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Tp número uno

La significación de la misa está en que reunirse para darle gracias a Dios y alabarle en
comunión. Es el servicio principal de la iglesia católica, en el que se entonan salmos, se lee la
Biblia, se cantan alabanzas y se cumplen distintas tradiciones que cumplen la función de
mantener vivo espiritualmente al creyente. Está dividida en tres partes grandes, una
introducción y dos liturgias: de la palabra y de la eucaristía. La introducción sirve para
introducir al pueblo a la escucha de la palabra y posteriormente a realizar la eucaristía. Hay
una primera introducción (Introito) que antiguamente era la recitación de un salmo con una
antífona que se cantaba a la entrada del sacerdote, luego se canta el Kyrie Eleison como acto
penitenciario, para pedirle perdón a Dios por nuestras faltas. Le sigue el canto de la Gloria, la
cual alaba a Dios y admite la necesidad de él. Termina con una “oración colecta” que hace el
sacerdote en nombre de toda la congregación recogiendo las intenciones de los fieles. En la
primera liturgia se realizan lecturas de la Epístola, el Gradual y el Aleluya (también conocida
como “Tracto”). En algunas celebraciones, tales como la pascua de resurrección, sigue una
“secuencia” que desemboca a la lectura del evangelio, cerrando esta primera liturgia con el
“credo”. En la eucaristía, después de que se cantó el ofertorio mientras se preparaba el pan y
el vino, se realizan diversas oraciones. El prefacio conduce al Sanctus y al Benedictus, cantados
por el coro, a los que se suman el Pater noster y el Agnus Dei, cantos que el coro realiza
mientras se consume el pan y el vino. Finalmente, el coro canta la comunión y el sacerdote
responde con la post-comunión, cerrando con el cando de “Ira, missa est”.

La música en el desarrollo misal tiene una funcionalidad variada, pues sirve tanto como
respuesta a lo que proclama el sacerdote, para musicalizar distintos momentos en los que no
habla el sacerdote (el ofertorio), como para cantar directamente las alabanzas.
Específicamente, la música es la manera a través de la cual se transmiten los cánticos que
construyen el servicio.

Para la ejecución de los cantos más recitativos, o sea aquellos destinados a la lectura de las
plegarias de la Biblia, se utilizan fórmulas de recitación. Estas fórmulas cumplen la función de
recitar las plegarias de
distintas manera para
cantar rápidamente los
versículos y períodos de
los textos, en este caso
esta función
corresponde a la
llamada “nota de
recitación”, que
normalmente es un la o
un do con el cuál se
recitan los pasajes
mencionados. Puede
estar precedida de otra
fórmula de 2 o 3 notas,
el introito. Los tonos
salmódicos son otra
fórmula más compleja,
hay un tono para cada
uno de los 8 modos eclesiásticos, además del tono peregrino. La forma de esta fórmula es un
initium (utiliza el primer versículo del salmo), le sigue un tenor y un mediatio (que
semicadencia a mitad del versículo), y un terminatio (cadencia última).

La antífona: Es un tipo de canto llano que musicaliza un versículo o sentencia, o sea es una
melodía propia para que se canten estos escritos. Se canta entre la lectura de los salmos,
creando una forma de pregunta y respuesta constante entre el coro y el sacerdote. Tiene un
carácter simple y melódico por tal fin.

Himnos: También conocido como himnodia, es un canto que alaba a Dios, que están
estructurados a partir de versículos de la Biblia, como es Magnificat de María (Lucas 1:46-65),
el Benedictus de Zacarías (Lucas 1:68, 79) y demás pasajes.

Salmos: Son una recitación poética proveniente del hebreo, la forma es de reformulación de
ideas con palabras distintas, creando así una estructura bastante paralela. Además, se canta
una antífona antes y después de cada salmo, para que se remarque la forma de este, creando

Los modos eclesiásticos: Sirvieron para organizar la música medieval. Los estudiantes ahora
podrían improvisar melodías y cantar en grupos, pues les daba una unión sonora más estable
que los tonoi y harmoniai de los griegos. Aquellos que querían formar parte de órdenes
religiosas debían poder cantar las partes de la misa, por ende este nuevo sistema fue de
mucha ayuda, pues ayudó a leer la música, cantar los intervalos y memorizar los cantos. Así,
con los modos se pudo ordenar los cantos en libros para las liturgias.

Modo Lidio: Modo auténtico de estructura interválica de tono, tono, tono, semi tono, tono,
tono, semi tono. Este modo tiene al fa como nota finalis. La nota de recitación (o repercusio, o
tenor) es el do. Toda vez que caiga la melodía en un si, se dirige a este do.

Después de estas etapas de descubrimiento y asentamiento de la práctica musical, empezó


una etapa que desembocaría a la polifonía posterior. La posibilidad de la notación musical fue
de mucha ayuda, pues la temporalidad del sonido fue más controlada. De todos modos, el
desarrollo del canto llano se puede ver como un progreso hasta el desarrollo del sistema
modal en el siglo X. Las clasificaciones de los cantos llanos según los modos fueron
estructurando una práctica sonora que llevó adelante a la música. Los diseños melódicos
fueron evolucionando en el canto llano, creando curvas melódicas características que junto a
distintas progresiones (cadencias) seguirían formalizando la conciencia de forma.