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Comentario Bíblico Latinoamericano


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Prefacio

La eminente politóloga Hannah Arendt ha mo es el resumen de la Ley. Pero si la práctica


afirmado que el cristianismo no ha tenido una del amor se limitara únicamente al ámbito de
participación activa en los movimientos hacia las relaciones interpersonales, sería ineficaz
un nuevo orden en la historia, por la simple ra- para resolver la multitud de problemas que se
zón de que las luchas por las reivindicaciones plantean angustiosamente a escala mundial.
sociales nunca fueron impulsadas ni defendi- Por eso es indispensable que el amor se rea-
das en nombre del Evangelio o de la fe cristia- lice en el mundo y en la historia, penetrando e
na. La historia le da la razón, al menos en par- informando las estructuras sociales donde se
te, porque tales movimientos han debido define el destino de la humanidad. El contexto
afirmarse y abrirse paso muchas veces en con- auténtico del amor cristiano es (o debería ser)
tra de la Iglesia y del cristianismo instituciona- la vida en sociedad, el campo del trabajo y de
lizado. También es verdad que la teología y la la producción, de la política y de la economía,
predicación cristianas han estado durante lar- de las relaciones internacionales y del encuen-
go tiempo poco interesadas en la reforma de la tro y el conflicto de las culturas. En todos estos
sociedad, como si no existiera ninguna vincu- sectores de la vida tienen que hacerse presen-
lación entre el Evangelio y el cambio social. In- tes el amor y la solidaridad que proclama el
cluso hoy en día, algunos predicadores insisten Evangelio, y demostrar así su capacidad para
tanto en la salvación del alma personal que su- transformar pacíficamente las condiciones so-
primen prácticamente la relación entre el des- ciales injustas y deshumanizantes.
tino futuro y el compromiso con el mundo y Es verdad que muchos niegan que se pueda
con la realidad presente. La redención se pre- ejercer la acción política desde una perspecti-
senta con un carácter enteramente individua- va ética. La política se concibe como un sim-
lista y separada de la carne. Se niega o se igno- ple trato con el poder definible en términos
ra su dimensión sociohistórica, y el misterio técnicos y pragmáticos, y de esta convicción
pascual queda así despojado de uno de sus as- hay un solo paso a la afirmación cínica del ca-
pectos fundamentales. rácter autónomo de la praxis política. La fe
En contra de estas interpretaciones reduc- cristiana, por el contrario, rechaza el carácter
cionistas, es preciso afirmar que la auténtica tecnocrático del ejercicio del poder e insiste en
expresión de la fe cristiana, tal como la pre- la necesaria vinculación de lo político con lo
sentan la Biblia y la doctrina social de la Igle- moral. De otro modo, la fe quedaría reducida
sia, no se entiende a sí misma como una mera al ámbito de lo subjetivo y personal, sin nin-
creencia acerca del alma espiritual y de su des- gún tipo de incidencia en la utilización y los
tino futuro, sino como una enseñanza y un fines del poder, y la política, sobre todo en las
proyecto de vida para el ser humano en su in- relaciones internacionales, seguirá basándose
tegridad: corporal, personal, social, presente y en la ley del más fuerte.
futura. En vista de esta realidad demasiado fre-
La Biblia, en efecto, nunca separa al indivi- cuente (en la práctica si no en la teoría), un
duo de la sociedad. Este hecho merece una auténtico cristiano no puede resignarse a la
atención muy especial en las condiciones del total privatización de la fe, como si la expe-
mundo contemporáneo, porque hoy resulta riencia cristiana debiera permanecer encerra-
evidente, quizá más que en ninguna otra época, da en el secreto de los corazones, ajena a todo
que en la mayoría de los casos la ayuda real y influjo sobre la realidad del mundo y de la so-
efectiva a los demás solo es posible mediante ciedad. La Iglesia no es una secta ni un gueto.
una radical transformación de las estructuras Rechaza la tentación de replegarse dentro de
sociales. Según el Evangelio, el amor al próji- sí misma, sin que el rechazo de la marginación
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le impida ser realista y reconocer que los cris- ciente es un privilegio de la convivencia hu-
tianos cubren solamente una parte de la socie- mana, y será necesario un inmenso esfuerzo
dad. Vivimos en una sociedad pluralista, y es- compartido para gestar un nuevo proyecto de
te simple hecho obliga a la Iglesia a no civilización. Se trata nada menos que de ins-
pretender posiciones de privilegio, más o me- taurar en el campo social un tipo inédito de re-
nos favorecidas por los poderes públicos. laciones humanas (cuyo modelo aún no ha si-
En esta situación relativamente nueva se do inventado), y las comunidades cristianas
impone a los creyentes la necesidad de com- renunciarían a un aspecto esencial de su fide-
prender de manera más firme y decidida dón- lidad al Evangelio si dejaran de tomar iniciati-
de radica su identidad cristiana y a qué con- vas concretas para emprender este verdadero
versión están llamados para vivir su fidelidad «experimento» histórico.
al Evangelio en el mundo de hoy. Se trata na- Este nuevo proyecto no podría realizarse
da menos que de someterse a un trabajo de sin un cambio cualitativo en las estructuras de
permanente iniciación y reapropiación de la la convivencia social. Pero solamente Dios
fe, para descubrir más profundamente la no- puede actuar sobre la sociedad en su conjunto
vedad del Evangelio y hacer que resplandezca y sobre la totalidad de la historia. A los seres
con todo su poder de irradiación y de trans- humanos les compete una tarea más modesta,
formación. fuertemente condicionada por la pesadez de la
El mensaje de Jesús tiene un carácter pú- historia, por la inercia de ciertas tradiciones y
blico y está totalmente referido a la sociedad. por toda clase de mezquindades y egoísmos
Sin embargo, él no se dirigió a los pueblos, a humanos. El mundo nuevo irrumpe de vez en
los Estados o la humanidad en general. Tam- cuando en lo más vivo de la existencia históri-
poco entró en relación con los gobernantes de ca, pero con frecuencia la historia avanza a
su tiempo para decirles cómo debían gober- saltos. El orden social no siempre se abre es-
nar. Les habría dicho, más bien, lo que el au- pontáneamente al futuro; más bien tiende a
tor del cuarto Evangelio formuló acertada- enquistarse en el pasado, y con frecuencia lo
mente en estos términos: único que se puede lograr son pequeñas trans-
formaciones en ámbitos restringidos. También
Mi reinado no es de este mundo. se fosilizan las instituciones y se hace necesa-
Si mi reinado fuera de este mundo,
mi gente habría combatido
rio renovarlas desde sus cimientos, si bien los
para que yo no fuera entregado a los judíos cambios necesarios o deseables encuentran
(Jn 18,36). muchas veces resistencias difícilmente supe-
rables.
Aquí no se habla del cielo ni de una realidad Como lo declara la Constitución Gaudium
puramente interior o «espiritual». Jesús ejerce et spes, «el género humano no solo puede y de-
su reinado en este mundo; pero su Reino no es be afianzar cada día más su dominio sobre las
de este mundo porque no procede de él, ni se cosas, sino que a él le corrresponde, además,
identifica con las instituciones sociales que establecer un orden político, social y económi-
gozan de prestigio o ejercen el poder en este co que esté cada vez más al servicio del ser hu-
mundo. Si fuera de este mundo, cabría recu- mano y le ayude, como individuo y como gru-
rrir a la violencia para defender o imponer su po, a reafirmar y cultivar la dignidad que les es
derecho. Pero allí donde irrumpe y ya resplan- propia.
dece el reinado de Dios, no queda lugar para la »De ahí las insistentes reivindicaciones, por
violencia y ni siquiera para el uso de la fuerza. parte de mucha gente, de los bienes de los que
Jesús no pretende inculcar únicamente un se consideran despojados por la injusticia so-
convencimiento interior, sino que exige de sus cial o por una distribución no equitativa. Las
discípulos un comportamiento muy concreto, naciones que están en vías de desarrollo, como
destinado a promover el surgimiento de un las que han obtenido una reciente indepen-
nuevo orden social: Ustedes son la luz del mun- dencia, quieren participar en los beneficios de
do. No se puede ocultar una ciudad situada en la civilización moderna no solo en el campo
la cima de una montaña. Y no se enciende una político, sino también en el económico, y re-
lámpara para meterla dentro de un cajón, sino presentar libremente su papel en el mundo. A
que se la pone sobre el candelabro para que ilu- pesar de todo, se acrecienta de día en día su
mine a todos los que están en la casa. Así debe distancia y, en la mayoría de los casos, tam-
brillar ante los ojos de todos la luz que hay en bién paralelamente su dependencia, incluso
ustedes, para que vean sus buenas obras y glori- económica, respecto de las naciones ricas que
fiquen al Padre que está en el cielo (Mt 5,14-16). progresan más rápidamente. Los pueblos que
Obviamente, un comportamiento tal solo es padecen hambre hacen oír sus reclamos a los
posible en una comunidad de hermanos y her- países más opulentos. La mujer reclama igual-
manas que han experimentado personalmente dad de hecho y de derecho ahí donde todavía
la fuerza del Espíritu y que se unen libremen- no la ha conseguido. Los trabajadores y cam-
te para compartir su fe y hacerla efectiva en el pesinos desean que su trabajo les sirva no so-
mundo y en la sociedad. La cooperación cons- lo para ganarse la vida, sino aun para desarro-
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llar su personalidad y participar en la organi- un modo relevante para la vida de nuestros


zación de la vida económica, social, política y pueblos, sin la pretensión de ofrecer fórmulas
cultural. Por primera vez en la historia, la hu- mágicas, capaces de transformar el mundo de
manidad entera ha llegado al convencimiento un día para otro. El título de «Latinoamerica-
de que los beneficios de las civilizaciones pue- no» se debe a que ha sido redactado en su ma-
den y deben extenderse realmente a todos los yor parte por biblistas latinoamericanos. La
pueblos... generosa participación de algunos colabora-
»Así el mundo moderno aparece a la vez co- dores peninsulares quiere atestiguar la exis-
mo poderoso y como débil, capaz de lo mejor tencia de lazos fraternos que van más allá de
y de lo peor, con el poder de optar entre la li- las fronteras continentales.
bertad y la servidumbre, entre el progreso y el Quizá llame la atención la variedad de en-
retroceso, entre la fraternidad y el odio. La hu- foques en la práctica de la exégesis y la her-
manidad adquiere conciencia de que le toca a menéutica bíblicas. Esta diversidad se debe,
ella dirigir rectamente las fuerzas que ha de- en parte, a que los pueblos latinoamericanos
sencadenado y que pueden oprimirla o poner- tienen muchos elementos básicos comunes,
se a su servicio. De ahí el gran interrogante pero presentan también diferencias y matices
que se le plantea» (Gaudium et spes, 9). propios de cada país (cf. Documento de Pue-
bla, 51). Los distintos enfoques atestiguan, al
* * * mismo tiempo, la libertad con que cada cola-
borador pudo realizar su trabajo, siempre
El propósito fundamental de este Comenta- dentro de un compromiso de fidelidad a la Pa-
rio es presentar el mensaje de las Escrituras de labra de Dios.
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¿Antiguo o Primer Testamento?

Por su origen histórico, la comunidad de aplicarlo a otros escritos sagrados del judaís-
los cristianos está vinculada al pueblo de Is- mo, en arameo, hebreo o griego.
rael. Jesús de Nazaret, en quien ella ha cifra- Por su parte, el nombre de «Nuevo Testa-
do su fe, es hijo de ese pueblo, y lo son igual- mento» proviene de un anuncio profético del
mente los Doce que Jesús eligió para que libro de Jeremías que anunciaba una «nueva
estuvieran con él y para enviarlos a predicar alianza» (Jr 31,31), expresión traducida en la
(Mc 3,14). Al principio, la predicación apostó- versión griega de los Setenta como kainê
lica se circunscribió únicamente a los judíos y diathêke, es decir, «nueva disposición» o «nue-
a los prosélitos, paganos asociados a la comu- vo testamento». Ese anuncio profético procla-
nidad judía (cf. Hch 2,11). Pero más tarde, maba que Dios había decidido establecer una
cuando traspasó las fronteras del judaísmo, nueva alianza, y la fe cristiana ha visto reali-
no renunció a su vinculación con Israel. El zada esta promesa en el misterio de Cristo Je-
cristianismo ha nacido, por tanto, en el seno sús (1 Cor 11,25; Heb 9,15). En consecuencia,
del judaísmo del s. I. se ha llamado «Nuevo Testamento» al conjun-
Sin embargo, la relación entre judaísmo y to de escritos que expresan la fe de la Iglesia
cristianismo es mucho más profunda que un en su novedad.
simple fenómeno de continuidad histórica. Estos escritos del NT no se presentan nun-
Aunque Israel y la Iglesia se han sucedido en ca como una absoluta novedad. Al contrario,
el tiempo, no están unidos simplemente como se muestran sólidamente arraigados en la ex-
dos etapas de la historia que se relacionan en- periencia religiosa de Israel, recogida bajo dis-
tre sí por los lazos ordinarios de la sucesión tintas formas en sus Sagradas Escrituras. El
temporal. Cristo, en efecto, no viene única- NT les reconoce una autoridad divina, y ese
mente después de la Ley. Él hace que la Ley reconocimiento de autoridad se manifiesta de
llegue a su pleno cumplimiento, no solo por múltiples maneras más o menos explícitas.
haberla observado de una manera ejemplar, o Ante todo, el griego del NT depende estrecha-
porque su enseñanza lleva a su punto más al- mente del griego de los Setenta (LXX), no so-
to lo exigido por los mandamientos del Decá- lo por los giros gramaticales influenciados por
logo y los preceptos de la Ley mosaica, sino, el hebreo, sino también por el vocabulario. Sin
sobre todo, porque «la economía inaugurada un cierto conocimiento del griego de los LXX
por el Salvador ha producido una especie de es imposible captar el sentido preciso de tér-
movimiento y de cambio universales»1 y «rea- minos que tienen en el NT una considerable
liza por su propio advenimiento la perfección relevancia teológica.
de las profecías hechas bajo la Ley»2. Otras veces, basta una cita de la Escritura
Una manifestación siempre actual de aquel para decidir una cuestión controvertida. Esa
vínculo originario es la aceptación de las Sa- cita se introduce frecuentemente con un sim-
gradas Escrituras del pueblo judío como Pala- ple gégraptai, «está escrito», expresión que po-
bra de Dios dirigida también a los cristianos. ne de manifesto la incuestionable autoridad de
La Iglesia, en efecto, ha aceptado como inspi- la palabra citada (cf., por ejemplo, Mt 4,4.7.10;
rados por Dios los escritos contenidos tanto en Lc 4,4).
la Biblia hebrea como en la Biblia griega. El Pero la afirmación más categórica de la au-
nombre «Antiguo Testamento», dado a este toridad de la Escritura se encuentra sin duda
conjunto de escritos, es una expresión forjada en los textos que hablan del cumplimiento de
por el apóstol Pablo para designar los escritos las promesas veterotestamentarias en los acon-
atribuidos a Moisés (cf. 2 Cor 3,14-15). Pero su tecimientos del NT. Esta convicción está pre-
sentido fue ampliado desde fines del s. II para sente casi en cada página del NT y en las mis-
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mas palabras de Jesús. En el evangelio según anuncios de los profetas encuentran en Cristo
san Mateo, una palabra de Jesús proclama la su sentido auténtico y más profundo.
perfecta continuidad entre la Torá y la fe de los De ahí las tres instancias que caracterizan
cristianos: No piensen que he venido a abolir la la relación entre el AT y el NT: continuidad,
Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir sino discontinuidad y progreso.
a dar cumplimiento (Mt 5,17). De camino hacia 1) La continuidad. Además de reconocer la
su pasión, Jesús dice: El Hijo del hombre se va autoridad de las Escrituras judías y de afirmar
según lo que está escrito de él (Mt 26,24; Mc constantemente que los acontecimientos «nue-
14,21). Y después de su resurrección, él mismo vos» corresponden a lo que estaba anunciado,
se dedica a interpretar, según las Escrituras, lo el NT asume los grandes temas de la teología
que le concernía (Lc 24,27). Estas son las pala- de Israel, en su triple referencia al pasado, al
bras que les dije cuando todavía estaba con us- presente y al futuro.
tedes: Es necesario que se cumpla todo lo que es- Para los escritores del NT «el Dios y Padre
tá escrito acerca de mí en la Ley de Moisés, los de nuestro Señor Jesucristo» es el mismo «Dios
Profetas y los Salmos (Lc 24,44). Por tanto, la fe de Abraham, de Isaac y de Jacob», que se reve-
cristiana no se basa solamente en determina- ló a los Patriarcas, libró a Israel de Egipto e ins-
dos acontecimientos, sino en la conformidad piró a los profetas para que anunciaran antici-
de esos acontecimientos con la revelación con- padamente los sufrimientos reservados a Cristo
tenida en las Escrituras de Israel. De ahí la im- y la gloria que les seguiría (1 Pe 1,11).
portancia del principio hermenéutico afirmado De manera constante, la Iglesia se mantuvo
una vez más por la Pontificia Comisión Bíblica: fiel a esta enseñanza recibida de los apóstoles.
«Sin el Antiguo Testamento, el Nuevo es un li- Por eso siempre se negó a desprenderse del AT,
bro indescifrable, una planta privada de sus raí- oponiéndose de ese modo a los que veían en él
ces y destinada a secarse»3. un residuo del orden de cosas ya superado por
el advenimiento de Cristo. Esta decisión, ob-
viamente, no le impidió reconocer desde el
La relación entre el Antiguo principio la existencia de cosas imperfectas y
y el Nuevo Testamento transitorias en los escritos veterotestamenta-
rios4. Pero los intentos de explicar tales imper-
La referencia al AT «contextualiza» la per- fecciones nunca llegaron hasta el extremo de
sona y la obra de Jesús. De este modo, él no afirmar que aquellos libros no estaban inspi-
queda aislado de todo contexto, sino que se in- rados por Dios.
serta en el plan de salvación prometido por me- Como consecuencia de esta convicción, la
dio de sus profetas en las Sagradas Escrituras persona y la obra de Jesús fueron siempre
(Rom 1,2) y se manifiesta como su pleno cum- puestas en relación con el AT, manifestando de
plimiento. Jesús es el «sí» de Dios a sus pro- ese modo que el plan divino de salvación había
mesas (cf. 2 Cor 1,20), de manera que se esta- sido preparado y anunciado proféticamente
blece una doble relación: releídos a la luz de la antes de ser llevado a su plenitud. Y esta pues-
fe pascual, los textos veterotestamentarios ad- ta en relación no se realizó solamente a través
quieren su significado último. Y viceversa: la de las citas explícitas repartidas por todo el NT,
lectura del AT permite comprender a Jesús. A sino también en las innumerables referencias y
la luz del AT, Cristo aparece en continuidad alusiones, a veces casi imperceptibles, que se
con la esperanza y las revelaciones divinas a fueron como sedimentando en el vocabulario,
Israel, y se inserta en la historia de las inter- en las formas de discurso, en las imágenes, en
venciones de Dios en favor de su pueblo. Sin las fórmulas de bendición y en los himnos li-
una reflexión tal, Jesús se habría convertido túrgicos.
en un fenómeno aislado e incomprensible. La carta a los Hebreos y el evangelio de Ma-
Cristo es la meta hacia la cual tendía toda la teo son los escritos del NT que subrayan con
economía antigua. La fe en Cristo permanece más insistencia el cumplimiento en Jesús de lo
fiel al AT en el momento en que supera sus lí- anunciado o prefigurado en el AT. En Mt lla-
mites. man la atención particularmente las numero-
Esta conformidad de las palabras y las ac- sas citas y referencias directas, introducidas
ciones de Cristo con el testimonio anterior de muchas veces con una frase estereotipada: Es-
las Escrituras constituye para el NT uno de los to sucedió para que se cumpliera lo anunciado
signos que acreditan a Jesús como el Enviado por el profeta cuando dice... (1,22; 2,15.17.23;
de Dios. Pero la referencia a la Escritura no 4,14; 8,17; 12,17; 13,35; 21,4; 26,54.56; 27,9).
cumple solamente una función apologética. Es obvio pensar, entonces, que el evangelista
Es también un principio de intelección de Je- estaba muy familiarizado con el AT (en hebreo
sús y de su obra salvífica. Por eso, el cumpli- y en griego) y que este también era conocido
miento no se refiere únicamente a los escritos por los miembros de la comunidad, aunque,
proféticos, sino que abraza también la Ley, la naturalmente, en grados diversos. El uso que
historia y la profecía. Tanto la proclamación Mt hace de los textos revela además un cono-
de las exigencias de Dios (la Ley) como los cimiento notable de la exégesis judía, amplia-
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xvii ¿ANTIGUO O PRIMER TESTAMENTO?

mente documentada en la biblioteca de Qum- prendido en este día el mensaje de paz! Pero
rán y en el ambiente rabínico. En particular, ahora está oculto a tus ojos (Lc 19,44).
su interpretación actualizante de los profetas Israel esperaba el cumplimiento de las pro-
presenta ciertas afinidades con el midrash y el mesas de Dios como el final glorioso de su lar-
pesher de Qumrán, si bien el movimiento her- ga y dramática historia. Numerosos mártires
menéutico es exactamente inverso (del aconte- habían dado su vida para ser fieles a las pro-
cimiento salvífico actual a los profetas y no de mesas divinas y a la Ley. Pero, una vez que ter-
los profetas a la historia presente). minaron los días de su heroica espera, el cum-
2) No es posible negar, sin embargo, que el plimiento de la promesa se realizaba de una
paso de un Testamento a otro implica rupturas manera tan misteriosa que ni los mismos
y discontinuidad. Estas no suprimen la conti- apóstoles lograron comprenderla hasta des-
nuidad. Al contrario, la suponen en lo esencial, pués de Pentecostés. La muerte y la resurrec-
pero afectan a bloques enteros de la Ley mo- ción de Jesús, en efecto, transformaban el ob-
saica. Esto significa que desde cierto punto de jeto de la esperanza hasta un punto tal que
vista, concretamente el del judaísmo, se aban- parecía ser la anulación pura y simple de las
donan elementos de gran importancia: institu- expectativas mesiánicas de Israel.
ciones como el sacerdocio levítico y el templo En adelante, los paganos, que tantas veces
de Jerusalén; formas de culto como los ritos sa- habían oprimido a Israel a causa de su fe, ten-
crificiales; prácticas religiosas como la circun- drían igual derecho a la salvación que los mis-
cisión, las leyes sobre lo puro y lo impuro, y las mos judíos. En Cristo Jesús no hay judío ni pa-
prescripiones alimentarias; leyes imperfectas gano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer
como el divorcio e interpretaciones legales res- (Gál 3,28), de manera que la universalización
trictivas como las referentes al sábado. Pero no del mensaje salvífico exigía de Israel la renun-
es menos evidente que el desplazamiento radi- cia al privilegio de ser el pueblo de Dios en ex-
cal de acento realizado por el NT había empe- clusividad, sin la participación de los demás
zado ya en el AT y que constituye, por eso mis- pueblos. Por tanto, a Israel se le pedía un su-
mo, una lectura legítima de él. premo sacrificio, y podría decirse que él debía
3) Al afirmar que las promesas a Israel se compartir el doloroso privilegio del Servidor
han cumplido efectivamente en la vida, muer- sufriente: dar la vida para que el mundo viva.
te y resurrección de Jesús, como asimismo en En el plan de Dios, el endurecimiento de Is-
la fundación de la Iglesia abierta a todas las rael tuvo consecuencias providenciales, por-
naciones, el NT une estrechamente a los cris- que ha sido el punto de partida del universa-
tianos con el pueblo de Israel. Por tanto, el pri- lismo cristiano y del anuncio del Evangelio a
mer aspecto del cumplimiento de las Escritu- los paganos. Las cartas de Pablo dan un cons-
ras es el de la conformidad y la continuidad. tante testimonio del universalismo cristiano,
Pero, como ya se ha indicado, el cumplimien- especialmente en la frase programática que fi-
to implica también una cierta discontinuidad, gura al comienzo de su carta a los Romanos:
ya que de lo contrario no habría progreso. De El evangelio es poder de Dios para la salvación
ahí que hablar de discontinuidad no sea otra de todos los que creen: de los judíos en primer
cosa que señalar el aspecto negativo de un lugar y después de los que no lo son (1,16).
proceso histórico-salvífico cuyo lado positivo
se llama progreso.
Esto quiere decir que el NT, lejos de opo- Israel en el plan de Dios
nerse a las Escrituras de Israel o de señalarles
un término y considerarlas caducas, confirma El NT nunca afirma que Israel haya sido re-
la verdad de las promesas hechas a Israel y las pudiado por Dios. Desde los primeros tiem-
lleva a su cumplimiento en la persona de Cris- pos, la Iglesia ha considerado que los judíos
to, en su misión y, especialmente, en su miste- siguen siendo testigos importantes de la eco-
rio pascual. Más aún, ninguno de los grandes nomía divina de la salvación y comprende su
temas de la teología del AT escapa a la nueva propia existencia como una participación en
irradiación de la luz cristológica. la elección de Israel y en una vocación que si-
En lo que respecta al pueblo de Dios, el NT gue siendo en primer lugar de Israel, aunque
asume que Israel conserva intactas sus prerro- solo una parte de él la haya aceptado.
gativas (Rom 9,4) y su estatuto prioritario en En su carta a los Romanos, Pablo precisa
cuanto al ofrecimiento de la Palabra de Dios claramente que los cristianos, en realidad,
(Hch 13,46) y de la salvación (Hch 13,23). Pe- participan en la elección de Israel, el único
ro también afirma que Dios le ha ofrecido una pueblo de Dios. Ellos son como el «olivo sil-
nueva alianza (cf. Jr 31,31), sellada con la san- vestre» que ha sido «injertado» en el olivo sa-
gre de Jesús, y que el pueblo judío, en su gran no para hacerse partícipe de su raíz y su savia
mayoría, no reconoció la llegada de Dios en (Rom 11,17.24). Por tanto, ningún pagano tie-
Cristo. De ahí el amargo llanto de Jesús cuan- ne motivo para gloriarse a costa de las ramas,
do se acercaba por última vez a la ciudad san- porque no eres tú quien sostiene a la raíz, sino
ta de Jerusalén: ¡Si tú también hubieras com- que la raíz te sostiene a ti (11,18).
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Dada esta situación, cabe preguntar si la no» respetable por los años, la designación
elección de Israel sigue siendo válida. A esta puede considerarse aceptable. Y si esta desig-
pregunta Pablo responde de dos formas distin- nación específicamente cristiana sirve para re-
tas. La primera consiste en decir que algunas cordarnos que no hay un NT sin un AT, se la
ramas fueron cortadas, a causa de su rechazo puede aceptar como referencia legítima a una
de la fe (11,17.20). Sin embargo, subsiste un verdad fundamental de la fe cristiana.
resto elegido gratuitamente (11,5), y por tanto En opinión de muchos, sin embargo, la his-
no se puede decir que Dios ha rechazado a su toria atestigua el predominio de la mala com-
pueblo: Lo que buscaba Israel no lo ha obteni- prensión de los términos, con los consiguien-
do, pero la elección [es decir, el resto elegido] sí tes resultados fatales para la relación de los
lo ha obtenido, aunque los demás se endurecie- cristianos con el judaísmo. Por tanto, lo que
ron (11,7). aquí está en juego es más que una cuestión pu-
Pablo no considera que Israel esté libre de ramente terminológica. En el fondo, se trata
culpa en lo que atañe a su rechazo del evange- de superar el antijudaísmo que ha estado di-
lio (10,2-4.18), pero también reconoce que su fundido entre los cristianos durante siglos y
«endurecimiento» ha sido parcial (11,25) y que que ha producido efectos devastadores en la
hay que verlo en relación con la salvación de las historia reciente. El Concilio Vaticano II ha
naciones (11,15). Por eso se atreve a decir que dado normas precisas para acabar con esa his-
los judíos se han convertido en enemigos del toria funesta. Pero es preciso avanzar todavía
Evangelio en favor de ustedes; es decir, Pablo no más y someter a un examen profundo nues-
considera la salvación de los pueblos como un tros esquemas mentales y operativos, a fin de
hecho aislado, sino que lo ve en relación con el superar el antijudaísmo expreso o latente que
endurecimiento parcial de Israel y con su sal- pesa demasiado en la relación judío-cristiana.
vación final. Porque ese endurecimiento durará De esa revisión global formaría parte un cam-
solamente hasta que haya entrado [en la salva- bio de formulación, porque la terminología
ción mesiánica] el número pleno de los gentiles tradicional –Antiguo Testamento– tiene resa-
(11,25) y al final todo Israel se salvará (11,26b). bios discriminatorios y no admite que Israel
La segunda respuesta de Pablo afirma que considere su Biblia como Sagrada Escritura
los judíos que se convirtieron en enemigos de independientemente de la lectura cristiana.
Dios desde el punto de vista del Evangelio si- En tal sentido, a veces se llega a pensar que el
guen siendo amados en virtud de la elección y «Antiguo» Testamento puede decir solamente
en atención a sus padres (11,28). Por eso Pablo lo que el «Nuevo» le permite.
prevé que obtendrán misericordia (11,27.31) y De ahí la propuesta de poner siempre entre
sostiene que no cesan de ser llamados a la inti- comillas el adjetivo «antiguo», o bien de susti-
midad con Dios, porque los dones y la llamada tuirlo por otro. En tal sentido, el empleo de la
de Dios son irrevocables (11,29). expresión «Primer Testamento» aportaría no-
tables ventajas, por los siguientes motivos:
1) Hablar de «Primer Testamento» evita la
¿Una nueva terminología? infravaloración del judaísmo, asociada al
nombre tradicional desde los orígenes del cris-
En muchos ambientes eclesiásticos y teológi- tianismo hasta nuestros días. La expresión
cos se ha difundido, desde hace algunos años, el «Antiguo Testamento», en efecto, no solo ha
uso de la expresión «Primer Testamento» para favorecido la depreciación de la parte «anti-
designar la parte de la Biblia cristiana que habi- cuada» de nuestra Biblia, sino que también ha
tualmente se denomina «Antiguo Testamento». provocado en los ambientes cristianos un in-
En consecuencia, también se habla de «Segun- veterado menosprecio del judaísmo. La hipo-
do Testamento» a propósito de las Escrituras es- teca pesa sobre ambas religiones, y cabe pre-
pecíficamente cristianas (el «Nuevo Testamen- guntar si una designación menos ambigua no
to» en la terminología tradicional). ayudaría a eliminar graves malentendidos.
Para justificar este cambio se aducen varios 2) La expresión «Primer Testamento» es bí-
argumentos. Uno tiene que ver con el diálogo blica. Se encuentra en la carta a los Hebreos
entre cristianos y judíos, cuyo desarrollo se ve- (8,7.13; 9,1.15.18) y también en la traducción
ría obstaculizado por el uso de una expresión griega de los Setenta: Yo me acordaré en favor
que puede interpretarse en sentido peyorativo. de ellos de la primera alianza, cuando los hice
Otro argumento apunta a una cuestión más de salir de la tierra de Egipto... (Lv 26,45 [LXX]).
fondo y trata de replantear el problema de la Es decir, la «primera alianza» se presenta co-
relación entre las dos partes de la Biblia. mo el comienzo que pone el fundamento y
Es verdad que la denominación «Antiguo perdura en sus efectos, ya que el castigo infli-
Testamento» no debe entenderse obligatoria- gido a Israel a causa de sus pecados no llegará
mente en sentido negativo, como, a la inversa, hasta el punto de aniquilarlos y de anular mi
tampoco debe interpretarse en sentido positi- alianza con ellos, porque yo soy el Señor, su
vo la expresión «Nuevo Testamento». Si «anti- Dios (26,44). Y este es precisamente el aspecto
guo» sugiere la idea de «origen» o de «ancia- que pone de relieve la expresión «Primer Tes-
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xix ¿ANTIGUO O PRIMER TESTAMENTO?

tamento»: la Biblia de Israel es el fundamento reino de paz (shalôm) que los profetas prome-
que fue puesto por Dios en primer lugar. Sobre tieron como un don de Dios. En la cadena de
él se asienta la nueva acción de Dios en Jesús esa historia de promesas, Jesús es para la fe
y en sus seguidores, de tal modo que la nueva cristiana el eslabón decisivo, que reconcilia al
alianza aparece como su renovada y definitiva mundo con el Dios de la paz. Pero no todas las
actualización. El «Primer Testamento» remite promesas veterotestamentarias pueden consi-
al «Segundo», como para recordarnos que el derarse cumplidas en Jesús, como no todas las
«Primero» no constituye en sí mismo la Biblia afirmaciones que se hacen en el NT sobre Je-
cristiana completa. sús tienen una base en el AT.
3) La expresión «Primer Testamento» co- Por tanto, AT y NT no se relacionan simple-
rresponde mejor a la continuidad histórica, ya mente como promesa y cumplimiento, sino
que las Escrituras judías surgieron primero y que, tanto para los judíos como para los cris-
fueron la primera Biblia de la joven Iglesia. tianos, el pleno cumplimento aún estaría por
Teológicamente constituye asimismo una for- llegar. A Jesús se lo considera como una espe-
mulación rigurosa, ya que da testimonio de la cie de «eslabón de conjunción» entre la pro-
«alianza perpetua» que Dios concluyó con Is- mesa veterotestamentaria y el cumplimiento
rael, su «hijo primogénito» (Éx 4,22; Os 11,1), escatológico definitivo.
punto de arranque del gran movimiento de En tal sentido, el «cumplimiento» de que ha-
alianza que debía abarcar a todos los pueblos. bla el NT sería uno más entre los muchos
4) El esquema promesa-cumplimiento es «cumplimientos» que ya se habían dado en la
ciertamente originario de la Biblia, pero no es historia de Israel. Sin embargo, el NT afirma
del todo adecuado para expresar la relación mucho más, ya que reconoce que ha tenido lu-
entre ambos Testamentos. Hablar «ingenua» o gar una superación de las estructuras antiguas
«agresivamente» del cumplimiento de todo el y una sustitución por otras nuevas. Jesús, al
AT en y por Cristo no responde ni al mensaje perfeccionar la Torá, se aparta ocasionalmente
del AT ni a la misión de Jesús atestiguada en el de su letra (Mt 5,20-48), y Pablo declara abro-
NT. Las promesas del AT, en efecto, tienen un gadas las disposiciones legales que tenían una
«excedente» con respecto a Jesús, y la misión finalidad exclusivamente pedagógica y por lo
de Jesús atestigua de manera definitiva que el tanto transitoria (Gál 3,23-25). La misma carta
reino de Dios, a pesar de todas las fuerzas del a los Hebreos, que emplea repetidamente la ex-
mal que puedan oponérsele, llevará el mundo presión «primera alianza», afirma expresamen-
a su culminación, así como la muerte de Jesús te: Al hablar de una nueva alianza, Dios declara
culminó en su resurrección. anticuada la primera, y lo que es viejo y anticua-
do está a punto de desaparecer (Heb 8,13).
Por otra parte, los que rechazan la idea cris-
Algunas observaciones críticas tiana de superación del AT por el NT hacen de
la Torá un absoluto en vez de colocarla en el
Es preciso reconocer que la denominación lugar que le corresponde en la economía de la
Antiguo Testamento podría llevar a una valora- alianza. La Torá, en efecto, pretendía hacer de
ción insuficiente o incluso a un menor aprecio Israel el pueblo santo de Dios, el pueblo sacer-
por el pueblo de Israel. Pero, a la inversa, la dotal; pero su éxito era limitado porque deja-
designación Primer Testamento puede respon- ba intacta la raíz del problema espiritual y mo-
der, en última instancia, a motivos extrínse- ral del ser humano (cf. Jr 31,31-34; Rom 7). El
cos, como sería el de promover la estima por NT, en cambio, no pretende otra cosa que rea-
el pueblo judío y el de favorecer el diálogo in- lizar efectivamente el designio de la alianza a
terreligioso con el judaísmo. Sin duda se trata la que estaba orientada la Torá y hacerla acce-
de un propósito loable, pero no puede suplan- sible, no solo a Israel, sino a toda la humani-
tar a la reflexión teológica. Por tanto, la desig- dad (cf. Rom 1,16-17).
nación hay que recabarla teológicamente de la El comienzo de la carta a los Hebreos con-
relación recíproca entre ambas alianzas, y no firma este punto de vista: «Dios, que en el pa-
de meras consideraciones extrínsecas. sado muchas veces y de muchas formas habló
El NT es más que un Segundo Testamento a nuestros padres por medio de los profetas, en
que viene después del Primero, como una se- esta etapa final nos ha hablado por medio del
gunda parte sigue a la primera. Toda nume- Hijo» (Heb 1,1-2). Es verdad que este pasaje
ración, en efecto, está abierta a ulteriores in- permite hablar de la Palabra de Dios y la de Bi-
tegraciones, y nada impediría esperar una blia como de un testimonio polifónico de la re-
«tercera» parte. Prueba de ello es el comenta- velación de Dios. Pero poner al Hijo como una
rio que hace Erich Zenger (un decidido defen- de esas tantas voces, como un eslabón más en
sor de la nueva terminología) al discurso de la cadena, sería distorsionar todo el sentido del
Pedro en el pórtico del templo, después de cu- texto. En realidad, lo que hace el autor de la
rar a un paralítico de nacimiento (Hch 3,12- carta es contraponer la palabra conclusiva de
26): Jesús es el Mesías, pero no lo es plena- Dios en el Hijo a la multiplicidad y multifor-
mente, porque todavía debe venir a traer el midad de de las anteriores revelaciones. Más
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¿ANTIGUO O PRIMER TESTAMENTO? xx

aún, todas las demás voces resultan plenamen- cristiano, mantener conjuntamente la identi-
te inteligibles en función de él. dad y la discontinuidad, sin dejar de reconocer,
Al subrayar la discontinuidad en la continui- al mismo tiempo, que la Biblia de Israel está
dad, la carta a los Hebreos, y el NT en su con- abierta a dos lecturas distintas.
junto, manifiestan una clara comprensión del Esta doble posibilidad depende, por una
cumplimiento de las Escrituras en la persona y parte, del potencial semántico plural que ca-
en la obra redentora de Jesús. La incompara- racteriza a la Torá y a los Profetas; y por la otra,
bilidad de Cristo con todo lo precedente no de la recepción del mismo texto bíblico por
obligó a la Iglesia primitiva a renunciar a la parte de distintas comunidades de fe. No exis-
continuidad. Pero tampoco dejó en la penum- te, en efecto, un «nivel cero de la Escritura», es
bra la discontinuidad con las Escrituras de Is- decir, una lectura de la Biblia absolutamente
rael. neutral, exenta de todo «pre-juicio» o «pre-
Es obvio que esta lectura de la Escritura ju- supuesto». El acceso al texto bíblico (como a
día no es la única lectura posible. Más aún, el cualquier otro texto) se sitúa siempre en una
pueblo judío tiene pleno derecho a leer su Bi- tradición hermenéutica o interpretativa que es-
blia desde su propia perspectiva y no a partir tablece las coordenadas de la interpretación.
de su cumplimiento en Cristo. Pero no por eso En la lectura cristiana, la resurrección de
la lectura cristiana deja de estar fundada en el Cristo es el centro en torno al cual se organiza
potencial literario y teológico del AT, y de ex- todo el conjunto. Este acontecimiento es la cla-
traer de esa fundamentación su propia legiti- ve de lectura de toda la Biblia y de los recuer-
midad. dos de la vida pública de Jesús. De ahí que la
La economía del AT, en efecto, además de lectura cristiana tienda a sobrevalorar el ele-
una economía de alianza era una economía de mento profético, como lo muestra, por ejemplo,
promesa, cuyo centro de gravedad no estaba en el episodio de Emaús: los discípulos narran lo
el pasado sino en el futuro. En la perspectiva que había sucedido en Jerusalén y Jesús narra
profética, hacia ese futuro tiende toda la histo- la historia santa: Y comenzando por Moisés y
ria de la salvación, de manera que el dinamismo continuando con todos los Profetas, les interpre-
interno del AT, en cuanto promesa, no encuen- tó en todas las Escrituras lo que se refería a él (Lc
tra su razón de ser en sí mismo sino en un ésja- 24,27). Más allá del sentido literal de los textos
ton que lo supera. Pero estas promesas, sin su está el «cumplimiento» operado por Jesús, y los
cumplimiento, resultan un enigma para el cre- escritos neotestamentarios, por medio de dis-
yente de la antigua alianza. El misterio de Cris- tintos procedimientos interpretativos, hacen que
to, por el contrario, se presenta como un prin- las dos «historias» se correspondan.
cipio de inteligibilidad. Sin él, todo permanece La lectura judía, en cambio, no utiliza nin-
igualmente enigmático. Con la fe en él, en cam- guna clave exterior, sino que se complace en
bio, los elementos dispersos se unifican en una desarrollar hasta el infinito las más mínimas
síntesis coherente y establecen una jerarquía de virtualidades del texto bíblico. Esto desembo-
valores que muestran al Mesías Jesús plena- ca en una proliferación del comentario que se
mente integrado en la antigua economía. La fe justifica con la frase del Salmo: «Una cosa ha
en Cristo permanece fiel al AT precisamente en dicho Dios y yo he escuchado dos» (Sal 62,12).
el momento en que supera sus límites. Cuando se aplica al estudio de las Escritu-
Por eso, si por motivos teológicos intrínsecos ras el método histórico-crítico, los exégetas
consideramos la revelación de Dios como con- modernos (judíos o cristianos) pueden llegar a
cluida en Cristo, parecería que es insuficiente un acuerdo en puntos esenciales. Pero en al-
«numerar» las dos alianzas como «primera» y gunas ocasiones el exégeta del NT tendrá que
«segunda». Los términos Antiguo y Nuevo ex- introducirse en la hermenéutica judía antigua,
plican más convenientemente lo que está en en sus principios y presupuestos (es decir, en
juego en la Escritura. El adjetivo Antiguo deja la mentalidad derásica), para comprender la
en claro que la verdad de la Escritura de Israel forma en que el NT trata el texto y la tradición
es, sin duda, la verdad entera, pero que esa ver- del AT. La unidad de la Escritura en conjunto
dad permaneció en parte oscurecida hasta que y en cada una de sus partes, la explicación de
la luz de Cristo se difundió sobre ella. A partir la Escritura por la Escritura, así como la plu-
de Cristo, en efecto, es comprensible la Escritu- ralidad de sentidos que encierra, hacen ver al
ra de Israel en su sentido más pleno. intérprete del NT la amplitud de miras con
que el judaísmo interpretaba la Biblia para
aprehender su sentido. Por tanto, el derás ten-
Lectura judía y lectura cristiana drá que ser considerado en lo sucesivo como
de la Biblia de Israel una categoría fundamental del análisis crítico
del NT, especialmente de los evangelios, ya
La Biblia cristiana contiene dos partes sur- que es el medio natural en que se insertan los
gidas en contextos diferentes. El binomio AT- escritos neotestamentarios.
NT no implica oposición sino correlación. Por En consecuencia, la exégesis cristiana debe
eso es indispensable, desde el punto de vista tener en cuenta la recomendación de las «No-
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xxi ¿ANTIGUO O PRIMER TESTAMENTO?

tas para una presentación correcta de los ju- BIBLIOGRAFÍA


díos y del judaísmo en la predicación y la ca-
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sus Escrituras Sagradas en la Biblia cristiana, PPC, Pontificia Comisión Bíblica, El pueblo judío y sus
Madrid 2002, p. 163. Una buena parte de este artícu- Escrituras Sagradas en la Biblia cristiana, PPC,
lo se inspira en este Documento y reproduce a veces Madrid 2002.
textualmente frases y aun párrafos enteros. Strack, H. L. y Stemberger, G., Introducción a la Li-
4. Esta afirmación es un elemento constante en teratura Talmúdica y Midrásica (Edición Españo-
la historia de la exégesis. La imperfección de algu- la preparada por Miguel Pérez Fernández), Bi-
nos elementos contenidos en el AT fue señalada una blioteca Midrásica, Valencia 1988.
vez más por el Concilio Vaticano II, y el Documento Zenger, E., «Überlegungen zu einem neuen christli-
de la Pontificia Comisión Bíblica sobre La interpre- chen Umgang mit dem sogenannten Alten Testa-
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tema: «Los escritos del AT contienen elementos “im- —, «Die grundlegende Bedeutung des Ersten Testa-
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no podía eliminar desde el comienzo». Auschwitz», Bible und Kirche 55 (2000) 6-13.
04.219 - 04 21/10/09 17:43 Página 3

La inspiración de la Sagrada Escritura


Armando J. Levoratti

Los cristianos, como los judíos y musulma- lencio, que rehúsa aceptarla. La persona inter-
nes, compartimos la convicción de que Dios pelada es la que decide sobre la respuesta que
nos ha hablado. Para la fe cristiana, el punto está dispuesta a dar, y cualquiera que sea esta
culminante de esta autocomunicación de Dios –aceptación o rechazo, entusiasta admiración
es Jesucristo. Pero la Biblia atestigua que ya o silencio lleno de sentido– esa persona queda
antes de la encarnación Dios había hablado a bajo el impacto de la palabra oída, al tiempo
nuestros padres, en muchas ocasiones y de di- que su libertad se mantiene intacta.
versas maneras, por medio de los profetas Por otra parte, la facultad de hablar no es en
(Heb 1,1). De esta revelación divina dan un fir- el ser humano una capacidad yuxtapuesta a las
me testimonio los mismos profetas, que tienen demás o situada en el mismo plano que las
la certeza de anunciar lo que sale de la boca del otras. Antes de la palabra el mundo no tiene
Señor, y no, como los falsos profetas, las visio- una configuración precisa. El lenguaje aporta
nes de su imaginación (Jr 23,16). Por eso ellos nombres y esos nombres permiten delimitar
tienen la osadía de introducir sus mensajes las fronteras de lo real. Los animales estaban
con estas palabras: Así habla Yahvé. delante de Adán, pero no fueron para él seres
Esa convicción presupone en los seres hu- reales hasta que le dio un nombre a cada uno
manos la capacidad de escuchar la voz de (Gn 2,19-20) 1. La imposición de un nombre es
Dios. A este respecto conviene recordar que un acto de la actividad ordenadora por la que el
Karl Rahner definió al ser humano como Hö- nombrador se adueña en alguna forma de las
rer des Wortes («oidor de la Palabra»), es decir, criaturas, objetivándolas ante sí. Si este proce-
como el ser que debe estar a la escucha para so estuviera ya prescrito por la naturaleza de
poder responder a las preguntas fundamenta- las cosas, sería en todas las lenguas único y uni-
les que brotan de su existencia. forme. Pero los nombres que registran las dis-
Pero tal convicción presupone asimismo tintas lenguas no pueden ser interpretados de
que Dios es capaz de comunicarse; más aún, forma invariable. Se hallan más bien determi-
que de hecho Dios ha hablado (cf. Heb 1,1-2) y nados por los intereses, necesidades y propósi-
que nos ha hecho oír su Palabra. La expresión tos humanos, que no son fijos e inmutables, si-
«Palabra de Dios» es obviamente una metafó- no que cambian de una sociedad a otra.
ra, porque la emisión vocal de una palabra se «Tomar la palabra» es una nota distintiva
produce mediante un acto de fonación que so- de los seres humanos. Una persona no sería tal
lo metafóricamente puede atribuirse a Dios. si no le fuera concedida el habla. La palabra es
Sin embargo, esta metáfora es singularmente el salvoconducto que la introduce en el uni-
apropiada y prácticamente insustituible. verso humano. Cada palabra nos orienta en un
Ante todo, porque a través de la palabra, y, mundo que no se da tal cual, de una vez por
por lo general, solo a través de ella, una perso- todas, sino que se va construyendo palabra
na puede influir sobre otra sin vulnerar su li- por palabra. Con cada palabra que aprende, el
bertad. Sobre los demás se puede actuar me- niño amplía y enriquece las dimensiones de su
diante la acción directa, hasta llegar incluso a universo personal.
la coacción. Pero mientras que la coacción im- Así el lenguaje de la vida cotidiana propor-
pide que la persona agredida ejerza su libertad ciona las objetivaciones indispensables y arti-
y actúe por iniciativa propia, el que escucha la cula el orden que asigna un lugar a cada cosa.
palabra que otra persona le dirige tendrá que La realidad se presenta entonces como un
dar algún tipo de repuesta: creerá en la pala- mundo ya constituido y estructurado, vale de-
bra ofrecida a su libre capacidad de acepta- cir, como una serie de objetos nombrados an-
ción, o manifestará, a veces con un simple si- tes que la persona surja a la vida. Vivimos en
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ARTÍCULOS GENERALES 4

un sitio que tiene un nombre geográfico; nos Incluso el Dios del AT, aunque se niega a re-
movemos en una red de relaciones humanas velar su plena identidad, acepta figurar en el
que están ordenadas mediante un vocabulario; universo de la palabra humana con el nombre
utilizamos instrumentos cuyo nombre figura de Yahvé. Y el mismo Jesucristo, como Pala-
en el léxico de la comunidad lingüística. De es- bra encarnada de Dios, estuvo sujeto durante
ta manera, el lenguaje marca las coordenadas su vida terrena a las leyes y a las limitaciones
de la vida en sociedad. del lenguaje humano.
La lengua común proporciona un cuadro
para el despliegue de la actividad verbal, pero
hablar no es repetir algo ya dicho. La palabra Encarnación e inspiración
es de alguna manera recreada cada vez que se
la pronuncia. Especialmente cuando la perso- El misterio de la Escritura radica en la do-
na que habla es un verdadero poeta, el poema ble naturaleza de su contenido, que mantiene
se nos da como algo nunca dicho, y no lo reci- una cierta correspondencia con la doble natu-
bimos como sabido de antemano, sino como raleza de Cristo 3. Por una parte, la Biblia es el
una nueva creación. testimonio que Dios da de sí mismo y de su
La comunicación no completa su ciclo si el plan de salvación; por la otra, todo el mensaje
mensaje no llega a destino o no es comprendi- de la Escritura está expresado en un lenguaje
do por el interlocutor. Por eso la comunicación humano, de manera que los libros que la inte-
intencional supone la voluntad deliberada de gran, en cuanto obras literarias, presentan la
afirmar algo y de provocar una respuesta. Si se organización formal y emplean todos los com-
da un verdadero diálogo, la reciprocidad del ponentes de un escrito: textos en prosa, poe-
intercambio verbal actualiza en los interlocu- mas, relatos, parábolas y otros pasajes de di-
tores posibilidades tal vez dormidas: toda pala- versa índole, que configuran una notable
bra es una especie de aguijón que llama a des- variedad de géneros literarios 4.
pertar del sueño y a descubrir en el mundo y en Establecer esta analogía entre la Palabra es-
uno mismo valores antes desconocidos 2. crita y el Verbo encarnado de Dios implica
El lenguaje contribuye al mismo tiempo a cierto riesgo. Sin embargo, la descripción que
la constitución del ser personal. Hablando, la Juan hace del Verbo hecho carne muestra que
persona penetra en su mundo interior –un hay una cierta correspondencia entre la encar-
mundo confuso, impreciso, múltiple, hecho de nación de Cristo y la composición del texto sa-
enigmas e incertidumbres– y en el diálogo grado. En un caso como en el otro, la Palabra
consigo misma y con los demás avanza en el de Dios se hace presente en el mundo. El Ver-
proceso de autocomprensión. Si por azar o bo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn
por milagro se desvanecieran las palabras, nos 1,14), y así como decimos que el Hijo de Dios
hundiríamos en una angustia insoportable. El se hizo verdadero hombre, también podemos
súbito mutismo nos expondría al suplicio más decir que la palabra escrita de Dios es lengua-
cruel. Sin palabras, nos veríamos enfrentados je humano en el sentido más pleno. En Cristo
con un mundo innombrado, con el objeto pu- no hay nada humano que no sea manifesta-
ro y el hecho desnudo. ¿De dónde sacaríamos ción y expresión de su divinidad. Análogamen-
entonces la audacia para poder afrontarlo? te, no hay nada divino en la Biblia que no se
De estas breves reflexiones sobre las funcio- revele y comunique a nosotros en términos hu-
nes del lenguaje se desprende una conclusión manos. De ahí que el único modo de conocer
de capital importancia. Solamente en el ámbi- lo que Dios revela en la Escritura sea conocer
to creado por la palabra puede hacerse efectiva lo que han dicho los escritores humanos.
la revelación personal de Dios. La decisión di- Obviamente, esta analogía no debe ser lle-
vina de darse a conocer a los hombres proce- vada hasta el extremo. Hay diferencias consi-
de de su absoluta libertad. Pero esa revelación, derables que no pueden pasarse por alto. En la
para ser comprendida, debía tomar la forma encarnación, la unidad de la naturaleza hu-
del lenguaje humano y expresarse lingüística- mana y la naturaleza divina se realiza en la
mente. Así, cuando nos sentimos interpelados persona del Verbo. En la inspiración escritu-
por la revelación de Dios, percibimos esa in- raria, esa unidad personal está ausente. Sin
terpelación de una forma que se ajusta a la ca- embargo, una y otra se implican mutuamente.
pacidad humana de comprensión y de comu- La palabra de los apóstoles debió seguir al he-
nicación. No hay Palabra de Dios sin palabra cho de la encarnación, porque sin ella no sa-
humana. Dios se hace presente humanamente bríamos nada acerca de la vida y la obra de Je-
en el lenguaje, y la fe solo puede oír a Dios es- sús. Decir que el Verbo se hizo carne no es lo
cuchando palabras humanas. Él ha escogido mismo que decir que la Palabra se hizo Escri-
testigos humanos en cuyas palabras se expre- tura; pero sin el anuncio de la salvación el Ver-
sa el Espíritu Santo (a veces de una manera bo no podría ejercer su acción redentora a tra-
demasiado humana), y la fe no es nada más vés del tiempo y del espacio.
que la respuesta a la Palabra en la que Dios se Conocemos a Dios en términos humanos
hace presente al lenguaje. porque Jesucristo se anonadó a sí mismo y se
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5 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

hizo en todo semejante a nosotros (Flp 2,6-7). los juicios (res et sententias, según la teoría de
En Él, Dios se hizo verdadero hombre, y por Franzelin), dejando al autor humano la tarea
eso ha podido decir: El que me ha visto ha vis- de expresar esas ideas con palabras y formas
to al Padre (Jn 14,9), porque el Padre y yo so- literarias adecuadas y haciendo que la expre-
mos uno (Jn 10,30). sión verbal no traicione el pensamiento.
Esta «condescendencia» divina, manifesta- Sin embargo, se ha demostrado que esa ex-
da de manera insuperable en el hecho de la en- plicación es insuficiente, ya que es preciso ha-
carnación, también se puso de manifiesto en el blar de la permanente acción tanto de Dios co-
proceso histórico de la revelación bíblica. Dios mo del autor humano en todo el proceso de
habló (Heb 1,1), y un Dios trascendente que se composición del escrito inspirado. No hay pro-
revela a la humanidad con palabras humanas piamente interacción, porque no hay algo que
tiene necesariamente que aceptar las limitacio- hace solamente Dios y algo que hace solamen-
nes del lenguaje humano. En tal sentido, la te el hombre. Uno y otro trabajan al unísono,
analogía entre la encarnación y la inspiración uno como causa trascendente y el otro como
nos ayuda a comprender mejor que tanto la ac- fiel ejecutante de todo lo que Dios quiere co-
tuación de Jesús de Nazaret como las palabras municar. Así quedan descartadas las teorías de
de Dios en la Escritura están ligadas a un de- la «aprobación subsiguiente» y de la simple
terminado contexto geográfico e histórico. «asistencia». En cuanto libro inspirado por
Estas limitaciones se perciben especial- Dios, la Escritura es totalmente divina y total-
mente cuando la visión del mundo reflejada en mente humana.
los textos bíblicos se confronta con el formi-
dable desarrollo de las ciencias modernas. Esa
confrontación pone en evidencia la distancia Un nuevo enfoque de la cristología
cultural que separa a los textos bíblicos del
mundo contemporáneo. Pero manifiesta, al Para completar esta analogía conviene tener
mismo tiempo, que la Escritura puede tras- presente el cambio de perspectiva que la mo-
cender su contexto histórico originario y supe- derna exégesis de los evangelios ha introducido
rar sus propias limitaciones, para dar testimo- en la cristología. Este cambio se resume en una
nio de una verdad que está más allá de las distinción fácil de entender en líneas generales,
coordenadas de espacio y de tiempo. pero difícil de elaborar teológicamente. Hoy se
Hay que tener presente, asimismo, que Dios habla, en efecto, de una cristología descendente
habita una luz inaccesible que nadie ha visto ni y de una cristología ascendente. En ambos ca-
puede ver (1 Tim 6,16), y que siempre que sale sos se marca una dirección, señalando el punto
al encuentro del hombre se manifiesta con de partida: de arriba abajo o de abajo arriba. La
una cierta oscuridad (cf. Éx 33,18-23). Así co- cristología descendente parte de la Trinidad y
mo el Verbo de Dios aparece velado en la car- de la encarnación para llegar al hombre Jesús
ne de Cristo y solo es visible a los ojos de la fe, de Nazaret; la cristología ascendente, asumien-
así también la Escritura ha tomado la forma do los aportes de la exégesis bíblica, parte del
de siervo y solo al creyente se le manifiesta co- hombre Jesús en dirección a Dios.
mo Palabra de Dios (cf. Flp 2,6-8) 5. En lo que respecta a la cristología descen-
dente, el esquema abstracto de la doble natura-
leza (humana y divina) induce con frecuencia
Objeciones contra la analogía a un cierto monofisismo, que acentúa la divi-
entre encarnación e inspiración nidad de Cristo en desmedro de su humanidad.
Se insiste demasiado en el hecho de que Dios
No pocos teólogos y escrituristas rechazan se ha encarnado y demasiado poco en la reali-
esta analogía, porque la consideran inadecua- dad misma de la encarnación. Por otra parte,
da. Cristo, en efecto, es totalmente humano y nuestra idea preconcebida de lo que es Dios
totalmente divino en virtud de la unión de dos dictamina de antemano lo que Jesús tiene que
naturalezas en la persona del Verbo. De la Es- ser, de modo que él se presenta como una ilus-
critura también decimos que es totalmente hu- tración del Dios ya conocido y no como una
mana y totalmente divina. Pero en la práctica nueva revelación, original e irreductible.
–dicen estos autores– hablamos de una «inte- La cristología ascendente sigue de algún mo-
racción» de dos aspectos dinámicos: Dios y el do el método del NT. Los apóstoles y los prime-
autor humano. Es decir, hablamos de interac- ros seguidores de Jesús lo acompañaron duran-
ción cuando describimos la inspiración, pero te el tiempo que él estuvo entre ellos y solo tras
no cuando hablamos de Jesucristo. Así la ana- la experiencia de la muerte y la resurrección lo
logía se quiebra cuando más la necesitamos. reconocieron como Hijo de Dios. A partir de la
Frente a esta objeción cabe preguntar si la experiencia pascual, los ojos de los testigos se
palabra «interacción» es la más apropiada pa- volvieron hacia atrás y evocaron todo lo que ha-
ra describir el hecho de la inspiración. Una bía sucedido antes, empezando por Galilea des-
verdadera interacción se daría, por ejemplo, si pués del bautismo que predicaba Juan (Hch
Dios comunicara al hagiógrafo el argumento y 10,37). La cristología de los evangelios es así el
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ARTÍCULOS GENERALES 6

resultado de un doble movimiento: uno es el de «corporalmente» toda la penitud de la divini-


la confesión de fe pascual, que se retroalimenta dad (Col 2,9). La expresión «Dios-hombre» no
de recuerdos históricos; el otro llena de sentido deja intacta la significación de ninguno de los
los recuerdos históricos, a la luz de la resurrec- dos términos: Dios es el Dios encarnado, que se
ción y de la novedad de vida que esta produce anonadó a sí mismo y asumió la forma de es-
en quienes confiesan a Jesús como Hijo de Dios. clavo; hombre es el hombre deificado, una nue-
En una palabra, a partir del reconocimiento va perfección en el modo de ser humano.
puesto en marcha por la resurrección, los discí- En la línea del Concilio Vaticano II, los es-
pulos vuelven los ojos hacia Jesús, no para evo- tudios de cristología más recientes no suelen
carlo como una realidad puramente histórica, empezar por el estudio de los dogmas cristoló-
sino diciendo al mismo tiempo lo que significa gicos, sino por el testimonio de los evangelios
y es para nosotros. acerca de Jesús. Pero la cristología ha dado
El reconocimiento de la plena humanidad luego un importante paso más, y ha asumido
de Jesús no implica un debilitamiento de su di- como un dato irrenunciable la distinción entre
vinidad. Al contrario, en el rostro humano de el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. No hay
Jesús vemos el rostro de Dios Padre (Jn 14,8- separación ni ruptura entre uno y el otro. Al
10) y, por tanto, en la humanidad se manifies- contrario, los evangelios sinópticos, y aun el
ta el sentido auténtico de su divinidad. El hom- evangelio de Juan, proclaman la fe en Jesu-
bre Jesús de Nazaret reveló en su humanidad cristo a través de la historia de Jesús, porque
tal grandeza que los apóstoles y los primeros quién es y qué sigue siendo Jesucristo es algo
testigos de su vida terrena, al final de un largo que solo puede ser narrado, como lo muestra
proceso de interpretación y de reflexión, pu- desde el principio la proclamación del kerig-
dieron decir que un ser humano como Jesús te- ma cristiano: A Jesús de Nazaret, el hombre a
nía que ser la encarnación de Dios. Jesús es hu- quien Dios acreditó ante ustedes, realizando por
mano en el pleno sentido de la palabra, pero lo su intermedio los milagros, prodigios y signos
es también de una manera excepcional, por ser que todos conocen... ustedes lo hicieron morir...
la revelación única y excepcional de Dios. pero Dios lo resucitó (Hch 2,22-24) 6.
Cuanto más hombre se presenta Jesús, tanto Esta distinción, sin afirmar la existencia de
más Dios se manifiesta en él. Cuanto más Dios dos sujetos diferentes –el Jesús de la historia
es Jesús, tanto más el hombre se revela en él. es el Cristo de la fe–, permite plantear una for-
Por eso, el desafío actual no radica ya en ma más radical de cristología ascendente: la
descubrir que Jesús es realmente hombre, sino que arranca no ya del Jesús del NT, sino del Je-
que es tal hombre. Mientras se nos escape ha- sús de la historia que subyace tras el testimo-
cia lo universal abstracto, él seguirá acomo- nio neotestamentario.
dándose a nuestros prejuicios, sin cambiarnos De ahí que para acceder al misterio del Ver-
ni cambiar nuestra situación, porque lo abs- bo encarnado sea necesario rastrear la expe-
tracto permanece verdadero independiente- riencia original que la generación apostólica
mente de las condiciones históricas. Pero la tuvo de Jesús. El acento se pone en la huma-
cosa cambia radicalmente si el verdadero an- nidad, en las actitudes y en la praxis liberado-
claje de la revelación es este hombre Jesús, el ra de Jesús como mediaciones históricas de la
hijo del carpintero, el predicador del reino de salvación y a partir de allí se llega a descubrir
Dios, el profeta aceptado por unos y rechaza- en su vida y en sus palabras la plena revela-
do por otros, fiel hasta la muerte en su com- ción de Dios. Como no conocemos el carácter
bate a favor de la justicia. De la cristología de divino de Jesús más que a través de su huma-
Marcos a la de Juan se produce una creciente nidad, se parte del encuentro humano con él
acentuación de los rasgos divinos de Jesús. Pe- (cf. Mc 1,27; 6,1-3) para culminar en su pre-
ro la evidencia básica es en todos la misma: los existencia divina (cf. Jn 1,1; 1 Jn 1,1). De he-
primeros discípulos hablaban de un hombre cho, los primeros cristianos reconocieron a
que había comido y caminado con ellos. Cuan- Jesús como Hijo eterno de Dios al descubrir el
do afirmaban de él algo divino, lo sentían an- carácter único y singular de sus enseñanzas,
clado en lo humano, como lo insinúa el co- sus acciones y su vida 7.
mienzo de la primera carta de Juan: Lo que Esta perspectiva cristológica nos retrotrae
existía desde el principio, lo que oímos, lo que todavía más a la experiencia primera de los
vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y discípulos y contemporáneos de Jesús. Nos si-
palparon nuestras manos... (1 Jn 1,1). túa, por así decir, al lado de los apóstoles y nos
Esta nueva orientación ha traído como con- hace recorrer con ellos el camino que los llevó
secuencia un desplazamiento importante en el de ver a Jesús y convivir con él a confesarlo co-
pensamiento cristológico: ya no se parte de una mo el Cristo de Dios. Está fuera de duda, en
formulación dualista, sino de la realidad de la efecto, que para ellos la experiencia primera y
revelación divina en el Hombre-Jesús, situada elemental fue la del encuentro con el hombre
enteramente en el orden creado. El Dios invisi- Jesús de Nazaret y que solo poco a poco fue-
ble (1 Tim 6,16) se ha hecho visible en la hu- ron descubriendo que en él se revelaba «algo
manidad de Jesús de Nazaret, en quien habita más». Ese «algo más» no aparecía como un
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7 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

suplemento separado y extraterreno, sino que a sus propios fundamentos. Las críticas litera-
brotaba naturalmente de sus gestos y pala- ria e histórica son el auxiliar indispensable de
bras. Las palabras y actitudes de Jesús eran la teología cuando ella se esfuerza por com-
signos que revelaban una realidad única e irre- prender su objeto a partir de la Escritura 8.
ductible a lo puramente humano: humano co- Como en el misterio de la encarnación, el
mo Jesús solo podía serlo Dios mismo. Tan pleno reconocimiento del caracter inspirado
verdadera es la afirmación «Jesús es Dios» co- de la Escritura (es decir, de su carácter «teán-
mo su correlato: «Dios es Jesús». drico» o humano-divino) no debe llevar a una
En esta perspectiva, una cuestión capital de especie de monofisismo que sobrevalora un
la cristología es el Jesús histórico. Jesús mis- aspecto en detrimento del otro. Es decir, no
mo (y no una idea preconcebida acerca de él) debe sacralizar el texto hasta el punto de ne-
está en el origen de la reflexión teológica. La garle su dimensión humana y su enraizamien-
cristología explicita una experiencia y un dato to en la historia.
originales, que hunden sus raíces en el en- Si la Biblia es en cierto sentido una encar-
cuentro con el Jesús histórico y en el trato per- nación de Dios, y más concretamente una en-
sonal con él. carnación en la esclavitud y debilidad de la le-
tra, resulta lógico que aparezca como un libro
sometido a los condicionamientos de la histo-
Influencia de este enfoque cristológico ria. Como cualquier otro libro antiguo, y qui-
en la teología de la inspiración zá de manera más pronunciada, la Biblia ha
recorrido el difícil camino de los manuscritos
Esta profundización de la perspectiva cris- anteriores a la imprenta: fallas de los copistas,
tológica proyecta nueva luz sobre la teología traducciones defectuosas y accidentes filológi-
de la inspiración. cos de todo tipo.
1) En primer lugar, nos invita a reflexionar Todo esto es un simple resumen de los da-
seriamente sobre la dimensión humana de la tos con que tropezará el investigador al en-
Escritura. Cuando la Escritura afirma que Dios frentarse con la Biblia. Pero, por otra parte, el
habló, quiere decir que la revelación divina reconocimiento de la Biblia como Palabra de
asumió la forma de un discurso humano; y Dios nos invita a no limitarnos al trabajo críti-
cuando añade que habló en distintas ocasiones co. Por necesario que sea, ese trabajo debe in-
y de diferentes maneras, da a entender clara- tegrarse en un conjunto más vasto. Los libros
mente que la revelación de Dios a su pueblo es- sagrados reciben su unidad interna del miste-
tuvo ligada a tiempos y lugares determinados: rio de Cristo, que constituye en definitiva su
tiempos de libertad o de cautiverio, de guerra o sentido único. La revelación forma un todo co-
de paz, de indigencia o prosperidad (cf. Ecl herente, cuya clave de bóveda es la persona de
3,1-8). Las personas que contribuyeron a for- Cristo. Y así como el Verbo se manifestó en la
mar las tradiciones, las que transmitieron esas carne lleno de gracia y de verdad (Jn 1,14), así
tradiciones, y las que finalmente las fijaron por también la palabra hecha texto es fuente de
escrito, actuaron en un contexto histórico bien gracia y de verdad para el creyente.
preciso, y es obvio que aquel contexto, debido 2) Una segunda consecuencia, no menos
al paso del tiempo y a los consiguientes cam- importante, tiene que ver con la existencia del
bios culturales, difiere considerablemente de canon bíblico, que es un punto clave para la
nuestro entorno actual. De ahí que sería impo- teología de la inspiración. Al fin de cuentas, es
sible comprender lo que la Biblia dice realmen- el canon el que nos dice qué libros son inspi-
te sin tener un cierto conocimiento del tiempo rados y qué libros no lo son, ya que él fija los
y las circunstancias en que actuaron y redacta- límites dentro de los cuales la Iglesia afirma
ron sus escritos aquellos servidores y testigos que ha actuado el carisma de la inspiración.
de la Palabra (cf. Lc 1,2). Pero, una vez reconocida la existencia del ca-
Por tanto, la aplicación de la crítica históri- non, el problema consiste en saber cómo se fi-
ca y literaria al estudio de la Biblia no es un jaron sus límites, ya que el reconocimiento
desarrollo lamentable ni un elemento arbitra- por parte de la Iglesia del carácter inspirado
rio traído de fuera, como una práctica ajena o de los libros canónicos ha sido un descubri-
contraria a la índole profunda de los textos sa- miento a posteriori y no una presuposición a
grados. Tampoco ha de ser vista como una priori. De hecho, el canon quedó fijado des-
señal de escepticismo frente al mensaje de la pués de varios siglos de experiencia con un
Escritura. Al contrario, es precisamente la di- conjunto de escritos cristianos, algunos de los
mensión humana de la Escritura la que hace cuales terminaron por constituirse en norma-
que estas investigaciones críticas sean no solo tivos para la comunidad de fe.
fructuosas sino también necesarias para una Ahora bien, existe un cierto paralelismo en-
auténtica comprensión de la Biblia. En tal tre el desarrollo de la cristología y el reconoci-
sentido, esta clase de investigaciones pone de miento del carácter divino de los escritos del
manifiesto una vez más que la fe cristiana no NT. La cristología, en efecto, hunde sus raíces
excluye la posiblidad de acceder críticamente en el encuentro de un grupo de galileos con el
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ARTÍCULOS GENERALES 8

hombre Jesús de Nazaret. En el comienzo de Dios. Por consiguiente, es tarea del creyente
todo está la historia de Jesús de Nazaret –lo que encontrarse personalmente con la Palabra au-
dijo y lo que hizo– y la respuesta a esa historia téntica de Dios bajo la guía del Espíritu Santo.
con una confesión de fe: Tú eres el Cristo, el Hi- En este encuentro, el canon eclesial ofrece sin
jo del Dios viviente (Mt 16,16; cf. Jn 6,68-69). duda una indicación valiosa, ya que invita a
De manera semejante, en los primeros si- no poner los libros de la Escritura en un plano
glos del cristianismo se llevó a cabo una inten- de igualdad con otros escritos.
sa actividad literaria, y la delicada tarea de la Sin embargo, desde el s. XIX comenzó a
Iglesia consistió en discernir qué libros fueron abrirse paso en la teología protestante la bús-
escritos por inspiración divina y, por lo tanto, queda de criterios de canonicidad más objeti-
debían ser reconocidos como normativos para vos. M. Lods, por ejemplo, ha hablado de una
la fe. La accidentada historia del canon, tanto especie de «intuición religiosa» concedida a la
en los comienzos del cristianismo como en la Iglesia del s. II para discernir los escritos por-
Iglesia contemporánea, puede suministrar los tadores de una auténtica revelación divina.
elementos necesarios para proyectar un poco Mucho más cerca de la doctrina tradicional,
de luz sobre este difícil problema. Oskar Cullmann ve en la fijación del canon un
Como se verá mejor más adelante, la Iglesia acto de la Iglesia, que al tomar esa decisión re-
antigua no estableció en forma sistemática los conoce la autoridad de las Escrituras y confir-
criterios de canonicidad. Solo a partir del s. ma su sometimiento a la Palabra de Dios.
XVI, con el surgimiento del protestantismo, se Cullmann empieza por afirmar que los es-
vio la necesidad de plantear seriamente la critos incluidos más tarde en el canon del NT
cuestión, ya que el principio de sola Scriptura se impusieron a la Iglesia por su autoridad
niega toda autoridad dogmática fuera de la Es- apostólica intrínseca. Solo entonces ella tomó
critura misma y considera a la tradición ecle- la decisión, con carácter normativo y obligato-
siástica como un mero testimonio humano, rio para todos los tiempos futuros, de fijar el
útil en la medida de su sometimiento a la Es- canon de los libros inspirados por Dios. Esta
critura pero despojado de todo valor normati- decisión tuvo lugar en la segunda mitad del s.
vo. En consecuencia, frente a la pregunta: ¿có- II y marcó para siempre la frontera entre los
mo fundar en la Escritura misma el principio principios de la época fundacional de la Igle-
de canonicidad que la acredita como Palabra sia y la Iglesia postapostólica que vino des-
de Dios?, los criterios externos, ligados a la au- pués. El principal justificativo de una decisión
toridad de la Iglesia y a su tradición, debían ser tal ha sido la cercanía con la auténtica predi-
sustituidos por criterios internos, capaces de cación apostólica, que permite para siempre a
imponerse a todo creyente y a la Iglesia misma. la Iglesia ponerse ante la majestad del Kyrios
A partir de este principio, la teología pro- a través de la Biblia.
testante siguió caminos diversos. Juan Calvino Como puede verse fácilmente, la Iglesia
habló de una soberana decisión de Dios que ocupa un puesto en la concepción de estos teó-
suscitó un consentimiento general en la Igle- logos. Pero su preocupación fundamental es
sia primitiva. Luego, en la línea abierta por los evitar toda apariencia de sometimiento de la
reformadores, las diferentes confesiones acen- Escritura a la Iglesia. En el caso de Barth, el
tuaron cada vez más la acción del Espíritu creyente tiene que enfrentarse solo ante la Es-
Santo, que da testimonio de sí mismo en el co- critura, sin ningún criterio objetivo que le ase-
razón de los creyentes y les revela interior- gure que ella es la Palabra de Dios. Cullmann,
mente el carácter divino de la Escritura. por su parte, propone una hipótesis histórica-
Esta concepción se afirma con fuerza en la mente inverificable (la fijación del canon bí-
teología de Karl Barth, que asigna a la Palabra blico por parte de la Iglesia en el s. II) y supo-
de Dios una autoridad absoluta y no compar- ne una radical separación entre la Iglesia
tida por nada ni nadie más. Barth insiste, so- apostólica y la Iglesia posterior, ya que esta úl-
bre todo, en el autotestimonio o autopistía de tima, en su hora primera, habría tomado deci-
la Escritura como criterio de canonicidad. A la siones que no podría tomar después.
Iglesia le compete sin duda una función im- En todos estos casos late el problema de las
portante, ya que es ella la que transmite el ca- relaciones entre la Escritura y la Iglesia con su
non de las Escrituras. Pero no tiene poder pa- tradición y su magisterio. Al rechazar el valor
ra transmitirlo con la autoridad de una normativo de estos últimos, se desvanece la
definición infalible, ya que la Iglesia, infalible posibilidad de fundamentar objetivamente el
en Cristo, que es su Cabeza, es falible e inse- canon bíblico, y todo queda remitido, en últi-
gura en sus miembros, como cualquier insti- ma instancia, al puro sujeto individual frente
tución humana. Por tanto, si existe un canon a la Escritura.
es porque la Escritura se ha impuesto a la Igle- Con toda razón, la teología protestante recu-
sia, constituyéndose a sí misma como canon y rre al testimonio del Espíritu Santo para expli-
principio normativo. De lo contrario, la Iglesia car cómo se llega a reconocer el carácter inspi-
se pondría por encima de la Escritura y la pa- rado de ciertos escritos. Pero hay que precisar
labra humana por encima de la Palabra de quién es el sujeto al que llega ese testimonio.
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9 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

Ahora bien, ese sujeto no puede ser únicamente mayor parte como escritos de ocasión, y no
ni el creyente individual ni la Iglesia de una épo- consta que sus autores hayan tenido en cuen-
ca determinada (prácticamente la del s. II). Es la ta o previsto su futura inclusión en el canon
Iglesia postapostólica, durante todos los siglos de los libros inspirados. Para la comunidad
de su historia, la que está llamada a conservar el primitiva, el «canon» era la persona y la obra
dato revelado sin modificarlo ni ampliarlo. de Cristo predicadas por los apóstoles (cf.
Cristo y la predicación apostólica son el Hch 4,42), a quienes se les había revelado «el
punto de partida del canon bíblico del NT. Esa misterio del reino de Dios» (Mc 4,11) y que
y no otra es la norma última, y si se reconocen habían sido enviados por el Señor resucitado
como inspiradas determinadas tradiciones es- para anunciar al mundo su mensaje salvífico
critas es porque reflejan con fidelidad las en- (Mt 28,16-20).
señanzas y la obra de Cristo transmitidas por Así quedó fijada la estructura de la norma re-
los apóstoles. Pero después de haber inspirado conocida por el cristianismo primitivo: el Dios
a los apóstoles para anunciar la revelación de Israel y Padre de Jesucristo – Jesucristo – los
aportada por Cristo, y de haber inspirado a los apóstoles. Y con este triple paso se pusieron las
autores sagrados para que fijaran por escrito bases de un principio ya bien establecido en la
todo lo que de ellos conservan las Escrituras, llamada Segunda Carta de Clemente (una homi-
el Espíritu Santo ha asistido siempre y sigue lía anónima del s. II): los apóstoles, en cuanto
asistiendo a la Iglesia para que conserve esta sujetos y portadores de la revelación divina, tie-
revelación en su integridad. Así, en los prime- nen la misma autoridad que los libros sagrados
ros siglos del cristianismo, la Iglesia fue des- de Israel (ta Biblia, 2 Clem. 14, 2) 9.
cubriendo de distintas maneras y fijando pro- Cuando comenzaron a desaparecer los tes-
gresivamente el canon de las Escrituras. Y el tigos oculares y los predicadores autorizados
mismo Espíritu que guió a la Iglesia en la fija- del mensaje salvífico, se procedió a conservar
ción del canon sigue obrando en ella por sus y a copiar sus escritos. Dada la importancia
carismas, especialmente por los que están aso- que se atribuía a la parádosis o tradición nor-
ciados a las funciones de enseñanza. mativa, que se transmitía de una comunidad a
otra y de una generación a otra (cf. 1 Cor 15,1-
11; Lc 1,1-4), ya en la segunda generación cris-
El canon del Nuevo Testamento tiana, y más aún en la tercera, ciertas colec-
ciones de escritos se distinguían de los demás
Las observaciones anteriores acerca del ca- libros. Es decir, la Iglesia «sentía» la singula-
non son sin duda demasiado sumarias. De ahí ridad de esos escritos antes de haberla de-
la conveniencia de añadir algo más sobre la clarado expresamente. De hecho, la llamada
historia del canon, anticipándonos a lo que se segunda epístola de Pedro (redactada proba-
dirá más adelante sobre este mismo tema des- blemente a comienzos del s. II) se refiere a las
de una perspectiva teológica. cartas de «nuestro hermano Pablo» y las equi-
La constitución del canon es el resultado de para al «resto de la Escritura» (2 Pe 3,15-16).
un proceso llevado a cabo por la Iglesia primi- También se reúnen los cuatro evangelios, sin
tiva durante unos trescientos años. En los tres duda bajo el emperador Adriano († 138), y ha-
primeros siglos cristianos, la palabra «canon» cia el año 150 Justino Mártir atestigua que en
designa todo lo que para la Iglesia y para los la liturgia dominical eran leídos junto con los
cristianos es criterio de verdad y norma de fe. escritos de los profetas: «El día que se llama
Esta idea de norma y criterio último, junto del sol se celebra una reunión de todos los que
con el significado originario de canon («vara habitan en las ciudades o en los campos, y allí
de medir», «regla» y también «lista»), indujo a se leen, en cuanto el tiempo lo permite, los Re-
la Iglesia, en el s. IV, a designar con ese nom- cuerdos de los Apóstoles o los escritos de los
bre el conjunto de escritos apostólicos que tie- Profetas» (1 Apologia, 67,3).
nen un valor normativo para la fe cristiana y A mediados del s. II, Marción rechazó todo
para la vida eclesial. el AT, y de los escritos neotestamentarios retu-
Para Jesús y sus contemporáneos, la Escritu- vo solamente diez cartas de Pablo y el evange-
ra era lo que hoy llamamos Antiguo o Primer lio de Lucas despojado de toda referencia a las
Testamento, y lo mismo cabe decir de la Iglesia Escrituras judías. Por eso la Iglesia se vio obli-
hasta entrado el s. II. Lo importante era procla- gada a defender los escritos del AT y del NT
mar que en la persona de Jesús y en el hecho contra la herejía marcionita. Además, la cons-
salvífico de su muerte y resurrección habían lle- tante aparición de libros aparentemente sa-
gado a su cumplimiento las profecías veterotes- grados, provenientes sobre todo de la gnosis
tamentarias, como lo explicó el mismo Señor cristiana, impuso la necesidad de discernir y
resucitado a los discípulos de Emaús (Lc 24,44- agrupar los que en realidad debían conside-
47). La Torá y los profetas de Israel eran la Sa- rarse tales. Así, hacia el año 200, la historia del
grada Escritura que en Jesucristo tuvo su plena canon quedó provisionalmente cerrada, pero
realización. Por otra parte, los escritos reunidos en la Iglesia oriental no estaban del todo re-
en el canon del NT fueron redactados en su sueltas las dudas sobre la canonicidad del Apo-
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ARTÍCULOS GENERALES 10

calipsis, y en la Iglesia occidental se discutía las limitaciones de la encarnación. En cuanto


sobre la inspiración de la carta a los Hebreos. obra de Dios y del escritor humano, una mis-
Estas dudas se fundaban en la dificultad para ma página contiene la revelación del Dios eter-
comprobar su origen apostólico. no y las limitaciones de un determinado lugar,
En la interpretación teológica de este pro- tiempo y cultura. En el misterio de su revela-
ceso, como se verá mejor más adelante, es pre- ción, Dios es siempre un Dios escondido:
ciso distinguir con claridad la revelación del ¡Realmente, tú eres un Dios que se oculta, Dios
carácter inspirado de las Escrituras y su per- de Israel, Salvador! (Is 45,15).
cepción refleja y definitivamente formulada por Este doble carácter del texto inspirado se
parte de la Iglesia. La historia del canon, en pone bien de manifiesto en Lc 1,1-4. Como los
efecto, deja fuera de duda la distancia temporal escritores de la época helenística, Lucas ante-
entre la composición de los libros inspirados pone a su evangelio un prólogo en el que ex-
(muchos de ellos compuestos originariamente pone sus intenciones y su método de trabajo.
como escritos ocasionales) y su definitiva in- Su dedicatoria al «ilustre Teófilo» (reiterada
clusión, por parte de la Iglesia, en el catálogo en Hch 1,1) quiere dar a entender que ha es-
de los libros canónicos. Este hecho muestra crito un auténtico libro y no algo así como una
que el canon del NT, como cualquier otro ca- colección de historias piadosas. Lucas no es el
non, no nació ni se formó de un día para otro. primero que ha emprendido esa tarea. Otros
En una etapa de su itinerario, la Iglesia tomó lo han precedido, y él ha tenido en cuenta los
conciencia de que un corpus de textos expresa- relatos de sus predecesores. Pero su intención
ba adecuadamente el contenido de su fe. Esta era hacer algo nuevo: él ha puesto consciente-
convicción le llevó a pronunciar una definición mente, al lado de la predicación, la preocupa-
autoritativa, pero a ese final se llegó por un ción histórica. No porque haya tenido dudas
proceso de selección, de sucesivas relecturas y respecto del kerigma, sino porque pensaba
de resolución de conflictos entre diversas inter- que la investigación histórica podía confirmar
pretaciones. la verdad del Evangelio.
A partir de estos datos podemos volver so- Esta convicción se expresa sobre todo con
bre la analogía entre el desarrollo de la cristo- la palabra griega asfáleia, que sugiere la idea
logía y la formación del canon del NT. Jesús y de «seguridad» y «solidez». En tiempos de Lu-
la predicación apostólica son el punto de par- cas, ese término se empleaba en los escritos
tida tanto de la cristología como del canon bí- históricos y en el lenguaje de los tribunales y
blico. Ya en la vida terrena del Maestro, sus de la política para expresar la confianza que
discípulos se preguntaban «¿Quién es Jesús?». merecían un documento, una noticia, un testi-
A partir de esta pregunta, y sobre todo a partir monio o un informe. Teófilo ha recibido una
de la experiencia de su resurrección, ellos fue- enseñanza, y Lucas quiere mostrarle que la en-
ron penetrando progresivamente en el miste- señanza recibida es segura y digna de crédito.
rio de su persona: Hijo del hombre, Profeta Por eso hace constar expresamente que para
escatológico, Mesías, Hijo de Dios. escribir su libro ha llevado a cabo una investi-
Algo semejante es lo que percibimos cuan- gación minuciosa (akribôs). Una confirmación
do tratamos de ver cómo llegó la Iglesia a re- por la historia se hacía necesaria debido al dis-
conocer el carácter inspirado de todos y cada tanciamiento en el tiempo y a los rumores e
uno de los escritos del NT: partiendo de la lec- informaciones contradictorias que circulaban
tura de los escritos apostólicos o cercanos a acerca de Jesús y de su movimiento. También
los primeros testigos de la resurrección, ella se difundían las primeras críticas contra la
supo discernir el carácter único de esos escri- Iglesia y el mensaje evangélico (cf. Hch 25,26),
tos y pudo fijar de ese modo el canon del NT. y Lucas pretende disipar los rumores y res-
De ahí la necesidad de establecer el criterio ponder a las críticas. Por eso quiere añadir al
de canonicidad. ¿Cómo se llegó a establecer celo kerigmático de sus predecesores la serie-
un límite entre los escritos puramente huma- dad y el rigor de una obra de historiador y es-
nos y los inspirados por Dios? ¿Con qué crite- critor.
rio se pudo reconocer el carácter inspirado de Pero Lucas no es un mero historiador. Es,
esos escritos, tan ligados a Dios como su mis- en realidad, un evangelista, como lo muestra
ma acción salvífica y considerados portadores su apelación a los «testigos oculares» y «servi-
de una revelación divina? dores de la Palabra». La historia de Jesús es
Sobre estos temas tendremos que volver un para él un acontecimiento salvífico. En ella se
poco más adelante. cumple el designio de Dios anunciado por los
profetas (Lc 24,25). Pero ese acontecimiento
sucedió en un lugar y en un momento bien de-
La Escritura, revelación de Dios terminados de la cronología humana (en el
en lenguaje humano año décimoquinto del emperador Tiberio, 3,1).
Por eso, cuando el evangelista se refiere a los
El texto de la Escritura ha sido inspirado acontecimientos que se cumplieron entre noso-
por el mismo Dios que asumió la humildad y tros, habla como podría hacerlo un historia-
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11 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

dor profano que se aplica a disponer su docu- un nuevo descubrimiento y comprender que
mentación en un relato. cada cosa tiene un nombre, es decir, que la fun-
ción simbólica no está restringida a casos par-
ticulares, sino que constituye un principio de
El lenguaje aplicabilidad universal, que abarca todo el cam-
po del pensamiento humano.
En su aspecto más esencial, el carisma de En el caso de Helen Keller, este descubri-
la inspiración incluye un hecho de lenguaje: miento se produjo en forma instantánea, como
la composición del texto inspirado. De ahí la una intuición o iluminación 10. Repentinamen-
conveniencia de examinar, aunque no sea más te tuvo lugar el salto cualitativo (el insight) que
que brevemente, las principales características trajo consigo una auténtica revolución intelec-
del lenguaje humano, incluida la referencia a tual. Un movimiento particular realizado sobre
la creación de las obras literarias en cuanto sus dedos era una palabra; un trazo efectuado
proceso de verbalización y de comunicación sobre su limitado mundo sensorial tenía una
lingüística. denotación. Así la niña empezó a ver el mundo
Como ya lo señalamos al comienzo, el len- bajo una nueva luz. Aprendió a utilizar las pa-
guaje es la puerta de entrada que nos introdu- labras, no como meros signos o señales mecá-
ce en el mundo humano. Curiosamente, sobre nicas, sino como un elemento de pensamiento
este hecho nos proporcionan una luz inespe- enteramente nuevo. Con este nuevo horizonte
rada los testimonios de Laura Bridgman y de delante de sí, la niña podía pasearse a discre-
Helen Keller, dos criaturas ciegas y sordomu- ción en esta área ancha y libre.
das que tuvieron acceso al lenguaje por méto- Nombrar cosas es una experiencia emocio-
dos totalmente fuera de lo común. La señora nante. Helen Keller da fe de la sensación de po-
Sullivan, la maestra de Helen, ha registrado la derío que confiere. El pensamiento y las pala-
fecha exacta en que la niña empezó a com- bras se fusionan de manera recíproca durante
prender realmente el sentido y la función del el período temprano en que se desarrollan si-
lenguaje. multáneamente, de manera que en el curso ul-
Una día, como por una iluminación, Helen terior de la vida resulta difícil separarlos.
Keller aprendió que cada cosa tiene un nom- En el extremo opuesto al de Helen Keller y
bre y que el alfabeto manual es la llave para to- Laura Bridgman están los niños que han que-
do lo que desea conocer. Esto sucedió junto a dado abandonados y completamente aislados
una fuente, mientras la niña tenía la jarra ba- de todo contacto social, y que han podido so-
jo el grifo y la maestra impulsaba la bomba: brevivir a pesar de todo (los llamados «niños
«Cuando salía el agua fría y llenaba la jarra de- salvajes»). Como ninguno de ellos aprendió a
letreé a-g-u-a sobre la mano abierta de Helen. hablar por sí mismo, el trato con ellos puso en
La palabra, junto a la sensación del agua fría evidencia una vez más que un idioma se
que recaía sobre su mano, pareció ponerla en aprende solamente cuando la persona nace y
marcha. Retiró la jarra y se quedó como extá- vive dentro de una comunidad lingüística. El
tica. Su cara parecía resplandecer. Deletreó a- niño vocaliza varios sonidos espontáneamen-
g-u-a varias veces. Se inclinó hacia el suelo y te, pero se requiere la presencia de otras per-
preguntó por su nombre; hizo una señal hacia sonas para que sus balbuceos se transformen
la fuente y, dándose vuelta rápidamente, pre- en vocablos con un significado. En un am-
guntó por mi nombre. Deletreé maestra. Al biente social, en comunidad con otras perso-
volver a la casa se hallaba muy excitada y nas, el niño aprende a conocer, gracias a su
aprendió el nombre de todos los objetos que lengua materna, todos los demás elementos
tocaba, de suerte que en pocas horas añadió que constituyen la cultura de su comunidad.
treinta palabras a su vocabulario. A la mañana La experiencia muestra que existe un perío-
siguiente anduvo como un hada radiante. Vo- do óptimo de aprendizaje, caracterizado por
laba de objeto en objeto preguntando el nom- una gran sensibilidad para cualquier tipo de
bre de cada cosa y besándome de pura ale- «expresividad». En un ambiente social, el ins-
gría... Ahora vemos cómo su rostro se hace cada tinto infantil de articular sonidos despierta un
día más expresivo.» eco en los demás, que responden y ayudan a
Parece imposible describir en forma más que los balbuceos se conviertan en signos. Pe-
impresionante el paso que conduce del uso de ro ese estadio del desarrollo mental es una fa-
simples señales al empleo de palabras. Helen se transitoria, y si el lenguaje no se desarrolla
Keller había aprendido antes a combinar una en el tiempo debido, la «intuición lingüística»
cierta cosa o suceso con un cierto signo del al- se malogra y el individuo queda en desventaja
fabeto manual. Así se estableció una asocia- por carecer del material fonético espontáneo
ción fija entre esas cosas y ciertas impresiones que facilita su experimentación del habla. Una
táctiles. Pero una serie de tales asociaciones, vez pasada esta «etapa crítica», la discrimina-
aunque se amplíe, no implica la inteligencia ción de los sonidos del lenguaje presenta difi-
de lo que es y significa la palabra. Para llegar cultades insuperables, y por eso fracasaron
a esa inteligencia, la criatura tiene que hacer todos los intentos de hacer que los «niños sal-
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ARTÍCULOS GENERALES 12

vajes» llegaran a hablar, aunque no fuera más Esto nos hace ver, a su vez, que cada idioma
que rudimentariamente. posee su espíritu» o su «forma interior» pro-
Lenguaje y comunicación. Los seres huma- pia.
nos sienten horror por la soledad y no pueden Más aún, por el lenguaje el individuo se
vivir sin contactos con otras personas. La co- constituye como sujeto, es decir, como la uni-
municación afectiva es la primera que se ma- dad psíquica que trasciende la totalidad de las
nifiesta y la más importante en la vida. Las ne- experiencias vividas y asegura la permanencia
cesidades propias de la comunicación, a su y continuidad de la conciencia. Correlativa-
vez, elaboran su instrumento, que es la lengua. mente, y por contraste, por el lenguaje tam-
Cada lengua es una formación social, un bién se constituye la personalidad del «otro»,
producto de la cultura. Se transmite por edu- al que el «yo» se dirige llamándolo «tú».
cación y por tradición cultural, no por heren- En la estela del «yo» (y, eventualmente, del
cia biológica de una generación a otra, como «tú») se encuentran las formas gramaticales
un elemento más de las aptitudes hereditarias. conocidas como deícticos: pronombres y adje-
Si a un pájaro se le quita la facultad auditiva tivos demostrativos (este, ese, aquel), indicado-
después de su nacimiento y se lo mantiene res de lugar y tiempo (aquí, ahora) y sus deri-
completamente aislado, puede cantar como vados (delante, detrás, a la izquierda; ayer, hoy,
los pájaros que no han perdido el oído; si una mañana).
abeja, apenas sale del huevo, es separada del Las relaciones interpersonales. En 1923,
enjambre y vive alejada de las otras abejas, Martin Buber publicó una de sus obras más
puede emitir más tarde sus señales de comu- conocidas: Ich und Du. En ese libro distingue
nicación. El niño que no aprende a hablar, por dos tipos de relaciones: yo-tú y yo-ello. Esta se-
el contrario, queda severamente mutilado en gunda relación se manifiesta como experien-
su desarrollo intelectual. Hay, en efecto, una cia y posesión de algo; la primera, en cambio,
radical diferencia entre la criatura sin habla y se constituye en el encuentro personal. En rea-
la que ha tenido un desarrollo normal en la ad- lidad, la relación por excelencia, la relación en
quisición del lenguaje. sentido pleno, la verdaderamente originaria,
Los nombres realizan una función de im- es la vivencia del yo-tú. «En el principio era la
portancia en el desarrollo mental de las perso- relación», dice Buber, y la relación yo-tú es di-
nas. Cuando el niño aprende a nombrar cosas, recta e inmediata; no existe una mediación
no añade una lista de signos artificiales (las conceptual. Lo específico de esta relación no
palabras) a su conocimiento previo de los ob- es la actitud contemplativa, sino un tipo de co-
jetos empíricos. Empieza, más bien, a formar- nocimiento en que el otro dice algo al yo y re-
se el concepto de esos objetos, a entendérselas clama de él una respuesta.
con el mundo objetivo. De este modo penetra Esta alteridad alcanza su más pleno signifi-
en un terreno más firme; sus percepciones, va- cado en la relación del yo con el tú que forma
gas y oscilantes, y sus tenues sentimientos ad- un nosotros. Un nosotros entendido como co-
quieren progresivamente una forma nueva, munión de personas independientes, que han
cristalizan en torno al nombre como a un cen- alcanzado ya la altura de la mismidad y de la
tro fijo, como a un foco del pensamiento. El responsabilidad propias.
lenguaje le abre la entrada a un mundo nuevo, La radicalidad de esta relación tiene conse-
y todos los progresos que realiza en este cuencias de orden ontológico: el ser del tú es
aprendizaje enriquecen sus experiencias con- esencialmente otro que yo. Cabe entonces una
cretas y amplían su «mundo» intelectual. auténtica alteridad en el orden del ser, y esto
Para el adulto, a su vez, el mundo objetivo lleva implícita una concepción no unívoca del
posee una forma definida como resultado, en ser.
no poca medida, de la actividad del lenguaje. Emmanuel Levinas, que conoció personal-
Las percepciones, las intuiciones y los concep- mente a Buber, reconoce su deuda con él y
tos se han fundido con los términos y formas afirma que en este campo de reflexión Buber
lingüísticas de la lengua materna, y se requie- lo ha precedido. La común inspiración en la
ren grandes esfuerzos para romper el vínculo Biblia y en el judaísmo aporta elementos com-
establecido entre las palabras y las cosas. Por partidos, como el acento puesto en el carácter
otra parte, la comparación entre idiomas dis- originario de la llamada personal a cada indi-
tintos nos muestra que no existen sinónimos viduo. Pero Levinas no deja de señalar, al mis-
exactos. Los términos correspondientes a dos mo tiempo, las diferencias que los separan.
idiomas rara vez se refieren a los mismos ob- Como él mismo lo declara expresamente, nun-
jetos o acciones y cubren diferentes campos ca consideró suficiente el vocativo de Buber.
semánticos. Como el habla humana tiene que Lo más importante en la relación con el otro
cumplir una tarea social, que depende de las es la responsabilidad, que implica algo más
condiciones concretas de cada comunidad lin- que decir simplemente «tú». De este modo
güística, en toda lengua hay ciertas categorías quedaba profundizada y radicalizada, ya des-
fundamentales, comunes con las otras len- de el comienzo, la teoría dialógica de la rela-
guas, y otras que tienen un carácter distintivo. ción yo-tú.
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13 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

La principal diferencia radica en el carácter fundamento ontológico a partir del cual, sin
asimétrico que Levinas otorga a la relación yo- perder nuestra condición de seres humanos,
tú. Buber contempla la relación entre el yo y el podemos responder a la revelación con el acto
tú como una relación de reciprocidad. Levinas teologal de la fe. Sin embargo, Dios no preten-
insiste en la desigualdad y en la disimetría de de violar la libertad humana. Siempre queda
la relación. En el momento en que el sujeto to- en pie la libertad de acoger o de rechazar la
ma conciencia del otro, el otro es el misterio verdad y la libertad que se nos brinda gratui-
donde se juega el porvenir del yo. La epifanía tamente.
del rostro es como una puerta que da a la hu-
manidad y que cuestiona la propia libertad. El
otro no limita la libertad sino que llama a la El hecho de la inspiración
responsabilidad. En esta manifestación hay
una justicia que cuestiona y acusa toda liber- Orígenes, en su Comentario al Salmo 1 (n. 4;
tad arbitraria. El otro –absolutamente otro– PG 12,1081), expresaba con estas palabras la
me aborda desde lo alto y se me impone como fe de la Iglesia en la Sagrada Escritura:
una exigencia que pone fin a mi voluntad de «La divina sabiduría alcanza hasta la más pe-
dominio. Desde su miseria y su señorío, el otro queña letra de la Escritura, penetrada toda ella
manda al yo y le enseña como un maestro. por el Espíritu de Dios. Acerca de cuanto se ha
Acercarse al otro es encontrarse cara a cara escrito bajo el soplo del Espíritu Santo, pensa-
con él, cercano y ausente, en su huella. Su ra- mos que la divina providencia nos entrega una
dical otreidad –su irreductibilidad al yo, a mis sabiduría sobrehumana a través de las Sagradas
pensamientos y posesiones– hace posible la Escrituras».
epifanía del rostro como rostro. El rostro no Teodoreto, obispo de Ciro (ca. 386-458), re-
es solamente una imagen del otro; es más bien afirma con otras palabras que es el Espíritu de
todo lo invisible de su vida, lo exterior de su Dios el que habla y se comunica a través de los
interioridad, de su trascendencia y su libertad. escritores sagrados (Comentario a los Salmos,
A partir de este encuentro, el sujeto es un ser- Introducción; PG 80,861):
para-el-otro y, en consecuencia, perfectamente
desnudo. «Algunos han sostenido que no todos los sal-
mos son de David, sino que los hay de otros au-
La razón de esta desigualdad se encuentra tores... Personalmente me abstengo de pronun-
en la descripción de la responsabilidad. La re- ciarme sobre el particular, porque ¿qué me da
lación interpersonal no es el resultado de la que sean de unos o de otros, cuando consta que
iniciativa de un sujeto, y ni siquiera de las ini- todos ellos fueron escritos por el aliento del divi-
ciativas coordinadas de varios sujetos: el yo es- no Espíritu?»
tá llamado a responder del Otro aún antes de
Y Gregorio de Nisa (Contra Eunomio, 7; PG
ser; la responsabilidad por el Otro es previa a
45,741) da testimonio de esa misma fe con ex-
cualquier acto libre por parte del Mismo.
presiones tomadas de 2 Tim 3,16:
Levinas considera insuficiente, asimismo,
el espiritualismo de Buber. El diálogo tiene «La Escritura, alentada por Dios, como la lla-
que probarse a sí mismo en la vida cotidiana y ma el divino apóstol, es escritura del Espíritu
también en el ámbito de la economía. El au- Santo. Su finalidad es la utilidad de los seres hu-
téntico acercamiento al otro no es ya el espa- manos, por eso dice que toda la Escritura es del
Espíritu de Dios y útil».
cio etéreo de la simple amistad, sino el acto de
vestir al desnudo y dar de comer al hambrien- El texto al que se refiere san Gregorio de
to. Levinas acusa al pensamiento dialógico de Nisa (2 Tim 3,16) asocia expresamente el ca-
formalismo. En la relación yo-tú encuentra rácter sagrado de la Escritura con el hecho de
que falta el aspecto ético. Por eso insiste en se- la inspiración. El adjetivo griego theópneustos
ñalar que no hay reciprocidad en la relación pertenece al vocabulario religioso helenístico
con el otro, sino más bien a-simetría. El otro y está formado por dos elementos: theós
me llama a la responsabilidad. Cuando el diá- («dios») y pnein («soplar», «exhalar el alien-
logo se sitúa en un dominio autónomo y apar- to»). De ahí que su significado sea algo así co-
tado de la vida concreta, pierde su función crí- mo «insuflado por un dios» y que la Vulgata,
tica. teniendo en cuenta que el sujeto de la frase es
En resumen: dado que la humanidad coinci- la Escritura, lo haya traducido por divinitus
de en cierta medida con el lenguaje, si Dios de inspirata («divinamente inspirada»).
veras quiere revelarse a los seres humanos tie- Este adjetivo (como, en general, los adjeti-
ne que recurrir al lenguaje. En la revelación y vos griegos terminados en -tós) se puede en-
en la fe todo es iniciativa y gracia de Dios (1 Jn tender en sentido activo o pasivo: en sentido
1,10): la acción de Dios que sale de su misterio, activo equivaldría a «dador del Espíritu» o
la economía de la Palabra, el mensaje de la sal- «inspirador»; en sentido pasivo, a «producido
vación, la capacidad de responder a ese mensa- por el Espíritu» o «inspirado». En el presente
je y de encontrar a Dios en la fe. Dios es el que contexto parece imponerse este segundo signi-
inicia el dinamismo de la respuesta, creando el ficado. Además, es obvio que la inspiración no
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ARTÍCULOS GENERALES 14

se atribuye a la divinidad en general, sino al pus paulino. El hecho digno de ser notado, sin
Espíritu de Dios. embargo, es que el autor de 2 Pe, al ponerlas
El significado preciso de la expresión pâsa en el mismo plano que el resto de la Escritura,
grafê es otro punto controvertido en la inter- les atribuye una autoridad comparable al con-
pretación de este pasaje. Unos la entienden en junto de los textos bíblicos canónicos.
sentido distributivo: toda Escritura (es decir, Otro pasaje de esta misma segunda carta de
cada pasaje de la Escritura); otros le atribuyen Pedro (1,20.21) afirma la iniciativa de Dios en
un significado más comprehensivo: toda la Es- el surgimiento de la palabra profética. Esta pa-
critura. La falta de artículo en el texto griego labra, dice el autor, es como una lámpara que
hace más probable el sentido distributivo, pe- brilla en un lugar oscuro, y enseguida añade:
ro aun así queda claro que la inspiración se ex- Pero tengan presente, ante todo, que ninguna
tiende a toda la Escritura, ya que la Biblia es- profecía de la Escritura es (asunto) de interpre-
tá constituida por el conjunto de todos los tación privada. Porque ninguna profecía ha si-
escritos tomados aisladamente. do anunciada por voluntad humana, sino que
Con toda probabilidad, el tema del v. 16 no los hombres han hablado de parte de Dios, im-
es la inspiración en sí (dada ya por supuesto), pulsados por el Espíritu Santo.
sino la utilidad pastoral de las Escrituras: To- Aquí es preciso aclarar el sentido exacto del
da Escritura, inspirada por Dios, es útil para v. 21, donde aparece la frase de propia inter-
enseñar, argüir, corregir y educar en la justicia, pretación. El significado de esta expresión es
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y es- ambiguo, porque puede referirse al profeta
té preparado para hacer siempre el bien. El que pronuncia la palabra profética o a la per-
hombre de Dios es aquí el cristiano maduro, sona que la lee e interpreta.
instruido en la fe y adiestrado en la práctica De acuerdo con una opinión muy extendi-
del bien. da, el texto afirma que nadie puede interpretar
El v. 15 designa los libros sagrados con la por cuenta propia una profecía de la Escritu-
expresión «sagradas Letras» (hierà grámmata). ra. El v. 20b sería entonces una aplicación con-
Esta expresión es frecuente en los escritos del creta del principio general expuesto en el v.
judaísmo helenístico. La emplean Filón de 21a: ninguna profecía se ha proferido por vo-
Alejandría (Vita Mosis II,292) y Flavio Josefo luntad humana, sino por impulso del Espíritu
(Antiq. X,10,4). En las cartas pastorales dicha Santo. Por tanto, su interpretación no puede
expresión se refiere al AT, aunque quizá se alu- proceder del capricho de cada lector, sino del
da también a algunos pasajes incluidos más mismo Espíritu que la inspiró.
tarde en el canon del NT (cf. 1 Tim 5,18). La La otra interpretación centra toda la aten-
Iglesia primitiva tuvo siempre la convicción de ción en el profeta mismo y no en el lector o
que el AT habla de Jesucristo, y que en este ra- intérprete de la palabra profética. Es decir: nin-
dica su verdadero sentido: ellas pueden darte la guna profecía tiene su origen en la interpreta-
sabiduría que conduce a la salvación mediante ción personal del profeta. La verdadera profe-
la fe en Cristo Jesús (v. 15). Pero es obvio que cía no surgió como resultado de las ideas
este sentido cristológico llega a descubrirse so- personales de un individuo, ni procede de una
lamente después de aceptar la fe en Cristo. mente humana. Cuando hablaron, los profetas
Las Escrituras se mencionan como fuente revelaron un mensaje inspirado por el Espíri-
de enseñanza para la vida de fe, como medio tu de Dios. El impulso les vino del Espíritu
para instruir en la práctica de la virtud y como Santo. Por eso sus palabras merecen la más
ayuda para demostrar la falsedad de las here- profunda atención. De ahí se sigue que los lec-
jías. Un requisito esencial que el texto señala tores de la Escritura necesitan la luz del Espí-
expresamente es que las Escrituras sean inter- ritu Santo para comprender el sentido del tex-
pretadas en conformidad con la fe de la Igle- to profético.
sia: Permanece en lo que aprendiste y aceptaste
con plena convicción (v. 14).
En la segunda carta de Pedro se encuentra la La inspiración en el Antiguo Testamento
primera mención de un conjunto de cartas de
Pablo que se consideran parte integrante de la En el AT no hay ninguna mención explícita
Escritura: Tengan en cuenta que la paciencia del de la inspiración escrituraria, pero varios pa-
Señor es para nuestra salvación, como lo ha es- sajes se refieren a textos fijados por escrito en
crito nuestro hermano Pablo, conforme a la sabi- virtud de una orden expresa de Dios. Después
duría que le ha sido dada y como lo repite en to- de la derrota de los amalecitas, Yahvé dice a
das las cartas donde trata ese tema. En ellas hay Moisés: Escribe este hecho en un libro para per-
pasajes difíciles de entender, que algunas personas petuar su memoria (Éx 17,14), y fue por una
ignorantes e inestables interpretan torcidamente orden divina que Jeremías puso por escrito to-
–como, por otra arte, lo hacen con el resto de la das las palabras que le dirigió Yahvé referentes
Escritura– para su propia perdición (3,15-16). a Judá, a Israel y a todas las naciones (Jr 36,2).
Las cartas de Pablo aquí mencionadas no Una parte fundamental del AT son los libros
abarcan necesariamente la totalidad del cor- de los profetas, que revelan ocasionalmente
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15 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

aspectos significativos de la inspiración profé- tarde de Persia. Según el testimonio del AT,
tica. Algunas veces los profetas son poseídos con esta fórmula comienza el edicto de Ciro
por el Espíritu de Dios (Ez 11,5; cf. Is 59,21; que autoriza la liberación de los judíos: Así ha-
Os 9,7; Nm 22,38; 2 Sm 23,2), y la palabra pe- bla Ciro, rey de Persia (Esd 1,2; 2 Cr 36,23).
netra en ellos hasta el punto de hacerles vio- Una fórmula semejante se empleaba asimis-
lencia (Am 7,5). Pero la manera en que Dios se mo al comienzo de las cartas. Así se introducen
dirige a ellos puede variar. A veces se habla de las cartas desenterradas por los arqueólogos en
una visión (Nm 12,6; cf. 1 Re 3,15); otras ve- los archivos de Mesopotamia y Egipto o repro-
ces, de una inspiración anterior (2 Re 3,15; Jr ducidas por autores antiguos. Varios ejemplos
1,4); de Moisés, en cambio, se dice que Yahvé de ese estilo epistolar también los ofrece el
le habló «boca a boca» (Nm 12,8). Apocalipsis de Juan, en las cartas dirigidas a
De cualquier manera, los profetas eran cons- las iglesias de Asia Menor: Así habla el que tie-
cientes de haber recibido un mensaje divino y ne las siete estrellas (caps. 2-3).
se sintieron llamados a comunicar ese mensa- Otro medio en que se utilizaba dicha fór-
je, no a un pequeño grupo, sino al pueblo ente- mula era la diplomacia del antiguo Oriente.
ro. Al proclamarlo, ellos se comprometen de tal Los emisarios o embajadores la usaban para
modo con lo que dicen que su seguridad podría introducir su mensaje, previniendo de ese mo-
parecer irresponsable si no procediera de una do la reacción airada que podía provocar el
inconmovible convicción. Jeremías no puede anuncio de una mala noticia. El AT recoge al-
contener el fuego abrasador que arde en su in- gunos ejemplos de esa costumbre diplomática.
terior, a pesar de los sufrimientos que le oca- Cuando Jacob envía un mensaje a su hermano
siona su actividad profética (20,7-8). Cuando Esaú, lo introduce de la manera siguiente: Di-
sus duras palabras contra el templo de Jerusa- gan a mi señor Esaú. Así habla tu servidor Ja-
lén lo pusieron al borde de la muerte, lo único cob... (Gn 32,4-5). Y la misma fórmula se en-
que pudo decir en su defensa fue: El Señor me cuentra en el mensaje de Balac, rey de Moab,
ha enviado (26,1). Su existencia entera está al al profeta Balaam (Así habla Balac, hijo de Si-
servicio de esa misión: El Señor me envió a pro- por, Nm 22,15), en el de Jefté al rey de Amón
fetizar contra esta Casa y esta ciudad todas las (Así habla Jefté, Jue 11,14), y en el de Ben Ha-
palabras que ustedes escucharon... En cuanto a dad, rey de Aram, a Ajab, rey de Israel (Así ha-
mí, aquí estoy en manos de ustedes. Hagan con- bla Ben Hadad, 1 Re 20,3).
migo lo que mejor les parezca (26,12.14). Amós, Al decir Así habla Yahvé, los profetas se pre-
por su parte, recibe la palabra como una fuer- sentaban como mensajeros, investidos de la
za exterior que actúa con una violencia com- autoridad de Yahvé. De este modo aseguraban
pulsiva y se le impone con una irresistible in- al pueblo que la palabra o el juicio procedían
tensidad: Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si de Dios y no de la opinión personal o de la fan-
Yahvé habla, ¿quién no profetizará? (3,8). Y el tasía de sus enviados. Relatos como el que pre-
profeta Isaías no considera su mensaje como senta a Yahvé poniendo sus palabras en la bo-
un eco o una proyección de sus propios pensa- ca de Jeremías, o el que muestra a Ezequiel
mientos o deseos: Lo que oí del Señor eso es lo comiendo el rollo que Dios le da (Jr 1,9; Ez
que les anuncio. En virtud de esta convicción, 3,1-3), expresan de manera elocuente la con-
la Palabra de Dios entra en la historia como un vicción que tenían los profetas de ser auténti-
poder operante y un principio perturbador del cos portadores de la Palabra de Dios.
orden establecido. Otras formas de hablar expresan esta mis-
La certeza de proclamar la Palabra de Dios ma convicción. Es la voz de Yahvé la que se co-
se expresa de un modo particular en las fór- munica al profeta y la que él transmite (Jr 11,7;
mulas con que suelen empezar y terminar los 38,20; 42,6; Ag 1,12); es la boca de Yahvé la que
anuncios proféticos: Así habla Yahvé, al co- habla por medio de ellos (Is 5,9; 22,14; Jr
mienzo, y Oráculo de Yahvé, al final. 23,16; Ez 3,17, cf. Éx 4,16). Por lo general, los
La expresión Así habla Yahvé se emplea ha- reyes y el pueblo desoyen la palabra profética,
bitualmente en los escritos proféticos como in- pero también actúan en conformidad con la
troducción al mensaje que el profeta anuncia creencia que asocia al profeta con la Palabra
en nombre de Dios. Esta fórmula no es una in- de Dios (1 Re 22,5-28): buscan a Dios en el pro-
vención de los profetas hebreos, sino que per- feta (Jr 37,7.17), lo consultan (Is 30,2), le hacen
tenece a la terminología oracular del antiguo preguntas (Jr 21,2) o le piden un oráculo divi-
Oriente. Se conocen muchos ejemplos, tanto no (Jr 23,33) o una respuesta (Jr 23,35.37; cf.
en Mesopotamia como en Egipto, de oráculos también Ez 33,30; Jr 42,4; Miq 3,4.7).
introducidos con una formula semejante. Estos pasajes de la Escritura explican por
El origen de esta expresión puede explicar- qué la tradición judeocristiana no dudó en co-
se de distintas maneras. Figura al comienzo de leccionar esos escritos (cf. 2 Mac 2,13-14), los
las proclamas oficiales para identificar a la llamó «Libros santos» (1 Mac 12,9; 2 Mac
persona que la había emitido. Así lo atestiguan 8,23) o «Sagradas Escrituras» (Rom 1,2), y los
numerosas proclamas que se han conservado reconoció como la «Escritura» por excelencia
en las inscripciones de Mesopotamia y más (cf. Mc 12,10), en la que se expresan la Palabra
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ARTÍCULOS GENERALES 16

y el Espíritu de Dios (Mc 7,6.13; Mt 22,43; nente validez de la revelación veterotestamen-


Hch 1,16; 4,25; 28,25). De ahí la autoridad taria: Les aseguro que no desaparecerá ni una
atribuida a estos libros, atestiguada de un ni una coma de la Torá, antes que desaparezcan
modo particular en el prólogo al libro de Ben el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
Sirac: Muchas e imortantes enseñanzas han si- Pablo, por su parte, declara expresamente
do transmitidas por la Ley, los Profetas y los que todo lo que ha sido escrito en el pasado ha
otros Escritores (v. 1). sido escrito para nuestra instrucción, a fin de
Jesús coincide en este punto con el judaís- que por la constancia y el consuelo que dan la
mo de su tiempo. Es verdad que no podemos Escrituras mantengamos la esperanza (Rom
definir con precisión el concepto de Escritura 15,4). Y en el mismo sentido se pronuncia el
que tenían los judíos en tiempos de Jesús, y es famoso pasaje de 2 Tim 3,15-16: la Escritura
notorio que existían distintas opiniones sobre inspirada es útil para enseñar ya para argüir,
el tema. Pero todos reconocían la existencia de para corregir y para educar en la justicia. Según
un conjunto normativo de escritos sagrados, y 2 Pe 1,19, la palabra profética es «segura» (gr.
creían en la especial revelación de Dios dada bébios), y las cartas pastorales repiten con in-
en la Torá, la historia y la profecía. sistencia a sus lectores que la palabra que se
les ha transmitido es «digna de fe» (gr. pistós)
y que merece ser creída (1 Tim 1,15; 3,1; 4,9; 2
La inspiración en los textos Tim 2,11; Tit 3,8).
del Nuevo Testamento No es probable que Pablo haya querido po-
ner su carta a Filemón en el mismo plano que
El NT cita las palabras del AT con frases co- la Torá de Moisés. Pero él creyó ciertamente
mo Dios dijo (2 Cor 6,16) o lo que el Espíritu que el Espíritu que lo capacitó para compren-
Santo anunció por boca de David (Hch 1,16), der y proclamar el Evangelio de Jesucristo es
dando así a entender que son una y la misma el mismo Espíritu que había hablado por los
cosa lo que dice la Escritura y lo que ha sido profetas de la antigua alianza: Ya se lo dijimos
revelado por Dios. Más aún, en algunas oca- antes y ahora les vuelvo a repetir: el que les pre-
siones la Escritura es personificada, como si dique un evangelio distinto del que ustedes han
fuera Dios mismo. Tal es el caso de Rom 9,17 recibido, ¡que sea maldito! (Gál 1,9).
(la Escritura dice al Faraón) o el de Gál 3,9 (la
Escritura, previendo que Dios justificaría a los
paganos por la fe, anticipó esta buena noticia a Los Padres de la Iglesia
Abraham). Aunque en uno y otro caso el que
pronunció tales palabras ha sido Dios, y no la Los Padres de la Iglesia no subrayan dema-
Escritura (que aún no existía en tiempos de siado el aspecto humano de la Escritura. Al
Abraham), Dios y la Escritura se consideran contrario, parecería que las imágenes que uti-
tan íntimamente relacionados que se atribuye lizan se acercan más bien a la idea del dictado
al libro sagrado lo que en realidad debería mecánico. Una imagen frecuente es la de Dios
atribuirse a su autor. que usa a los escritores humanos como el mú-
No hay ningún pasaje de los evangelios en sico toca su instrumento. El músico y su ins-
que Jesús hable expresamente de la inspira- trumento actúan al unísono y buscan produ-
ción de la Biblia, pero está claro que él atri- cir el mismo efecto, pero uno lo hace dando el
buía una indiscutible autoridad a lo que hoy impulso y el otro sonando. Si el instrumento
llamamos el AT. De él se valió para expresar el no responde al impulso que le comunica el ar-
sentido de su misión (Lc 4,18-19; cf. Is 61,1-2) tista, el efecto musical no se produce. Sin el
y apeló a él en sus controversias con sus opo- instrumento, el músico puede cantar, pero no
nentes (cf. Mt 21,15-16). Las palabras de la Es- «tocar».
critura son reconocidas como «la Palabra de La noción de «instrumento» no es bíblica
Dios» (Mc 7,13; Mt 22,31; Jn 10,35), y cuando sino patrística. En la Biblia se encuentra más
alguien lo desafía a decir cuál es el gran man- bien la idea de mediación, expresada en el mo-
damiento de la Torá (Mt 22,34-39), Jesús resu- dismo hebreo beyâd, «por mano de», es decir,
me toda la Ley y los Profetas en dos textos de «por intermedio de» (cf. Ag 1,1). El aspecto
la Escritura: Amarás al Señor tu Dios con todo que se destaca es el de intermediario, en íntima
tu corazón, con toda tu alma y con todo tu es- conexión con el de enviado. Los Santos Pa-
píritu (Dt 6,5) y Amarás a tu prójimo como a ti dres, en cambio, centraban su atención en el
mismo (Lv 19,18). momento en que se produce la profecía. Los
Una gran luz sobre la actitud de Jesús res- hagiógrafos, preparados por el Espíritu Santo,
pecto del AT procede de Mt 5,17-18. El texto se hallaban unidos como instrumentos al Ver-
comienza con una advertencia: No piensen que bo de Dios, de manera que no predicaban de
he venido a abolir la Ley y los Profetas. Luego acuerdo con sus deseos personales.
pasa a definir la relación que mantiene con Sin embargo, estas imágenes no se inter-
ellos: Yo no he venido a abolir sino a dar cum- pretaban al pie de la letra, sino que también se
plimiento, afirmando de ese modo la perma- encuentran alusiones ocasionales a las carac-
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17 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

terísticas propias de los escritores inspirados. presente únicamente cuando el autor inspira-
En tal sentido, es difícil hablar de una teoría do escribe o se dispone a escribir.
que pueda considerarse suficientemente re- Aquí es preciso tener presente que Dios ac-
presentativa del pensamiento patrístico, aun- túa en el autor inspirado como causa trascen-
que el hecho mismo de la inspiración está fue- dental y no como podría hacerlo una causa
ra de toda duda. creada. Así, cuando se dice que la Escritura
tiene a Dios por «autor», no hay que olvidar
que un mismo efecto no puede tener, desde un
La naturaleza de la inspiración 11 mismo punto de vista, más que una sola cau-
sa. Es decir, Dios y el autor humano pueden
La fe de la Iglesia en la inspiración de la Es- concurrir en la producción del texto inspirado
critura está presente, desde sus orígenes, en la porque no actúan en un mismo plano. De lo
tradición de los Padres y en la enseñanza teo- contrario entrarían en colisión, y el hombre
lógica de todas las épocas. La Biblia procede quedaría reducido al papel de secretario o de
de Dios; hay un vínculo estrecho entre el mo- simple amanuense. Como dice santo Tomás a
do como Dios se ha revelado a sí mismo y la propósito de la actividad divina en la conser-
formación de los textos bíblicos. Afirmar que vación del mundo: «Es manifiesto que un mis-
la Escritura es un libro inspirado es lo mismo mo efecto no se atribuye a la causa natural y
que decir que ella ha sido escrita bajo la ac- al influjo divino de manera que una parte la
ción del Espíritu Santo, y que por eso se dis- haga Dios y la otra el agente natural, sino que
tingue de los otros libros, que son obra pura- cada uno lo realiza en su totalidad, aunque de
mente humana. modo diferente (licet alio et alio modo)» (Sum-
Los Padres de la Iglesia suelen representar- ma contra gentes, III,70).
se a los autores inspirados como instrumentos Hablar de Dios como causa trascendental
musicales en las manos de Dios. «El plectro de los textos inspirados quiere decir que el
divino [dice un texto patrístico] desciende del trabajo del hagiógrafo no se identifica con la
cielo; valiéndose de los hombres como de un instrumentalidad de un secretario frente a un
laúd o de una lira, nos revela el conocimiento autor. Por el carisma de la inspiración Dios in-
de las cosas divinas» (Cohortatio ad Graecos; terviene en la producción de una obra litera-
PL VI,256). ria, pero interviene como Dios, no como es-
La teología escolástica del s. XIII trató de critor, que es lo peculiar del hagiógrafo. La
circunscribir el problema con más precisión. actividad divina se produce sin menoscabo de
Con este fin recurrió a la noción aristotélica de la labor realizada por el autor humano. Más
causa eficiente (principal e instrumental), aún, el hecho de que Dios sea «autor» del tex-
aplicándola a la participación de Dios y del to inspirado no significa que sea su «autor li-
hombre tanto en la inspiración profética como terario».
en la escrituraria. Esta noción filosófica no 2) En el escritor inspirado, el carisma de la
quedó intrínsecamente ligada al dogma, sino inspiración influye en la voluntad, la inteligen-
que fue utilizada como un conveniente medio cia y en todas todas las facultades que inter-
de expresión, ya que respetaba la trascenden- vienen en la elaboración de un texto escrito.
cia de Dios como autor principal de la Escri- a) Sin el impulso divino en la voluntad del
tura y la plena actividad de los autores inspi- escritor, sería el hombre y no Dios quien toma
rados como mediadores de la revelación la iniciativa, y por tanto no se podría decir que
divina. Dios es la causa principal de la Escritura. El
En épocas más recientes, algunos teólogos texto de la segunda carta de Pedro es perento-
católicos han reelaborado esta explicación, re- rio en este sentido: Porque los profetas nunca
firiéndola más expresamente a la inspiración hablaron por iniciativa humana; al contrario,
de la Sagrada Escritura (distinta de la inspira- hablaban de parte de Dios, inspirados por el Es-
ción profética). píritu Santo (1,21). Aquí el contexto muestra
La inspiración puede ser considerada en que se trata de todo el AT, considerado en sen-
Dios, de quien procede; en el autor inspirado, tido amplio como una profecía (pâsa profeteia
que la recibe; y en el texto, que es su término y grafês, v. 20). Obviamente, Dios puede valerse
su razón de ser. de circunstancias externas para influir en la
1) En Dios, como autor principal, la inspi- voluntad del escritor. (Véanse, por ejemplo, los
ración es una acción ad extra, es decir, común motivos inmediatos que movieron a Pablo a
a las tres Personas divinas, aunque por apro- enviar sus cartas.)
piación se atribuye al Espíritu Santo. Esta mo- b) Hacer que una persona escriba no es lo
ción divina es propiamente un carisma, por- mismo que asumir la responsabilidad del es-
que no está destinada primordialmente a la crito y menos aún convertirse en autor del mis-
santificación personal del autor inspirado, si- mo. Si Dios puede considerar a la Escritura co-
no al bien de la comunidad (cf. 1 Cor 12,7.11). mo su propia obra, es porque ha actuado
Además, como toda gracia actual, este caris- también sobre la inteligencia del autor inspira-
ma tiene un carácter transitorio, ya que está do. Esto no quiere decir que haya dictado al
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ARTÍCULOS GENERALES 18

hagiógrafo, palabra por palabra, un texto ya intérprete de Dios sin perder su idiosincracia
hecho. Tampoco es necesario que le haya reve- personal, su imaginación y su sensibilidad.
lado todo el contenido del texto. De hecho, el
carisma de la inspiración no tiene como finali-
dad primera enseñar al autor algo nuevo, sino Distintas opiniones sobre la naturaleza
capacitarlo para que escriba con autoridad di- de la inspiración
vina. Como autor principal de la Escritura,
Dios interviene para que cada autor humano Cabe preguntar ahora de qué manera la Bi-
ejecute las diferentes acciones que se requieren blia procede de Dios. La Biblia misma no ofre-
para la composición de un escrito. Es decir, ce una doctrina sistemática sobre la relación
que tome la decisión de escribir un texto, que en ella de lo divino y lo humano, y este con-
recoja los materiales, que elabore un plan de cepto nunca ha sido autoritativamente defini-
composición y que redacte el texto en conso- do por el magisterio eclesiástico. Se afirma,
nancia con su propia personalidad y su estilo ciertamente, el hecho de la inspiración divina,
propio. Cuando Dios actúa sobre las facultades pero no se entra a detallar la naturaleza del ca-
del autor de una manera fuera de lo ordinario, risma escriturario. En consecuencia, se han
no lo hace forzando las aptitudes naturales, ni emitido distintas teorías sobre la dinámica de
exime al autor del esfuerzo necesario para la inspiración.
componer su obra. Ni siquiera es necesario Algunos teólogos modernos han tratado de
que el hagiógrafo tenga conciencia de estar es- evitar la palabra «inspiración», porque consi-
cribiendo bajo el influjo del Espíritu Santo. deran que con el paso del tiempo se ha depo-
c) El influjo del Espíritu Santo se extiende sitado en ella una pesada carga de asociacio-
a todas las facultades ejecutivas del escritor nes poco felices. Por tanto, es tarea de la
sagrado, o más concretamente a todo lo que teología llegar a una comprensión más pro-
de una manera o de otra contribuye a la escri- funda del testimonio dado por la Escritura,
tura del texto. El largo y complejo trabajo lite- aun sabiendo que ninguna teoría podrá dar
rario que conduce a la composición del texto, cuenta de una realidad tan rica y compleja.
y en el que los juicios especulativos y prácticos Otros renuncian a todo intento de explicar
se entrecruzan con peso y matices diversos, es- cómo cooperan Dios y el hagiógrafo en la pro-
tá bajo el influjo del carisma divino. Pero es ducción de la Escritura. Se limitan a reconocer
necesario insistir una vez más en que el hagió- que se trata de algo más íntimo que lo expesa-
grafo no queda convertido en un instrumento do comúnmente con la palabra «dictado», pero
pasivo el inerte, sometido a una especie de apelan al misterio y se contentan con afirmar
coacción por parte de Dios. Al contrario, sus que la mente humana no alcanza a compren-
facultades son puestas al servicio de un poder der plenamente las profundidades de Dios.
superior, íntimamente presente e interior. Sin Entre los intentos de explicación teológica
perder nada de su vida personal, de su libertad que se han propuesto, hay algunos que no ha-
o de su espontaneidad, la persona inspirada se cen justicia a la complejidad del dato revelado.
convierte en portavoz de Dios. Algunas teorías son incluso reconocidamente
3) La acción del Espíritu Santo sobre el es- inadecuadas. Entre ellas se puede mencionar
critor está ordenada, como a su término, a la las del dictado mecánico, de la aprobación sub-
obra literaria en su integridad. El término y la siguiente y de la asistencia externa.
finalidad última de la inspiración es el texto El primer error minimiza el papel de los es-
mismo de la Biblia. Este texto fue confiado por critores sagrados. La inspiración escrituraria
Dios a la Iglesia para que lo reconociera e in- se concibe como el dictado verbal a un ama-
terpretara como Palabra de Dios escrita. Esta nuense. El Espíritu Santo «dictó» la Escritura
destinación es esencial, porque sin ella ningún a distintas personas, que transcribieron una
otro libro podría ser considerado «canónico». por una las palabras dictadas por Dios. Hasta
Aunque fuera un libro inspirado, no tendría se ha llegado a afirmar que cada palabra, cada
más valor que el de una revelación privada. letra y aun la vocalización masorética del tex-
La teología contemporánea no descarta por to hebreo han quedado grabados por la mano
completo el valor de la metáfora patrística ni de Dios. Una teoría tal destruye obviamente la
el de la conceptualización escolástica, pero in- real participación humana en la composición
siste en que deben ser entendidas correcta- de los textos inspirados. Los hagiógrafos son
mente. Dios no escribió la Biblia como la ma- tan pasivos como la pluma en la mano del co-
no misteriosa que trazó sobre el muro del pista, y la inspiración se identifica con una es-
palacio de Baltasar las tres célebres palabras: pecie de escritura automática.
Mané, Téquel y Parsín (Dn 5,25). Tampoco dic- El concepto de inspiración como simple
tó sus escritos a un médium en estado de tran- transcripción de las palabras dictadas por Dios
ce, como los griegos pensaban que sucedía con no es una invención moderna. Filón de Alejan-
la pitonisa de Delfos. Aun en los momentos de dría, el filósofo judío nacido poco antes de la
transporte extático –tan frecuentes en Eze- era cristiana, repite una leyenda que explica de
quiel– el profeta seguía siendo él mismo: era el manera semejante el origen de la traducción al
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19 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

griego de la Biblia hebrea, tradicionalmente la realidad. Es imposible, en efecto, separar


designada como Septuaginta o «de los Seten- por completo el pensamiento del lenguaje y,
ta». Según esa tradición, aunque los autores por lo tanto, el fondo y la forma de un texto li-
trabajaron en forma independiente unos de terario. Ante todo, porque no es verdad que la
otros, sus palabras coincidieron una por una, «idea» dirige al lenguaje desde fuera, para en-
porque se las dictó un «apuntador» invisible gendrar la palabra que la «traduce» y «expre-
(Vita Mosis, II,37). De manera semejante, el Li- sa». Todo lo contrario: no hay un pre-texto (en-
bro de los Jubileos (1,2) dice que Moisés escri- tendiendo el prefijo en sentido temporal),
bió el material consignado de Gn 1 a Éx 12 ba- como si el texto estuviera ya hecho en el pen-
jo el dictado del «ángel de la presencia», todo samiento antes de ser expresado en la escritu-
de acuerdo con el mandato directo de Dios. ra. El pensamiento necesita del lenguaje para
También las otras dos teorías incurren en aclararse y formarse a sí mismo, en un juego
distintas formas de reduccionismo. Según la permanente de interdependencias recíprocas.
teoría de la aprobación subsiguiente, la inspi- No es verdad, en efecto, que el pensamiento
ración de la Escritura quedaría a salvo si Dios, humano pueda reducirse finalmente a concep-
en forma directa o a través de la Iglesia, aprue- tos ligados a signos lingüísticos, pero no es me-
ba o declara exento de error a un libro com- nos cierto que el lenguaje desempeña un papel
puesto por la industria humana. La teoría de activo en el proceso del pensamiento. La activi-
la asistencia externa, por su parte, reduce la dad intelectual se realiza siempre en una len-
inspiración a una acción de Dios puramente gua, ya que el pensamiento conceptual es impo-
negativa, que preserva de error al autor huma- sible sin los signos del lenguaje. La relación
no. En uno y otro caso, Dios no es el autor del entre ambos es compleja; no puede identificar-
texto bíblico. La inspiración del hagiógrafo no se sin más el pensamiento con el lenguaje, pero
trasciende el nivel de la inspiración poética. uno y otro se hallan ligados inseparablemente 12.
Por este motivo, ningún texto remite a un
sentido último, constituido antes o fuera de él,
Una falsa dicotomía: las ideas y las palabras sino que el sentido in-siste en el texto mismo.
El texto se presenta siempre como una estruc-
En épocas pasadas, algunos teólogos sostu- tura hecha de secuencias diversas y de planos
vieron que solamente las ideas son inspiradas. o códigos superpuestos, que se sostienen unos
La inspiración afecta a la parte formal de la a otros. Cada secuencia (fonológica, sintáctica,
Escritura –el contenido–, mientras que la par- prosódica, semántica) conserva cierta autono-
te material –la expresión verbal– es obra del au- mía, pero no funda varios discursos, sino un
tor humano. Los defensores de esta teoría des- discurso a varias voces, donde lo esencial está
criben este fenómeno de distintas maneras, dado ya por una, ya por otra secuencia, mien-
pero la inspiración queda siempre reducida al tras las otras hacen de coro o de contraste,
contenido del mensaje; es decir, a los temas de anunciando a veces lo que se va a decir, o re-
fe y moral, a las materias doctrinales, a ciertos cordando, como un eco, lo que ya se ha dicho.
conceptos cuasi-técnicos, en una palabra, a lo El hecho de poner en líneas paralelas el
que podría considerarse como lo esencial del pensamiento y el lenguaje, el contenido y la
mensaje bíblico. Según algunos defensores de forma, introduce una fisura que separa a Dios
esta idea de la inspiración, la Palabra de Dios y al hombre en la composición de la Biblia. La
se mezcla a veces con errores humanos; pero Biblia es concebida como una obra «en cola-
puede hablar autoritativamente porque lo boración», pero no como una obra hecha en su
hace desde lo más profundo de la experiencia totalidad y a la vez por Dios y por el autor ins-
humana. pirado. El fondo es de Dios y la forma del ha-
En un sentido más o menos semejante se ha giógrafo, como, según Nestorio, María engen-
expresado un buen número de autores protes- dró al hombre y Dios al Verbo, de manera que
tantes y católicos. Entre los católicos, el teó- las dos personas se unen en Jesús accidental y
logo más frecuentemente asociado con esta di- moralmente. Ahora bien, si pudiera efectuarse
cotomía es el cardenal Johannes Franzelin. la separación entre pensamiento y lenguaje,
Franzelin parte del concepto de autor litera- Dios no sería autor de la Escritura en su tota-
rio y distingue en toda obra un elemento formal lidad, ya que sería responsable de las ideas con
–el contenido o las ideas– y un elemento mate- prescindencia de las palabras. En tal caso po-
rial –el ropaje literario, las palabras–. Dentro dría hablarse del contenido divino de la Biblia,
de la inspiración cae el elemento formal; para pero no de la Biblia como Palabra de Dios.
el material basta una mera asistencia divina. Sorprendentemente, Francisco Marín He-
La distinción aparece así como algo bien sen- redia (1992, 111) cree encontrar una dicoto-
cillo: Dios pone las ideas, el autor humano, las mía semejante en Luis Alonso Schökel. Este
palabras; Dios inspira el pensamiento, el autor autor, dice Heredia, después de haber critica-
humano lo expresa verbalmente. do con toda lucidez la teoría de Franzelin, lle-
El principal inconveniente de esta teoría es ga prácticamente a la misma conclusión. El
que plantea una dicotomía sin fundamento en texto aducido es el siguiente:
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ARTÍCULOS GENERALES 20

«En términos modernos tendríamos que pen- 1) El acopio de materiales abarca las distin-
sar en el secretario inteligente, capaz de redactar tas experiencias que puede vivir un ser huma-
correctamente en un par de páginas un par de no: experiencias de vida, conocimientos ad-
notas de su jefe; o el secretario de un jefe de Es- quiridos por sí mismo o por el trato con los
tado, que le prepara y redacta los discursos. En
estos casos se da una colaboración inteligente,
demás, información proveniente de fuentes es-
concorde, para producir la obra... ¿De quién es el critas preelaboradas (cf., por ejemplo, el pró-
discurso? En cierto modo, de los dos; en cierto logo de san Lucas y las distintas teorías sobre
modo, uno es el autor principal y otro el secun- las fuentes del Pentateuco o de los evangelios
dario, siendo los dos inteligentes. Aunque a los sinópticos).
efectos jurídicos el discurso es del presidente, a 2) El impulso a escribir un texto es el mo-
efectos literarios y de lenguaje el discurso es tam- mento inicial de la obra literaria. Dicho im-
bién del secretario, que conoce su ars dictaminis pulso tiene lugar en los escritores sagrados ba-
del estilo moderno». jo la inspiración del Espíritu Santo y pone en
movimiento el proceso que culminará en la
Para Francisco Marín Heredia es obvio que obra escrita.
existen diferencias entre la concepción de Fran- 3) La ejecución sigue al impulso como un
zelin y la de Alonso Schökel. Este último sos- proceso de escritura. Todo este proceso de for-
tiene con toda razón que la distinción entre mulación literaria es el momento creativo que
fondo y forma no funciona en la realidad. Sin se desarrolla bajo la acción del Espíritu Santo:
embargo, cuando creía tener el triunfo en las la inspiración bíblica es un proceso de lengua-
manos, adopta una explicación que lo lleva je. Por tanto, presupone la determinación del
prácticamente a la misma posición que Franze- tema, la elección de la forma literaria (relato,
lin. Si ambos no coinciden en admitir la distin- parábola, proverbio, cántico o salmo) y la bús-
ción entre fondo y forma, están de acuerdo en queda de las expresiones más adecuadas para
separar la actividad de Dios y la del hagiógrafo. la comunicación del pensamiento.
Alonso Schökel, sigue diciendo su crítico, Este intento de penetrar en el misterio de la
cree haber dado en la clave apelando a una obra literara inspirada por Dios se ilustra luego
práctica medieval, la ars dictaminis, que era con ejemplos tomados del AT, que presenta una
una especie de comunicación o dictado de ideas riqueza literaria más variada que la del NT.
a un experto en retórica, para que él hiciera
con dichas ideas una verdadera creación li-
teraria. Pero esta comparación es poco feliz, El cardenal John Henry Newman
porque no tiene en cuenta debidamente la si- y los «obiter dicta»
multaneidad de la acción de Dios y la del hom-
bre en la redacción de los libros sagrados. Lo El problema de la inspiración de la Biblia
mismo que en Franzelin, Dios va por un lado nunca dejó de preocupar al cardenal Newman.
y el hombre por el otro (aunque el jefe y el se- Él no solo reconoce el hecho mismo de la ins-
cretario, en la comparación propuesta, expre- piración, sino que atribuye a la Biblia un valor
sen de hecho el mismo pensamiento). «sacramental» por la gracia que acompaña a
Es verdad que la comparación propuesta la proclamación o a la lectura de su mensaje.
por Alonso Schökel en el texto antes citado no Las palabras de la Escritura participan de la
es la más adecuada para ilustrar el carisma de grandeza de su autor principal y, por tanto, no
la inspiración. Sin embargo, la crítica de Mar- pueden ser del todo comprendidas por una in-
tín Heredia no parece haber tenido en cuenta teligencia humana aquí en la tierra. Hay en la
todo lo que dice Alonso Schökel acerca de este Escritura una profundidad de significación
carisma. En tal sentido, parece mucho más que nos supera, y aunque la interpretación li-
comprehensiva la presentación que hace Vale- teral de algún texto doctrinal sea correcta,
rio Mannucci. nunca expresa de manera adecuada la totali-
Según el bien conocido exégeta español, el dad de su sentido. Más aún, cada libro y cada
proceso inspirativo sobre el autor está ordena- página de la Biblia se refieren a Cristo y de él
do, como a su término, a la producción de la reciben todo su sentido. El Emmanuel, Dios
obra literaria, y de la obra en su pluralidad es- encarnado, resume en sí toda la Biblia, es su
tructurada. La inspiración bíblica es ante todo principal y único objeto.
un carisma que afecta a todas las etapas la com- Pero, una vez reconocido el hecho de la ins-
posición literaria y a todos los planos de la obra piración, aún queda por explicar su naturale-
escrita, de manera que la totalidad de la Biblia za y la presencia en el texto inspirado de algu-
cae bajo el carisma de la inspiración. nos pasajes que parecen no ser verdaderos.
Para comprender la verdadera índole de es- Para resolver la dificultad planteada por
te proceso inspirativo, es preciso tener en esos textos, Newman elaboró su teoría de los
cuenta la experiencia de la creación literaria obiter dicta. La Escritura tiene autoridad en
tal como la conocemos por el testimonio de materias de fe y moral, pero el resto del texto
auténticos escritores. Por tanto, pueden dis- –los obiter dicta o lo «dicho de paso»– puede
tinguirse tres tiempos: contener errores humanos. La presencia de ta-
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21 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

les errores no debe llamar la atención, porque subordinado a la autoridad de la Iglesia. Por
la inspiración afecta al contenido teológico de otra parte, el don divino de la inspiración
la revelación divina y no a ciertos detalles se- constituye sin duda una garantía de verdad es-
cundarios. crituraria, pero no de su interpretación. Por
Para Newman, los obiter dicta son frases o tanto, el don de la inspiración requiere como
sentencias sobre meras cuestiones de hecho, su complemento necesario el don de la infali-
que no están directamente relacionadas con la bilidad. La autoridad viviente del magisterio
fe y la moral y que pueden muy bien ser refe- infalible compensa, a los ojos de Newman, las
ridas al elemento humano en la composición imperfecciones inherentes al modo particular
de la Biblia. Se trata, en concreto, de enuncia- de revelación que es la Escritura inspirada.
dos que no comprometen nuestra fe y que Otros intérpretes sostienen con razón que
pueden considerarse fruto de la finitud huma- la posición de Newman es mucho más com-
na. Si en cualquier discurso (incluso en los do- pleja y que no se expresa adecuadamente con
cumentos del magisterio eclesiástico) se en- una mera referencia a los obiter dicta. De he-
cuentran cosas dichas como de paso, ¿por qué cho, él se valió de esta expresión como de un
no encontrarlas también en la Biblia? En todo concepto polémico contra la idea del dictado
caso, las dificultades planteadas por los obiter mecánico o inspiratio antecedens, que le pare-
dicta no son más graves que las derivadas de la ció excesiva porque no respeta al autor huma-
falta de una cronología exacta y de la existen- no y lo convierte en un agente irresponsable,
cia de una multitud de variantes en el texto. comparable a una simple máquina. De ahí su
Más aún, los obiter dicta son un medio eficaz concepción de la inspiratio concomitans posi-
para eliminar toda oposición entre los datos tiva y su sentido de la analogía en materia de
bíblicos y los resultados de las ciencias. inspiración. La Biblia, es efecto, es un Todo en
El problema está en determinar el verdade- todas sus partes, pero no todas estas partes
ro valor de los obiter dicta. ¿Son inspirados o tienen el mismo valor. Si Newman retoma a
no? A pesar de todos las precauciones y recau- veces de manera un poco estrecha el concepto
dos, Newman parece haber puesto un límite a de inspiración como el de un carisma ordena-
la inspiración de toda la Biblia. La Biblia es do a la transmisión de la verdad revelada, en
inspirada totaliter, como un todo, sed non tota, otros de sus textos se encuentra en germen la
no en todos sus elementos tomados separada- percepción capital de los fines diversos de la
mente. O quizá mejor: es inspirada tota, en su inspiración escrituraria. El mensaje de la Bi-
extensión cuantitativa, pero no totaliter, en to- blia encierra una unidad profunda, pero no to-
dos sus aspectos y en todos los detalles de ca- das sus partes sirven con el mismo grado al fin
da texto. último del conjunto del Libro, que es la reve-
Esta sutil distinción pone de relieve la exis- lación de la «economía» salvífica de Dios.
tencia de una «analogía» en materia de inspi-
ración. La Biblia es un todo cuyas partes no
tienen todas el mismo valor. El carisma de la La teoría eclesiológica de Karl Rahner
inspiración se ha comprometido en distintos
grados según los casos. Al mismo tiempo, La inspiración, dice Karl Rahner, requiere
Newman señala los múltiples fines de la inspi- que Dios, cuando quiere la producción de un
ración: no todos sirven en la misma medida al libro, influya sobre el autor humano de mane-
fin último del conjunto del Libro, que es la en- ra tal que este conciba y juzgue de un modo
señanza de la verdad revelada. correcto lo que debe escribirse, que se decida
Esta restricción en el concepto de «inspira- efectivamente a escribir lo que así había sido
ción plena» era explicable en las condiciones concebido, y que ejecute actualmente esa de-
de su época. Aún no se había elaborado una cisión. De este modo se hace efectiva la inter-
teoría de los géneros literarios, ni se tenía un vención divina en el proceso de la inspiración,
conocimiento bastante amplio de las condicio- en virtud de la cual Dios es llamado y es real-
nes históricas en que surgieron los textos bí- mente «autor» de la Escritura. Sobre la base
blicos; es decir, de los factores que condicio- de este dato revelado habrá que determinar teo-
naban el pensamiento de los autores sagrados lógicamente cómo se lleva a cabo el proceso
y que limitan los juicios estrictamente propios de composición de los libros sagrados, en su
del autor sagrado y garantizados por él. En condición de textos inspirados por Dios.
una situación tal, Newman no llegó a com- A partir de ese presupuesto, K. Rahner expo-
prender que ciertos enunciados de los hagió- ne y desarrolla con claridad y precisión escolás-
grafos, aun siendo inspirados, no constituyen ticas su tesis sobre la inspiración de la Escritu-
necesariamente afirmaciones absolutas. ra como momento instrínseco en la constitución
Al exponer estas ideas, el cardenal insiste divina de la Iglesia apostólica.
en afirmar que se trata de una opinión perso- 1) Dios, dice Rahner, quiere la Iglesia con
nal. Solo está comprometida su propia res- una voluntad absoluta y en virtud de una «pre-
ponsabilidad, no la fe de la Iglesia. Así el con- definición» (praedefinitio) formal, salvífica y
cepto de inspiración e infalibidad quedaba escatológica.
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ARTÍCULOS GENERALES 22

Esta predefinición es una decisión divina dera indispensable llenarla de un contenido


previa a toda determinación humana que pu- material, acorde con los aportes de la exégesis
diera motivarla. La predefinición es material, y la hermenéutica bíblicas en sus desarrollos
cuando Dios quiere algo en su conjunto, sin más recientes.
descender a los detalles; es formal cuando Esta labor requiere, antes que nada, afir-
quiere algo en su individualidad concreta. En mar la instrumentalidad de los escritores hu-
el caso de la inspiración de la Escritura, esta manos en la composición de los textos bíblicos
predefinición formal de Dios es también salví- sin menoscabar su actividad personal y sin
fica, porque no pertenece simplemente al mo- convertirlos en meros amanuenses del Espíri-
do ordinario por el que Dios interviene en la tu, que les dicta al oído las palabras de la Es-
conservación del mundo, sino a la historia de critura. De hecho, está bien establecido tradi-
la salvación. Y es además escatológica, porque, cionalmente que la inspiración no exige de por
como Cristo, el Libro sagrado pertenece de al- sí la revelación de algo nuevo para el hagió-
gún modo a la nueva creación. grafo, y ni siquiera es necesario que sea cons-
En virtud de la predefinición formal antes ciente de estar escribiendo bajo la acción del
señalada, Dios quiere la Iglesia con una volun- Espíritu Santo.
tad absoluta, que se extiende a todos los ele- Queda por aclarar, entonces, cómo se pue-
mentos que la constituyen. Es decir, la quiere de concebir la participación de dos autores en
con todas sus características concretas, inclui- la composición de un mismo texto, de tal ma-
da la Escritura. Esta decisión divina no de- nera que deba darse el título de autor con ple-
semboca en una autoría genérica y diluida, si- no derecho a uno y al otro, aunque de manera
no que Dios la lleva a cabo de manera eficaz y analógica.
en la forma adecuada. Por tanto, la actividad Esto nos obliga a reconocer que Dios actúa
inspiradora de Dios, además de ser un mo- sobre el autor inspirado como causa trascen-
mento intrínseco en la creación de la Iglesia, dental y no como causa categorial (es decir, co-
hace que él sea, en el sentido más pleno del mo actúan los seres creados). Dios y el hombre
término, «autor» de la Escritura. actúan al unísono, pero lo hacen en distintos
Para que la Iglesia apostólica sea aquello niveles: Dios como Dios y el autor inspirado
que Dios quiere y de hecho crea, debe corres- como agente humano. O dicho con otras pala-
ponderle la singular capacidad de expresar en bras: la ación divina no se sitúa en el mismo
forma auténtica y precisa el contenido de su plano en que realiza su obra el hagiógrafo, por-
propia fe. Esta capacidad de expresarse en fór- que en tal caso dos autores materiales estarían
mulas permanentes y definitivas es, sobre to- produciendo el mismo texto, cuando en reali-
do, una actividad de carácter literario, un pro- dad, como lo señala santo Tomás, un mismo
ceso de escritura. Decimos «sobre todo», porque efecto no puede tener, desde un mismo punto
junto con los escritos está la vida misma de la de vista, más que una sola causa.
Iglesia, con su liturgia, su predicación y sus Por tanto, la noción de causa trascendental
tradiciones; pero los libros sagrados son, de permite afirmar, con santo Tomás, que la com-
hecho, el modo privilegiado con que la Iglesia posición del texto sagrado no se atribuye a la
expresa su fe y aun su propia esencia. Así, por causa natural y al influjo divino de manera
medio de los libros sagrados, la Iglesia apostó- que una parte la haga Dios y la otra el agente
lica ha sido establecida por Dios como funda- natural. Al contrario, un mismo efecto se atri-
mento y norma para todas las generaciones de buye en su totalidad al instrumento y al agen-
creyentes. te principal, «aunque de modo diferente» (licet
En cuanto creador de la Iglesia, Dios quiere alio et alio modo).
y crea la Escritura de tal forma que se con- Esta última observación rompe la univoci-
vierte por la inspiración en su «originador» dad y nos coloca en un plano analógico, en el
(Urheber) y «autor» (Verfasser). Sin embargo, que Dios y el hagiógrafo pueden concurrir pa-
la formación de la Escritura constituye un fe- ra producir un mismo efecto. Porque si los dos
nómeno muy particular, ya que en este caso el actuaran en el mismo plano, entrarían en coli-
término de la decisión divina es la composi- sión, y el autor humano quedaría reducido al
ción de una obra literaria. ¿Cómo conciliar en- papel de mero secretario o amanuense.
tonces la afirmación de Dios como autor de la Es obvio, finalmente, que ciertas particula-
Escritura y el reconocimiento de los escritores ridades asociadas a la actividad del autor hu-
humanos como verdaderos autores y no como mano no se aplican a Dios como autor de la
meros secretarios o amanuenses? Escritura. Escribir, por ejemplo, es tarea espe-
2) Para aclarar esta cuestión, Rahner apela, cífica del hagiógrafo. Por eso algunos críticos
lo mismo que una buena parte de la tradición consideran inadecuado llamar a Dios «autor
teológica, a la categoría de causalidad eficien- literario» de los textos inspirados, como lo ha-
te. Pero aclara de inmediato que la aplicación ce Rahner ocasionalmente. Si esa expresión se
de esa categoría al hecho de la inspiración ha tomara al pie de la letra, habría que extender
tenido muchas veces un carácter más bien la actividad inspiradora de Dios hasta el pro-
abstracto y puramente formal. Por eso consi- ceso material de la escritura.
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23 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

3) Rahner considera la inspiración escritu- En este punto tiene esencial importancia la


raria en estrecha relación con la historia salu- referencia a la primera comunidad cristiana.
tis, que llega a su culminación en Jesucristo y La Iglesia apostólica, recuerda Rahner, no es
en la Iglesia apostólica. La escritura no se pro- solamente el primer período de la Iglesia en el
duce simplemente «con ocasión de» o «duran- tiempo, sino también el fundamento perma-
te el curso de» la constitución divina de la Igle- nente y la norma de todo lo por venir, el esta-
sia apostólica, sino que es un momento tudo por el que deberá regirse todo el curso ul-
intrínseco en la formación de la Iglesia. Dios terior del cristianismo. Existe sin duda una
quiere la Escritura juntamente con su propia Iglesia naciente, en proceso de nacimiento, con
condición de creador de la Iglesia, y dispone una determinada extensión temporal. Durante
ambos efectos –la institución de la Iglesia y la esa etapa inicial, la Iglesia aún no poseía su
formación de la Escritura– como dos momen- esencia completa, porque la revelación se le iba
tos esenciales de su plan de salvación. dando progresivamente, y todavía no podía
En consonancia con este principio, Rahner guardar y conservar lo que ahora tiene en cus-
desarrolla su teoría de la inspiración a partir del todia. Pero, una vez concluido el proceso de la
NT y no del AT, ya que este solo puede ser com- revelación, de la Iglesia apostólica han de pro-
prendido plenamente a la luz de la nueva alian- ceder todos los ulteriores desenvolvimientos.
za. La inspiración del AT se recupera en cuanto Dado que el hecho de la fundación difiere
que la Iglesia apostólica ve en los libros vetero- cualitativamente del proceso ulterior de con-
testamentarios el testimonio de su prehistoria servación, la Iglesia apostólica es obra muy es-
(un testimonio querido por Dios y realizado por pecial de Dios (Deum habet auctorem) y de-
el Espíritu Santo). Y la Iglesia no podría pres- sempeña una función única e irreemplazable
cindir de aquella prehistoria sin dejar de com- para todo el resto de la historia de la Iglesia.
prenderse a sí misma. Lo posterior descansa sobre lo precedente, y si
Para Rahner, la inspiración es la misma en existe a pesar de su evolución y ulterior desa-
los dos testamentos, pero la comprensión últi- rrollo, es porque emana del origen dado (la
ma de la inspiración y de la fijación del canon Iglesia apostólica) y no solamente de la causa
es posible únicamente en el NT. En otras pala- originante (Dios); es decir, porque procede del
bras, los escritos del AT son inspirados en la fundamento y no solamente de quien pone el
medida en que el AT prepara la llegada de la fundamento. Este fundamento es Cristo y la
plenitud del tiempo, de tal manera que el he- comunidad que él reunió en torno a sí duran-
cho, la naturaleza y la extensión de la inspira- te su vida terrena y sobre la que derramó su
ción pueden ser entendidos en forma total e Espíritu. De esa fuente debía emanar todo lo
inequívoca solo a la luz del NT. que habría de existir más tarde. Ella determi-
4) Finalmente, Rahner realiza un aporte na positiva y negativamente la existencia de
fundamental –y quizá decisivo– en lo que res- todo posible desarrollo ulterior.
pecta al difícil problema del reconocimiento Además, es completamente cierto que el ca-
por parte de la Iglesia del carácter inspirado rácter inspirado de la Escritura solo puede ser
de todos y cada uno de los libros de la Biblia. reconocido por medio de una revelación. Nin-
Un libro es «canónico» porque la Iglesia lo re- guna otra forma de conocimiento podría con-
conoce y declara inspirado por Dios. Más es- ducir a ese reconocimiento, ya que la Biblia
pecíficamente, la canonicidad es el reconoci- misma, dice Rahner, no posee cualidades ob-
miento y la ratificación de un libro por cuanto jetivas que, tomadas por sí mismas, propor-
que es «apostólico», es decir, escrito por un cionen un criterio seguro para juzgar de su
apóstol o expresión pura de la fe de la Iglesia inspiración y canonicidad. Tampoco cabe afir-
en la primera generación apostólica. Por tan- mar que los autores mismos lo han atestigua-
to, inspiración y canonicidad son dos concep- do, ya que no se puede suponer a priori que
tos diferentes, pero inseparablemente unidos. ellos hayan tenido conciencia de estar escri-
No cabe distinguir grados o modos diversos biendo bajo la acción del Espíritu Santo. Por
de canonicidad, porque ella es independiente tanto, mientras sigamos imaginando que el
de la personalidad de los escritores sagrados y criterio de canonicidad es el testimonio direc-
del contenido concreto de cada texto inspira- to y explícito de un apóstol, no seremos capa-
do. Lo único que garantiza la canonicidad es ces de comprender por qué tuvo que pasar
que los libros incluidos en el canon hayan sido tanto tiempo hasta que la canonicidad de al-
escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo. gunos escritos fuera finalmente aceptada.
En cambio, es preciso distinguir la canonici- El problema consiste entonces en determi-
dad de las cuestiones relativas a la autentici- nar cómo ha de concebirse esta revelación, de
dad literaria. De hecho, la simple lectura de la tal manera que la verificación del hecho reve-
Biblia muestra que la inspiración escrituraria lado y su primera formulación (cosas ambas
ha sido un carisma compartido por un consi- necesarias y mutuamente correlativas) puedan
derable número de personas, separadas en el ser concebidas sin forzar los datos históricos
tiempo y en el espacio, y a veces por completo bien establecidos; en particular, prestando la
desconocidas. debida atención a las dudas y vacilaciones que
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ARTÍCULOS GENERALES 24

surgieron durante el proceso de fijación del ca- Confirmación de la teoría


non del NT. por la historia del canon
Esta historia lenta y no siempre uniforme
no deja dudas sobre el largo tiempo transcu- La construcción teológica de Rahner puede
rrido entre la composición de los textos inspi- confirmarse con los datos que suministra la
rados y la delimitación del canon por parte de historia. Los escritos reunidos en el NT no sur-
la Iglesia. ¿Cómo llegó la Iglesia a reconocer la gieron con la intención de convertirse en par-
inspiración de los escritos del NT? ¿Cómo ex- te de una Escritura cristiana o de sustituir a
plicar el conocimiento de la Iglesia, desarro- las Escrituras del judaísmo. Los escritos cris-
llado en el tiempo, sobre la inspiración y ca- tianos más antiguos son probablemente las
nonicidad de los libros individuales? cartas de Pablo, pero resulta casi impensable
Para responder a estas preguntas, dice Rah- que el Apóstol haya pretendido atribuir a su
ner, es indispensable distinguir el hecho mis- carta a Filemón un status teológico compara-
mo de la revelación y el conocimiento reflejo, ble al de la Torá de Moisés. Los distintos evan-
expresado en palabras, de la verdad revelada. gelios fueron escritos originariamente para
Lo primero tuvo que darse «antes de la muer- comunidades particulares, en las que gozaban
te del último apóstol»; a lo segundo, en cam- de gran prestigio. Sin embargo, tampoco a
bio, se pudo llegar progresivamente, con el pa- ellos se les dio desde el comienzo el mismo va-
so del tiempo, y esto es lo que de hecho ha lor teológico que a la Biblia de Israel.
sucedido en la constitución del canon del NT El cambio decisivo se produjo a partir de
por parte de la Iglesia. mediados del s. II. Por lo que podemos cono-
Por supuesto, si la revelación debiera mani- cer, desde principios del siglo las comunida-
festarse siempre bajo la forma de una declara- des cristianas empezaron a recopilar los es-
ción explícita, el reconocimiento del carácter critos compuestos como testimonios de la
inspirado de un escrito no podría darse sepa- nueva acción de Dios en Jesús de Nazaret.
radamente del momento mismo de la revela- Dado que estos testimonios se inspiraban en
ción. Pero esto no es necesariamente así. Al la Biblia de Israel y le atribuían una incon-
contrario, la historia de la constitución del ca- testable autoridad, los cristianos siguieron
non muestra que esa revelación se ha dado a reconociéndola como Palabra de Dios. Pero
través del hecho ya varias veces señalado, a sa- al mismo tiempo se inició un proceso de dis-
ber: que el escrito ha sido producido como in- tanciamiento, fundado principalmente en los
grediente genuino e indispensable de la reali- textos cristianos que cuestionaban o relativi-
zación de la Iglesia apostólica. De este modo zaban ciertos aspectos del judaísmo (como
la inspiración fue revelada suficientemente, a las antítesis de Mt 5,20-47 o la doctrina pau-
menos que sea necesario afirmar que una ver- lina de la justificación por la fe sin las obras
dad solo puede ser revelada a través de una de- de la Ley).
claración directa, y no también por medio de Hacia el año 140, Marción planteó la cues-
algún hecho inmediatamente perceptible (lo tión de hasta qué punto la herencia judía re-
cual implicaría una noción demasiado estre- sultaba aún necesaria para el cristianismo. Co-
cha y conceptual de las posibilidades de la re- mo él establecía una oposición absoluta entre
velación). el Dios de Israel y el Padre de Jesucristo y con-
En consecuencia, afirma Rahner, no se re- sideraba el cristianismo como una religión ra-
quiere una nueva revelación, posterior a la dicalmente nueva, contraria al judaísmo, su
muerte del último apóstol, para definir el ca- respuesta a la pregunta planteada fue el recha-
non de la Sagrada Escritura. Basta que la zo total no solo de la Biblia judía, sino también
Iglesia postapostólica reconozca un escrito de los escritos cristianos, en los que encontra-
de la edad apostólica como expresión autén- ba resabios de judaísmo. En consecuencia,
tica de la fe de la Iglesia primitiva y de su quedaban en pie únicamente diez cartas pauli-
«prehistoria» veterotestamentaria. La Igle- nas exentas de judaísmo y el evangelio de Lu-
sia, llena del Espíritu Santo, reconoce por cas, del que se excluían las citas del AT.
«connaturalidad» que un escrito dado es acor- La Iglesia se opuso terminantemente a la
de con su naturaleza. Si, al mismo tiempo, propuesta de Marción. Pero, más allá de la de-
advierte que es también un escrito «apostóli- cisión contraria a la posición marcionita, que-
co», esto es, una parte del proceso vital de la daba abierta la cuestión del canon; es decir,
Iglesia apostólica en cuanto tal, es eo ipso era necesario definir qué escritos habían sido
conscientemente reconocido como inspira- escritos por inspiración divina y debían ser re-
do. Este conocimiento reflejo no se identifi- conocidos como normativos para la Iglesia.
ca necesariamente con el suceso original de Una vez que la Iglesia recibió como suyos
la revelación y ni siquiera es simultáneo a él. todos los escritos de la Biblia de Israel en toda
También puede tener lugar en un tiempo su extensión (sin olvidar que los Setenta cons-
posterior. Más aún, la Iglesia «sintió» la sin- tituyen una versión judía) y situó los nuevos
gularidad de los libros sagrados antes de ha- escritos, no delante, sino detrás de la Biblia ju-
berla declarado expresamente. día, el resultado fue una Biblia compuesta de
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25 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

dos partes, que tradicionalmente se denomi- mene aquellos libros que son «inspirados», es
nan Antiguo y Nuevo Testamento. En ella la decir, los que reciben la autoridad del Kyrios,
«Biblia de Israel» ocupa el primer lugar, no so- del Espíritu o de Dios (de hecho, en los escri-
lamente porque se formó primero en el tiem- tos de los Padres se encuentran todas estas ex-
po, sino porque es el fundamento sobre el que presiones). Obviamente, aquí se sobrepasa el
descansa la segunda parte. Estas dos partes campo de los criterios histórica o empírica-
expresan por sí mismas su propio mensaje, pe- mente discernibles, ya que la acción del Espí-
ro no por eso dejan de remitirse mutuamente. ritu o el carácter «inspirado» de un texto no se
Esta historia lenta y no siempre uniforme puede comprobar externamente. Sin embar-
muestra el largo tiempo transcurrido entre la go, el reconocimiento de tales libros es posible
composición de los textos inspirados y la deli- gracias a la «experiencia pneumática» de la
mitación definitiva del canon por parte de la Iglesia al entrar en contacto con determinados
Iglesia. También hace ver que la Iglesia «sin- escritos. De ahí que pueda hablarse de un «cri-
tió» la singularidad de los libros sagrados an- terio espiritual» interno a la Escritura, que se
tes de poder declararla expresamente. De ahí actualiza especialmente cada vez que la Iglesia
la conveniencia de distinguir, como lo hace se ve obligada a discernir si un escrito es ins-
Karl Rahner, entre el hecho de la revelación y pirado o no.
el conocimiento reflejo de la verdad revelada. 3) Por último, hay un tercer grupo de crite-
Este conocimiento reflejo no se da necesaria- rios eclesiales. Son aquellos que tienen por ob-
mente junto con el suceso original de la reve- jeto las relaciones de la Iglesia con la Escritura
lación ni es siempre simultáneo con él. Como y con los criterios anteriores. Así, por ejemplo,
lo pone de manifiesto el tiempo transcurrido el reconocimiento de un libro como Escritura
entre la puesta por escrito de los libros inspi- canónica por un número considerable de Igle-
rados y su inclusión dentro del canon, la Igle- sias antiguas, sobre todo si son apostólicas; su
sia puede tomar conciencia de un dato revela- empleo en la liturgia y su reconocimiento por
do en una etapa posterior al momento mismo autoridades eclesiásticas oficiales, que citan co-
de la revelación. mo Escritura textos extraídos del libro en cues-
tión. Estos últimos datos son realmende decisi-
vos, pero no se fundan en la Escritura misma ni
Los criterios de canonicidad en motivos teológicos, sino en la práctica de la
Iglesia.
Durante sus primeros cuatro siglos de vida, La definición del canon en sus límites exac-
la Iglesia no desarrolló una teoría ni clasificó tos es un acto solemne de la Iglesia postapos-
de manera ordenada los criterios seguidos pa- tólica. Al realizar esta definición, la Iglesia está
ra la fijación del canon de las Escrituras. Los asistida por el Espíritu Santo, que la ilumina
criterios que se utilizaron fueron varios, y por para que pueda discernir, en su propia tradi-
tanto es necesario estudiar los escritos de la ción, los escritos que la ponen en contacto di-
época para poder distinguirlos. En tal sentido recto con la tradición apostólica. En tal senti-
es muy útil el estudio de K. H. Ohlig, que iden- do, su misión es conservar el sagrado depósito,
tifica y enumera una amplia serie de criterios, sin disminuirlo, ampliarlo, ni modificarlo.
distintos según el tiempo y nunca exigidos en Según los estudios de K. H. Ohlig, el con-
su totalidad. cepto de «apostolicidad» se aplica de diferen-
Estos criterios de canonicidad pueden dis- tes maneras. El caso óptimo, pero no impres-
tribuirse en tres grandes grupos: cindible, es el de un escrito que procede del
1) En el primer grupo, Ohlig presenta una tiempo apostólico y expresa lo anunciado por
serie de criterios externos. Como tales pueden los apóstoles; es lo «eclesial originario». Otras
considerarse la apostolicidad o la gran anti- veces se trata solamente del contenido: es
güedad de un escrito, y eventualmente su pro- apostólico lo que coincide con el kerigma
cedencia de testigos presenciales (cf. Lc 1,1-4); apostólico, aunque no coincida exactamente
la aprobación apostólica, la ortodoxia de la con el tiempo de los apóstoles. La apostolici-
doctrina y la armonía con el resto de la Escri- dad, por tanto, es una noción dinámica, que
tura (es decir, con el AT y con algunos scritos puede definirse como «eclesialidad apostóli-
del NT ya reconocidos como canónicos); el va- ca» o «eclesialidad originaria». En tal sentido,
lor constructivo y edificante del escrito, no so- se puede hablar de una jerarquía de lo apostó-
lo circunstancialmente, sino para todas las lico dentro del NT.
iglesias; la posibilidad de leerlo públicamente
debido a la claridad de su lenguaje, a la cali-
dad de sus enseñanzas y a la ausencia de fan- El contexto canónico de los libros
tasías puramente imaginarias. inspirados
2) En el segundo grupo se incluyen los cri-
terios internos, que son en último término los Es importante notar que la reunión de los
que fundamentan la normatividad de la Escri- distintos escritos en el canon no es algo exte-
tura. La Iglesia acepta como canónicos sola- rior a ellos, como lo sería el orden de los libros
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ARTÍCULOS GENERALES 26

yuxtapuestos en un estante. En consecuencia, mente se unifica en un mensaje global, que va


la canonicidad es un hecho de capital impor- más allá de la situación histórica en que aque-
tancia para la interpretación de los textos. Un llos textos fueron fijados por escrito origina-
buen ejemplo de tal importancia es el que riamente.
ofrece Odil Hannes Steck en su libro La con- A esto habría que añadir, como lo hace Die-
clusión de la profecía en el Antiguo Testamento ter Böhler, que las inserciones redaccionales
(1991). Allí el autor, mediante el método de la identificadas por Steck en el ámbito de la «pro-
historia de la redacción, individualiza al co- ducción» del corpus profético presuponen un
mienzo del libro de Isaías y al final del libro de proceso más amplio de «recepción» del texto. El
los Doce Profetas siete redacciones sucesivas canon comienza a formarse cuando la comuni-
que se ocupan del tema «Israel, los pueblos y dad de fe «recibe» un conjunto de escritos que
el ya cercano cambio epocal». Pero lo más in- se le presentan como distintos de cualquier otro
teresante no es la identificación de estas siete escrito. En este sentido, la formación del canon
redacciones, sino que Steck pasa de la historia es básicamente un «proceso de recepción». Al
de la redacción a la cuestión del canon. En ser reunidos, estos libros (en el caso descrito
efecto, los incisos redaccionales puestos al co- por Steck el conjunto de los libros proféticos)
mienzo del libro de Isaías y al final de los Do- quedan desvinculados en cierta medida de su si-
ce Profetas proceden de los mismos redacto- tuación histórica y pasan a formar parte de un
res, que no tienen un libro de Isaías aislado y nuevo contexto literario, que confiere a los tex-
un libro igualmente independiente de Mala- tos un nuevo sentido, debido a la posición que
quías, sino que elaboran un corpus profético ocupan en el canon. Este sentido contextual,
que se extiende desde Isaías hasta los libros de ausente en los fragmentos aislados, ya no es un
los Doce Profetas, pasando por Jeremías y agregado puramente externo, sino que hace
Ezequiel. En otras palabras, los redactores tie- sentir su presencia en el texto y pertenece a él.
nen delante de sí –o crean– un pequeño canon
de los profetas, comparable a la colección de
cartas paulinas. Karl Barth
Los cuatro libros que llevan los nombres de
Isaías, Jeremías, Ezequiel y los llamados Pro- Karl Barth ha prestado mucha atención a la
fetas Menores estaban constituidos por colec- autoridad de la Biblia. Pero su afirmación más
ciones de oráculos proféticos: unos dirigidos llamativa –que la Biblia no ha de ser identifi-
contra Israel, a quien se amenazaba con el cas- cada sin más con la Palabra de Dios– ha susci-
tigo que les vendría de Asur, de Babilonia y de tado numerosas reacciones, unas favorables y
los pueblos extranjeros; otros oráculos se refe- otras más o menos severamente críticas.
rían a naciones como Egipto, Tiro, Edom y Para Barth, la única fuente de la teología es
Moab, que habían tratado duramente a Israel; la Palabra de Dios. En primer lugar, la Palabra
finalmente, también había oráculos de salva- de Dios, que en su forma más alta se identifi-
ción, que prometían a Israel la reunificación ca con la persona de Jesucristo (o, más preci-
después de la dispersión. Todos estos escritos samente, con toda la historia de las acciones
surgieron en distintas épocas y situaciones, pe- de Dios en la vida de Cristo).
ro en los libros proféticos se recopilaron en La fe en Cristo no es el resultado de una es-
bloque. De este modo, las redacciones que reu- peculación filosófica y cualquier intento de
nieron todo el corpus de profetas hicieron de fundamentar la verdad de Dios en razona-
las colecciones de oráculos (provenientes de mientos humanos, por devotos y sinceros que
épocas y situaciones distintas) una enseñanza sean, hace que la teología se vea pervertida
común, que trascendía la particularidad de las por modos humanos de pensamiento y se con-
distintas situaciones. vierta en «teología antropocéntrica». La fe en
Según Steck, esta enseñanza afirmaba que Cristo nace de la revelación, que es un suceso
Dios había castigado justamente a Israel por cuyo sujeto es y permanece Dios mismo. Pero
medio de los pueblos paganos. Pero Dios pro- esta revelación no se realiza en el cielo sino en
duciría un cambio epocal, volvería a reunir a la tierra, no en la esfera de Dios sino en el
su pueblo y castigaría esta vez a las naciones mundo humano. Tiene lugar en la continuidad
paganas. En este juicio sobre los pueblos, los de los sucesos de la vida histórica natural, y es
israelitas renegados también recibirían su en la continuidad de las cosas creadas donde
castigo, mientras que muchos paganos se la revelación busca y encuentra la fe.
convertirían al Dios de Israel y se unirían a él. De ahí las tres formas en que nos llega la
Así surgió el canon de los libros proféticos, Palabra de Dios: como Palabra revelada (Jesu-
que luego pasaría a formar parte de la Biblia cristo), como Palabra escrita (la Sagrada Es-
hebrea. critura) y como Palabra predicada (la predica-
En este proceso no se dan nivelamientos ni ción de la Iglesia). En cuanto dan testimonio
se crea un texto unitario, ya que en el corpus de Cristo, la Biblia y la viva vox de la Iglesia
profético se tratan temas muy diversos. Pero son Palabra de Dios, pero solo secundaria-
lo específico de cada libro tomado aislada- mente.
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27 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

Dios permanece radicalmente trascendente En su afán de salvaguardar la trascenden-


y libre aun cuando se da a sí mismo en la re- cia de Dios, Barth no analiza con suficiente
velación. Así como en Jesucristo el ser divino profundidad el hecho mismo de la inspiración
del Hijo de Dios se oculta bajo la particulari- escrituraria. Afirma con toda razón que la Pa-
dad histórica de un hombre, así también en la labra de Dios en su sentido más alto es Jesu-
Escritura la Palabra de Dios se manifiesta ba- cristo, pero no alcanza a comprender que la
jo el velo del lenguaje humano, y los enuncia- Biblia, al tener a Dios por autor principal, es
dos verbales no pueden ser la Palabra de Dios también Palabra de Dios, aunque en sentido
directamente. Esto quiere decir que la Escri- analógico. No obstante esta deficiencia, su
tura no es la revelación de la Palabra de Dios concepción contiene aspectos dignos de ser te-
por sí misma. nidos en cuenta. En la transmisión de un men-
Por este motivo la Biblia ha de ser conside- saje divino, todas las mediaciones humanas
rada como un «vehículo» de la autocomunica- tienen sentido solamente en la medida en que
ción de Dios; es decir, un instrumento en las están referidas de manera explícita y constan-
manos de Dios que llega a ser Palabra de Dios te al acto revelador de Dios que da testimonio
en la medida en que él habla por medio de de sí mismo. Si recibimos el testimonio de los
ella. La Biblia es la Palabra de Dios porque hombres, el testimonio de Dios es más grande...
una y otra vez, fuera de toda decisión o inicia- el que cree en el Hijo de Dios tiene en sí mismo
tiva humana, Dios se vale de ella para produ- el testimonio de Dios (1 Jn 5,9-10). Las mani-
cir el milagro de la fe en Jesucristo. La palabra festaciones de la revelación son legítimas y efi-
que entra en el oído humano y es pronunciada caces solo en la medida en que el creyente
por labios humanos es Palabra de Dios sola- alcanza, en ellas y por ellas, el testimonio mis-
mente cuando tiene lugar este milagro. De lo mo de Dios, es decir, a Dios mismo en el acto
contrario, no es más que una palabra humana en que él se comunica. La estructura de la re-
como cualquier otra. velación implica la existencia de una luz divi-
Por tanto, la autoridad de la Biblia radica na, de una palabra interior de Dios en el pro-
en la función que ejerce y no en un atributo o feta o en el predicador del mensaje, como
cualidad inherente a ella, como podrían ser la asimismo en la persona que lo escucha. La es-
inspiración, la inerrancia o la infalibilidad. La tructura de la fe exige que la adhesión del cre-
Escritura nos ofrece un lazo de unión con yente alcance, más allá del mensajero y del
Dios y con su automanifestación en Jesucris- mensaje, la realidad misma de Dios.
to. Cuando Dios así lo decide, el pecador en-
cuentra en el texto al Dios que está frente a él
en una relación de Yo a Tú. A manera de resumen
O para decirlo todo de una vez: se oscurece
peligrosamente la intervención de la libre gra- Según hemos visto, la índole divino-huma-
cia de Dios cuando se afirma simplemente que na de la Escritura ha encontrado su expresión
un día, en tal lugar, algunas personas han ha- más frecuente en la teoría de la causalidad ins-
blado y escrito bajo el impulso del Espíritu trumental, aplicada al carisma de la inspira-
Santo. Porque el hecho esencial consiste en ción. El texto inspirado es, a un mismo tiem-
que la gracia y el misterio, que con razón se po, obra de Dios y obra del escritor humano:
han reconocido en aquel acontecimiento del de Dios como autor principal y de los hagió-
pasado, siguen siendo gracia y misterio de grafos como autores instrumentales. Por ese
Dios y de su Palabra cada vez que acontece la motivo, no hay contradicción en afirmar que
revelación. la misma página contiene el pensamiento eter-
Esta concepción de la Escritura coincide no de Dios y las palabras inspiradas de los au-
con la idea que Barth tiene de la revelación. tores humanos, condicionadas por sus limita-
Jesucristo es el mediador entre Dios y los ciones de tiempo, lugar y cultura.
hombres. En cuanto realidad creada, la carne En realidad, la acción del Espíritu Santo en
de su humanidad es una revelación indirecta, la inspiración no debe ser considerada más
como lo es toda revelación de Dios que se re- misteriosa que su acción en las esferas de la
fleja y manifiesta en la esfera de las cosas de gracia y de la divina providencia. En toda la Es-
este mundo. La Biblia, lo mismo que los sa- critura, las leyes de la naturaleza, el curso de la
cramentos, pertenece enteramente a las cosas historia y ciertas decisiones de las personas son
creadas. A causa de su insignificancia, se los atribuidas al control divino: El Señor camina en
puede pasar por alto como vehículos de la re- la tempestad y el huracán, la nube es el polvo de
velación. Sin embargo, precisamente en esa sus pies (Nah 1,3); El corazón del rey es una
insignificancia son lo que son y sirven eficaz- fuente de agua en manos del Señor: él lo dirige
mente como instrumentos de la revelación se- hacia donde quiere (Prov 21,1). Él hace alternar
gún el beneplácito divino. Pero no son lo que los tiempos y las estaciones, depone y entroniza a
son en virtud de un poder inherente a ellos los reyes, da la sabiduría a los sabios y el conoci-
mismos, sino por el poder de Jesucristo que miento a los que saben discernir. Él revela las co-
actúa en ellos. sas profundas y ocultas, conoce lo que está en las
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ARTÍCULOS GENERALES 28

tinieblas y la luz habita junto a él (Dn 2,21-22). las distintas etapas que llevan a la composi-
Él hace salir el sol sobre buenos y malos y hace ción de un texto.
caer la lluvia sobre justos e injustos (Mt 5,45). 1) El conocimiento que los autores inspira-
Porque Dios es el que produce en ustedes el que- dos tienen de la Palabra de Dios es siempre ca-
rer y el hacer, conforme a su designio de amor rismático, pero no procede necesariamente de
(Flp 2,13). una revelación especial. Sin excluir que en
En el caso específico de la inspiración es- muchos casos el carisma escriturario lleva
crituraria, la finalidad no es otra que la de po- consigo una especial iluminación profética (es
ner por escrito la Palabra de Dios en un texto decir, la revelación de nuevos contenidos), re-
redactado bajo la acción del Espíritu Santo. sulta indudable, por regla general, que los au-
Su fin propio, por tanto, es ordenar toda la ac- tores inspirados no hacen más que consignar
tividad del hagiógrafo a la producción del tex- por escrito pensamientos recibidos de la tradi-
to. Este carisma es único en su género y es el ción o adquiridos por medios naturales. Esto
mismo en todos los casos, de manera que no es lo que sucede cuando su función consiste
hay motivo para distinguir en él diversos gra- en conservar auténticamente la Palabra de
dos. Un texto de Isaías o del apóstol Pablo no Dios en el marco de una tradición viva. Un
es más inspirado que una genealogía paciente- buen ejemplo lo ofrecen Mateo y Lucas cuan-
mente elaborada por un escriba anónimo. do utilizan y reelaboran materiales tradiciona-
Tanto aquellos como esta última han sido re- les recibidos de Marcos o de otras fuentes ora-
dactados bajo el mismo carisma de la inspira- les y escritas. En tales casos, lo único que se
ción, definido como la acción del Espíritu requiere es una particular capacidad de dis-
Santo que impulsa a fijar un texto por escrito. cernimiento para la acertada selección de los
Por tanto, una cosa es el carácter inspirado de materiales. Esta especie de iluminación «sa-
un texto bíblico y otra distinta la relevancia de piencial» (a la que santo Tomás, siguiendo a
su contenido teológico. san Agustín, llamó instinctus propheticus) es
Aunque el autor inspirado actúa bajo el in- indispensable a todos los autores sagrados que
flujo de una especial acción divina, no por eso no son profetas o apóstoles, para que sus es-
se sustrae a la natural y libre espontaneidad critos puedan ser Palabra de Dios.
humana. La actividad del Espíritu Santo en Is- 2) En este contexto conviene recordar una
rael y en la Iglesia se llevó a cabo a través de vez más que los hagiógrafos pertenecían a una
individuos con una individualidad definida, comunidad de fe y compartían una tradición
los cuales, «como verdaderos autores, hicieron de la que dependían y a la que ellos mismos
uso de sus facultades y habilidades» (Dei Ver- enriquecieron. De hecho, la influencia de la
bum, 11). Pero las personas elegidas por Dios sociedad está presente en todos los niveles de
para la composición de los libros sagrados no la producción literaria. Tanto la visión perso-
tienen por qué ser escritores excepcionalmen- nal del autor como su lenguaje están social-
te dotados, ni sus escritos han de ser siempre mente condicionados. Como se verá mejor
modelos de perfección estilística. Mucho me- más adelante, en este hecho indudable se apo-
nos han de ser considerados simples ama- yan principalmente los que defienden el ca-
nuenses. Al contrario, su participación es tan- rácter social de la inspiración.
to más activa cuanto que el Espíritu sostiene y 3) La composición de una obra literaria no
envuelve toda su actividad y el pleno empleo incluye solamente la selección de las ideas, si-
de sus facultades humanas. Por tanto, es razo- no también la determinación de una forma li-
nable examinar críticamente todas las fases de teraria y de las expresiones adecuadas para la
su trabajo: desde sus intenciones al escribir expresión del pensamiento. Como no existe
hasta la manera práctica como han organiza- una lengua específicamente literaria o poética
do su texto, las particularidades de su lengua- a la que el escritor pueda recurrir para compo-
je y los condicionamientos que sobre él han ner su obra, él tiene que operar necesariamen-
ejercido el tiempo, la cultura y la sociedad en te con las palabras que le suministra la lengua
la que vivía. común. En lo que respecta a la utilización de
La actividad literaria encierra una notable este código básico, no existe una diferencia en-
complejidad. Los pensamientos, las imágenes tre un discurso oral y un texto literario. Pero en
y las decisiones prácticas interfieren constan- la composición de los mensajes literarios inter-
temente en todos los estadios que llevan a la vienen múltiples códigos además de la lengua.
composición del texto, y en todos estos esta- En especial, los códigos simbólicos y retórico-
dios el hagiógrafo actúa bajo el carisma de la poéticos, cuyo conocimiento es indispensable
inspiración. Por tanto, no cabe preguntar has- para la recta comprensión del texto. Todos es-
ta dónde se extiende el carisma escriturario. tos elementos los toma el escritor de ese fondo
Se extiende evidentemente a todo el proceso, del que es depositaria la tradición literaria. A
porque en todos los actos que concurren a la ellos hay que añadir los procedimientos estilís-
producción del texto el autor se comporta co- ticos que el escritor emplea para imprimir su
mo instrumento de Dios. Por eso conviene sello personal en el texto y que son la expresión
enumerar, aunque más no sea sumariamente, privilegiada de su propia originalidad. De este
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29 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

modo, la lengua poética experimenta transfor- mo la descrita en los relatos de la creación (Gn
maciones sustanciales que el escritor no puede 1-2). La geología muestra que las fases de for-
producir sin un aprendizaje previo. mación de la corteza terrestre no correspon-
Por otra parte, como ya hemos visto, ha en- den ni por el tiempo ni por el modo en que se
trado en crisis la concepción del lenguaje co- han sucedido a los seis días de la creación. La
mo medio de expresión y comunicación de prehistoria indica que la antigüedad del géne-
una idea prelingüística, es decir, completa- ro humano rebasa incalculablemente los redu-
mente formada antes y fuera del lenguaje, en cidos confines de la cronología bíblica. Los mi-
el ámbito del pensamiento puro. tos babilónicos y el folclore de otros pueblos
Estas aclaraciones invitan a investigar to- vecinos de Israel manifiestan evidentes analo-
das las situaciones en que los autores inspira- gías con los primeros capítulos del Génesis.
dos compusieron sus escritos. En tal sentido, Esto nos lleva a plantear el problema de la
la misma Biblia ofrece algunas pistas, cuando «verdad de la Escritura». La verdad de lo que
presenta al profeta que escribe o dicta sus pro- enseña la Escritura es un principio teológico
fecías y exhortaciones (Jr 29,1-23; 36,1-32), al constantemente reafirmado por la tradición
apóstol que dicta sus cartas y luego añade al- cristiana, pero en la época moderna el proble-
go de su puño y letra (Gál 6,11), al salmista ma se ha vuelto a plantear a partir de los nue-
que compone o reelabora un poema (Sal 45,1), vos presupuestos establecidos por las ciencias
al evangelista que presenta de un modo nuevo positivas y por la crítica histórica. Los descu-
materiales tradicionales (Lc 1,1-4), al legisla- brimientos arqueológicos y los rápidos avan-
dor israelita que adapta la Ley mosaica a nue- ces en el conocimiento de las lenguas orienta-
vas circunstancias (Jos 24,25-27), al maestro les permitieron a los historiadores formarse
cristiano que escribe una «palabra de exhorta- una idea amplia y precisa de las antiguas civi-
ción» (Heb 13,22), al maestro de sabiduría que lizaciones del Cercano Oriente antiguo. Así se
comunica el resultado de sus reflexiones per- puso de manifiesto la inexactitud de algunos
sonales (Ecl 12,9-10), al historiador que narra datos bíblicos: fechas, acontecimientos poco
una serie de episodios para la edificación del verosímiles, personajes vinculados a hechos
pueblo fiel (2 Mac 2,19-32; 15,37-39), al tra- no confirmados por fuentes históricas extrabí-
ductor que explica los motivos que lo induje- blicas, llevaron a algunos críticos a considerar
ron a emprender su difícil tarea (Eclo, Prólo- que la Biblia carece de todo valor como fuen-
go) y al redactor que da forma literaria a las te de conocimiento histórico.
enseñanzas apostólicas (2 Pe 5,12). Para resolver esta aporía, los teólogos que
intentaban mantener incólume la inspiración
de las Escrituras propusieron diversos inten-
Inspiración y revelación tos de solución. Newman, según hemos visto,
quería eliminar del campo de la «inerrancia»
Revelación e inspiración son dos hechos bíblica las cosas obiter dicta. Otros limitaban
distintos. El contenido de la revelación es la el campo de la inerrancia y la atribuían única-
verdad que Dios quiere comunicarnos. La ins- mente a los textos que interesan a la fe y a la
piración, en cambio, es el carisma del que se moral (fides et mores). Dos soluciones insufi-
vale Dios para comunicar sus designios por cientes, porque suponen que la revelación de
medio de un escrito. Por la acción ejercida so- Dios consiste básica o exclusivamente en la
bre los hagiógrafos, estos, «como verdaderos comunicación de verdades y de doctrinas reli-
autores», consignan por escrito las verdades giosas orientadas a la fe y a la moral. Además,
que Dios quiere darnos a conocer. Pero no to- estos autores se veían obligados a restringir,
do lo escrito en los libros inspirados debe con- junto con el de la inerrancia, el campo de la
siderarse como una revelación especial de Dios inspiración: no todos los textos de la Biblia po-
(es decir, como la revelación sobrenatural de dían considerarse como inspirados con la mis-
una verdad inaccesible al puro entendimiento ma intensidad.
humano). De hecho, el autor inspirado no Como se verá mejor más adelante, el Conci-
siempre tiene necesidad de una iluminación lio Vaticano II ha tomado en este punto una
particular para llegar al conocimiento de esa posición claramente definida, al afirmar que
verdad. Dios se vale muchas veces de los con- los libros de la Escritura enseñan «la verdad
ceptos elaborados por los escritores humanos, que Dios ha querido que fuera consignada en
y hay en la Biblia muchas enseñanzas propias orden a nuestra salvación» (veritatem quam
de la cultura a la que pertenecían los hagió- Deus nostrae salutis causa Litteris sacris con-
grafos y que ellos conocían de antemano. signari voluit). Es decir, la verdad de la Escri-
Uno de los ejemplos más característicos es tura garantizada por la inspiración es siempre
sin duda la «imagen del mundo» que presen- la verdad que se relaciona de alguna manera
tan los primeros capítulos del Génesis y que ha con la historia de la salvación. En la Biblia no
sido superada por los descubrimientos de las hay ningún error, siempre y cuando se busque
distintas ciencias. La cosmografía científica en ella la revelación del designio salvífico de
enseña que la estructura del universo no es co- Dios (cf. Dei Verbum, 11).
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ARTÍCULOS GENERALES 30

La Biblia, Palabra de Dios Dios; pero no se podría creer en ella si la Pala-


bra manifestada en la carne de Cristo no hu-
La Palabra de Dios no se realiza unívoca- biera sido proclamada por el mismo Cristo y
mente y en una sola situación. Karl Barth, por por la predicación de los apóstoles. Si Cristo
ejemplo, distingue la Palabra de Dios revelada es la Palabra eterna enviada por el Padre, la
(la persona de Jesucristo), la Palabra de Dios plenitud de la revelación no se identifica con
escrita (la Sagrada Escritura) y la Palabra de la palabra escrita del NT, sino que solamente
Dios predicada (la predicación de la Iglesia). la palabra de Jesús es la última y definitiva re-
De estas tres formas llega hasta nosotros la velación, como él mismo lo declara: Las pala-
única Palabra de Dios, siempre con una carac- bras que digo no son mías: el Padre que habita
terística especial: el que habla es Dios mismo. en mí es el que hace las obras (Jn 14,10). Estas
Así, no es la Biblia la que habla, sino que Dios palabras son Espíritu y Vida (6,63), y Pedro así
nos habla por medio de ella. lo reconoce: Tú tienes palabras de vida eterna
También Paul Stuhlmacher reconoce que la (6,68).
Palabra de Dios presenta múltiples aspectos. 3) En un sentido más amplio, es Palabra de
Como Palabra acontecida está en la base de to- Dios todo acto revelador de Dios. Estos actos
do testimonio humano y lo precede: es la perso- proceden de la libre decisión divina, que ha re-
na misma de Jesucristo. Como Palabra testimo- suelto hacerse presente en la historia y consti-
niada es el testimonio dado por los apóstoles tuir a los seres humanos interlocutores suyos.
cuando anunciaban a Jesucristo como Señor y El acto trascendente de la Palabra nos resulta
Salvador. Este testimonio ha quedado consigna- de hecho accesible por sus diversas manifesta-
do en el NT, que hace históricamente accesible ciones históricas, constitutivas de la historia
y comunicable la Palabra acontecida. Como Pa- salutis. La Palabra de Dios, total y perfecta en
labra anunciada es la predicación de la Iglesia. su origen divino, ha tomado la forma de inter-
Estas tres manifestaciones de la Palabra están venciones múltiples y progresivas en el curso
íntimamente relacionadas: la Biblia es deudora del tiempo, pero unificadas por la intención
de la Palabra revelada de Dios, que adquiere en reveladora (cf. Heb 1,2).
la persona de Jesucristo su expresión insupera- Cristo es el centro y el principio unificador
ble; es al mismo tiempo el documento que fun- de todas las etapas de la revelación, que se
damenta el anuncio de la Palabra por parte de prolonga en el testimonio de los apóstoles y en
la Iglesia y que legitima su contenido. la predicación de la Iglesia. Como el Padre me
Estas precisiones son didácticamente útiles envió, así yo los envío a ustedes (Jn 20,21). La
para captar el sentido analógico de la expre- misión de los apóstoles continúa la misión de
sión «Palabra de Dios», pero pueden ampliar- Cristo a través del tiempo, hasta la Parusía.
se todavía más. Lo importante es discernir la 4) Finalmente, aún queda por aclarar en qué
unidad de la Palabra de Dios en la multiplici- sentido puede decirse que la Biblia es Palabra
dad de sus manifestaciones. de Dios. Ya hemos visto que el AT es citado en
1) La Palabra de Dios en su forma más per- el NT con expresiones como «Dios dice» o «el
fecta es Jesucristo, tanto en su preexistencia Espíritu Santo dice» (cf., por ejemplo, 2 Cor
eterna como en su condición de Verbo encar- 6,16; Hch 1,16). Lo que dice la Escritura es lo
nado. En su preexistencia eterna, el Logos es- que dice Dios. Pero en otras ocasiones la Es-
tá vuelto a Dios (pros ton Theón) y es Dios (Jn critura es personificada, como si fuera Dios
1,1). Es decir, no es la personificación de un mismo: «La Escritura, previendo que Dios jus-
atributo divino (como la Sabiduría en el AT), tificaría a los paganos por la fe, anticipó esta
sino una persona divina, la persona del Hijo, buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti
consustancial al Padre. En el misterio de Dios serán bendecidas todas las naciones» (Gál 3,8).
hay una generación ad intra, radicalmente dis- «Porque la Escritura dice al Faraón: Precisa-
tinta de la acción divina ad extra y principio de mente para eso te he exaltado, para que en ti se
toda creación. manifieste mi poder y para que mi Nombre sea
2) Cristo es la Palabra de Dios hecha carne celebrado en toda la tierra» (Rom 9,17).
en el hombre Jesús de Nazaret. Manifestándo- Obviamente, no ha sido la Escritura, sino
se como Hijo de Dios encarnado, Él nos reve- Dios, quien hizo su gran promesa a Abraham y
la el rostro del Padre, con quien es uno: El que le habló al Faraón. Pero, al intercambiar los dos
me ha visto ha visto al Padre (Jn 14,9). Por tan- sujetos (la Escritura en lugar de Dios), Pablo
to, solamente Él podía ser el mediador de esta nos está indicando que Dios mismo toma la pa-
revelación, porque nadie ha visto nunca a Dios; labra en la Escritura y se hace presente en el len-
el Hijo único, que está en el seno del Padre, lo guaje. Por tanto, la Escritura es Palabra de Dios.
ha revelado (Jn 1,18).
Esta revelación no acontece en la eternidad
de Dios, sino en el curso del tiempo, como una ¿Un canon dentro del canon?
acción de Dios en el mundo humano y como
un acontecimiento de la historia. Así, quien La pregunta de si hay algo así como un «ca-
cree en Cristo cree en la Palabra eterna de non dentro del canon» se plantea especial-
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31 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

mente en ámbito protestante. Como lo aclara gió a Israel, un pueblo «de dura cerviz» (cf. Dt
el teólogo luterano Ernst Käsemann, la cues- 7,7-8). De ahí el carácter singular del AT, que
tión consiste en discernir, dentro del canon, narra la constante resistencia del pueblo elegi-
dónde se escucha la voz del Señor y dónde no. do, como si quisiera mostrarnos que la Pala-
Una vez planteada esta cuestión, Käsemann bra de Dios choca siempre con la pertinaz obs-
no duda en afirmar, en una línea muy cercana tinación del hombre.
a Lutero, que la justificación del «pecador», y Aquí cabe señalar, aunque sea de paso, la pe-
no precisamente de la persona «piadosa», es la culiar relación dialéctica que va de Jesús a la
que decide dónde hay que escuchar en el ca- Ley y los Profetas, y, viceversa, de la Ley y los
non el testimonio de Dios. Profetas a Jesús. La Iglesia, en efecto, leyó y pro-
Aunque el lector creyente de la Escritura no clamó el AT a la luz de Jesús y de toda su histo-
puede dejar de lado lo que se quiere decir con ria, y esta lectura cristológica de la Ley y los Pro-
esa fórmula, la expresión «canon dentro del fetas le llevó, a su vez, a comprender cada vez
canon» no parece ser demasiado feliz. Ante to- más profundamente el misterio de la persona y
do, porque puede indicar un punto de vista ex- la obra de Jesús: Mesías (Mc 8,29), Hijo de Da-
tremadamente rígido y poco abierto a una es- vid (Rom 1,3), Logos (Jn 1,1), Hijo de Dios (Mc
cucha nueva, fuera de los textos que se 1,1), Profeta escatológico (Hch 3,22-23).
refieren explícitamente a lo que cada uno ha
puesto como «centro» o «núcleo» de la revela-
ción. Por eso, debemos esperar de toda la Es- El carácter social de la inspiración bíblica
critura, y no solo de alguna de sus partes, que
la Palabra de Dios se haga acontecimiento en Para la teología cristiana, el concepto de
ella. Es decir, debemos estar dispuestos a es- Sagrada Escritura se funda en dos principios
cuchar el testimonio de toda la Escritura, sa- fundamentales: la inspiración como su origen
biendo que es Jesús quien abre su sentido y (cf. 2 Tim 3,16-17; 2 Pe 1,19-21) y la comuni-
quien hace que las palabras del AT resuenen dad de fe como su destinataria (cf. Jn 20,31; 1
con una nueva voz. Así, el Ustedes oyeron que Cor 10,11). Del concepto de inspiración se pa-
se dijo a los antiguos... Pero yo les digo... de Je- sa necesariamente al de comunidad creyente,
sús (Mt 5,21-22) nos muestra que solo en él se ya que no todo libro religioso es un «texto sa-
ha hecho verdaderamenre comprensible la au- grado». Es necesario que una determinada co-
téntica y última voluntad de Dios. munidad lo acoja como Palabra de Dios y fun-
Esto quiere decir, por ejemplo, que no pode- damente en él su propia fe.
mos excluir del canon todo el AT, como hizo Por otra parte, la historia del canon mues-
Marción, ya que por mucho que queramos dis- tra que los textos de la Escritura constituyen,
tinguir en los textos la voz de Dios y la voz del tanto para la Iglesia como para el pueblo de Is-
hombre, solo podremos hacerlo escuchando a rael, una «memoria colectiva» de sus raíces sa-
todos los testigos. Porque si es verdad que es gradas, un inmenso tesoro de tradiciones y de
preciso poner en tela de juicio algunas argu- valores en los que se inspiran para modelar su
mentaciones o concepciones aisladas de los au- ethos humano, personal y comunitario. Y si
tores veterotestamentarios (como en el caso de esto es verdad para el tiempo presente, tam-
Qohélet), para practicar un discernimiento tal bién lo fue en el momento en que fueron re-
hace falta recurrir al conjunto del AT y del NT. dactados los textos.
Por tanto, podemos reconocer con Ernst Por tanto, resulta imposible reducir el papel
Käsemann la decisiva importancia que tiene la de la comunidad a la función de receptora pu-
doctrina paulina de la justificación por la fe. ramente pasiva de un texto sagrado destinado
Pero también es preciso aceptar que el lector o a ella, pero escrito sin que ella haya puesto na-
el oyente nunca sabe de antemano y a ciencia da de su parte. Más aún, en el estado actual de
cierta lo que el Espíritu Santo va a decirle a los estudios bíblicos, puede considerarse fuera
través de las palabras de la Escritura. Lo que de toda duda posible que muchos libros de la
un texto me dice hoy no excluye que mañana Biblia no son obra de un solo autor, ya que de-
pueda sugerirme algo nuevo, y esto hace im- trás de muchos textos hay un largo y complejo
posible definir a priori cuál es el único centro proceso de tradiciones y fuentes, que se amal-
de la revelación bíblica. Afirmar lo contrario gaman e interprenetran de distintas maneras.
equivaldría a restringir la soberana libertad de La tradición judía (y su heredera, la tradi-
Dios en la manifestación de su voluntad. ción cristiana) sostuvo durante siglos que ca-
Al mismo tiempo tendríamos que afirmar da libro de la Biblia había sido redactado por
mucho más enérgicamente la soberanía y jus- un solo autor: Moisés era el autor del Penta-
ticia del Dios que se manifiesta en Jesús y que teuco, Josué y Samuel de los libros que llevan
siempre toma partido, no por los piadosos y sus nombres, David de los Salmos y su hijo Sa-
los fuertes, sino por los pecadores, los pobres lomón de los Proverbios, el Eclesiastés y el
y los indigentes. Dios, en efecto, pudo elegir a Cantar de los Cantares. Según esta tradición,
otros pueblos que tenían experiencias religio- en la composición de la Biblia había interve-
sas de mayor calibre y profundidad, pero eli- nido únicamente un número reducido de au-
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ARTÍCULOS GENERALES 32

tores inspirados. Tras un único libro no había bediencia a Yahvé, desastre provocado por un
más que un único hagiógrafo. pueblo enemigo, arrepentimiento y liberación
Pero, a medida que se fue desarollando la gracias a la intervención de un líder carismáti-
investigación crítica de los textos bíblicos, ya co (Jue 2,16-23). También se da a entender, de
no se pudo atribuir cada libro a una sola gran tanto en tanto, que la desobediencia al verda-
personalidad literaria. La composición del dero Dios y el consiguiente desastre se debían
Pentateuco se prolongó a lo largo de varios si- a la falta de un rey capaz de poner orden entre
glos. Los libros proféticos, antes de su inclu- las tribus.
sión en el canon, fueron comentados, comple- Esta obra se completó después del exilio,
tados e incluso reformados por los discípulos cuando se añadieron las noticias sobre los je-
de los profetas. El material evangélico atrave- fes de ciudades o de distritos. La última revi-
só un complicado proceso en la predicación de sión de los caps. 19-21 tal vez deba situarse en
la Iglesia primitiva antes que Marcos, Mateo y el s. V a.C.
Lucas utilizaran esos materiales para la com-
posición de sus respectivos evangelios. Por
tanto, junto al reducido número de hagiógra- La formación de los evangelios
fos conocidos hay que colocar una numerosa
serie de escritores (generalmente anónimos) También la redacción de los evangelios ha
que han colaborado en la redacción del libro. tenido una historia (sin duda menos larga que
Unos pocos ejemplos bastarán para confir- la del libro de los Jueces), en la que es dado re-
mar esta afirmación, que adquiere particular conocer la importancia de las comunidades
importancia cuando se analiza teológicamen- cristianas como medio vital del nacimiento de
te la naturaleza de la inspiración. los textos. En el punto de partida de la tradi-
ción evangélica está Jesús, que no escribió na-
da sino que reunió un grupo de discípulos al
El libro de los Jueces comienzo mismo de su actividad pública. En
el estadio final están los cuatro evangelistas
Según un intento de reconstrucción bastan- canónicos, que realizaron un verdadero traba-
te plausible, el libro de los Jueces atravesó por jo de redacción, fundado en compilaciones an-
diversas etapas antes de adquirir su forma ac- teriores. En el medio están las comunidades
tual. Se trata de un largo proceso de composi- de fe, que recordaron lo que Jesús hizo y ense-
ción, que comprende sucesivas elaboraciones ñó y lo transmitieron oralmente o lo fijaron
y reelaboraciones llevadas a cabo por distintos por escrito en las tradiciones que luego fueron
autores: desde los relatos originales aislados, utilizadas por los evangelistas.
pasando por la formación de colecciones par- El prólogo al tercer evangelio es particular-
ciales, hasta la revisión final y la inclusión de mente ilustrativo al respecto. Cuando Lucas
algunas adiciones posteriores. comienza a escribir, reconoce que ha tenido
Al comienzo, antiguas tradiciones y algu- predecesores. Aunque no sean tan numerosos
nos poemas, como el cántico de Débora (Jue como parecería indicarlo su dedicatoria a Teó-
5), narraban las gestas de jefes guerreros o hé- filo, tales ensayos previos tuvieron su impor-
roes tribales, que liberaron a una o varias tri- tancia. Además, el evangelista da a entender
bus israelitas de una situación opresiva. Eran que en materia de fuentes evangélicas cabe
relatos de acontecimientos memorables, cu- distinguir dos etapas. La primera corresponde
yos principales protagonistas fueron unos je- a la transmisión de las tradiciones referidas a
fes ocasionales, que actuaron en una región de la vida y misión de Jesús «por los que fueron
Israel más o menos limitada. Varias de esas desde el principio testigos oculares y servido-
tradiciones se unieron luego para formar una res de la palabra». La segunda está constituida
serie narrativa más o menos continua, y las por la organización de conjuntos literarios
gestas guerreras de los distintos héroes locales construidos a partir de las tradiciones sumi-
ya no quedaron asociadas a una sola tribu, si- nistradas por los testigos (Lc 1,1-4).
no que fueron referidas a todo Israel (el así lla- La referencia a estos escritos prelucanos in-
mado proceso de «nacionalización» de las tra- vita a preguntar si es posible conocer, al me-
diciones locales). nos en parte, las fuentes utilizadas por Lucas
De la tradición oral surgió entonces, tal vez en la composición de su evangelio. Tal pre-
en dos estadios sucesivos, un libro de los hé- gunta es perfectamente legítima, ya que un
roes o salvadores, redactado en estilo predeu- examen atento de los cuatro evangelios deja
teronomista. A este libro se le agregó después, entrever algunas huellas de los materiales que
por obra de los revisores deuteronomistas, un los redactores tuvieron a su disposición. Como
contexto cronológico y temático, que muestra es muy improbable que esos textos preevangé-
cómo el abandono del verdadero Dios tiene licos se puedan recuperar algún día, el proce-
consecuencias lamentables para el pueblo ele- so de reconstrucción histórica se mantendrá
gido. Típico de la teología deuteronomista es siempre, inevitablemente, en un campo hipo-
el esquema recurrente en cuatro etapas: deso- tético.
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33 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

En todas las ediciones del NT, el evangelio sapienciales, las instrucciones a los misioneros,
de Marcos ocupa el segundo lugar, después de los discursos escatológicos y los «evangelios de
Mateo. Sin embargo, es una opinión bastante la infancia». El estudio de estos géneros requie-
común que ha sido Marcos el primero que pu- re obviamente tener en cuenta las característi-
so por escrito lo que se transmitía oralmente cas de las formas literarias, pero este estudio no
en las comunidades cristianas desde hacía al basta. También resulta indispensable un estu-
menos treinta años. Más aún, a falta de otros dio paralelo del Sitz im Leben o medio comuni-
testimonios, nos vemos obligados a ver en los tario en que se formaron las tradiciones evan-
dieciséis capítulos de Mc el modelo y la matriz gélicas, ya que su forma fue impuesta por las
de todos los demás relatos evangélicos. exigencias de aquel medio.
Los exégetas que postulan la prioridad de Los dos ejemplos antes señalados, y mu-
Marcos suelen afirmar también la existencia chos otros que podrían añadirse fácilmente,
de un documento común, designado habitual- muestran bien a las claras la capital importan-
mente con la sigla Q (del alemán Quelle = cia del factor comunitario en la formación de
«fuente»). La hipótesis que sostiene la existen- la Biblia. A continuación habrá que ver de qué
cia de este documento nació de distintas ob- manera afecta este hecho a la teología de la
servaciones. La más importante es que la or- inspiración.
ganización interna de Mateo y de Lucas
presenta notables diferencias. Sin embargo,
algunas perícopas que no figuran en Marcos El concepto de inspiración colectiva
se encuentran en el mismo orden en Mt y en
Lc. Por tanto, los dos evangelistas no han reci- Si se toma seriamente en cuenta la partici-
bido este fondo tradicional en un orden dis- pación de varios autores en la producción de
perso, sino a través de un documento ya orga- un texto bíblico, resulta evidente que el anti-
nizado. guo modelo de la inspiración no está en condi-
Todo hace pensar, asimismo, que el género ciones de indicar con claridad a quién se debe
literario «evangelio» es específicamente cris- atribuir el carisma de la inspiración. ¿Única-
tiano y que, por lo tanto, solo puede ser enten- mente al redactor final, con total exclusión de
dido como parte integrante de la predicación los estadios intermedios? ¿O también las eta-
apostólica. Antes de ser escrito, el evangelio pas previas a la redacción final de los escritos
fue vivido y predicado. Ha sido uno y el mis- canónicos se realizaron de algún modo bajo el
mo Espíritu quien primero hizo vivir el evan- impulso del Espíritu? Esta dificultad es aún
gelio y luego inspiró su fijación por escrito. más notoria en el caso de las obras anónimas
Por tanto, Dios habla a través de la comunidad o pseudónimas, y, en menor medida, cada vez
creyente. Ningún escritor sagrado puede ser que la crítica literaria logra detectar glosas y
desvinculado de ella, como tampoco se puede adiciones a los textos.
separar el escrito de la vida que le ha precedi- Apoyados en el modelo de la inspiración in-
do: Abraham, los Patriarcas, los reyes, los pro- dividual, algunos autores pretenden eliminar
fetas y todo Israel vivieron la historia santa an- todo lo que consideran una adición secunda-
tes que fuera escrita, y los apóstoles formaron ria, a fin de recuperar el texto original, que sí
la Iglesia antes que fuera descrita. provendría del autor inspirado. Sin embargo,
De manera semejante, los escritos de Mar- este procedimiento presenta dos graves incon-
cos, Mateo y Lucas responden a necesidades venientes: por una parte, restringe la inspira-
catequéticas y pastorales bien concretas, y ción a unas partes de la Biblia, con la exclu-
cumplen así una función particular en la vida sión de otras que se consideran por completo
de las comunidades cristianas. Es posible, por carentes de relevancia teológica; por otra par-
este motivo, remontarse más atrás del estadio te, la determinación del texto presumiblemen-
final de la composición literaria de cada evan- te original y de las llamadas adiciones secun-
gelio y examinar las distintas situaciones en darias se funda en criterios subjetivos, que
que vieron la luz los materiales recogidos y pueden variar (y de hecho varían) de un autor
transmitidos por los evangelistas. De este modo a otro.
se pondrán de manifiesto dos hechos que no La necesidad de superar estos y otros incon-
puede pasar por alto la teología de la inspira- venientes ha dado origen a la teoría que afirma
ción escrituraria. En primer lugar, el estudio el carácter social de la inspiración bíblica. La
del trasfondo de cada texto particular revelará elaboración de un libro, tanto en su contenido
los centros de interés de la Iglesia apostólica, como en su expresión literaria, depende del
las funciones que definen su estructura y los contexto vivo en que nació (o, como suele decir-
distintos aspectos de su vida comunitaria. En se, de su Sitz im Leben). Si no fuera así, no ca-
segundo lugar, se pondrá en evidencia que los bría la posibilidad de entenderlo. De ahí la ne-
materiales incorporados a los evangelios canó- cesidad de situar el hecho de la inspiración en el
nicos se diversifican y distribuyen en un núme- contexto de la historia salutis en que surgieron
ro de géneros más especializados, como las pa- los escritos. En este marco nace la Escritura co-
rábolas, los relatos de milagros, las sentencias mo una obra poderosa de Dios, que se mani-
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ARTÍCULOS GENERALES 34

fiesta a sí mismo en la historia humana por me- Si los hagiógrafos no pueden ser separados
dio de los profetas y del Hijo (Heb 1,1-2). de su comunidad de fe, la inspiración bíblica
Los profetas, los historiógrafos, los redacto- tiene que ser social y comunitaria. La peculiar
res y los escribas quedan así estrechamente experiencia de lo divino que caracteriza a los
vinculados a la comunidad de fe, a la que tam- autores inspirados estaba enraizada en el cul-
bién se extiende el carisma de la inspiración. to comunitario; las tradiciones de la comuni-
De este modo se evita el doble escollo de con- dad eran la verdadera fuente de la «memoria
siderar inspirado únicamente al escritor final y salvífica», y en ellas se apoyaban al escribir su
de aceptar como inspirados únicamente aque- obra, ya que no es en cada caso indispensable
llos textos que expresan una elevada doctrina una revelación especial de Dios para redactar
teológica o moral. Al mismo tiempo se elimina un texto inspirado. Los hagiógrafos hablaban
el modelo mántico de la profecía: el autor ins- como representantes de su comunidad y la
pirado ya no es visto como un individuo arre- obra que producían estaba destinada a edifi-
batado por la divinidad y convertido en su por- car la comunidad. De hecho, McKenzie para-
tavoz irreflexivo y maquinal. Es visto, más bien, frasea a Rahner cuando dice que los autores
como un narrador o un teólogo que habla a su del NT escribieron como representantes de la
comunidad de fe a partir de la fe que todos Iglesia, de manera que la Iglesia es la verdade-
comparten. La inspiración de los distintos par- ra autora del NT.
ticipantes en la redacción del libro no se apli-
caría al trabajo de cada uno considerado aisla-
damente, sino en cuanto ordenado por Dios Los aspectos positivos
hacia el libro en su forma definitiva.
El modelo de la inspiración social ha sido El reconocimiento de la dimensión social
presentado con especial énfasis por John L. de la inspiración presenta numerosos aspectos
McKenzie. De acuerdo en este punto con K. positivos. Esta perspectiva, en efecto, no satis-
Rahner, él habla de la inspiración como de un face solamente a los estudiosos de la Biblia, si-
carisma operativo en la era apostólica mien- no también a la mentalidad moderna en gene-
tras se mantuvo viva la experiencia de Jesu- ral, habituada a relacionar los hechos con el
cristo, el Verbo hecho carne. Presente y activo contexto social en que se originan. Todos los
en la comunidad de fe, el carisma de la inspi- seres humanos, incluidos los autores inspira-
ración influyó en todo el proceso de forma- dos, son miembros de una sociedad y están
ción de la Escritura y funcionó de distintas condicionados por ella. De ahí que las realida-
maneras según los diversos tipos de literatura. des divinas hayan sido expresadas con ideas y
Así, a través de la comunidad, el Espíritu ac- palabras cuyo significado solo resulta com-
tuó en los individuos y los impulsó a producir prensible en función del medio humano en
la Escritura. que tomó forma la revelación.
De acuerdo con los teólogos que propugnan El NT, en particular, es la Palabra de Dios
esta teoría, el concepto de inspiración colecti- dirigida a los creyentes, y, de modo igualmen-
va no constituye una noción más o menos in- te originario, expresión de la fe de la Iglesia,
definida, porque todo el proceso culmina en la concreción escrita de lo que creía y predicaba
composición de textos escritos por autores in- la Iglesia primitiva. Negar este aserto sería ne-
dividuales. Tampoco es inapropiado, porque gar en el fondo que los escritores del NT son
de lo contrario habría que reducir el carisma a autores reales y considerarlos como simples
unos pocos escritores aislados y a los textos transmisores de oráculos provenientes de lo
escritos. La inspiración tiene que extenderse al alto. La Escritura del NT ha nacido como un
conjunto de la comunidad, afirma McKenzie, proceso vital de la Iglesia; es el sedimiento de
porque el hagiógrafo es una expresión viva del lo que fue predicado y transmitido como fe en
grupo social al que pertenece y que es el pri- la Iglesia y para la Iglesia, en forma de cartas,
mer destinatario de su mensaje. evangelios, exhortaciones o apocalipsis. En una
Más aún, el autor antiguo era anónimo por- palabra, el NT es testimonio de la fe de los cre-
que no se pensaba a sí mismo, a la manera de yentes y no solamente de la revelación (o más
los escritores modernos, como un hablante in- precisamente, da testimonio de la revelación
dividual. Mientras que el autor moderno es un en cuanto asumida y vivida gracias a la fe de
artista que se siente impulsado a expresar su los creyentes).
individualidad a través de su arte, el escritor La teoría de la inspiración colectiva toma
antiguo (si lo juzgamos por sus escritos) esta- seriamente en consideración el marco históri-
ba más bien interesado en ocultarse a sí mis- co y cultural de los textos bíblicos. En su con-
mo. Era anónimo porque al escribir cumplía cepción del mundo, en los valores que tratan
una función social. La sociedad a la que perte- de promover, y aun en sus perspectivas a veces
necía se expresaba por medio de él. Él quería muy limitadas, esos textos reflejan la vida de
ser la voz de Israel o de la Iglesia, producir un una comunidad de fe y las condiciones socia-
escrito que expresara las ideas de su comuni- les y religiosas de una determinada época his-
dad y no las suyas propias. tórica. Así se pone de manifiesto que la revela-
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35 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

ción bíblica no solo se realiza en la historia, si- biera surgido el NT como revelación de la nue-
no que tiene una historia. El mismo y único va alianza sellada con la sangre de Jesucristo,
Dios habló a Israel en los tiempos antiguos sino que, en el mejor de los casos, habrían per-
por medio de los profetas y en esta etapa final durado sus 27 escritos como meros documen-
nos habló por medio de su Hijo (Heb 1,1-2). tos históricos, relativos a un mismo sujeto, Je-
Su revelación se efectuó en distintas circuns- sús de Nazaret. Lo que les confiere unidad es
tancias y de distintas maneras, actuó a través su carácter eclesial, anterior y posterior a ellos.
de agentes diversos y usó medios diferentes No hay, por consiguiente, una palabra sobre
(palabras, sueños, visiones, acciones simbóli- Cristo que no sea, en su origen, una palabra de
cas). Además, el carácter progresivo de la re- la Iglesia. Los hechos históricos de la vida de
velación evoca la marcha del pueblo peregrino Jesús tienen una polivalencia de sentido que
de Dios, que avanza hacia una autorrealiza- los hace susceptibles de distintas interpretacio-
ción cada vez más perfecta. nes. Pero esos mismos hechos, relatados en los
Con esta teoría también se relativizan las evangelios, adquieren un significado unívoco
antiguas disputas sobre los grados de la inspi- en cuanto que forman parte de un texto kerig-
ración. Dado que ciertos pasajes de la Biblia se mático, nacido de la predicación y destinado a
percibían como menos relevantes desde el suscitar la fe y la práctica de la vida cristiana
punto de vista religioso o teológico, cabía pre- (cf. Jn 20,30-31). Por otra parte, lo que Jesús
guntar en qué grado o medida debían conside- dijo y enseñó es releído a la luz de las prome-
rarse inspirados. Pero si el carisma de la ins- sas veterotestamentarias y comprendido como
piración se extiende a la comunidad, ya no cumplimiento de aquellas antiguas promesas.
tiene mucho sentido hablar de distintos gra- Por tanto, el texto del NT (como en lo esencial
dos en el hecho mismo de la inspiración. La también el AT) no pretende registrar simple-
gradación estaría más bien en la relevancia mene unos hechos del pasado, sino que busca,
teológica de los distintos textos inspirados sobre todo, poner de relieve la significación
(compárense, por ejemplo, los detalles genea- mesiánica y el carácter escatológico de los he-
lógicos de 1-2 Crónicas con el Sermón del chos salvíficos. En una palabra, sin la acción
monte o con la sección doctrinal de la carta a del Espíritu Santo en la Iglesia no habría pre-
los Romanos). dicación apostólica ni Sagrada Escritura.
De acuerdo con numerosas investigaciones
realizadas en los dos siglos pasados, muchos
textos de la Escritura se formaron a partir de Los aspectos negativos
relecturas y reinterpretaciones de tradiciones
más antiguas. En tales casos, el modelo de la Junto con los aspectos positivos antes seña-
inspiración individual parece no tener en cuen- lados, hay otros que han sido objeto de crítica.
ta suficientemente la existencia de procesos de Lo que más se pone en tela de juicio es la afir-
composición literaria en desarrollo progresivo, mación unilateral de la dimensión colectiva,
como las sucesivas etapas por las que atravesó con el consiguiente detrimento de la partici-
el Pentateuco antes de llegar a su forma final, pación individual en la composición de los
o el gradual desarrollo de la tradición deutero- textos inspirados. Aun admitiendo que la ins-
nómico-deuteronomista y de la tradición si- piración deba considerarse como una prerro-
nóptica. Al extender la acción del Espíritu a to- gativa de la comunidad entera, es imposible
do el proceso, la inspiración social evita la ignorar la contribución de individuos singula-
atomización en que incurren los que afirman res. No cualquier miembro de la comunidad
que cada autor fue inspirado singularmente y es capaz de componer una obra literaria. Aun-
solo en el momento de dar a un determinado que en ella se expresen las creencias de una
texto bíblico su actual forma canónica. comunidad de fe, la obra es, al fin de cuentas,
O dicho más brevemente: las Escrituras ca- creación de una o varias personas particular-
nónicas no habrían podido formarse fuera de mente dotadas. Por otra parte, hay que evitar
una comunidad de fe, cuyas tradiciones de- las generalizaciones. La referencia al contexto
sempeñaban un papel de importancia vital en social es muchas veces poco precisa, de mane-
la vida de esa comunidad. Más aún, los escri- ra que para hablar de inspiración colectiva ha-
tores que dieron a los libros su forma final de- ce falta determinar en cada caso cómo se rela-
pendían de fuentes tradicionales, que habían ciona el hagiógrafo con su propia comunidad.
superado la prueba del tiempo y que era indis- Así, por ejemplo, es más fácil detectar la pre-
pensable conservar y transmitir fielmente. Por sencia de la tradición en los evangelios sinóp-
este motivo, la inspiración escrituraria debe ticos que en las cartas de Pablo, cuya fuerte
ser vista como el desarrollo de un largo proce- personalidad, no menos que la originalidad de
so, que llegó a su punto culminante cada vez su pensamiento, se perciben en casi todos sus
que un determinado texto, o un conjunto de escritos.
textos, recibieron su forma final. También hay que tener presentes los enri-
Sin la comunidad de fe, eclesial como es- quecimientos doctrinales que provienen de
tructura y cristológica como contenido, no hu- personalidades más o menos notables. Si la li-
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ARTÍCULOS GENERALES 36

teratura no hiciera más que reflejar las creen- populares y la conducta que podía derivarse de
cias del grupo, quedaría sin explicar el surgi- ellas. Frente a esos pasajes, la aplicación acríti-
miento de ideas nuevas. Una obra literaria ca del modelo de la inspiración colectiva podría
puede recopilar viejas tradiciones y presentar- convalidar creencias y prácticas sincretistas
las de una forma novedosa. En esos casos, lo que nunca formaron parte del desarrollo nor-
viejo y lo nuevo pueden entremezclarse hasta mativo de la fe. En esta línea hay que situar,
tal punto que resulte imposible separar lo uno muy particularmente, las críticas de los profe-
de lo otro. Pero, en cualquier hipótesis, la no- tas a los distintos grupos sociales de Israel y sus
vedad difícilmente podría explicarse como llamados a la conversión.
una obra enteramente colectiva, sin ningún También merecen especial atención los tex-
aporte individual. tos de la Escritura que llevan al primer plano
Este principio encuentra una confirmación las relaciones personales con Dios. Es induda-
particularmente ilustrativa en los escritos ca- ble, en efecto, que los profetas estaban enrai-
nónicos que han llegado hasta nosotros bajo zados en la tradición mosaica. Pero no es me-
los nombres de Mateo, Marcos y Lucas. Como nos cierto que se sintieron llamados a cumplir
lo hemos indicado antes, cada uno de estos una misión particular, a partir de un encuen-
autores compuso su propio evangelio a partir tro personal con su Dios. El énfasis puesto en
de fuentes recogidas en la llamada tradición estos encuentros personales obliga a tenerlos
sinóptica. En tal sentido, es verdad que la tra- presentes cuando se afirma el carácter social
dición de la Iglesia hablaba por boca de ellos. de la inspiración. Los individuos que vivieron
Pero la lectura crítica de los evangelios pone esas experiencias ejercieron una profunda in-
en evidencia otro aspecto no menos significa- fluencia en la marcha del pueblo de Dios y el
tivo: el trabajo de composición llevado a cabo sello de su personalidad se alcanza a percibir
por sus autores no se redujo a la colección y en algunos textos bíblicos particularmente sig-
yuxtaposición de perícopas aisladas; los evan- nificativos. El estilo del primer Isaías no es el
gelistas no son simples recopiladores de un mismo que el de Ezequiel, y el de Amós no es
material preexistente, sino que han sabido im- el mismo que el de Oseas. En tal sentido se
primir a sus escritos el sello inconfundible de puede afirmar que la considerable variedad de
su personalidad teológica y literaria. Hay dos los textos bíblicos exige introducir una serie
maneras de relacionarse con la tradición: una de distinciones y matices en el modelo social
es reproducirla servilmente; la otra consiste en de la inspiración (al menos en el formulado
enriquecerla y renovarla. A esta segunda cate- por John L. McKenzie).
goría pertenecen sin duda los autores de los Otro factor de singular importancia es el
evangelios. carácter literario de los textos bíblicos. La lite-
Un hecho no menos importante es la inci- ratura es un arte, y el arte no es producido por
dencia del disentimiento y la crítica en el desa- una comunidad más o menos indiferenciada,
rrollo de la Escritura. El libro de Job es un de- sino por individuos creativos. Por sí misma, la
safío apasionado a la doctrina de la retribución comunidad no escribe nada. Ni existe algo así
tal como la habían formulado el Deuteronomio como una obra literaria producida por «cual-
y la sabiduría tradicional de Israel. Si aquel li- quiera», ni es necesario volver a la teoría ro-
bro es una obra maestra de la literatura y la mántica que atribuye las obras de arte, sobre
teología, ello se debe, al menos en parte, a que todo las de carácter popular, a la creatividad
desafía una creencia predominante en su con- anónima que siempre está presente en el alma
texto social y abre nuevas perspectivas en pun- de los pueblos.
tos de capital importancia. En tal sentido, las No obstante estas observaciones, muchos
protestas de Job obligan a revisar el concepto críticos de McKenzie reconocen aspectos po-
de la Escritura como simple reflejo de los valo- sitivos en la teoría de la inspiración colectiva
res comunitarios. y tratan de armonizarla con la participación
Otro disidente no menos notable fue el após- activa de individuos particularmente dotados.
tol Pablo. Su oposición a los judaizantes deter- Son estos individuos los que en última instan-
minó la composición de muchos pasajes de sus cia redactan los textos inspirados, pero toda
cartas. Esta oposición, y sus numerosas críticas creación literaria implica una sutil y comple-
a las comunidades por él fundadas, impiden ja interacción entre el escritor y la tradición a
extender indistintamente la inspiración a todo la que pertenece. El hagiógrafo recibe de ella
el grupo, porque en tal caso habría que consi- la fe vivida comunitariamente, e incluso el es-
derar inspirados a los judaizantes adversarios tímulo inmediato para consignar por escrito
de Pablo y a los que provocaban divisiones en un mensaje profético, para redactar un evan-
la comunidad de Corinto. gelio o para enviar una carta. Cabe preguntar,
Hechos como los aquí señalados muestran sin embargo, si la palabra «inspiración» es la
que muchos pasajes de las Escrituras no expre- más indicada para afirmar la presencia y la ac-
san lisa y llanamente la fe de una comunidad, ción del Espíritu sobre las comunidades que
sino que son obra de individuos que criticaron, de un modo o de otro están en el origen de los
a veces con severidad extrema, las creencias escritos bíblicos, tanto del AT como del NT.
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37 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

Habría que decir, más bien, que la asistencia La verdad de la Escritura


del Espíritu Santo a la comunidad se efectúa
siempre a través de los carismas individua- El libro de la Sabiduría dice que los justos,
les. en el día del juicio, comprenderán la verdad
Cuando un profeta denuncia los pecados de (Sab 3,9), es decir, entenderán los planes pro-
los israelitas, cuando Pablo acusa a los insen- videnciales de Dios que permanecían ocultos a
satos gálatas de haber distorsionado la verdad los ojos humanos (3,2-4). En otro pasaje, cuan-
del evangelio, o cuando Santiago condenada do Daniel habla del Libro de la Verdad (Dn
las discriminaciones entre ricos y pobres en el 10,21), se refiere al libro en el que está consig-
seno mismo de las comunidades cristianas, la nado el decreto eterno de Dios. Este decreto le
inspiración no puede adjudicarse en igual me- va a ser revelado, de manera que la verdad
dida al hagiógrafo y a la comunidad que es ob- coincide con la revelación del designio divino o
jeto de sus reproches. Mucho menos puede de- con la explicación de su sentido.
cirse que el texto inspirado es un reflejo de la Estos textos nos acercan bastante al con-
fe y la vida comunitarias. Al contrario, se ha cepto bíblico de verdad (gr. alêtheia), ya que la
entablado un conflicto entre la comunidad de verdad, en el sentido que la Biblia suele asig-
fe y una figura más o menos representativa, nar a ese término, no es Dios en su infinita
que se considera autorizada para hacerle tales trascendencia, sino la revelación de Dios que
advertencias o recriminaciones. Por tanto, el llega a su cumplimiento en Cristo.
texto inspirado no aspira a corroborar, sino a El cuarto Evangelio desarrolla todavía más
reprender, la conducta de la comunidad. el tema apocalíptico y sapiencial de la verdad,
Incluso en estos casos hay una estrecha re- insistiendo sobre todo en su carácter revelado.
lación entre el autor inspirado y la comunidad Cuando Juan dice: La Ley ha sido dada por me-
de fe, pero una relación conflictiva no es equi- dio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por
parable a la relación que se establece cuando el medio de Jesucristo (1,17), él compara los do-
autor inspirado no hace más que consignar por nes de la antigua alianza con la excelencia de
escrito un acervo tradicional. Fuera de toda los bienes que proceden de la Palabra de Dios
duda, hay una dimensión social en el carisma encarnada (cf. 1,14). La antigua y la nueva
de la inspiración. Toda obra, en efecto, está in- alianza, designadas aquí por la persona de su
tegrada en un sistema más vasto y complejo, y mediador (por medio de Moisés - por medio de
existe un común denominador para el conjun- Jesucristo), han establecido una diferente rela-
to de obras literarias de una misma época, de ción entre Dios y los seres humanos: la anti-
un mismo país, de una misma cultura. Esta ba- gua alianza estableció un régimen legal en el
se común funda un cúmulo de conexiones po- que Dios exigía el cumplimiento de la Ley; la
sibles, de manera que la obra literaria, tanto o nueva alianza establece un régimen en el que
más que un hecho aislado y encerrado en sí Dios se da gratuitamente (la gracia) en la ple-
mismo, es el nudo de una red. na revelación de sí mismo (la verdad). Y así co-
Algo semejante hay que decir de las varia- mo difieren los bienes, también es diferente el
das y sutiles relaciones que se establecen entre modo como han sido constituidas estas dos
el escritor y la sociedad en la que escribe y a la etapas del proyecto salvífico de Dios: la prime-
que dirige su mensaje. ra ha sido establecida como una institución
En lo que respecta a las fuentes utilizadas positiva (gr. edothê, «fue dada»); la segunda so-
por los autores inspirados parece imponerse brevino en la persona de Jesucristo como un
una distinción. Como ya lo hemos indicado acontecimiento histórico (egéneto).
más de una vez, ellos utilizaron fuentes de ín- El advenimiento de la verdad es para Juan
dole diversa: colecciones de leyes y proverbios, un acontecimiento histórico; pero ese aconte-
textos narrativos, tradiciones cosmogónicas y cimiento no es un hecho más en el curso de la
mitológicas, salmos y cánticos. Mientras que historia, sino un hecho salvífico que pertenece
algunas de esas fuentes no tenían el carácter a la «economía» de la salvación: El Verbo se hi-
sagrado de los textos canónicos, otras eran zo carne y habitó entre nosotros y hemos visto
normativas para el pueblo de Dios. De las pri- su gloria... (Jn 1,14). Esto quiere decir que hay
meras tomaban lo que consideraban útil para una dispensación temporal de la gracia de
su fin, ya se tratara de materiales extranjeros Dios, y que el acontecimiento central de esa
como los documentos edomitas reproducidos historia de salvación (el que inaugura los tiem-
en Gn 36, del mito cananeo adaptado en Is pos escatológicos) es el mismo Cristo.
14,12-14, de la novela asiria de Ajicar utilizada Por tanto, la verdad es ante todo el Verbo
en Tob 14,10, o de los anales de los reyes de Is- eterno de Dios que vive junto al Padre y se hi-
rael y de Judá y de las piezas de archivo utili- zo hombre (1,1.18), como lo expresa el mismo
zadas por el cronista en Esd 4-7. En casos co- Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida
mo estos, esas fuentes «profanas» (citadas (14,6). La verdad tiene entonces su lugar en el
textualmente o modificadas) deben conside- hombre Jesús, el Hijo de Dios encarnado. Su
rarse inspiradas por el hecho de haber sido in- actividad y su palabra, su fidelidad al Padre y
sertadas en el texto sagrado. la realización de la «obra» que el Padre le ha-
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ARTÍCULOS GENERALES 38

bía encomendado, son la manifestación y la frase es claro y reafirma la autenticidad de un


imagen, en el plano de la historia, de la rela- testimonio que es verdadero porque expresa
ción trascendente entre el Padre y el Hijo. hechos acaecidos realmente. En otros pasajes,
Juan destaca asimismo el influjo de la ver- Juan contrapone una realidad verdadera a
dad en la conducta del creyente, que «es de la otra falsa o destaca con fuerza que se trata de
verdad» (cf. 1 Jn 3,19) y ha de «caminar en la algo «verdadero», «genuino» o «auténtico», es
verdad» (2 Jn v. 4). Esa verdad es Cristo mis- decir, «real» en el sentido más pleno de la pa-
mo, interiorizado por el Espíritu y haciéndose labra: la luz verdadera (1,9), los verdaderos
para el creyente principio interior de una vida adoradores (4,23), el verdadero pan del cielo
nueva. Gracias a la verdad, el discípulo queda- (6,32), la vid verdadera (15,1), el testimonio
rá liberado del error, fortalecido, santificado e verdadero (5,3-32; 8,14; 19,35; 21,24).
incluso inmunizado contra el pecado. En la En lo que respecta específicamente a la ver-
palabra, la verdad lo hará verdaderamente li- dad de la Escritura, es de capital importancia
bre (Jn 8,32). ver cómo enfoca este problema el Concilio Va-
La primera carta de Juan (5,6) afirma ade- ticano II y qué sentido atribuye a la palabra
más que el Espíritu es la verdad. La verdad co- «verdad». Ordinariamente, la palabra «verdad»
mo gracia se nos da en Cristo y en el Espíritu. se asocia íntimamente al hecho y al contenido
En Cristo, como rostro visible e histórico de la de la revelación. Como ejemplo se puede citar
verdad de Dios; en el Espíritu, como la verdad el bien conocido pasaje de la Constitución Dei
en el creyente y en la Iglesia, porque la vida de Verbum: «La profunda verdad... acerca de Dios
Dios que nos asimila a Cristo es principio in- y de la salvación resplandece en Cristo, el cual
visible de una permanente interiorización y es a la vez mediador y plenitud de la revelación
exteriorización de la verdad, de «operación» (n. 2). Pero cuando el texto conciliar se refiere
de la verdad en nosotros y del hacernos con- expresamente a la Escritura, el concepto de
temporáneos con la verdad. La verdad que se verdad se determina con toda precisión y se
aplica al Espíritu es la verdad del mismo Cris- habla en concreto de «la verdad que Dios ha
to a la cual el Espíritu conduce a los discípu- querido que fuera consignada en las Sagradas
los. El Espíritu de la verdad introducirá a los Escrituras nostrae salutis causa» (es decir, «en
discípulos en la verdad completa; les hará orden a nuestra salvación») (n. 11). Muy signi-
comprender el misterio de Jesús y el sentido ficativamente, esta expresión sustituye a la pa-
de sus palabras. El Espíritu de la verdad con- labra «inerrancia», cuyo uso se evita en forma
duce a Cristo-verdad y por él al Padre (Jn deliberada porque expresa negativamente (co-
14,15-17.26; 16,13). mo ausencia de error) un concepto positivo (la
Por tanto, existe un régimen pneumático de verdad revelada con el propósito de dar a co-
la verdad en el seno de la Iglesia. Este régimen nocer el proyecto salvífico de Dios).
se caracteriza a la vez por la búsqueda de la Esto quiere decir que Dios ha querido co-
comprensión de la verdad de Jesús, por la in- municarnos su verdad salvífica, que los escri-
teriorización progresiva de la verdad y por lo tos inspirados contienen «firme, fielmente y
que Newman llama el desarrollo, la germina- sin error». Por tanto, la Escritura nos permite
ción, la maduración de la verdad. Este esfuer- encontrar el Verbum salutis, la Palabra de sal-
zo hacia la plenitud de la verdad bajo la acción vación (Hch 13,26), y este hecho tiene conse-
del Espíritu constituye la Ley profunda del cuencias decisivas para la hermenéutica bíbli-
pueblo de Dios, su dinamismo secreto a través ca, ya que delimita el ámbito preciso al que
de su camino escatológico. debe circunscribirse primordialmente (aunque
no exclusivamente) la interpretación cristiana
de la Escritura.
La verdad revelada en la Escritura El objeto propio de la Escritura es comuni-
car la verdad salvífica. Todo lo que en ella ha
Según la concepción griega clásica, la ver- sido consignado por escrito está allí nostrae
dad es el juicio o la proposición conforme a la salutis causa. Con esta determinación, el texto
realidad, o la realidad misma en cuanto que se conciliar no pretende introducir una limita-
des-cubre y se hace clara al entendimiento ción en la inspiración o en la «inerrancia» bí-
(alêtheia). Juan toca solo marginalmente este blicas, como si la Biblia se encontrara dividi-
concepto clásico de verdad, pero hay momen- da en una parte inspirada (y exenta de error)
tos en los que él habla de la verdad como de un y en otra parte no inspirada (y sujeta a error).
juicio o afirmación que no pueden ser negados Al contrario, la inspiración y la inerrancia se
racionalmente. Así hay que interpretar, por extienden a toda la Sagrada Escritura, pero
ejemplo, el pasaje de Jn 19,35: el que vio da tes- esta última presenta grados diferentes, en la
timonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe medida de su relación con la Palabra de salva-
que dice la verdad para que ustedes crean. La ción. La verdad salvífica en sentido propio es
palabra que se utiliza aquí no es el sustantivo esencialmente inerrante; pero esta verdad, pa-
alêtheia («verdad») sino los adjetivos alêthinós ra ser comunicada por medio del lenguaje, ne-
y alêthês («verdadero»). Pero el sentido de la cesita de un marco literario que ejerce una
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39 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

función instrumental o de servicio a la Pala- do doctrinal con una estructura sabiamente


bra de salvación propiamente dicha. Ese mar- articulada. Los discursos que se intercalan pe-
co literario es sin duda indispensable para la riódicamente en el curso de la narración co-
comunicación de la verdad, pero participa de munican una amplia enseñanza, que se puede
la inerrancia en forma indirecta, en razón del transmitir de maestro a discípulo. Lucas, por
servicio prestado a la Palabra de Dios en sen- su parte, presenta su programa al comienzo de
tido propio. su obra histórica en dos volúmenes (el evan-
El «para nuestra salvación» del texto conci- gelio y el libro de los Hechos), y sin duda se
liar constituye el criterio fundamental para entiende a sí mismo como un historiador en
discernir lo que Dios ha querido comunicar y favor de la causa cristiana (cf. Lc 1,1-4; Hch
lo que el hagiógrafo ha dicho realmente. El 1,1-2). Sobre todo con la inserción del gran
punto de vista específico, el ángulo visual des- «relato del viaje» (Lc 9,51-18,14), él amplía el
de el cual se han de considerar todas las afir- plan de Marcos en el marco geográfico y en el
maciones de la Sagrada Escritura, no es otro tiempo, y lo reordena de manera tal que su
que el proyecto revelatorio y salvífico de Dios. evangelio puede ser considerado como el pri-
A la luz de este criterio fundamental se pueden mer proyecto de una historia de Jesús. Piénse-
y deben resolver las dificultades e inexactitu- se, además, en las diferencias que presentan
des geográficas o cronológicas de la Biblia, o las «historias de la infancia» que Mt y Lc han
los elementos que pertenecen a una visión ar- puesto al comienzo de sus escritos.
caica o mitológica del mundo. En lo que respecta al cuarto Evangelio, las
Por tanto, la única verdad formalmente re- diferencias son aún más notables. Sin duda, la
velada y garantizada por la inspiración divina obra de Juan merece con todo derecho el títu-
es la que se relaciona de alguna manera con la lo de «evangelio», ya que presenta un relato de
salvación del mundo. De ahí que la tarea pri- la actividad de Jesús en Galilea, Samaría y Je-
mordial de la interpretación no pueda ser otra rusalén, hasta su muerte y resurrección. Pero
que la de tratar de descubrir y explicar la rea- es indudable que el contenido teológico que
lidad salvífica que Dios nos ha comunicado en alienta en el evangelio y la singularidad de su
Jesucristo. estilo confieren al evangelio un sello caracte-
Por otra parte, no hay ningún motivo para rístico, que lo diferencia de los sinópticos.
dar a considerar la formulación conciliar co- – La necesidad de resolver problemas de dis-
mo opuesta a un concepto de verdad firme- tinta índole, sea de interpretación, de traducción
mente enraizado en la Escritura y en la tradi- o de crítica textual. Particularmente notorios
ción. Como dice san Ireneo: «El Maestro de son los que pleantea la crítica textual en su es-
todas las cosas ha dado a sus apóstoles el po- fuerzo por acercarse lo más posible, a través
der de [predicar] el evangelio. Por eso conoce- de las variantes textuales, a la forma original
mos la verdad, es decir, la enseñanza del Hijo de los textos. Uno de los medios para lograr es-
de Dios» (Adv. Haer., III, Prefacio). Y en los te objetivo es atender al modo como se llevó a
textos paulinos, la palabra «verdad» es con cabo la transmisión del texto, distinguiendo,
frecuencia sinónimo de «evangelio»: ...ustedes, por ejemplo, entre los que fueron copiados vi-
que escucharon la palabra de la verdad, el evan- sualmente por uno o varios amanuenses y los
gelio de la salvación... (Ef 1,13). que fueron dictados y tomados de oído.
En resumen: la Biblia enseña la verdad, pero En uno y otro caso la tarea de copiar un tex-
la enseñanza de esa verdad es compatible con: to presenta cierta complejidad. Si la copia se
– Una considerable variedad de estilos. El es- hace al dictado, el que escribe puede oír mal y
tilo inconfundible de Juan, con su vocabulario cometer un error, y algo semejante le puede
bastante reducido, sus frases más bien breves suceder al copista que tiene el texto ante sus
y sus reiteraciones, describe a veces situacio- ojos: aunque sea un secretario competente y
nes de un hondo dramatismo y ejerce una po- responsable, la más simple distracción puede
derosa sugestión; Lucas escribe con el léxico hacer que se produzcan variantes involunta-
más sofisticado de una persona cultivada lite- rias. La falta más corriente consiste en repetir
rariamente; Pablo se expresa unas veces con la dos veces o en omitir una letra, una sílaba,
sutileza de un rabino y otras con la lógica de una palabra y aun una misma frase. Por otra
un filósofo o la vehemencia de un orador. parte, los manuscritos más antiguos, especial-
– Una mayor o menor variedad de detalles en mente los unciales o escritos con letras ma-
la presentación de un mismo hecho. Esta ca- yúsculas, se escribieron sin signos de puntua-
racterística es frecuente en la Biblia, particu- ción y sin intervalos entre una palabra y otra,
larmente en los cuatro evangelios. Aunque de manera que la división de las palabras no
Mateo y Lucas adoptan en lo esencial el traza- siempre resulta del todo clara y puede por eso
do de Marcos y lo toman como base de sus mismo originar nuevas variantes.
propios evangelios, hay entre ellos diferencias Aún más difíciles de explicar, tratándose de
considerables. Mateo ha reelaborado y siste- un texto sagrado, son las variantes volunta-
matizado la tradición preexistente sobre Je- rias. Algunas de ellas son simplemente orto-
sús, y nos presenta un libro de fuerte conteni- gráficas (en un ambiente griego la forma más
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ARTÍCULOS GENERALES 40

aramea Kafarnaum fue sustituida por la más del suelo y que la mujer salió de una costilla de
griega Kapernaum). Otras veces, los copistas Adán. Una vez que se ha reconocido la exis-
más familiarizados con la gramática griega tencia de un solo Dios creador, quedan abier-
clásica procedieron a sustituir las formas ver- tos a la investigación científica tanto el pro-
bales helenísticas por formas consideradas blema de la formación del cosmos como el del
más claras o elegantes y hasta eliminaron al- proceso de hominización. Es tarea de los cien-
gunos semitismos. tíficos plantear esos problemas y tratar de re-
La solución de estos problemas es tarea de solverlos con los métodos más adecuados.
la llamada crítica textual. En lo que respecta a la historia, la cuestión
Un buen ejemplo de omisión es el de Lc 18, es más delicada. Los libros de la Escritura no
38 y 39, texto que narra la curación del ciego pueden ignorar la historia, ya que la revela-
de Jericó: Empezó a dar voces diciendo: «¡Je- ción se funda en un hecho: la salvación por
sús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Los medio de Cristo como punto culminante de
que iban delante lo reprendían para que se ca- una larga preparación histórica (la revelación
llara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de Da- al pueblo de Israel) y como punto de partida
vid, ten compasión de mí!» de una nueva etapa en el plan salvífico de Dios
Los dos versículos terminan con la misma (el tiempo de la Iglesia). Por eso tiene especial
frase: «¡Ten compasión de mí!» Esta repetición interés la comparación de la verdad histórica
explica por qué un amanuense se distrajo al contenida en la Escritura con el concepto grie-
copiar el texto y omitió el v. 39, que falta en al- go de verdad en el dominio de la historiografía.
gunos manuscritos. En el contexto griego, «verdad» significa «rea-
lidad», y esta noción se aplica esencialmente
al conocimiento del pasado como fuente de
Conclusión enseñanza útil para el presente. Para Tucídides,
el fin del historiador es «ver con claridad lo
La Biblia no es un tratado científico ni un li- que aconteció realmente» (I, 22). Otros histo-
bro de historia en el sentido corriente de estas riadores, como Polibio y Flavio Josefo, indican
expresiones. Dios nos ha hablado para comu- al comienzo de sus obras que su único intento
nicarnos su revelación. Por tanto, la verdad de es narrar fielmente «la verdad».
la Escritura se circunscribe al ámbito propio Ahora bien, si se quisiera aplicar a los rela-
de la revelación, teniendo en cuenta que Dios, tos de la Escritura esta concepción de la ver-
en última instancia, nos revela una sola cosa: el dad, se llegaría a conclusiones poco satisfacto-
misterio de la salvación realizada en Cristo. rias. Ante todo, porque habría que decir que lo
Esto quiere decir que la revelación divina garantizado expresamente por la inspiración
tiene un ámbito propio, y que, por lo tanto, so- no sería nada más que la exactitud de los rela-
lo han de considerarse verdaderas las ense- tos bíblicos acerca de la historia de Israel y de
ñanzas que de un modo o de otro están direc- los orígenes del cristianismo, convirtiendo así
tamente relacionadas con el misterio de la a la Biblia en una mera fuente de información
salvación. Fuera de este ámbito, la Biblia no para nuestro conocimiento del pasado. Enton-
contiene ninguna enseñanza positiva que re- ces la verdad cristiana no sería nada más que
quiera de nuestra parte una adhesión de fe. la rememoración de una serie de aconteci-
Este principio tiene una importante serie de mientos pasados, expuestos en su realidad em-
consecuencias, como lo muestran, entre mu- pírica y en su encadenamiento causal, como
chos otros que podrían citarse, los ejemplos si- suelen presentarlos actualmente los libros de
guientes: historia. En tal caso, la verdad de la Biblia
La cosmografía bíblica (la tierra descrita consistiría simplemente en afirmar la «verdad
como una superficie plana, el sol que se des- (o realidad) de los hechos narrados», y queda-
plaza cada día de oriente a occidente) está en ría encerrada en el inmanentismo de la histo-
consonancia con los conocimientos que se te- ria, desposeída de su contenido más esencial.
nían cuando fueron escritos los textos que hoy Por eso, es necesario afirmar que esta ver-
forman parte de la Escritura. La razón está en dad se sitúa ciertamente en el nivel de la histo-
que esos textos no pretenden decir nada sobre ria, ya que la revelación se realiza en la vida de
la constitución interna de las cosas visibles, si- los seres humanos; pero a la concepción «hori-
no que las representan según el modo como se zontal» de la verdad histórica se le añade una
manifiestan a la mirada de un observador te- nueva dimensión, que bien podría denominar-
rreno. se «vertical» por su esencial relación con el de-
La idea de creación, correctamente enten- signio salvífico de Dios y con el sentido último
dida, también deja intacta la cuestión de cómo de la historia. Esta dimensión vertical ya no
Dios ha creado el mundo y de las etapas por pertenece al ámbito de la historia entendida
las que ha pasado el universo creado. Por tan- como ciencia. Por tanto, podría decirse que la
to, la fidelidad a la verdad revelada no obliga a verdad cristiana es la presencia y la transpa-
creer que el mundo fue creado en seis días, rencia del misterio de la salvación en el cora-
que el primer hombre fue formado con arcilla zón mismo de los acontecimientos históricos 13.
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41 LA INSPIRACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

Así se explica por qué la Biblia hebrea ha consideran que está sobrecargado de presupuestos
incluido entre los escritos proféticos libros de fundamentalistas. El exégeta y teólogo presbiteriano
contenido histórico, como Josué, Jueces, 1-2 James Barr propone un juicio menos drástico: sea
Samuel y 1-2 Reyes (los llamados «Profetas que haya que mantenerla o dejarla de lado, lo cierto
es que la palabra «inspiración» se refiere a «algo» que
anteriores»). El hecho, en efecto, no tiene na- al parecer resulta indispensable en una concepción
da de extraño, porque el carisma propio del cristiana de la naturaleza de la Biblia. Ella expresa la
profeta es discernir la presencia y la acción de fe, compartida sin duda por la mayoría de los cristia-
Dios en la historia de Israel y del mundo, y es- nos, en el origen divino de la Escritura. Es decir, la Bi-
ta visión que los profetas tenían de la historia blia «de algún modo» (in some way) procede de Dios;
se refleja no solamente en sus propios escritos, hay un vínculo estrecho entre el modo como Dios se
sino también en los libros de la Biblia común- ha comunicado a los hombres y la formación de
mente denominados «históricos». Por eso el aquel conjunto de obras literarias. La dificultad radi-
ca en determinar la verdadera índole de ese modo de
rasgo distintivo de la historia bíblica, más que comunicación divina. Cf. James Barr, The Bible in the
la representación material de los hechos, es el modern world, Londres-Filadelfia, p. 17.
descubrimiento del significado que ellos en- 5. Como dice P. Grelot, «la comparación entre la
cierran. A lo largo de los libros históricos se humanidad de Cristo y los autores inspirados no es
perfila con claridad y de manera constante el fortuita. Continúa una idea corriente en la época pa-
designio salvífico de Dios, que ama, guía y juz- trística, que tiene su fuente en la carta a los Hebreos
ga a su pueblo. Ese designio está jalonado de y en el cuarto Evangelio: en el AT el Verbo hablaba
cumplimientos parciales, que orientan todo el por los profetas en forma imperfecta; en el NT el
curso de la historia humana hacia su consu- Verbo asumió una naturaleza humana para hablar-
nos Él mismo directamente, y luego hizo de los
mación definitiva en el reino de Dios. apóstoles los ministros de su palabra confiándoles el
Evangelio. Sin embargo, la comparación misma de
estos diversos casos subraya su profunda diferencia:
NOTAS el carácter de los instrumentos del Verbo no se rea-
liza en ellos en el mismo grado y de la misma ma-
1. F. Nietzsche llama «nombradores» a los hom- nera. Para utilizar el lenguaje de santo Tomás, en el
bres de genio, porque el genio, según él, consiste en caso de la humanidad de Cristo el instrumento está
«ver» algo que aún no ha recibido un nombre, aun- unido personalmente al Verbo de Dios [instrumen-
que todos lo tengan delante de los ojos. tum unitum Verbo Dei in persona (III,13,3)]; en to-
2. Esto no debe hacer olvidar que las palabras, co- dos los demás –ya se trate de los profetas, de los
mo dice G. Gusdorf, son un medio de comunicación apóstoles, o de los ministros de la palabra y los sa-
muy imperfecto; con frecuencia ellas disimulan en cramentos de la Iglesia– nos hallamos solo con ins-
vez de manifestar, y tienden un velo allí donde cabría trumentos separados». La anología es por tanto lu-
soñar con una perfecta transparencia. No siempre es minosa, porque ayuda a comprender cómo el Verbo
cierto que «las personas hablando se entienden», y asume la actividad de los profetas y de los escritores
Schleiermacher sostiene que lo que se produce por sí sagrados en virtud del carisma de la inspiración. Pe-
mismo es el «malentendido» (Missverstehen) y no la ro no deberían perderse de vista las diferencias, ya
comprensión. En el error se incurre fácilmente, mien- que esta asunción no posee el carácter de plenitud
tras que la comprensión debe quererse y buscarse en que tiene en el único caso de la unión hipostática.
cada punto, sin perder de vista que el malentendido Cf. Pierre Grelot, La Biblia, Palabra de Dios, Herder,
también puede cumplir una función importante en el Barcelona 1968, pp. 99ss.
proceso interpretativo (George Gusdorf, La Parole, 6. Según E. Jüngel, «el mismo Dios quiere ser
París 1956; cf. también A. J. Levoratti, «La herme- narrado», ya que él se da a conocer a través de la
néutica de Schleiermacher», en Revista Bíblica [Arg] manera como Jesús vive su vida humana, su pasión,
59 [1997] 81). su muerte y su resurrección. Más particularmente,
3. La Encíclica Divino Afflante Spiritu ha expre- Dios se revela como amor en la crucifixión de Jesús,
sado el vínculo estrecho que une a los textos bíblicos ya que la historia del crucificaddo es el relato de una
inspirados con el misterio de la encarnación: «Así total autodonación.
como la Palabra sustancial de Dios se hizo semejan- 7. Es preciso insistir en esta afirmación: el Jesús
te a los hombres en todo menos en el pecado, así las de la historia es el Cristo de la fe. O dicho con otras
palabras de Dios expresadas en lenguas humanas se palabras: la distinción no implica separación. La fe
han hecho en todo semejantes al lenguaje humano, cristiana tiene por objeto a Jesús en la plenitud de
excepto en el error» (Enchiridion biblicum, 559). Ci- su misterio. Por tanto, en el conocimiento de Jesu-
tadas casi al pie de la letra por la Constitución con- cristo se pueden asumir dos puntos de vista diferen-
ciliar Dei Verbum (n. 13), esta afirmación pone de tes y complementarios: por una parte, el reconoci-
relieve un paralelismo notable. Así, la consignación miento en la fe de Jesús como Hijo de Dios,
por escrito de las palabras de Dios gracias al caris- Salvador y Mesías, que ejerce actualmente su mi-
ma de la inspiración escriturística fue un primer pa- sión salvífica; por otra parte, el conocimiento histó-
so hacia la encarnación del Verbo de Dios. Cf. el dis- rico de Jesús de Nazaret, es decir, de los hechos y pa-
curso de Juan Pablo II que sirve de prólogo al labras que jalonaron el drama de su vida hasta su
Documento de la Pontificia Comisión Bíblica sobre muerte en cruz. Entre ambos puntos de vista hay ne-
La interpretación de la Biblia en la Iglesia (n. 6). cesariamente comunicación.
4. La teología católica ha mantenido de manera 8. Cf. el Documento de la Pontificia Comisión
constante el uso de la palabra «inspiración» en refe- Bíblica sobre La interpretación de la Biblia en la Igle-
rencia a la Sagrada Escritura. Muchos protestantes, sia, y la presentación que Gabriel Mestre hace de él
en cambio, se resisten a utilizar ese término porque en este mismo volumen.
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ARTÍCULOS GENERALES 42

9. Acerca de esta homilía véase Francine Cul- De la Potterie, I., «La vérité de la Sainte Écriture et
daut (dir.), En el origen de la palabra cristiana. Tradi- l’Histoire du salut d’après la Constitution dogma-
ción y Escrituras en el siglo II (Documentos en torno tique Dei Verbum», Nouvelle Revue Théologique
a la Biblia, 22), Verbo Divino, Estella 1993. 88 (1966) 149-169.
10. «De repente [escribe Helen Keller], se me re- Gnuse, R., The authority of the Bible. Theories of Ins-
veló el misterio del lenguaje», es decir, la posibilidad piration, Revelation and the Canon of Scripture,
ilimitada de sustituir por un signo todos los objetos Paulist Press, Nueva York-Mahwah 1985.
de percepción o de conocimiento. Cf. Jean Paulus, Grelot, P., La Biblia, Palabra de Dios, Herder, Barce-
La función simbólica y el lenguaje, Herder, Barcelo- lona 1968.
na 1984, pp. 73ss. Izquierdo, A. (dir.), Simposio Internazionale sull’Is-
11. La necesidad de renovar la teología de la ins- pirazione Biblica, Foro de Exégesis y Teología Bí-
piración no pone en tela de juicio la cosa misma, fir- blica del Instituto del Verbo Encarnado (e-mail:
memente atestiguada por la tradición de la Iglesia. aizquierdo@legionaries.org).
Solamente se propone un cambio en la formulación, Latourelle, R. y De la Potterie, I. (dirs.), Problemi e
para ponerla en consonancia con las actuales adqui- prospettive di Teologia fondamentale, Queriniana,
siciones de las ciencias bíblicas. Precisamente para Brescia 1982.
mantener la verdad antigua, debemos comprender- Levinas, E., Éthique et Infini. Dialogues avec Philip-
la y formularla de una manera renovada. pe Nemo, Librairie Arthème Fayard et Radio
12. Estas afirmaciones no pretenden negar la France, París 1982, p. 71.
existencia de un pensamiento sin lenguaje. De he- Lods, M., «Traditions et Canon des Écritures», en
cho, experimentos realizados con niños sordomu- Études théologiques et religieuses, 1961.
dos aún no reeducados (es decir, previamente a to- Manucci, V., La Biblia como Palabra de Dios, Desclée
do aprendizaje de la lengua) muestran que en ellos de Brouwer, Bilbao 1995.
se dan esquemas de comportamiento que son inte- Marín Heredia, F., La Biblia, Palabra profética, Ver-
ligencia y pensamiento no objetivado ni conservado bo Divino, Estella 1992.
mediante la verbalización lingüística u otra forma McKenzie, J. L., «The social character of inspira-
de codificación simbólica. Lo mismo sucede con ni- tion», en Myths and Realities: Studies in Biblical
ños normales de muy tierna edad. Cf. George Mou- Theology, Bruce, Milwaukee 1962.
nin, Lingüística y filosofía, Gredos, Madrid 1979, Ohlig, K. H., Woher nimmt die Bibel ihre Autorität?
pp. 156ss. Zum Verhältnis von Schriftkanon, Kirche und Je-
13. Cf. I. de la Potterie, La vérité dans Saint Jean, sus, Düsseldorf 1970.
Roma 1977. —, Die theologische Begründung des ntl. Kanons in
den Alten Kirche, Düsseldorf 1972.
Rahner, K., Inspiración de la Sagrada Escritura
(Quaestiones disputatae), Herder, Barcelona
BIBLIOGRAFÍA 1970.
Schmaus, M., Grillmeier, A. y Scheffczyc, L., Histo-
ria de los Dogmas. La Inspiración de la Sagrada
Achtemeier, P. J., The Inspiration of Scripture, Pro- Escritura, Tomo I, Cuad. 3b, BAC Enciclopedias,
blems and Proposals, The Westminster Press, Fi- Madrid 1973.
ladelfia 1980. Seynaeve, J., Cardinal Newman’s doctrine on Holy
Artola A. M. y Sánchez Caro, J. M., Biblia y Palabra Scripture, According to his published works and
de Dios, Verbo Divino, Estella 1992. previously unedited manuscripts, Publications
Buber, M., Yo y tú, Galatea Nueva Visión, Buenos Ai- Universitaires, Blackwell, Tielt, Lovaina-Oxford-
res 1960. Lannoo 1953.
Cullmann, O., La Tradition (Cahiers théologiques, —, «Newman (Doctrine Scripturaire du Cardinal)»,
33), Neuchatel-París 1953. en DBS, XXXVI, 427-474.