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Andar como es Digno.

El apóstol Pablo invitaba a la iglesia de Efeso a “andar” como es digno de la vocación


como fueron llamados (Ef. 4:1) el verbo “andar” se repite siete veces en toda la epístola, de
ellas cinco veces se refieren al contexto de la vida Ef. 2:1, 2:10, 4:1, 5:1, 5:7,
“peripatesai” andar, trasladarse de un lado a otro, transitar por la vida por un determinado
modo, es decir este verbo evidencia el contraste entre la vida antigua y la nueva vida en
Cristo, el “andar” ahora coloca lo que somos en Cristo, caminar en todo tiempo como hijos
de Dios esa es nuestra vocación. La Iglesia tendrá que ubicar su vocación como el pueblo
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de Dios vivo y verdadero, fomentando en cada uno de los creyentes que militan dentro de
sus filas, una idea adecuada de la iglesia, No como institución sino como agentes
constructores del reino de Dios en el dinamismo de la vida, en medio de una sociedad que
demanda el actuar de una iglesia, que viva en su caminar el propósito del evangelio la
búsqueda constante de los escogidos de Dios, y con ello el ejercicio permanente del
testimonio de Cristo en la vida.

Pablo ciertamente escribía a una iglesia colocada en una de las principales ciudades del
imperio romano a mediados del siglo primero, con una oferta religiosa abundante la
adoración a Diana, brujos, exorcistas, cultos mistéricos, escuelas filosóficas etc., nada de
ello hizo que Pablo en su estancia durante tres años en aquella ciudad cesara de predicar al
Dios vivo y verdadero, expresado en Cristo Jesús. Cuanto la iglesia actual tendría que
reflexionar y pensar que no es una opción religiosa más, al contrario que el camino de la
gracia solo está en Jesús de ahí la imperiosa necesidad de ir por los escogidos de Dios en
nuestra actividad. Sabiendo que tenemos la responsabilidad de ser una iglesia viva,
verdaderamente viva, no como aquella iglesia de Sardis en Apocalipsis 3:1…Yo conozco
tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Lo que deja en claro que no es el
número de creyentes que tiene una iglesia, lo que garantiza que sea viva, sino más bien, la
calidad de cada creyente aunque sean pocos pero consagrados a Dios. Se necesita hoy
iglesias verdaderamente vivas.

La famosa escuela filosófica de los peripatéticos los discípulos de Aristóteles que


caminaban con su maestro en el jardín del templo de Apolo Licio para reflexionar. El día de
hoy la iglesia en general tendrá que ser una iglesia que camina en la proyección de la vida,
una Iglesia utilizando la metáfora de Juan A. Mackay una iglesia del camino qué busque
Andar como es Digno.

acompañar a la sociedad en sus problemáticas y anhelos, para proyectar el testimonio de


Cristo a la humanidad, siendo una iglesia pertinente a las necesidades de la actualidad, y
voz profética en la denuncia de los horizontes demonizados.

Al pensar en la vocación a la que él pasaje se refiere, implica que Dios ha invitado, él


mismo ha llamado, no hay fuerza en este mundo que separe al creyente de su sentido de ser
hijo de Dios, vocación es predestinación, el creyente de la iglesia reformada sabe quién es
y su responsabilidad ante Dios y el mundo, pues sino lo sabe, simplemente no es creyente, 2
no es militante del reino y en consecuencia vivirá en la inseguridad de su vocación. En
presencia de la predestinación, el hombre es despojado de todas sus pretensiones y descubre
que recibe todo del Señor, hasta el hecho de ser miembro de la iglesia de Jesucristo.

Siendo conscientes entonces de nuestro lugar como hijos e hijas de Dios, la implicación de
la existencia personal cobra sentido en vidas que se vierten para la honra y gloria de su
Señor, en todo gesto de gratitud pues caminamos como lo que somos la Iglesia de
Jesucristo, que en cada paso extiende el reino de Dios, la Iglesia mirará adelante en
prospectiva y consiente de su ser, pues vocación y acción serán puntos ligados e
indisolubles.

Llamados para actuar, para transformar, para generar reino de Dios en cada paso de nuestro
caminar, porque en el caminar de nuestra iglesia no hay proyectos pequeños, cada proyecto
es la proyección del reino es la posibilidad de contemplar una nueva realidad como pedazo
de la nueva creación.

Nuestra vocación dice Pablo aquel que está preso por la causa de Cristo, la vocación y
oficio de creyente, es relativo a vestirnos del nuevo hombre Efesios 4:24 y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Desechando todo aquello
que representa la antigua vida, alejados de Dios, vestirnos de lo nuevo, de estar ahora en
Cristo debe ser nuestra condición de vida. Es la misma intención de Efesios 6:11Vestíos de
toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Donde cada uno de los elementos de esa armadura conforman el estilo de vida del creyente,
que no sucumbe a las modas, a las ideologías, y todas aquellas cosas que la sociedad sin
Cristo sigue, el problema de muchos cristianos es que pretenden seguir a Jesús sin desechar
Andar como es Digno.

la antigua vida, la mentira, el enojo desmedido que fructifica en violencia, dando lugar al
orgullo y resentimiento, y con ello dando lugar al diablo, la codicia y él robo, las palabras
corrompidas. Quitarnos la amargura, el enojo la ira y la gritería y toda malicia. Nuestra
vida se dirigirá por la gracia de Dios, a la bendición de asirnos de la nueva vida de vestirnos
de Cristo, y con ello actuar como predestinados andando como es digno de nuestra
vocación porque a eso hemos sido llamados.

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Inmersos pues en la providencia del Dios todo poderoso, nuestra vocación avanza con
seguridad, no seamos negligentes y acallemos aquellas voces que con su pesimismo
pareciera que la vocación no es algo marcado en sus vidas, hagamos de la doctrina vida y
de nuestra vida esperanza de nueva creación unidos como iglesia en la vocación y en la
acción para que las palabras del Apóstol Pablo sean una realidad en una iglesia que no solo
piensa como denominación, sino como agente constructor del reino de Dios.