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tizaddo en aguas consideradas impuras por los rabinos. Al

respecto se lee en la Michná que "las aguas del Jordán y del


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Yarnuk son inválidas porque son aguas revueltas" Justo es
reconocer que en el bautismo de Jesús hay una revelación de
la divinidad de Tesús. El es ungido como Mesías con poderes
salvíficos. Mateo y Lucas, descansando en otra fuente, di-

fieren de Marcos pues expresan que bautizará también con fue-

go (Lc. 3.15,16 y par.). El Mesías en el cuarto evangelio es


presentado menos nacionalista, triumfante y justo (Jn. 1.29-34).
En la transfiguración es más clara la conección de sus

elementos constitutivos con la fiesta de las enramadas que

con el bautismo de Jesús. Como manifestación teofánica de


Jesús la transfiguración constituye la cima de la revelación
mesiánica de Jesús, con cierto parecido a la teofanía en el
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Sinaí. En este sentido la fiesta de Yavé, paralela al bau-
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tismo y a la transfiguración, señalaba los tiempos mesiánicos

y Pedro lo reconoce bien (Mr. 9.5). La transfiguración se


puede ver como plena realización de Jesús como legislador
en un nuevo orden, en perspectiva similar a la del monte Si-
naí y de Moisés, aspecto ampliamente reconocido por los sama-
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ritanos.

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M.Parah 8.10. Con similar sentido hierofánico a los
sinópticos, en la "Agrapha" se lee que al ser Jesús bautizado
"salió del agua una gran luz y le rodeó...", Los Evangelios
Apócrifos, Trad. por Aurelio de Santos Otero, (Madrid: BAC,
1979), p. 114.
117
M. Balagué, art.cit., p. 361-2.
118
D. Stanley, art.cit-, P- 3 5 -
119
J. Macdonald, The Theology of the Samaritans, (London:
SCM Press, 1964), p. 201; cf. G. Auzou, De la servidumbre al
servicio. Estudio del libro del Exodo, Trad. del francés por
C. Rulz-Garrido, (Madrid: Ediciones Fax, 1966), P- 210-

Universidad Pontificia de Salamanca