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Julio-Agosto 1996 N.** 182-183/ 1.300 ptas EL DIARIO INTIMO FRAGMENTOS DE DIARIOS ESPANOLES (1995-1996) Laura Frerxas, Cartos Castitia pet Pino, ALAIN Girarp, Beatrice Dipier, Mau. RICE BLaNcHOT, Puruipre Leseune, Marc Liceray, Nora Care, Anna CaBaLLe, Evarc Bou, Jost Muxioz Mutanes: Sobre los diarios y la intimidad © Amie, Unamuno, Give, Vatéry, Karka, Wootr...: Antologia de fragmentos de dia- ios cldsicos © Burnarbo ‘ATXAGA, Fue Bantrez Reyes, Jutia Escopar, Laura Frerxas, José Jiménez Lozano, Jost Cartos Luop, Gustavo Martin Garzo, ANTONIO Martinez Sarrion, JvAN Antonio Masouiver, Justo Nava. RRO, CaRME Riera, JUANA Satapert, MicueL SANcuez Ostiz, ANTON Tovar, “ANDRES TRraPIELLO: Fragmentos de diarios esparioles 00182 | | I) | ll Il wv Viiieta: Juan Pablo Ballester 770034'86. : 9 El diario: periferia y literatura Enric Bou hee Josep Pla que no existiria una auténtica lite- ratura catalana, «cdmoda i confortable (les dues condi- cions basiques de tota literatura possible)» hasta que no hubiera memorialistas de envergadura. El mismo se en- cargd, con esas inmensas memorias que constituyen la casi totalidad de su «obra completa», de establecer las bases, ricas, en las que se funda una especificidad de la literatura en lengua catalana. En esos mas de cuarenta voliimenes en los que se mezcla lo intimo y lo publico, y en los que cultiva lo autobiografico en alguna de sus va- riantes: diarios, libros de viaje, epistolarios, trazé una Seografia de su existencia y a su compas establecié una guia de buena parte del siglo xx. Pla es el ejemplo mas conocido de la dedicacién a los escritos del yo que se detecta en la literatura en lengua catalana. Pero su caso es, tan solo, la punta del iceberg, puesto que hay una gran abundancia de ellos. Los textos resefiados en esta reve nota son periféricos por una doble raz6n: se trata de un tipo de texto marginal en el conjunto de la litera- tura autobiografica, de publicacién escasisima en el con- Junto de la narrativa peninsular, pero que tiene un flore- Cimiento notable en el ambito estricto de la literatura en ngua catalana, en contraste abierto con el resto de la Peninsula. :Por qué se produce este fendmeno? Es dificil | i 18 Enrie Bou contestar a esta pregunta. El hecho innegable esta ahi, y cabe, tan solo, intentar una explicacién externa del caso, Hay otra pregunta acuciante: entre nosotros, ,cudntos papeles no deben haberse incinerado, por autores asus. Tados ante el temor de un registro, familiares recelosos ‘ante el posible impacto de los mismos? La cultura hispa- na se encuentra en la periferia en cuanto a la practica del diario, pero las circunstancias no han ayudado en exceso a su proliferacién y prestigio. En el seno de la literatura autobiogréfica el diario ocupa, ademas, una posicién paraddjica. Siendo en apa- riencia el tipo de texto que mas se presta a una exhibi- cin de «sinceridad» es, al mismo tiempo, el mas facil- mente manipulable. Ademas, se producen con facilidad préstamos intragenéricos. Verdaguer y Sagarra viajaron escribiendo un diario que es, fundamentalmente, un li- bro de viajes. Verdaguer viaj6 a Palestina a la busqueda de los escenarios de la vida, pasién y muerte de Cristo. Su Dietari d'un pelegri a Terra Santa (1889) es un testi- monio sobrecogedor de un creyente que vive una espe- riencia de intensa religiosidad, cercana al misticismo. Josep M. de Sagarra publicé en los aiios cuarenta el tes- timonio de su periplo por los Mares del Sur efectuado durante la guerra civil. Publicado en 1942 como El cami- no azul. Viaje a la Polinesia y en 1964 en versién catala- na como La ruta blanca. Viatge a les Mars del Sud, relata siguiendo el formato del dietario un periplo de efectos catarquicos: Y los horizontes lejanos, los climas lejanos, las pieles y las almas desconocidas, no como curiosidad de desocups: do, sino como deseo de riqueza interior y de experiencia de sentimientos y emociones, tientan en este momento mi vo- luntad con Jos colores, no de un pasatiempo, sino de algo itil @-10). El arquitecto Oriol Bohigas, por otra parte, ha publi- cado unos yoliimenes de memorias, Desde los arios incier- 410s. Dietario de recuerdos (1991), en los que utiliza el for- Bl diario: periferia y literatura ta mato del diario para obligarse a si mismo a escribirlos. Mezcla el pasado y el presente, quiz porque al escribir Jas memorias en un momento todavia dlgido de su acti. vidad profesional, los recuerdos del pasado se entremez- clan con el presente. Frente a la obsesién por el diario que detectamos en otras culturas debida, como queria Blanchot, a esa pre- j6n que supone el no tener confesor, sorprende la situa- cin desértica en las culturas hispanicas. ;A quién pode- mos colocar junto a Samuel Pepys, Katherine Mansfield y Anais Nin, Stendhal, Amiel, los hermanos Goncourt y ‘André Gide, Franz Kafka, Thomas Mann y Max Frisch, Tolstoi o Cesare Pavese? Tantos y tantos ejemplos euro. peos de la dedicacién devota al oficio de la escritura diaria y prueba del valor, personal o social, que repre- senta esa exhibicion piiblica, dificilmente encuentran pa- rangén entre nosotros. Aunque cabe indicar que la escri- tura intima diaria ha producido en la literatura catalana ejemplos abundantes y de gran calidad. El modelo ini- ciado por el Diary de Samuel Pepys encontré pronto eco en catalan gracias al Calaix de sastre del Baré de Malda. Esos cuadernos son un ejemplo pretérito de una obse- sidn por la escritura que refleje el dia a dia de un es tor, y que a su través se convierte en la crénica privile- giada, intimista de toda una época. Pero hay otros nombres en el siglo xx que se han convertido con su de- dicacién al subgénero en paradigma. Se cuentan entre las fuerzas mayores a Josep Pla, Maria Manent, Joan Fuster. En aiios recientes se ha producido un renovado interés entre autores de las generaciones mas jévenes. Gimferrer public un diario publico, la seccién Dietari, en el fenecido El Correo Catalan, de tono indudablemen- te intimista. Valenti Puig se dio a conocer con un dieta- rio fulgurante, Bose endins (1981). Enric Soria, un joven escritor valenciano, ha publicado un texto memorable: Mentre parlem (1991). Se trata de una especie de dieta- tio filoséfico, de nuestro tiempo, 0 de poco antes de nuestro tiempo. Porque Soria sabe fijar las preocupacio-