Sei sulla pagina 1di 4

ACTITUDES Y APTITUDES

La actitud y la aptitud no son sólo dos palabras que de vez en cuando confundimos.
Es algo más. Y, aunque fonéticamente se parecen, son muy diferentes.

Actitud y aptitud son dos términos muy importantes a la hora de buscar trabajo.
Ambos son importantes cuando te presentas como una opción a una empresa, ya
que no sólo debes aportar tus conocimientos, sino tu motivación y positividad.

La actitud se puede definir como el estado de ánimo o disposición con el cual un


sujeto enfrenta la realidad de un momento determinado y que va a influir de un
modo determinante en su conducta o en sus reacciones. Así, por ejemplo, hablamos
de “actitud positiva” o “actitud negativa“. En consulta también empleamos “el
paciente tiene una “actitud cooperadora” o “tiene una actitud defensiva“.

Etimológicamente el término actitud viene del latín “actus” más el sufijo “ud”.

Cuando hablamos de actitud estamos ante un estado de ánimo, ante cómo una
persona se enfrenta a un problema, situación o eventualidad. Está formada por
todos aquellos pensamientos, opiniones y creencias según las cuales vemos el
mundo. La actitud puede modificarse por ello te insisto tanto a tratar de mejorarla.

Tu actitud puede llevarte a presentarte al mundo como una persona con orientación
al éxito o con orientación a encontrar problemas donde no los hay. La actitud es lo
primero que mostramos a los demás, ese primer contacto que te hace pensar en
cómo es el otro, y ya sabes lo que se suele decir: la primera impresión es muchas
veces la que más cuenta. La actitud es el sentimiento, deseo, pasión… llámalo
como quieras, pero al final se trata de “querer hacer”.

La aptitud es la capacidad que posee la persona para realizar satisfactoriamente


una tarea determinada. En otras palabras, como se dice vulgarmente, “que se le da
bien” y lo aprende con facilidad. Así, por ejemplo, decimos tiene aptitud para la
música, tiene aptitud para las matemáticas, tiene aptitud para la danza, tiene aptitud
para los idiomas, tiene aptitud para el tenis, etc.

Etimológicamente el término actitud viene del latín “aptitudo” que significa


“destreza, capacidad”.

La aptitud se transmite con hechos, no es una actitud ni una forma de ser. La aptitud
parte del conocimiento y la capacidad que se tiene para hacer determinadas cosas.
Aptitud es saber hacer cosas, tener la suficiencia y la destreza para afrontar tareas
y compromisos que necesitan de formación, experiencia, conocimientos o un
“saber hacer” determinado.

Entre actitud y aptitud hay una sola letra de diferencia pero en cuanto a su
significado, aunque algo diferentes, ambas cualidades son importantes a la hora de
aprender, y si se combinan el resultado será magnífico. Pero si una de ellas falta…
¿Cuál es más relevante?

La aptitud, es una condición que permite a las personas desempeñarse


adecuadamente en una actividad, y depende de condiciones innatas y adquiridas.
La actitud, hace alusión a la forma de actuar, lo que es fundamental a la hora de
mejorar las aptitudes.

Actitud o aptitud para el aprendizaje


Como podemos apreciar, para aprender necesitamos determinadas aptitudes, que
todos tenemos en forma innata en menor o mayor medida; pero lo fundamental es
la actitud frente al aprendizaje, ya que podemos estar dotados de muchas
potencialidades, pero si nuestra actitud es apática, indiferente, pasiva, distraída,
etcétera, no lograremos el propósito de aprender; y en cambio, si nuestra actitud es
positiva, curiosa, reflexiva y atenta, pueden lograrse resultados insospechados.

La actitud depende de las motivaciones extrínsecas, pero sobre todo de las


intrínsecas. Tener ganas de aprender para crecer como personas y no para aprobar
un examen o un trimestre es fundamental. Como docentes y como padres tenemos
la obligación de estimular en los niños y adolescentes el gusto por saber contenidos
teóricos y prácticos; especialmente aprender a pensar, tener una mirada positiva
sobre el futuro del que somos constructores, y pelear con optimismo pero con
firmeza, contra las adversidades: no dejarse abatir por los problemas de la vida
cotidiana, no tener vergüenza de reconocer que no se comprendió un tema,
atreverse a preguntar, etcétera, hacen a la inteligencia emocional, tan necesaria en
el proceso enseñanza-aprendizaje.

Es frecuente escuchar la frase: “No nací para estudiar”, y en realidad nadie nació
para algo específico, depende de nuestras ganas y esfuerzos llegar al objetivo, y
vencer aquellas condiciones negativas que traemos por herencia puede significar
un desafío y no un obstáculo si lo interpretamos con actitud positiva. Seguramente
hay materias o trabajos en que nos sentiremos más cómodos de hacer, pero esto no
implica que con actitud, no podamos destacarnos en aquello que nos cuesta obtener
un poco más, y que cuando lo logremos, será un enorme y valorado triunfo, que tal
vez nos demande un poquito más de tiempo y esfuerzo, pero les aseguro que valdrá
la pena.

Respondiendo a la pregunta inicial, aptitud y actitud son importantes en el


aprendizaje, pero la aptitud es directamente dependiente de la actitud, que si existe,
garantiza la existencia de la primera.

DIFERENCIA ENTRE ACTITUD Y APTITUD

La diferencia entre actitud y aptitud radica en que actitud se refiere al


temperamento de una persona frente a ciertas situaciones y aptitud es el talento, la
habilidad o la destreza que se tiene para algo.

Se suele confundir estos dos conceptos por su semejanza escrita y porque ambos
son cualidades importantes para la productividad y la competitividad.

La aptitud es la habilidad que se tiene para lograr algo. Por ejemplo un músico
debe tener aptitud musical, un comunicador debe tener aptitud verbal y un
profesional debe tener aptitud profesional.

La actitud es la exteriorización de la forma emocional para enfrentar situaciones.


Por ejemplo la actitud que se toma frente a los problemas puede ser estresada,
tranquila, asertiva, nerviosa, entre otros. La actitud se relaciona hoy en día con la
inteligencia emocional, o sea, saber cómo reaccionar de forma asertiva
equilibrando la agresividad y la pasividad comunicacional.

Tanto la actitud como la aptitud pueden ser naturales o adquiridas. Son naturales
aquellas actitudes que forman parte de nuestra personalidad y son naturales
aquellas aptitudes que llamamos talento, o sea, una facilidad innata para hacer algo
bien.

Las aptitudes adquiridas o aprendidas son aquellas que se consiguen con esfuerzos
y estudios. Cuando se maneja bien las aptitudes que se tiene en el ámbito
profesional se logra ser productivo ya que porque se consiguen las metas en menos
tiempo.

Las actitudes adquiridas son aquellas aprendidas mediante la deconstrucción de


nuestro carácter y pensamientos para cambiar nuestros hábitos y acciones finales
frente a diferentes situaciones. Cuando se tiene una buena actitud en el ámbito
personal y profesional se logra una mejor comunicación y resolución de los
problemas.

La competitividad de un trabajador se adquiere juntando una buena actitud y


aptitud. La aptitud ayudará a cumplir la tarea y la buena actitud mantendrá la
motivación en el trabajo, la buena relación con los compañeros de trabajo, clientes,
jefe y la efectiva solución de los conflictos presentados.

CUÁNDO USAR APTITUD

Aptitud es un sustantivo femenino; designa la capacidad de alguien para


desempeñarse competentemente en alguna actividad, industria o arte; asimismo, se
usa en referencia a las capacidades de alguien para ejercer un cargo, función o
tarea. Dicho de otro modo, tener aptitud para algo es ser apto.

Por ejemplo:

Sus aptitudes para ocupar el cargo de la dirección son indudables.


Esta muchacha tiene una gran aptitud para el canto.
Por mucho que se esforzara, carecía de aptitudes físicas para el atletismo.

CUÁNDO USAR ACTITUD

Actitud es un sustantivo femenino; es la disposición que una persona manifiesta


ante alguien o algo; es sinónimo de voluntad o ganas. Por otro lado, actitud es
también la postura del cuerpo cuando expresa un sentimiento o una emoción.

Por ejemplo:

Me gusta mucho la actitud de ese chico para ocupar el puesto de redactor junior.
Es un estudiante brillante, pero sin actitud para afrontar las dificultades de la
enseñanza superior.
La actitud positiva es muy importante.
Su actitud revelaba incomodidad ante la situación.