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FRASES DE GIORDANO BRUNO (1548 – 1600)

 «La naturaleza no es otra cosa que Dios en las cosas... Animales y plantas son
efectos vivientes de la naturaleza; de ahí que todo lo que es Dios están en todas
las cosas... Piensa por ende, en el sol sobre el azafrán, en el narciso, en el
heliotropo, en el gallo, en el león».
o Como fuera citado en Elements of Pantheism (2004), por Paul Harrison

 «Dios es omnipotente y perfecto y el universo es infinito; si Dios lo conoce todo


entonces es capaz de pensar en todo, incluido lo que yo pienso. Debido a que Dios
es perfecto y conoce todo, debe crear lo que yo pienso. Yo puedo imaginar un
infinito número de mundos parecidos a la tierra, con un jardín del Edén en cada
uno. En todos esos jardines la mitad de los Adanes y Evas no comerán del fruto
del conocimiento y la otra mitad lo hará; de esta manera un infinito número de
mundos caerá en desgracia y habrá un infinito número de crucifixiones. De aquí
puede haber un único Jesús que irá de mundo en mundo o un infinito número de
Jesuses. Si hay un solo Jesús la visita a un número infinito de mundos tomará una
infinita cantidad de tiempo, de este modo debe haber un infinito número de
Jesucristos creados por Dios».

 «Hay un solo espacio general, una vasta inmensidad única a la que podemos
llamar libremente vacío: en él están los orbes innumerables como éste en el que
vivimos y crecemos, declaramos que este espacio es infinito, ya que ninguna
razón, conveniencia, percepción sensorial ni naturaleza le asigna un límite».

 «A la estancia de Triptolemo sube la humanidad con su familia: Consejo, Ayuda,


Clemencia, Favor, Sufragio, Socorro, Salvamento,Consuelo».

 «Ciego quien no ve el sol, necio quien no lo conoce, ingrato quien no le da las


gracias, si tanta es la luz, tanto el bien, tanto el beneficio, con que resplandece,
con que sobresale, con que nos favorece, maestro de los sentidos, padre de las
sustancias autor de la vida».

 «Donde no se juzgue suma sabiduría al creer sin discreción, donde las imposturas
de los hombres se distinguen de los consejos divinos, donde no se juzga acto de
religión y piedad sobrehumana el pervertir la ley natural».

 «La composición se disuelve, la complexión se cambia, la figura se muda, el ser


se altera, la fortuna varía, permaneciendo siempre los elementos lo que son en
sustancia y perseverando el principio material único (que es la verdadera sustancia
de las cosas, eterna, ingenerable, incorruptible) en aquello mismo que fue
siempre».

 «Conoce bien que en la sustancia incorpórea eterna nada se cambia, se forma o se


deforma, sino que permanece siempre ella misma, sin que pueda ser sujeto de
disolución».
 «No hay muerte, pero tampoco permanencia de las individualidades numéricas.
Sólo permanece la sustancia única (la materia-alma universal) mutándose en
nuevas individualidades».

 «En cada hombre, en cada individuo, se contempla un mundo, un universo».

 «Entonces tiene lugar la expulsión de la bestia triunfante, es decir, de los vicios


que predominan y suelen conculcar la parte divina; se purifica el ánimo de errores
y se le adorna con virtudes, por amor de la belleza que se ve en la bondad y justicia
natural, por deseo del placer que deriva de los frutos de ésta y por odio y temor a
la fealdad y displacer contrarios».

 «Donde se ve la Lira de nueve cuerdas sube la madre Musa con sus nueve hijas:
Aritmética, Geometría, Música, Lógica, Poesía, Astrología, Física, Metafísica,
Ética».

 «Así pues, donde estaba la Osa, por razón de ser lugar la parte más eminente del
cielo, se coloca la Verdad, que es la cosa más alta y más digna».

 «Se entiende que esto es aceptado y concedido por todos los dioses cuando las
virtudes y facultades del alma coinciden en promover la realización de aquello
que define como justo, bueno y verdadero la luz eficiente que endereza el sentido,
el intelecto, el discurso, la memoria, el amor, el apetito concupiscible, irascible,
la sindérisis, la elección, facultades que están significadas por Mercurio, Palas,
Diana, Cupido, Venus, Marte, Momo, Júpiter y otras divinidades».

 «Allí donde se retuerce y se curva el Dragón, por ser una sede cercana a la Verdad,
se coloca la Prudencia con sus damiselas Dialéctica y Metafísica; a su alrededor
se hallan a la derecha la Astucia, Disimulo y Malicia y a la izquierda la Estupidez,
la la Inercia, la Imprudencia».

 «De allí donde Cefeo hace esgrima en solitario cae el Sofisma, la Ignorancia de
prava disposición, la necia Fe con sus siervas, ministras y acompañantes».

 «Donde se ve la Lira de nueve cuerdas sube la madre Musa con sus nueve hijas:
Aritmética, Geometría, Música, Lógica, Poesía, Astrología, Física, Metafísica,
Ética».

 «Donde habitaban las Pléyades sube la Unión, Civilización, Congregación,


Pueblo, el Estado, la Iglesia, que residen en el campo de la Convivencia,
Concordia, Comunidad, presidido por el Amor bien regulado».

 «Allí donde encurvaba la retorcida cola y extendía sus pinzas el Escorpión ya no


aparece el Fraude, el Aplauso injusto, el Amor fingido, el Engaño, la Traición,
sino las virtudes contrarias, hijas de la Simplicidad, Sincerida, Verdad y que se
mueven por los campos de las madres».

 «Vemos que el Sagitario era signo de la Contemplación, Estudio y buen Impulso,


con su séquito y servidores, que tienen por objeto y sujeto el campo de la Verdad
y del Bien para formar el Intelecto y la Voluntad, de donde queda muy lejos la
Ignorancia afectada y la Despreocupación vil».

 «Donde estaba presente, junto con la Gula y la Ebriedad, la Taza, con su multitud
de servidores, compañeros y circunstantes, se ve la Abstinencia, se ve la
Sobriedad y Templanza en la alimentación con todas sus reglas y preceptos».

 «Sofía.- De manera que si en los cuerpos, en la materia y en el ente no hubiera


mutación, variedad y alternancia vicisitudinal nada sería apropiado, nada bueno,
nada deleitable».

 «El estado de ardor venéreo nos atormenta, el de deseo satisfecho nos entristece,
más lo que nos contenta es el tránsito de un estado al otro».

 «(I). Los dos protagonistas del diálogo son Sofía y Saulino. Sofía es la sabiduría
humana, mundana, mediante la cual el hombre accede a la sabiduría superior o
supramundana que es la providencia y verdad misma, en suma: la divinidad en la
medida en qué es accesible el entendimiento humano».

 «El esfuerzo no nos gusta sino en un principio, tras el reposo; y a no ser en un


principio, tras el esfuerzo, no hay deleite en el reposo».

 «El principio, el medio y el fin, el nacimiento, el aumento y la perfección de todo


lo que vemos, se hace a partir de contrarios, a través de contrarios, en los
contrarios, hacia los contrarios, y que donde hay oposición allí hay también acción
y reacción, hay movimiento, hay diversidad, hay multitud, hay orden, hay grados,
hay sucesión, hay alternancia vicisitudinal».

 «Saulino.- ... ' Vanidad, vanidad, todo es vanidad'?».

 «Sofía.- El cerdo no quiere morir por miedo a no ser cerdo, al caballo le asusta
sobre todo el dejar de ser caballo».

 «Sofía.- Entonces se restaurará aquella ley natural por la que es lícito que cada
varón tenga tantas mujeres como pueda alimentar y preñar, porque es superfluo e
injusto y totalmente contrario a la regla natural que ese semen hominífico que
podría suscitar héroes y colmar las vacías sedes del empíreo venga a ser esparcido
en una mujer ya preñada y grávida o en otros sujetos peores(como algunas
procuradas ilegítimamente, que por temor a la vergüenza provocan el aborto)».

 «Sofía.- No sigas, no sigas. Lo que debe ser, será; lo que debía ser, es».

 «Sofía.- Las leyes, estatutos, cultos, sacrificios y ceremonias que yo por medio de
mis Mercurios habiá dado, ordenado, impuesto y establecido con anterioridad,
están abolidas y anuladas; han ocupado su lugar las más sucias e indignísimas
holgazanerías que jamás pueda haberse imaginado esa ciega, a fin de que de la
misma manera que por nosotros los hombres se convertían en héroes, se vuelvan
ahora peores que las bestias».
 «Sofía.- Bien sabemos por experiencia que el mundo es justamente como un
corcel brioso que se da perfecta cuenta de cuando lo monta alguien que no lo
puede manejar con firmeza y entonces lo desdeña y trata de quitárselo de encima
y una vez que lo ha tirado a tierra se pone a pegarle coces».

 «Mira, pues, querida hermana, cómo nos doma el tiempo traidor, cómo todos
estamos sometidos a la mutación».

 «Lentas, digo, graves y sopesadas deben ser las resoluciones; maduro, secreto y
cauto debe ser el consejo, pero la ejecución debe ser alada, veloz y rápida».

 «La diadema, la mitra, la corona no ensalzan la cabeza sin al mismo tiempo


sobrecargarla; el manto real y el cetro no adornan el cuerpo sin molestarlo».

 «Del Capricornio no digo nada porque me parece dignísimo merecedor del cielo
por habernos hecho un beneficio tan grande al enseñarnos la receta con que
pudimos vencer a Pitón, porque era preciso que los dioses se transformaran en
bestias si querían salir victoriosos de aquella guerra y nos impartió doctrina
haciéndonos saber que no se puede mantener superior quien no sabe hacerse
bestia».

 «¡Éstas son, dioses, nuestras obras; éstas son las egregias manufacturas nuestras
con que nos ensalzamos a los ojos del cielo! ¡Mirad qué hermosas construcciones,
apenas diferentes de las que suelen hacer los niños cuando manejan el barro, la
masa, las mezlas, las ramitas y pajitas, tratando de imitar las obras de los
mayores!».

 «Por eso se ve también allí a la madre, sentada en un tronco y adornada con otras
trece estrellas en los confines del círculo ártico».

 «La nave Argo, donde están clavadas cuarenta y cinco resplandecientes estrellas
en el vasto espacio cercano al círculo Antártico, ¿está allí con otro fin que el de
eternizar la memoria del gran error cometido por la sabia Minerva cuando con ella
creó a los primeros piratas a fin de que el mar tuviera, no menos que la tierra, sus
solícitos depredadores?».

 «Ese León que en el corazón porta el basilisco y que ocupa el espacio de treinta y
cinco estrellas, ¿que hace junto al Cangrejo?».

 «El invicto Hércules, mi hijo laborioso, que con los despojos del león y su maza
parece que defienda las veintiocho estrellas que se ha ganado con más acciones
heroicas que ningún otro haya hecho jamás».

 «Que Tetis no quiere que se acerque lo más mínimo a su estancia por temor a que
contamine sus olas».

 «Yo, mísero pecador, reconozco mi culpa, reconozco mi gravísima culpa, en


presencia de la intachable justicia absoluta y ante todos vosotros, que hasta el
presente he pecado muy gravemente y que con mi mal ejemplo os he dado también
a vosotros permiso y facultad de hacer lo mismo; y con esto confieso que yo y
vosotros conmigo hemos incurrido merecidamente en la ira del hado, el cual hace
que no seamos ya reconocidos como dioses y mientras nosotros hemos concedido
el cielo a las porquerías de la tierra, él ha dispuesto que los templos, imágenes y
estatuas que teníamos en la tierra sean destruidos a fin de que merecidamente sean
arrojados desde lo alto quienes inmerecidamente han elevado a las alturas las
cosas viles y bajas».

 «¡Ay de mí, dioses!, ¿que hacemos?, ¡qué pensamos?, ¿a qué esperamos? Hemos
faltado conscientemente a nuestras obligaciones, hemos perseverado en los
errores y vemos el castigo unido y que sigue al error. Proveamos, pues, proveamos
a nuestros tropiezos, porque al igual que el hado nos ha negado el que no no
podamos caer, también os ha concedido el que podamos levantarnos».

 «De donde nuestra ligereza nos ha hundido, es preciso que de allí nos eleve la
gravedad».

 «Dispogámonos, digo, primeramente en el cielo intelectual que está dentro de


nosotros y luego en este otro sensible que se presenta corporalmente a nuestros
ojos».

 «Si así, dioses, limpiamos nuestra morada, si así renovamos nuestro cielo, nuevas
serán las constelaciones e influjos, nuevas las impresiones, nuevas las fortunas,
porque todo depende de este mundo superior y efectos contrarios dependen de
causas contrarias».

 «Haceos entender, porque todo el mundo tiene plena libertad para pronunciar su
voto y quien calla se entiende que otorga».

 «¿Qué quieres que ocupe su sitio, padre?. La prudencia -respondió Júpiter-, que
debe estar al lado de la Verdad, porque ésta no debe ejercerse, moverse y actuar
sin aquélla y porque la una sin la compañía de la otra no es posible que jamás
progrese o se vea honrada. Buena decisión, dijeron los dioses».

 «Bien dispuesto, Júpiter - dijo Palas-, porque no es verdadera ni buena aquella ley
que no tiene por madre a la Sabiduría y por padre al intelecto racional».

 «Todos aquellos que tienen juicio natural- dijo Apolo- juzgan que las leyes son
buenas porque tienen por finalidad la conducta y comparativamente son mejores
aquellas que dan más ocasión para una mejor conducta, porque de las leyes todas
unas han sido dadas por nosotros, otras ideadas por los hombres, sobre todo para
mayor comodidad de la vida humana».

 «En la ley ha de consistir toda la teoría y en el juicio toda la práctica».

 «Alce la cabeza y vea si por el aire vuelan ahora las perniciosísimas estinfálides,
quiero decir, si vuelan aquellas harpías que a veces solían nublar el aire e impedir
la visión de los astros luminosos».

 «¡Oh, mi pobre Sofía! ¿Como le va?, ¿qué hace? ¡Ay, pobrecilla!». (pregunta de
Júpiter a Mercurio).
 «Sofía.- "Mucho trabajo tienes, Mercurio, si quieres contarme todos estos
pormenores de la disposición que fectúa el padre Júpiter; al querer hacerme
escuchar todos estos decretos particulares uno por uno me recuerdas a alguien que
quisiera llevar la cuenta de los granos de arena de la tierra».

 «Sofía.- Sé, Mercurio, que el conocimiento universal es distinto del particular,


como lo finito de lo infinito».

 «Mercurio.- Di mejor: como la unidad del número infinito. Y debes de saber


también, Sofía, que la unidad está en el número infinito y el número infinito en la
unidad; luego, que la unidad es un infinito implícito y el infinito la unidad
explícita; después, que donde no hay unidad no hay número, ni finito ni infinito,
y que allí donde hay número , finito o infinito, allí está necesariamente la unidad».

 «Mercurio.- "... las cosas más grandes y más importantes no existen sin las más
pequeñas e insignificantes».

 «Saulino.- ... no debe ser aceptada ninguna ley que no tenga por finalidad la
convivencia humana».

 «Júpiter ha puesto en manos del juicio la espada y la corona».

 «Que no juzgue el árbol por las bellas hojas, sino por los buenos frutos y los que
no los producen que se les arranque y dejen el sitio a otros que rindan».

 «Si mientras se dicen ministros de uno que resucita muertos y sana enfermos, son
ellos quienes (peores que todos los otros a quienes nutre la tierra) estropean a los
sanos y matan a los vivos, no tanto con el fuego y con el hierro como con su
perniciosa lengua».

 «Fortuna... La perversa no soy yo, que -ciega- extiendo la mano indiferentemente


a quien se me presenta, claro u oscuro, sino quien así los hace y quien así los deja
y me los envía».

 «Pues bien, no es posible dar un principado a todos, no es posible que todos tengan
la misma suerte, pero sí es posible que a todos se les ofrezca por igual».

 «Da de bofetadas a todos los vates, profetas, adivinos, agoreros y


pronosticadores».

 «No te hagas juez, si con la virtud y la fuerza no eres capaz de romper las
asechanzas de la injusticia».
o Parafraseando a un sabio.

 «Fortaleza, con la linterna de la razón por delante, ya que de otra manera no serías
fortaleza, sino estupidez, furia, audacia».

 «La Aritmética que es la primogénita».


 «Sofía.-Es natural que las ovejas que tienen al lobo por gobernante tengan como
castigo el ser devoradas por él».

 «¿Quien ha perturbado las generaciones humanas?».

 «¿Por qué lo buscaís tan lejos escondido si en vosotros mismos halláis el


paraíso?».

 «Si hay o no creación y producción de la nada».

 «Quiero que te muestres señor de la Vejez, a la que harás volver frecuentemente


la vista atrás y si no ha dejado vestigios dignos la volverás molesta, triste,
temerosa del juicio cercano de la próxima estación que la lleva al inexorable
tribunal de Radamanto y harás así que sienta los horrores de la muerte antes de
que ésta venga».

 «La Ambición, la Presunción, la Temeridad, la Opresión, la Tiranía y otras


compañeras y servidoras de estas diosas no es preciso que se las lleve consigo allí
donde sería necesario que estuvieran todas ociosas por no haber campo suficiente
para ellas».

 «Vaya por las repúblicas a fin de que las cargas de la administración queden
contrapesadas por la competencia y capacidad de los individuos y no se
distribuyan los empleos sopesando los grados de la sangre, de la nobleza, de los
títulos, de la riqueza, sino de las virtudes que engendran los frutos de las empresas,
para que presidan los justos, contribuyan los pudientes, enseñen los doctos, guíen
los prudentes, combatan los fuertes, aconsejen los que tienen juicio, manden los
que tienen autoridad».

 «Ved, pues, cómo estos hombres divinos, este pueblo elegido, es designado
mediante unas bestias tan pobres y tan bajas; ¡y luego se burlan de nosotros, que
somos presentados bajo la forma de otras bestias más fuertes, dignas e
imperiosas!».

 «¿Con qué fin pensaís que pintan en su escudo las bestias cuando las acompañan
con su retrato, con su estatua?».

 «Sofía.- ..., los que son o se tienen por príncipes mayores, para mostrar con señales
manifiestas esa su potestad y divina preeminencia sobre los demás, se ciñen la
cabeza con la corona, la cual no es otra cosa que una figura de muchos cuernos
que lo coronan en círculo, id est, le coronan la cabeza».

 «Sofía.- Los pontífices además, siempre han usado la mitra terminada en dos
cuernos; el dogo de Venecia comparece siempre con un cuerno en mitad de la
cabeza; el Gran Turco lo hace salir por fuera del turbante alto y enhiesto, en forma
de redonda pirámide».

 «Sofía.- Todo ello muestra con claridad que el esplendor, la excelencia y el poder
consiste en los cuernos porque son cosas de héroes, bestias y dioses».
 «Nada es malo de forma absoluta, sino con respecto a alguna otra cosa».

 «Se deroguen los cultos, religiones, sacrificios y leyes inhumanas».

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