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Siddharta, de Hermann Hesse

1. Biografia
Nació en 1877 en Calw, Alemania, y más tarde se nacionalizó suizo. Desde
muy joven se negó a hacer estudios formales y prefirió darse una formación
propia basada en múltiples lecturas y experiencias. En el psicoanálisis halló
nuevos caminos para conocerse y conocer a los demás. Esto se ve
representado en sus principales obras: Demian (1919), Siddhartha (1922),
El lobo estepario (1927) y Narciso y Goldmundo (1930). Escribe entre la I°
y II° Guerra Mundial y le da la espalda al proyecto del mundo
occidental. Sus obras hablan, principalmente, de un viaje interior y de una
evolución o crecimiento del protagonista a nivel personal.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1942.

Una de las obras literarias más leídas en el s. XX premio Nobel de literatura


de 1946, el escritor alemán Hermann Hesse.
Esta novela fue publicada en el año 1922, cuando el autor ya se había
consagrado como literato reconocido gracias a sus obras Peter
Camenzid (1904), Bajo la rueda (1906), Knulp (1915) y Demian (1919),
entre otras.
Es importante mencionar que el interés de H. Hesse por la filosofía y la
mística de la India era en realidad un interés familiar, porque tanto su
abuelo materno, el famoso sanscritista Gundert, como su padre, Johannes
Hesse, habían sido misioneros pietistas en la India. En su hogar estaban
tan presentes las concepciones cristiano-protestantes como la hinduista-
budista de la vida. De hecho, H. Hesse siempre señaló que la
obra Siddhartha era la obra de su propio credo. Todos los personajes de
sus novelas fueron una parte importante de su propia alma, rebelde e
incansable buscadora de valores perdurables y comunes a toda la
Humanidad.

2. Resumen

Siddharta, el protagonista de la novela, es un destacado hijo de brahmanes


(casta sacerdotal de la India), que no encuentra por medio de la religiosidad
reglamentada una forma para poder satisfacer sus ansias de verdad, de
encontrar la causa primera de las cosas. Tanto es así, que decide
abandonar su hogar familiar contra la voluntad de su padre. Lo hace en
compañía de su amigo Govinda, que lo secunda.

En busca de verdades más directas y desprendidas de formalismos vacíos,


se une a un grupo de samanas, nombre que recibían los ascetas que vivían
en las montañas alejados de los convencionalismos sociales, realizando
largas meditaciones y sacrificios del cuerpo. El objetivo de estas estrictas
austeridades era alcanzar, superando los personalismos, el Atman, la
causa primera, la Unidad que todo lo abarca.
Pero tampoco junto a los samanas del bosque consigue su anhelo de
verdad, y entiende que la verdad de la vida toda no la podría nunca
encontrar anulando una parte de esa vida toda, su propio cuerpo, soporte
de su existencia. Junto con su amigo, abandona a los samanas y
emprenden un viaje en busca de Buda (s. VI a.C.), de Gautama, que quiere
decir “El victorioso en la Tierra”, del que se decía que precisamente había
conseguido esta seguridad, esta armonía, esta plenitud en la vida.
Cuando los dos muchachos se encuentran con el Buda histórico, quedan
realmente impresionados por lo que este hombre desprendía de sí,
efectivamente, esa serenidad, ese saber estar en el justo medio, ese saber
entender más allá de las aparentes contradicciones de la vida. Govinda
decide quedarse en la orden del Buda, el Shanga, como monje. Pero
Siddharta, aun en la certeza de que el Buda había llegado a su ansiada
meta, entiende algo que el mismo Buda enseñaba; las doctrinas son
bastones que pueden ayudar a llevarnos al conocimiento, pero que solo el
esfuerzo individual de cada ser humano puede llevarle finalmente a la
perfección anhelada. Las doctrinas son un medio y no un fin.

Regresa a la ciudad en la búsqueda de su propio camino de perfección. Por


su elección, se hace discípulo de una bella cortesana, Kamala, que le
enseñó todos los secretos del amor. También se hace discípulo de
Kamaswami, que era el más rico de los comerciantes de la ciudad. Pasa
veinte años con ellos para entender basándose en su propia experiencia
que tanto la búsqueda del placer de la vida que experimentó en esos veinte
años como la austeridad en extremo que había practicado con
los samanas nunca le llevarían al Atma, a la perfección, a entender el
sentido profundo de la vida, sueño alado que le había movido tanto tiempo
atrás y que estaba a punto de olvidar.
Abandona la ciudad, a su amante y a un hijo que estaba en su seno sin él
saberlo. Finalmente se une al barquero Vasudeva, con el que ya se había
cruzado en otra ocasión, pero al que él en aquel momento no supo
reconocer como instructor. El barquero lo iniciará en el arte de entender el
lenguaje del río en el que navegan, que no es más que una metáfora del río
de la vida, del sentido de la vida. Finalmente, Siddhartha conquista en base
a su propio esfuerzo, a la comprensión profunda del lenguaje del río de la
vida y a la ayuda de todos los seres humanos con los que se encontró a lo
largo de su intensa vida, la fusión con el todo, con el Atman, estrella dorada
que lo había alentado desde su juventud.

3. Punto de vista del autor


Hermann Hesse quizo representar aquí el mal de la sociedad moderna que
es víctima de la codicia por los bienes materiales, los cuales son los relativamente
efímeros).
El autor intenta mostrar el desenfreno que muestra el hombre hacia los
bienes materiales y efímeros cuando la esencia de la vida se encuentra en
la búsqueda de la sabiduría.
Fue escrito en el año 1922, donde la sociedad se acostumbraba al nuevo
siglo y los cambios en la vida eran terriblemente deplorables. Su bojetivo
fue mostrar la belleza por lo simple y el hermoso camino que es el
aprendizaje.

4. Comentario

En este libro, el genio de Herman Hesse nos muestra, a través del


personaje central, Sidharta, el eterno camino del hombre en busca de la
verdad.

Siendo éste un libro que ya tiene más de setenta años, impresiona su


actualidad, su capacidad para interpretar los problemas actuales del
hombre, especialmente en esta sociedad en que el ser humano busca otra
cosa externa para poder saciar su sed de verdad, el anhelo intrínseco de
cada persona por encontrar un motivo de ser, una razón para vivir.

Cada vez nos llenamos de más y más cosas para poder saciar la sed de
nuestra alma, pero no nos damos cuenta de que tenemos que deshacernos
de todo lo accesorio para poder encontrarnos a nosotros mismos, y a través
de nosotros, nuestros motivos de ser y nuestro lugar en la creación.

A mi juicio, cada uno de nosotros es un Sidharta, que debe emprender su


propio camino de alejamiento de la familia, del hogar, de todo lo seguro
para poder transformarse en peregrino de la vida, buscando, como el
protagonista, la verdad.

Es un excelente libro, pero no importa tanto la temática como el ser capaz


de leerlo, y leyéndolo, aplicarlo a la vida propia.

5. Conclusiones

Luego de haber investigado arduamente sobre este brillante escritor alemán


por nacimiento, suizo por adopción, nos hemos dado cuenta que- no sólo
él- sino todos los escritores dejan algo de ellos mismos en sus obras, todas
tienen algo de autobiográfico, de experiencia personal, que como
experiencia humana es posible aplicarla a la propia vida, al propio camino
en busca de la verdad.

Los libros de Herman Hesse no son libros para leerlos: son libros para
vivirlos, y para aplicar sus enseñanzas a la propia vida.

Sidharta es la respuesta de una utopía humanista que invita al hombre del


siglo ** a cuestionar la sociedad que le toca vivir, una sociedad centrada en
la modernización y en el individualismo, que ha perdido de vista la
felicidad. aquel que alcanzó sus objetivos”

Por eso, la peregrinación de Sidharta en busca de sí mismo, de la verdad


que se oculta tras las apariencias, de la serenidad interior, es también un
llamado a la propia introspección del lector. En este fascinante recorrido por
el mundo hindú, por las sectas de los ascetas y por los placeres mundanos,
se valoran las obras y las experiencias personales por sobre las doctrinas y
palabras.

Sidharta fue calificado por su autor como “poema hindú”. Tanto este texto
como “De la India” tienden a buscar y proponer en el mundo sacro una
renovación del espíritu indio, que Hesse siente como afín.

Pero si algo no debe buscarse en Sidharta es el exotismo, puesto que para


Hesse el mundo hindú era algo familiar: conoció el país a través de sus
viajes y a través de los relatos de su madre que había nacido allá.