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1 LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA:


FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES.
EVOLUCIÓN POLÍTICA Y COYUNTURA EXTERIOR. DEL
AISLAMIENTO AL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL. EL
EXILIO.
EL SISTEMA POLÍTICO
El sistema político totalitario que gobernó España entre 1.939 y 1.975 deriva
directamente de la Guerra Civil y, aunque exista una evolución en las casi cuatro
décadas en que el General Franco asume el poder del Estado, puede sintetizarse su
organización en los siguientes puntos:
 Francisco Franco concentra en su persona todos los poderes y se auto
proclama caudillo. Al acumular el poder ejecutivo y legislativo cualquier
organismo que se crease, ya fuesen Cortes, Consejo Nacional o Consejo de
Ministros, tiene un papel meramente asesor del Jefe del Estado. El poder judicial
también estaba controlado por Franco.
 En lugar de Constitución se promulgaron las Leyes Fundamentales. Estas
siete leyes (Fuero del Trabajo, Ley de las Cortes Españolas, Fuero de los
Españoles, Ley de Referéndum, Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, Ley de
Principios del Movimiento Nacional y Ley Orgánica del Estado)tenían un
carácter de marco legal y se promulgaron entre 1.938 y 1.967.
 Ideológicamente presenta fuertes convergencias con el fascismo italiano. Los
signos de tono fascista (uniformes, himnos, saludos...), imperantes en los
primeros años de la dictadura, fueron poco a poco arrinconados con el paso de
los años para facilitar el acercamiento a las democracias occidentales. y se va a
caracterizar por el
 Rechazo a las instituciones del sistema liberal (Constitución, soberanía
popular, partidos políticos...),
 Un feroz anticomunismo. Este factor fue clave desde el inicio de la guerra
civil. La guerra fría entre EEUU y la URSS desde 1945 hizo que el régimen
franquista reforzara aún más este aspecto para ser aceptado en el mundo
occidental.
 Catolicismo conservador o Nacionalcatolicismo. La Iglesia fue la gran
legitimadora de la dictadura franquista. A cambio dominó la vida social y la
educación. Una estricta moral católica en lo público y en lo privado se impuso
en el país.
 Fuerte nacionalismo españolista en defensa de la "unidad de la Patria".
Apoyándose en un centralismo administrativo, niega y reprime los
nacionalismos periférico, negando cualquier autonomía política de las regiones.
Fomento del castellano como única lengua española. La prohibición de las otras
lenguas peninsulares fue estricta en los primeros momentos para,
posteriormente, evolucionar hacia una cierta tolerancia.
 Tradicionalismo. La idea de España que defendió la dictadura se basó en raíces
históricas a menudo adulteradas (La Reconquista, el Imperio, Defensa del
Catolicismo)
 Militarismo. Preponderancia social del estamento militar (desfiles, uniformes,
himnos, bandera...)

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 Se suprimen las libertades de expresión, asociación y reunión. Se prohíben los
partidos políticos y se establece una fuerte censura.
 Los sindicatos de clase se sustituyen por el sindicato vertical, en el que se
encuadraban de forma obligatoria a patronos y trabajadores, con lo que
formalmente se superaban las luchas de clases.
 Dura represión policial de cualquier oposición interna al régimen que se
llevase a cabo clandestinamente por parte de agrupaciones políticas o sindicales.
Recordemos que estaban prohibidas las huelgas y manifestaciones, cualquier
reunión de más de 20 personas debía estar autorizada por el gobierno civil etc.
 Las fuerzas sociales que apoyaron al régimen fueron el clero, los militares,
grandes y medianos propietarios agrarios, alta burguesía industrial y financiera y
algunos sectores de clases medias que preferían los inconvenientes de la
dictadura a una posible revolución.

LA DÉCADA DE LOS 40: LA AUTARQUÍA.


Entre 1.939 y 1.951 España va a vivir un periodo difícil en el que tiene que abordar
la reconstrucción de posguerra en un entorno internacional hostil, atravesando una
fuerte crisis productiva y una carestía que obligaba al racionamiento de los productos
básicos.
Coincidiendo con el final de nuestra Guerra Civil se inicia la Segunda Guerra
Mundial. Ante el conflicto internacional el Gobierno español mantuvo una postura de
neutralidad, en parte debido a la situación económica en que se encontraba España tras
tres años de guerra, aunque las simpatías del régimen por Italia y Alemania eran
evidentes, como prueba el envío de las tropas voluntarias de la División Azul que
colaboraron con el ejército nazi en el frente ruso. Cuando a partir de 1.942 empezó a
deteriorarse la posición de Alemania dentro de la guerra se inició una aproximación a
los aliados occidentales, aunque se mantuvo la ruptura con la URSS.
Una vez acabada la guerra en 1.945 España quedó aislada en el orden
internacional, tanto en el ámbito diplomático como económico. El régimen de Franco
fue condenado oficialmente por la ONU en diciembre de 1.946 y el bloqueo
internacional, que incluía la exclusión de España del Plan Marshall de reconstrucción,
sólo fue roto por contadas excepciones, como la Argentina del General Perón.
A este periodo se le conoce en el terreno económico como autárquico, porque se
sigue una política que tiende al autoabastecimiento, lo que suponía que España dependía
de sus propios recursos y eran mínimas las relaciones comerciales con el exterior. Se
pretendía forzar el aumento productivo del país y conseguir el pleno empleo, aunque la
consecuencia real fue un estancamiento económico que duró toda la década (sólo en
1.950 logró alcanzarse el PIB de 1.950) y un aumento de la población activa agraria.
Como consecuencia de la política autárquica el Estado inició una fuerte intervención
económica planificando y controlando la producción. En 1.941 se crea el INI (Instituto
Nacional de Industria), concebido como un grupo de empresas estatales que potenciasen
la industrialización del país. Los objetivos del INI se centraron en el control de sectores
estratégicos (siderurgia, refinado de petróleo, electricidad, química básica...), sectores
intermedios (automóviles, construcción naval, maquinaria), armamentos (CASA, Nuevo
Baztán...) y de bienes de consumo. Esto suponía una gran diversificación, en la que el
INI era accionista mayoritario en 40 empresas y minoritario en 15. La eficacia limitada
del INI se explica por las dificultades de suministros de materias primas, las deficiencias
tecnológicas y la deficiente capitalización.
Esta década se caracteriza por la fuerte represión sobre los vencidos, con
depuraciones de cargos públicos de toda aquella persona sospechosa de oponerse

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ideológicamente al régimen y la persecución de los maquis o guerrilleros que dispersos
por zonas rurales y montañosas mantenían una oposición armada a la dictadura.

LA DÉCADA DE LOS 50: EL INICIO DE LA APERTURA.


Los años 50 caracterizan por el inicio de la apertura política y económica del
régimen hacia el exterior tras comprobar el fracaso de la política autárquica.
En el orden internacional la confrontación entre Estados Unidos y la URSS en la
“Guerra Fría” favoreció la posición española al extenderse por las democracias
occidentales un fuerte anticomunismo, que suavizaba el rechazo al régimen de Franco y
le permitían normalizar sus relaciones internacionales. En 1.953 se firman el
Concordato con la Santa Sede y el acuerdo con Estados Unidos, que suponía el
establecimiento de bases militares en territorio español a cambio de compensaciones
económicas. A partir de 1.950 España empieza a formar parte de organismos
internacionales (FAO, OMS, UNESCO), culminándose en proceso con su entrada en la
ONU en 1.955.
En política interior pierde fuerza la ideología falangista y cobran peso los sectores
católicos. En el orden social se inicia una tímida oposición que se traduce en protestas
estudiantiles y huelgas de trabajadores.

La década de los 50 es conocida como “la década bisagra”, y se caracteriza


económicamente por:
 La progresiva superación de los esquemas autárquicos.
 Se apunta hacia una etapa de expansión económica.
 Apertura progresiva del régimen franquista.
 Apoyos exteriores: financieros desde Europa y acuerdos con EEUU.
 Modernización del aparato productivo obsoleto.
 Crecimiento de las importaciones de materia prima, bienes de inversión...
La economía inicia su expansión sobre la base de la liberalización del sistema. Se
abre el mercado interior poniendo fin al racionamiento, aumenta el peso de las empresas
privadas y se abren las puertas al comercio internacional, fundamentalmente de materias
primas y equipamiento industrial que ayudase a la modernización del obsoleto sistema
productivo que poco había variado desde la Guerra Civil. La producción creció, pero la
inflación fue demasiado fuerte y la balanza de pagos se desequilibró peligrosamente por
el excesivo peso de las importaciones, llegando a una situación económica de
estrangulamiento, con riesgos de suspensión de pagos. Esta situación provocó que en
1.959 se lanzase el Plan de Estabilización que pone punto de partida a una nueva etapa
dentro de franquismo.

ASPECTOS SOCIALES.
La Guerra Civil y el periodo autárquico frenaron la tendencia de crecimiento
demográfico y el proceso de urbanización que vivía España desde principios del siglo
XX. El proceso de migraciones exteriores y el éxodo rural volvió a iniciarse en la
década de los 50 para reafirmarse en los 60, al igual que el crecimiento demográfico
basado en un descenso de la mortalidad y el mantenimiento de unos índices de natalidad
altos con respecto al resto de Europa.
La guerra Civil dejó una España de vencedores y derrotados. Los primeros gozaron
de todo tipo de privilegios y los segundos fueron arrinconados socialmente y
silenciados.
En la inmediata posguerra y la política económica autárquica se tradujo en una
escasez de productos que acarreó una situación de miseria y hambre. Se intentó

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solucionar el problema mediante el racionamiento de los productos básicos a precios
autorizados. Como resultaba imposible sobrevivir sólo con los alimentos del
racionamiento todo aquel que podía acudía al mercado negro (estraperlo).
La sociedad quedó dirigida por unos principios altamente tradicionalistas, con un
notable influjo de la Iglesia, como corresponde a la dominante ideología del
nacionalcatolicismo. El nacionalcatolicismo lo podemos definir como una variante del
nacionalismo español que consideraba consustancial al ser español la fe católica. Esta
base ideológica legitimaba religiosamente a Franco como “Caudillo de España por la
gracia de Dios”.
El franquismo mantuvo un control absoluto de los mecanismos de propaganda y
educación, que ayudó a la longevidad del régimen por crear una generalizada falta de
conciencia política y un adoctrinamiento ideológico que se iniciaba en la escuela.
La familia era uno de los pilares básicos de la sociedad. El papel de la mujer quedaba
definido en el hogar como esposa y madre abnegada. Para el mantenimiento de estos
principios se creó la Sección Femenina y el servicio social obligatorio. Para la
formación ideológica de la juventud se creó el Frente de Juventudes donde, en un
contexto de disciplina, se exaltaban los valores típicamente masculinos como la
virilidad o el valor. Con el paso de los años el papel de estas instituciones fue perdiendo
importancia.

EL EXILIO
El exilio, que pudo alcanzar entre 300.000 y 450.000 españoles, tuvo, además del
componente demográfico por ser en su mayoría jóvenes, una gran importancia cultural y
económica, pues entre los que partieron hacia Francia, México y la URSS había un
elevado número de intelectuales y profesionales altamente cualificados (médicos,
profesores, abogados, ingenieros...). Aunque algunos fueron retornando durante la
dictadura, muchos no volvieron a España o esperaron a la muerte del dictador en 1975.
Los dirigentes republicanos huidos del país en 1939 mantuvieron un gobierno de la
República en el exilio tratando de mantener la legalidad surgida de la Constitución de
1931. Sus esperanzas estaban depositadas en que la derrota de Hitler supondría la
intervención de las tropas aliadas y el fin de la dictadura de Franco. Todas estas
esperanzas vinieron a su fin cuando España ingresó en la ONU en 1955.
Según las tropas franquistas fueron ocupando las diferentes regiones del país
muchos combatientes republicanos, huyendo de la represión, se "echaron al monte"
formando grupos de guerrilleros, los maquis.
Las acciones guerrilleras se intensificaron tras la derrota nazi en 1945. Los maquis
trataban de colaborar con la anhelada intervención de los aliados en España. La dura
represión y el final de las esperanzas de una intervención exterior llevaron a que en
1948 el PCE renunciara a la lucha armada y llamará a los guerrilleros a huir del país.
La represión de la guerra y la posguerra desmanteló los cuadros políticos y sindicales
de la izquierda. Las primeras huelgas en 1946-1947 fueron duramente reprimidas y la
oposición continuó silenciada.
En 1951, el boicot a los tranvías de Barcelona por la subida de tarifas constituyó la
primera protesta de masas en la historia del franquismo. En la universidad, las tensiones
fueron creciendo en demanda de más libertad en las cátedras y en las aulas. El malestar
universitario culminó en los incidentes de la Universidad Complutense de Madrid en
1956 con enfrentamientos entre los estudiantes y los falangistas del SEU.