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Ama a Dios y haz lo que quieras

"Ama a Dios y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor;
si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor
arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos."
Agustín de Hipona.

Lectura Bíblica: Gálatas 5:22-26: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los
que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el
Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos
unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Presentación: Hace no muchos días, escuche a unos aparentes cristianos una


conversación, donde uno de ellos (el más santo) le dice al otro: “nombre wey, yo
compre…”; luego me entere de un pleito entre las instituciones de la iglesia, al siguiente
día, supe de unos hermanos que están demandándose mutuamente ante las autoridades
civiles; también se de la caída de un pastor en inmoralidad, también he oído de chismes y
doble cara, hipocresía, falsedad etc. Todo esto me deprime. Huele a podrido. Luego me
pregunte, ¿somos realmente cristianos? Y el Señor me llevo a este pasaje, diciendo que
me preocupara por mi vida espiritual, y que compartiera lo que Él me está dando, y es lo
siguiente:

1.- En este pasaje de Gálatas, versículos antes habla de las obras de la carne, así que
Pablo en contraste con las obras de la carne, ahora habla del fruto del Espíritu, dividido en
nueve cualidades. Aquí no hay contemplación ni apariencias, sino una ejecución como
resultado de nuestro espíritu regenerado e impulsado por el Espíritu Santo; por lo que
Pablo lo llama fruto, que es el resultado de “estar con Cristo juntamente crucificado”.

Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en
mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí.

Juan 15:1-5: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí
no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en
vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid,
así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el
que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada
podéis hacer.

Ahora bien, las obras de la carne son muchas, como son muchos los argumentos que nos
desvían y destruyen, siendo aparentemente legales, justificándolos aun con principios del
sentido común; sentido común del mundo común. Pero nosotros no somos de este mundo
(Juan 17:16: No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo); por eso el fruto del
Espíritu es uno solo, dividido en nueve cualidades, como un racimo de uvas que brotan y
se desarrollan al mismo nivel, al crecer el amor, crece también el gozo, etc.

Nula Salus Extra Xristus Pbro. David E. Almanza V Paá gina 1


Ama a Dios y haz lo que quieras

2.- Podemos dividir las nueve cualidades en tres grupos de tres.

A) El primer grupo. Amor, gozo y paz. Tres virtudes que dentro de su expansión general,
son enfocadas hacia Dios, hacía el prójimo y hacia sí mismo. Todo esto nos capacita para
una santa comunión con Jesús y con su iglesia: “Amor a Dios, gozo en Dios, paz con
Dios”. El amor es como el primogénito entre las demás virtudes, si no amas, no conoces a
Dios porque Dios es amor, dijo Juan. Y además el amor cubrirá multitud de faltas (1 Pedro
4:8). Para el creyente genuino que de veras ama a Dios, el gozo es, no solo una
consecuencia del amor, sino hasta un deber (Filipenses 3:1: Por lo demás, hermanos,
gozaos en el Señor.; 4:4: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!). Y
todo el que ha aceptado la reconciliación con Dios ¿cómo no va a gozar de entera paz?
Paz no solo para con Dios, sino para con sus hermanos. (Hebreos 12:14: Seguid la paz
con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Santiago 3:13-18: ¿Quién es
sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia
mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os
jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo
alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay
perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente
pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin
incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que
hacen la paz.).

B) El segundo grupo. Paciencia, benignidad y bondad. Guardan especial relación con


nuestro prójimo. Es paciencia la que se ejercita en la relación con las personas, y ayuda a
soportar, sin rencor vengativo, y no procuramos ejercer acción alguna contra la conducta
perversa de otras personas hacia nosotros.

Benignidad, griego “khrestótes”, viene de una raíz que significa ser útil y servicial, Dios
santo, ayúdanos. Se muestra en particular en la acción a favor de de la práctica que se
ejercita en el trato con las personas que están bajo nuestra autoridad, nuestros iguales y
personas necesitadas (enfermos, pobres, niños, drogadictos, y creyentes caídos, muchas
veces por testimonio de otros).

El vocablo griego “agathosúne”, bondad, sale cuatro veces en el Nuevo Testamento,


siempre de la pluma de Pablo, y alude a la nobleza de carácter tal como dijo en Filipenses
2:3-4: Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros. ¿Cuántos podemos decir que somos
humildes, que vemos a los demás como superiores y que miramos no solo por lo nuestro,
sino también por lo de los otros? Por ejemplo, ¿Cuántos de aquí estamos dispuestos a
diezmar lo que realmente debemos diezmar? O me pregunto, ¿Estarán dispuestas las
A.C. a poner todo a nombre de la I.M.M.A.R.?

C) El tercer grupo. Fe, mansedumbre y templanza. Este tercer grupo contiene tres
virtudes que tienen especial relación hacia sí mismo, y son como un broche de oro en la
calidad del carácter del cristiano.

Nula Salus Extra Xristus Pbro. David E. Almanza V Paá gina 2


Ama a Dios y haz lo que quieras

Fe tiene aquí el sentido y contexto de fidelidad, por la que una persona es digna de
crédito y de fiar, pues se ejercita tanto en lo que se declara como en lo que se promete a
otros. ¿Somos de fiar?

Mansedumbre, es una virtud difícil por la tensión psicológica que supone entre los dos
extremos de la impulsividad y la cobardía. Es la disposición a ceder los propios derechos
por amor a los demás, en provecho de otros o sujeción a la autoridad espiritual puesta por
Dios, aunque ésta, se equivoque aparentemente, pues, como dice Romanos 8:28: “Todas
las cosas ayudan para bien” y “Toda autoridad es puesta por Dios” Romanos 13:1.
Cerrando toda la serie está la templanza, griego “enkráteia” (dominio propio). Templanza
podemos decir que se queda corta. Dominio de nuestros deseos carnales, y aquí se hace
alusión a la avaricia, pleitos, chismes, envidias etc.

3.- Al final de esta lista Pablo nos hace la siguiente observación: “Contra tales cosas no
hay ley”. Como si dijese Pablo: “Quién tiene este fruto del Espíritu, tiene la verdadera
libertad, no necesita ninguna ley, puesto que la función de la ley es restringir, mientras que
este fruto surge incontenible de la misma acción del Espíritu y se desborda desde el amor,
al cumplir de sobra y rebasar todas las obligaciones que la ley pueda imponerle, pues
camina la segunda milla como dijo Jesús: “Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la
túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,
ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo:
Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os
aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace
llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa
tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos
solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues,
vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:40-48.

Conclusión. ¿Amas a Dios? Entonces haz lo que quieras, porque lo que surgirá de un
amor genuino al Señor, son bendiciones para Dios, y para la iglesia.

¿Cómo saber si los demás son o no cristianos? En realidad no estamos llamados evaluar
a los demás, sino a tener cuidado de nuestras almas.

¿Cómo se si soy cristiano yo mismo? Haz que estas cosas estén y abunden en ti.

No es mi intención ofenderte, sino hacerte reflexionar, y en caso de que estés alejado de


Dios, usar la Biblia con un espejo, para que veas tu corazón y se lo regreses a Jesús.

Pbro. David E. Almanza Villalobos.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Hebreos 12:14.

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