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Sobre la afirmación de que la religión es innata en el

hombre
Breve extracto de ‘La esencia de la religión’, de Ludwig
Feuerbach - año 1845
Publicado por Bitácora M-L en 2018

«El ente distinto e independiente de la esencia humana o Dios —en


cuya descripción consciente mi obra: «La esencia del cristianismo» de
1841—el ente que no posee esencia humana, propiedades humanas,
individualidad humana no es otro, en realidad, que la naturaleza [1].
El sentimiento de dependencia del hombre es el fundamento de la
religión; el objeto de dicho sentimiento de dependencia, y por tanto,
del que el hombre depende y se siente dependiente no es otro
originariamente que la naturaleza. Es la naturaleza el primer y
originario objeto de la religión, como la historia de todas las religiones
y de todos los pueblos prueba abundantemente. La afirmación de que
la religión es innata en el hombre, de que es algo connatural en él es
falsa si por «religión» se están entendiendo las distintas formas del
«teísmo», es decir, la creencia y la fe en un dios. Sin embargo, dicha
afirmación es absolutamente verdadera si por «religión» lo que se
entiende es el sentimiento de dependencia, el sentimiento o la
conciencia que tiene el hombre de no existir ni poder existir sin un ente
distinto a si y, por tanto, de no deberse a sí mismo su propia existencia.
(...) La religión hace profesión y es la declaración de todo lo que soy;
y lo que soy ante todo es un ente que no existiría sin luz, sin aire, sin
agua, sin tierra, sin alimento, esto es, un ser por entero dependiente
de la naturaleza. Esta dependencia es inconsciente e irracional en los
animales y en los hombres todavía en su estado animal; hacerla llegar
hasta el nivel de la conciencia, representársela, tenerla en cuenta y
reconocerla significa erguirse ante la religión. Así por ejemplo,
cualquier forma de vida depende del ciclo de las estaciones, pero
únicamente el hombre celebra este ciclo de las estaciones con
representaciones rituales y celebraciones solemnes. Y resulta que estas
celebraciones que no expresan ni representan otra cosa que el
sucederse de las estaciones anuales o de las distintas fases lunares son
las más antiguas, las primeras y las más auténticas manifestaciones
religiosas de la humanidad». (Ludwig Feuerbach; La esencia de la
religión, 1845)
[1]Anotación de Ludwig Feuerbach:
Para mí, «naturaleza» –exactamente igual que espíritu– no es más que
un término general para designar entes, cosas, objetos, que el hombre
diferencia de sí mismo y de sus propias producciones y que agrupa así
bajo el nombre colectivo de "naturaleza»; pero en absoluto un ente
universal, extraído y separado de la realidad, ni personificado ni
mistificado.

•Comentario de Bitácora (M-L):


La religión nace como satisfacción a la insatisfacción del hombre
primitivo ante la naturaleza, por ello intentó ejercer una influencia
sobre los objetos circundantes que creía divinos a través de plegarias,
ceremonias y rituales para ganarse su favor. Pero cuanto más avanza
el ser humano, cuando más aprende a usar sus capacidades para la
comprensión de los fenómenos y «dominio» de la naturaleza, menos
necesita de la religión, más rápido quita a la religión ese manto de
«necesidad y dependencia» para vivir, o, mejor dicho, sobrevivir.