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Material de cátedra de Criminología de

Matías Bailone. Universidad de Buenos Aires.

Eugenio Raúl Zaffaroni

CRÍMENES DE MASA

Prólogo de Eduardo S. Barcesat


Posfacio de Daniel Feierstein

Ediciones Madres de Plaza de Mayo


Zaffaroni, Eugenio Raúl
Crímenes de masa / Eugenio Raúl Zaffaroni ; ilustrado por León
Ferrari. - 2a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ediciones
Madres de Plaza de Mayo, 2012.
108 p. : il. ; 20x12 cm.
ISBN 978-987-1231-68-3
1. Derecho Internacional Público. I. Ferrari, León, ilus. II. Título
CDD 341

Fecha de catalogación: 16/05/2012

Crímenes de masa

Autor: Eugenio Raúl Zaffaroni


Prólogo: Eduardo S. Barcesat
Posfacio: Daniel Feierstein

Imágenes de interior y tapa: León Ferrari


Diagramación 2° edición: Uriel Martinez Elias
Dirección editorial: Belén Dezzi

Imagen de tapa: Carta a un general. León Ferrari. Tinta china


sobre papel; 46 x 29 cm. (1963) Fundación Augusto y León
Índice
Ferrari Arte y Acervo
7 Introducción

Ediciones Madres de Plaza de Mayo


13 Prólogo y reflexiones sobre el
ensayo de Eugenio Raúl Zaffaroni
Hipólito Yrigoyen 1432 Por Eduardo S. Barcesat
C.P. 1089 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel: 54 11 4383 4188 25 ¿Es posible una contribución
E-mail: editorial@madres.org penal eficaz a la prevención de los
Web: www.madres.org
crímenes contra la humanidad?
1° edición de 2000 ejemplares, agosto 2010 Por Eugenio Raúl Zaffaroni
2° edición ampliada, de 3000 ejemplares, junio 2012
Hecho el depósito que marca la ley 11.723 91 Los crímenes de masa: ¿fin o
Impreso en Argentina herramienta?
Por Daniel Feierstein
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la
transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico
o mecánico, mediante fotocopia, digitalización y otros métodos, sin el permiso previo
y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11723 y 25446.
evitar el restablecimiento de la Friedlossi­gkeit, pero POSFACIO
la verdadera prevención de los homi­cidios masivos
que el saber jurídico penal puede proveer, será me- Los crímenes de masa: ¿fin o herramienta?
diante el ejercicio de la crítica y el rechazo frontal Daniel Feierstein*
de las técnicas de neutralización de valores, elabo-
Siento una mezcla de orgullo y compromiso al ha-
radas finamente por teóricos y gro­seramente por la
ber recibido la invitación para escribir un posfacio de
instigación pública o mediática a la venganza. De
esta segunda edición de la obra de E. Raúl Zaffaroni,
no hacerlo, nuestro saber caerá en otro vaciamien-
Crímenes de masa, merecedor de uno de los premios
to pensante125 y será por un tiempo otra ciencia que
más relevantes de su campo de estudios.
no piensa.
Por una parte me honra profundamente la invi-
tación. Por otra, se cierne sobre mí una penetrante
duda sobre si me será posible superar el temor reve-
rencial por la figura de un maestro y sugerir algunas
de las líneas que, a mi modo de ver, abre el presente
trabajo, sabiendo que exceden (y seguramente dis-
torsionan, quisiera creer que no exageradamente) las
intenciones de su autor.
Como confío en que al autor y al lector de esta
obra poco le importa lo que sienta el epiloguista,
utilizaré entonces estas páginas para hacer lo que se
me ha pedido, ya realizada la necesaria aclaración a
modo de disculpa ante ambos.
125  Creemos que el contenido pensante del saber jurídico-pe- ***
nal ha sufrido alternativas: del alto nivel alcanzado en el siglo
XIX, comenzó a decaer a fines de ese siglo para llegar hasta el Uno de los ejes centrales de esta obra pasa por se-
vaciamiento casi total, que acabó en algunas legitimaciones ver- ñalar la relevancia que ha tenido y podría tener la crea-
gonzosas de los peores crímenes del siglo XX, para renacer en
ción de un derecho penal internacional, como medio
la posguerra.

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para devolver el carácter de persona a los perpetradores de la toma del poder estatal por alucinados racistas
de los crímenes de masa, quienes los llevan a cabo no o alienados mentales que disfrutarían de las matan-
contra el aparato punitivo estatal sino desde el control zas colectivas. Cabe señalar que esto que denomino
de dicho aparato y como parte de su propia lógica. “ideas banales” se encuentra presente no sólo en el
El segundo eje, más de carácter criminológico, tratamiento mediático o penal de los crímenes de
busca expandir los límites de la explicación del dere- masa sino también en obras pretendidamente aca-
cho penal para buscar en la psicología o la etnología démicas que postulan que el genocidio se explica
una fundamentación del origen, persistencia y senti- por una patología del pueblo alemán, por la barba-
do de los crímenes de masa. rie intrínseca de los africanos envueltos en luchas
tribales, por la naturaleza violenta de los pueblos
Seguiré entonces en este posfacio el orden inverso balcánicos, entre otras barbaridades difundidas con
al del texto, partiendo de un análisis del trabajo en aires científicos3.
este segundo nivel para llegar desde allí a las propues-
tas más de orden político de la obra, que se articulan
3  Para las teorías del sonderweg (la vía especial alemana) que
con otros trabajos del autor, muy en especial El ene- explicaría el nazismo, véase Davidowicz, Lucy. The war against
migo en el derecho penal1 y La palabra de los muertos2, the Jews. New York, Pocket Bantam Books, 1986; o Bauer, Ye-
en los que se postula la necesidad de una criminología huda. The Holocaust in Historical Perspective. Washington DC,
cautelar y desde las cuales buscaré plantear algunos University of Washington Press, 1982; entre muchos otros. Su
presupuestos mínimos que debiera poder cumplir actualización más trabajada y publicitada puede observarse en
la obra de Goldhagen, Daniel Jonah. Hitler´s Willing Executio-
este nuevo derecho penal internacional. ners. New York, Vintage Books, 1997 [traducción al español:
La funcionalidad de los crímenes de masa Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el
Holocausto. Madrid, Taurus, 1998], que asigna a los “alemanes
La obra presente se propone quebrar la idea ba- corrientes” una patología nacional especial, distorsionando la
nal de que los crímenes de masa serían el resultado brillante obra de Browning, Christopher. Ordinary Men. Reserve
Police Battalion 101 and the Final Solution in Poland. New York,
Harper Collins, 1992 [trad. esp.: Aquellos hombres grises. El
1  Zaffaroni, Eugenio Raúl. El enemigo en el derecho penal. Ma- Batallón 101 y la Solución Final en Polonia. Barcelona, Edhasa,
drid, Dykinson, 2006. 2002] sobre los “hombres corrientes”, que universaliza un modo
2  Zaffaroni, E.R. La palabra de los muertos. Buenos Aires, Ediar, de facilitación de la violencia que Goldhagen quiere asignar sólo
2011. a los alemanes.

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Por el contrario, Zaffaroni intenta ir hasta las vo a través del surgimiento del aparato inquisitorial,
estructuras más básicas del funcionamiento hu- como una novedad específica en los modos de ejer-
mano (ancladas en el inconsciente), de la mano de cicio de las técnicas de saber, las técnicas de poder y
Sigmund Freud y René Girard, con el fin de com- la articulación entre estos sistemas.
prender la funcionalidad psíquica de las masacres.
Pero me permitiré postular que la relación entre
Su análisis ilumina fenómenos profundamente este funcionamiento inquisitorial y los crímenes de
enquistados en el funcionamiento psíquico y que masa es mucho más fuerte de lo que el propio traba-
permiten dar cuenta del sentido de las matanzas a jo de Zaffaroni deja entrever.
lo largo de la historia (en una secuencia que puede
Tal como Lemkin lo planteara en sus obras de los
ir desde el arrasamiento de Cartago, pasando por las
años ´40, el genocidio (prototipo de lo que este tra-
campañas de los mongoles o las Cruzadas hasta el
bajo cataloga como crímenes de masa) se propone
aniquilamiento nazi), a partir de lo cual Zaffaroni
fundamentalmente una destrucción de la identidad
comienza a delinear alternativas de prevención que
de la sociedad en la que se implementa. Y, obvia-
contemplen este origen profundo de la violencia.
mente, no tendría sentido destruir la identidad de
Pero quizás una visita a la sociología podría ser un grupo de gente a la que a la vez se destruye físi-
una dirección de continuidad posible de la presente camente.
obra, bajo la pregunta de qué funcionalidades so-
Pero es que Lemkin está muy lejos de plantear
ciales diferenciales resuelven los crímenes de masa
una contradicción o una afirmación banal porque,
modernos (el cuadriculamiento territorial con una
en su perspectiva, el objetivo de los crímenes de
serie de campos de concentración y el uso de las ma-
masa modernos (por oposición a las masacres anti-
tanzas sistemáticas como herramienta de difusión
guas) no radica en aquellos sujetos a los que se ani-
de un terror colectivizado) frente a la masacre anti-
quila sino en el efecto del proceso de aniquilamien-
gua, que centraba el ejercicio de la muerte colectiva
to en toda la sociedad, los efectos que produce la
en un momento específico de liberación de la agre-
muerte de algunos en aquellos que quedan vivos.
sión contenida frente al enemigo derrotado.
Sugeriré, entonces, a partir de Lemkin, que en
El trabajo de Zaffaroni ubica con inteligencia la
los crímenes de masa modernos, el aniquilamiento
genealogía de esta transformación del poder puniti-

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no es el fin de la acción sino su herramienta. Lemkin identidad de un pueblo y que su aniquilamiento
decía, en 1943: “El genocidio tiene dos etapas: una, constituye un modo de opresión equiparable al del
la destrucción del patrón nacional del grupo opri- borramiento de los trazos históricos de la constitu-
mido; la otra, la imposición del patrón nacional del ción de las identidades nacionales.
opresor”4.
Pero la genialidad de Lemkin radicó en su ca-
Lemkin era un jurista judeo-polaco y estaba pacidad de observación de la funcionalidad de los
pensando en los modos que el nazismo alemán ha- crímenes de masa modernos: su utilización como
bía utilizado para destruir la identidad... ¡¡polaca y herramienta para expandir el terror y transformar
alemana!! Cosa que sus panegiristas han olvidado, identidades (eliminar la identidad del grupo opri-
demasiado centrados en las abstractas discusiones mido, imponer la identidad del opresor), una tecno-
sobre el carácter único del nazismo. Funcionario del logía de poder que se había iniciado (como hemos
gobierno polaco, Lemkin consideraba que la propia aprendido, guiados por las obras de Zaffaroni) con
nacionalidad polaca no podría continuar siendo la el modelo inquisitorial y la persecución a los herejes
misma sin el aporte de los judíos, así como la nacio- y las brujas durante toda la primera mitad del se-
nalidad alemana estaría irremisiblemente transfor- gundo milenio.
mada sin el aporte de judíos o gitanos.
El terror como herramienta de reformulación
Todavía era muy temprano en la reflexión socio- de las relaciones sociales
lógica como para que Lemkin pudiera observar que
¿Pero cómo es que se reformulan las relaciones
las identidades no sólo se componían de elementos
sociales a través del terror? Por medio de la secuen-
culturales de matriz étnica, sino que también los
cia interrogación-confesión-delación que, procedente
distintos sectores políticos, sindicales, de género u
del modelo inquisitorial configura el funcionamien-
orientación sexual, los discapacitados, entre otros
to del dispositivo fundamental de los crímenes de
colectivos, constituyen partes inescindibles de la
masa modernos: el campo de concentración.
4  Lemkin, Raphael. Axis Rule in Occupied Europe. Washington El poder concentracionario instaura un modelo
DC, Carnegie Endowment for International Peace, 1944 [trad. de interrogación colectiva a la sociedad, una per-
esp. El dominio del Eje en la Europa ocupada. Buenos Aires, Pro- secución que constituye una figura de peligrosidad
meteo, 2009; p. 154 de esta edición]

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cada vez más ambigua y laxa (la judaización o el el Estado buscaba que la población denunciara a sus
enemigo de la raza aria bajo el nazismo, el “intelec- vecinos, sus compañeros de trabajo, incluso sus fa-
tual” o “pueblo nuevo” para el régimen camboyano, miliares cercanos, estableciendo una política explí-
el “delincuente subversivo” bajo las doctrinas de cita de instigación a la delación, con campañas edu-
la seguridad nacional, el terrorista para las nuevas cativas, mediáticas o utilizando la técnica del rumor
doctrinas de seguridad internacional). (todas conductas explicitadas en materiales de los
perpetradores como los “manuales de operaciones
La peculiar ambigüedad de la figura perseguida
psicológicas” de creación francesa pero difundidos
vuelve sospechosas a capas cada vez más amplias
y adaptados en todo el planeta).
de la población (en su modelo ideal, implementado
en los últimos cuarenta años, al conjunto de la po- Esta delación generalizada constituye el modelo
blación, incluidos los posibles perpetradores). Esa más tremendo de reformulación de relaciones so-
inquisición particularizada del poder concentracio- ciales, al obstaculizar cualquier posibilidad de reci-
nario frente a cada individuo busca ser respondida procidad o de cooperación.
con una confesión, en la que se instiga a producir la
El poder concentracionario tiende a crear el
delación.
modelo de sociedad del que el viejo Hobbes quería
Zaffaroni considera en otras obras que la bús- escapar (sin haber demostrado jamás su existen-
queda de la delación por parte de las brujas (entre- cia): una sociedad en donde todo hombre sea un
gar el nombre de otra bruja) constituye un modo de lobo para el otro, una guerra civil de todos contra
reproducir el propio sistema. Sin negar esta funcio- todos.
nalidad, podríamos agregar que también busca des-
El modelo concentracionario, utilizando el terror
truir una posible solidaridad entre los perseguidos:
de los crímenes de masa, busca construir un modelo
“mejor delatar a una posible bruja o hereje antes de
de relaciones sociales en el cual el otro es aquel que
ser acusados de serlo, que ante la mesa de tortura
me puede delatar o aquel al que voy a delatar. Al ins-
inquisitorial”.
talar el terror sobre el conjunto, el modelo concen-
Para escapar del estigma, el individuo sospecho- tracionario busca (por suerte, por lo general no lo
so debe sacar el estigma de sí, poniéndolo en otro. logra) reformular las relaciones sociales para crear
En Camboya, Argentina, la ex-Yugoslavia o Ruanda, una sociedad de delatores. Porque en ese mundo

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hobbesiano donde el otro es mi enemigo, el único fácil’ policial o la prisonización masiva que deriva
aliado posible es el poder punitivo, a quien se debe de las políticas de ‘tolerancia cero’.
seguir alimentando con más y más delaciones. Los crímenes de masa constituyen, al igual que el
Cualquier modelo contrahegemónico requiere ejercicio desbocado del poder punitivo nacional, so-
la cooperación de decenas o centenares de miles de ciedades de sobrevivientes. El presente trabajo, con su
personas capaces de dialogar en un contexto de re- propuesta de una criminología cautelar nos recuerda
ciprocidad, con capacidad de confiar en el otro, in- que el derecho penal puede, sin embargo, jugar un pa-
cluso al punto de ser capaces de dudar, esa conducta pel fundamental en el intento por transformar esa so-
que un genocida argentino caracterizara como “la brevida en un legado digno para nuestros descendien-
jactancia de los intelectuales”. tes, que busque transformar esas relaciones sociales,
aunque apenas fuera disminuyendo la frecuencia y
En términos de Zaffaroni, cabría preguntarse por
gravedad de la amenaza que se cierne sobre la mayo-
qué “no podemos pasar de la inquisitio asimétrica al ría de los ciudadanos, lo cual no sería poco.
dialogus simétrico”5 . Pues bien, considero que no se
trata sólo ni fundamentalmente de tendencias an- El derecho penal internacional
cestrales que provienen de la etnología. Decía que este trabajo se inicia destacando la re-
Por el contrario, cabría pensar también que uno levancia de la creación de un derecho penal interna-
de los motivos de esta dificultad para confrontar cional, como medio para devolver el carácter de per-
con el modelo de la inquisitio radica en que una so- sona a los perpetradores de los crímenes de masa. Sin
ciedad aterrorizada, convencida de que todo otro es dudas se trata de una argumentación potente, ya que
delator (más allá de que ello resulte cierto o no) se logra escapar de fundamentaciones menos sólidas
encuentra paralizada para cuestionar el orden exis- del castigo de los crímenes de masa, que van desde
tente, abocando su energía apenas a garantizar su un dogmático jusnaturalismo (son crímenes que de-
supervivencia cotidiana, ante el poder genocida. O, ben castigarse porque vulneran el “derecho natural”)
en circunstancias distintas pero con resultados equi- hasta diversas legitimaciones de la venganza o de las
valentes, ante el hambre, la desocupación, el ‘gatillo distintas escuelas re, que entiende a la pena como re-
socializadora, re-educadora, etc.).
5  P. 56.

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Una de las puertas que abre este trabajo es cómo jurisdicción, estableciendo normativamente (no sólo
aportar a la constitución de un derecho penal inter- fácticamente, como podría ocurrir en el nivel sub-
nacional que pueda efectivamente funcionar acorde a nacional) que se trata de un derecho discrecional que
los principios fundamentales del derecho que se han determina quiénes son aquellos a quienes se niega el
logrado ir constituyendo (con todos sus límites) en derecho a cometer crímenes de masa.
los estados democrático-representativos.
Vale mencionar aquí una nota al pie de este mis-
Por tomar una analogía algo simple, las primeras mo texto, trayéndola al cuerpo central en este epílogo
herramientas que estamos conociendo de dicho de- (nota 14, en página 31):
recho penal internacional han diseñado un sistema
“Los tribunales de los estados absolutos siempre
equivalente al de los Estados absolutistas monárqui-
son tribunales policiales, órganos administrativos por
cos que buscaban crear un aparataje legal en una Edad
su dependencia y parcialidad. Un estado de policía
Media atravesada por la política de la más descarnada
-sociológicamente hablando- es un estado en el que las
correlación de fuerzas.
agencias policiales operan sin limitaciones, sea la Ges-
Es así que la primera Corte Penal Internacional es tapo, la KGB o el servicio de inteligencia de cualquier
una institución que depende de modo directo y he- dictadura. En el mejor de los casos estos ‘tribunales’
terónomo de los señores de la guerra (el Consejo de serían meros controles internos de la administración.”
Seguridad de las Naciones Unidas, que reúne a los
Zaffaroni destaca sin embargo, unas páginas antes,
megaperpetradores de crímenes de masa), siendo
que todo sistema penal es selectivo y que no puede
efectivo para castigar sólo los ilegalismos de los ‘se-
esperarse menos del sistema internacional, lo que nos
ñores menores’ o de aquellos que han perdido la pro-
señala un principio básico del funcionamiento pe-
tección de los monarcas. Un indicador de ello es que
nal que resulta necesario tener presente y que busca
todas sus actuaciones hasta el momento han sido en
adelantarse a lo que el autor llama las “críticas por
territorio africano, sancionando a organizaciones no
izquierda” del sistema penal internacional. Por otra
estatales o a tan sólo dos Estados que comenzaron a
parte, compartimos el principio de que no sería re-
perder la previa protección de sus socios del Norte:
comendable postular que determinados delitos graves
Sudán y Libia. Es más: a la vez que guían y supervisan
quedaran impunes con el argumento de que hay otros
sus actividades, estas mismas potencias no aceptan su
delitos graves que seguirán teniendo impunidad (ha-

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ber castigado a Hitler sigue siendo fundamental, aún su propio aporte en ese sentido) han realizado y siguen
cuando Stalin, Suharto o Kissinger hayan quedado realizando para buscar devolver el carácter de persona
impunes). a los perpetradores, sometiéndolos a distintas instan-
cias judiciales sin haber buscado jamás la venganza.
Pero en el nivel de los Estados nacionales, la per-
sistente lucha de varios siglos de juristas cuya larga En la analogía que he construido con el funciona-
lista el Dr. Zaffaroni sin ninguna duda integra, ha lo- miento de los sistemas jurídicos nacionales, pueden
grado construir un mínimo nivel de autonomía del señalarse dos principios básicos que constituirían las
funcionamiento judicial que, desde las tempranas in- condiciones mínimas para un derecho penal interna-
tuiciones de John Locke hasta el presente, ha permi- cional que pudiera integrarse dentro de una crimino-
tido una creciente moderación de dicha selectividad logía cautelar, haciendo honor a los antecedentes de
(aún cuando el adjetivo ‘creciente’ peque quizás de un quienes, desde fuera del aparato penal institucionali-
exceso de optimismo) y es lo que constituye las condi- zado, han dedicado su vida a la lucha contra la impu-
ciones mínimas para considerar a un sistema jurídico nidad de los crímenes de masa:
como tal.
1) Un poder judicial, para ser tal, debe tener auto-
La gran pregunta que abre un trabajo como el pre- nomía del poder ejecutivo. Sea cual fuere la calidad de
sente en relación a este primer eje es quién podrá ser sus jueces (lo cual constituye un problema fáctico de
el sujeto social, político, intelectual, que pueda traba- otro orden), los mismos deben contar con la capaci-
jar para comenzar a efectivizar el funcionamiento de dad de actuar con independencia de quienes contro-
un derecho penal internacional que no sea la mera lan el poder punitivo. En el caso de una Corte Penal
imposición de la hegemonía militar de los señores de Internacional, esta independencia mínima se vincula
la guerra. a la autonomía respecto de las autoridades ejecutivas
de los Estados nacionales (aquellos que ordenan y
Quizás ante tanto barullo provocado por los nuevos
perpetran los crímenes de masa) y, muy en especial,
profesionales de los derechos humanos en las Nacio-
de quienes tienen poder de fuego y capacidad militar
nes Unidas, quepa reparar en el silencioso trabajo que
para llevarlo a cabo no sólo en su territorio sino en
organizaciones como el Tribunal Permanente de los
los de otros países, como ocurre con los miembros del
Pueblos y las organizaciones de DD.HH. en muchas
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
partes del mundo (nuestro país debe estar orgulloso de

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2) En la página 37 del trabajo, Zaffaroni destaca Los dos últimos siglos pueden ostentar ciertos ré-
que la pena no es preventiva del delito, tampoco en cords en cuanto a esta producción de muerte: el siglo
el derecho penal internacional. Esto constituye un XIX en el exterminio de las poblaciones colonizadas
segundo principio fundamental, entonces, para cual- por las potencias colonizadoras, el siglo XX en el ani-
quier diseño de este nuevo ámbito: confrontar su quilamiento y transformación de las sociedades desde
posible transformación en un dispositivo de una cri- su interior, asesinando a sus con-nacionales.
minología preventiva. Una Corte Penal Internacional La obra de Zaffaroni, sin embargo, se inscribe en
tendría como objetivo juzgar a quienes han cometido la mejor tradición que ha dado nuestra humanidad, al
crímenes masivos, no ordenar el arresto, asesinato o insistir en que la posibilidad de comprender las lógicas
bombardeo de quienes podrían llegar a cometerlos. que guían las matanzas nos podrá otorgar, quizás, algu-
Por el contrario, y en términos de Zaffaroni: “Si el nas herramientas para colaborar en la elaboración de
sus consecuencias y para confrontar con sus persisten-
poder punitivo internacionalizado se descontrolase, se
tes reapariciones, sin que ello implique caer en un op-
convertiría en un instrumento hegemónico de una suerte
timismo ingenuo que ignore las profundas funcionali-
de estado policial planetario”6, resultando de este modo
dades y la tremenda eficacia de los crímenes de masa y,
el paliativo igual o peor que la propia enfermedad, por lo tanto, la enorme tarea que tenemos por delante.
como los asesinatos de civiles ‘en nombre de la huma-
nidad’ en Afganistán, Irak o Libia parecen augurar. No cabe más que agradecer la terquedad del autor
por hacer el intento de todos modos y sumarnos al ar-
Creo que estamos viviendo un momento muy pe- duo camino que nos propone, con la esperanza de legar
culiar. O quizás sólo nos parece peculiar porque so- a nuestros hijos y nietos un mundo ‘menos peor’.
mos nosotros quienes lo estamos viviendo.
Los crímenes de masa modernos han sido persis-
tentes, cada vez más comunes y con mayor produc- * Daniel Feierstein es Doctor en Ciencias Sociales por la Univer-
ción de cadáveres, tal como señala el texto de Zaffaro- sidad de Buenos Aires; actualmente, Profesor Titular de la Cáte-
ni, lo cual justifica la necesidad de una reflexión como dra “Análisis de las prácticas sociales genocidas”, en la Facultad de
Ciencias Sociales de la UBA. Es investigador del CONICET, radi-
la que el texto aporta.
cado en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde dirige
el Centro de Estudios sobre Genocidio. Es Vicepresidente Prime-
6  P. 32 y 33. ro de IAGS (International Association of Genocide Scholars).

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