, a cambio de darles una supuesta
protección y adoctrinamiento religioso. A través de esa concesión se buscaba que los encomenderos
cumplieran sus obligaciones con los indígenas y con la tributación a la corona.
Este sistema (al menos en teoría) incluía obligaciones y beneficios para los encomenderos y los grupos
encomendados. Mientras que los primeros asumían el compromiso de proteger y evangelizar a los indígenas,
estos tenían la obligación de pagar un tributo en especies (algún tipo de recurso que podían producir) o en
servicio (algún tipo de trabajo obligatorio). El tributo del indígena era obligatorio y en beneficio del español,
que había recibido la merced y se lo debía al rey por su condición de vasallo. Para cumplir con las
obligaciones de convertir al catolicismo a los indígenas, el encomendero tenía que proporcionar una
infraestructura necesaria: mantener a un sacerdote y construir una iglesia con sus ornamentos
correspondientes. A su vez, el encomendero tenía el compromiso de proteger a los indígenas: defenderlos en
caso de ataque, entregarles alimento durante el tiempo de trabajo obligatorio y cuidarlos en caso de
enfermedades.
En las áreas jurisdiccionales del Río de la Plata y el Paraguay, existieron diferentes formas de sometimiento
indígena a la autoridad de los encomenderos: los mitarios o mitayos y los originarios (llamados yanaconas
en las áreas del noroeste, de influencia andina). Los mitarios vivían en un pueblo de españoles o en una
reducción (pueblo de indios) y respondían a un cacique o jefe étnico-tradicional. Este cacique era designado
por las autoridades españolas y estaba encargado de pagar el tributo en nombre del grupo. Para tributar
estaban obligados a trabajar por turnos (o mita) y este podía durar aproximadamente 60 días, luego de lo cual
podían invertir su tiempo en trabajar sus propias tierras o realizar otras tareas. Por el contrario, los indígenas
originarios no tenían sus tierras propias asignadas, vivían en las haciendas de los encomenderos y tenían que
servirlos de por vida.
La Corona decidía la duración que tendría la concesión de la encomienda: algunas encomiendas se
extendieron por una vida (la del encomendero) o bien por dos (la del encomendero y su legítimo heredero),
de acuerdo con la “Ley de sucesión” dictada en 1536. Pero, con la sanción de las Leyes Nuevas en 1542 se
suprimió la facultad de conceder encomiendas que tenían las autoridades americanas y también la Ley de
sucesión, de manera tal que a la muerte del encomendero los indígenas pasaban a ser tributarios directos del
rey. Sin embargo, como los encomenderos elevaron fuertes quejas estas leyes se dejaron en suspenso y las
encomiendas continuaron funcionando hasta bien adentrado el siglo XVIII.
El sistema de encomiendas tuvo defensores y detractores: los primeros sostenían que sin la fuerza de trabajo
indígena no se podían cumplir los objetivos de mantenimiento de las colonias en el Nuevo Mundo; en el
segundo caso, se realizaron frecuentes denuncias sobre el maltrato, la destrucción y el incumplimiento de la
misión evangelizadora de las encomiendas. Ante ambos extremos las políticas de la corona no fueron
precisas y el sistema de encomienda se fue transformando según las problemáticas de las diferentes regiones
y áreas donde se desarrollaron.

Sobre la problemática del sistema de encomiendas en el Río de la Plata y Asunción puede consultarse: GARCÍA
SANTILLÁN, J.C. 1928. Legislación sobre indios en el Río de la Plata en el siglo XVI. Madrid; SALINAS, M.L. 1999.
Indios de encomienda en Corrientes y Santa Fe. La visita del oidor Garabito de León (1650-1653). Cuadernos de
Geohistoria Regional 36. Instituto de Investigaciones Geohistóricas. SALINAS, M.L. 2008. Encomienda, trabajo y
Servidumbre indígena en Corrientes. Siglos XVII-XVIII. Universidad Internacional de Andalucía. España;
ZORRAQUÍN BECÚ, R. 1946. La reglamentación de encomiendas en el territorio Argentino. Revista de la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, UBA. Año I. 3ra. Época (1). Buenos Aires.

Tanto las dificultades económicas y sociales por las que atravesaban las encomiendas como
el maltrato excesivo que los encomenderos daban a los indígenas, se expresan en una carta que el
Rey Felipe III envió a Diego Marín Negrón, gobernador del Río de la Plata en 1609, y en otras tres
cartas que este le envió al monarca español entre 1610 y 1613 6. En el primer caso, el rey reclamaba
que no debía prohibirse el casamiento entre hombres y mujeres indias de diferentes encomienda: He
sido informado que a las indias de esa provincia de los repartimientos que están encomendados no
se les deja libertad para casarse porque si se casa la india de un repartimiento con indio de otro el
marido lleva a la mujer y el encomendero para que no le saque la india de su encomienda impide
estos matrimonios a lo cual no es justo que se dé lugar 7. Esta prohibición buscaba impedir la
pérdida de mujeres porque al casarse se iban al lugar de residencia del esposo. El rey solicitó
castigos para los encomenderos que cometieran esos excesos.

Por su parte, en las cartas del Gobernador Diego Marín Negrón se infiere una posición
ambivalente. Por un lado expresó que los indios provocaban alzamientos con muertes y robos a los
españoles, y para evitarlo proponía reprimir “aunque con piedad”. Por otra parte, sostenía que los
indígenas no serían “tan culpables”, porque habían sido reprimidos y tenían que padecer del
servicio personal. En consecuencia, siguiendo el ejemplo de Hernandarias propuso efectuar la
reducción de los indios, pero no por guerra sino por prédica evangélica o catequesis. Entre las
razones que lo llevaron a plantear esta estrategia indicó que no se los podía sujetar por guerra dado
que eran nómades, la tierra demasiado extensa, llena de ríos y pantanos y los indígenas estaban
“muy divididos”. Para reducirlos pedía que se enviaran franciscanos italianos, a los que se les daría
estipendio, ornamentos y campana y que dichos estipendios fueran pagados mediante el tributo de
los indios: y por solo los diez años que Vuestra Magestad santísimamente mandare servir a los
indios convertidos al evangelio de tributo, pasados estos se restaurara con mucha ventaja del
patrimonio de Vuestra Magestad y de su real hacienda….Porque todos los indios podrán pagar
tributo8.

En los alrededores del río Areco, área colindante al lugar donde posteriormente se instalaría
la reducción Santiago del Baradero, se produjeron varios conflictos armados de los cuales da cuenta
Marín Negrón en una carta dirigida al rey en 1610 9: los soldados que fueron a castigar a los indios
que hallé levantados como tengo avisado a Vuestra Magestad, han vuelto victoriosos porque
toparon algunos de los culpados en diferentes partes y aunque se defendieron muy bien hicieron
castigo de 20 que hallaron ser de los matadores y me han traído preso a un Cacique que llaman El
bagual10. Se trataba del famoso cacique que había liderado varios alzamientos armados en el área
junto con otros grupos del área. Dado que una de sus mujeres era hija del cacique Tubichaminí (de
probable filiación querandí) estos lazos de parentesco habrían permitido sostener alianzas 11.
Aconsejado por los militares que lo acompañaron en el conflicto armado Marín Negrón decidió
perdonar la vida del cacique aduciendo que: promete de darme en las manos los demás matadores
que faltan y si lo hace como me aseguran el gobernador mi antecesor… se encargará de atajar el
fuego que va creciendo de mas en mas, porque estos barbaros están cebados ya en sangre de
españoles12. Considera que el castigo aplicado a los indígenas asentados en los alrededores de
Buenos Aires podría haber servido para aquietarlos y que en tal sentido, como antes también lo
había solicitado Hernandarias, era el momento propicio para reducirlos: y que se frenaran aquellos
barbaros porque están muy soberbios y con esto podrán entrar los padres a predicarles con menos
peligro y la gente se podrá poner en las fronteras para reparo de los demás13.
La documentación de este periodo permite inferir que ya para los años anteriores a 1615, en
los pagos vecinos a los ríos Lujan, Areco y Baradero existía un complejo panorama multiétnico: por
dicha área circulaban diferentes grupos culturales, tanto de filiación querandí - que se agrupaban en
torno al cacique Bagual - como guaraníes y serranos 14. De estos últimos se ha discutido si habrían
arribado a las pampas del nordeste bonaerense desde las sierras de Tandil y Ventania, de las de
Córdoba, o bien de todas ellas15. Los alzamientos indígenas producidos en el área pueden ser
considerados como una de las formas de resistencia que adoptaron los diferentes grupos étnicos,
que en algunos casos establecían alianzas y relaciones comerciales en su lucha frente al dominio
colonial. No solo estaba en disputa la ocupación y libre desplazamiento por el espacio, también los
enfrentamientos fueron el producto de venganzas y represalia a los excesos de trabajo y explotación
que imponían los encomenderos.
El expediente probatorio que inició en 1611 el capitán y alcalde de la ciudad de Buenos
Aires Francisco de Salas, resulta de interés para el análisis de diferentes cuestiones 16. El detalle de
la lista de los servicios que cumplió durante 24 años de su actuación como funcionario del gobierno
colonial, da cuenta tanto del tratamiento de armas efectuado contra los indígenas en el área del Rio
de la Plata, como del funcionamiento del sistema de encomiendas y los procedimientos
administrativos que debían realizar los funcionarios para acceder a una de ellas cuyo encomendero
había fallecido. Según consta en este documento Francisco de Salas había participado en diferentes
conflictos armados producidos en el Camino Real: sucedió que se alteraron y alzaron muncha
cantidad de indios los cuales andaban de ordinario en las cañadas y caminos de esta ciudad a la
de Córdoba matando y robando mucha cantidad de españoles y haciendo otros munchos delitos
para cuyo remedio el dicho Capitán …salió personalmente con gente a perseguirlos y conocer de
estas causas y castigar los a culpables e hizo una correduría en la cual tubo tan buena suerte y
ventura que dio con todos ellos y castigo a los culpables y a los demás trajo a esta ciudad para que
conociesen nuestra santa fe católica y los puso en doctrina17.

Como las denuncias de algunos funcionarios y religiosos sobre el maltrato a los indígenas se
reiteraban18, el rey dispuso que se realizara una inspección y se redactara un informe sobre la
situación. Con tal objetivo la Audiencia de Charcas encomendó al Oidor Francisco de Alfaro para
dicha misión, quien a partir de 1610 recorrió el Tucumán, Cuyo, Buenos Aires y Paraguay y, en
1612, en Asunción dio a conocer las Ordenanzas que llevan su nombre. En ellas enumeró
normativas para el trato a los indios, tales como: la supresión del trabajo servil; evitar los
trasladados a más de una legua de distancia del lugar de residencia; anular la compraventa de
indios; devolver a su lugar de origen a quienes hubiesen sido trasladados de una encomienda a otra;
pagar una tasa anual de cinco pesos a pagar con productos de la tierra o bien, con treinta días de
trabajo; y establecer que los pueblos indígenas debían estar regidos por un alcalde indio 19. No
obstante, a pesar de la reivindicación del indígena que promovían, las Ordenanzas de Alfaro
tuvieron mucha oposición: algunas normativas se anularon y otras se aprobaron con modificación20.

Bajo este contexto de fricciones interétnicas se van acelerar las decisiones políticas de
establecer reducciones indígenas en el Río de la Plata. Durante su segundo cargo como gobernador,
Hernandarias había evaluado esta conflictiva situación de las relaciones interétnicas, intercediendo
entre quienes pedían más tributación y regulación del trabajo indígena y quienes reclamaban por el
mal trato que se les daba. Considerando que las encomiendas y reducciones de Asunción a cargo de
los franciscanos eran una solución digna de imitar, solicitó al rey de España que enviara frailes de la
orden franciscana así como también ganados, útiles de labranza y elementos de iglesia para fundar
misiones en el Río de la Plata21.
2- Los primeros años de vida en la misión (1615-1629): subsistencia, adoctrinamiento, padrón
de indios, epidemias

Contexto sociohistórico del segundo periodo

En España Felipe III continuó reinando hasta 1621 y a su muerte fue sucedido por Felipe IV (1621 a 1665).
En el Rio de la Plata durante el periodo se sucedieron tres gobernadores. En primer lugar, Hernando Arias de
Saavedra ocupó ese cargo por tercera vez entre 1614 y 1618 ocupándose de impulsar y sostener la creación
de varias reducciones franciscanas en el Río de La Plata, Santa Fé, Corrientes y Asunción. Entre sus acciones
de gobierno se destacó la prohibición del comercio de frutos del país como la yerba mate y de esclavos
africanos, pero estas medidas tuvieron como contrapartida la emergencia del contrabando. También propició
la división administrativa y política de las provincias del Río de la Plata y Asunción.
Entre 1618 y 1623 Diego de Góngora asumió la gobernación y bajo su protección se consolidó el
contrabando, dado que no puso trabas al ingreso de barcos negreros y al cargamento de los mismos barcos
con cueros. Si bien se trataba de actividades delictivas, el contrabando fue el resultado de las restricciones
comerciales que impuso la corona española. Estas actividades ilícitas fueron condenadas por el Consejo de
Indias pero solo lo hicieron después que se produjo la muerte de Góngora. Finalmente, Francisco de
Céspedes ocupó el cargo de gobernador entre 1624 y 1631. Si bien intentó controlar el contrabando mediante
una serie de medidas administrativas, fue acusado de aprovecharse del trabajo indígena para comerciar
cueros en forma personal. Trató de aplicar una política de pacificación con los indios charrúas en la Banda
Oriental del Uruguay.

Al respecto de la situación socioeconómica puede consultarse: PERUSSET, M. 2006. Contrabando y


Sociedad en el Río de la Plata Colonial. Editorial Dunken, Buenos Aires. VILLALOBOS, S. 1986.
Comercio y Contrabando en el Río de La Plata y Chile. Eudeba, Buenos Aires

Para caracterizar estos primeros momentos de la trayectoria de vida en la misión se


analizaron 21 documentos del Archivo General de Indias, de los cuales 20 corresponden a la
Audiencia de Charcas y uno a la Audiencia de Buenos Aires 22. Los primeros antecedentes más
conocidos de la fundación de la reducción en Santiago del Baradero se encuentran en una Carta que
Hernandarias le envió al rey con fecha del 25 de mayo de 1616, donde le informó que en
cumplimiento de las Ordenanzas de Alfaro había organizado varias reducciones en el año 1615,
dejando sacerdotes y materiales para fabricar iglesias y herramientas para labrar la tierra. A su vez,
en dicha carta daba cuenta de la visita que realizó en cada una de ellas al año siguiente de fundarlas.
Después de visitar una reducción ubicada a 15 leguas del puerto de Buenos Aires, señaló que: …10
leguas más adelante llegue a otra reducción por nombre Santiago donde fui con algunos vecinos
de esta ciudad y un religioso del mismo orden (Fray Francisco Arenas) bueyes y pertrechos para
labranzas y fabrica para iglesia…habiendo dejado el orden necesario para todo y un español
virtuoso y a propósito pasé adelante y hay en esta reducción 250 indios23. Sabido es que en
Santiago del Baradero se agruparon indígenas de diferente procedencia étnica: algunos guaraníes
que fueron llevados desde Buenos Aires y otros individuos de los grupos chaná y mbeguá que
fueron traídos de las islas.
Interesa destacar que la mayoría de las reducciones que fundó Hernandarias en 1615 se
instalaron en espacios cercanos a la costa del Río Paraná, como es el caso de Santiago del Baradero.
Estas condiciones ya las había indicado en las dos ordenanzas que escribió en 1598 y 1603, cuando
era gobernador de Buenos Aires: los indios debían estar reducidos en lugares donde hubiera agua,
tierras cultivables y montes donde proveerse de madera24. Con estas localizaciones buscaba asegurar
la circulación de recursos comerciales entre Asunción, Santa Fe y Buenos Aires. Esta estrategia la
expresó claramente en el siguiente párrafo de su carta al rey de 1616: Con las reducciones que he
referido queda navegable este rio por estar fundadas en la ribera de él en puertos fertilísimos y
abundosos para crianzas y labranzas y de muchas comodidades para los naturales porque tendrán
salida de sus frutos y otras utilidades convenientes para su gobierno y conservación y los
españoles mercaderes codiciaran esta navegación que tantas dificultades tenía así por la poca
seguridad que hasta ahora ha habido en algunos parajes donde ha habido indios de guerra como
por ser navegación deleitosa y abastecida de comidas pesquería y caza 25. En una carta que dirigió
al rey en 1617, Hernandarias vuelve a referirse con términos similares a las condiciones ventajosas
que tenía la ubicación a la vera del río que había elegido para las nuevas reducciones: para que con
el Trato y comunicación de los españoles se hagan accesibles y comunicables y se les siga
provecho con comodidad de los mercaderes de este rio y demás pasajeros que le navegan26.

Sobre los pueblos de indios

Desde la segunda mitad del siglo XVI, el agrupamiento de indígenas en los llamados pueblos de indios fue
una estrategia de colonización promovida por la Corona española a partir de la Real Cédula de 1545. Fueron
creados para facilitar las actividades de evangelización, disponer de mano de obra concentrada, realizar el
cobro de los tributos y controlar la dispersión o las rebeliones de la población indígena. La formación de los
pueblos de indios, fue sostenida por el clero por cuanto consideraba que era un ordenamiento superador del
sistema de encomiendas, denunciado por la explotación de la fuerza de trabajo indígena.
Si bien el rey gobernaba tanto para los pueblos y ciudades de los españoles como para el pueblo de indios,
ambos tipos de asentamientos debían mantenerse separados entre sí y solo se permitían interacciones entre
ambos bajo normativas establecidas por la corona. Con el aislamiento se buscaba mantener la mano de obra
cautiva y sin injerencias externas de otros grupos que los apartaran de los designios de evangelización,
trabajo y tributación propuestos para su funcionamiento.
El trazado de los pueblos de indios imitaba al de la ciudad española: si la topografía lo permitía se buscaba
que fuera en damero con una plaza central, una capilla, la casa del cura doctrinero, la residencia del cacique
y un calabozo. Podían tener un recinto que funcionaba como cabildo indígena. Además, a cada reducción se
le adjudicaba una extensión determinada de tierras para que los indígenas obtuvieran recursos para su propia
subsistencia. Dichas tierras lindaban con las de los encomenderos, hecho que con el transcurso del tiempo
llevaría a que en muchos casos fueran incorporadas a sus haciendas como propias. Precisamente uno de los
problemas que debieron afrontar los pueblos de indios fue la lucha por la conservación de las chacras o
territorios comunitarios, dada la usurpación que hacían los hacendados.
Las autoridades de estos pueblos estaban organizadas jerárquicamente: el primer lugar lo ocupaba el
corregidor que se encargaba de controlar a varias reducciones de una jurisdicción, el sacerdote de la
reducción y luego el cacique o alcalde que presidía el cabildo. En estos cabildos se buscaba administrar
justicia a los integrantes indígenas, resolver problemas de subsistencia, de construcción de edificios o
caminos en la comunidad y de intermediar en las relaciones con los españoles o con otros grupos indígenas.
No obstante, el encomendero o hacendado vecino a las reducciones ya sea por razones de distancia o
aislamiento podía tomar decisiones sobre el pueblo y sus habitantes indígenas.

Sobre los Pueblos de Indios y los Cabildos indígenas se puede consultar: PACHÓN, X. 1980-1981. Los pueblos y los
cabildos indígenas. La hispanización de las culturas americanas. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, vol.
23 años: 298-326; PALOMEQUE, S. El mundo indígena. Siglos XVI-XVII. En Nueva Historia Argentina. La sociedad
colonial. Tomo2; pp. 87-143. Sudamericana. Buenos Aires.

En Santiago del Baradero, además de dejar un sacerdote franciscano a cargo de la reducción,


respondiendo a las ordenanzas del Oidor real, Hernandarias designó con el título de Corregidor al
vecino Bartholome Pinto y como alcalde indio al cacique Bartholome de filiación guaraní. Como
era habitual en la fundación de reducciones, Hernandarias les otorgó tierras a los indígenas para que
pudieran sustentarse: una legua de campo con frente al río, desde la desembocadura del Río
Arrecifes en el río Baradero (una longitud de 6.000 varas) sobre su costa y otra legua de fondo,
hasta las tierras que fueron concedidas al encomendero Don Gaspar de Godoy (Figura 2).

Figura 2. Vista de la ubicación y probables dimensiones que habría tenido el terreno adjudicado por Hernandarias a los
indígenas, para que desarrollaran sus actividades de subistencia. Proyección hipotética sobre imagen satelital del
Google Earth.

Aproximadamente seis meses después de fundada la misión, Fray Luis Bolaños que durante casi
cuarenta años había adquirido experiencia en el adoctrinamiento de los indígenas reducidos del
Paraguay, se trasladó a Baradero reemplazando al Padre Arenas. Allí permaneció al menos por seis
años ocupándose de las actividades evangelizadoras hasta que, ya con avanzada edad, se retiró al
convento franciscano de Buenos Aires27.
La Orden franciscana tuvo un rol destacado en el adoctrinamiento de los indígenas de las
reducciones del Paraguay y del Rio de la Plata fundadas por Hernandarias. En 1617 el Procurador
General de Orden franciscana Fray Bartolomé de la Madalena, realizó un informe de los servicios
religiosos cumplidos y, en virtud de los méritos logrados en la evangelización, solicitó al rey que les
enviaran recursos económicos y nuevos sacerdotes para poder continuar con el adoctrinamiento ya
que: Siguen sin estipendio, ni salario alguno sustentando los conu./tos a los dichos adoctrinantes
con mucho trabajo gastando, y rompiendo los ornamentos que tienen en los conu/tos padeciendo
muchas necesidades por la gran pobreza de la tierra 28. En el año 1618 Bartolomé de la Madalena
vuelve a reclamar por carta al regidor Duarte Navarro (miembro destacado del cabildo) el envío de
fondos y de sacerdotes para sostener a los pueblos de indios y los conventos franciscanos: por tener
como tienen muchas doctrinas a su cargo y porque su pobreza es tanta no sean podido ni pueden
proveer de muchas cosas de que tiene necesidad para el servicio del culto divino29. Estos pedidos se
vuelven a reiterar en una Información Jurídica y en una carta al rey que en 1618 y 1619 escribe Fray
Juan de Vergara y otros religiosos de la orden franciscana donde dieron cuenta de todas los
servicios realizados por la orden desde 44 años atrás, cuando desde España arribaron Fray Luis de
la Buenaventura y Fray Luis Bolaños con Ortiz de Zárate a la ciudad de Buenos Aires. Reclamaban
ser atendidos en sus necesidades por la gran pobreza que los afligía para continuar con sus
actividades religiosas en el convento y doctrinarias en las reducciones30.
Entre 1618 y 1623 Diego de Góngora ocupó el cargo de gobernador de Buenos y según lo
establecían las Órdenes de Alfaro, realizó una visita a las reducciones de su jurisdicción. En seis
cartas escritas entre 1619 y 1621 informó al rey sobre los primeros años de vida en Santiago del
Baradero así como de otras reducciones franciscanas contemporáneas del Río de la Plata 31. Al
respecto de Santiago del Baradero, expresó: Entré en otra reducción nombrada Santiago del
Varadero veinte y dos leguas de esta ciudad que está a cargo de Bartolomé Pinto vecino de ella
que hace oficio de corregidor que le nombro. Hernando Arias de Saavedra. Tiene Los indios que
estaban en las islas que serán hasta ciento cuarenta y su cacique general se llama Don
Bartholome, y que siembran maíz frijoles y habillas y otras semillas con lo cual y carne de yeguas
cimarronas y pescado que pescan en el rio se sustentan32.
Refiere que para ese entonces ya estaban erigidas la iglesia y algunas casas de horcones
cubiertas de paja33. Según describió, la iglesia era de tamaño grande, con paredes de adobe y techo
construido con madera de sauce y cobertura de paja. También describe el sencillo altar con dos
cuadros de la Virgen y escasos ornamentos religiosos algunos de los cuales eran préstamos del
convento de Buenos Aires, como el cáliz y otros objetos de misa 34. Dado que varias citas textuales
de las cartas del gobernador Góngora ya han sido publicadas en diferentes trabajos, incluyendo el
libro del historiador local A. Barbich35, solo se sintetizan los siguientes aspectos: 1- sembraban
maíz, habillas y otras semillas y además de estos vegetales consumían carne de yeguas cimarronas y
pescado; 2- como bienes propios solo tenían 24 bueyes y arados que les dieron los encomenderos y
caballos que atraparon en el campo; 3- la vestimenta de los indios reducidos era de cueros, sus casas
estaban confeccionadas con “pellejos” y usaban arcos y flechas, hechos que indican la continuidad
de la forma de vida nativa, al menos de las prácticas sociales que implican estos rasgos culturales36.

Sobre el régimen de visitas

El objetivo principal de las visitas era efectuar una inspección y a estas las realizaban las
autoridades principales de una jurisdicción. Si bien se intentó mantener una periodicidad
establecida, esto nunca tuvo buenos resultados y fueron efectuadas con una frecuencia variable. Sin
duda sirvieron como estrategias de control, dado que permitían evaluar las condiciones en que se
encontraban los diferentes asentamientos coloniales y verificar las posibilidades de tributación que
tenían los indígenas.
Desde una perspectiva metodológica se considera que la información que proporcionan las visitas
debe ser evaluada críticamente, dado que en ellas se transcribe la percepción de un mundo según el
ordenamiento colonial, donde el visitador -también llamado Oidor- representaba la autoridad del
soberano ante sus vasallos indígenas. En un estudio que realizó el historiador José Miranda (1952)
sobre el rol que cumplían las visitas en el sistema colonial se indican tres propósitos: 1- averiguar
las posibilidades que tenían los indios de tributar; 2- realizar un padrón para saber cuántos indígenas
había; y 3- calcular la tasa que debían tributar en virtud de la cantidad de indios empadronados.
En las visitas realizadas a las reducciones del Río de la Plata (así como a otras de Santa Fe y
Corrientes) durante el siglo XVII, se da cuenta de las siguientes actividades: recuento del número de
indios (tanto individualmente como por familia) y registro de los reclamos que los indígenas hacían
a los oídores por cuestiones de trabajo, malos tratos o agravios. En tal sentido, las visitas
proporcionan datos muy significativos sobre las relaciones individuales y colectivas que se
mantenían en cada una de las reducciones, tanto entre los indígenas como con los encomenderos.
En algunos casos se mencionan las sentencias que se emitieron para resolver algunos casos
conflictivos. No solo se registraba el estado administrativo sino también el logro o fracaso de la
evangelización y las necesidades que tenían los religiosos encargados del adoctrinamiento.

Sobre la relevancia de las visitas para el control del funcionamiento en las reducciones se puede consultar: CÉSPEDES
DEL CASTILLO, G. 1946. La visita como institución indiana. Anuario de Estudios Americanos III: 984-1025;
MIRANDA, J. 1952. El tributo indígena en la nueva España durante el siglo XVI, El Colegio, México.

La continuidad de las otras dos reducciones franciscanas que también fundó Hernandarias en
el Río de la Plata, llamadas Tubichaminí y El Bagual (en las cabeceras del rio Areco), fue difícil de
resolver en la medida que pronto se quedaron sin sacerdote a cargo: El día de hoy está en la
Reducción del Varadero el Padre Fray Luis de Bolaños y sabe así mismo que otro fraile de la
dicha Orden nombrado Fray Antonio asistió en la Reducción del bagual hasta que murió en esta
ciudad por haberle traído de la dicha Reducción muy enfermo 37. Un año después de recolectar esta
información y en ocasión de la segunda visita a las reducciones, Góngora realizó el primer
empadronamiento de indios para el área. En Baradero registró un total de 197 indígenas que estaban
distribuidos entre 63 varones cristianos y 11 infieles, 58 mujeres cristianas y 7 infieles, y 58 jóvenes
varones y mujeres (en su mayoría bautizados) 38. Considerando los 250 indígenas reducidos que
menciona Hernandarias para los comienzos en 1615, en cinco años transcurridos se habría
producido una merma de 53 individuos. Si bien en las otras dos reducciones se registraron mayor
número de indios (en Tubichamini 243 y en El Bagual 228), se informó que la de Baradero estaba
más ordenada, tenía la iglesia en pie y cura doctrinero: Tiene la dicha Reducción una iglesia grande
de tapias cubierta de madera de sauce, en el altar había dos imágenes de lienzo en bastidores de
madera y dos candeleros de azofrar y dos cajas y dos aderezos de decir misa el Padre fray Luis de
Volaños de la orden de sanfranco que esta por doctrinante de la dicha Reducción… Estos indios
vienen con mas pudicia que los de las otras dos Reducciones porque tienen sus casas cubiertas de
paja y palos, y siembran maíz y los mas andan vestidos y tienen quien los doctrine39.
Por su parte el escribano Juan Munarriz -que da fe de los datos del empadronamiento-,
detalla algunos acontecimientos de interés para evaluar las fricciones interétnicas que se producían
en Baradero: se averiguó haber hecho mucha cantidad de yeguas por mandado de Bartholome
Pinto su administrador y no haberlas pagado nada por ello y haber sido tratados mal del dicho
administrador…El dicho administrador y los caciques e indios declararon con juramento que
habían cortado mucha cantidad de madera mas de mil piezas y quince mil cañas...que fueron
enviados a Buenos Aires a pedido de Hernandarias y … que no les habían pagado por ello40.
También narra que los indígenas denunciaron a los dos administradores, Domingo Griveo y
Bartholome Pinto, por agravios y malos tratos, motivo por el cual ambos fueron puestos en prisión.
En el año 1621 se declaró una epidemia de tabardillo y viruela que impactó marcadamente en la
población indígena y africana de Buenos Aires y también afectó a la población de las reducciones
cercanas a la ciudad41. Al año siguiente del flagelo de la epidemia, Góngora volvió a pasar por
Baradero y registró la muerte de 60 indios por peste y la huida de otros por temor al contagio A
pesar de los cuidados que había tenido Hernandarias en la selección del sitio para instalar la
reducción, Góngora indica que el mismo no ofrecía buenas condiciones: por ser malo el sitio
pantanoso y anegadizo sin leña mala agua y tener desviado el pescadero más de 3 leguas42.
Debido a la epidemia de viruela se decidió el traslado de familias de filiación chaná desde la
reducción de Santiago del Baradero a la de Santo Domingo Soriano fundada en 1624 en la Isla
Vizcaíno del delta del Paraná. En 1621/1622 Pedro de Carranza, primer obispo de Buenos Aires,
visitó la reducción de Baradero y en esa oportunidad confirmó a un total de 210 indios, entre los
que quedaban en la reducción y los que fueron a buscar por los alrededores: el dicho señor Obispo
del Rio de la Plata entró en la Reducción de Santiago del Varadero, que es veinticinco leguas del
puerto de Buenos Aires, sobre el rio del Paraná, donde estuvo algunos días, y mando recoger todos
los indios e indias de allá, y les dio misa, y les enseñó la doctrina, y confirmó doscientos y diez
indios, e indias y los trató con mucho amor y les hizo algunas limosnas, particularmente a los que
halló enfermos43. El curato del Baradero ya existía desde 1620 pero para 1629 solo quedaban 23
indios adultos tributarios y un total 60 ó 70 vecinos de los cuales la mayoría era indígenas44.
Además de la significativa disminución del número de indígenas que podían contribuir al
trabajo agrícola, la continuidad de las actividades religiosas fue muy difícil de mantener, así se
describe en el Informe de las actividades realizadas por la Orden de San Francisco en el Río de la
Plata. Entre otros inconvenientes, los religiosos de las reducciones no podían sustentarse bien a
causa de la escasez de recursos con que contaban y la prohibición de cobrar tasa a los indios. A
veces solo subsistían gracias a las limosnas de los devotos que se compadecían de ellos 45. A partir
de 1623 Francisco de Céspedes asumió el cargo de gobernador de Buenos Aires y en una carta
enviada en 1628 al rey Felipe IV, le informa sobre la deplorable situación de las reducciones
franciscanas y la necesidad de atender las prebendas eclesiásticas y la falta de estipendios para
mantenerlas. También presentó el reclamo de los encomenderos que decían recibir muy bajas tasas
porque los indios solo contribuían con 60 días de servicio personal al año, según las ordenanzas
reales46.

3- Indios reducidos y forasteros, escasez de diezmos y curas doctrineros (1630-1689)

Contexto sociohistórico del tercer periodo

Para este periodo Felipe IV continuaba reinando en España. A su muerte ocurrida en 1665 le sucedió su hijo
Carlos II que solo tenía cuatro años de edad. Por tal motivo, desde 1665 su madre Mariana de Austria actuó
como regente hasta 1675 en que asumió la corona, pero solo la mantuvo por cinco en años y luego renunció a
ella.
En el Rio de la Plata, después de Francisco de Céspedes, la gobernación de la ciudad de Buenos Aires estuvo
a cargo de Pedro Esteban Dávila, desde 1631 hasta 1637. Asumió en un momento de gran conmoción social
en Buenos Aires por la presencia de una flota holandesa que amenazaba en varias costas de Sudamérica.
Asimismo, en el interior del territorio aumentaban los conflictos interétnicos por las frecuentes rebeliones
indígenas, como las de los guaycurúes que destruyeron la ciudad de Concepción del Bermejo (Chaco) o las
de los calchaquíes que intranquilizaban a las autoridades de la Gobernación del Tucumán. Precisamente,
dada esta situación de inquietud externa e interna, uno de los aspectos que se habría considerado para su
designación fueron sus antecedentes militares. Entre otras medidas, Dávila logró reforzar el fuerte de Buenos
Aires con 200 soldados, aunque con el paso del tiempo las condiciones defensivas fueron empeorando. Por
otra parte, tomó varias medidas para restringir el contrabando que se había expandido con las prácticas
permisivas del anterior gobernador.
A partir de 1637 y hasta 1641 Mendo de la Cueva y Benavidez le sucedió en el cargo y continuó con la tarea
de contener a las rebeliones indígenas, no solo de los calchaquíes sino también de los llamados pampas y
serranos que amenazaban en la periferia de Buenos Aires. Uno de los principales motivos de estos conflictos
interétnicos fue la captura y comercialización del ganado que se reproducía en gran magnitud en el territorio
pampeano.
Tanto los problemas del contrabando como las debilidades defensivas del fuerte y los conflictos con los
grupos indígenas se fueron sucediendo a lo largo de casi cincuenta años y de la sucesión de ocho
gobernadores: Jerónimo Luis de Cabrera (1641-1645), Jacinto Lariz (1645-1653), Pedro Baigorrí Ruiz
(1653-1660), Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), Juan Martínez de Salazar (1663-1674), Andrés de
Robles (1674-1678), José de Garro (1678-1682) y José Herrera y Sotomayor (1682-1691).

Sobre la situación en el ámbito rural rioplatense para el periodo, entre otros estudios de interés, pueden
consultarse: ASSADOURIAN, C. S. 1982. Economías regionales y mercado interno colonial: el caso de
Córdoba en los siglos VI y XVII. En Sistema de la Economía colonial. Mercado interno, regiones y espacio
económico: pp. 18-55, IEP, Lima; FRADKIN, R. O. 1993. La historia agraria del Río de la Plata colonial.
Los establecimientos productivos, 2 vols. CEAL, Los Fundamentos de las Ciencias del hombre 114 y 115,
Buenos Aires; GARAVAGLIA, J. C. 1983. Mercado interno y economía colonial, Grijalbo, México.

Desde 1629 hasta 1674 en las fuentes disponibles del Archivo General de Indias no se
encuentran datos específicos sobre la vida en la reducción de Baradero. No obstante, se analizaron
ocho documentos referidos a la situación de las conflictivas relaciones interétnicas que en la
jurisdicción de Buenos Aires se mantenía con los grupos indígenas “pampas” y “serranos”, nombres
geográficos impuestos por los funcionarios coloniales47. En 1663 Alonso de Mercado y Villacorta,
futuro gobernador del Tucumán (1664-1670), informó al rey que como castigo de previos agravios
y robos se produjo un hecho de armas con indios pampas y serranos, y que en el murieron 50 indios
y fueron apresados 18, además de 132 integrantes de sus familias. Algunos de estos se repartieron
entre los soldados que habían asistido al combate y para los restantes solicitó que se formaran dos
reducciones48. Asimismo, atendiendo a las normativas del Consejo de Indias, propuso que la
servidumbre de estos indios fuera por un tiempo limitado de seis años al cabo de los cuales se los
podría “devolver” a las reducciones con sus familias49.
En los documentos de los años 1664, 1673, 1674, se refieren varios encuentros armados
similares estrechamente vinculados con la mayor presencia de grupos indígenas de habla
mapudungun50, que llegaban a las pampas en busca de ganado vacuno y yeguarizo para
comercializarlo en las tierras cordilleranas: los indios que llaman Pampas que pertenecen a la
Jurisdicción de aquel puerto doméstico y que cada día entran a tropas con sus familiares en
aquella ciudad los cuales aunque son encomendados no tienen redición ni doctrinante y vagan
como bestias51. Resultan de interés las referencias sobre las alianzas que se forjaron durante estos
años entre los grupos de indios serranos o “forasteros”, que estaban sin reducción y se retiraban a la
cordillera, y aquellos que permanecían reducidos. Estos eran motivados a integrar las rebeliones
indígenas y con frecuencia establecían intercambios con los indios de la jurisdicción de Buenos
Aires, especialmente de armas, mantas, diversos objetos de metal y caballos: este gentío de indios…
con la libertad que goza se retira por tiempos a las cordilleras de Chile, y comunica con los indios
Serranos, y enemigos de aquel Reino, y los proveen de caballos y algunas armas de alfanjes, y
espadas anchas, y otros generos52.
Bajo esta situación sociohistórica conflictiva en que las reducciones iban perdiendo integrantes
indígenas y los encomenderos se quedaban sin mano de obra, los dividendos que llegaban a las
Cajas reales eran sumamente escasos y las autoridades de España, desvastada por varias guerras con
otros países europeos, comenzaron a presionar a sus colonias por el envío de fondos. Estos sucesos
se refieren en once documentos fechados entre los años 1675 y 1679, donde también se encuentran
datos específicos sobre la situación de Baradero y otras reducciones53.
La reina Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV, en 1674 solicitó al entonces
gobernador de Buenos Aires, Agustín de Robles, un informe sobre el estado de las encomiendas y
de los encomenderos en el Río de la Plata; especialmente acerca de la renta de cada encomienda, las
vidas que poseían de los encomendados y las mercedes que se pagaban 54. En su respuesta, el
gobernador describió el estado miserable en que se encontraban las reducciones y la pobreza de los
indígenas que las abandonaban, tanto por su “natural inconstancia” como por los agravios que
recibían de los caciques alcaldes, corregidores, tenientes y otros. Concluye que esta es una de las
causas por las cuales el rey perdía tributos.
Sobre la reducción de Baradero refiere que los indios de tasa que allí quedaban eran muy
pocos y estaban sin sacerdote. El último religioso fue Gerónimo Benavidez quien falleció en la
reducción, un poco antes de que Agustín de Robles fuera designado gobernador 55. Cuando este
último la visitó residían 80 indígenas de los cuales solo 22 o 23 estaban en condiciones de tributar,
hecho que no permitía sustentar a un sacerdote 56. Tampoco los encomenderos podían dar
estipendios para la manutención de un religioso en la misión, a lo más a que están obligados
conforme a ordenanzas cedulas de su Magestad despachadas a este gobierno, es a dar al ministro
un peso por cada indio tributario de su encomienda y esto no equivale a la veintena parte del
estipendio57.
Tal era la situación de desesperanza por no poder contar con estipendios suficientes para
mantener un sacerdote en las reducciones que el gobernador llegó a proponer cuatro alternativas
para Santiago del Baradero: 1- Al Curato de baradero, no le hallo mas unión que con Santo
Domingo Soriano, reduciendo aquellos indios de la otra banda, al mismo baradero de donde se
desunieron antiguamente por via de una peste de viruelas; 2- o bien no hallo otro remedio sino que
su Magestad de su hacienda Real Sustente los ministros de ambas reducciones; 3- o que se
contenten los del baradero con que dos o tres veces al año, vaya un sacerdote a visitarlos y
confesarlos; y 4- o que se acerquen a esta ciudad donde más continuas puedan tener las asistencias
de un sacerdote para su enseñanza58.
Al mismo tiempo que se propusieron estas alternativas para resolver la continuidad de la
reducción, se intentó reforzar la celebración de los oficios con el envío de ornamentos. El
gobernador Agustín de Robles dispuso se hiciese iglesia nueva como se ha hecho desde sus
cimienttos59, designó como doctrinero al cura Miguel Díaz Moreno y ordenó que le entregaran todos
los ornamentos necesarios para celebrar misa. Dichos objetos fueron comprados con la venta de 500
cueros y también se entregaron otros a Antonio de Leyes -corregidor de la reducción de Baradero-,
en pago por el trabajo de faenarlos y cargarlos en el navío que los trasladó hasta el puerto de
Buenos Aires. En el largo listado de ornamentos se mencionan objetos de plata, vestimenta para
oficiar la misa, manteles, imágenes y demás materiales de tela para decorar el altar. También se
entregaron ornamentos similares en las reducciones de Santo Domingo Soriano y Quilmes (Ver en
Anexo 7).

Figura 3. Fragmento del Mapa de la gobernación de Paraguay y de la de Buenos Aires. Año 1752, Publicado en G.
Furlong Cardiff, 1936, Cartografía Jesuítica del Río de la Plata, Jacobo Peuser, Buenos Aires. La flecha indica la
ubicación de la reducción Santiago del Baradero.

En una carta que 1678 Agustín de Robles envió al rey de España, propone reducir a los
“pampas” y “serranos” que andaban sueltos en su jurisdicción y asignarlos a la reducción de
Baradero, donde al ser muchos más podrían tener un cura doctrinero con bastante estipendio 60. Al
respecto no se encontró otra fuente donde se pueda verificar si esta proposición se llegó a cumplir,
pero si existen referencias sobre la distribución de esos grupos indígenas (que hablaban
mapundungun) en reducciones de la provincia de Buenos Aires y el traslado de varios de ellos a la
banda Oriental, a la reducción de Santo Domingo Soriano61 (Figura 3).

4- Exigencias de la Corona para el pago de tributación (1690-1749)

En ocho documentos del AGI que corresponden a la última década del siglo XVII y las
primeras del siglo XVIII, se refieren algunos acontecimientos sobre la situación social y económica
que atravesó la reducción de Baradero durante esos últimos años de vida, antes de pasar a ser un
pueblo de criollos62. En 1690 el gobernador de Buenos Aires, José de Herrera y Sotomayor, le
informó al Rey sobre la situación de los indios chaná en Baradero: cuyos encomenderos con el
transcurso del tiempo desde su situación, han ido falleciendo sin haber hecho la diligencia para la
posesión de las encomiendas. Y que habiendo reconocido de los más de indios, referidos son
advenedizos y agregados en aquella Reducción por haberse casado en ella, y estar
connaturalizados con mujer e hijo; los ha incorporado y puesto debajo de la Corona Tributando a
ella, como consta de los autos del Padrón y Certificación del Tributo de lo que han enterado en
áquellas Cajas que remite63.

Contexto sociohistórico del cuarto periodo

Felipe V fue el monarca que reinó en España durante la mayor parte del tiempo que incluye el periodo, desde
1700 hasta 1746. Fue el primero de los reyes de la Casa de Borbon y al mismo tiempo también fue Rey de
Nápoles, Sicilia, Cerdeña, de los Países Bajos y duque de Milán. Dado que la situación económica y
financiera del estado español era ruinosa y estaba envuelta en serios problemas de corrupción, aplicó nuevos
tipos de impuestos y favoreció las llamadas manufacturas reales. Con estas medidas la economía mejoró y se
alentaron estrategias para intentar recuperar el comercio con las colonias de ultramar, codiciadas por los
ingleses y franceses.
En el comienzo del periodo Agustín de Robles ocupaba la gobernación de Buenos Aires (1691-1698) y
durante el ejercicio de sus funciones puso gran empeño en impedir las grandes matanzas del ganado vacuno
cimarrón que proliferaba en las pampas. También tuvo que hacer frente a las presiones de los portugueses
que ocupaban la ciudad de Colonia del Sacramento, situación que también habrían de enfrentar los diferentes
gobernadores que le sucedieron en el cargo hasta el final del periodo. Finalmente, durante el gobierno de
José Andonaegui (1745-1756) Portugal cedió Colonia del Sacramento a España a cambio de siete pueblos de
las misiones jesuíticas, hecho que desató un fuerte conflicto bélico con los guaraníes reducidos. Resulta de
interés el relevamiento de población que se realizó durante el gobierno de Domingo Ortíz de Rozas (1742-
1745) ya que permitió cuantificar un total de 16091 habitantes para la ciudad y la campaña de Buenos Aires,
entre los que se incluyen los residentes de Santiago del Baradero.

Sobre la dinámica sociohistórica en el área rioplatense del periodo pueden consultarse diversos artículos y trabajos de
investigación, entre ellos se menciona: GARAVAGLIA, J. C. y MORENO, J.L. Población, sociedad, familia y
migraciones en el espacio rioplatense. Siglos VIII y XIX. Cántaro. Buenos Aires; FRADKIN, R. O. 2000. El mundo
rural colonial, en E. Tandeter (compilador), Nueva Historia Argentina. La Sociedad Colonial: pp. 241- 284. Tomo II.
Sudamericana. Buenos Aires.

En la carta mencionada también se anexa un padrón de indios realizado en Baradero para los
años 1684, 1685 y 1686. Según aclara Sotomayor el padrón se realizó para calcular las tasas que
los indios debían pagar por derecho a la Corona, por ello: mando se haga padrón de todas las
dichas familias de indios con distinción de sus Naturalezas Sexos y edades poniendo con
separación los que han sido descendientes de la misma Reducción y los que son agregados
expresando las familias de los unos y los otros64. Además de consignar estos datos, también se
solicitó al Capitán Juan de Peñalba, encargado de realizar este padrón junto con el cacique Alcalde
Manuel, que informara si algunos indígenas fueron trasladados de esa reducción a otros lugares sin
autorización. Para dar curso a dicho trámite se nombró como Corregidor al teniente Ramón
Machado, un vecino de Baradero. El rey Carlos II respondió a esa carta en 1691 aprobando la
incorporación de los indios encomendados a la Corona65. En la Tabla 1 se sintetizan los datos
consignados en el padrón, que arrojó un total de 99 indios. De estos, 9 varones adultos no eran
nativos de Baradero, aunque residían en la reducción y estaban casados con mujeres que nacieron
en ella. Provenía de diferentes lugares, especialmente de las regiones noroeste y nordeste66.
De acuerdo con lo expresado, la población indígena que residía en Baradero para esos
momentos pertenecía a la segunda o tercera generación de los nativos que fueron reducidos
originalmente. Pero estos descendientes no pueden asignarse a grupos étnicos específicos dado que
-como también refieren los documentos de años anteriores-, la dispersión y agregamiento de indios
produjo procesos de mestización muy marcados. Estas estrategias de dominación colonial también
generaron reagrupaciones sociales multiénicas o re-etnificaciones, en términos de Boccara 67, que
respondieron a objetivos de supervivencia, lucha y resistencia para hacer frente al colonialismo
hispánico.
Resulta de interés la respuesta que Carlos II envía al gobernador de Sotomayor en 1694 sobre la
proposición que este le había hecho acerca de unificar las pequeñas reducciones en un único pueblo
y, de esta manera, reducir estipendios y controlar mejor el pago de tributos. El Rey deja en manos
del gobernador la unificación de dichos pueblos de indios y la disposición del pago de tributos y
diezmos68. Le sugiere que: las dos Reducciones, del Varadero y Santo Domingo Soriano se podrían
incorporar en el Pueblo de Santa Cruz de los Quilmes con que se evitarían los inconvenientes de
estar apartados estos indios o que los indios acudan con los diezmos a los diocesanos o a quien
tocare y se obligue a los caciques a la cobranza de los tributos y a enterarlos en mi Caja 69. Esta
unificación nunca se realizó y para 1708 la reducción continuaba funcionando en su lugar de origen,
tal como se expresa en un expediente iniciado por el encomendero Diego López Camelo. En el dio
cuenta de su nombramiento como Corregidor y Administrador del pueblo de Santiago del Baradero
y señaló que el anterior gobernador de Sotomayor había enviado a un cura doctrinero y materiales
para reedificar la iglesia. En sus funciones de Corregidor propone normativas para el ordenamiento
de la vida en la reducción: 1- que los indios no tengan caballadas propias y que solo mantengan las
que necesitan para las tareas agrícolas; 2-que el pueblo no se introduzcan personas españolas ni de
otro origen que los molesten; 3- no permitir que se reúnan ni salgan de la reducción porque esto
evita que cumplan con su trabajo en los campos de cultivo; y 4- que los indios sin encomendero
tributen a su majestad la misma tasa que los indios que pertenecen a encomiendas particulares.
Ya en las vísperas de que el pueblo de indios dejara de funcionar como tal, en 1714 el sacerdote
franciscano Lorenzo Cobos de Arguello, solicitó a las autoridades reales que le concedan la
posibilidad de trasladarse al Paraguay, después de haber estado ejerciendo el adoctrinamiento de los
indios en Santiago del Baradero desde 169270. Al parecer las autoridades dejaron sin efecto su
pedido dado que en 1718, el franciscano Pedro Fajardo visitó la reducción donde continuaba su
doctrina el padre Cobos de Arguello 71. El primero le solicitó los libros de la sacristía y como estos
no existían se los mandó a hacer, pidiendo que se asentaran los entierros, bautismos, casamientos y
velorios. En esa oportunidad confirmó a 75 personas pero no especificó si trataba de residentes
criollos o indígenas72.
Los últimos documentos del AGN que se analizaron corresponden a los años 1748 y 1749 y en
ellos se explicitan algunas de las razones que habrían llevado a la finalización de Santiago del
Baradero en su condición de pueblo de indios. En el primero de ellos el cura rector del partido de
Arrecifes y doctrinero de Baradero, Francisco Antonio de Goycochea, pidió autorización para
fundar el convento de San Pedro, alrededor del cual se formó la actual ciudad del mismo nombre.
Poco tiempo después, en octubre de 1756, comenzó el registro de los primeros datos sobre
bautismos, matrimonios y entierros en los libros parroquiales, hecho que junto al anterior, bien
pueden considerarse marcadores del cambio de funciones de la antigua reducción fundada por
Hernandarias. Los datos registrados en los primeros libros de la parroquia de Baradero cubren un
periodo de 63 años, desde 1756 hasta 1819, y proporcionan una significativa información sobre el
movimiento demográfico de la población indígena, africana y criolla, proceso histórico cuyo
análisis transciende a los objetivos que se plantearon inicialmente en este trabajo73.

Consideraciones finales

Si bien a través del análisis de las fuentes consultadas del AGN no se ha abarcado toda la
documentación disponible sobre el origen y evolución del pueblo más antiguo de la provincia de
Buenos Aires, ya que también existen otros repositorios con información sobre la cuestión (Archivo
General de la Nación, Biblioteca Nacional, Convento Franciscano de Paso del Rey), se considera
que la información obtenida permite rescatar algunos aspectos significativos del devenir histórico
de un pueblo de indios tan singular como Baradero.
En las Cartas y los diferentes tipos de expedientes que se han analizado y expuesto, se
reconocen los conflictos interétnicos que se produjeron desde los inicios de la colonización
hispánica y la implementación de diferentes estrategias de dominación. A pesar de los avatares que
se registraron a lo largo de su trayectoria de vida, Santiago del Baradero continuó existiendo a
diferencia de otras reducciones franciscanas que se fundaron contemporáneamente. Entre otros
aspectos se puede considerar que la utilización del río Baradero para el traslado fluvial de personas
y recursos habría favorecido en mucho el sostén de las encomiendas instaladas en los alrededores de
la reducción. Asimismo, la organización de las actividades religiosas de los primeros sacerdotes
como Fray Luis Bolaños y la presencia constante de un cura doctrinero en el lugar (salvo algunos
pocos años en los que habrían estado ausentes), podría ser otras de las razones que permite explicar
la larga coexistencia entre los diferentes grupos étnicos (chaná, guaraníes, “serranos”, “pampas”,
entre otros que venían del noroeste) y los grupos sociales (sacerdotes, encomenderos, corregidores y
alcaldes indios con sus familias, además de los indios forasteros), aún bajo condiciones de malos
tratos, exigencias del pago tributos y separación de las familias, entre otras consecuencias.
Las epidemias de viruela que se refieren en la documentación se produjeron unos pocos años
antes de 1599 y durante los años 1606 y 1607, 1621, 1672 y 1692. El impacto en el número de
indígenas, africanos y afroamericanos que estaban radicados en las reducciones fue muy marcado.
A pesar de la disminución de la población indígena durante los tiempos de peste en Baradero, los
datos del primer padrón de indios registrado por Góngora en 1620 y los del padrón efectuado con
fechas de 1684-1685-1686 por Herrera y Sotomayor, muestran las fluctuaciones en el número de
indígenas durante los 70 años de vida, desde los 250 indios reducidos en su origen por Hernandarias
hasta los 99 individuos que incluye el último padrón.
De los diferentes acontecimientos acaecidos se han destacado los componentes multiétnicos
que intervinieron en la dinámica histórica en general del área y en particular de la reducción de
Baradero. A modo de ejemplo, los procesos de mestizaje que se produjeron en este caso ilustran lo
que también ha ocurrido entre otros pueblos nativos americanos dominados por la Corona española.
En la actualidad, a 400 años de los comienzos de esta historia local, rastrear sus orígenes y realizar
un seguimiento de su transformación puede contribuir a la construcción de la memoria colectiva,
especialmente a revalorizar el aporte indígena, que aún puede rastrearse entre los apellidos de
algunos habitantes actuales. Quedan así planteadas varias líneas de indagación a futuro para seguir
estableciendo nexos entre el pasado y el presente de Baradero.
----------------------------------
NOTAS
1
ACH, Leg. 112, Carta de Diego Rodríguez de Valdés al Rey de España, 20 de mayo de 1599, MET B5;
ACH, Leg.17, Provisión de Felipe III para amparar al hijo de Torre de Vera, 31 de diciembre de 1597 (trasladada
en Charcas 1600), MET B.6;
ACH, Leg 145, Carta al Rey de España de Fray Baltazar Navarro, 21 de febrero de 1606, MET B.8;
AB, Leg. 2, Orden Real (Felipe III) al Gobernador del Río de la Plata, Diego Marín, 4 de abril de 1609, MET B9;
ACH, Leg. 2, Orden real (Felipe III) al obispo del Río de la Plata, 4 de abril de 1609, MET B.10;
ACH, Leg. 27, Hernandarias de Saavedra, Carta al Rey de España, 8 de mayo de 1609, MET B.11;
ACH, Leg. 27, Diego Marín Negrón, Carta al Rey de España, 30 de abril de 1610, MET B12;
ACH, Leg. 101, Expediente iniciado por pedido de Francisco de Salas, un vecino alcalde de Buenos Aires, 1610-19,
MET B.13;
ACH, Leg. 27. Marín Negrón, Diego, Carta al Rey de España, 15 de junio de 1610. MET B.14;
ACH, Leg 112. Marín Negrón, Diego. Carta al Rey de España, detalla la situación en el Río de la Plata 31 de mayo
de 1613, MET B. 15
2
ACH, Leg. 112, op.cit.
3
ACH, Leg 145, op cit. pág. 2
4
ACH, Leg 145, op cit.
5
ACH, Leg. 27 op cit. pág.1
6
ACH, Leg 2, op cit.; ACH, Leg 27 (abril de 1610), op cit.; ACH, Leg 27 (junio de 1610), op cit.; ACH, Leg 112, op
cit.;
7
ACH, Leg. 2, op cit., pág.1.
8
ACH, Leg. 27. (junio de 1610) op cit., pág.4.
9
ACH, Leg. 27, op cit.
10
ACH, Leg. 27, abril de 1610, pág.1
11
CARLON, F. 2006. Políticas correctivas del comportamiento social indígena y formas de resistencia en las
reducciones de Baradero, Tubichaminí y del Bagual (primeras décadas del siglo XVII). Mundo Agrario 7 (13);
http://www. mundoagrario.unlp.edu.ar/. HUX, M. 2003. Caciques puelches, pampas y serranos. El Elefante Blanco,
Buenos Aires.
12
ACH, Leg. 27, abril de 1610, pág.1-2
13
ACH, Leg. 27, abril de 1610, pág.2
14
ACH, Leg. 27 (30 de abril de 1610) op cit. y ACH, Leg. 101, op cit.
15
Canals Frau, S. 1953. Las poblaciones indígenas de la Argentina. Su origen, su pasado y su presente. Editorial
Sudamericana, Buenos Aires; Sánchez Labrador, J. 1936. Los indios pampas, puelches, patagones. Paraguay Catholico,
Buenos Aires; Furlong, G. 1938. Entre los pampas de Buenos Aires, pp.1-245, Buenos Aires.

16
ACH, Leg. 101, op cit.
17
ACH, Leg. 101, op cit., pág. 9-10.
18
Francisco de Salas detalla algunos de los deberes del encomendero: debe dar buen tratamiento y doctrina a los
indígenas, no exigirles más tributos del que estos pudieran dar, no quitarles las mujeres e hijos, curar las enfermedades,
ayudarlos con sus pleitos, rezar dos misas cuando mueran (ACH, Leg. 101, op cit.).
19
AGI, Sevilla-Buenos Aires, Leg. 2, Libro 5, de Partes y oficios. Ordenanzas de Alfaro, 10 de octubre de 1618. 39
páginas,
20
FRADKIN, R. Y J. C. GARAVAGLIA. 2009. La Argentina Colonial. El Río de la Plata entre los siglos XVI y XIX.
Siglo XXI Editores. Argentina. OYARZABAL, M. C. 2013. Los caminos de las palabras. Las incidencias de las
Ordenanzas de Alfaro en la jurisdicción de Jujuy, siglo VII. Anuario del Instituto de Historia 13;
htpp://www.anuarioiha.fahcce.unlp.eduar/article/view/IHAn1301.
21
AGI- Sección V, ACH, Leg. 27 (8 de mayo de 1609), op cit.
22
ACH, Leg. 12. Saavedra, Hernandarias de. Carta al Rey de España, informe de visita a reducciones, 25 de mayo de
1616. MET B 16
ACH, Leg. 147. Fray Bartolomé de la Madalena, Información de méritos y servicios de la Orden de San Francisco. 5
– 13 de julio de 1617. MET B.17
ACH, Leg. 147. Saavedra, Hernandarias. Informe al Rey de España con temas varios, 5-13 de julio de 1617, MET
B.18
ACH, Leg. 147 Fray Bartolomé de la Madalena, Bartolomé de la. Carta al regidor Licenciado Duarte Navarro, 6 de
mayo de 1618. MET C. 2
ACH, Leg. 12. Saavedra, Hernandarias de, Carta al Rey de España, informe de los años de gobierno, 13 de mayo de
1618, MET C.3
ACH, Leg. 147 MET C.4 Religiosos de la orden de San Francisco. Información de los servicios que los franciscanos
han hecho a los Reyes de España en las Provincias del Tucumán, 1618-1622. MET C.4
ACH, Leg. 147. Bergara Juan. Carta al Rey de España, informe sobre 11 reducciones franciscanas 3 de mayo de
1619. MET C.6
ACH, Leg 27. Góngora Diego, Carta al Rey de España, informe de misiones franciscanas del Río de la Plata, 20 de
julio de 1619. MET C.7
ACH, Leg. 27. Góngora Diego. Carta al Rey de España, informe de sublevaciones de indios reducidos, 6 de agosto
de 1619. MET C.8
ACH, Leg. 147, Darrieta Juan. Petición para apoyo económico oficial a la Orden de San Francisco, 7 de diciembre
de 1619. MET C.9
ACH, Leg. 27. Góngora Diego. Carta al Rey de España, informe de visita a tres reducciones, 2 de marzo de 1620.
MET C.10
ACH, Leg. 27. Góngora Diego. Carta al Rey de España, informe de fugitivos de El Bagual, parientes de la Sierra, 4
de mayo de 1620 MET C.11
ACH, Leg. 147. Ylarraza Juan de Fray. Carta al Rey de España, sobre la reducción de Tubichaminí, 20 de mayo de
1621. MET C.12
ACH, Leg. 33. Degrado Mateo. Información del Procurador (muertes por epidemia de negros e indios) 28 de agosto
de 1621. MET C.13
ACH, Leg. 27. Góngora Diego. Relación del Gobernador sobre sus visitas en la provincia del Río de la Plata en
1621/1622. MET C. 14
ACH, Leg. 139, Mancha y Velazco, Cristóbal, Carta al Rey de España, 20 de mayo de 1664 (se adjunta otra del 20
de mayo de 1622), MET E.10
AB, Leg.2. Felipe IV. Carta al Gobernador del Río de la Plata Diego de Góngora 9 de enero de 1623. MET C.15
ACH, Leg 139. Obispado del Río de La Plata. Testimonio de la visita del Obispado del Río de La Plata, de 1621
(presentado en 1626). MET C.16
ACH, Leg 28. Céspedes Francisco de. Carta al rey de España sobre cuestiones de hacienda, corregidores de las
reducciones, 9 de septiembre de 1628. MET C.18
ACH, Leg. 28. Céspedes Francisco. Carta al Rey de España, 9 de septiembre de 1928. MET C. 19
ACH, Leg, 28. Céspedes, Francisco de. Carta al Rey de España, sobre reducción de charrúas y chanaes, 9 de
septiembre de 1928, MET C.20
23
ACH, Leg. 12, op cit., pág. 2
24
GARCÍA SANTILLÁN, J. C. 1928. Legislación sobre indios del Río de la Plata en el siglo XVI. Biblioteca de
Historia Hispanoamericana. Madrid.
25
ACH, Leg. 12. op cit., pág. 11.
26
ACH, Leg. 147. op cit. pág. 2

27
Sobre la acción evangelizadora de Fray Luis Bolaños cumplida en el Paraguay y en el Río de La Plata, puede
consultarse: CARDOZO, E. 1959. Historiografía Paraguaya, México; MIGLIORANZA, C. 1993. Fray Luis Bolaños.
Apostol del Paraguay y Río de la Plata, Misiones Franciscanas Conventuales, Buenos Aires; DURAN ESTRAGÓ, M.
1987. Presencia franciscana en el Paraguay. Universidad Católica, Asunción; MILLE, A. 1961. Crónica de la orden
franciscana en la conquista del Perú y su convento del antiguo Buenos Aires, Buenos Aires. ORO, B. 1934. Fray Luis
de Bolaños, apóstol del Paraguay y Río de la Plata, Córdoba. TORRE REVELLO, J. 1932. Contribución documentada
para la biografía de fray Luis de Bolaños,en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, 51-52, Buenos Aires,
1932.

28
ACH, Leg. 147. op cit, pág. 2
29
ACH, Leg. 147, op cit.; pág. 1
30
ACH, Leg. 147, 1618-1622 y ACH, Leg. 147, 1619.
31
ACH, Leg. 27, (20 de julio de 1619) op cit.; ACH, Leg. 27, (19 de agosto de 1619) op cit; ACH, Leg. 27, (2 de marzo
de 1620) op cit.; ACH, Leg. 27, (4 de mayo de 1620) op cit.; ACH, Leg. 27, (1621/1622) op cit.
32
ACH, Leg 27. 1619, op cit, pág. 5.
33
ACH, Leg. 27 (20 de julio de 1619) op cit., pág. 5.
34
ACH, Leg. 27 (2 de marzo de 1620), op cit., pág. 3

35
Barbich, J. A. 2007. Historia de Santiago del Baradero. Editorial Amerindia, Buenos Aires
36
ACH, Leg. 27, (20 de julio de 1619) op cit., pág. 5.
37
ACH, Leg. 147, 1619, op cit. pág. 5
38
ACH, Leg. 147 (2 de marzo de 1620), op cit.
39
Ibídem, pág. 10
40
Ibídem, pág. 10-11
41
ACH, Leg. 33, op cit.
42
ACH, Leg. 162, op cit., pág.14
43
ACH, Leg. 139, op cit.
44
Barbich, A. op cit.
45
ACH, Leg. 147 (3 de mayo de 1619), op cit.
46
ACH, Leg. 28, op cit.
47
ACH, Leg. 122, Mercado y Villacorta, Alonso, Carta al rey de España, 21 de junio de 1663. MET E.4, 5 págs.
ACH, Leg. 122, Mercado y Villacorta, Alonso, Carta al rey de España, 22 de junio de 166, MET E.5, 3 págs.
ACH, Leg.22, José Martínez de Zalazar, Carta al rey, 23 de junio de 1664, MET E.9, 2 págs.
ACH, Leg. 139, Mancha y Velazco, Cristóbal, Carta al Rey de España, 20 de mayo de 1664 (se adjunta otra del 20
de mayo de 1622), MET E.10, 8 págs.
ACH, Leg. 283, Gregorio Súarez Cordero, Carta a la reina de España, 1 de septiembre de 1673, MET E.15, 7 págs.
ACH, Leg. 174, MET E.16 Reina Gobernadora, Copia de Cédula Real, 16 de octubre de 1674, MET E.16, 2págs
ACH, Leg. 3, Reina Gobernadora, Carta al Gobernador de Buenos Aires, 11 de diciembre de 1674, MET E.17, 1
pág.
AB. Leg. 3, Carta de la Reina Gobernadora al gobernador de Buenos Aires, 22 de mayo de 1675. MET F 1, 2 págs.
48
ACH, Leg. 122 (junio 20 de 1663) op cit.
49
ACH, Leg. 122 (junio 21 de 1663) op. Cit.
50
Denominación de la lengua de los grupos mapuches, utilizada como lengua franca entre los indígenas para establecer
sus interacciones económicas y sociales. Su uso generalizado entre los grupos indígenas del centro del paísa se ha
vinculado con el llamado proceso de “araucanización”.
51
ACH, Leg. 283, op cit, pág. 1. Sobre estas incursiones de los mapuches a las pampas puede consultarse MANDRINI,
R.1984. Los araucanos de las pampas en el siglo XIX (selección y prólogo). Centro Editor de América Latina. Buenos
Aires; MANDRINI, R. 1987. Desarrollo de una sociedad indígena pastoril en el área interserrana bonaerense. Anuario
del IEHS II: 73-98; MANDRINI, R. 1993. Guerra y paz en la frontera bonaerense durante el siglo XVIII. Ciencia Hoy
IV (23):26-35.
52
ACH, Leg. 283, op cit, pág. 5.
53
ACH, Leg. 283, Copia de ornamentos. Expediente que detalla los ornamentos dados por orden del gobierno de esta
provincia a las reducciones de Baradero, charrúas y Quilmes. 1675-1678. MET F2. 2 págs.
ACH. Leg. 283. Fray Antonio Azcona Imbert, Informe al Obispo: situación de reducciones y otros, 20 de agosto de
1678, MET F. 4, 20 págs.
ACH. Leg. 284. Andrés de Robles, Informe al Rey de España: situación con los pampas, epidemias y otros datos, 20
de abril de 1678, MET F.5, 25 págs.
ACH. Leg. 283. Andrés de Robles, Informe al rey de España sobre encomiendas de Buenos Aires y Corrientes, 24
de mayo de 1678, MET F. 6, 19 págs.
54
AGH. Leg. 3, op cit.
55
AGH, Leg. 283, op cit. pág.15
56
AGH. Leg. 283, op cit.
57
Ibidem, pág. 8
58
Ibidem, pág.10
59
ACH, Leg. 283, Copia de ornamentos. Expediente que detalla los ornamentos dados por orden del gobierno de esta
provincia a las reducciones de Baradero, charrúas y Quilmes. 1675-1678. MET F2. 2 págs.
60
ACH, Leg. 284, op cit.
61
BRACCO, D. y LÓPEZ MAZZ, J. M. 2006. Charrúas, pampas y serranos, chanáes y guaraníes. La insurrección del
año 1686. Librería Linardi y Rizzo, Montevideo, Uruguay.
62
ACH, Leg. 282. Herrera y Sotomayor, José de, Expediente iniciado el 28 de abril de 1690 sobre reducción de chanaes
en Santiago del Baradero, 28 de abril de 1690, MET H.2, 10 págs.
AB, Leg. 4. Carlos II, Carta al Gobernador Agustín Robles sobre la reducción de chanáes de Baradero, 25 de marzo
de 1691, MET H. 5. 2 págs.
AB, Leg. 4. Carlos II, Carta al Gobernador sobre tributos y diezmos en las reducciones, 15 de octubre de 1694,
MET H.6, 2 págs.
ACH, Leg. 255. López camelo, Diego. Expediente sobre encomiendas de de 1689 y 1691, Inicio del expediente en
1708, MET H. 18, 31 págs.
ACH, Leg. 381. Cobos de Argüello, Lorenzo, Memorial del cura de la reducción de Baradero, 5 de diciembre de
1714, MET H.33, 27 págs.
ACH, Leg. 373, Fray Pedro Fajardo. Visita del Obispo de Buenos Aires a varias reducciones de su jurisdicción,
Diciembre de 1718, MET I. 5, 1 págs.
ACH, Leg.162, Consejo de Indias, Carta al rey de España, sobre doctrina en Baradero y convento en San Pedro, 8
de junio de 1748, MET J.6, 4 págs.
AB, Leg. 304. Andonaegui, José, Carta al rey de España, sobre situación indígenas, 5 de septiembre de 1749, MET
J.8, 6 págs.
63
ACH, Leg. 282. op cit., pág. 1. (letras resaltadas del autor)
64
Ibidem, pág. 4.
65
ACH, Leg. 4, op. cit.
66
Un análisis de este padrón puede encontrarse en el estudio que realizó SALAS, A. M. La reducción de Santiago del
Baradero (1615-1688). 2009. Actas del VI Congreso Argentino de Americanistas, Tomo I: pp. 187-201. Sociedad
Argentina de Americanistas, Buenos Aires.
67
BOCCARA, G. 1999 Mestizaje, nuevas identidades y plurietnicidad en América (siglos XVI-XX). En CD Especial
Etnohistoria, NAYA, Buenos Aires; BOCCARA, G. 2000. Antropología diacrónica. Dinámicas culturales, procesos
históricos y poder político. En Lógica mestiza en América, editado por Guillaume Boccara & Sylvia Galindo, pp. 21-59.
Universidad de la Frontera e Instituto de Estudios Indígenas, Temuco; BOCCARA, G. 2003. Frontera mestizaje y
etnogénesis en las Américas. Las fronteras hispanocriollas del mundo indígena latinoamericano en los siglos XVIII-XIX.
Un estudio comparativo. R. Mandrini y C. D. Paz compiladores; pp: 63-108 Universidad Nacional del Comahue y
Universidad Nacional del Centro, Tandil, Buenos Aires.
68
AB, Leg. 4, op cit.
69
Ibidem, pág.2
70
ACH, Leg. 381, op cit.
71
En 1717, sólo existían en la campaña dos curatos de indios, el de Baradero y el Santa Cruz de los Quilmes. Más tarde,
el obispo don Pedro de Fajardo anexó al de Baradero el pago de los Arrecifes y parte de Areco, pero más adelante esta
disposición quedó sin efecto (Barbich, 2007, op cit.).
72
ACH, Leg. 373, op cit.
73
Al respecto de la evolución demográfica del pueblo de indios se han realizado algunos estudios específicos en:
SALAS, A. M. La reducción de Santiago del Baradero (1615-1688)2009. Actas del VI Congreso Argentino de
Americanistas, Tomo I: pp. 187-201. Sociedad Argentina de Americanistas, Buenos Aires; y en TAPIA, A. y
CARÍSSIMO, G. 2008. Evolución demográfica del Baradero colonial temprano. Jornadas de Historia Moderna y
Contemporánea, Libro de Resúmenes, Departamento de Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Luján.

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