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La Asunción de María

Luis J. Actis

No ha muerto, no ha muerto,
Solamente quedóse dormida...
Como duermen de noche las rosas
En sus tallos de espinas;
Como duermen las flores
Cuando el sol se reclina...
No ha muerto, no ha muerto...
Solamente quedóse dormida...
La forjó el Hacedor de los cielos
en un sueño de vida,
con las carnes de todos los lirios,
con la lumbre purísima
de las auroras todas;
y puso en ella sublimes sonrisas
y miradas angélicas,
porque fuera su Madre Santísima
la más bella de todas las madres,
la más dulce y divina...
Y fue un cáliz de amor rebosante,
y fue un sueño de amor en la vida;
y soñando de amor por su Hijo
sobre el valle quedóse dormida,
como duermen las flores
cuando el sol se reclina...
Ya vinieron en coro los ángeles
y en sus alas purísimas
recogiendo la flor de los valles
la llevaron al cielo dormida...
Y las brisas, volando en los campos
como un salmo de fe, repetían:
No ha muerto, no ha muerto,
solamente quedóse dormida...