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INSTITUTO SUPERIOR

DEL PROFESORADO DE SALTA N° 6005

Carrera: Profesorado de Historia 1° Comisión N° 1

Tema: “La Construcción de la infancia en el discurso de los pedagogos de la


escuela activa” Carlos Ernesto Noguera

Materia: Psicología Educacional

Docente: Lic. Vuitaz Gabriela

Alumnos: Pozo Sebastián – Sandoval Facundo-Castillo Gastón-Rocio


Guaymas
Trabajo Práctico N° 1
1-Leer el Texto “La construcción de la infancia en el discurso de los pedagogos de la
escuela activa” Carlos Ernesto Noguera.

2-¿Cuál es el tema central que indaga el autor en su investigación?

3-¿Qué es lo que proclamaba la escritora sueca Ellen Key y por qué?

4-¿Por qué el autor plantea que la infancia es un acontecimiento relativamente reciente


en nuestra cultura?

5-¿Cómo era vístala infancia antes del siglo XVII y XVIII?

6-¿Cómo conceptualizaron la infancia Descartes y San Agustín?

7-¿Cuál era las actitudes de las mujeres hacia la infancia?

8-¿Cuál es la tesis que plantea el historiador francés Philippe Aries en su libro “El niño y
la vida familiar en el antiguo régimen?

9-¿Por qué plantea que la infancia es una invención y cuáles son los obstáculos que
vencer?

10-¿Rousseau qué implicancia tuvo en las reflexiones sobre la infancia?

11-¿Qué implicancia tienen en el niño a fines del siglo XIX las particulares relaciones
entre pedagogía y psicología?

12-¿El autor se refiere a dos modos de pensar la infancia en la modernidad. A que se


refiere? (Características de cada uno de ellos).

13-¿Qué plantea el autor ante la pregunta Infancia o Infantilización y que implicancias


tuvieron los pedagogos de la escuela activa en relación a la mirada de los niños y niñas?

14-¿Según el autor qué plantea Claparede en relación al niño?

15-¿Porque habla de un desplazamiento de interés de problema ético a asuntos


económico?

16-¿La educación Nueva y la escuela activa con que va a continuar o ratificar y que
transformaciones significativas introducen?

17-¿El autor siguiendo a Louis Not cuál es el gran mérito de la escuela activa?
Desarrollo
2- El presente trabajo busca indagar sobre la forma como se fue construyendo noción
moderna de infancia en el discurso que los pedagogos de la llamada escuela activa
encarnaron entre finales del siglo XIX y XX. Se trata de una investigación de largo aliento
cuya pretensión mas general es el establecimiento de los acontecimientos discursivos y
de las prácticas sociales que ha dado forma a la(s) subjetividad (es) moderna (s). La
infancia es una de esas formas de subjetividad que la modernidad privilegió en su
despliegue.

3-La escritora sueca Ellen Key proclamaba el nuevo siglo como “el siglo del niño”. Sobre
la base de un profundo optimismo pedagógico, Key consideraba que una reforma radical
de las prácticas de crianza y educación llevaría a un mejoramiento de las cualidades
psíquicas de la humanidad produciendo de esta manera un cambio mental general que
contribuiría a resolver los problemas sociales y a transformar el mundo. De ahí su
insistencia en la protección de la infancia y en la necesidad de transformar la educación
infantil en las escuelas y la actitud de los padres frente a la educación de sus hijos.

4-El espacio que ocupo la infancia en las proporciones, reflexiones y acciones durante el
siglo pasado en occidente, ratifica la nominación que hiciese Key de aquel como el siglo
del niño, pues ninguna otra sociedad en otro momento ha hablado tanto de la infancia,
ha escrito tanto sobre ella ni ha erigido tantas instituciones cuyo encargo es justamente
el cuidado y desarrollo infantil. Desde este punto de vista podríamos decir que la infancia
es un acontecimiento relativamente en nuestra cultura.

5-Quizás se nos dificulte imaginarnos que alguna vez la sociedad haya ignorado la
infancia. Como efecto sucedió antes de los siglos XVII y XVIII en Europa. Antes de aquella
época, la llamada infancia careció de singularidad o por lo menos fue considerada tan
solo como un momento pasajero, y no precisamente el más importante de la vida
humana.

6-Grandes intelectuales como San Agustín o Descartes vieron a la infancia, o como la


edad del pecado o como la edad del error.

San Agustín, siguiendo las doctrinas bíblicas, se avergonzaba de la niñez, pues la


consideraba como la máxima expresión de la naturaleza animal del hombre. Además de
ser el fruto del pecado (producto de una relación carnal), la infancia para este sabio
medieval era la edad de las pasiones, de la exaltación de los instintos animales.

Descartes veía en la infancia el precio que debía pagar el hombre por obtener el tan
preciado entendimiento. La niño para este filosofó lo opuesto a la razón y por lo tanto la
época del error. En algunas de sus reflexiones filosóficas pensaban cuan feliz seria el
hombre si desde su nacimiento tuviese entendimiento, juicio, razón. Pero la naturaleza
humana era imperfecta y entonces debíamos pasar tantos años en la oscuridad, en el
error, sujetos a los instintos, a los deseos, a las sensaciones, a los prejuicios, antes de
llegar.

7-Las mujeres europeas manifestaron una total indiferencia frente al fruto de su vientre.
En algunos periodos de la historia, se negaron a dar pecho a sus hijos, para ello
recurrieron a las nodrizas, quienes a su vez, abandonaban a sus vástagos para vender su
leche. En otros momentos, la muerte de sus hijos llego a ser un hecho tan común, que
muy seguramente se sorprenderían si pudiesen observar el profundo dolor con el que
una madre moderna entierra a cualquiera de sus hijos infantes.

8-En su libro sobre la infancia y la vida familiar durante el Antiguo Régimen, el


historiador francés Philippe Aries nos muestra la indiferencia de aquella sociedad
europea ante la infancia: no existía un sentimiento particular que se reflejase en las
actitudes frente a la muerte, en la distribución de los espacios sociales, en los juegos, en
los hábitos de crianza, etc. Según este autor, antes del siglo XVII era común enterrar a los
niños en el patio de las casas, como se hacía con cualquier animal doméstico, la
presencia de niños en espacios propios de los adultos, como las tabernas, o la ausencia
de juegos específicamente infantiles, o incluso, la ausencia de una indumentaria
particular para la infancia, de un vestido que diferenciara u otorgara una especificidad al
niño o niña, son muestras evidentes de la inexistencia, para esa sociedad, de algo
parecido a lo que hoy consideramos como la niñez. Solo hacia el siglo XVII la infancia
comenzaría a ocupar por primera vez un sitio privilegiado en la sociedad occidental solo
hasta entonces, la humanidad comienza a dar muestras de una particular sensibilidad y
preocupación por aquella etapa tan frágil de la vida humana.

9- La infancia, siguiendo a otros autores, como acontecimiento relativamente reciente.


No un descubrimiento tardío, sino más bien una invención cuya aceptación social tuvo
que vencer muchos obstáculos, tuvo que pasar por una imposición, parte de una niñez.

La infancia representaba la mayor riqueza de cualquier nación, pues llegaría a construir


la fuerza trabajadora y productiva de toda república. Así pues, se dieron a la tarea de
elaborar propuestas, como la reforma de los hospicios e incluso surgieron la
alimentación con leche de animales para su preservación. Por otra parte, fue necesario
convencer a las madres europeas de la necesidad de amamantar a sus hijos. Utilizaron
un doble mecanismo: la seducción y las amenazas. Intentaron convencer a las madres de
las bondades de dar pecho a sus hijos. Serian más bellas, mas amadas, más felices y
desde luego, más sanas. Si continuaban negándose a ello, sufrirían el reclamo de sus
hijos e incluso podrían llegar a la muerte por acumulación y degradación de exceso de
leche en sus cuerpos. Una última táctica a la que los nuevos intelectuales ilustrados
apelaron para la protección de la infancia, fue la consolidación del matrimonio, y en
particular, del amor como eje de la relación marital. La familia burguesa, el hogar
moderno burgués, aparece allí como fundamento del nuevo orden social, pues sólo un
hogar, una familia, podría preservar el tesoro infantil, las tiernas plantas infantiles.

10-En esta nueva perspectiva, nadie como Rousseau nos dé cuenta de las nuevas
características que asume la reflexión sobre la infancia. Tal afirmación para la educación
en general y sobre las que tendrá posteriormente en las reflexiones psicológicas y
pedagógicas durante el siglo XIX. Bien podríamos decir que para Rousseau se encuentra
justo al borde de lo que en términos deleuzianos se llamaría un nuevo sustrato de saber,
es decir, justo en el momento de irrupción y articulación de un nuevo régimen de
visibilidad y un nuevo régimen de lenguaje.

Régimen de visibilidad que al desplegar una nueva luz hace visible la infancia, descubre
la figura del niño, fija la atención en su cuerpo diferenciándolo del adulto, régimen del
lenguaje que al poner en circulación nuevos enunciados, incita a hablar del niño, hace
posible hablar de la infancia, de la primera edad, de sus necesidades, cuidados,
particularidades y hasta de su utilidad.

11- Las últimas décadas del siglo XIX adquiere independencia y reconocimiento que
pretende dar cuenta de las particularidades, de las características propias, de la
“naturaleza” misma del niño: es el discurso de la psicología infantil que acogiéndose a los
desarrollos de los métodos positivos y su énfasis en la observación sistemática y la
experimentación, logra consolidar un conjunto amplio de elaboraciones como
respuestas a las inquietudes abiertas desde el siglo XVIII en torno a la infancia. En este
sentido las ideas de Rousseau, y posteriormente Pestalozzi y Froebel y más tarde los
desarrollos e investigaciones de Montessori, Decroly, Dewey y Claparéde entre otros,
constituyen los puntos nodales del entramado en donde se reubican y establecen unas
particulares relaciones entre pedagogía y psicología (Como naciente disciplina científica).

Este singular acontecimiento, que no es otra cosa que la constitución del niño objeto de
saber y blanco de poder, trajo dos consecuencias particularmente importantes para el
análisis: de un lado, el inicio de una reflexión sistemática, de un estudio detallado, y aún
de un conjunto de experimentos acerca de las características de la mente y el cuerpo
infantil, sus procesos de desarrollo y crecimiento, sus necesidades e intereses; de otro,
un auge de reflexiones y debates sobre las prácticas educativas tradicionales, sobre las
formas de enseñanza vigentes, en cuyo centro se advertía la clara necesidad de una
profunda transformación de tales procesos.
12-Estos dos modos de pensamiento moderno estarían ligados, a su vez; a dos modos de
pensar la infancia, tendríamos así una infancia clásica y otra experimental.

La primera forma moderna de infancia estaría asociada a la instauración de las primeras


prácticas masivas de escolarización y materialización de la población noble y pobre
como efecto de los procesos de la reforma y contra-reforma adelantados durante el siglo
XVI, a la instauración de espacios de encierro (Instituciones de secuestro) de niños
(Hospicios, talleres, escuelas), el surgimiento de unos nuevos sujetos especialistas en la
educación y enseñanza de niños, y a la destrucción de los espacios tradicionales de
socialización de los niños en sociedad pre moderna. A esta primera forma moderna de la
infancia, si bien diferenciada por factores de clase (infancia noble, infancia ruda) y
género (primero fue reconocido el niño y mucho después la niña). Se le atribuyen un
conjunto de características entre las que sobresalen:

“Maleabilidad”, de donde se deriva su capacidad para ser modelo a debilidad (más tarde
inmadurez), que justifica su tutela, rudeza siendo entonces precisa su civilización,
flaqueza de juicio, que exige desarrollar la razón.

“La pedagogía diseña una infancia discriminada en tanto tal virtud de la constatación de
una carencia o de un conjunto de carencias”; no posee la autonomía ni el buen juicio ni
el tino propio de los adultos.

Son cuerpos débiles ingenuos, manipulables, en formación.

El segundo modo de pensamiento moderno delineo, a su vez, una nueva forma de la


infancia que se aparta notablemente de la percepción clásica, pero sobre todo, de la
visión clásica católica. Para ésta, el niño era un ser fácilmente corruptible, una naturaleza
nacida del pecado y en pecado, tomada por los instintos animales que exigía y
justificaban la rígida labor educativa y disciplinaria. Solo la educación y gracias a la
naturaleza educable, entendida como maleabilidad.

13-La valoración de la infancia como la etapa más importante de la vida humana en


tanto es allí donde se forman los cimientos los que se sostendrá el adulto, el papel
concedido a la actividad espontanea del niño, al juego, a la libertad de expresión, a la
autonomía, al interés y a sus necesidades, tuvieron consecuencias importantes durante
la primera mitad del siglo XX, en particular sobre la transformación de las prácticas de
crianza y las prácticas educativas. En términos radicales podría decirse, siguiendo esta
perspectiva, que antes que el descubrimiento de los mecanismos y estructuras de la
mente infantil, la psicología infantil y la pedagogía activa contribuyen con la extensión e
intensificación del proceso infantilización de niños y niñas, proceso que tendría su
máxima expresión de la segunda mitad del siglo XX en una multiciplidad de acciones que
van desde la aprobación, en 1959, de la Convención de los Derechos del Niño por parte
de la ONU, la promoción de las “nuevas voces ciudadanas”, las discusiones sobre la
responsabilidad penal de los “menores” en un ambiente creciente de violencia infantil y
juvenil, hasta las discusiones recientes sobre los límites a tareas de la infancia y los
estudios sociológicos y pedagógicos que anuncian la desaparición o el agotamiento de
ésta.

14-Clarapaade plantea que el niño es un potencia, una energía, un devenir, una especie
de recurso no renovable que es necesario aprovechar al máximo, extender al máximo,
pues la adulta es la cristalización, la petrificación “la infancia tiene por fin recular lo más
lejos posible ese momento, en el cual el ser, perdiendo su actitud para devenir, se fija
definitivamente en su forma, como el pedazo de hierro que el herrero ha dejado
enfriar”.

15- El concepto de interés llegó a ocupar un lugar destacado entre los conceptos que la
psicología infantil y el movimiento Escuela nueva colaboraron para dar cuenta de la
infancia.

En términos herbatanos el interés no es concebido como una entidad singular, por el


contrario, la idea de interés en Herbat es más bien plural. Tampoco podríamos hablar allí
de un interés en términos individuales o subjetivos, el interés múltiple no es
característico de un individuo.

Es el ser activo por excelencia, se trata solamente de guiar su actividad, de canalizarla


habitualmente, de relacionarla con algún interés o necesidad natural.

La infancia sirve para formar al hombre, valga decir, para que los adultos, educadores y
científicos, guíen, orienten, canalicen, según sus intereses y necesidades “naturales” del
niño.

16- La aparición del movimiento de la educación Nueva y la Escuela Activa hacia finales del
siglo XIX, ratificará la preocupación por el interés como un problema fundamental del
saber pedagógico. Introducirá transformaciones significativas en el orden de la mirada
pedagógica, orientada ahora desde un nuevo concepto: el de aprendizaje. La idea general
es la siguiente: si en la pedagogía herbatiana el interés múltiple , la multiplicidad del
interés es el fin mismo de la instrucción , en los pedagogos de la Escuela Activa el interés
dará un giro y pasará a ser medio , mecanismo ,disposición que favorece ante todo el
aprendizaje : en primer lugar, los fundamentos éticos y filosóficos de la teoría herbatiana
van a ser considerados como “metafísicos” desde la nueva mirada que define la ciencia
desde la experimentación, la observación y la demostración empírica , acentuando de esta
manera una psicología que por sus vínculos con la biología se reclama “científica y por
tanto “verdadera”. Dado el estatuto que adquiere el conocimiento científico como nueva
forma de verdad, la pedagogía y la enseñanza no pueden más que enrumbarse en esa
dirección y para ello, la psicología experimental y sus elaboraciones sobre el niño y el
proceso de construcción del conocimiento en el sujeto, se constituye en su punto de
referencia.

De esta manera la pedagogía pasa a ser una especie de psicología aplicada, o al decir de
Claparéde, una paidotecnia. En segundo lugar, el interés se subjetiviza, se psicologiza, se
biologiza de tal forma que no existe más que el interés natural, espontaneo. Si en Herbart
el interés múltiple era el fin mismo de la educación y una categoría ética, ahora el interés
natural o espontaneo pasa a ser medio, instrumento, garantía para todo proceso de
conocimiento.

17-Siguiendo a Louis Not, podríamos decir que “el gran merito” de la Escuela Activa fue el
de implantar un “puerocentismo” lo cual lo llevo “a hacer de las necesidades del alumno
los reguladores fundamentales del proceso cognitivo” y del proceso de enseñanza. Pero
las necesidades, en tanto tendencias naturales, requerían de una orientación, de un
encausamiento, y ahí estaba la escuela, el maestro y la enseñanza para ello. Las solas
necesidades son tan solo tendencias primarias y en cierto modo amorfas e inadecuadas.

Como diría Claparede, de lo que se trataba era de “transformar los objetivos futuros de la
educación en intereses presentes para el niño. Pero como plantea Not,”las necesidades
espontaneas del niño”.