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RESUMEN FILOSOFÍA DEL DERECHO

UNIDAD III – Parte Histórica

1) EL ANTIGUO ORIENTE
a) Egipto: tener en cuenta que es una civilización que se formó alrededor del río Nilo. La
función benéfica del mismo, para concretarse, requería la regulación del curso del río. Para
ello era necesario el trabajo comunitario, mediante el cual se construían diques y canales,
para aprovechar las inundaciones. Esto trajo un poderoso estímulo para la organización
social, naciendo la tendencia a la formación de comunidades humanas y la idea de Estado.

Imperio Menfita: También llamado Imperio Antiguo, el rey es considerado como un dios
viviente. Se lo llama Faraón (puerta del cielo) y en sus manos está el destino del país. El
faraón establece la unión de su pueblo con el orden divino del universo.
Como surge de lo expuesto, nos encontramos con un poder sin límites y sin justificaciones.
El Faraón es considerado y representado como un dios.

Una monarquía absoluta: Los súbditos, además de pagar los impuestos en especie, debían
prestar el servicio del trabajo obligatorio en las pirámides y en las obras de irrigación.
Muchos autores consideran que estas monarquías eran tiranías, pero es justo hacer
hincapié en el hecho de que durante sus años de gobierno se disfrutó de paz y un conjunto
de lujos que “expresan un hermoso ideal de lealtad al rey, protección a los débiles,
conciencia profesional”.
A partir de la VI dinastía comienza a ceder el poder de los faraones. Los funcionarios de los
nomos (comunidades en las que se habían unido los pequeños pueblos) reciben tierras en
premio por sus trabajos, se convierten en terratenientes y se independizan, dando lugar a
un período feudal.

Imperio Tebano: Comprende dos fases bien definidas conocidas como el Imperio Medio y
el Imperio Nuevo.
Durante este Imperio se robustece el poder real como órgano supremo de coordinación y
dirección de los esfuerzos de todos al servicio de la colectividad. Durante la época tebana,
los faraones en forma explícita encarnan una concepción al servicio de la justicia.

La instrucción del Visir: Un importante testimonio de ello lo encontramos en la Instrucción


del Faraón al Visir, grabada en la tumba del Visir Rekmara. En ella se plasman criterios para
juzgar de valor universal: el principio de legalidad, el juez no debe hacer acepción de
personas, el juez debe oír a las partes y a ambas partes, y su sentencia debe estar fundada.
Entre nosotros, la ley 19549 de procedimientos administrativos coge esos criterios en el art.
1° inc. F.

Las quejas del felah: El nuevo espíritu se traduce también en las quejas del felah, que se
encuentran en cuatro manuscritos de la época del Imperio Medio. El felah es un campesino
que, en tránsito hacia la ciudad a la cual viajaba en busca de alimentos para su familia, es
robado y azotado por un siervo del intendente. Pero el campesino sabe que quien es el
señor del pueblo es el que impide que haya ladrones en el país. Es el mismo intendente al
que se dirige en demanda de justicia, ante él concurre nueve veces hasta que es escuchado.
Esos alegatos nos permiten corroborar la vigencia de principios y preceptos de derecho
natural en esa época y en ese lugar.

El juicio de los muertos: en uno de sus alegatos, el campesino aludió al “juicio de los
muertos”, pues para alcanzar la inmortalidad los egipcios debían comparecer ante el
tribunal de Osiris. Allí, ante la diosa Maat, que significaba el orden del universo, el difunto
se justificaba con una oración fúnebre, a la cual hace referencia del Libro de los Muertos.
Aquí encontramos una referencia a ciertos deberes naturales imperativos, morales y
jurídicos, comunes a todos los hombres de todos los tiempos.

b) Babilonia: Encontramos enunciado en este pueblo el ideal asiático del rey perfecto. Aquí
también la autoridad encentra su justificación en la búsqueda del bien común político. Una
de las tareas más importantes del príncipe es impartir justicia para que el fuerte no dañe al
débil y para decidir las contiendas. También en Babilonia aparece el derecho natural
normativo para corregir, por vía de equidad, las imperfecciones derivadas de una aplicación
mecánica de la ley positiva.

El Código de Hammurabi: Allí encontramos el Código más antiguo de la humanidad. Es un


bloque de basalto negro de más de dos metros de alto. En la parte superior aparece el dios
Samas, señor de la justicia, que se lo dicta al rey.
En el preámbulo Hammurabi afirma que fue llamado por los dioses para promover el bien
entre los hombres, para hacer vales el derecho en el país. Es decir, no solo busca
reglamentar las instituciones, sino que intenta instaurar el reinado de la justicia para que
impere.

El buen gobernante: Y no solo eso, sino que pretende traer la felicidad y la alegría. Hoy
parece esto algo utópico, pero siempre fue el norte de todo buen gobernante que intentó
servir a los gobernados.

El deseo de eternidad: Por último, Hammurabi se dirige a sus sucesores. Aquí comete el
error de pretender que su legislación dure para siempre, de que constituya una
normatividad pétrea, olvidando que toda ley temporal puede variar justamente al cambiar
las circunstancias de los tiempos.

c) China: Esta región estuvo dividida en principados, que luego fueron unificados bajo la
Dinastía de los Choy. Al caer esta dinastía surgió un feudalismo caracterizado por las guerras
y desórdenes. Esta época feudal se conoce como “período de los reinos combatientes” y
marca el nacimiento de las escuelas filosóficas clásicas.
Los chinos se destacaron por su carácter práctico, ocupándose fundamentalmente de los
problemas relativos a la moral y al derecho.
Sus tareas, principalmente agrícolas, los indujeron a contemplar la naturaleza física y a
descubrir en ella un ritmo. Al orden de la naturaleza le corresponde un comportamiento
normal de hombres y animales. Si en algún punto aparecía un desorden, estaba amenazado
el equilibrio del mundo. Es de tal magnitud la interacción hombre-naturaleza, que la
sabiduría consiste en interrogar a las cosas, observar los fenómenos e interpretarlos, como
signos de los cambios que interesan a todo el universo.
Confucio: Precursor del confucionismo, entiende que el conocimiento de la naturaleza de
las cosas es lo que le permite al hombre obrar bien en cualquier circunstancia; “entre el
hombre y la naturaleza existe una acción recíproca… el universo constituye un todo
orgánico cuyos elementos son interdependientes”.
En este contexto surgen los deberes que cada persona tiene según su ubicación en el todo
social, es clave que las realidades coincidan con los términos que las designan.

El ejemplo del gobernante: el buen ejemplo del gobernante es más eficaz que la amenaza
de las leyes: si el príncipe es personalmente correcto, regirá su Estado sin decretar leyes. Si
es personalmente incorrecto, aunque promulgue leyes éstas no serán observadas. Y ¿Cuál
es el camino para la formación del rey sabio? El príncipe debe “reformarse a sí mismo y
cumplir sus deberes para con su prójimo. Para cumplir los deberes con su prójimo debe
conocer a los hombres, para conocer a los hombres debe conocer al Cielo.
¿Cómo conoce al cielo? A través de una ley a la cual los chinos llaman Tao, esta ley es la
expresión del orden establecido por el Cielo.

El taoísmo: Para servir de base y fundamento a la estructura religiosa, moral y jurídica, los
chinos acuñan la expresión filosófica fundamental: la de Tao. En ese concepto queda
comprendido todo cuanto significa orden, principio, camino y norma supremos. Así, se
convierte en el primer orden normativo.

Ying y Yang: en sus orígenes son términos poéticos que designan, el primero la pendiente
sombreada, el segundo los declives soleados de las colinas.
El punto de partida de la doctrina taoísta está en la vieja distinción china del yin y el yang,
elaborada sobre la idea de clasificar a los seres por sexo y no por géneros, en la cual el yin
es el principio universal femenino y el yang el principio universal masculino. Los mismos no
se oponen sistemáticamente, sino que se combinan entre sí dando lugar al ritmo cósmico o
Tao, forjado por la sucesión de diversas formas concretas que aquellas toman.
El Tao es la madre del mundo, el antepasado de todos los seres.

El papel del hijo del Cielo: La comunidad humana debe ser el reflejo del orden del Universo.
El punto de contacto entre el orden del universo y la comunidad de los hombres es el
emperador, Hijo del Cielo.
Él es quien pone en movimiento el ciclo de las estaciones y asegura la concordia entre el
imperio y el cielo. Esto dio origen a una serie de ritos de singular significación cuya
observancia es condición de una existencia recta. Encontramos aquí el segundo orden
normativo: los ritos. El emperador es un intermediario que debe ajustar su acción a la
legalidad suprema del Tao y al orden de los ritos.

Mencio: Reivindica el ejemplo de los reyes fundadores que persiguieron el bien común
haciendo reinar la paz en una tierra bien administrada. El hombre es capaz de discernir el
bien del mal, y ese discernimiento es el comienzo del camino hacia la sabiduría. A partir del
mismo, el hombre se puede auto determinar en orden a lo bueno o lo malo. Si se decide a
obrar mal, su naturaleza sufre violencia.

El amor al prójimo y el orden al amor: Además, Mencio aporta otros elementos que, más
allá de lo jurídico, elevan a la plenitud las relaciones humanas: el amor y el orden del amor.
Apunta que el amor tiene un orden en las relaciones humanas, el orden de la projimidad,
que es “proximidad” y que está establecido por la naturaleza.

La regla de oro: En Confucio encontramos la regla de oro, cual es el principio de la


reciprocidad en su sentido positivo “haced a los demás lo que quieráis que se os haga” y en
su sentido negativo “no hagáis a los demás lo que no queréis que se os hagan” y más allá
de ello, en Mencio, la regla que encamina a la perfección: “amar al prójimo como a uno
mismo”.

d) India: se nos presenta como un mosaico de civilizaciones y con una visión pesimista del
mundo. La pujanza de las corrientes místicas, la búsqueda de un absoluto inmutable
superador de la contingencia inestable de lo sensible, el anhelo de redención del individuo
figuran, entre los caracteres diferenciales más acusados de la India. Su contrapartida es su
más escaso sentido social y político.

El Brahamanismo: Es una interpretación de la tradición religiosa aria recogida de los Vedas


(colecciones de himnos sagrados), los Sutras (recopilaciones de aforismos) y los sastras
(tratados sobre el dharma o conjunto de preceptos que rigen la vida humana en lo religioso,
moral y jurídico). El más famoso de los sastras es conocido como Código o Leyes de Manú.
Los brahmanes constituyen a la vez la casta sacerdotal, la casta intelectual y la casta
superior sobre la que intentan modelarse las demás.
El brahamanismo clásico cree en la existencia de un principio eterno, universal, causa única
de todo lo existente, sustancia pura, única y total, que es el Brahmán, esta realidad se
encuentra en nuestra conciencia como atman (espíritu o soplo vital), que es el sustrato de
los fenómenos de la conciencia.
El anhelo supremo será encontrar el camino por el cual el atman pueda identificarse con el
brahmán, a lo cual se oponen las sucesivas reencarnaciones a las que el hombre, como
integrante del devenir cósmico, está sujeto. La superación de la serie de transmigraciones
consiste en alcanzar el nirvana, que es la inmersión en la eterna quietud del brahmán.

Las castas: constituyen el aspecto más destacado del brahamanismo, su origen se considera
divino y la pertenencia a determinada casta se determina por herencia. Existen cuatro
castas: 1) los brahamanes (sacerdotes), 2) chatriyas (guerreros), 3) vaisyas (comerciantes,
labradores, artesanos) y 4) sudras (dedicados a los trabajos manuales). Por debajo se
encontraban los parias o intocables. Cada casta tiene su propia organización lucrativa. Las
castas no representan sólo una división del trabajo, sino la más absoluta diversificación en
todos los órdenes de la vida, cada casta tiene su propio dharma: su código particular.

Las leyes de Manú: su promulgación se atribuye a Manú, hijo de Brahma y padre de los
hombres, recoge disposiciones muy antiguas, ubicándose su compilación hacia el siglo XIII
a.C. Es una colección de preceptos religiosos, morales, políticos y jurídicos a los que deben
sujetarse las distintas castas. Como justificación del poder aparece la función represiva, ya
que el hombre es naturalmente malo y sólo se somete mediante el castigo.

La misión del rey: el rey tiene como misión fundamental aplicar los castigos, pero para esto
debe tener buenos consejeros, idoneidad intelectual y rectitud moral. El rey debe impedir
la anarquía y la prepotencia de los poderosos. También debe mantener la subordinación
entre las distintas castas (pues ha sido creado para ser protector de todas las clases). El
castigo no se puede aplicar de cualquier modo, por eso en la función retributiva se requiere
discernimiento y rectitud. Finalmente, el castigo debe ser equitativo y sólo será aplicado
por un príncipe fiel a sus promesas, cumplidor de las leyes, rodeado de hábiles servidores y
dotado de sano juicio.

El budismo: Es un movimiento religioso creado por Gautama, el Buda, el Iluminado. Sus


enseñanzas son eminentemente prácticas, teniendo como punto de partida el problema del
dolor, cuyas formas son la pobreza, la enfermedad y la muerte. Del dolor el hombre no se
libera ni siquiera con la muerte, a causa de la transmigración. La cadena de
transmigraciones sólo se rompe con la entrada en el Nirvana, la llegada al Absoluto,
caracterizado por la ausencia completa de deseos, acciones y pensamientos. El hombre,
cada hombre, puede salvarse a sí mismo, con su propio esfuerzo.

e) Israel:
Singularidad de este pueblo: es un pueblo distinto de los otros. Es el pueblo elegido,
depositario de la Ley Antigua, mediante la cual Dios, a través de los patriarcas y de los
profetas, anuncia al mundo la venida del Mesías. Es el más trágico de los pueblos de la
tierra, cuya tragedia consistió en hallarse más próximo a Dios sin saberlo aproximar.

La ley mosaica: el profeta Isaías presenta al pueblo apartado de Dios. Fue el pueblo
privilegiado al cual el Creador, en densa nube, en medio del fuego, le promulgó la Ley Divina
Positiva.
La característica esencial del pueblo judío es su religiosidad, ese espíritu repercutía en los
aspectos político, jurídico y social.

Criterios para administrar justicia: Ese Dios justo establece los grandes criterios que deben
observar los jueces para afianzar una buena administración de justicia. El primer deber de
los jueces es “no torcer el derecho”, porque en el conflicto sin fin entre derecho y entuerto,
se desenvuelve la justicia; el segundo es tratar a todos por igual, al conocido y al
desconocido, al influyente y al marginado; el tercero es no aceptar coimas.

La actuación de Dios: El eje de la vida de Israel se centra en la actividad de un Dios personal,


vivo y actuante, que crea al hombre a su imagen y semejanza. Ante la defección de la
criatura humana y el pecado original, sobreviene el castigo, la expulsión del paraíso en el
que el Creador lo había colocado. Pero al castigarlo, aparece implícita la promesa del
Redentor, salvación. (génesis)
Del pasaje del Éxodo interesa remarcar la protección de la vida humana, la estructura
familiar, la facultad de usar los bienes de conformidad con la voluntad divina y el deber de
veracidad.

La Ley Antigua y la protección a la vida: Dice el Éxodo: “no quitarás la vida al inocente ni al
justo” y se refiere al derecho natural de legítima defensa frente al hombre injusto que se
“despojó” del derecho a la vida.
Para conservar la vida todo hombre necesita del sustento y, como quienes corren mayor
peligro son el pobre, el levita, el extranjero y la viuda, se ordena dejar las frutas caídas y
parte de la cosecha para los pobres. Además, se crea el diezmo.
La ley Antigua y la estructura familiar: Un mismo texto bíblico se refiere a la creación del
hombre a imagen y semejanza de Dios y a la diferencia de sexo, que en su
complementariedad constituye la base del matrimonio y la familia.
El matrimonio constituye una unión exclusiva, monogámica, indisoluble. La unión sexual se
entiende con referencia al hijo.
Esta generosidad de los padres que se asocian a la obra de Dios en la transmisión de la vida
exige, a su vez, una actitud piadosa del hijo.

La propiedad según la voluntad de Dios: en la ordenación económica bíblica, Dios es el


único dueño de los bienes. El hombre debe usar de la propiedad y respetar la ajena. Son
claras las prohibiciones del abuso y del acaparamiento a la acumulación de las propiedades.

La usura: Se encuentra prohibido en la biblia, tan distinta a nuestra época de usura


institucionalizada, el crédito usurario. Aquí cabe aclarar que los préstamos que se hacían a
comerciantes extranjeros podían hacerse con réditos, pues el dinero se prestaba al
comerciante fenicio para su comercio, y no para aliviar necesidades económicas.

La protección del salario: Es clara la protección del salario del trabajador, necesario para su
sostenimiento y el de su familia, contraprestación necesaria del deber de trabajar que Dios
le impone al hombre.

Una triple concepción de la justicia: En el lenguaje bíblico el término JUSTICIA tiene por lo
menos tres significaciones:
- Virtud moral: Es una acepción amplia que designa la observancia de todos los
mandamientos: el varón justo.
- Justicia puramente humana, jurídica (“juzgad según justicia las diferencias que pueda
haber entre ellos o con extranjeros”).
- Justicia Divina: Que significa el castigo de Dios contra los enemigos de su pueblo y
contra los judíos pecadores y la concesión de bienes celestiales, el juicio favorable de
Dios para con su pueblo y con cada hombre individual, cuando son fieles al plan divino.

La libertad para el bien: Todo hombre tiene derecho natural a la libertad para obrar bien.
Así, su conducta se ajusta a los bienes comunes parciales de los grupos infrapolíticos, al bien
común político, al bien común del universo y, en última instancia, al bien común
trascendente, Dios. En el Éxodo se proclama este concepto de libertad auténtica al
prescribirse: “no te dejes arrastrar al mal por la muchedumbre, en las causas no respondas
porque así responden otros”.

El extranjero como prójimo: El extranjero también es prójimo, pues, como el judío, está
creado a imagen y semejanza de Dios. Se ordena a amar al prójimo como a sí mismo y a no
oprimirle, a tratarlo como al nativo.

El fundamento del poder: Todo gobierno que regía los destinos del pueblo judío se
caracterizaba por la limitación que la soberanía directa de Dios imponía al poder real. Dios
es la única fuente de poder y el poder sólo es legítimo cuando se somete a los designios de
Dios, convirtiéndose de lo contrario en tiránico.

La hesed como misericordia: La hesed era concebida a la manera de la pietas latina, o sea,
abarcando amor a Dios, conocimiento de la voluntad divina en las cosas terrenales, amor al
prójimo, reinado en la justicia y gobierno justo. También es concebida como misericordia.
En cierto modo era entendido como un deber legal que obligaba a Dios por que el mismo
se había comprometido para con el pueblo de Israel, siempre y cuando éste cumpliera la
alianza. Sin embargo, cuando había un incumplimiento de Israel, la hesed descubría su
aspecto más profundo: se manifestaba como amor.

O sea que la hesed va más allá de lo jurídico y se manifiesta en el sentido amplio de la pietas
latina.

Las guerras de Israel: Son guerras santas en las que interviene el señor de los Ejércitos.

El fundamento de las leyes humanas: Israel no se plantea el problema del fundamento de


las leyes humanas ya que a éstas las encuentra en la ley divina. En realidad, la ley divina no
sólo estaba contenida en las tablas dadas a Moises, sino también impresa en la mente y el
corazón de los hombres. La ley de Dios siempre residió en los corazones de los hombres, y
no sólo el Dios de Israel nos da testimonio de ello.

2) GRECIA

Los Poetas: Los primeros griegos que se ocuparon de los problemas de la Justicia, la
ley y el derecho fueron los poetas. Entre ellos, Homero, Hesíodo, Solón y Sófocles.

a) HESÍODO: La bifurcación del orden