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INTRODUCCIÓN

Los deslizamientos son uno de los procesos geológicos más destructivos que
afectan a los humanos, causando miles de muertes y daño en las propiedades
por valor de decenas de billones de dólares cada año (Brabb-1989); sin
embargo, muy pocas personas son conscientes de su importancia. El 90% de
las pérdidas por deslizamientos son evitables si el problema se identifica con
anterioridad y se toman medidas de prevención o control.

Las zonas montañosas tropicales son muy susceptibles a sufrir problemas de


deslizamientos de tierra debido a que generalmente, se reúnen cuatro de los
elementos más importantes para su ocurrencia tales como son la topografía,
sismicidad, meteorización y lluvias intensas. El presente texto intenta presentar
un estado del arte en el análisis de deslizamientos de tierra en zonas tropicales
y el diseño de obras de estabilización.

Previamente a la profundización en el estudio del comportamiento de los


taludes en zonas tropicales, se requiere establecer una serie de pautas en lo
referente a nomenclatura y clasificación.

Para ello en la literatura se encuentran dos sistemas de clasificación


propuestos por Hutchinson (1968) y por Varnes (1958 y 1978). Este último
sistema fue actualizado por Cruden y Varnes en el “Special Report 247” del
Transportation Research Board de los Estados Unidos (1996) y es el sistema
que se utiliza en el presente texto; Sin embargo, a esta clasificación se
agregaron algunos factores importantes, entre ellos la diferenciación entre los
procesos de deterioro y los de deslizamiento, pero en términos generales se
mantuvieron los principios básicos de la clasificación del Transportation
Research Board.
MECANISMOS DE ROTURA VERSUS MECANISMOS DE
PROPAGACIÓN

La mayoría de clasificaciones de movimientos de ladera declaran basarse en


los mecanismos de inestabilidad. Sin embargo, la tipología del movimiento
suele establecerse una vez que la rotura ha tenido lugar, es decir, basándose
en su cinemática. En este sentido hay que indicar que los mecanismos y
condiciones que dan lugar a la rotura de una ladera no se corresponden, en
general, con los que gobiernan la propagación de la masa desgajada, siendo
éstos los que determinan la denominación del movimiento. Así por ejemplo,
muchos movimientos de flujo tienen su inicio en mecanismos de cizalla
(deslizamientos). Esta distinción no es menor puesto que tiene implicaciones
claras en el control y corrección de los movimientos.

A efectos operativos podemos distinguir dos fases principales en los


movimientos de ladera: (a) la fase de previa a la rotura, que ser de larga
duración. En ella se producen pequeñas deformaciones, a menudo
imperceptibles pero que pueden ser de orden métrico en los grandes
deslizamientos.

La superficie de separación entre la masa en movimiento y el terreno no ha


llegado a desarrollarse por completo (b) la fase de rotura, por lo general
caracterizada por la formación de una superficie o zona de cizalla continua en
el terreno con movimientos desde muy lentos a extremadamente rápidos, hasta
que se produce el reajuste de la masa deslizada y el movimiento se para.

En algunas ocasiones se dan fases de reactivación (Leroueil et al. 1996), en las


que el movimiento se reproduce aprovechando las superficies de rotura
generadas previamente. Las reactivaciones pueden ser episódicas o Continúas
con variaciones estacionales de la velocidad de deformación. Cada una de
estas fases implica fenómenos mecánicos y leyes de comportamiento
diferentes.

La determinación de hasta qué punto se ha producido la rotura en una ladera


Tropieza con importantes dificultades por la falta de acceso al plano de rotura.
En ocasiones, deformaciones de apenas unos centímetros en grietas de
tracción que separan un bloque rocoso de un acantilado, son suficientes para
iniciar la caída.

Sin embargo, en grandes deslizamientos, deformaciones de varios metros


pueden ser insuficientes para generar una superficie de corte que afecte al
conjunto de la masa inestable (rotura progresiva).
TIPOS DE MATERIALES

En todas las clasificaciones existentes sin excepción, la naturaleza de los


materiales involucrados es uno de los parámetros utilizados. Tanto Varnes
(1978) como Hutchinson (1988) distinguen entre substrato rocoso o roca
(bedrock), derrubios (debris) y tierra (earth).
Mientras que el concepto de substrato rocoso no ofrece dudas, la distinción
entre derrubios y tierra no es evidente, especialmente cuando consideramos
los movimientos de flujo. Ambos son suelos desde el punto de vista ingenieril.

Los derrubios consisten en un suelo de composición granulométrica gruesa, es


decir, formado mayoritariamente por gravas y bloques mientras que la tierra
tiene un contenido importante de finos, es decir, arenas, limos y arcillas.

En otras palabras, se trata de la distinción entre materiales cohesivos (tierra) y


no cohesivos (derrubios). Cruden y Varnes (1996) consideran derrubio a un
suelo que contiene una proporción significativa, entre el 20 y el 80% de
partículas de diámetro mayor a 2 mm mientras que tierra contiene el 80% o
más de partículas de diámetro menor a 2 mm (límite superior del tamaño
arena). En este último caso, cuando el contenido de limo y arcilla es el
mayoritario de la fracción fina, se considera barro.

MECANISMOS PRINCIPALES EN LOS MOVIMIENTOS DE


LADERA

Las clasificaciones de movimientos de ladera más aceptadas se basan en las


características cinemáticas de los movimientos, es decir, en los mecanismos de
Propagación.

Para identificar del mecanismo actuante es necesario acudir a Detalladas


observaciones geomorfológicas, geométricas y al análisis de los
Desplazamientos en superficie y en profundidad.

Raras veces se dispone de toda esta información y la identificación del


mecanismo se realiza casi exclusivamente a partir de la forma de la masa
movida. Ésta, no siempre permitirá una adecuada diagnosis por cuanto que
mecanismos distintos pueden generar formas parecidas.

Todas las clasificaciones coinciden en la existencia de, al menos, cinco


mecanismos principales que son: caídas, vuelcos, deslizamientos, expansiones
laterales y flujos. En la presente clasificación se han añadido dos grupos más,
uno de movimientos complejos y otro de deformaciones sin rotura manifiesta o
previas a la rotura que incluye algunos de los movimientos conocidos
clásicamente. Los nombres utilizados para cada uno de los movimientos se
acompañan del correspondiente equivalente en lengua inglesa.
DESLIZAMIENTOS

Es un desplazamiento ladera abajo de una masa de suelo o roca, que tiene


lugar predominantemente sobre una o más superficies de rotura, o zonas
relativamente delgadas con intensa deformación de cizalla. Elementos
característicos de este tipo de movimiento son la presencia de superficies de
rotura definidas y la preservación a grandes rasgos de la forma de la masa
desplazada.

La distinción entre deslizamientos rotacionales y translacionales es importante


en lo que se refiere a los análisis de estabilidad y el diseño de medidas de
control y estabilización. Este tipo de movimientos es el que dispone de métodos
de análisis y modelización más desarrollados.

DESLIZAMIENTOS ROTACIONALES (rotacional slides, slumps)

La rotura se produce a lo largo de una superficie curvilínea y cóncava. El


terreno experimenta una giro según un eje situado por encima del centro de
gravedad de la masa deslizada. El material de cabecera efectúa una inclinación
contra ladera, generando depresiones donde se acumula el agua e induce
nuevas reactivaciones.

Este tipo de mecanismo es característico de suelos cohesivos homogéneos y


de macizos rocosos intensamente fracturados.

En materiales arcillosos, especialmente si hay presencia de agua, el pie puede


evolucionar hacia un deslizamiento de tierras o colada de tierras.

Los deslizamientos rotacionales, una vez producidos, son susceptibles de


reactivación. El movimiento tiende a estabilizarse por disminución del momento
de giro y aumento del momento estabilizador, no obstante, cualquier cambio en
las condiciones piezométricas o la remoción del pie pueden dar lugar a una
nueva inestabilidad. Un diagnostico equivocado de la geometría puede llevar a
la adopción de medidas de estabilización ineficaces e incluso
contraproducentes.

DESLIZAMIENTOS TRASLACIONALES (translational slides)

Tiene lugar a lo largo de una superficie de rotura plana o ondulada. La masa


deslizada puede proseguir por la ladera. Los componentes de la masa
desplazada se mueven a la misma velocidad y siguen trayectorias paralelas. A
medida que un deslizamiento traslacional progresa puede romperse, en
particular si aumenta la velocidad. Entonces, la masa disgregada deviene un
flujo.

Deslizamientos traslacionales de bloques de suelo o roca sin apenas trocearse,


Sobre superficies únicas en macizos rocosos se han denominado
resbalamientos
(García Yagüe, 1966) o deslizamientos planos (Hoek y Bray, 1981). Cuando
la Superficie de rotura está formada por dos planos que obligan a la masa
rocosa Contenida a desplazarse según la línea de intersección, se forma un
Deslizamiento en cuña. Las roturas de cuñas no suelen alcanzar grandes
Dimensiones debido a que la intersección de planos de gran penetración en el
Macizo rocoso es infrecuente.

Deslizamientos en los que la masa desplazada se trocea en su movimiento


descendente y resulta una acumulación caótica de bloques al pie de la ladera,
se denominan corrimientos (García Yagüe, 1966). Cuando la rotura por
cizalla tiene lugar en suelos no cohesivos constituidos por partículas gruesas,
se denominan deslizamientos de derrubios (debris slides).

Mientras que la rotación tiende a restablecer el equilibrio en la masa


desplazada, el deslizamiento traslacional puede mantenerse indefinidamente si
la superficie de rotura es lo suficientemente inclinada y continua.

EXPANSIONES LATERALES (lateral spreads)

Varnes (1978), distinguió dos tipos de extensiones laterales: (1) la fracturación


y extensión de material compacto (tanto suelo como roca), debido a la
licuefacción del material subyacente. Es característico de sedimentos arcillosos
(arcillas sensibles) depositados en mares poco profundos y lagos localizados
alrededor de los antiguos casquetes de hielo en Noruega, Canadá y Alaska.

El inicio por un deslizamiento rotacional o una sacudida sísmica remoldea la


arcilla de forma casi instantánea convirtiéndola en un líquido denso arrastrando
bloques de material superpuesto. El movimiento progresa retrogresivamente
con gran rapidez. Hutchinson (1988) considera a esta modalidad como una
variante de los deslizamientos traslacionales,

(2) Los movimientos afectan al conjunto de formación sin que se identifiquen


zonas basales de cizalla o flujo plástico, o por lo menos, sin que estén bien
definidas. Suelen afectar a litologías blandas y deformables que se encuentran
por debajo de niveles potentes de materiales resistentes y densos. Ocurre a
veces cuando una capa de arcillitas húmedas y reblandecidas, extruye
lateralmente por el peso de las capas superiores. El desplazamiento lateral
provoca la fracturación de las capas de recubrimiento separándose en grandes
bloques por entre los cuales es capaz de penetrar la arcilla. El movimiento
suele ser extremadamente lento.

Flujos (flows)

Son movimientos espacialmente continuos en los que las superficies de cizalla


tienen corta vida, se encuentran muy próximas y generalmente no se
conservan. La distribución de velocidades en la masa desplazada se parece a
la que se presenta en un fluido viscoso. Por este motivo, la masa movida no
conserva la forma en su movimiento descendente, adoptando a menudo,
formas lobuladas cuando interesan a materiales cohesivos y desparramándose
por la ladera o formando conos de deyección cuando afectan a materiales
granulares. Existe una gradación desde los deslizamientos a los flujos
dependiendo del contenido de agua, movilidad y evolución del movimiento. Un
deslizamiento de derrubios puede convertirse en una corriente o avalancha de
derrubios a medida que el material pierde cohesión, incorpora agua y discurre
por pendientes más empinadas.

DERRUMBES

Los derrumbes de tierra, también conocidos como deslaves de lodo y aludes, o los de
estructuras, con gran producción de escombros, ocurren en todos los países, en distintas
épocas del año y pueden ser causados por una variedad de factores que incluyen los naturales,
como terremotos, tormentas etc., o los humanos, como incendios, explosiones, o la mala
previsión en las características constructivas de acuerdo a la zona.

VARIABLES

Clase de rocas y suelos .


•Topografía (lugares montañosos con pendientes fuertes) .
•Orientación de las fracturas o grietas en la tierra.
•Cantidad de lluvia en el área.
•Actividad sísmica.
•Actividad humana (cortes en ladera, falta de canalización de aguas, etc.)
•Erosión (por actividad humana y de la naturaleza).

Derrumbes por factores climáticos.

Los derrumbes de laderas en los cerros, son el típico producto de factores climáticos, donde
las lluvias saturan los terrenos y el agua comienza a socavar los cimientos dejándolos al
descubierto, provocando que el peso de la vivienda no pueda ser sostenido, quedando
atrapadas personas en su interior, ya sea por la tierra, o por el material de la construcción.

Caída de piedras
Las caídas de piedras es común en montañas de roca dura, con laderas abruptas,
desde las cuales se desprenden piedras de distintos tamaños que caen loma abajo,
destruyendo todo a su paso. Si observas algunas piedras grandes al pie de las
laderas, así como en lo alto de las elevaciones, es indicativo de la peligrosidad del
lugar. El descenso de un bloque de piedra, si se encuentra algo a su paso, lo más
probable es que lo destruya todo, causando graves daños. Antes de construir una
casa, u otra obra cercana a las paredes rocosas de una colina o montaña, consulta a
los especialistas ya que el peligro es latente.

VOLCAMIENTO

Consiste en el giro hacia delante de una masa de suelo o roca respecto a un


punto o eje debajo del centro de gravedad del material desplazado, ya sea por
acción de la gravedad o presiones ejercidas por el agua.

HUNDIMIENTO Y SUBSIDENCIAS

El hundimiento de terreno es un movimiento en la superficie terrestre que se


caracteriza por ser de componente vertical.

Se diferencia generalmente entre hundimiento (movimiento repentino) y


subsidencia (movimientos lentos)

TIPOS

Hundimiento de cavidades subterráneas en roca, con o sin reflejos en


superficie.

Hundimientos superficiales, en rocas o suelos.

Descensos lentos y paulatinos de la superficie del terreno.

HUNDIMIENTOS

Las cavidades subterráneas pueden tener origen natural o antropico. La


Ocurrencia de hundimientos depende del volumen y forma de las cavidades (o
profundidad de los huecos) y de las resistencia y comportamiento mecánico de
los materiales.

Las cavidades o cuevas naturales están asociadas a materiales Karsticos (


solubles al agua), donde los proceso de disolución crean huecos que, al
alcanzar unas determinadas dimensiones, generan estados de desequilibrio e
inestabilidad dando lugar a la ruta de la bóveda o techo de la cavidad.
Si este es poco resistente, se hundirá la superficie del terreno.

El resultado en superficie de los hundimientos kársticos son las dolinas.

Las actividades antropicas que pueden dar lugar a humdimientos o colapsos


repentinos son las explotaciones mineras subterráneas o excavaciones para
otros usos, como tuneles.

SUBSIDENCIAS

Los hundimientos lentos pueden afectar a todo tipo de terreno, y son debidos a
cambios inducidos en el terreno por descenso del nivel del agua , minería o
subterráneas y túneles, extracción o expulsión de petróleo o gas, procesos
lentos de disolución.

Las subsidencias naturales son generalmente proceso muy lentos, aunque con
frecuencia se aceleran por actuaciones antropicas.

Las subsidencia supone un riesgo cuando ocurre en zonas urbanas, al dañar y


agrietar las edificaciones y afectar a sus cimientos.
Otros consecuencias son loas inundaciones en zonas costeras, los cambios en
el modelo de drenaje, etc

Subsidencia en zona urbanas.

Subsidencia en el delta de un rio.

DAÑOS CAUSADOS

Los daños causados por los movimientos del terreno dependen de la velocidad
y magnitud de los procesos. Los movimientos rapidos son los que ocasionan
mayores riesgos y pueden causar victimas, mientras que los lentos presentan
menor potencial de daños.

Los hundimientos causan daños cuando repercuten en la superficie, pudiendo


decirse que el riesgo esta asociado a sus efectos en superficie.
En muchas ocasiones, el hundimiento en zonas urbanas se produce por el
peso de las estructuras y edificios cimentados sobre zonas Karsticas
directamente a estos elementos.

Las subsidencias causadas por actividades antropicas pueden dar lugar a


perdidas económicas cuando los procesos son extensos y afectan a zons
urbanas.

Los daños causados por estos procesos están muy localizado y generalmente
consisten en :

- Dabños por asientos diferenciales y grietas en el terreno.


- Invacion del aguia en zonas bajas junto al mar, ríos,lagos etc
- Cambios en le flujo de agua en canales, drenajes, desague etc
- Colapsos de tuberías de pozos de agua y petróleo
- Contaminacio de aguas subterránea a favor de grietas producidas por la
subsidencia.
-

Desprendimientos o caídas (falls)

El desprendimiento se origina por el despegue de una masa de suelo o roca de


una pared empinada o acantilado. El movimiento tiene lugar mediante caída
libre y posterior rebote o rodadura. Es frecuente que al impactar contra la
superficie del terreno, la masa caída se rompa en multitud de fragmentos. El
movimiento es muy rápido.
La rotura suele producirse por deslizamiento o vuelco de pequeña
envergadura, proporcionando a la masa despegada una velocidad inicial. La
propagación de los desprendimientos en laderas con pendientes superiores a
los 76º se produce preferentemente por caída libre, por debajo de este ángulo
los impactos contra elterreno son frecuentes mientras que en laderas de menos
de 45º la propagación se realiza por rodadura y, eventualmente, por
deslizamiento.

Las caídas con una trayectoria básicamente vertical de abrigos desarrollados


en acantilados por la socavación efectuada por un río, el oleaje o la
meteorización y disgregación de las rocas a su pie son consideradas colapsos
(García Yagüe y García Álvarez, 1988).

El material caído, una vez desparramado por la ladera, no suele experimentar


nuevos movimientos. Cuando las caídas son frecuentes, los bloques se
acumulan al pie de los escarpes rocosos formando canchales que
ocasionalmente experimentan roturas y originan corrientes de derrubios (Van
Steijn et al. 1988). El área fuente de desprendimientos es de difícil acceso. Por
este motivo, aunque es posible la sujeción de los bloques en origen, el
tratamiento suele consistir en la interposición de obstáculos en el recorrido
(pantallas dinámicas, zanjas). En ocasiones, los desprendimientos rocosos son
fenómenos precursores de roturas de ladera de grandes proporciones.

Vuelcos (topples)

Es la rotación hacia delante y hacia el exterior de la ladera, de una masa de


suelo o roca alrededor de un eje situado por debajo de su centro de gravedad.
La fuerza desestabilizadora es la gravedad así como el empuje ejercido por el
terreno adyacente o los fluidos (agua o hielo) en las grietas. Dentro del
mecanismo de vuelco pueden distinguirse dos procesos:

• Vuelco por flexión (flexural toppling)


Tiene lugar en rocas con un sistema preferente de discontinuidades, formando
vigas semicontinuas en voladizo (Goodman y Bray, 1976). Las columnas
continuas cuando se doblan hacia delante, rompen por flexión. Este tipo de
movimiento es característico en esquistos, filitas, pizarras y en secuencias
rítmicas finamente estratificadas (facies flysch).

• Desplome

La parte movida cae con un movimiento brusco de giro, al menos inicial,


apoyado en su base externa. Estos movimientos se producen en bordes
acantilados rocosos o de materiales areno-arcillosos compactados. Si la ladera
es empinada, las roturas por vuelco pueden transformarse en caídas.

En formaciones detríticas (terrazas aluviales) y en rocas blandas (arcillitas y


limolitas) los desplomes suelen darse en taludes empinados que han sufrido
excavaciones rápidas (por ejemplo, en las márgenes cóncavas de los
meandros) a favor de grietas de tracción que se desarrollan paralelamente al
acantilado. La generación de un mecanismo de vuelco en macizos rocosos es
poco frecuente en la naturaleza. Su desarrollo esta asociado sobretodo a
excavaciones artificiales y en este caso, su ocurrencia suele indicar la
presencia sistemática de discontinuidades adversamente orientadas que
requieren su estabilización mediante bulonado o anclaje. La progresión del
vuelco hacia la parte alta de la ladera podría conducir a la rotura generalizada
de la misma.

El desarrollo de un vuelco a gran escala en la ladera puede comportar cambios


significativos en la permeabilidad del macizo rocoso tanto en el espacio como
en el tiempo. La abertura de grietas puede facilitar el drenaje del macizo y
ayudar a la autoestabilización (Giraud et al. 1990).