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Marco teórico

Definición de la Satisfacción Marital:

Cuando dos individuos se casan pasan a integrar una nueva unidad social
conocida como “sistema marital”. Dicho sistema, va más allá de la simple suma
de dos personalidades con sus respectivas características y necesidades, ya que
se transforma en una entidad cualitativamente distinta (Coddou y Méndez, 2002;
Roche, 2006; Sarquis, Zegers y Pimstein, 2003).

Esto debido, a que sea como fuere la historia personal de cada miembro
de la pareja y el tipo de relación que hayan mantenido durante el noviazgo se
comienzan a establecer nuevas pautas de interacción conyugal (Cole, 2002;
Elsner y otros, 2000).

Así el sistema diádico, se convierte en una “tercera persona autónoma”


cuyos propósitos pueden complementar o contrariar los objetivos maritales de
cada cónyuge. Existiendo la posibilidad de que los efectos de esto, afecten el
funcionamiento de cada miembro dentro de otros sistemas. Siendo dicho
ambiente el creador del concepto de satisfacción o insatisfacción marital
(Melendez, 2006).

Según Moral (2008a) se pueden observar tres modelos de acercamiento


al concepto de satisfacción marital, estos son los modelos: unidimensional,
bidimensional y multidimensional.

El modelo unidimensional, parte de la consideración de una dimensión


subyacente valorativa: placer-displacer. Bajo este modelo han trabajado autores
como Locke y Wallace (1959), quienes señalan que la satisfacción es producto
de un balance entre aspectos positivos y negativos del matrimonio. Por su parte,
el modelo bidimensional plantea que la felicidad en la vida marital no es
unidimensional, sino que es un estado complejo resultante de dos dimensiones
independientes: satisfacciones e insatisfacciones; por lo que la felicidad sería el
resultado del balance entre ambas dimensiones (Larson y Bahr, 1980). Y
finalmente, el modelo multidimensional, define la satisfacción como una actitud
multidimensional hacia el cónyuge y la relación marital, donde existen aspectos
como: interacción, expresión de afectos, aspectos de organización y estructura
diádicos (Pick y Andrade, 1988b).

Así a partir de dichos modelos, se comienzan a esgrimir diversas


definiciones de satisfacción marital. Diferentes autores, la definen como la
evaluación global y subjetiva que un individuo hace de su cónyuge y su relación,
por lo que se encuentra sujeta a las percepciones personales de cada miembro
de la diada (Acevedo, Restrepo y Tovar, 2007; Díaz-Loving, 1990; Hicks y Platt,
1970; Miranda y Ávila, 2008; Páez, 2004).

Por su parte Burr (1970), la define como la evaluación de aspectos


específicos de la vida matrimonial. Mientras que Boland y Follingstad (l987),
señalan que la satisfacción marital es una descripción general de actitudes,
sentimientos y autoreportes del matrimonio que se enmarcan en polaridades
dicotómicas como felicidad Vs. infelicidad, satisfacción Vs. insatisfacción. Por
otra parte, autores como Roach, Frazier & Bowden (1981), plantean que la
satisfacción marital es la actitud de favorabilidad o desvaforabilidad hacia la
propia relación conyugal. Por lo que la calidad del vínculo matrimonial se
encuentra determinada por la actitud manifestada en respuesta a dicha
estimación (Pick y Andrade, 1988b; Rojas, 2007). Así se puede observar que la
satisfacción marital como concepto, es una entidad multidimensional que incluye
en la pareja aspectos personales como ajuste y felicidad, además de niveles
interpersonales como: consenso y cohesión (Margalef, 2006).

Pick y Andrade (1988b), quienes la refieren como el grado de favorabilidad


(actitud) hacia los aspectos del cónyuge y de la relación, al involucrar una actitud
condicionada por la complacencia positiva o negativa de las necesidades
personales, emocionales, afectivas, comunicacionales y sexuales, entre otras,
de los miembros de la pareja (Acevedo, Restrepo y Tovar, 2007; Carrillo, 2004;
Kamei, 2005; Ortiz, Gómez y Apodaca, 2002).
Carl Rogers (Rodríguez y Mogyoros) perfila dos tipos de relaciones que
“si funcionan” a una le llama geared marriage y a la otra, conflictual marriage.
En el primer tipo –ajustado- el hombre y la mujer se complementan y se
suplementan fácilmente casi por el propio peso de las cosas y por inercia.
En el segundo –conflictivo-, las mutuas diferencias piden de cada uno de
los miembros de la pareja.

La pareja feliz según (Rodríguez y Mogyoros 1991) no es la que se


deja seducir por el señuelo de una facilidad de cuento de hadas, sino la que da
y recibe, trabaja, lucha, sufre, transige, innova y crea. La felicidad se puede
hallar en la acción, en el esfuerzo, en la interacción intensa, en la conquista, y
sobre todo en la actitud dinámica y creativa ante sí mismo, ante el compañero,
ante la sociedad, ante la vida y el cosmos.

La satisfacción en la relación tiene que ver con factores


interpersonales que la investigación psicosocial ha destacado como más
estrechamente vinculados con el comportamiento amoroso y la satisfacción en
la relación

. En primer lugar están, los amigos. También influyen factores


interpersonales provenientes de la propia relación de pareja como la
similaridad, ya sea de deseos, actitudes, gustos, opiniones, Expectativas
amorosas, necesidades, actitudes sociales, sentimientos, atractivo Físico,
amistades, entre otras.

Otros factores involucrados son la comunicación, Reciprocidad de


autor revelaciones, frecuencia y variedad de relaciones sexuales
(Permisividad sexual), equilibrio de poder, colaboración doméstica y la
existencia de un noviazgo prolongado, entre otros (Yela, 2000).

Pick y Andrade definieron a la Satisfacción Marital como el grado de actitud o


sentimientos positivos que se tienen hacia los diferentes aspectos del
cónyuge y la Interacción que con éste se logra, interacción conyugal.
Se considera que una Persona posee satisfacción marital cuando
considera que la relación con su cónyuge Se califica como satisfactoria, se toma
en cuenta los aspectos: realización personal y Satisfacción de necesidades
(Gordillo 2000).

Se define la satisfacción marital como la actitud que una persona tiene


Sobre su propio matrimonio, la cual puede ser positiva o negativa según la
cobertura De necesidades y a su realización personal (Nina, 1985).

El grado en que un matrimonio pueda satisfacer las expectativas


Contractuales de cada esposo en terrenos como logros, poder, sexo, amigos,
tiempo Libre, dinero, entre otros, es un determinante importante de su calidad

(Sager, 1976). (Satir1978) mencionó que para que un matrimonio


funcione se debe procurar, conocer sus diferencias para tratar de ver cómo
pueden hacer para que éstas trabajen a su favor y no en su contra.
Para Nock 1995, uno de los factores más importantes en el éxito matrimonial es
el sentido de compromiso (Papalia, 2001).

Para que en un matrimonio la pareja pueda disfrutar de bienestar


psicológico
y fisiológico, las dos partes, el esposo y esposa, deben tomar una percepción
positiva acerca de la maduración en pareja y de ellos mismos (Bell, 1983).

(Hicks y Platt 2006) definen a la Satisfacción Marital como la congruencia


que existe entre las expectativas de cada uno de los integrantes, la
autoconcepción, su desempeño, y la buena aceptación de las críticas
recibidas por parte de la pareja. Burbaker menciona que el éxito matrimonial se
halla estrechamente ligado a la manera en que los cónyuges se comunican,
toman decisiones y enfrentan los conflictos (Papalia, 2001)
Propósito en la vida

Acerca del sentido de vida, Aristóteles (1999) situaba a la felicidad como


el fin último o propósito de vida tal nos parece ser, por encima de todo, la
felicidad. A ella en efecto la escogemos por sí misma, y jamás por otra cosa. Los
seres humanos deciden y actúan para ser felices, es decir el hombre supone que
al realizar sus actos será feliz. Por esta razón para Aristóteles (1999) toda acción
humana, incluyendo el ejercicio profesional, tiene un propósito en sí, es decir hay
un telos o propósito hacia el que está orientada la acción humana, el cual es ser
feliz, tener una vida plena.

Para otros psicólogos hay un factor adicional, el proyecto de vida no se


plantea para recibir sino para dar, es decir, es un compromiso con la existencia
misma.

Según Frankl (1995), en realidad no importa que no esperemos nada de


la vida, sino saber qué es lo que la vida espera de nosotros. Pensamos que dar
es la clave del sentido en cualquier persona, al comprometer nuestra existencia
a un objetivo.

Frankl (1995), acerca del sentido de la vida, no hace referencia a simples


deseos de alcanzar alguna meta, sino a objetivos ante los cuales el individuo
debe tener un elevado compromiso afectivo, de lo contrario éstos tendrán un
carácter meramente formal.

Frankl, Sánchez (2005) muestra dos enfoques; por una parte, desde el
punto de vista psicológico, podría decirse que el sentido de la vida está formado
por aquello que ocupa las motivaciones más elevadas en el ser humano, y desde
una óptica filosófica, el sentido de la vida está constituido por el sistema de
objetivos que justifican plenamente la existencia de un individuo.

Además Scheifler (1997) propone que no basta descubrir el sentido de la


vida en un momento determinado, también se debe observar y hacer significativo
que una misma acción puede ir cambiando de significado a través de las etapas
y situaciones. Scheifler (1997, p.18) argumenta que tenemos que aprender a
descubrir los significados. Este autor tiene una percepción más dinámica acerca
del sentido de vida.
Frankl (1995) menciona que el trabajo promueve el desarrollo de la
personalidad adulta, es decir, personas con autoestima y confianza en sí
mismas, y con necesidad de autodesarrollo, que cambian y rompen paradigmas
y desarrollan el motivo de logro.
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