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RELACIONES DE LA FAMILIA ROMANA – FAMILIA NATURAL Y PARENTESCO

El Pater Familias.- Era el dueño legal del hogar y de todos sus miembros. En una sociedad
patriarcal típica de la Antigüedad él era el que trabajaba para sostener la casa y tomaba las
armas en caso necesario para defenderla y por tanto era la pieza sobre la que giraba toda la
familia. Era él el que tenía la responsabilidad de dirigirla de manera adecuada s sus
intereses no sólo dentro de la propia unidad familiar, sino de la gens a la que pertenecía y a
la que estaba unida por vínculos sagrados.
El pater familias es la máxima autoridad familiar gracias a la Patria Potestad de que
dispone, por la cual él es la ley dentro de la familia y todos los demás miembros deben
obediencia a sus decisiones. La Patria Potestad no fue sólo un hecho jurídico reglamentado,
sino, como todo en Roma, una consecuencia de la Tradición que los romanos seguían por
considerarla sagrada. Gracias a ello, el pater familias tenía poder legal sobre todos los
miembros de su familia además del poder que le daba ser su mantenedor económico o su
representante ante los órganos políticos de Roma.

La Esposa Romana.- Tenía más libertad que la esposa ateniense clásica y mucha más que
durante épocas posteriores. Sobre la situación de la mujer es necesario decir que las
sociedades entonces eran patriarcales, es decir, su base política, económica y militar era
masculina, el hombre era el que aseguraba el sustento de la familia y de la sociedad entera
con su trabajo y el que la defendía con las armas en caso de guerra, por lo que su papel era
preponderante. Tratar de mirar las sociedades antiguas con nuestros ojos es un error propio
de mentes deficientes. Hoy la situación del hombre y de la mujer se ha equiparado
considerablemente en los países de cultura occidental, lo cual es de agradecer aunque aún
quede parte del camino por recorrer. Hoy la mujer trabaja, sostiene el hogar con su esfuerzo
económico y ésa es la clave de su equiparación, incluso la mujer ha accedido en lo últimos
años a puestos sociales antes vedados como el servicio en el ejército demostrando que es
igual de capaz que un hombre a la hora de conducir un taxi, pilotar un avión o gobernar una
nación. Sin embargo, nada de eso ocurría en épocas pasadas. Con sociedades inmersas en
continuos conflictos bélicos, el papel del hombre dominaba, la sociedad quería hijos para
cultivar las tierras y luchar contra sus enemigos y la mujer tenía un papel secundario,
aunque desgraciadamente hoy en día, en pleno siglo XXI aún existen culturas como la
islámica que relegan a la mujer a un papel muchísimo más degradante, convirtiéndolas en
meros objetos animados sin derecho alguno.

Los Clientes.- Estaban considerados como una parte especial de la familia ya que la
clientela era una institución muy arraigada en la sociedad romana. Las familias importantes
se vanagloriaban del número de clientes que tenían y su prestigio y poder dependían en
buena parte de ellos.
Un cliente era un romano que se encontraba bajo la protección de otro. A finales de la
República prácticamente todos los romanos eran clientes de otros romanos que a su vez lo
eran de otros. Tito Labieno era cliente de Pompeyo como Marco Antonio lo era de César.
El patrón tenía la lealtad política de su cliente y a su vez debía protegerle y ayudarle cuando
lo necesitara. Se preocupaba de buscarle alojamiento si lo perdía, de encontrarle una buena
esposa, se asistirle legalmente o de prestarle dinero y el cliente apoyaba todos los proyectos
de su patrón votándole, asistiendo a sus fiestas,. Esta situación era de gran importancia en
aquella Roma, ya que las fuerzas políticas necesitaban el mayor número de clientes posible,
y cuanto más importantes fueran mejor.

Los Esclavos.- Formaban parte de la sociedad romana y de todas las sociedades de aquella
época, y desgraciadamente de otras épocas también. La esclavitud en aquellos tiempos era
algo completamente normal, los esclavos lo eran porque habían sido derrotados en una
guerra, porque habían sido vendidos por no haber podido hacer frente a las deudas, por
castigo legal o simplemente porque nacían de padres esclavos. En Roma al menos tuvieron
el derecho de poder comprar su libertad y de incluso ser ciudadanos romanos. Los esclavos
recibían un sueldo que dependía de sus amos, como de sus amos dependía el trato que
recibían, según la calaña del amo la falta se sancionaba con una reprimenda o con latigazos,
el amo tenía potestad legal incluso para matar al esclavo si éste cometía una falta grave.
Con el dinero ahorrado el esclavo podía comprar su libertad a su amo o bien éste, después
de años de leales servicios le manumitía, es decir, le liberaba y así el esclavo, convertido en
liberto podía ser inscrito en el censo de ciudadanos romanos, incluso adoptando
el nomen de su antiguo dueño y convirtiéndose en cliente suyo. Los dos principales
ministros del emperador Claudio, Pallas y Narciso, eran libertos, esclavos liberados. En
Roma, en medio de la más espantosa situación como era la esclavitud, siempre existía la
posibilidad de salir de ella, cosa que en otras culturas nunca ocurrió.

5. GENERALIDADES Y CLASIFICACIÓN DE FAMILIAS ROMANAS


En el derecho romano se tenían cuatro acepciones para la familia: agnaticia, cognaticia,
gentilicia y por afinidad.
La familia romana era legalmente tan fuerte que ciertas cuestiones que hoy se tratan en
los juzgados o en los templos, entonces se trataban en casa, bajo el mando del cabeza de
familia. La familia era realmente la célula básica de la sociedad romana.
El pater familias era el hombre romano que no dependía de nadie (sui iuris) y de quien
dependían los demás (alieni iuris). No importaba que estuviese soltero o casado, ni su edad.
La mujer nunca podía ser cabeza de familia.
Para entender lo anterior, hay que tener en cuenta que el parentesco natural, fundado en la
descendencia física de la mujer, y que los romanos llamaban cognatio, carecía de valor
civil, en tanto el parentesco civil, fundado en el reconocimiento por parte del hombre de su
descendencia o en la adopción como hijos de descendencia ajena, y a lo que los romanos
llamaban agnatio, era el único parentesco legalmente válido.
La adoptio era el acto de adoptar a alguien. Pero, si ese alguien era cabeza de familia, se
adopta a toda su familia y el patrimonio pasa al adoptante. En este segundo caso se
llama arrogatio. Teniendo en cuenta que la autoridad paterna también se llama manus,
la emancipatio o 'emancipación' consiste en liberar a un hijo de la potestad paterna o
hacerlo pasar a la potestad de otro.
Por la adoptio un hijo extraño pasa a igualarse civilmente al hijo de legítimo matrimonio.
Por eso los romanos daban más importancia a la decisión legitimante del pater familias
(agnatio) que al hecho físico del parentesco natural (cognatio).

Familia agnaticia.- Se entendía por familia agnaticia al conjunto de personas bajo la misma
potestad doméstica, o que lo estarían si el común pater no hubiese muerto, por línea de
varón (hasta el sexto grado). Así, por ejemplo forman parte de la familia agnaticia de un
individuo bajo la potestad de su abuelo (avus): su padre (pater), su tío paterno (patruus), su
hermano (frates), su hijo (filius) y su primer hijo de su tío paterno (frater
patruelis o patruelis) así como el hijo de éste (nepos ex patruelis) o su propio nieto (nepos),
así mismo todos los varones adoptados por el pater familias. La muerte del ascendiente no
implica la disolución del vínculo hasta el sexto grado.

Familia cognaticia.- Se entendía por familia cognaticia al parentesco por consanguinidad


natural. Es decir, las personas vinculadas por la procreación y el nacimiento. Se compone
de un tronco común y dos líneas:

 Línea recta: Aquellos que descienden unos de otros. Puede ser ascendente o
descendente. Por ejemplo: padre, hijo, nieto, bisnieto, etc.
 Línea colateral: Aquellos que no descienden unos de otros pero tienen un tronco
común. Por ejemplo: hermanos.

En el ejemplo expuesto en el anterior punto, formarían parte de la familia cognaticia del


individuo señalado todos los anteriores señalados además de la abuela (avia), la madre
(mater), la hija (filia), la hermana (soror), la tía paterna (amita), el tío materno (avunculus),
la tía materna (matertera), la hija del tío paterno (soror patruelis), el hijo y la hija de la tía
paterna (amitinus y amitina), el hijo y la hija del tío materno (matruelis), el hijo y la hija de
la tía materna (consobrinus y consobrina), y sus descendientes.

Familia gentilicia.- Se entendía por familia gentilicia el conjunto de personas que tenían en
común la misma base que la familia agnaticia, es decir, la gens. Sin embargo, se
consideran gradosmás lejanos, con la condición de que los involucrados se sientan
parientes.

Familia por afinidad.- Se entendía por familia por afinidad aquella compuesta por uno de
los cónyuges y los agnados o cognados del otro.
Para contar los grados, se cuenta como si un cónyuge ocupara el lugar del otro en
su familia.

La Familia Romana
En Roma una familia estaba integrada no sólo por las personas ligadas por vínculos
de sangre, i.e., cónyuges e hijos, sino también todos los que dependendian del "pater
familias" (esclavos, libertos y clientes). Una familia romana, era mucho más amplia que
una familia actual y podía estar formada por cientos de personas.
La familia romana era un pequeño país donde el padre era el gobernante, con derechos
establecidos sobre sus integrantes y responsabilidad legal por ellos ante la sociedad. Desde
un principio Roma se había organizado en gens, en manzanas donde vivían gentes unidas
por un mismo apellido; vivían en familia, pero en familia directa, con un solo padre, con
una sola autoridad, y en régimen monogámico.
El Pater Familias:
Tenía la obligación de mantener a la familia, representarla políticamente y oficiar los ritos
religiosos domésticos. Tenía autoridad sobre todos los miembros de su familia, incluso
decidir sobre su vida o su muerte.
Los Hijos:
Los hijos, por oposición a los esclavos, son llamados a veces "liberi/-orum", término que
procede del adjetivo "liber/-era/-erum: libre". A pesar del nombre, la situación jurídica de
los hijos difiere poco de la de los esclavos ya que la "patria potestas" daba al "pater
familias" un enorme poder sobre ellos.
Este poder se sustanciaba en los siguientes derechos:
 "Ius exponendi", derecho a aceptar o no dentro de la familia al recién nacido.
 "Ius vitae necisque", derecho a ordenar la muerte de cualquiera de los hijos.
 " Ius vendendi", derecho a vender a los hijos como esclavos.
La Esposa:
La situación de la esposa estaba condicionada por el tipo de matrimonio que la uniera a su
marido. Existían dos clases: el más antiguo era el matrimonio "cum manu". En virtud de
este matrimonio el padre renunciaba a la patria potestad sobre su hija para asumirla el
esposo. El matrimonio "cum manu" fue sustituido por el matrimonio "sine manu", en que el
padre, a pesar del matrimonio, conservaba la "patria potestas" sobre la hija. Esta
circunstancia daba cierta independencia a la mujer. Este matrimonio se podía disolver por
iniciativa de cualquiera de los cónyuges (la esposa debía consultar con sus padres). El
trámite era muy simple y rápido. Consistía en enviar a la pareja una nota con este mensaje:
"Tuas res tibi habeto".
Esclavos:
Los esclavos eran personas privadas de libertad, explotadas como fuerza de trabajo, a las
que se podía comprar y vender como vulgares mercancías.
En Roma la condición de esclavo podía adquirirse por varias vías: Por nacimiento. Todo
hijo de una esclava se convertía automáticamente en esclavo del dueño de su madre, eran
particularmente apreciados por su fidelidad y recibían el nombre de "vernae". Por derecho
de conquista. Los romanos subastaban ("sub hasta") como esclavo a todo enemigo
capturado en el curso de una guerra. Esta costumbre pervivió hasta la Edad Moderna. Por
insolvencia. Un deudor insolvente podía ser reducido a esclavitud por sus acreedores. El
dinero obtenido de la venta era destinado a cubrir la deuda contraída. Por exposición o
venta. Era habitual en Roma abandonar a los hijos recién nacidos si no eran acogidos en el
seno familiar. Los bebés expuestos podían ser recogidos por cualquiera para criarlos y
venderlos como esclavos. Los esclavos eran comprados y vendidos por los "mangones".
Los niños esclavos eran considerados frecuentemente como juguetes, pues en
ese tiempo los juguetes de los niños eran animales (aves, perros, conejos (para las niñas)),
aunque también existían casos de verdadero afecto. Los niños y adolescentes esclavos
favoritos eran liberados, teniendo casi en todo los mismos derechos que los nacidos libres
(joyas, cortejos, vestidos de príncipe), salvo en el atuendo característico (praetexta) de los
nacidos libres.
Libertos:
Los libertos eran esclavos manumitidos, liberados por su amo. Era frecuente que el "pater
familias" manumitiera, concediera la libertad, a los esclavos más fieles y laboriosos, sobre
todo en su testamento. Jurídicamente los libertos, a pesar de ser libres, eran ciudadanos
incompletos ya que tenían derechos civiles (casarse con una romana,), pero no políticos.
Sus hijos, en cambio, ya gozaban de la plena ciudadanía.
Los libertos nunca llegaron a formar una clase social, sobretodo porque los hijos de los
libertos eran considerados libres, nacían libres. Los libertos eran casi todos comerciantes o
artesanos, y era bastante frecuente que llegasen a ser más ricos que los propios amos o que
cualquier noble.
Clientes:
Los clientes eran ciudadanos libres que habían establecido una relación de apoyo y socorro
mutuo con otros "pater familias" mejor situados social y/o económicamente que ellos.
Estos "pater familias" recibían el nombre de patronos.
El cliente debía prestar al patrono: Apoyo electoral e incluso militar; presentarle sus
respetos todas las mañanas ("salutatio") a cambio podía contar con la ayuda del patrono en
los pleitos y en las dificultades económicas. De hecho los que carecían de medios recibían
en la "salutatio" una cestita, la "sportula", con alimentos para el día.
Parentesco:
Parentesco viene del padre o la madre, el abuelo u otros ascendientes de quien se desciende.
Los romanos entendían el parentesco en dos sentidos: el parentesco del derecho civil y el
natural; cuando concurren ambos derechos, se contrae un parentesco natural y civil a la vez.
Tipo de Parentesco: "Agnatio" y "Cognatio".
El natural, es el que deriva de las mujeres cuando tienen hijos ilegítimos; es natural y civil,
cuando derivan de un matrimonio legítimo.
El parentesco natural se llama así o se le denomina "cognatio", y el civil es designado
corrientemente "agnación", que es el que viene por línea del varón.
La "agnatio" es el parentesco civil fundado sobre la autoridad paterna, ya que del
paterfamilias dependía la composición de la familia, siendo libre de cambiarla a su arbitrio.
Cuando muere el cabeza de familia, los que le estaban sometidos empiezan a constituir
distintas familias, pero continúan unidos por el parentesco agnaticio.
La "cognatio" es el parentesco que une a las personas descendientes unas de otras en línea
directa o que descienden de un autor común, sin distinción de sexo.
Clases Y Grados De Parentesco:
Tenemos el parentesco natural y el parentesco por afinidad. En el primero se distingue: a) el
parentesco en línea directa o recta, que se divide en dos: la ascendente y la descendente, de
la primera derivan por el segundo grado las líneas colaterales. El parentesco en línea
recta es aquel que une a dos personas, de las cuales una desciende de la otra y b) el
parentesco colateral, que es aquel que une a dos personas que descienden de un mismo
autor, sin que la una descienda de la otra, como los hermanos y sus descendientes los tíos
paternos y maternos. El parentesco por afinidad es el que se origina por el matrimonio y lo
forman los parientes de uno de los esposos y los parientes del otro. En el parentesco por
afinidad no hay grados.
Nacimiento:
Cuando un niño nacía era depositado por la comadrona en el suelo. Si el padre aceptaba al
hijo, lo recogía u ordenaba que fuera amamantado; en caso contrario era abandonado en un
vertedero o junto a la columna Lactaria.
Las causas que llevaban a un padre a rechazar a un hijo eran muchas (defectos físicos,
dudas acerca de la paternidad, ...). Eso sí, era más fácil que fuera expuesta una niña que un
niño.
La exposición de un hijo no deseado era una práctica tan habitual en Roma que ni
las leyes consiguieron frenarla (desde Rómulo existía una ley de dudosa eficacia que
penaba con la confiscación de la mitad del patrimonio el abandono de un varón o de una
hembra, si ésta era la primera hija).
Costumbres de la Familia Romana
El patriarca se encargaba por las mañanas de repartir las tareas domésticas a los esclavos y
de atender a su contador que le traía las cuentas del negocio todas las mañanas. El padre era
sobretodo el dueño del patrimonio, tenía claros derechos de autoridad sobre las mujeres
(esposa, hijas), los hijos y los esclavos, pero también era el representante legal ante los
actos de los hijos. Si un hijo cometía delito, también el padre era culpable. El padre era
también juez, pues resolvía litigios al interior de su pequeño reino. En las familias nobles el
padre no veía a los hijos sino hasta la noche, por eso el cristianismo y su amor filial para
con el padre "debió producirles a los paganos el efecto de una intimidad un poco
repugnante y de una humildad servil; tenía que parecerles algo plebeyo".
Los hombres libres de familias acomodadas no andaban casi nunca solos, no se vestían ni
se calzaban nunca ellos mismos sino que lo hacían por ellos los esclavos (lo que si hacían
solos era lavarse los dientes). Ni siquiera en la alcoba conyugal estaban solos, había
siempre a mano un esclavo, durmiendo frecuentemente detrás de la puerta. Las damas
debían salir de casa siempre en compañía: una señorita de compañía (comites) y un
caballero de servicio (custos), aunque sus salidas eran poco frecuentes y las más
conservadoras salían semi veladas. Tampoco los jóvenes debían salir sin un custodio.
En cuanto a las señoras romanas, sabido es que se casaban poseyendo una dote, que no
siempre pasaba en manos del marido, quien en cierta forma, cargaba también una dote toda
su vida (su testamento). La tradición romana estipulaba que una mujer que se separaba del
marido regresaba con el padre, pues la hija era algo así como un préstamo del padre al
yerno. Las habían fidelísimas a su marido, a quien seguían al exilio e incluso al suicidio, y
otras que tomaban a cargo todas las labores del padre de manera muy eficiente, y
finalmente, algunas que se casaban con una fortuna mayor a la del marido, y que solían
rechazar su autoridad. Las mujeres libres eran frecuentemente ociosas, muchas pasaban el
día hilando en el huso, pero unas pocas ayudaban al marido sobre todo en lo contingente a
la contabilidad del hogar.
Un personaje típico de la romanidad, por levantar siempre abundantes comentarios, era el
de la viuda; aquella era sumamente codiciada y casi siempre tenía una corte de
pretendientes; era considerada "irresistible" por no tener amo alguno, y por tener en su
poder toda la herencia. Podía tranquilamente volver a casarse con quien quisiera, e incluso
el concubinato era tolerado, siempre y cuando existiese una promesa explícita de
matrimonio.
Las jovencitas, en cambio, debían mantenerse vírgenes, o al menos, llevar sus relaciones en
el más estricto secreto. El concubinato era aceptado, en un principio considerándolo como
un término peyorativo pero con el tiempo como algo normal u "honorable"; tenía incluso
bien determinados sus aspectos jurídicos. El concubinato debía asemejarse lo más posible
al matrimonio, los hijos de una pareja de concubinos eran considerados ilegítimos y no
tenían derecho a la herencia paterna, más si a la materna. La concubina debía ser una mujer
libre (viuda (vidua) o divorciada) puesto que los esclavos no tenían derecho a casarse.
Entre los romanos, eran los padres de familia quienes decidían si aceptaban o no al recién
nacido. La señal de aceptación la daba el padre cuando lo levantaba del suelo donde lo
había dejado la matrona: el padre lo tomaba o acogía (tollere) con tal acto. Si por el
contrario no lo aceptaba, el hijo era expuesto, es decir, era dejado en algún basurero público
o en algún domicilio; en tal caso los recién nacidos o bien morían, o bien eran recogidos
por tratantes de esclavos que lo alimentarían para posteriormente venderlo.
Los criterios usados para abandonar a los recién nacidos (niños expósitos) eran diversos: a
los malformados se los exponía siempre, los pobres los exponían por no tener con qué
alimentarlos; la clase media prefería tener menos hijos para poder educarlos mejor. En el
campesinado de las provincias orientales, la familia que había llegado a un máximo
tolerable de hijos regalaba los sobrantes a otras familias que los aceptaban gustosos (más
trabajadores para la familia); aquellos hijos regalados eran llamados threptoi (tomados a
cargo). Pero incluso los ricos llegaban a no desear un hijo, frecuentemente por cuestiones
legales de testamento. Los niños expuestos rara vez sobrevivían: los ricos no lo querían ver
más mientras que los pobres guardaban algunas esperanzas de que el niño fuese acogido.
El Matrimonio en la antigua Roma
El matrimonio entre los romanos no era respaldado por escrito; había una ceremonia con
testigos donde además era entregada la dote de la mujer (si es que tenía una), y por
supuesto también una fiesta.
No había tampoco ningún alcalde o párroco que presenciara necesariamente la
ceremonia. Era un acto privado "que ningún poder público tenía porqué sancionar", pero
era obligatorio llevar testigos.
Tipos de Matrimonios:
Matrimonio "Cum Manu" y "Sine Manu"
La "manus" acompañaba casi siempre al matrimonio para que la mujer pudiera entrar a la
familia civil del marido, caer bajo su potestad y ocupar con respecto a él el lugar de una
hija, participar en su culto privado y poder heredarlo como "heres sua" (heredera suya).
En el matrimonio "sine manu" la mujer no salía de su familia natural, no haciéndose agnada
de la familia de su marido, éste no adquiría sobre ella ninguna potestad; la mujer ocupaba
ante el marido el mismo plano de igualdad, no se le consideraba con respecto a él (como en
el matrimonio "cum manu-loco filiae) en el lugar de una hija.
La convivencia de una pareja era tolerada; así lo demuestra la diferencia que había entre
matrimonios con mano (cum manum) y las uniones sin mano (sine manu), en el primer caso
la mujer pasaba oficialmente a obedecer a su marido, mientras que en el segundo caso, a
pesar de dejar la casa, la mujer seguía bajo el mando de su propio padre.
El adulterio era algo grave que daba derechos al padre o al marido de matar a su hija o
esposa, y también al amante. Sucedía cuando un hombre, casado o soltero, era sorprendido
en el acto con una mujer casada. Si la mujer era soltera, o si era una prostituta o extranjera
o esclava, no se consideraba adulterio, aún si el hombre con el que era sorprendido era
casado.
El matrimonio tenía relación con asuntos legales, sin que la falta de un documento escrito
representase un problema pues siempre se efectuaban las debidas investigaciones. Tenía
relación con el patrimonio (sobre todo en lo relativo a la herencia), con la legitimidad de los
hijos y con la dote, sobretodo porque el divorcio era perfectamente legal. El divorcio era
tan informal como el matrimonio, y bastaba con que uno de los dos cónyuges se decidiera y
celebrara el acto ante testigos. La mujer, tanto si ella se había separado como si había sido
repudiada, se llevaba su dote; los hijos en cambio, al parecer, se quedaban con el padre. Se
divorciaban y volvían a casar con mucha frecuencia, por lo que era normal ver en una casa
hijos de distintas madres, además de los adoptados.
Requisitos para Contraer Matrimonio:
 La "Pubertad": Con esta palabra se designa en el hombre la aptitud de engendrar y en la
mujer la de concebir. La edad de la pubertad se fijó para los varones los catorce años y las
mujeres eran núbiles a los doce.
 Consentimiento de los contrayentes: El consentimiento recíproco de las partes es necesario
para contraer matrimonio.
 El consentimiento del paterfamilias: El derecho de los ascendientes para consentir o
prohibir el matrimonio de sus descendientes deriva de la potestad paterna, de la cual es un
atributo.
 El "connubium": Que es la aptitud legal para contraer las "iustae nuptiae-connubium est
uxoris iure ducendae facultas". Tendrán "connubium" los ciudadanos romanos, los "latini
veteres" y aquellas personas a quienes por concesión especial se otorgue esta ventaja.
Impedimentos para Celebrar el Matrimonio.
 Impedimentos que resultan del parentesco.
 Impedimentos resultantes de la afinidad. La afinidad es el lazo que une a un esposo con los
parientes del otro.
 Otros impedimentos. El matrimonio anterior no disuelto.
 Impedimentos por razones políticas y sociales.
Disolución del Matrimonio:
 Por la esclavitud: como pena del derecho civil y por la pérdida de la ciudadanía
 Por cautividad: pero el matrimonio se considera subsistente si los dos esposos son hechos
prisioneros y juntos obtienen la libertad.
 Por muerte de uno de los esposos: La viuda debía guardar luto durante diez meses.
 Por divorcio: En Roma fue un principio generalmente admitido que el matrimonio podía
disolverse con entera libertad, tal como se contraía.
El Divorcio:
Es la ruptura voluntaria del lazo conyugal; puede resultar del consentimiento mutuo de los
cónyuges ("bona gratia"), o de la voluntad de uno solo, en cuyo caso se dice que es por
repudio. El divorcio por repudio puede hacerse cuando hay motivo legal: infidelidad,
atentado contra la vida del cónyuge; y cuando no hay causa para repudiar, en cuyo caso se
castiga al cónyuge generalmente con pérdidas patrimoniales.
Otras Uniones Matrimoniales.
El Concubinato: debió su frecuencia a las disposiciones que prohibían el matrimonio entre
los ingenuos y los libertinos. Se tomaba por concubina a aquella con quien el matrimonio
estaba vedado.
El concubinato se contrae sin las formalidades de las "iustae; es necesaria la pubertad de las
partes; no se requiere el consentimiento del paterfamilias; no podrá contraerse entre
personas cuyo parentesco o afinidad los volvería incapaces para contraer "iustae nuptiae".
El concubinato es incompatible con el matrimonio no disuelto, no pudiéndose tener a la vez
esposa y concubina.
Costumbres Matrimoniales:
La edad mínima para el matrimonio era de catorce años para los hombres y de doce años
para las mujeres. Para poderse casar debía haber consentimiento mutuo y además
aprobación por parte de ambos padres. La fecha preferida para casarse era en junio, poco
antes del solsticio de verano (21 de Junio), cuando el sol está en su apogeo. Una de las
costumbres matrimoniales era la presencia de diez testigos como también la de los regalos
de boda. "La noche de bodas se desenvolvía como una violación legal" pero habían también
algunos hombres que respetaban la timidez de su mujer, solo que en tales casos la
sodomizaban.
El día antes de la boda la novia dedicaba los juguetes de su infancia a su Lares familiar
(dios familiar representado en estatuillas a la entrada de la casa cuya función era
protegerlos de los extraños), y también su bulla (collar protector del mal de ojo que usaban
desde el octavo día de nacidos). El día de la boda se iniciaba con un cortejo; se encendían
antorchas que seguían un camino hacia la casa del novio. La prometida, que iba con un velo
en su rostro, era acompañada por tres niños que debían tener a sus padres aún con vida. Dos
niños iban tomados de la mano al lado de la novia, mientras que el tercero iba delante con
una antorcha de espino que había sido encendida anteriormente en la casa de la esposa. Se
consideraba que los restos de esta antorcha tenían la capacidad de otorgar longevidad.
Se sentaba a los novios uno al lado del otro, ambos con la cabeza cubierta por un velo, en
un banco cubierto con piel de oveja ofrecida en un sacrificio. Después continuaba con un
acto en el que el novio daba una vuelta a la derecha del altar, tomaba un poco de sal y un
pan redondo de espelta (una variedad de trigo), el panis farreus, que ambos compartían. Tal
acto consagraba la unión y la mujer pasaba en ese momento de las manos del padre a las
manos del flamante marido.
Conclusión
La familia está organizada en Roma sobre la base del patriarcado; el papel del paterfamilias
era el principal y de ahí que la madre ocupara un lugar completamente secundario. La
familia se desarrollaba exclusivamente por vía de los varones, la mujer al casarse salía de
su familia civil para pasar a formar parte de la familia del marido.
La familia son muchas personas que están bajo la potestad de otro, como el paterfamilias, la
materfamilias, el filiusfamilias, la filiafamilias y los demás descendientes.
Paterfamilias. Es aquel que tiene el señorío en su casa y se le designa correctamente con
este nombre aunque no tenga hijo, pues el término no es sólo de relación personal, sino de
posición de derecho. Es paterfamilias el varón que es "sui iuris" cualquiera que sea su edad.
El jefe de familia tiene bajo su potestad a sus hijos y demás descendientes sobre los cuales
ejercerá la "patria protestas". También se encuentra bajo su potestad su esposa, si la tiene
"in manu", sus esclavos y una persona libre cuando la tiene "in mancipium". Compartiendo
el hogar con el paterfamilias, pero desempeñando un papel secundario, tenemos a la
materfamilias, que es la que vive honradamente, pues se distingue de otras mujeres por sus
costumbres, dando lo mismo que sea casada o no, ya que ni el matrimonio, ni el nacimiento
hacen a una mujer de familia, sino las buenas costumbres.
Los romanos entendían el parentesco en dos sentidos, el parentesco natural se llama así o se
le denomina "cognatio", y el civil es designado corrientemente "agnación", que es el que
viene por línea del varón.