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DON MIGUEL RUIZ JR.

Meditaciones toltecas
para el día a día
El despertar de la conciencia

URANO
Argentina – Chile – Colombia – España
Estados Unidos – México – Perú – Uruguay – Venezuela
Título original: Living a Life of Awareness – Daily Meditations on the Toltec Path

Editor original: Hierophant Publishing, San Antonio, Texas

Traducción: Núria Martí Pérez

1.ª edición Octubre 2014

Todas las citas de don Miguel Ruiz y don José Ruiz pertenecen a los libros Los Cuatro Acuerdos y El Quinto
Acuerdo, publicados por Ediciones Urano.

Copyright © 2013 by don Miguel Ruiz Jr.

All Rights Reserved

© 2014 de la traducción by Núria Martí Pérez

© 2014 by Ediciones Urano, S.A.

Aribau, 142, pral. – 08036 Barcelona

www.edicionesurano.com

Depósito Legal: B 18707-2014

ISBN EPUB: 978-84-9944-779-7

Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares
del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la
distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.




Dedicatoria

A todos los que amo
Contenido
Portadilla
Créditos
Dedicatoria
Introducción
Meditaciones
Conclusión
Agradecimientos
Sobre el autor
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Introducción

«Sabes que estás enamorado cuando no puedes dormir porque la
realidad es por fin mejor que tus sueños.»
DR. SEUSS

A mi modo de ver el objetivo del trabajo interior es gozar de la vida. En lo que a


mí respecta, significa aceptarme tal como soy incondicionalmente. Cuando la
vida me va de maravilla, el amor incondicional que siento por mí me permite
disfrutar a manos llenas de cada momento en la vida. Y cuando las cosas se
ponen difíciles, no solo sorteo los obstáculos, sino que además acepto los
altibajos de mi viaje vital sintiendo un amor incondicional hacia mí y las
personas de mi vida, sabiendo que el presente es el único momento en el que
estoy realmente vivo. Mientras haya vida, todo es posible.
La verdad es el momento en que el amor incondicional florece en nuestro
corazón. La expresión: «me merezco quererme pese a estas dificultades» es la
semilla que ilumina los momentos más oscuros de nuestra vida. Al ser consciente
de lo que sucede en tu interior, puedes decidir lo que es verdad para ti en cada
momento.
El presente, ahora mismo, es la única oportunidad que tienes para cambiar. El
pasado ya no existe. Tus decisiones y elecciones te han llevado hasta este punto
de tu vida y no se pueden borrar. Por más que pienses en todos los «y si»,
«tendría que haber» y «podría haber», el pasado no va a cambiar un ápice.
Asimismo, el futuro está aún por llegar. Las consecuencias de las acciones que
realices hoy tardarán un tiempo en manifestarse, o sea que tu futuro sigue
abierto, puede ocurrir cualquier cosa en él. Lo único que puedes controlar es este
instante, ahora mismo, tus elecciones y decisiones del presente.
Pregúntate: ¿soy consciente de mis elecciones y decisiones a cada momento?
¿Me estoy aceptando ahora incondicionalmente? ¿Estoy controlando mis síes y
mis noes? ¿Veo las posibles consecuencias de las decisiones que tomo? Si tomo
mis decisiones automáticamente, ¿sé que puedo elegir entre una ilusión
proyectada por mí y la verdad percibida en un momento de claridad?
En la novela Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, el fantasioso
don Quijote tiene un momento de lucidez en el que ve un grupo de molinos a lo
lejos por lo que son: se da cuenta de que no son gigantes malvados, sino simples
molinos. En ese momento puede elegir tomar otro camino. Pero al preferir don
Quijote sus fantasías a la verdad, crea una historia para justificar el hecho de
estar creyendo siempre en sus desvaríos.
No solo se puede elegir entre la verdad y la fantasía en las novelas. En la vida
real también está sucediendo continuamente, a cada instante. En los momentos
de claridad todos expresamos conscientemente nuestras decisiones. Podemos
elegir seguir creyendo en los gigantes o ver los molinos de viento tal como son.
Cuando elegimos creer en una fantasía antes que en la verdad, perdemos de
vista nuestro yo auténtico. La fantasía va filtrando toda la información y nuestras
decisiones, por eso en esos momentos las acciones que llevamos a cabo no
reflejan siempre lo que para nosotros es la verdad. En cambio, si vivimos
conscientemente y respetamos nuestra verdad, las decisiones que tomemos
siempre la reflejarán. Al estar dispuestos a aceptar la verdad, expresamos un
amor incondicional. Sabemos que nuestra vida vale más que cualquier idea.
Decidir ver las cosas como son y no como desearíamos que fueran requiere
valor. Exige dejar a un lado el ego, nuestros juicios y preferencias, y aceptar las
cosas tal como son. Poder elegir entre la fantasía y la verdad es lo mismo que
elegir entre el amor condicional y el incondicional. En muchos sentidos nos
resulta más fácil dar un amor condicional, ya que las condiciones que implica
nos permiten manejar la situación a nuestro antojo, pero en el fondo no es real.
En cambio, el amor incondicional, aunque nos cueste más de dar, es verdadero al
cien por cien.
No es más que una cuestión de rechazarse o aceptarse a uno mismo. Si
creemos que los molinos son gigantes, habremos elegido una fantasía, como don
Quijote. Y entonces tendremos que mantenerla a toda costa, con lo que
dejaremos de estar en contacto con nuestro Yo Verdadero y la verdad. Pero si
elegimos ver los molinos, habremos aceptado nuestra verdad
incondicionalmente. Esta es la clase de decisiones que tomamos a cada momento
de nuestra vida.
Si vemos la perfección con la mirada de nuestro juez interior, que siempre
nos está empujando para que sigamos alguna ideología o sistema de creencias, la
perfección será condicional y se basará en algo ilusorio. Estaremos creando y
manteniendo fantasías a través de nuestros acuerdos, o el proceso de decir sí a
ciertas ideas y no a otras. Por ejemplo, cada vez que decimos cosas como: «seré
feliz cuando adelgace/conozca mi media naranja/tenga una determinada
cantidad de dinero en el banco» u otras frases parecidas, estamos formulando un
acuerdo. Por medio de nuestros acuerdos ponemos esa idea de la perfección en
un pedestal sin ver que es ilusoria.
En cuanto hemos creado esta imagen ficticia de cómo se supone que debemos
ser, nos juzgamos a nosotros mismos por no estar a su altura. Nos miramos al
espejo y nos reprendemos por nuestros defectos. Y luego hacemos lo mismo con
los demás. Nos castigamos para moldearnos y motivarnos a ser perfectos, porque
eso es lo que hemos aprendido a hacer a través de nuestra domesticación. Nos
premiamos aceptándonos a nosotros mismos por vivir de acuerdo con nuestras
expectativas.
La domesticación, el sistema de premios y castigos, funciona de la siguiente
forma: cada vez que haces algo «bien», te recompensas con un premio que te
hace feliz. Y cada vez que haces algo mal, te «castigas». Si bien cada uno nos
domesticamos según la familia o la cultura a la que pertenezcamos, el resultado
siempre es el mismo: nos juzgamos a nosotros mismos y nos queremos con un
amor condicional.
Por ejemplo, pongamos que de niño te dijeron que estaba «mal» o que incluso
era un «pecado» no comerte todo lo que te ponían en el plato. Y ahora, de adulto,
si te dejas comida tu voz interior te grita que está mal y tú te lo comes todo, no
porque sigas teniendo apetito, sino por los remordimientos que te produce
dejarte algo en el plato. Si bien la culpa no es de nadie, ya que la domesticación es
una condición humana que viene de muchas generaciones atrás, la cuestión es
que puedes abandonar esta creencia al ser consciente de ella.
Ver la perfección con la mirada del amor incondicional es ser consciente de
que la verdad solo existe en este mismo instante, en el ahora. Todo cuanto está
existiendo en este momento es perfecto sin más, porque existe y está vivo. La
vida es una obra de arte en continua transformación y evolución. Lo que es cierto
en este momento puede cambiar en otro, y lo más posible es que lo haga. Si es
algo negativo, puedes cambiarlo si así lo deseas, pero no te lo tomas como una
condición para aceptarte a ti mismo. Al aceptarte incondicionalmente, aceptas
tanto tus cualidades como tus «defectos», todo cuanto hay en ti es válido y
perfecto.
¿Qué tiene la perfección que ver con vivir conscientemente? Al manifestar tu
vida puedes verla como una obra de arte que no cesa de evolucionar, o como una
construcción imperfecta que debes arreglar y moldear para que se ajuste a tu idea
de la perfección. Cuando vives conscientemente, ves que la perfección ya existe
en ti. Tú no tienes imperfecciones, y llevar una vida plena equivale a seguir
haciendo lo que a ti te gusta e ir mejorando tus habilidades o tu arte. Pero no lo
haces para intentar alcanzar la perfección, sino porque la perfección que hay en ti
se expresa por medio de la acción de estar vivo. La práctica hace al maestro. Tu
vida va mejorando día a día, no porque se «suponga» que deba hacerlo, sino por
la pasión y el amor incondicional que pones en ella.
Cuando tus ideas falsas de la perfección te controlan —es decir, cuando no
vives conscientemente—, no puedes elegir entre tus síes y tus noes. Ten en
cuenta que cada vez que dices sí a algo, lo creas y lo manifiestas. Y cada vez que
dices no, no lo manifiestas. Así es como controlas tu intento, la fuerza vital que
fluye en todo lo que está vivo. Yo soy la fuerza que da vida a este cuerpo, esta
fuerza soy yo, yo soy el intento. Y a ti te ocurre lo mismo.
Vivir conscientemente consiste en saber cómo usar esta fuerza vital, en cómo
manifestar o no manifestar algo y en si aplicas un amor condicional o
incondicional a todo lo que haces.
Piensa en los primeros pasos de un niño pequeño que está aprendiendo a
andar. Quiere hacerlo por el simple hecho de andar y expresa este intento cada
vez que se esfuerza por dar unos pasos. Cuando se cae al suelo tal vez rompa a
llorar, pero mientras llora intenta levantarse para seguir probándolo. A veces
incluso se echa a reír cuando se cae. Ese niño no se juzga a sí mismo por «caer» al
suelo. Se levanta sin más y manifiesta su intento de nuevo. Y al final lo consigue,
porque el deseo, el intento, es muy fuerte. A esta corta edad nuestros deseos son
muy espontáneos, surgen de querer hacer algo.
Pero ¿qué pasaría si ese niño se juzgara a sí mismo por la domesticación de la
que ha sido objeto? Quizá dejaría de intentar andar o su motivación ya no sería
sincera. «Andaré para que nadie me desprecie ni me rechace.» Muchas personas
intentan ir más allá de los límites en los que se sienten cómodos por miedo al
rechazo. Sin embargo, al hacerlo puede que no estén manifestando la vida que de
verdad desean llevar.
Manifestar un amor incondicional es aceptar la fuerza vital que hay en uno. El
amor incondicional va más allá de aceptar cualquier creencia. Consiste en
aceptar tu capacidad de tener creencias positivas o negativas. Tiene que ver con
la totalidad. Todos somos capaces de hacer tanto cosas positivas como negativas
en nuestra vida (y a menudo, cuando la vida se complica, las cosas no son buenas
o malas al cien por cien, y en este caso hay que prestar un poco más de atención
de la habitual para hacer los reajustes necesarios). Aceptar la totalidad es aceptar
el Yo Verdadero que tú y yo somos.
Siempre tienes una opción. Sí, puedes aceptar la negatividad que hay en ti,
pero también puedes elegir tomar decisiones positivas que te hagan sentir bien.
Tu libre albedrío te permite expresar tus preferencias en la vida. Por ejemplo,
pongamos que en un momento de claridad descubres que antes te parecía bien
juzgar a todo el mundo. Te das cuenta de que esta creencia te venía de la ilusión
de creerte moralmente superior a los demás. Pero en ese momento de claridad te
dices: «No quiero seguir juzgando a nadie nunca más». Al mirar atrás, ves que
has estado juzgando constantemente a la gente y sabes que ya no puedes
remediarlo. Pero lo que sí puedes hacer es perdonarte y pedirles perdón a los
demás en los casos en que sea necesario, porque en ese momento de claridad tu
mente ha cambiado.
Pero tras llevar años y años manifestando una creencia —en este caso la de
juzgar a los demás— se ha acabado convirtiendo en una reacción automática. No
te resulta fácil mantener el punto de vista más positivo que has adoptado. Si
deseas cambiar de actitud y convertirla en un hábito, en cuanto vuelvas a juzgar a
alguien debes ser consciente de ello y observar qué ha sido lo que ha provocado
esta reacción en ti. Observarte y conocerte cada día más te permite alcanzar la
maestría de la conciencia mediante la cual, según la simbología tolteca, dejas de
ser víctima y te conviertes en cazador y, finalmente, en un guerrero. La
mentalidad de víctima es dejarte someter por tu apego a la domesticación: a una
creencia. Pero en cuanto eres consciente de tu sometimiento, en ese momento de
claridad eliges cambiar. Y la mejor forma de hacerlo es aceptar la verdad. En el
ejemplo de juzgar a los demás, aceptas que te has dejado domesticar por la
ilusión de tu superioridad moral.
Luego te conviertes en un cazador. El cazador busca oportunidades para
practicar el nuevo punto de vista adoptado. Una forma de hacerlo es prestando
atención y recordando el quinto acuerdo: «Sé escéptico, pero aprende a
escuchar». El escepticismo es la acción de ser consciente de que eres dueño de tus
síes y tus noes, en lugar de tomar decisiones de manera automática. Lo cual te da
la oportunidad de escuchar y percibir la vida como es.
El escepticismo te permite advertir los momentos en los que algo te hace
reaccionar automáticamente sin que seas consciente de ello. Entonces te
preguntas: «¿Por qué cuando estoy en esta situación mi conciencia se embota y
pierdo el poder de expresar mi libre albedrío?» En ese momento somos
conscientes de que esa clase de situación puede darse en cualquier momento: en
la universidad, en el trabajo, mientras escuchas discusiones políticas o incluso al
oír a alguien manteniendo una conversación. Te das cuenta de que en esos
momentos es cuando juzgas a la gente por tus apegos a tus creencias.
En cuanto logras identificar cuándo tus antiguos hábitos y creencias están
intentando que vuelvas a juzgar a los demás, el guerrero entra en juego. El
guerrero cobra vida en el momento que declaras que vas a «luchar para
independizarte». Tan pronto como dejas de tomar decisiones automáticamente,
puedes expresar tu libre albedrío al ser plenamente consciente de tus actos.
El secreto para que tu cambio interior sea duradero es amarte de forma
incondicional. Por ejemplo, si acuerdas no juzgar a nadie, tienes dos opciones. La
primera es usar la domesticación para no seguir juzgando a los demás. En otras
palabras, te dices que la perfección consiste en no juzgar a nadie. En este caso,
cada vez que juzgues a alguien ¡te estarás juzgando por no ser un modelo de
perfección! Si usas este sistema de premios y castigos, estarás reemplazando
simplemente un programa por otro. Habrás convertido las herramientas toltecas
en otra forma de domesticación.
La segunda opción es la aceptación. Contemplándote con la mirada del amor
incondicional aceptas que juzgas a los demás, con lo que liberas la energía
estancada de fingir ser alguien que no eres. Y entonces empiezas a ser consciente
de este hábito al observarte. Y cuando reconoces algo que te hace reaccionar
juzgando a otra persona, puedes elegir. Te preguntas conscientemente: «¿Decido
juzgarla o no juzgarla?» Y si decides juzgarla, lo haces porque quieres, y si decides
no juzgarla lo haces porque no quieres. Esto es expresar realmente lo que tú
deseas.
Cuando vives conscientemente, ves que tienes una opción. Que eres dueño de
tus síes y tus noes. Ya no te aceptas solo si tomas la decisión adecuada. Al
contrario, te aceptas amándote incondicionalmente. Tu decisión se basa en lo
que realmente quieres al expresarlo con tus síes o tus noes. En ese momento
dejas tu hábito y en cuanto decides no seguir juzgando a nadie, cambias la
dirección de tu intento.
En la tradición tolteca nos llamamos guerreros no solo porque luchamos, sino
porque un guerrero sigue la disciplina de vivir conscientemente, en la que la
práctica hace al maestro. ¿Cómo puedes practicarla? Siendo consciente de lo que
te hace reaccionar automáticamente, y cuando ves que te está ocurriendo,
decides expresar lo que realmente deseas en la vida.
Los cuatro acuerdos creados por mi padre, don Miguel Ruiz, son:

1. Sé impecable con tus palabras.
2. No te tomes nada personalmente.
3. No hagas suposiciones.
4. Haz siempre lo máximo que puedas.

Y mi hermano, don Jose Ruiz, aportó más tarde un quinto acuerdo, que ya he
citado antes.

5. Sé escéptico, pero aprende a escuchar.

Ahora voy a ilustrar el segundo acuerdo, «No te tomes nada personalmente»,
con un ejemplo. Después de que un ser querido me dice algo que me incomoda,
reconozco el momento en que me lo tomo personalmente. Acepto que suelo
tomármelo así. Sé cómo me hace sentir esta clase de situación y ya he tomado la
decisión de aceptarme tal como soy. También elijo usar este acuerdo para
cambiar. En cuanto empiezo a sentir que estoy a punto de tomarme algo que me
dice personalmente, lo reconozco. Sé que está a punto de pasarme. Lo siento
dentro de mí.
Pero tengo una opción: puedo tomármelo personalmente o no.
Si me contemplo con la mirada de un juez, optaré por decirme: «Como quiero
seguir los cinco acuerdos a la perfección, no me voy a tomar nada
personalmente, sobre todo por ser hijo de don Miguel Ruiz y hermano de don
Jose Ruiz». Si lo logro, me aceptaré a mí mismo. Y si fracaso, me juzgaré por no
estar a la altura de don Miguel Ruiz Jr. Pero aunque lo consiguiera, lo estaría
haciendo motivado por el premio de aceptarme a mí mismo. Detrás de mi
decisión habría una condición.
En cambio, si elijo no tomarme nada personalmente por el amor
incondicional que siento hacia mí y hacia el ser querido, no lo estaré haciendo
para premiarme o ganar nada, sino que simplemente estaré expresando mi
verdadero deseo. Ya me amo a mí mismo. Soy libre de elegir «Sí, me lo tomaré
personalmente» o «No, no me lo tomaré personalmente». El acuerdo no es una
condición, sino un instrumento que me permite recordar cómo voy a usar mi
intento. Me merezco quererme, sea quien sea mi familia.
El arte de vivir conscientemente no es más que una cuestión de ver la
perfección que hay en ti y de amar de manera incondicional. Es advertir que a
cada momento de tu vida tienes una opción. Puedes elegir ver el mundo con la
mirada de un juez que actúa movido por el amor condicional. En este caso creas
a muchos niveles una jerarquía de «yo soy mejor que tú». O decidir ver el mundo
con la mirada del amor incondicional. En este caso no hay ninguna jerarquía.
Sabes que todo el mundo vive expresando su singularidad, por eso las personas
son dueñas de sus síes y sus noes, tanto si son o no conscientes de ello. La vida es
perfecta porque es la verdad que existe en ese momento. Esa es su vida.
Siempre tienes una opción. Por el simple hecho de elegir ya puedes cambiar
las cosas. Si te gusta cómo algo está yendo, sigues así. Y si no te gusta, decides
cambiarlo. Pero no lo haces porque tengas que hacerlo, sino porque quieres.
Lo importante es lo que tú eliges. ¿Eliges vivir conscientemente? ¿Ves molinos
o prefieres la fantasía de los gigantes? Cuando la fantasía se desvanezca, te
llevarás un gran desengaño. Una pérdida siempre nos hace sufrir, pero ¿por qué?
Por ejemplo, si pierdes a un ser querido, ¿lo echarás de menos por ser quien era o
por la realidad ilusoria que proyectaste en esa persona y por estarte ahora
enfrentando a la verdad?
Vivir conscientemente exige esfuerzo, por eso en nuestra tradición tolteca nos
llamamos guerreros. La disciplina de esta maestría solo se adquiere a base de
práctica. Y con el tiempo la vas dominando con más soltura. A un guerrero cada
momento le ofrece la oportunidad de elegir ser siempre consciente. Las
decisiones que tomamos a cada momento se basan en la verdad, porque siempre
somos conscientes de ella. La maestría consiste en saber que estamos vivos y que
somos libres de tomar cada una de las decisiones que van dando forma a nuestra
vida.
Y el único modo de que este conocimiento cobre vida es practicándolo. Si no
dejas el libro de recetas para meterte de lleno en la cocina, nunca aprenderás a
cocinar o a preparar nuevos platos. Lo mismo ocurre con cada libro del
conocimiento, sobre todo con los libros sagrados de todo el mundo. Si te limitas
a leerlos, no serán más que palabras escritas. Los sabores y los significados solo
cobran vida cuando decides poner en práctica esas palabras. En ese momento es
cuando una lección se hace realidad y se convierte en una verdad para ti al
experimentarla en tu vida.
Este es el objetivo de las meditaciones diarias de este libro, ayudarte a aplicar
el conocimiento y a experimentar esta transformación por ti mismo. Haz solo
una meditación al día para que te dé tiempo a reflexionar adecuadamente sobre
cada pasaje y a ponerlo en práctica. Si haces más de una al día, no serán tan
potentes.
En resumen, vivir conscientemente estriba en realizar elecciones significativas
en cada momento de tu vida. Puedes elegir vivir con la mirada del amor
condicional o con la del amor incondicional. Elegir entre una cosa o la otra es lo
que te permite crear tu vida como una obra de arte en constante evolución.
Esto es lo que yo deseo para ti.




Meditaciones


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No te apegues a la perfección
Mi padre me decía: «Miguel, cuando comprendas que eres perfecto tal como
eres, verás que todo es perfecto tal como es».
Pero no es fácil despertarte un día, decirte que eres perfecto y creértelo. Hacer
un cambio tan grande exige motivación y compromiso. Abandona primero
cualquier idea falsa sobre la perfección. Cualquier apego a lo que creas que
significa ser perfecto. Y luego deja de juzgarte por no estar a la altura de tus
expectativas y acéptate tal como eres en este instante. Aprender a quererte y dar
las gracias cada mañana por el hecho de estar vivo es la forma de empezar a
hacerlo.

Práctica
Deja lo que estés haciendo y dedícate ahora a quererte y respetarte. Eres
perfecto tal como eres, porque estás vivo en este instante.


Aquieta la mente
En la tradición tolteca el concepto del mitote representa las mil voces que suenan
en nuestra cabeza y que acaparan nuestra atención.
Algunas nos dicen falsedades, y otras, la verdad. Las más ruidosas se suelen
manifestar en forma de apegos. La razón nos ayuda a distinguirlas, pero si nos
apegamos a ellas nos puede costar diferenciar las voces que nos dicen la verdad
de las que se inventan falsedades. Dependiendo de la voz a la que te apegues,
percibirás el mundo según lo que te diga y lo verás todo desde su punto de vista.
Si eres consciente de ello, te darás cuenta de que detrás de todas esas voces, en
el espacio que hay entre los pensamientos, reina un profundo silencio. Si
observas tu reflejo y tus ojos, verás lo que yace más allá de ellos, verás la verdad.
No hace falta que busques el amor, porque ya eres amor. Apaga el volumen de
tus voces interiores —la voz del conocimiento—, y vive el momento presente.
Deja de apegarte a lo que esperas contemplar, para poder ver más allá de ello. Así
se te aparecerá la verdadera imagen del amor.

Práctica
Dedica unos momentos a aquietar la mente escuchando el silencio que
reina en lo más profundo de ti. Cuando la mente se aquieta, te ves a ti y a
los demás como puro amor.


Decide hoy ser feliz
Seguramente has oído este refrán: «Concibe la vida como un viaje y no como un
destino». Y sin embargo muchos de nosotros no disfrutamos de la vida porque
estamos volcados en alcanzar un objetivo, una posición social. «Seré feliz cuando
consiga el trabajo/esa cantidad de dinero/la pareja que deseo.»
Querer conseguir ciertas cosas no es malo, pero si tu felicidad depende de
alcanzar un determinado destino, tu vida se convertirá en una serie de objetivos y
ninguno te dará la felicidad que buscas. Vivir de esta manera significa perderte la
belleza del viaje, de lo que te está ocurriendo en este preciso momento.
La felicidad la encontrarás en el presente y no en algún lugar imaginado del
futuro.

Práctica
Cobrando conciencia de ello, advierte cuándo te apegas a la idea de que
serás feliz en el futuro. Si te descubres cayendo en este hábito, di en tu
fuero interno: «Elijo ser feliz ahora mismo, en lugar de esperar a serlo en el
futuro».


La práctica del desasimiento
En los círculos espirituales se suele decir: «No te apegues a nada». Pero en
realidad no nos apegamos a las cosas, sino a la idea de necesitar algo. Creemos
compulsivamente que debemos adquirir algo de fuera de nosotros para sentirnos
llenos por dentro.
Cada vez que te oigas decir en tu interior: «Necesito esto» o «Necesito
aquello», advierte que te estás apegando a esta idea. Has hecho que tu felicidad y
tu amor propio dependan de conseguir lo que deseas.

Práctica
Cobrando conciencia de ello, recuerda hoy que no necesitas nada de fuera
de ti para sentirte lleno por dentro. Ya eres completo y perfecto tal como
eres en este instante.


Acéptate como eres
La sociedad te transmite el mensaje de que para ser alguien en el mundo
necesitas ir a una universidad excelente, conseguir un buen trabajo, comprarte
un coche de alta gama, vivir en un barrio residencial y así sucesivamente. Que
solo si lo consigues la gente te aceptará y tú triunfarás en la vida.
Y esto implica que en este instante no eres nadie. Pero no hay nada más
alejado de la realidad. Todo el poder del universo reside en tu propio ser. Tú
estás hecho de luz y de estrellas. No hay nada que necesites hacer, nada que
necesites adquirir, porque ya eres perfecto tal como eres.

Práctica
Cobrando conciencia de ello, advierte hoy cuándo intentas sentirte lleno
con algo del exterior. Cuando te ocurra, recuérdate con dulzura que no
necesitas nada de fuera para sentirte lleno por dentro, porque ya gozas de
plenitud. Es el momento de decirte: «Me quiero».


El Yo Verdadero
El Yo Verdadero es un término que describe al ser vivo capaz de participar en la
vida. Tu Yo Verdadero siempre está contigo, lo que sucede es que a veces tienes
filtros que te impiden ser consciente de él.

Práctica
Cobrando conciencia de ello, recuerda hoy que el Yo Verdadero es el ser
que le da vida a tu cuerpo, permitiéndote percibir y proyectar vida e
interactuar con el Sueño del Planeta. Es la energía que fluye en ti. Es pura
y su potencial es ilimitado. Tú eres el Yo Verdadero.


El Sueño del Planeta empieza en ti
En la tradición tolteca existen los conceptos del Sueño Personal y el Sueño del
Planeta.
El Sueño Personal se refiere a cómo ves el mundo y cómo lo proyectas a tu
vez. Tiene que ver con tu punto de vista. Eres responsable al cien por cien de tu
Sueño Personal.
El Sueño del Planeta, en cambio, es la relación entre dos o más Sueños
Personales. Por ejemplo, si tú y yo estuviésemos físicamente en el mismo espacio
y tú tocaras con la yema del dedo la punta de uno de los míos, se podría decir que
el cincuenta por ciento de nuestra relación terminaría en este punto de
encuentro. Yo soy responsable de mí y de mi cuerpo hasta la punta de mis dedos
—totalmente responsable—, y tú también lo eres de ti hasta la punta de los tuyos.
Cuando las puntas de nuestros dedos se tocan, experimentamos la sinergia y
estamos contribuyendo con nuestros Sueños Personales al Sueño del Planeta.
Pero en realidad el Sueño Personal es el más importante por dos razones: porque
es donde todo empieza y porque es el sueño que tú puedes controlar.

Práctica
Recuerda que si quieres cambiar el mundo el primer paso que debes dar es
aceptarte tal como eres en este mismo instante y cambiar, con la libertad
que esto te da, si así lo deseas. Vivir conscientemente, o la práctica de vivir
en comunión con el momento y tu entorno presente, es la clave.


Vive tu vida como una obra de arte
La palabra tolteca significa «artista» y la vida es el lienzo para el arte tolteca. Sé
que el conocimiento es un instrumento que me permite interactuar con el
mundo y que mis síes y mis noes son las cinceladuras o las pinceladas con las que
creo. Decidí seguir esta tradición plenamente consciente de que la palabra tolteca
se refiere a una acción o un acuerdo que pertenece a una filosofía.
Pero aunque no me llamara a mí mismo tolteca, las lecciones que aprendí de
esta tradición oral no menguarían, porque mi acuerdo no está supeditado a una
identidad. Soy libre de decidir estar de acuerdo o no con la filosofía tolteca, de
analizar o seguir su filosofía o la de cualquier otra tradición hasta el extremo que
yo quiera. Soy libre de relacionarme e implicarme con personas que prefieran
otra tradición o filosofía.
Al igual que sucede con cualquier otra de mis creencias, las acepto durante
tanto tiempo como yo desee, sabiendo que soy un ser vivo capaz de vivir la vida
con este acuerdo o sin él. Por eso mis acuerdos son tan poderosos, los hago
porque eso es lo que quiero. Este es mi arte, mi acuerdo: el de experimentar la
vida con su cambiante verdad con amor.

Práctica
Recuerda hoy que tus creencias existen solo porque tú existes. Por eso no
hay ninguna creencia que sea más grande o importante que tú. Es así para
cualquier ser humano.


La identidad
En el Sueño del Planeta cada persona adopta un nombre y la identidad que va
ligada a él.
Tu identidad se puede basar en elementos como el color de tu piel, la
nacionalidad de tu familia, la religión que practicas, el trabajo que desempeñas y
las actividades y las aficiones en las que participas. Tu nombre y tu identidad te
dan por tanto un propósito en tu vida, la sensación de pertenencia. Son símbolos
que a modo de útiles instrumentos te sirven para comunicarte con los demás.
Pero recuerda que no debes confundir nunca las identidades que has
adoptado con quien realmente eres. Estas identidades no son más que símbolos
que te permiten participar en el Sueño colectivo del Planeta. Dejas de ser
consciente en cuanto confundes estas identidades con quien realmente eres, y al
domesticarte a causa de esos símbolos acabas sufriendo.

Práctica
Piensa en algunas personas que conozcas y en las identidades que han
asumido o que les has atribuido. ¿Qué identidades has adoptado tú?
¿Cómo las proyectas en el mundo? Toma hoy conciencia de ello y
recuerda que tú no eres ninguna identidad de las que has adoptado. Eres
mucho, muchísimo más grande que cualquier identidad o papel que
desempeñes en la vida. Un determinado papel puede terminar o
desaparecer, pero tú en cambio seguirás existiendo.


Miedo y apego
Sé que cuando el miedo al cambio se apodera de mí significa que me he apegado
a algo del exterior. Cuando ocurre un cambio el mundo que conozco puede
desaparecer, obligándome a afrontar la molesta oscuridad de lo desconocido.
Pero los cambios son inevitables y se dan una y otra vez a lo largo de nuestra
vida: las relaciones se acaban, perdemos un trabajo, nos vamos de casa, nos sale
una nueva arruga, otra cana, o sufrimos la muerte de un ser querido.
Si observas todas las cosas e ideas a las que te has apegado, descubrirás que tu
identidad está entretejida con esos apegos. El miedo surge cuando esos apegos
corren peligro de algún modo porque tú los ves como una parte de ti cuando en
realidad son arbitrarios y efímeros.

Práctica
Toma conciencia de ello, advierte hoy que cada vez que te apegas a un
objeto o a una idea estás al fin y al cabo defendiendo tu definición del yo.
Deja de apegarte a estas cosas al recordar que eres muchísimo más grande
que cualquier objeto o idea que pueda existir. Abandona estos apegos con
suavidad y soltura.


Analiza tus emociones molestas
Tus emociones —sea lo que sea lo que las provoque— son una expresión de ti.
Las emociones molestas al indicarte que tienes un problema que resolver, una
herida que curar, te permiten ver tu propia verdad. Se consciente de ellas, te
podrían estar mostrando una creencia que ya no sigue siendo una verdad para ti.
Cuando algo te produzca una emoción, es el momento oportuno para hacerte
preguntas como:

∂ ¿Por qué me siento así?
∂ ¿Qué acuerdo hay detrás de esta emoción?
∂ ¿Qué apego está poniendo en peligro?
∂ ¿De verdad creo esto?
∂ ¿Es importante para mí?

Responder a estas preguntas te permite analizar tus creencias y decidir cuáles
siguen siendo ciertas para ti hoy.

Práctica
Los sentimientos de rabia, angustia o miedo suelen indicar que tus
creencias ya no coinciden con tu verdad interior. La próxima vez que te
sientas estresado, tómate un momento para hacerte las preguntas que he
formulado más arriba. Si tu respuesta no coincide con algo que creías,
sabrás que esta creencia ha dejado de ser cierta para ti.


Las historias que te cuentas
En la introducción hablo de Don Quijote de la Mancha, una de las obras literarias
más destacadas del Siglo de Oro. Alonso Quijano, el protagonista de la novela,
un hidalgo jubilado, está obsesionado hasta tal punto con las novelas de
caballería que su visión de la realidad se altera por completo y acaba
transformándose en otra persona, en don Quijote. Don Quijote ve el mundo
desde la óptica de su desaforada fantasía y su afán de aventuras. Sea cual sea la
realidad que afronte, la cambia para que se ajuste a sus expectativas y creencias.
Mantener el mundo ilusorio que ha creado se vuelve primordial para él, incluso
más importante que su propia cordura.
Cuando no somos conscientes de ello, todos nos comportamos como don
Quijote al intentar cambiar la realidad para que coincida con nuestras creencias.

Práctica
Sé consciente de que a todas horas te estás dejando llevar por las historias
que te cuentas y que quieres creer. Y que cuando la historia no coincide
con tus creencias, la consideras imperfecta. Advierte además cómo te
castigas por no estar a la altura de tu historia imaginada. Cuando logres
ver este ciclo tal cual es, te resultará mucho más fácil dejarlo atrás. Eres
perfecto como eres, no necesitas contarte ninguna historia.


Libérate de la domesticación
La domesticación, el sistema de premios y castigos, funciona de la siguiente
forma: cada vez que haces algo «bien», te premias con alguna cosa que te hace
feliz. Y cada vez que haces algo «mal», te castigas. Aunque cada cual nos
domestiquemos a nuestra propia manera, dependiendo de nuestra personalidad
y cultura, el resultado siempre es el mismo: te juzgas y te amas de manera
condicional.
Por ejemplo, pongamos que de niño te dijeron que no comerte todo lo del
plato estaba «mal», o que era incluso un «pecado». Y años más tarde, de adulto, si
no te terminabas toda la comida, tu voz interior te juzgaba y te daba la lata hasta
que acababas comiéndotelo todo para no sentirte culpable, aunque ya tuvieras el
estómago lleno.
Si bien la culpa no es de nadie, ya que la domesticación es una condición
humana que viene de muchas generaciones atrás, debes intentar liberarte de ella.

Práctica
Toma conciencia de ello, intenta reconocer las formas en que has sido
domesticado. Cuando las veas, saca al guerrero tolteca que llevas dentro y
dite a ti mismo: «Ahora soy consciente de ello y he decidido liberarme de
mi domesticación».


Reconoce lo que es importante para ti
La ventaja de tomar conciencia de tu propia mortalidad es que te permite ver con
una cierta distancia la relación que mantienes con los demás y contigo mismo.
Entonces te darás cuenta de que cualquier resentimiento que albergues hacia otra
persona o hacia ti es una especie de muerte prematura. Dicen que «el
resentimiento es como tomar un veneno esperando que el que nos ha herido se
muera».
No pierdas el tiempo dejando que se abra una brecha entre tú y tus seres
queridos cuando podrías estar compartiendo este momento con ellos. El perdón
es el secreto para sentir amor y alegría en el presente.

Práctica
Toma conciencia de ello, perdónate a ti mismo y perdona a los demás por
cualquier error cometido, sea real o imaginado. Al ver lo efímera que es la
vida, te darás cuenta de que no vale la pena guardarle rencor a nadie.


Las relaciones íntimas
Aunque no solamos expresarlo en voz alta, muchos de nosotros afrontamos
nuestras relaciones íntimas de la siguiente manera: «Te amaré si te comportas de
una cierta forma. Te amaré si me correspondes. Te amaré si haces lo que yo digo
y me haces sentir feliz. De lo contrario, dejaré por supuesto de amarte».
Cuando tenemos esta actitud con nuestra pareja, lo que en realidad estamos
intentando es controlarla y domesticarla con nuestro amor condicional para que
piense como nosotros. Pero esta actitud nos acabará haciendo sufrir, porque
querer sentirnos bien a costa del otro nos lleva a una situación forzada e
insostenible.
Te pondré un ejemplo que ilustra el amor incondicional. A un amigo mío su
mujer le dejó por otro hombre. Él la quería muchísimo y se quedó desolado.
Cuando le pregunté cómo se sentía, me contó que aunque se hubiera llevado un
buen disgusto, se alegraba de que su mujer fuera más feliz con ese hombre de lo
que lo había sido con él. Ahora lo único que quería era seguir adelante y disfrutar
de una relación con alguien que le quisiera tanto como él se quería a sí mismo.
Ya no seguía viviendo una fantasía y se alegraba por ello.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, busca ejemplos en la vida cotidiana de cómo
el amor incondicional no se basa en el comportamiento de otra persona.
¿En cuál de tus relaciones te amas a ti y a los demás con un amor
incondicional? ¿Qué relaciones de las que estás viviendo son una fantasía?


Descubre el origen de tus acuerdos
Juzgarte a ti mismo es el castigo que te infliges cuando no colmas tus
expectativas, cuando no llegas a ser quien crees que se supone que debes ser. Te
juzgas por no alcanzar el listón que te has puesto, por no estar a la altura de tus
creencias. Pero cualquier creencia falsa que albergues sobre ti no surgió de tu
interior, sino de otro lugar, y luego acordaste aceptarla.
Así que debes preguntarte: ¿cuándo la adoptaste? ¿De dónde viene? ¿Y por
qué lo hiciste? El objetivo de estas preguntas no es echarle la culpa a otro, sino
ver el momento en que aceptaste esta creencia para que puedas abandonarla en
cuanto desees cambiar tu intento y liberarte de ella.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, descubre los juicios que haces sobre ti.
Cuando surjan, analiza de dónde vienen y luego abandónalos. Recuerda
que eres perfecto en este mismo instante porque estás vivo y eres tú quien
decide cómo quieres expresar tu intento. Ámate a ti mismo.


Observa el conocimiento
desde una cierta distancia
El conocimiento desempeña un importante objetivo en el Sueño del Planeta. Te
permite comunicarte con los demás a través de las experiencias compartidas.
También te permite trascender los límites físicos y usar la tecnología para llevar
una vida más cómoda.
Cuando no eres consciente de ello, el conocimiento puede doblegar tu mente,
etiquetando todo lo que abarca tu campo de conciencia e interpretándolo según
tus experiencias del pasado. El conocimiento también favorece la domesticación,
el sistema de premios y castigos que te ofrece tu propia aceptación y la de los
demás a cambio de alguna condición.
Por eso es tan importante que te preguntes: «¿Soy yo el que usa el
conocimiento o es el conocimiento el que me está usando a mí?» Tú eres el más
importante, el conocimiento es secundario en tu vida. ¿Está tan condicionada tu
mente por el conocimiento que te has olvidado de algo tan esencial?

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, recuerda que el conocimiento solo existe
porque tú existes. El conocimiento puede cambiar, en cambio tú sigues
siendo el mismo. Recordarlo te ayuda a no apegarte a tus creencias.


Ve más allá de tus filtros
para descubrir tu sueño personal
Eres el único que sabe lo maravilloso que es sentir el placer de
saborear la comida que te gusta, de abrazar o besar a alguien, de
estar simplemente vivo… Este es tu sueño personal. Puedes
crear el paraíso más hermoso o la peor pesadilla según lo que
crees, lo que piensas y lo que sabes.
LOS CINCO NIVELES DEL APEGO

No siempre consigues ver las cosas más allá de tus filtros —el conocimiento y las
creencias que has ido acumulando— de manera natural. Te has pasado años
apegándote a tu visión del mundo y ahora esto te da una sensación de seguridad.
Cualquier cosa a la que te aferres puede empezar a condicionar tus experiencias
futuras y a limitar tu percepción de lo que existe más allá de tu vocabulario. Las
creencias a las que te apegas, como las anteojeras de un caballo, te limitan la
visión y esto a su vez limita tu percepción del camino que puedes seguir en la
vida. Cuanto mayor sea tu nivel de apego, menor será tu campo de visión. Si tu
apego a «lo que sabes» te impide ver todas las otras opciones posibles, significa
que tu conocimiento te está controlando a ti y a tu intención, y que es él el que
crea tu sueño personal.

Práctica
Toma hoy conciencia de las creencias a las que te has apegado, libérate de
ellas para poder vivir como tú elijas.


Sé flexible en cuanto a tus planes
Tener planes en la vida es una buena idea, pero también es igual de importante
recordar que tus planes pueden cambiar.
De lo que sí puedes estar seguro es de que en tu viaje por la vida surgirán
obstáculos que intentarán hacerte perder el equilibrio, con lo que te costará
seguir el camino que te habías trazado. A menudo la vida da un giro inesperado.
Pero la cuestión es cómo reaccionas cuando te sucede. ¿Eres lo bastante flexible
como para ver que la vida tiene para ti unos planes mejores que los tuyos? ¿O
lamentas el pasado, pensando que las cosas te habrían ido mejor si esto o aquello
no te hubiera pasado?
En parte disfrutar de la vida que llevas ahora consiste en olvidarte de lo que
querías en el pasado, porque ahora ya no lo deseas.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, advierte cualquier pensamiento que aún
tengas sobre lo que «te podría haber ocurrido» en la vida. Si no lamentas
ni añoras nada, estupendo. Y si no es así, te sugiero que te olvides de ello,
porque la vida que llevas ahora es perfecta para ti.


Los narradores
Parte de la experiencia humana es estar describiendo, clasificando y juzgando
constantemente todo cuanto experimentamos en el mundo. Mi padre se refería a
ello como la «voz del conocimiento». Yo llamo a esta cháchara interior los
«narradores».
Los narradores te dicen cualquier cosa que capte tu atención y te lo describen
todo bajo la óptica de tus creencias. Estas voces te están diciendo a todas horas
cómo debes pensar o reaccionar en cualquier situación. Te mantienen anclado en
las experiencias del pasado mientras intentas darle sentido a las del presente. Una
de las cosas que más les gusta es hacer que tus nuevas experiencias se ajusten a
tus ideas preconcebidas sobre la vida.
Pero este hábito te limita, porque hacer encajar cada experiencia que tienes en
la vida en el molde de lo que ya sabes te impide aprender algo nuevo. Y al final ya
no vives conscientemente y te pierdes la experiencia del presente al estar siempre
comparándola con la del pasado.

Práctica
Si no vives conscientemente, tus narradores interiores dirigirán tu vida
haciéndote tomar decisiones automáticas basadas en tus experiencias del
pasado y en tus creencias. Recuerda que, aunque tus narradores no cesen
de parlotear, tú no eres ellos, y por lo tanto no tienes por qué estar de
acuerdo con lo que te dicen. Vivir conscientemente es clave para saber
distinguir los narradores de la auténtica voz del Yo Verdadero.


El abandono
En el Sueño del Planeta, la palabra «abandono» tiene una connotación negativa.
Se suele ver como una flaqueza o una carencia, como el último acto de un
«perdedor». Pero en mi sueño, el abandono significa todo lo contrario.
El abandono es el arte de dejarte ir, de abandonar las ideas de lo que
«deberías» y «no deberías» ser. Es dejar de luchar contra la lluvia.
Pero el abandono no significa que te dejes pisotear ni que permitas que se
aprovechen de ti, sino que tu intento, tus síes y tus noes, siguen siendo muy
fuertes. El abandono significa que mientras avanzas por la vida cambias las cosas
que puedes cambiar y no te preocupas por las que son irreversibles.

Práctica
¿Te has abandonado hoy al fluir de la vida? Toma conciencia y di: «Dejo
de apegarme al resultado de cualquier situación, porque la vida sabe mejor
que yo lo que más me conviene». Acepto las cosas como son, en lugar de
pensar que «deberían» ser de otra forma.


Sigue los dictados de tu corazón
Las creencias no tienen una existencia independiente, no viven en «alguna parte»
del universo, sino que residen en tu mente. Les das poder en cuanto crees en
ellas, en cuanto te dices: «Esto es cierto». Pero como somos seres que estamos
cambiando constantemente, nuestras creencias también cambian.
Cuando intentas aferrarte a una creencia que ya no te sirve, acabas sufriendo.
Intentar aferrarte a tus antiguas creencias porque te has acostumbrado a ellas
es lo más fácil, preferimos lo conocido a lo desconocido, la situación de siempre
que nos funciona a una nueva aventura que podría fracasar. Pero seguir los
dictados de tu corazón siempre te llevará por el buen camino. Las batallas que
mantienes dentro de ti pueden cesar en cuanto tú quieras.

Práctica
La próxima vez que te descubras forcejeando contigo mismo, observa la
creencia a la que estás intentando aferrarte y pregúntate: ¿realmente creo
esto? ¿Me hace feliz esta creencia? ¿Sigue siendo válida para mí?
Dedicar un rato a identificar estos puntos de discordia en tu vida te
ayudará a tomar el camino adecuado y a asegurarte de que tus acciones
coinciden con lo que tú crees en el presente.


Aprovecha el poder del intento
En la tradición tolteca el intento es la energía básica, la fuerza vital que lo crea
todo en el universo.
Si bien el intento se parece a lo que normalmente llamamos intención, no es
lo mismo; se trata de algo más importante, ya que es el poder que hay detrás de la
intención. Imagínate el intento como una ola y la intención como una tabla de
surf con la que la cabalgas.
Aunque el intento no se pueda controlar, puedes aprovechar su poder. Por
eso tus pensamientos, tus palabras y tus creencias son tan importantes. Nuestro
mayor don como humanos es ser capaces de crear. Podemos crear ciudades
maravillosas, obras de arte, una literatura prodigiosa y, lo más importante, una
vida llena de amor y paz (o de dolor y sufrimiento, de nosotros depende).
Este poder reside en ti. Cuando te imaginas algo, tienes la capacidad de
materializarlo.

Práctica
¿Qué te estás imaginando hoy? Tienes el poder de hacerlo realidad en tu
vida. La próxima vez que desees que ocurra algo que te parece
inalcanzable, imagínate la ola del intento surgiendo. Agarra una tabla de
surf y cabálgala. Haz que tu meta imaginada se vuelva real.


La pasión
La pasión es un sentimiento muy hermoso, es lo que te motiva a hacer realidad
tus sueños. Pero el miedo al fracaso puede crear unas imágenes tan poderosas
que paralicen tu intento y extingan la llama de la pasión. Es decir, el miedo puede
impedirte llevar la vida con la que sueñas.
Una forma de superarlo es cuestionarte el miedo que sientes haciéndote
preguntas como las siguientes:

∂ ¿De qué tengo miedo?
∂ ¿Cuándo siento miedo?
∂ ¿Voy a dejar que el miedo me impida hacer lo que me apasiona?

Centrarte en los pasos que tendrías que dar para alcanzar tu objetivo podría
avivar las llamas del miedo. En su lugar, da simplemente un pequeño paso hacia
lo que te apasiona. Así verás lo poderoso que es tu intento y tu miedo empezará a
disiparse. En cuanto hayas dado varios pasos, estarás en camino de manifestar tu
sueño y tus avances te harán sentir más seguro de ti mismo.

Práctica
Toma conciencia de los miedos que te impiden dedicarte a lo que más te
gusta. En lugar de fijarte en ellos, céntrate en dar el primer paso hacia tu
objetivo. No es necesario aún que pienses en todos los pasos para alcanzar
tu sueño, eso ya llegará a su debido momento. Después de dar este primer
paso, tu intento se ocupará del resto.
Recuerda que eres mucho más poderoso de lo que te puedas llegar a
imaginar en tus sueños más osados.


El redescubrimiento del Yo Verdadero
El Yo Verdadero siempre está presente, son nuestros apegos los
que nos impiden recordar quiénes somos realmente…
Cuando nacimos nuestros padres nos levantaron en alto y nos
sostuvieron en sus brazos. Se imaginaron infinitas posibilidades
para nosotros movidos por su amor. Vieron el potencial
ilimitado de nuestro Yo Verdadero: la fuerza vital que actuaría
en cualquier dirección que llevara a estas posibilidades.
LOS CINCO NIVELES DEL APEGO

Vivir conscientemente requiere disciplina, el fortalecimiento de la voluntad que


te permite vivir en armonía con el mundo que te rodea. Muchas tradiciones
religiosas y espirituales del mundo entero han creado disciplinas que fomentan
esta armonía, como la oración, la meditación, el yoga, los cánticos y el baile,
entre muchas otras. Este conocimiento es un instrumento de transformación y
experimentarlo constituye la manifestación del Yo Verdadero.
Antes creía que los maestros más importantes del mundo de cualquier
tradición eran los mejores ejemplos del Yo Verdadero. Pero ahora sé que todas
las personas que conozco y veo lo personifican. Todos estamos creando,
produciendo, aprendiendo, participando y amando la vida. Somos la
personificación de la vida, el Yo Verdadero. Simplemente es una cuestión de
decidir verlo en ti y en los demás.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que cada persona que ves es la
manifestación del Yo Verdadero. Dite a ti mismo: «Hoy he decidido ver al
Yo Verdadero en mí y en ti. Hoy he decidido ver al Maestro Realizado en
mí y en ti».

El parásito y el aliado
En la tradición tolteca a veces empleamos las palabras «parásito» y «aliado» al
hablar de la naturaleza de la mente.
El parásito representa una mente consumida por la relación entre el
dominador y el dominado. Imagínate a un juez y a una víctima, símbolos que
representan el amor basado en unas condiciones impuestas y en la
domesticación. El juez impone las leyes que te han estado condicionando al
dictar si eres digno de quererte, en tanto que la víctima, dominada por el juez,
distorsiona sus propias percepciones para satisfacer el punto de vista del juez.
Esta relación codependiente y disfuncional forma la naturaleza parasitaria de la
mente.
El aliado representa una mente que no está sometida al amor condicional del
parásito y que está dispuesta a percibir el mundo sin distorsionarlo. Se llama el
«aliado» porque te da la información que necesitas para vivir siendo consciente.
Cuando veo el mundo con la mirada del parásito, surge la desarmonía en mi
vida. Y cuando es el aliado el que habla, surge la armonía. Tanto el parásito como
el aliado existen en mí y en ti como reflejos de la mente que refleja el todo.
Amarte incondicionalmente significa aceptar estos dos aspectos tuyos.

Práctica
Toma conciencia de ello y de ese modo puedes elegir cómo quieres vivir tu
vida. Puedes elegir vivirla con la mirada del parásito o del aliado. Esta
elección es una expresión de tu libre albedrío.


Haz cambios en tu vida queriéndote
La única motivación que produce cambios duraderos en tu vida es la de amarte.
Cuando te quieres y aceptas, deseas tratarte bien y estar lo más sano posible. Solo
entonces podrás desintoxicarte de lo que ha estado dominando tu voluntad.
Cuando decidas hacer cambios en tu vida movido por el amor que sientes
hacia ti, elimina los «debo» o «debería» de tu vocabulario. La frase clave siempre
es: «Quiero hacer este cambio por mí».
Hacer un cambio por ti en lugar de hacerlo para complacer a otro o a tus
narradores interiores es lo que marca la diferencia entre una solución temporal y
un cambio duradero.

Práctica
¿Qué cambio deseas hacer hoy por ti? No te olvides de realizarlo
queriéndote.


Cocreando el Sueño del Planeta
Al fin y al cabo no es más que una cuestión de ver el conocimiento como el
componente básico para cocrear un sueño con otras personas sin dejar de ser
consciente de tu Yo Verdadero. Yo disfruto interactuando con el Sueño del
Planeta mientras uso el conocimiento para comunicarte mi sueño. Y gozo
actuando en el mundo que me rodea con respeto y amor. Formo parte de esta
creación.
Todos podemos cobrar conciencia de que es el amor el que nos une. Puedes
amar a los demás poniendo condiciones o con respeto. La diferencia está en la
armonía, una especie de cielo en la Tierra. Cuando respetas el libre albedrío del
otro, reina la paz.

Práctica
Muestra respeto hoy a los demás honrando sus decisiones, aunque no
coincidas con ellas. Y también respétate a ti tomando decisiones de forma
consciente y honrando tus verdaderas intenciones.


Un hermoso sueño
Imagínate que te gusta el fútbol y de pronto te descubres mirando un partido en
un estadio. Podría ser un estadio magnífico o simplemente una tribuna
descubierta junto a una pradera. Los jugadores pueden ser excelentes o
mediocres. No importa quiénes estén jugando el partido. No te decantas por
ningún equipo, simplemente contemplas sentado el partido gozando de él por lo
que es.
En cuanto el árbitro indica con el silbato que el partido ha finalizado —
independientemente de qué equipo ha ganado o ha perdido—, te olvidas del
partido. Sales del estadio y sigues con tu vida. No te identificas con el partido. No
te apegas al resultado ni tampoco te afecta.
Ahora imagínate que afrontas con esta clase de desprendimiento tu trabajo,
tus objetivos personales y tus relaciones. ¿Cómo sería tu vida si lo hicieras?

Práctica
Toma conciencia de ello, vive hoy tu vida con una alegre sensación de
desapego. En este estado mental disfrutas de lo que haces, pero sin
apegarte a los resultados en ninguna situación, ya que tu identidad no
depende de las anticuadas ideas del «fracaso» y el «éxito».


La fijación de metas
Ponerte metas está bien, pero también podrían convertirse en herramientas para
domesticarte.
Por ejemplo, a veces establecemos metas para validarnos como aceptables o
inaceptables. Si alcanzamos la meta, nos aceptamos, y si no es así, nos vemos
como unos fracasados. De ese modo, hacemos un mal uso de las metas y creamos
con ellas un sufrimiento innecesario tanto para nosotros mismos como para las
personas que nos rodean.
Una meta es el objetivo hacia el que diriges tu intento para manifestar la vida
que quieres llevar, y la vida es el proceso de manifestación.

Práctica
La próxima vez que te fijes una meta, pregúntate:

® ¿Qué es lo que me motiva a fijármela? ¿Quiero hacerlo por mí o lo estoy
haciendo para complacer a otro?
® ¿Estoy apegado a un determinado resultado o estoy abierto a cualquier
posibilidad?

Cuando estableces una meta amándote incondicionalmente, cualquier
resultado que obtengas será satisfactorio.


Creando un cielo en la Tierra
¿Qué es el infierno?
A mi modo de ver, el infierno se podría definir como creer todos los
pensamientos negativos sobre ti mismo y los demás que te pasan por la cabeza.
Estos pensamientos te impiden ver la vida tal como es, incluyendo tu verdadero
potencial y el de los demás. Este es el único infierno que conozco y existe en tu
interior.
La buena noticia es que el cielo también está dentro de ti.
La diferencia entre el cielo y el infierno es la diferencia entre el amor
incondicional y el condicional. Los demonios que aparecen en mis pesadillas
representan las historias que creo sobre el mundo, y dependen del amor
condicional: «Te amaré si te comportas de la forma que creo que debes
comportarte», o «Aceptaré esta situación si sale como yo quiero», o «Me querré si
consigo esto o aquello».
Al abrirte a cualquier posibilidad y amar sin condiciones ni límites, lo aceptas
todo como el cielo. Amas sin trampa ni artificio y al dejar de perseguir lo mejor
de todo, lo más perfecto, aceptas las cosas como son.
Gozando de una absoluta libertad en la vida, digo sí a amarte y a amarme a mí
mismo. ¿Qué dices tú?

Práctica
Cuando amas y lo aceptas todo incondicionalmente, incluyéndote a ti,
sales del infierno. Cuando dejas de creer en las distorsiones del amor
condicional, el cielo se te revela en tu interior.
Toma conciencia de ello y dite: «Hoy amo la vida incondicionalmente,
lo que me permite ver que cualquier manifestación es perfecta en cada
momento. Aceptarme y quererme exactamente tal como soy en este
momento es amar todas las manifestaciones de Dios».


Las historias que te cuentan
Algunas personas te cuentan historias sobre ti que te gustan y entonces te caen
bien. A esas personas las llamas «amigos».
Otras te cuentan historias sobre ti que no te gustan y entonces no te caen
bien. A esas personas las llamas «enemigos».
En ambos casos te has definido basándote en opiniones ajenas. Tu ego y tu
sensación de valía se fortalecen a través de un medio externo y efímero. Pero esta
forma de vivir es peligrosa.
Por ejemplo, cuando alguien te ama, usas la historia que te cuenta para
decirte que eres merecedor de su amor. Y cuando te encuentras con alguien que
te detesta, también aceptas su opinión y te juzgas según esa visión.
Aunque uno de los cuatro acuerdos es «No te tomes nada personalmente», si
no eres consciente te lo tomas todo a pecho. Nos ha pasado a todos en algún
momento de nuestra vida. Supones que el otro ha querido fastidiarte, cuando en
realidad no sabes cuáles son sus intenciones o sus circunstancias. Al definir
quién eres según la opinión de otro, pierdes el poder de ser tú el que te definas.

Práctica
Cuando no eres consciente, te tomas personalmente todo lo que te ocurre.
La gente suele creer que el consejo «No te lo tomes personalmente» se
refiere solo a las ideas negativas. Pero no olvides que también tiene que ver
con las ideas positivas. Tú ya eres bello y perfecto, sea lo que sea lo que
cualquier otra persona te diga. No necesitas que otro te lo confirme.


Distingue con claridad
las dos clases de miedo
En el mundo hay dos clases de miedo: el miedo físico y el irracional.
El miedo físico es una reacción natural ante un peligro real. El subidón de
adrenalina y el deseo de vivir te permiten sobrevivir al huir, luchar, quedarte
paralizado o tomar una decisión drástica. Solo es un mecanismo para mantenerte
a salvo.
El miedo irracional provoca la misma reacción física, pero sin que haya un
peligro físico real. El miedo irracional viene sobre todo de suposiciones o de
imaginar una posible situación futura. Esta clase de miedo te desgasta
físicamente al causarte un trauma innecesario.
Afrontar el miedo significa ver en qué se diferencian estas dos clases de
miedo. Uno es racional y beneficioso, y el otro irracional y perjudicial. Uno
puede salvarte la vida y el otro impedirte vivir tranquilo.

Práctica
Toma conciencia de ello e intenta reconocer el miedo irracional cuando
surja en ti. La próxima vez que te sientas ansioso o crítico contigo mismo,
lo más probable es que estés sintiendo un miedo irracional. Toma
conciencia de ello y recuerda que la solución para vencer esta clase de
miedo es amarte incondicionalmente. Eres perfecto tal como eres y no hay
nada que temer. Ámate simplemente por el hecho de existir.


Recuerda que eres tú quien elige
Es fácil echar la culpa a los medios de comunicación, a nuestra cultura o a
nuestra comunidad por perpetuar imágenes poco realistas de lo que se espera de
nosotros. Pero en el fondo nadie tiene la culpa de esas expectativas, porque los
anuncios, como los juicios que nos hacemos sobre nosotros mismos, no tienen
ningún poder a no ser que aceptemos sus mensajes. Tu felicidad solo corre
peligro cuando de motu proprio nos apegamos a estas imágenes y distorsiones.
No necesitas echarte la culpa por juzgarte. Cobra conciencia simplemente de
que estos prejuicios se han estado desarrollando en nuestras vidas desde la niñez
mediante el proceso de domesticación.
En cuanto cobres conciencia de cómo te juzgas, podrás volver a ser libre al
elegir trascender el modelo de premios y castigos que te impusieron para
aceptarte a ti mismo. Y, con el tiempo, llegar a aceptarte a ti mismo. Podemos
elegir. Y en eso reside nuestro poder

Práctica
¿Cuántas de las ideas y creencias que albergas sobre ti y el mundo vienen
de la domesticación o de una influencia externa? ¿Supones que las cosas
deben ser de una determinada forma porque eso es lo que has visto en la
televisión o en tu comunidad y, por lo tanto, es lo que parece ser lo
normal? Toma hoy conciencia de ello y cuestiona estas suposiciones.
Pregúntate si las cosas serían de otra forma y si podrías ser feliz sin estos
rígidos ideales de perfección.


El perdón
La domesticación es cosa de dos. Aunque una persona puede haber usado sus
palabras y acciones para intentar domesticarte, o incluso herirte o hacerte sufrir,
eres tú al fin y al cabo quien ha aceptado la creencia y ha dejado que anidara en
tu mente.
Cobrar conciencia de que toda la culpa no es del otro, sino que tú también
eres responsable de la mitad de la relación es fundamental. Reconoce que al decir
simplemente sí a sus palabras o acciones pasadas potencialmente has propiciado
que los dos sufrierais. Las palabras y las acciones de otra persona tienen el poder
de herirte solo si tú lo permites, y estás permitiéndolo cuando eliges aceptarlas.

Práctica
El perdón se da en cuanto te niegas a seguir aceptando un acuerdo que no
es bueno para ti y que te está haciendo sufrir. Di en voz alta o para tus
adentros: «Me perdono a mí mismo y perdono a los demás por haber
usado sus palabras y acciones en mi contra y prometo no volver a hacerme
daño nunca más».
El acto de perdonarte a ti y de perdonar a los demás te permite seguir
adelante con tu vida.


Relaciónate con los demás
sin imponerles tus creencias
El Sueño del Planeta puede ser tan pequeño como un sueño
compartido por dos personas o tan grande como un sueño
compartido por todos los seres que existen, y como cualquier
otro que se encuentre entre estos dos extremos.
¿De qué se compone el Sueño del Planeta? Empieza contigo y
conmigo… Esta relación entre ambos, por pequeña que sea, es el
sueño llamado nosotros. Se da cuando nos relacionamos el uno
con el otro y fluyen entre los dos las ideas, los conceptos y los
acuerdos.
LOS CINCO NIVELES DEL APEGO

El Sueño del Planeta se crea por la necesidad de compartir nuestras experiencias


y de comunicarnos unos con otros. Podemos mantener una relación basada en el
respeto o imponer nuestras creencias e ideales a los demás sin respetar los suyos,
obligándoles a pensar como nosotros.

Práctica
Observa las relaciones que mantienes hoy con los demás en el trabajo, en
tu hogar y, lo más importante, contigo mismo. ¿Se basan en el respeto? ¿O
estás intentando imponerles tus creencias a los demás?
Toma conciencia de ello y dite: «Hoy he decidido mantener unas
relaciones basadas en el respeto en lugar de intentar imponer mis
creencias».


Cobra conciencia de tus creencias
Como eres el ser vivo que le das vida a tus creencias, recuerda que en lugar de
depositar tu confianza en ellas debes creer en ti.
En vez de confiar en lo que sabes, confía en quien eres. En lugar de defender o
argumentar una creencia a capa y espada, observa y escucha lo que está
sucediendo a tu alrededor.
Cuestionarte y estar dispuesto a cambiar de opinión no significa que te estés
cuestionando la esencia de tu ser. Como confias en ti, puedes cuestionar
simplemente tus creencias y las historias que has creado para describirte.

Práctica
Toma hoy conciencia de cuándo sientes la necesidad de defender una
creencia. Pregúntate:

® ¿Dónde aprendí esta creencia?
® ¿Cómo me está afectando?
® ¿La estoy usando bien?
® ¿La sigo necesitando?

Prométete abandonar cualquier creencia que ya no te sirva.


Sácate la máscara
En la adultez seguimos teniendo la capacidad de jugar a ser
personajes imaginarios como hacíamos de niños, es decir,
podemos crear una máscara basada en nuestro conocimiento de
cómo implicarnos unos con otros en un escenario en particular.
Pero en esta etapa la máscara se convierte en una forma de
adaptarnos socialmente y de relacionarnos con el grupo con el
que estamos interactuando, nos hemos olvidado de que no es
más que una máscara… ¡Creemos que somos nuestra máscara!
LOS CINCO NIVELES DEL APEGO

Para muchas personas nuestro apego a las creencias —tanto a las propias como a
las ajenas— se manifiesta como una máscara, y además no somos conscientes de
que nos la podemos sacar. Esta máscara nos impide interactuar con los demás y
con el mundo de manera sana, y nos obliga a tomar unas decisiones basadas en
lo que nuestras creencias nos dictan y no en lo que deseamos. Al abandonar estos
apegos tu realidad cambia, ya que no sigues encadenado a tus creencias.
Entonces eres libre de crear la vida que realmente quieres al formular nuevos
acuerdos afines a tu yo verdadero.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de las creencias a las que te has
apegado, sabiendo que puedes abandonar las que ya no te sirvan.


Despréndete de lo que sabes
Cada vez que le pones una etiqueta a algo —a un árbol, al dependiente de un
supermercado, a una «buena» idea— estás creando una imagen, una
representación abstracta de lo que es, en lugar de experimentarlo directamente.
Dejas de ver la singular expresión de este árbol o de aquella persona. En cuanto
clasificas algo como «bueno» o «malo», dejas de verlo con una mente abierta.
Esta forma de pensar puede hacerte ver y tratar a los demás como objetos o
ideas en vez de como seres humanos que viven y respiran, los juzgas sutilmente
de acuerdo con la etiqueta que les pones. Así es como el conocimiento bajo la
forma de tus propias etiquetas y filtros te impide ver la realidad tal como ahora
es.

Práctica
Imagínate que estás visitando la Tierra procedente de otro planeta.
Contémplala con la mirada de alguien que ve este mundo por primera vez,
despréndete hoy de todo lo que sabes y piensas y obsérvalo todo con
nuevos ojos.


Los símbolos
Las palabras son símbolos de gran utilidad que nos permiten comunicarnos a
unos con otros. Pero cada uno asociamos nuestras propias emociones y
significados a las palabras y podemos interpretarlas o percibirlas de una forma
totalmente distinta a la de otra persona.
Un sencillo ejemplo es la palabra «rojo». Esta palabra puede acarrear una sutil
connotación emocional para ti, tanto buena como mala. En el colegio la maestra
tal vez te corregía las respuestas incorrectas de los deberes en rojo. O también
puedes asociarla a los «números rojos» de un negocio que está haciendo aguas.
Un toro embiste contra los objetos rojos. Las rosas son rojas y es el color que más
se asocia con el amor. En la década de 1950, en la mayoría de círculos sociales de
Estados Unidos, era un insulto llamar a alguien «rojo». Hoy día es el color del
Partido Republicano.
El color rojo no es más que un ejemplo. Lo mismo ocurre con palabras como
«muerte», «divorcio», «amor», «Dios», «iluminación» o libertad». Cuando nos
comunicamos con los demás, las palabras pueden causar ciertas reacciones
emocionales sin querer. Por esto mi padre enseña: «Soy responsable de lo que
digo, pero no lo soy de lo que tú oyes».

Práctica
Cuando hablas con alguien, estás compartiendo una línea de
comunicación. Pero tal vez pretendas decir algo totalmente distinto de lo
que la otra persona capta. Ten en cuenta que las palabras son símbolos, así
que advierte cualquier carga emocional que acarreen para ti. Así no
crearás historias en tu cabeza ni te tomarás las cosas personalmente.


El espejo humeante
En la tradición tolteca el concepto del espejo humeante se refiere a los filtros a
través de los cuales todos vemos la realidad. Ver el mundo a través de un espejo
humeante significa que sea lo que sea lo que veas está distorsionado por tus
creencias e ideas, o por tus puntos de vista precondicionados.
Cuando hablas con alguien que ve las cosas a través de un espejo cubierto por
una densa bruma, solo te encuentras con su sistema de creencias, porque los
filtros de lo que sabe dificultan que capte lo que le estás intentando decir (si es
que no te resulta imposible comunicárselo). Y otra persona en cambio puede
tener unos filtros muy finos, de modo que puedes hablar directamente con ella.
Se trata de la comunicación de corazón a corazón.
La clave radica en cobrar conciencia de lo poco claro que es tu espejo o lo
apegado que estás a tus puntos de vista. Tú eres el único que puedes hacer que tu
espejo esté limpio.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de que cualquier persona con la que
entras en contacto ve el mundo a través de su propio sistema de creencias.
Cuando discutes con alguien, es porque esa persona está haciendo o
diciendo algo que va en contra de tu sistema de creencias. A partir de
ahora, cuando abordes a alguien con ganas de discutir, verás que es tu
espejo el que está cubierto de bruma.


Escucha el silencio
Cuando la mente está inquieta, cuando tu atención está puesta en mil y una cosas
distintas, aparece el estrés y la falta de armonía. Es cuando estás atrapado en la
niebla del mitote (las mil voces que suenan en tu cabeza). Esta niebla tapa el
reflejo del amor y te hace creer que el amor es algo que se gana, como la
inalcanzable zanahoria colgada de un palo.
Pero al ser consciente de ello, te das cuenta de que detrás de todas esas voces
reina un profundo silencio. Una forma de aquietar la mente es escuchar este
silencio. Si observas tu propio reflejo y tus ojos, verás lo que yace más allá de
ellos, verás la verdad. Aquietar la mente te ayuda a vivir este momento sin
distraerte y a conservar tu poder.

Práctica
Hoy practica el aquietar la mente. Resérvate un rato para sentarte y
relajarte. Apártate de las distracciones del día y dedícate a meditar.
Escucha el silencio que reina en lo más profundo de ti.


Redefiniendo el éxito
En el Sueño del Planeta, el «éxito» suele equivaler a la adquisición de dinero,
posición social o bienes materiales.
Pero en mi sueño el éxito tiene un significado muy distinto, es el resultado
natural de hacer lo que me gusta, lo que me apasiona.
Hacer lo que te apasiona te ayuda a evolucionar, te anima a ir más allá de tus
limitaciones actuales. La pasión es la llama que arde en tu corazón, y realizar lo
que te gusta te hace feliz en la vida.
La clave estriba en descubrir lo que te apasiona y luego ponerlo en práctica.
Cuando te entregas a lo que te apasiona, triunfas de manera natural porque estás
expresando a cada momento tu amor por la vida.

Práctica
¿Qué te apasiona? Toma hoy conciencia de ello y date hoy permiso para
hacer lo que te apasiona.


Acepta los cambios
A veces los cambios llegan de súbito. Tus narradores interiores pueden verlos
como una mejora o como un empeoramiento de la situación, pero son
inevitables.
A lo largo de tu vida cambiarán muchas cosas, pero hay algo que nunca
cambiará: tu estado de conciencia. El constante punto de percepción de que tú
eres es inmutable. En este mundo de polaridades (como las «subidas» y «bajadas»
en una relación, o el «calor» y el «frío»), solo puedes reconocer los cambios
gracias a esa parte tuya que no cambia.
Amar la vida incondicionalmente implica saber que esta puede cambiar de
improviso, como un viento cambiando de dirección, pero la fuerza de tu intento,
además de ayudarte a adaptarte a lo que la vida te depare, te permite progresar en
cualquier nueva circunstancia.

Práctica
Vive el momento presente, fluyendo continuamente con la vida y
recordando que tú eres la constante a cada segundo. Cada cambio que
ocurre no te sucede a ti, sino «para ti».


El Primer Acuerdo
Sé impecable con tus palabras. El Primer Acuerdo es el más
importante y también el más difícil de cumplir. Es tan
importante que solo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de
existencia que yo denomino «el cielo en la tierra».
DON MIGUEL RUIZ, LOS CUATRO ACUERDOS

El Primer Acuerdo de mi padre —sé impecable con tus palabras— es importante


para entender el efecto que estas tienen en nuestra conducta. Por ejemplo, si te
desprecias mentalmente, si te dices que eres feo, o que no das la talla, o que no
vales nada, ¿qué efecto tendrá en tu sentido del yo? Si mantienes esta clase de
diálogo interior negativo, no es de extrañar que pierdas la fe en tus aptitudes y en
tu divinidad. Nunca trataríamos a nadie de esta manera y, sin embargo, hay
mucha gente que se maltrata a sí misma de este modo a diario.
La buena noticia es que esas cosas que nos decimos no son verdad, es
imposible que lo sean.

Práctica
Tus palabras son el puente con el que creas el Sueño Personal y el Sueño
del Planeta y con el que te mueves por ellos. Eres una creación de Dios
hermosa, valiosa y perfecta. Cada vez que te oigas decir lo contrario,
recuerda que es el momento de ser impecable con tus palabras.


Invierte en ti
Cuando inviertes demasiada energía en una relación, renuncias a tu poder. En
lugar de fluir con los altibajos de la vida, luchas contra cualquier cambio que
surja en esa relación. Una relación que te hacía sentir seguro puede volverse
aterradora de pronto cuando te desvives por no perderla.
Pero la realidad es que el único que estará siempre contigo eres tú.
Cuando centras tu energía en confiar en ti, conservas tu poder y bienestar.
Invertir en ti no significa que no valores o aprecies la relación; en realidad es lo
contrario. A medida que aumentas la inversión amorosa que haces en ti,
descubres que eres más afectuoso y que estás más presente tanto contigo como
con los que te rodean, porque entonces eres libre de respetar el libre albedrío de
los demás. Y este respeto crea armonía entre las personas que se quieren.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de cuándo inviertes demasiada
energía en tus relaciones. Respira siendo consciente de ello varias veces e
imagínate que recuperas tu energía para invertirla en ti. Cada vez que
exhales el aire, imagínate que te liberas de tu apego.


Observa las opiniones ajenas
desde una cierta distancia
Evitar el rechazo a toda costa es algo muy común en el Sueño del Planeta. A
nadie le gusta sentirse excluido por los demás o inferior a ellos. Por ejemplo, si
alguien te dice «No me atraes», eres tú al fin y al cabo quien elige qué harás con
este conocimiento. Puedes aceptar la verdad y ver que la opinión de esa persona
no tiene nada que ver contigo, y que no es más que la opinión y las preferencias
de esa persona.
O puedes aceptar su opinión y usarla en tu contra para reforzar alguna
creencia negativa que albergues sobre ti: No le atraigo porque tengo sobrepeso, soy
demasiado bajo, etcétera. (Por desgracia, es la reacción más común.) De esta
forma acabas anteponiendo las preferencias ajenas a las tuyas, te convences de
que no eres digno de tu amor o de tu aceptación. Tu motivación para mejorar se
vuelve de pronto condicional: Si perdiera algunos kilos, quizá le gustaría más.
De cualquier manera, eres tú quien elige. Puedes elegir que la opinión de otro
condicione el concepto que tienes de ti, o puedes elegir aceptar que no es más
que su opinión y que no va a cambiar quien eres tú.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, date cuenta de cuándo dejas de quererte por
la opinión de otra persona. Recuerda que puedes respetar su opinión sin
necesidad de aceptarla. Dite: «Soy perfecto en este mismo instante y esta es
mi verdad».


La respiración
Cada segundo estás haciendo algo que es crucial para vivir: respirar. La mayor
parte del tiempo respiras automáticamente, sin darte cuenta. Pero cuando eres
consciente de tu respiración, cada vez que inhalas y exhalas puede ser muy
beneficioso para tu cuerpo. Con cada bocanada de aire que tomas tu entorno te
está sustentando, y con cada bocanada que exhalas estás sustentando al entorno.
La respiración es un flujo constante de generosidad y agradecimiento.

Práctica
Pregúntate: «¿Qué me gustaría hoy que abundara más en mi vida?»
Responde ahora usando solo dos palabras. Por ejemplo, tal vez desees
que en tu vida haya más amor y paz, o más sabiduría y creatividad, o más
abundancia y fe… Ya me entiendes.
Usa estas palabras como un mantra mientras respiras de manera
consciente. Di la primera palabra al inhalar y la segunda al exhalar. Toma
conciencia de ello y fíjate en los resultados de la respiración consciente.


La implicación
«Implicarte» es la acción de interactuar con el objeto de tu atención. Te implicas,
bajo la forma de un apego, con una cosa, una situación, una persona o una idea
al invertir una parte de ti en ello.
Una implicación te hace sufrir cuando te apegas tanto a ella que te olvidas de
que tú no eres el objeto de tu atención. Al no ser consciente de ello, le estás
dando tu poder interior a algo del exterior, y tu felicidad depende entonces de lo
estable que esta situación exterior sea.
En el Sueño del Planeta, todo está cambiando constantemente, no hay nada
que siga igual durante mucho tiempo. A modo de compañeros de baile
moviéndonos al ritmo y la melodía de la vida, nuestra labor es implicarnos con
las cosas sin apegarnos, recordando que quienes somos no depende de algo del
exterior.

Práctica
Toma conciencia de ello, disfruta hoy fluyendo con la vida.


Diviértete
Cuando me despido de alguien, suelo decirle: «Que te diviertas», y a veces me
miran con cara rara como si me estuvieran diciendo, por ejemplo: «Pero si me
voy a trabajar, ¡cómo quieres que me divierta!»
Lo cual me trae a la memoria cuando en la infancia mis amigos y yo
jugábamos a ser adultos. Cada uno elegíamos un papel, ya fuera el de abogado,
médico o conductor de autobús, y entonces poníamos una cara seria que se
ajustara al rol que representábamos. Al cabo de varios minutos acabábamos el
juego y volvíamos a sonreír. Y luego exclamábamos: «¡Qué bien nos lo hemos
pasado!»
Sin embargo, con el paso de los años dejamos de sonreír. En realidad
seguimos jugando al mismo juego, pero la cuestión es que nos olvidamos de ello.
Todos tenemos responsabilidades: laborales o académicas, tareas, facturas que
pagar. Si bien estas actividades a veces no son demasiado divertidas que digamos,
pasamos mucho tiempo con la persona que para nosotros es más importante en
la vida: uno mismo.
En tus manos está disfrutar o no de lo que estás haciendo, al margen de si es
uno de los trabajos más mundanos o estresantes que hayas realizado. De ti
depende. ¡Espero que elijas divertirte!

Práctica
¿Cómo quieres experimentar el tiempo hoy? Toma hoy conciencia de ello,
diviértete con tus actividades cotidianas.


Percibe tu Yo Verdadero
Durante muchos años he tenido el privilegio de ver a mi padre trabajar y
compartir lo que sabe, y durante ese tiempo sus alumnos siempre le decían:
—Don Miguel, ¿me puede enseñar a encontrarme a mí mismo?
Y entonces mi padre se quedaba mirando al alumno con una sonrisa
compasiva y respondía:
—Estás delante de mí.
—No, no. No es esto lo que estoy intentando decir —le respondía el alumno
—. Lo que desearía es que me ayudara a encontrarme a mí mismo. A mi Yo
Auténtico.
Sin darse cuenta, el alumno le estaba pidiendo a mi padre que redomesticara
su sistema de creencias de modo que se pudiera aceptar y amar a sí mismo. Creía
que su Yo Auténtico estaba oculto y que necesitaba revelarlo.
Pero lo que los alumnos no veían es que la respuesta es mucho más sencilla.
Tú siempre eres el Yo Auténtico. No necesitas reprogramarte, con que sepas que
tú eres el programador ya basta. Ámate y acéptate por completo. Eso es todo. En
cuanto lo hagas, descubrirás que eres bello y perfecto tal como eres y que siempre
ha sido así.

Práctica
Date hoy cuenta simplemente de que eres perfecto. Tú eres el Yo
Auténtico. No necesitas buscarlo, porque ya está presente en ti.


Cambia la imagen que te has hecho
de la muerte
En el Sueño del Planeta mucha gente ve la muerte como algo terrorífico y vacío,
como una pérdida. Pero si lo observas más a fondo, verás que en realidad nadie
nos abandona. La ciencia moderna ha revelado que a nivel atómico no hay en la
actualidad ni más ni menos energía de la que había en el pasado. La energía no se
pierde nunca, solo está cambiando, transformándose y metamorfoseándose
constantemente. Como somos pura energía vital, a nosotros también nos ocurre
lo mismo. Ninguna parte nuestra se pierde nunca, solo cambia de forma.
Esta verdad científica se podría traducir espiritualmente en la siguiente frase
que comparten prácticamente todas las tradiciones religiosas más importantes
del mundo: la muerte no es el final.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que aunque ya no puedas percibir
físicamente a alguien, en verdad nadie se marcha del todo. Su energía y su
espíritu siguen perdurando, y a ti también te pasará lo mismo.


La domesticación puede ocurrir
cuando menos te lo esperas
Los Cuatro Acuerdos —sé impecable con tus palabras, no te tomes nada
personalmente, no hagas suposiciones y haz siempre lo máximo que puedas—
son unas enseñanzas maravillosas que han cambiado la faz de la humanidad.
Pero a pesar de nuestros mejores esfuerzos, cuando nos sumergimos en el
mundo e interactuamos con los demás, a veces no los seguimos.
Lo que tienes que hacer es lo siguiente: si te machacas diciéndote cosas como:
«Me he tomado eso personalmente, ¡soy una nulidad!» o «¡Vaya! Hace años que
llevo una vida espiritual y todavía no soy impecable con mis palabras», significa
que te has redomesticado y has transformado los Cuatro Acuerdos en las cuatro
condiciones para aceptarte a ti mismo.
Todos nos esforzamos para mejorar como personas y es inevitable cometer
errores en la vida. Pero lo importante es que seas generoso y optimista respecto a
tus esfuerzos. La domesticación no es fácil de dejar atrás, pero dispones de las
herramientas necesarias para lograrlo.

Práctica
Hoy sé amable contigo mismo. Si descubres que no sigues un ideal que te
habías fijado, toma nota simplemente y perdónate. Restablece tu objetivo
perdonándote y vuelve a encauzar tu intención decidiendo qué es lo que
deseas manifestar con tu intento.


Encuentra la paz
Aunque tus puntos de vista difieran de los de los demás, todos venimos del
mismo lugar. Lo único que nos diferencia a unos de otros son nuestros apegos a
los propios puntos de vista y la creencia de que los otros tienen que compartirlos.
Así es cómo empezamos a poner condiciones en nuestro amor hacia los demás,
lo cual es fuente de conflictos.
Cuando amas incondicionalmente, te da lo mismo que los demás estén de
acuerdo o no con tus creencias. Les dejas ser quienes deciden ser porque sabes
quién eres tú, y esto te permite respetar toda la creación. Esto es lo que llamamos
paz.
Que la paz sea contigo hoy.

Práctica
Intenta hoy centrarte en amar a los demás y sus creencias
incondicionalmente, sobre todo si sus opiniones no coinciden con las
tuyas. Ya sabes lo agradable que es que alguien te escuche y respete tu
punto de vista sin juzgarte, así que trata a la gente con una mente abierta y
observa cómo se extiende la paz.


Desear
Desear es un pasatiempo muy común en nuestra cultura. Puedes pedirle algo al
universo, liberar al genio de la lámpara maravillosa para que te conceda los tres
deseos, o pedir lo que ansías antes de soplar las velas del pastel de cumpleaños.
Cuando lo analizas más a fondo, ves que no hay más que dos clases de deseos:
los que funcionan como ruegos y los que sirven de plegaria.
Cuando los deseos están cargados de expectativas, significa que te has
apegado al resultado. Desear algo con esta intención es realmente rogar con la
mente.
En cambio, cuando deseas algo sin tener expectativas, tu intención es
simplemente un buen deseo, querer que las cosas mejoren. Te estás centrando en
el potencial y en la posibilidad del cambio. Esta clase de deseo es una plegaria que
te sale del corazón.
El simple hecho de dejar de tener expectativas puede hacer que un deseo
motivado por el ego se transforme en una petición sincera y generosa. Al dejar de
esperar un resultado, diriges tu intento para que se produzca un cambio positivo,
recordando al mismo tiempo que sea cual sea el resultado será el mejor.

Práctica
Cuando adviertas que estás deseando que algo sea distinto de lo que es,
convierte tu deseo en una plegaria y no en un ruego. Deja de esperar un
resultado y relájate en la libertad de confiar en el universo.


No dejes el control de tu vida
en manos de los narradores
¿Te has dado cuenta alguna vez de la naturaleza repetitiva de tus narradores
interiores? Te están contando a todas horas las mismas historias, repitiendo los
mismos juicios de valor y deliberando sobre si cada cosa que piensas y haces está
bien o mal. «Esto es malo, esto es bueno; haz esto, no hagas aquello, etcétera.»
Cuando dejas de ser consciente de tu Yo Verdadero por culpa de estas
historias y comentarios, tus narradores interiores empiezan a dirigir tu vida. Tus
decisiones y acciones se vuelven automáticas, ya que has cedido el control de tus
pensamientos a tus narradores interiores y están haciendo lo que se les antoja.

Práctica
Toma conciencia de ello, empieza a cuestionarte las voces de tus
narradores interiores. Advierte que son como un disco rayado. ¿Es hora de
cambiar? El simple hecho de detenerte para escuchar a tu corazón en lugar
de a tus narradores te ayudará a recuperar el poder de tomar tus propias
decisiones de manera consciente y deliberada.


Siente tus emociones
Aunque tus emociones sean genuinas y nadie tenga el derecho de decirte cómo te
debes sentir, es importante recordar que lo que las desencadena no siempre es
real. Las emociones son como la alarma de un coche. Te mantienen alerta y son
una forma estupenda de sacar a la luz esos pequeños acuerdos, condiciones,
distorsiones y heridas que tus narradores están intentando ocultar.
Una reacción emocional es una invitación a sacar a la luz algo que está oculto
y a analizarlo de nuevo. Rechazar tus emociones no es más que un intento de
enmascarar tus antiguas heridas.

Práctica
La próxima vez que tengas una reacción hacia algo en lugar de negar o
intentar ocultar tus emociones, dite: «Esta es mi verdad y ahora estoy
reaccionando a ella». Al afirmar simplemente esto, ya no estarás usando tu
energía para negar la verdad, sino que te estarás abriendo a la curación y la
liberación.


Las dos clases de felicidad
Suelo decir que la finalidad de todo este trabajo interior es ser feliz y disfrutar de
la vida. Pero mientras observo el Sueño del Planeta, veo dos clases de felicidad: la
real y la ilusoria.
La felicidad real consiste en ver la verdad y la experimentas cada vez que
aceptas el mundo tal como es en este mismo instante. Y la felicidad ilusoria es
cuando te rodeas con historias que no son ciertas y luego consumes toda tu
energía intentando defenderlas para sobrevivir.
Entre estas dos clases de felicidad hay una gran diferencia, porque cuando
intentas defender una historia te ves obligado a imponer tu voluntad para
reforzarla. Es decir, necesitas a tu alrededor gente que también se la crea. Y cada
vez que intentas imponer tu voluntad a los demás, provocas una situación
terrible.
La felicidad basada en la verdad es una vida sin miedo irracional. Eres feliz
compartiendo cosas con los demás, pero no sientes la necesidad de domesticarlos
para imponerles tus puntos de vista. Te sientes seguro, lleno de confianza y en
paz.

Práctica
Las cosas del mundo exterior se pueden desmoronar en cualquier
momento, incluida cualquier historia. Pero cuando tu fe se basa en tu
esencia, sigues siendo consciente de quién eres pese a cualquier cambio
exterior. Tu felicidad es real. Recordarlo te ayuda a diferenciar la felicidad
auténtica de la ilusoria.


Los objetivos del ego
El ego, o nuestro sentido de importancia personal, está intentando
constantemente definirse ante el mundo. Se alimenta de la necesidad de tener
razón, de ganar y de saberlo todo. Si te descubres forcejeando, luchando o
discutiendo con los demás (y contigo mismo) para intentar defender y mantener
tus creencias e ideas, significa que te has apegado a los objetivos del ego y ahora
es él el que dirige tu vida. A través de estas creencias e ideas ha creado la historia
sobre «ti», por lo que no es de extrañar que al defenderlas se genere una reacción
emocional tan fuerte.
El ego se apoya en la creencia de que somos entidades separadas,
desconectadas y que compiten entre sí. Pero no hay nada más alejado de la
verdad. Cuando te das cuenta de que estás interconectado con todos los seres, el
ego ya no te puede seguir controlando. La función del ego es mantener esta
fantasía viva.

Práctica
Toma conciencia de ello, observa cuándo sientes la necesidad de dominar
a los que te rodean mediante la agresividad o la agresividad pasiva. Esto
sucede cuando tu ego está controlando tu vida. Recuerda que no tienes
por qué competir con los demás, porque todos estamos conectados y
nadie se merece que lo dominen: ni tú ni nadie en tu vida.


Las preguntas
Los niños hacen preguntas a todas horas: «¿Qué es esto?», «¿Qué es aquello?»,
«¿Por qué hacemos esto?» Pero a medida que nos volvemos adultos vamos
haciendo menos preguntas, hasta acabar creyendo que «ya sabemos» las
respuestas.
La mente que deja de cuestionarse cosas, deja de crecer. Por eso
cuestionárnoslas es bueno. Cuando nos cuestionamos lo que creemos saber,
empezamos a expandir nuestra conciencia de nuevo.

Práctica
Cuando hoy te venga una creencia a la cabeza, pregúntate: «¿Es cierta?» El
hecho de cuestionártela puede producirte un momento de claridad que te
permita ver una nueva verdad.


La culpa
Cuando señalas acusadoramente con el dedo a alguien, pasan dos cosas. La
primera es que te quedas atrapado en la actitud de culparle y en su equivalente, la
de ponerte a la defensiva. Echarle la culpa a alguien es una energía estancada que
genera un círculo vicioso en el que intentas justificar tu parte en los hechos, tu
postura, tu «derecho» a sentirte agraviado. Tal vez, a la corta, echarle la culpa a
alguien te haga sentir poderoso, pero a la larga es agotador e improductivo.
Y la segunda es que haces que otras personas sean responsables de tu
felicidad. Y la mayoría de la gente no quiere asumir esta clase de responsabilidad
y además no tienes ningún derecho a pedirles semejante cosa. Hacer que tu
felicidad dependa del comportamiento ajeno es un callejón sin salida. Lo que
estás diciendo es en esencia: «Cuando fulanito y menganito cambien, me sentiré
mejor».
Cuando abandonas el hábito de echarle la culpa a los demás y te
responsabilizas de tus acciones, tus reacciones y tus respuestas, vuelves a ser libre
de decidir con una nueva perspectiva. Te sientes más ligero, te despojas del viejo
manto de la culpa y te adentras en la luz de la autoconciencia y del crecimiento
interior.

Práctica
Imagínate que la culpa desaparece de tu mundo, al igual que los dedos
acusadores y los juicios sobre lo que alguien debería o no haber hecho.
¿Cómo cambiaría tu perspectiva de las cosas? ¿De qué nueva manera
reaccionarías si ya no le echaras la culpa a nadie?
Toma hoy conciencia de ello, vive sin culpar a nadie.


Percibe las cosas tal como son
Cuando vives conscientemente, respondes de manera adecuada a cualquier
situación. Pero cuando no es el caso, te quedas atrapado en las «mil y una cosas»
que están sucediendo a tu alrededor y en las voces de tus narradores interiores. Y
cuando te topas con algún reto en la vida, reaccionas en lugar de responder.
Vivir conscientemente se podría describir como estar en comunión con el
mundo que te rodea, sin que el conocimiento adultere ni distorsione tu
percepción del mundo. Ser consciente te permite percibir lo que te rodea tal
como es, sin proyectar tus ideas preconcebidas, tus juicios ni tus fantasías.

Práctica
Mientras transcurre el día, no te olvides de centrarte en el poder que hay
en ti para conservar la estabilidad y la calma. Así, cuando surja un reto en
tu vida, tenderás mucho más a responder a él que a reaccionar.


El amor incondicional
El apego es cuando te aferras a algo del exterior y lo confundes con el poder que
reside en ti. Cuando crees firmemente que «necesitas» algo para ser feliz, sabes
que te has apegado a esa idea o creencia.
La clase más fuerte de apego es cuando afirmas a sabiendas o sin darte cuenta
que «esto es necesario para quererme y aceptarme». Al hacerlo, conviertes el
amor que sientes hacia ti en un amor condicional, ya que has creado una
expectativa que debes alcanzar para ser feliz.

Práctica
Recuerda hoy que el poder de la vida reside en ti y que no necesitas nada
más para sentirte completo. Eres perfecto tal como eres. Quiérete por el
simple hecho de existir.


Descubre la armonía
Todas las religiones y tradiciones espirituales del mundo tienen un nombre para
el momento en que nos damos cuenta de que existe la armonía. En la tradición
tolteca lo llamamos estar en constante comunión con nuestro creador. Lo único
que nos diferencia a unos de otros son nuestros puntos de vista, ya que
formamos un todo.

Práctica
Contempla hoy a cada persona como una manifestación individual del
todo que constituye la vida.


Sé consciente de tus palabras
«¡No es justo!»
«¿Por qué me ha tenido que pasar a mí?»
«No me lo merezco.»
La mayoría de nosotros hemos dicho frases como las anteriores en algún
momento de nuestra vida sin ser conscientes del efecto que producen.
Cuando usas esta clase de palabras y frases, te conviertes en víctima y te
sientes resentido. En lugar de ver que puedes elegir en la vida, te sientes atrapado
e impotente. Con esta actitud la vida se convierte en una lucha en lugar de en
algo de lo que disfrutar.
Pero la práctica de vivir conscientemente te permite ver que las palabras que
eliges tienen un gran impacto en cómo percibes el mundo. Cuando cobras
conciencia tanto de las palabras que te vienen a la cabeza como de las que salen
de tu boca, puedes elegir usar las que más te convienen.

Práctica
El cazador tolteca aprende a ser consciente de sus palabras y evita decir
cualquier frase dañina o que le roba energía. Toma conciencia de ello, y
repara en las frases negativas que te quitan el poder. Recuerda que siempre
puedes elegir las palabras que usas.


Deja de contarte historias
Tal vez hayas jugado a observar a la gente en un lugar público, un restaurante o
en otro contexto, y a contarte historias sobre lo que son, lo que están haciendo y
las circunstancias que les han llevado hasta allí. Aunque este juego sea divertido,
el problema es que la mayoría de personas lo estamos haciendo casi a todas horas
en la vida cotidiana sin darnos cuenta. Todos tenemos la necesidad innata de
describir lo que está sucediendo ante nuestros ojos.
Cuando conocemos o tratamos a alguien, proyectamos una historia sobre esa
persona basándonos en nuestra visión del mundo o en nuestro particular sistema
de creencias. Todas esas pequeñas historias que nos contamos no son al fin y al
cabo más que suposiciones y pueden empañar nuestra capacidad de ver las cosas
tal como son, sin apegos.

Práctica
Hoy al ver o tratar a los demás sé consciente de las pequeñas suposiciones
que haces sobre ellos. Ten en cuenta que esta clase de juicios de valor son
muy habituales. Y luego intenta observar a las personas sin juzgarlas ni
contarte ninguna historia sobre su vida. Cuando te descubras juzgándolas
o etiquetándolas, adviértelo y recuerda que no tienes por qué creerte las
historias que te estás contando.


Lo verdadero frente a lo ilusorio
Siempre que me siento mal sé que debo cuestionarme algo que tenía por cierto.
Observo ese acuerdo desde todos los ángulos y me pregunto: ¿se basa en algo real
o es ilusorio? Si me he apegado al acuerdo, estaré usando mucha energía para
mantenerlo vivo. Y si he de esforzarme tanto para mantener una idea o una
creencia, significa que no es demasiado sólida, ¿verdad?
La próxima vez que adviertas que una de tus opiniones o valores está siendo
cuestionado, dedícate un momento a identificar qué acuerdo has hecho para
respaldar esta idea. Para mantener tu opinión, ¿necesitas despreciar o desafiar las
opiniones de otros o ignorar una nueva información que ha salido a la luz?
Pregúntate hasta qué punto te has apegado a tus verdades, tal vez te estés
negando a ver la verdad para seguir como siempre.

Práctica
Toma conciencia de ello y dite: «En mi calidad de cazador tolteca,
advertiré cuándo empiezo a forcejear para poder ver la fantasía a la que me
he aferrado. En cuanto la descubra, prometo abandonarla con soltura y
naturalidad».


Las transiciones
¿Qué es lo primero que piensas cuando abres los ojos por la mañana? ¿Qué es lo
último que piensas antes de dormiste? En la tradición tolteca nos fijamos mucho
en la transición de la mente al despertar por la mañana y al sumirse en el estado
de sueño por la noche, porque las transiciones son momentos excelentes para ser
más consciente y gozar de más elecciones.
¿Los pensamientos que tienes al despertar por la mañana y al acostarte por la
noche son agradables? ¿O tu mente está llena de preocupaciones, problemas y
preguntas? Recuerda que no tienes por qué ser un espectador impotente de la
tiranía de tu mente. Ser consciente de tus pensamientos justo antes de esos
momentos de transición te ayuda a comenzar el día y a prepararte para la noche
en el estado mental adecuado.

Práctica
Tómate unos minutos para reflexionar en lo que pensaste esta mañana al
despertar. Recuerda que eres un artista. ¿Son tus pensamientos la obra de
arte con la que quieres empezar y finalizar cada día? Hoy antes de irte a la
cama, llénate con pensamientos de lo que deseas agradecer, de lo que te
gusta de tu vida y de lo que esperas con ilusión que suceda mañana.


Cambia tu actitud
Nuestro narrador interior está interpretando constantemente el mundo,
filtrando nuestras experiencias y percepciones y encasillándolas en lo que ya
sabemos.
Este narrador puede ser un parásito o un aliado. Por ejemplo, si me miro al
espejo y presto atención a mis pensamientos, tal vez me oiga decir cosas como:
«¡Miguel, estás gordo, tienes un aspecto horrible y necesitas perder peso ahora
mismo!» Mi narrador interior está actuando como un parásito, haciendo que me
domestique y me quiera condicionalmente.
Pero si al mirarme al espejo oigo decirme: «Miguel, te quiero mucho, por
cierto, quizá desees perder unos kilos para estar más sano», en este caso mi
narrador interior estará actuando como mi aliado. Escucho mis pensamientos sin
juzgarme, sin justificarme, y me digo: «Este soy yo y me encanta como soy».

Práctica
Plántate ante el espejo y mirándote a los ojos, dite: «¡Este soy yo y me
encanta como soy!»


Ensancha tus horizontes
Si bien la vida tiene el derecho de negarnos algo, en demasiadas ocasiones somos
nosotros los que nos ponemos el no al pensar cosas como: «No soy lo bastante
bueno», «No puedo hacerlo», o «Nunca lo conseguiré».
De esta manera, nos estamos juzgando y rechazando antes de que la vida
pueda expresar lo que ha decidido para nosotros. Este autorrechazo nos impide
llevar la vida con la que soñamos y nos hace caer en la desilusión.
La forma de evitarlo es queriéndote de manera incondicional. Quererte
incondicionalmente te permite disfrutar del mejor amor de tu vida: el tuyo. Esta
clase de amor no se basa en la imagen falsa del ego, sino que te aceptas tal como
eres en ese instante.
Al estar dispuesto a probar cosas nuevas, te respetas a ti mismo. Y cuando la
vida te dice no a algo, lo cual es inevitable a veces, también respetas su decisión
sin juzgarte. Pero ¿quién lo sabe? ¡Tal vez la vida te diga que sí!

Práctica
Toma conciencia de ello, no temas probar algo que esté más allá de los
límites que te has fijado. Sé optimista y da siempre lo mejor de ti. La vida
se ocupará del resto.


Comprendiendo el conocimiento
Nuestra mente necesita ponerle un nombre a todo, describir y comprender las
cosas que suceden en nuestra vida. Al resultado de este proceso le llamamos
«conocimiento», y nos ayuda a entender el mundo y el universo, y a comunicar
nuestras ideas mientras cocreamos el Sueño del Planeta. Sin embargo, el
conocimiento apenas te sirve para conocerte a ti mismo. Tal vez te digas cosas
como: «Soy médico, padre, marido, estudiante», pero estas palabras no describen
más que los papeles que desempeñas en la vida, en realidad no dicen nada sobre
quién eres, porque tú eres mucho más que un símbolo.

Práctica
Hazte la pregunta más importante de todas: «¿Quién soy yo?»
Antes de responderla, recuerda que tú no eres tu trabajo, ni el papel que
desempeñas en la vida con relación a otra persona, ni el rol que aspiras
tener. Tú eres en realidad quien eres en esencia. La respuesta se encuentra
más allá del conocimiento y es inexpresable en palabras. Medita hoy sobre
esto.


Los hábitos
A veces tenemos costumbres que nos hacen sufrir, pero no las abandonamos.
Ello se debe a que esas acciones también nos proporcionan confort. Ser sincero
contigo mismo es la clave para saber si deseas o no abandonarlas.
Cuando observes con sinceridad un hábito del que al parecer no puedas
desprenderte, sucederá una de estas dos cosas: al ver que en el fondo no te hace
ningún bien, te resultará mucho más fácil dejarlo; o quizá descubras que una
costumbre que estabas intentando abandonar por parecerte mala debido a la
domesticación a la que fuiste objeto no es en realidad perjudicial para ti. Y en
este caso renuevas tu acuerdo y en lugar de considerarlo un hábito lo ves como
una «práctica».
En cualquier caso, la clave radica en ser consciente de ello.

Práctica
Al tomar conciencia de cómo te hace sentir en realidad un determinado
hábito, recuperas algo muy importante: tu capacidad para elegir, para
volver a decir sí o no. Quererte incondicionalmente es la clave para saber
lo que te conviene.


Abandona las expectativas ajenas
de quién deberías ser
Muchos llevamos años creando historias sobre nosotros mismos basadas en las
ideas y expectativas de otros y luego intentamos vivir de acuerdo a estas
imágenes falsas que hemos aceptado.
Pero llega un punto en el que te dices: «Este es quien soy, no necesito
contarme ninguna historia». En ese momento ves la perfección inherente a ti y al
descubrirla lo único que tienes que hacer es gozar de la vida. Desde esta nueva
perspectiva puedes lograr que tu vida cambie hacia cualquier dirección que te
parezca adecuada, porque ahora eres libre de elegir. Has dejado de intentar estar
a la altura de las creencias y los ideales de otros.
Por eso los cambios que realizas en tu vida no son para quererte y aceptarte,
sino porque ya te quieres incondicionalmente, para expresarte y vivir con más
intensidad, porque al ser perfecto tal como eres sabes que no necesitas hacer
nada ni alcanzar nada.

Práctica
No te olvides hoy de gozar de tu perfección. Eres perfecto, eres la vida
misma.


Escúchate en tu interior
Hacerte un hueco a diario para ti es tan importante como cepillarte los dientes o
peinarte. Para dar lo mejor de ti resérvate un lugar y un tiempo para ser
simplemente, sin fechas límite, distracciones ni interrupciones. Cuando no tienes
suficiente tiempo para ti, puedes llegarte a sentir irritado, agotado e incluso
quemado.
Vivir conscientemente exige estar presente en la vida, y para estar presente
necesitas escucharte en tu interior. Y lo mejor para aprender a escucharte es
practicar la quietud mental. En cuanto descubras el ritmo de la escucha interior
podrás hacerlo en cualquier momento, por más ajetreado que estés o por más
ruido que haya a tu alrededor.

Práctica
Cierra ahora los ojos y dedica un minuto a permanecer simplemente
sentado en quietud, a escuchar el silencio en tu interior… y a respirar.


Vivir en el pasado
Los recuerdos del pasado pueden impedirte fácilmente disfrutar del presente.
Cuando no los dejas atrás, los acarreas contigo, y entonces todo cuanto ves está
empañado por las vivencias del pasado en lugar de ser quien eres y saber a dónde
deseas ir en el presente.
Algunas de las cargas más pesadas que mucha gente lleva sobre los hombros
tienen que ver con las relaciones. Por ejemplo, cuando piensas en una antigua
pareja tuya, ¿experimentas una sensación de espaciosidad y tranquilidad o se te
hace un nudo en el estómago y se te agolpan un montón de pensamientos en la
cabeza?
Para dejar atrás el pasado olvídate de si tienes razón o de si te han herido.
Cuando te despides de lo que te ha sucedido con alegría y claridad, entras en un
estado más adecuado para crear un brillante futuro.

Práctica
Deséale mentalmente lo mejor a tu antiguo socio, cónyuge, jefe o
arrendatario. Piensa en las cosas buenas que te ha aportado esa
experiencia y olvídate de todo lo demás. Teniendo esto en cuenta, dedícate
hoy a perdonar y a agradecer.


Descubre por qué te juzgas
Cada vez que no estás a la altura de las condiciones que te impones, de tu propia
medida del «éxito», tu juez interior te dice cosas como: «Has fracasado», o «Eres
un inútil».
Otras personas que necesitan imponerte sus condiciones también fortalecen
esos juicios de valor. Y al aceptarlos estás dejando de quererte
incondicionalmente. Pero cuando lo observas, ves que esos juicios solo son
poderosos porque tú crees en ellos.
La buena noticia es que para dejar de hacerlo y ser libre no necesitas dar más
que un solo paso. En cuanto te cuestiones tus creencias, los muros que sostenían
tus juicios sobre ti empezarán a desmoronarse.

Práctica
Pregúntate:

® ¿De dónde vienen mis juicios sobre mí?
® ¿Por qué soy tan duro conmigo mismo?
® ¿Por qué debería elegir aceptar las ideas que otra persona me impone?

Recuerda hoy que eres una creación perfecta del universo y que no hay en
el mundo ¡otra persona exacta a ti! Quiérete exactamente tal como eres.


El Segundo Acuerdo
No te tomes nada personalmente. Nada de lo que los demás
hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en
nuestro propio sueño, en nuestra propia mente; los demás están
en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada
uno de nosotros. Cuando nos tomamos personalmente lo que
alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro
mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo.
DON MIGUEL RUIZ, LOS CUATRO ACUERDOS

Muchas personas me han dicho que de los cuatro acuerdos de mi padre, el


segundo, «No te tomes nada personalmente», es el más difícil de cumplir.
Una forma de verlo es entender que todos —yo, tú y los demás— percibimos
el mundo a través de nuestros sentidos y, por definición, no podemos tener la
misma experiencia que el resto. Aunque vistamos de la misma manera y
hablemos el mismo idioma, cada uno de nosotros tenemos una distinta
percepción de las cosas, y nunca podrá haber dos puntos de vista que sean
exactamente iguales.
Solo puedes ver el mundo con la mirada de otro con tu imaginación.

Práctica
Toma conciencia de ello, advierte que es imposible que nadie piense o
sienta nunca exactamente del mismo modo que tú, porque pensar y sentir
es por definición una experiencia individual. Por lo tanto, es imposible
que conozcas la experiencia de otro, porque tú no eres esa persona.
Recordarlo te permite practicar mejor el no tomarte nada personalmente,
así podrás ser compasivo.


El respeto
Aunque les dé una pila de sermones a mis hijos, aprenderán a respetar a los
demás al observar cómo trato yo a la gente y sobre todo cómo me trato a mí
mismo.
El respeto significa que honro las decisiones de otro. Honro sus síes y sus
noes. El respeto y el amor incondicional van de la mano, no podemos gozar del
uno sin el otro. El respeto, como el amor, es contagioso.

Práctica
Enseñar a los demás a respetar y a amar a todos los seres consiste en
practicarlo en tu propia vida a cada momento. En cada encuentro que
tengas con alguien, pregúntate: «¿Le estoy tratando con respeto?»
Toma hoy conciencia de ello, recuerda que tus acciones son el ejemplo
que das al mundo. Sé un maestro del amor y el respeto honrando a todos
los seres y sus decisiones.


Rompe el círculo de la autoflagelación
Mucha gente cree que la perfección solo se alcanza mediante el trabajo duro y la
dedicación. Esta creencia también la respaldan muchos de los mensajes del
Sueño del Planeta. Aunque no haya nada malo en intentar mejorar, cuando
nuestra felicidad y autoaprobación dependen de alcanzar esta perfección,
estamos poniendo en peligro nuestro propio bienestar.
Desde este punto de vista, si alcanzamos la perfección por un momento, nos
premiamos queriéndonos de manera condicional. Y luego usamos este amor
condicional para motivarnos a seguir persiguiendo esta idea distorsionada de
perfección en el futuro. Y cuando nos sentimos cansados o necesitamos
tomarnos un respiro, nos juzgamos con dureza por hacerlo. Es un círculo vicioso
y con el tiempo acabamos perdiendo la perspectiva y nuestros esfuerzos se
vuelven contraproducentes.

Práctica
Mejorar e intentar superarte en la vida es maravilloso, pero sé consciente
de cuándo te exiges demasiado y solo estás dispuesto a quererte si alcanzas
un objetivo, porque sea lo que sea lo que estés intentando conseguir en ese
momento se ha vuelto contraproducente. Recuerda que no puedes
alcanzar la perfección porque ya la posees.


Recupera la armonía
A mí me encanta estar con otras personas, pero también me gusta estar solo y
disfrutar de la comunión de mi sueño personal. Lo cual es una buena noticia,
porque si no disfrutara estando conmigo mismo, la vida sería muy difícil para
mí, ya que yo soy la persona con la que siempre estoy.
En los momentos en que sufras mientras estás solo, cobra conciencia de que
eres tú quien te estás haciendo sufrir (¡si no hay nadie más en la habitación!). Sea
cual sea la razón que te dé tu mente por estar sufriendo, la causa subyacente es la
falta de armonía de tu Sueño Personal.
¿Cómo puedes recuperar la armonía? Una forma de conseguirlo es hacer
cosas que te hagan sentir feliz y gozar de la vida. Es decir, hacer lo que te
apasiona es un camino que te aleja del sufrimiento.
Recuerda que la finalidad del trabajo interior es disfrutar de la vida. Y una
buena forma de empezar a hacerlo es gozando de la relación que mantienes
contigo mismo.

Práctica
Hoy pasa un tiempo contigo mismo, dedicándote a lo que más te gusta.
Repara en cómo al hacerlo eres más feliz el resto del día.


Un nuevo comienzo
Imagínate tus relaciones más importantes. ¿Quieres a estas personas por lo que
realmente son o por quiénes tú crees que son? La diferencia entre una cosa y la
otra es abismal.
En el primer caso, mantienes una relación con alguien muy cercano a ti
basada en el amor incondicional y en el respeto.
Y en el segundo, vives una fantasía. Estás imponiéndole una imagen a esa otra
persona sin verla tal como es.
Los desengaños amorosos se producen en cuanto ves que la historia que te
habías contado sobre alguien que creías amar no es más que una historia. Al
revelársete la verdad, la historia de pronto se desmorona.
Pero esta verdad, por dolorosa que sea, también es una oportunidad para que
la relación madure enormemente, porque ahora estás dispuesto a ver a esa
persona tal como es.

Práctica
Un desengaño amoroso no tiene por qué ser el fin de una relación, sino
que puede ser un hermoso comienzo basado en el amor incondicional, el
respeto y la verdad. Toma conciencia de ello, recuerda que cuando estés
dispuesto a verte tal como eres, estarás dispuesto a ver a los demás tal
como son.


El poder de tu mente
La mente humana es una herramienta maravillosa, una fábrica de pensamientos
en el sentido literal de la palabra que nos ha permitido crear estructuras
magníficas y desarrollar tecnologías asombrosas a lo largo de milenios.
Pero si no estás atento, tu mente se puede volver demasiado poderosa al
acaparar toda tu atención. Si se lo permites, estará constantemente parloteando o
haciendo comentarios sobre todo lo que haces, dices, ves, tocas, hueles, saboreas
y oyes. Es como tomar un sorbo de vino y decir: «Es un poco seco, ha envejecido
bien, pero noto el sabor del corcho. He probado mejores vinos». En lugar de
disfrutar del momento y paladear el vino, analizamos su sabor, intentamos
descomponerlo y hacerlo encajar en el contexto y el lenguaje que ya conocemos.
De ese modo nos perdemos la mayor parte de la experiencia.
Este es un ejemplo sencillo de cómo tu mente puede ocuparse de narrar tu
vida al explicarlo, compararlo y juzgarlo todo. En lugar de vivir la experiencia tal
como es, creas una historia que se adapte a tus creencias.

Práctica
Tu mente es una herramienta maravillosa, pero el equilibrio es el secreto
para asegurarte de ser tú quien la usas, en lugar de ser ella la que te usa a ti.
Mientras transcurre el día, sé consciente de ello e intenta vivir cada
momento sin dejarte llevar por el impulso de narrar al instante tu
experiencia y juzgarla.


Los celos y la envidia
Cuando te invaden los celos o la envidia, es como una marejada que rompe
contra ti revelando el pegajoso lodo de tus inseguridades, miedos y apegos. Estas
emociones siempre afloran cuando al compararte mentalmente con los demás
crees no ser lo bastante bueno ni tener lo suficiente. Si no te andas con cuidado
podrían darte unos ataques de celos y envidia más sutiles aún al aceptar los
mensajes de la sociedad que te están bombardeando constantemente a lo largo
del día.
Si enciendes el televisor o la radio o te conectas a Internet, al poco tiempo un
mensaje te estará diciendo que de algún modo te falta algo.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de que cuando sientes celos o
envidia de alguien en el fondo es porque aceptas que «te falta algo». Pero
no hay nada más alejado de la realidad. Tú estás completo, lo tienes todo y
eres perfecto, en ti reside el universo entero.


La vida es una película: primera parte
Imagínate que estás a oscuras en un cine viendo en la pantalla la historia de tu
vida, enfrascado en el drama, en el suspense y en los momentos tiernos, hasta
que de pronto tienes un momento de lucidez: ¡durante la última hora te habías
olvidado de que estabas viendo una película! Estabas tan absorto, tan
enganchado a la trama, que te habías olvidado de la realidad, ¡habías creído que
tú eras la película!

Práctica
No olvides que tú no eres los acontecimientos o los episodios que
transcurren en tu vida. Eres mucho más que todo eso. Ante tus ojos
surgirán y desaparecerán muchas situaciones, pero tú seguirás siendo el
mismo. Vivir conscientemente equivale a recordar que la vida es como
una película.


La vida es una película: segunda parte
Imagínate que sales de la sala donde proyectaban la película sobre tu vida y vas a
ver otra en la sala contigua. Una amiga tuya está tan enfrascada viendo el filme
que no se percata de tu presencia. La película te resulta familiar, pero no es la de
tu vida. En realidad, al observarla con más atención te das cuenta de que esta
película no tiene nada que ver contigo. Es la vida de tu amiga y en este filme ella
es totalmente distinta de como era en el tuyo.
Te pones a saltar, gritar y chillar, haciendo todo lo posible para que vuelva a la
realidad, pero está tan cautivada por la trama que no te oye. Al final te das cuenta
de que ¡no puedes influir en ella! Esa película es la suya y de nadie más.

Práctica
En la vida estás proyectando constantemente tu versión de la realidad,
pero tú solo eres responsable de tu Sueño Personal, de cada una de tus
elecciones y acciones. Y te desilusionas cuando crees lo contrario.


La culpabilidad
Lo único bueno que tiene el sentimiento de culpa es que te muestra cuándo has
ido en contra de tus valores morales. Si eres consciente de él, la culpabilidad es
un pequeño codazo que te ayuda a encontrar y recuperar tu integridad.
Pero para la mayoría de personas el sentimiento de culpa es como un mazo
que empuñamos para machacarnos. Cada vez que usas la culpabilidad para
castigarte por un «delito» que tachas de imperdonable, estás por definición
dejando de quererte y aceptarte.
La buena noticia es que nada de lo que has hecho es imperdonable. No
existen esta clase de actos.

Práctica
Al observar la historia de tu vida, ¿de qué actos te sientes culpable?
Mirándote al espejo, dite: «Te perdono. En aquella época lo hiciste lo
mejor que supiste». Toma conciencia de ello, date cuenta de que el
sentimiento de culpa es un pesado fardo que ya no necesitas llevar sobre
tus espaldas.


Las imágenes que proyectas
Cuando estamos en público solemos proyectar la imagen que creemos que los
demás desean ver para encajar en el grupo y ser aceptados. Esta imagen refleja
quiénes creemos supuestamente ser y cómo creemos que debemos
supuestamente actuar. Pero en realidad esta imagen solo existe en nuestra
cabeza. Intentar vivir de acuerdo con ella solo acabará haciéndonos sufrir.
Este es el problema que tiene el afán de proyectar imágenes, puesto que son
ilusorias y solo nos alejan de la verdad de quienes realmente somos.
Como Jesús dice en el Evangelio de santo Tomas: «Cuando perdáis el sentido
de la vergüenza y cogiendo vuestros vestidos los pongáis bajo los talones como
niños pequeños y los pisoteéis, entonces veréis al Hijo del Viviente y no tendréis
miedo». Pero Jesús no se refería a nuestra ropa, sino a las imágenes que hemos
creado de nosotros mismos.

Práctica
Date cuenta de cuándo te muestras ante los demás de una forma que no es
como tú eres. Aunque puedas elegir hacerlo, sobre todo si es beneficioso
para otra persona, lo importante es ser consciente de tu elección. Pero
cuando no sea en beneficio de otro, deja la imagen que estás proyectando
y sé quien eres.


Sacando a la luz tu fanatismo
El fanatismo describe un rígido apego al conocimiento con una
intolerancia excesiva a los puntos de vista contrarios a los de
uno. Surge de la necesidad de creer en algo al cien por cien…
Cualquier cosa que contradiga o cuestione la sostenibilidad de la
creencia es una amenaza directa, y un fanático defenderá su
creencia a toda costa. Los prejuicios, la intolerancia y la violencia
son los instrumentos que usa para imponer la creencia al Sueño
del Planeta.
Sea cual sea la forma que tome el fanatismo, la energía de la que
se alimenta no es el odio ni la ira, sino más bien una forma
extrema de amor condicional hacia uno mismo y los demás. Por
eso en el mundo cualquier creencia maravillosa puede
transformarse en corrupción, ya que el conocimiento controla la
voluntad de una persona para seguir perviviendo.
LOS CINCO NIVELES DEL APEGO

Cuando nuestro apego a una creencia aumenta, la cuestión de en quiénes nos


estamos convirtiendo está estrechamente ligada a lo que sabemos. En el fanatismo,
el nivel más alto de apego, son nuestras creencias las que controlan cada una de
nuestras elecciones. Hemos perdido el poder de elegir.

Práctica
Hoy mira dentro de ti y date cuenta de dónde y cuándo has sido un
fanático. Cuando reconozcas el fanatismo en otros, recuerda que no son
malos ni malvados, sino que solo están confundidos por su gran apego a
una ideología.


La creatividad sirve de catalizador
para el cambio
Mientras cada uno de nosotros creamos nuestro Sueño Personal, muchos nos
quedamos atrapados en nuestra rutina diaria. Por ejemplo, nos despertamos cada
mañana a la misma hora, nos cepillamos los dientes de la misma manera, nos
tomamos nuestro café habitual, seguimos la misma ruta para ir a trabajar,
etcétera.
Cuando reconoces todas las acciones repetitivas que haces cada día, muchas
de ellas sin ser consciente, es fácil ver por qué nos cuesta hacer unos cambios más
importantes en nuestra vida en cuanto a adquirir nuevos hábitos mentales y
creencias, como los de querernos y aceptarnos a nosotros mismos
incondicionalmente. El simple hecho de hacer pequeños cambios en tu rutina
diaria te ayudará a tener presente que de ti depende la vida que llevas y te
recordará el magnífico creador que eres.
La creatividad se da de manera natural cuando vives conscientemente.

Práctica
Para poder recorrer un nuevo camino de la transformación, debes estar
dispuesto a abrir nuevas sendas. Ignora la llamada del camino trillado y
empieza a buscar nuevas posibilidades y visiones. Toma conciencia de ello,
saca el genio de la creatividad juguetona que llevas dentro y haz hoy cosas
distintas de lo habitual.


Sobre darle permiso
Nadie puede someterte si tú no le das permiso para hacerlo. Si una persona te
insulta, te grita o chismorrea sobre ti, puedes escucharla simplemente sin dejar
que te afecte, porque para que sus opiniones hagan mella en ti tienes que darle
permiso. Y este permiso se lo das en cuanto crees sus palabras y aceptas sus
juicios.
Solo te dejas someter por la voluntad de otro al dudar de ti, olvidarte de tu
poder interior y permitir que las creencias que te impone controlen tu intento.
Hoy no estoy oprimido porque no le doy a nadie permiso para oprimirme.
No necesito la aprobación de nadie para expresarme, porque el amor
incondicional que siento hacia mí refleja el poder de mi intento, el origen de mi
fe en mí.
Me merezco ser libre, al igual que tú.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que ningún insulto o juicio de valor
tienen ningún poder sobre ti a no ser que tú los aceptes.


Honra tu cuerpo
Mi padre siempre me decía: «El amor es el perfecto equilibrio entre el
agradecimiento y la generosidad».
Una forma de quererte más a ti mismo es honrar tu cuerpo. Para empezar a
sentirte agradecido por él, acepta el aspecto que tiene en este mismo momento.
Tu cuerpo es el vehículo que te permite percibir el Sueño del Planeta y crear en
él; te sirve aunque esté enfermo o lesionado.
Tendrás este cuerpo durante toda la vida y con el paso del tiempo irá
cambiando y evolucionando. Es perfecto porque está vivo y es el cuerpo que
usarás para expresar el intento a lo largo de tu vida.

Práctica
No puedes dar lo que no tienes, y sentir un equilibrio de agradecimiento y
generosidad por tu cuerpo te permite compartir tu amor con todos los
seres. Sé generoso con tu cuerpo, aliméntalo, permítele descansar y
fortalécelo. Tu cuerpo es perfecto tal como es en este momento, aunque
cualquier narrador interior te diga lo contrario.


Analiza tus creencias
Tus puntos de vista y tu percepción de las cosas es lo que crea tu realidad.
Cuando te apegas a tus creencias, tu realidad se vuelve rígida, estancada y
opresiva.
Como sucede con tantas otras cosas en la vida, te resulta mucho más fácil ver
esta rigidez en los demás que en ti. Pero de poco te servirá, si es que te sirve de
algo, hacer un inventario de lo ajeno.
Toma conciencia de ello, examina tus creencias e ideas para ver cuáles se han
estancado y ya no te sirven. La vida te dará un montón de oportunidades para
hacerlo.

Práctica
La próxima vez que te descubras juzgándote a ti o juzgando a los demás,
pregúntate: «¿Qué creencia origina este juicio de valor? ¿Sigue siendo
válida esta creencia para mí o el juicio ha sido una reacción automática?»
Toma conciencia de ello, recuerda que tienes el poder de cambiar tu
mente. Abandona cualquier creencia que ya no te sirva.


Siempre puedes elegir
¿Has dicho alguna vez: «No tengo elección; no me queda más remedio que
hacerlo»? Esta clase de frases son sobre todo muy habituales cuando debes
cumplir con una obligación que has asumido mediante el Sueño del Planeta,
como ir a trabajar, estudiar u ocuparte de tu familia. Pero en el fondo esta
afirmación no es cierta, y además es la base de cualquier domesticación. Sean
cuales sean las circunstancias de tu vida, siempre puedes elegir. No
desaproveches esa posibilidad diciendo «No me queda más remedio» y
creyéndotelo.

Práctica
Recordar que siempre puedes elegir es la mejor forma de contrarrestar la
domesticación. La próxima vez que te sientas obligado a hacer algo,
recuerda que no tienes por qué realizarlo a no ser que quieras. Si eliges
llevarlo a cabo, dite antes: «Quiero hacerlo».
Sin duda habrá algunas situaciones en las que te descubrirás diciéndote:
«No quiero hacerlo». ¿Y sabes qué? Pues no lo harás, porque ejercitarás tu
poder de elegir.


Ser libre
Si no te andas con cuidado, puedes crear una imagen o proyección falsa tanto del
significado de «ser libre» como del de amar incondicionalmente.
Cuando nos apegamos a esta imagen, puedes corromperla, convirtiéndola en
un ideal a alcanzar en lugar de ser consciente en todo momento de lo que sientes.
Por ejemplo, pongamos que en una determinada situación te invaden los celos.
Cuando sientes una emoción como esta que no coincide con tu imagen
idealizada del amor incondicional, sientes la tentación de creer en la imagen falsa
e imponer una condición que la sustente. Y entonces te juzgas por tu reacción
emocional diciéndote algo como: «¡Deberías ser más espiritual!» De este modo la
noble imagen de libertad y amor incondicional se ha acabado convirtiendo en
una herramienta para domesticarte.
Pero si te aceptas incondicionalmente, incluyendo el hecho de que acabas de
reaccionar poniéndote celoso, esta actitud te permitirá liberar tu energía y
superar la emoción, en lugar de reprimirla y negar la verdad. Aceptarte
incondicionalmente te deja ver las cosas desde una cierta distancia, porque ya no
intentas echarle la culpa a nadie o defenderte, simplemente lo aceptas todo como
es.

Práctica
Acéptate hoy en todos tus aspectos. Olvídate de la imagen de perfección
que has creado en tu mente y se consciente de que eres perfecto tal como
eres en este mismo momento.


Compasión frente a lástima
En nuestra sociedad, los conceptos de compasión y lástima suelen usarse de
manera intercambiable sin ver que ambos son muy distintos.
La compasión es preocuparte por el bienestar de los demás respetando al
mismo tiempo su libre albedrío. Significa estar ahí para alguien, respetando a la
vez sus virtudes y capacidades. Te ofreces para echarle una mano, pero tu amigo
es el que decide si acepta tu ayuda o no.
La lástima en cambio es sentir pena por otra persona y cargar con su
problema o intentar resolverlo. Si no le dejas ver nunca lo poderoso que es su
intento, le estarás haciendo un flaco favor. La lástima es cuando dejas que tu
interés por una persona te abrume y entonces deseas meterte en su vida tomando
decisiones por ella y ayudándola, cuando es totalmente capaz de superarlo sola, y
es precisamente eso lo que debería hacer. Cuando alguien te da lástima, no estás
respetando a esa persona.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de la diferencia entre ser compasivo
y sentir lástima por alguien. La próxima vez que te descubras proyectando
en los demás cómo crees que deberían ser, sin respetar su derecho a elegir
por su cuenta, deja de hacerlo. Sé en su lugar compasivo con ellos.


Haz callar al juez
La palabra tolteca significa «artista», y el lienzo para el arte tolteca es la propia
vida.
Si ves la vida con la mirada de un artista, descubrirás que todo es un proyecto
en construcción, una obra de arte interminable. A cada trazo que das con el
pincel, crece y se desarrolla, aunque no siempre dispongas de un bosquejo que te
sirva de guía. Cada pincelada es perfecta por el simple hecho de existir.
Pero si ves la vida con la mirada de un juez y del amor condicional, dejará de
ser una obra de arte y se convertirá en una serie de metas que alcanzar y en una
competición que ganar. En este caso te alegrarás cuando las cosas te vayan «bien»
y te deprimirás cuando te salgan «mal». Ver la vida de esta manera puede ser una
experiencia muy difícil.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de cómo ves los altibajos de la vida.
¿Estás intentando «ganar» o vives considerando que todo cuanto te sucede
es una creación artística de la vida? Sé un artista en vez de un juez.


Juega a interpretar un personaje
En la infancia muchos jugábamos con nuestros amigos a interpretar distintos
personajes, como policías y ladrones, Barbies, superhéroes, y otros parecidos. En
esta clase de juegos asumíamos la identidad de un determinado personaje y
mientras duraba el juego fingíamos ser alguien que no éramos. Pero en cuanto el
juego se acababa, nos olvidábamos de esa identidad y volvíamos a ser nosotros
mismos.
En la adultez solemos jugar una versión de este juego en ciertas situaciones
sociales. Es decir, nos ponemos una máscara al relacionarnos con otras personas
en un escenario en particular, como una fiesta, un cargo laboral o incluso una
reunión familiar.
A veces tenemos que ponernos la máscara para adaptarnos a la dinámica del
grupo. En muchas ocasiones estas máscaras son benignas, representamos el papel
de hijo servicial, de empleado o incluso de «autor éxito de ventas» en
determinadas circunstancias y luego volvemos a ser quienes realmente somos. El
problema está cuando nos olvidamos de sacarnos la máscara y creemos ser el
personaje que hemos estado representando. Con el paso del tiempo estas
máscaras se convierten en cargas pesadas y sacárnoslas puede ser muy liberador.

Práctica
¿Qué identidades has adoptado? ¿Cómo plasmas estas identidades en el
mundo? ¿Quién eres sin la máscara? Recuerda que hay algunas situaciones
en las que puedes decidir ponértela sin ningún problema, pero ¡no te
olvides de que no es más que una máscara!


Tu zona de comodidad
No es fácil desprenderte de tu identidad, sobre todo cuando las cosas que crees
de ti (incluso las que te hacen sufrir) te proporcionan una zona de comodidad.
Pero si tu autoestima depende del conocimiento, la posición social o de otros
papeles temporales que asumas en la vida, podría fracturarse en cualquier
momento. Aunque seguir viviendo en tu zona de comodidad te resulte agradable
por el momento, cuanto más intentes seguir como siempre, más te costará ver la
realidad y ser consciente de ella.
Con la práctica continuada de vivir conscientemente, descubrirás que eres
mucho más grande que cualquier identidad que hayas adoptado. El
descubrimiento de que eres atemporal e ilimitado es poderosísimo, es como
soltarte de la barandilla cuando estás seguro de no poder caerte.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, sal de tu zona de comodidad recordando
que eres mucho más grande que cualquier cosa que conozcas. No temas
probar algo nuevo, recuerda que el «fracaso» es imposible.


Mantén las proyecciones a raya
En nuestra mente creamos una imagen de cómo debería comportarse todo el
mundo, incluidos nosotros. Por ejemplo, si vemos que una amiga se toma algo
personalmente, la juzgamos pensando que no está a la altura de la imagen ideal
de alguien que «nunca se toma nada personalmente». Pero ahora tenemos dos
problemas en lugar de uno, porque nuestra amiga se ha ofendido y además
creemos que se toma las cosas demasiado a pecho.
Acepta los sentimientos de tu amiga y apóyala. Es difícil no proyectar cómo te
gustaría que hubieran ido las cosas, pero amar a alguien incondicionalmente
consiste en esto.

Práctica
Despréndete hoy de la imagen que te has hecho de alguien cercano a ti y
también de la autoimagen que estás intentando proyectar.
Percibe a los demás tal como son y deja que te amen por quien eres:
una persona que se quiere a sí misma incondicionalmente.
Hoy intenta repetir esta afirmación: «A partir de este momento puedo
dar lo que realmente tengo, y lo que tengo es el amor incondicional que
irradio con cada latido de mi corazón. Te quiero y lo afirmo con la
completa libertad de la que gozo en la vida».


Las etiquetas
Tu mente, como la de todo el mundo, tiende a identificarlo y etiquetarlo todo
automáticamente: árbol, desconocido, color amarillo. Sin darte cuenta empiezas
entonces a anticiparte a lo que estás a punto de ver basándote en lo que conoces.
Cuando esto te sucede, eres menos consciente a medida que tu perezoso cerebro
pasa por alto las distinciones. Te pierdes la identidad única y la riqueza de la
gente y comparas las experiencias del presente a las del «pasado», en lugar de
explorarlas tal como son.
Cuando contemplas en cambio la vida sin etiquetarlo todo y sin albergar
expectativas, se te revelan las maravillas de este precioso momento.

Práctica
Para ser más consciente en la vida advierte las sutilezas en todo. Fíjate en
las diferencias en vez de en las similitudes. Cuando te relaciones con
alguien que «conozcas», actúa como si acabaras de conocer a esa persona
por primera vez. Repara en su mirada, sus actos, escucha lo que dice. Este
es un ejercicio fundamental para vivir conscientemente.


Viviendo en el futuro
«¿Qué quieres ser de mayor?» Los adultos solemos hacerles esta pregunta tan
divertida y habitual a los niños pequeños. Pero también se puede interpretar
como uno de los primeros ejemplos de cómo nos domestican al inculcarnos la
idea de que la vida empieza en algún momento del futuro.
Con demasiada frecuencia nos decimos que seremos felices cuando ocurra
algo que deseamos en el futuro: «Seré feliz cuando me licencie/me case/consiga
un buen trabajo/tenga hijos». El resultado es un ciclo de establecer y alcanzar
hitos, para acabar descubriendo al conseguir cada uno de esos hitos que no nos
ha dado la felicidad que creíamos. Por eso muchos grandes maestros de todas las
tradiciones del mundo han hecho hincapié en la importancia de vivir el ahora.

Práctica
Cuando vives conscientemente, te das cuenta de que la felicidad y la
alegría existen en el presente. Si no puedes encontrarlas en él, no las
encontrarás en ninguna parte.


Implicarte en la vida
Desde la perspectiva tolteca, un espejo claro es cuando ves cada situación de la
vida tal como es, sin empañarla con la bruma de tus creencias y puntos de vista.
Desde este estado de claridad cobras conciencia de que implicarte en la vida es
un acto de amor y que elegir la vida que deseas llevar es quererte
incondicionalmente.
Afrontar la vida como una obra de arte basada en el amor que sientes por ti te
permite tomar cualquier camino que decidas seguir. No dejas que los demás te
domestiquen ni sientes la necesidad de domesticar a los demás para que vean las
cosas desde tu punto de vista. Consideras tus opciones, y tus acciones son
genuinas.

Práctica
Al tomar conciencia ves cada situación con claridad sin empañarla con la
bruma de tus creencias, lo cual te permite actuar lo mejor posible al
quererte y crear así un mundo lleno de paz.


Ve el miedo por lo que es
El miedo solo tiene una función en la vida: mantenernos a salvo del peligro.
Cuando estamos ante un peligro real, el miedo nos protege al decirnos que nos
quedemos quietos, luchemos o huyamos. Es una emoción normal que todos
hemos sentido. Pero el miedo que nos impide vivir la vida con autenticidad es
otra clase distinta de miedo. Es un miedo irracional, y no surge ante un peligro
real, sino imaginado.

Práctica
La próxima vez que sientas miedo, pregúntate si te encuentras ante un
peligro real. Si no es así, sabrás que lo que te produce miedo no es más que
una ilusión. Desprenderte de esta ilusión es quererte a ti mismo y este acto
te permite vivir en paz.


La clave para la transformación
La mayoría de personas no vivimos en un monasterio o en un ashram rodeados
de personas que practican el silencio o la meditación, o que están rezando
constantemente, sino en el Sueño del Planeta, e interactuamos constantemente
con personas cuyos niveles de conciencia son diversos. Mientras interactúas con
los demás y deseas que tus relaciones sean armoniosas, recuerda que la armonía
empieza por uno mismo.
A medida que te vuelves más consciente de ti y te amas y aceptas por quien
eres, consigues ser más capaz de dar a los demás lo que tú esperas recibir a
cambio. ¿Recuerdas las antiguas máximas de «predica con el ejemplo» o de «no
puedes dar lo que no tienes»? Solo podrás querer y aceptar incondicionalmente a
los demás cuando te quieras y aceptes incondicionalmente a ti.

Práctica
La clave para cualquier clase de transformación es vivir conscientemente,
y la mejor forma de empezar a serlo es aceptar tu verdad y quererte
exactamente tal como eres en este mismo momento. Con la libertad que
da la vida, dite: «Te quiero».


No deposites tu fe en el lugar equivocado
Sin darnos cuenta depositamos nuestra fe en muchas cosas externas. En realidad
tenemos mucha fe en cosas que damos por sentadas. Por ejemplo, al acostarnos
por la noche creemos que el sol saldrá por la mañana. Cuando le damos al
interruptor de la luz, tenemos fe en que la habitación se iluminará. Muchos
creemos que nuestros amigos íntimos y los miembros de nuestra familia nos
ayudarán cuando lo necesitemos.
Pero la persona más importante en la que debes depositar tu fe es en ti. Por
desgracia, hay mucha gente que no cree en sí misma. En su lugar se juzgan, se
menosprecian en su fuero interior y dudan de sus propias capacidades. Cuando
uno se trata de esta forma no es de extrañar que haya tanto sufrimiento en el
mundo.
Al creer en el poder que hay en ti aprendes a confiar en tus decisiones y
entonces te abres a un mundo lleno de nuevas posibilidades.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que ya posees todas las respuestas. A
veces necesitarás a los demás para que te ayuden a encontrarlas, pero la
respuesta más importante está en tu interior. Toma hoy conciencia de ello,
date cuenta de que tu vida puede tomar cualquier dirección que te
propongas.


Busca una nueva melodía
«Yo debería, debería, debería.»
«Él no debería, ella no debería, ellos no deberían.»
Piensa en la serie de creencias a las que te has apegado, en tus «debería» y tus
«no debería» como una única melodía sonando en tu mente.
¿Estás intentando a todas horas imponérsela a los demás? ¿Lo haces incluso
sin darte cuenta? En algunos casos la melodía que suena en tu cabeza ni siquiera
la has compuesto tú y a veces no es ni tan solo la que desearías oír.
Si en tu cabeza sigue sonando esta única melodía, nunca te abrirás para
escuchar las que suenan a tu alrededor. Estarás dejando que tu apego a una
melodía en particular —es decir, a tus creencias— te controle.

Práctica
Toma conciencia de ello, escucha hoy las melodías de otras personas.
Quizás aprendas alguna cosa de ellas o puedas aportarles algo. Observa
por lo menos adónde te lleva la música. Al dejar de apegarte a lo que crees
que la melodía debería ser, te abres a la posibilidad de crear una hermosa
composición propia o en colaboración con otras personas para
compartirla.


Aprende a manejar la ira
La ira es una emoción humana muy común. Por más que hayas evolucionado
espiritualmente, en momentos de una gran pérdida, traición, dolor o injusticia la
ira te puede nublar la razón.
En muchos casos, viene acompañada de un «no» a cualquier cosa que te esté
ocurriendo en ese momento. Así que usas la ira para expresar tu intento. Decir
no en un estado de ira le añade fuerza a tu no y por un momento te sientes
poderoso. Pero este sentimiento de poder es ilusorio, y cuando la ira desaparezca,
te quedará siempre una sensación desagradable. Y además hará sufrir a los que se
topen con ella.
Pero lo cierto es que no te hace poderoso, sino que al comunicar tu intento
con ira estás perdiendo tu poder.
Toma conciencia de ello, date cuenta de que no necesitas aferrarte a la ira
para expresar tu intento. Puedes decir no con la mente serena, incluso de la
forma más sutil, porque sabes que aunque lo digas de este modo ya estás
expresando el poder de tu intento.

Práctica
Imagínate a alguien gritando a voz en cuello, haciendo aspavientos e
intentando intimidar para imponer su punto de vista a otra persona que,
manteniendo la calma, está centrada e intenta comunicar con claridad y
determinación su opinión. ¿Quién crees que de verdad tiene la sartén por
el mango en esta situación?
La próxima vez que sientas que estás a punto de estallar, procura
tranquilizarte antes de manifestar tu intento.


Tómate un tiempo para curarte
Tus heridas emocionales, sean importantes o nimias, alimentan al «parásito» de
la mente, ya que los pensamientos negativos que sustentan la herida acaparan tu
atención.
Cuando esta relación entre la mente y el cuerpo emocional se centra en una
herida del pasado, el parásito crece al tiempo que usa la herida emocional para
mantenerte atrapado en la bruma de la negatividad.
El perdón, en cambio, cura cualquier herida y, mientras esta va sanando, el
parásito ya no puede usarla para seguir haciéndote sufrir. Perdonar es aceptar
que te han herido y dejar de aferrarte a ello. Puedes aprender de la experiencia
que te ha hecho sufrir e incluso llorar si la herida te sigue doliendo en tu cuerpo
emocional, pero el perdón impide que el parásito siga usando la herida para
hacerte sufrir y reforzar una afección en tu mente.

Práctica
El tiempo todo lo cura, y cuando te tomas el tuyo para recuperarte de una
herida, estás siendo compasivo contigo mismo y manifestando un acto de
amor.
Sé bondadoso contigo hoy.


Cobra conciencia de los mensajes
La televisión, la radio, Internet, los libros y las revistas pueden ser herramientas
maravillosas para ayudarte a aprender y amenizarte la vida en el Sueño del
Planeta. Pero si no tienes cuidado también pueden robarte la conciencia y
arrastrarte al pozo del sufrimiento.
Recuerda que cada vez que usas los medios de comunicación estás dejando
que tu mente se quede atrapada en el sueño de otros. Al observar estos mensajes
exteriores puedes descubrir cuáles son inspiradores para ti y cuáles avivan tus
historias llenas de juicios de valor, amor condicional y domesticación.
Todo el mundo comparte su arte con palabras, símbolos, imágenes e
historias. De ti depende qué arte dejas que componga tu creación y forme parte
de tu Sueño Personal.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de cómo te sientes cuando te
enganchas a un programa televisivo, una página de Internet o un libro.
¿Qué historias te hacen sufrir? ¿Cuáles elevan tus vibraciones y fomentan
lo mejor de ti?


Sé consciente del poder de tu intento
Siempre estás manifestando algo. Date cuenta cómo con cada acción que realizas,
desde respirar y mover los brazos hasta cada pensamiento que verbalizas o no,
estás haciendo que suceda algo. Estás iniciando un cambio.
La mente suele etiquetar las acciones sencillas de comunes y corrientes. Pero
en realidad todos podemos hacer milagros, y los estamos manifestando a cada
momento con el poder del intento.

Práctica
Toma hoy conciencia de cómo expresas tu intento y de cómo lo
manifiestas en el mundo por medio de la más sencilla de tus acciones.
¡Estás vivo!


Deja de querer tener razón
En la vida llega un momento en que te cansas de querer tener razón, sobre todo
cuando descubres cómo esta necesidad de alimentar al ego afecta tus relaciones
más importantes. Tu apego te impide ver más allá de la punta de tu nariz,
empaña las relaciones que mantienes con las almas hermosas que solo desean ser
amigas tuyas o quererte.
La buena noticia es que cuando ves cómo se construyen los filtros del
conocimiento te das cuenta de que los cambios duraderos solo vienen de tu
interior. Es una gran responsabilidad, pero significa que todos somos capaces de
desprendernos de esos apegos y filtros.

Práctica
La próxima vez que te descubras defendiendo tu postura con uñas y
dientes y anteponiendo tu ego a la verdad o a la colaboración, pregúntate
tomando una cierta distancia: «¿Prefiero tener razón o ser feliz?» A
menudo podemos resolver nuestros desacuerdos sin que hayamos de tener
razón al cien por cien todo el tiempo.


Sé fuerte en los momentos difíciles
A lo largo de tu vida surgirán situaciones que a veces te parecerán insuperables.
Cuando yo me topo con un obstáculo y la vida parece ponerse muy difícil, el
amor incondicional que siento por mí me da la fuerza para seguir adelante.
Acepto los altibajos del viaje de la vida sintiendo un amor incondicional hacia
mí y hacia las personas de mi vida al comprender que el presente es el único
momento en el que estoy realmente vivo, el futuro no es más que una proyección
que aún está por llegar.
Mientras haya vida, todo es posible.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda amarte y amar a los demás de forma
incondicional cuando las cosas se pongan difíciles. Solo el amor te
permitirá superar los obstáculos con paz.


El Yo Verdadero
Mientras te implicas en la vida, tu conciencia es como una flor que se está
abriendo y cerrando continuamente a lo largo del día. La conciencia y el apego
mantienen una relación inversa; es decir, cuando dejas de ser consciente, tu
apego aumenta. Y a medida que eres más consciente, tus apegos se van
reduciendo y debilitando.
Al margen de lo apegado que estés a cualquier creencia o idea, tú siempre eres
tu Yo Auténtico, lo que ocurre es que te olvidas de ello cuando te distraes.

Práctica
Muchas tradiciones religiosas y espirituales del mundo han creado
disciplinas que te permiten vivir en un estado de armonía y ser consciente
de tu Yo Verdadero: como la oración, la meditación, el yoga, los cánticos,
el baile y muchas otras. Si realizas cualquiera de estas maravillosas
prácticas, recuerda que el objetivo de todas ellas es hacer que vivas
conscientemente.


Las acciones de los demás
Una de las cosas que te quitan más energía es dejar que las acciones de los demás
respecto a ti te afecten. Las acciones de los demás son siempre cosa de ellos, se
basan en sus puntos de vista y en su Sueño Personal.
Así que, cuando te tomas a pecho algo que alguien dice o hace —es decir, te lo
tomas personalmente—, estás creando el acuerdo de que aceptas como cierto lo
que esa persona está diciendo.

Práctica
El mecanismo de defensa es una señal de que te estás tomando algo
personalmente y de que además has creado el acuerdo de aceptar las
palabras o acciones de otro. Cuando te descubras poniéndote a la
defensiva, significa que crees que lo que esa persona está diciendo o
haciendo podría ser verdad. Si tiene razón, la forma más rápida de
pacificar la situación es aceptándolo y haciendo en ti cualquier cambio que
creas necesario. Y si no la tiene, deja que sus palabras te resbalen como la
lluvia cayendo sobre un paraguas.


La igualdad
La labor principal del ego es proteger la falsa imagen de un ego separado. La
única manera de conseguirlo es reforzando el espejismo de la importancia
personal.
Las voces interiores que dicen «Soy mejor que tú» o «Tengo más cosas que
tú» reflejan un profundo trasfondo de importancia personal en nuestra sociedad.
Nuestros egos colectivos han creado muchos mecanismos para respaldar estas
ideas tan ilusorias, y perseguir estos falsos ideales lleva a las comparaciones poco
sanas, la competitividad y a la violencia.
Vivir conscientemente es la clave para sacar a la luz está vana ilusión y el
antídoto para combatirla es el amor incondicional. Tú, yo y todas las otras
personas del mundo somos iguales. Todos somos expresiones de la conciencia.
Somos Uno. Cuando nos amamos unos a otros sin condiciones, creamos un
sueño de perfecta armonía. Yo lo llamo el cielo en la tierra.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, recuerda que cada persona que veas,
encuentres y trates forma parte de ti. Lo que haces a los demás te lo estás
haciendo a ti mismo. Querer y aceptar la divinidad que hay en todos los
seres es reconocer la divinidad que hay en ti.


Advierte que tienes opciones
La vida siempre te ofrece alguna alternativa, aunque no te des cuenta. Sea lo que
sea lo que ocurra en tu vida, puedes elegir cómo reaccionar a ello. Pero si no
vives conscientemente, te dejarás llevar por las reacciones automáticas o por los
hábitos y entonces no podrás elegir. Aquí está la diferencia entre «debo» y
«quiero».
Por ejemplo, yo he elegido trabajar porque he elegido cumplir con esta
responsabilidad en mi vida. Si viera el trabajo a través de los filtros del «debo»,
me costaría disfrutar de lo que hago porque estaría renunciando a mi elección y
obligándome a hacer algo. Pero si veo el trabajo a través de los filtros del
«quiero» es porque he dirigido mi intento hacia esta dirección, trabajo por
voluntad propia. Recordarlo es lo que marca la diferencia en el mundo. Reconoce
que siempre tienes elección, y en cuanto hayas tomado una decisión, síguela sin
resistirte a ella. No «debes» hacer muchas cosas porque no te queda más
remedio, sino que decides realizarlas por muchas distintas razones.

Práctica
¿Qué eliges hacer hoy? Pase lo que pase, sea bueno o malo, sé consciente
de que eres tú quien decide cómo quieres reaccionar. Toma conciencia de
ello, ve tus actividades diarias como oportunidades para elegir cómo
quieres actuar en la vida.


El parásito y el aliado
Todos tenemos voces sonando en nuestra cabeza. Son las palabras, los
pensamientos y las historias que tienen el poder de llenarnos con la cálida luz del
sol o asfixiarnos con el esmog mental. Cuando escuchas las voces en tu cabeza,
¿estás oyendo palabras cargadas de miedo y juicios e historias que originan
conflictos y luchas interiores? ¿O palabras de apoyo, amor incondicional y
autoaceptación? El primer tipo de voces son como un parásito intentando
chuparte la energía. Y las del segundo son tus aliadas, pues te hablan del ser
hermoso que tú eres.
Para ser tu mejor amigo transforma las voces que oyes en tu cabeza
cambiando tu diálogo interior, palabra por palabra, en conversaciones positivas.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de las distintas voces que te hablan a
lo largo del día. Una te dice la verdad y la otra solo mentiras. Las
distinguirás por lo que cada una te hace sentir. La que es tu aliada nunca te
llevará por mal camino.


Tus suposiciones
Si ves tres cuartas partes de un círculo, aunque le falte una cuarta parte
reconocerás esta figura. Lo mismo te ocurrirá con los dos lados de un triángulo.
Basándose en las experiencias del pasado, la mente también llena la información
incompleta que recibe con las creencias a las que está apegada y entonces
presupone que conoce el futuro.
Si bien hacer suposiciones sobre figuras geométricas no tiene consecuencias
importantes, cuando se trata de las interacciones humanas, las suposiciones
basadas en las experiencias del pasado pueden causar estragos en tu vida. A esta
clase de suposiciones se les llama prejuicios. Aunque a menudo tengan que ver
con la raza, el sexo o la religión, los prejuicios de la mente también pueden ir
mucho más allá de estos ámbitos.
Por ejemplo, si conoces a alguien que tiene un cochazo o una lujosa mansión,
¿qué supones sobre su personalidad? Si conoces a alguien en un lugar de trabajo
en particular o en un comedor de beneficencia, ¿qué supones sobre esta persona?

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de las suposiciones y prejuicios
mentales. Ser consciente de tus prejuicios automáticos es el primer paso
para abandonarlos.


Despójate del artificio
Tu nombre y el cuerpo que representa en el Sueño del Planeta son símbolos
vacíos, cuyo significado y definición son la expresión de tu intento mientras vives
la vida. Tu verdadero yo es el ser vivo, el punto de percepción que da vida a estos
símbolos.
Pero con frecuencia tomamos nuestro cuerpo y nuestro nombre por quienes
somos y esto acaba haciéndonos sufrir.
Tú no eres tu cuerpo ni la etiqueta que le has puesto, sino que eres vida y
amor. Eres la fuente del amor y por lo tanto dispones de bastante amor como
para compartirlo con todos los seres a lo largo del camino de tu vida.
Tu nombre y tu cuerpo representan la expresión del amor que tu intento ha
manifestado.

Práctica
Hoy sé la fuente de amor que eres. Considera que tu nombre, tu identidad
y tu aspecto no son más que expresiones de quien eres por medio del amor
que manifiestas. Olvídate de tu cuerpo y tu nombre e imagínate qué
aspecto tendría tu Yo Verdadero.


La imposición
Cuando comprendes qué es la domesticación y el papel que desempeña en las
relaciones, entiendes que una imposición no es más que un intento de
domesticar a otro para que comparta tu punto de vista.
La domesticación es simplemente imponer a alguien tu idea de lo que debería
hacer, pensar o ser. Es una afirmación de que tu sistema de creencias es superior
al suyo. Adoptas el papel de director de cine en la vida de otro, diciéndole:
«Quiero que hagas este papel y que te comportes de este modo». Si bien puedes
decidir el papel que tú harás en tu vida, no puedes elegir el de otro.
Una imposición es una consecuencia del amor condicional.

Práctica
Cuando entiendas qué es una imposición (un intento de domesticar a otro
para que adopte tu punto de vista), te resultará mucho más fácil evitarlas.
La próxima vez que te descubras discutiendo con alguien, pregúntate:
¿Estoy intentando domesticar a esta persona? ¿De qué modo su
domesticación fortalecerá mi ego y mi sensación de importancia personal?
¿Qué creencia estoy intentando proteger?
Cuando amas a los demás incondicionalmente, aunque no coincidas
con ellos, es muy poco probable que tus desacuerdos se conviertan en
imposiciones.


Sé consciente de tu infinito potencial
Estás rodeado de posibilidades por todas partes. Este instante —este ahora— es
tu potencial. Avanzar en cualquier dirección es elegir: estás diciendo sí a algo y
no al resto. Esto es cierto tanto si eres consciente como si no lo eres de las
infinitas posibilidades que encierra cada momento.
Cuanto más te apegas a algo, más se nubla y estrecha tu visión, a veces hasta el
extremo de estar convencido de que solo hay un modo de actuar. Tu apego a una
creencia te impide ver más allá de esa posibilidad. Así que, a medida que de
forma consciente dejas de apegarte a una creencia que ya no te sirve, tus
opciones parecen aumentar y expandirse. Pero en realidad es tu perspectiva la
que está incrementándose, junto con todas las posibilidades que conlleva.

Práctica
Hoy recuerda que para ti todas las posibilidades están abiertas en la vida,
los únicos obstáculos para alcanzarlas son las cadenas a las que tú mismo
te has encadenado. Elige ahora romperlas.


El perdón
En el Sueño actual del Planeta, la domesticación es una realidad prácticamente
para todo el mundo. En la mayoría de los casos, es también una necesidad. Si no
se diera un cierto grado de domesticación, no podríamos funcionar en la
sociedad. Por eso mi padre a veces les dice a los padres primerizos: «Asegúrense
de domesticar a sus hijos antes de que otra persona lo haga».
Aunque no tengas hijos, fuiste niño en el pasado y por lo tanto te
domesticaron. No lo olvides mientras piensas en quienes lo hicieron. Estaban
intentando ayudarte a sobrevivir en el mundo y funcionó. Verlo de esta forma
hace que te resulte mucho más fácil perdonarles. En aquella época intentaron
hacerlo lo mejor que supieron.

Práctica
Toma conciencia de ello, procura perdonar a las personas que alguna vez
hayan intentado domesticarte para que adoptaras su punto de vista. No
intentaban manipularte, sino hacer lo mejor para ti. Ahora puedes elegir
por tu cuenta qué conductas y creencias te sirven. Esta es la definición de
ser adulto.


Cambia con amor
Cuando dejas de juzgarte y criticarte y te aceptas tal como eres, ya no deseas
cambiar movido por el amor condicional, sino que expresas el amor que sientes
hacia ti en forma de pasión. Cuando te apasiona lo que haces, la inspiración te
permite ver lo que puedes llevar a cabo en la vida y entonces decides manifestarlo
con tu talento. La pasión es lo que te empuja a perseverar hasta alcanzar lo que te
has propuesto. Es un acto de amor.

Práctica
Acéptate y quiérete hoy totalmente. En lugar de censurarte y tener miedo,
puedes, desde este estado de amor, hacer cualquier cambio. Por eso, el
cambio que hagas en tu vida tenderá mucho más a transformarse en
pasión y cualquier resultado será perfecto, porque habrás disfrutado del
viaje.


No te acomodes en tu rincón
Cuando te acomodas en tu zona de seguridad porque te sientes cómodo y seguro
en ella, te identificas con el modo de pensar de este es quien yo soy. Desde esta
perspectiva lo peor imaginable que te puede pasar es que tu situación cambie.
Pero las estructuras en las que tanto tiempo y energía has puesto desaparecerán
un día y eso será terrible para ti.
Sin embargo, nos sucede una y otra vez en diversos grados a lo largo de
nuestra vida. Si crees que algo debe seguir como hasta ahora para sentirte bien, es
que te has apegado a ello y lo has acabado tomando por quien tú eres.
Y si las circunstancias externas cambian, y todo cambia, ¿cómo reaccionarás?
Si te has identificado con esa situación, tendrás que defenderla a capa y espada y
pelearte por ella. Tendrás que justificarla con definiciones y razones. Es decir,
habrás creado un apego.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de que ninguna circunstancia
externa define quién eres. La fuerza vital que tú eres no necesita de nada
externo para sentirse realizada, es el ego el que intenta hacer que lo finito
sea infinito, haciéndote de ese modo sufrir.
Sabiéndolo, prueba hoy algo nuevo.


No dejes que una relación
te estropee las otras
Cada relación es única, al igual que las personas que las componen; no han
existido antes y los restos de las relaciones del pasado solo perduran en la
memoria.
Si no vives conscientemente, los vestigios de una relación anterior pueden
condicionar una relación del presente. Puedes aferrarte a un momento del
pasado y proyectarlo a una relación actual, condicionando así la nueva relación
con algo que no tiene nada que ver con ella. O puedes aprender de ese momento
y dejar que las experiencias del pasado ayuden a tu mente a madurar mientras
vives tu relación presente con un amor incondicional, dejando que evolucione
con sus propios momentos.
Ser consciente de la diferencia entre proyectar y aprender, además de
permitirte disfrutar de tus relaciones, hace que te comuniques con los demás con
claridad mientras construimos el sueño colectivo.

Práctica
No te olvides de considerar cada relación que mantienes como única. Es
bueno aprender de las relaciones pasadas, pero no dejes que te
condicionen las del presente, porque de lo contrario te quedarás anclado
en el ayer y te perderás la belleza de lo que está ocurriendo ahora.


El Sueño del Planeta
Juntos participamos en el Sueño del Planeta mientras le vamos dando solidez y
forma a través de los intentos de cada uno. Que este sueño sea una horrenda
pesadilla o la utopía más armoniosa depende de la relación que mantengamos
entre nuestra mente y lo que creamos con nuestros acuerdos.
Recuerda que cualquier clase de amor que les niegues a los demás en el Sueño
del Planeta también te lo estás negando a ti. Quererte incondicionalmente te
permite amar a los demás del mismo modo y viceversa. Solo puedes ofrecer tu
amor al Sueño del Planeta cuando te quieres incondicionalmente.
La paz empieza por uno mismo.

Práctica
Toma conciencia de ello, céntrate hoy en generar paz. Relaciónate con los
demás con sentido de unidad, recordando que el amor que irradias en el
mundo se convierte en parte del Sueño del Planeta. Apoya a los demás
mientras te ofrecen también amor incondicional.


La domesticación y el ego
La domesticación y el ego van de la mano. La domesticación recompensa al ego
con un amor condicional cuando alcanzamos la perfección desde el punto de
vista del juez y le castiga rechazándonos cuando no estamos a la altura de
nuestras propias expectativas.
Es un círculo vicioso.
Tras llevar años haciéndolo, el ego se va fortaleciendo artificialmente
mediante la domesticación y actúa con esmero para proteger las reglas de nuestra
domesticación al recordarnos constantemente que nuestra propia valía depende
de si alcanzamos esta imagen falsa de perfección.
La clave para romper este círculo vicioso es el amor incondicional. Cuando te
quieres pase lo que pase, el ego y el sistema de domesticación se te revelan tal
cual son: como una falsedad.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, repara en el momento en que oyes las voces
interiores machacándote. Cuando te ocurra, deja al instante de hacerlo y
dite: «Este es quien soy y me quiero sin condiciones».


El arte de no tomarte
las cosas personalmente
No necesitas defenderte a ti o defender tus creencias de las opiniones y las
creencias de los demás. Con que te respetes ya basta. Cuando te respetas, no te
tomas personalmente lo que otras personas dicen y hacen.
Si cedes a la tentación de ofenderte por las acciones de otro, no te estarás
respetando al decir sí a su acuerdo. En cuanto lo haces, el apego a esa creencia te
incita a pasar de la defensa a la ofensa. Y de un plumazo puedes pasar de ser la
víctima a convertirte en el agresor, lo cual crea toda una nueva serie de
consecuencias.
Al no tomarte las cosas personalmente no te dejas llevar por tu sensación de
importancia personal, lo cual te permite tomar decisiones basadas en el respeto
mutuo y resolver los problemas en lugar de empeorarlos.

Práctica
Como el cazador tolteca, toma hoy conciencia de tus reacciones. Si vives
conscientemente cualquier ataque percibido, notarás que se desliza por tu
piel como una pieza de ropa demasiado grande.


Válete por ti mismo
La mayoría de personas tenemos en nuestra vida mentores que nos sustentan
mientras crecemos al avivar nuestras pasiones e iluminar nuestras habilidades
mientras comparten con nosotros su sabiduría en forma de conocimiento.
Pero llega un momento en la vida en el que debes despegarte de la sombra de
tu mentor, porque ya estás preparado para valerte por tu cuenta. El valor y la
autoconfianza te infunden la fuerza para dar ese importante paso, el paso que te
indica que eres capaz de cualquier cosa que tu intento pueda expresar.
Aunque no olvides que siempre hay cosas que aprender. Cualquier persona
con la que te cruces puede enseñarte algo. Cualquier individuo con el que entres
en contacto es una personificación de todos los grandes maestros: Jesús, el Buda,
Moisés, Krishna, Mahoma…

Práctica
Hoy sigue tu propia brújula interior, vive estando dispuesto a aprender.
Recuerda que cualquier persona con la que te cruces representa lo divino,
es una manifestación del Yo Verdadero y puede enseñarte algo. Algunas te
enseñan lo que debes hacer y otras lo que no debes hacer.


Distingue los mensajes
El quinto acuerdo es sé escéptico, pero aprende a escuchar. Sé
escéptico porque la mayoría de las cosas que oyes no son verdad.
Sabes que los seres humanos hablamos con símbolos y que los
símbolos no son la verdad. Los símbolos son solo verdades
porque así lo acordamos, no porque sean realmente la verdad.
DON MIGUEL RUIZ Y DON JOSE RUIZ, EL QUINTO ACUERDO

La sociedad nos envía a gritos tantos mensajes sobre cómo debemos vestirnos,
actuar, ser y cosas por el estilo, que puedes perderte en la multitud de mensajes
que recibes y olvidar que de ti depende aceptarlos, si es que aceptas alguno.
Cuando nos enfrascamos en la vida cotidiana, solemos cometer el error de
aceptar lo establecido sin darnos cuenta. Por eso «Sé escéptico, pero aprende a
escuchar» es una manera de practicar el quinto acuerdo que puede resultarte
muy útil.
En breves palabras, el quinto acuerdo se puede traducir como: «Estoy
dispuesto a escuchar los mensajes, pero me reservo el derecho de analizar los que
oigo. Soy yo el que decidiré si cualquiera de los que oigo me sirve».
La capacidad de analizar —es decir, de ser escéptico— te permite distanciarte
de cualquier mensaje que oigas para poder recibirlo con objetividad y elegir de
forma consciente si deseas estar de acuerdo o no con él.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, repara en los numerosos mensajes e ideas
con los que la sociedad te bombardea a diario. Mientras los recibes,
pregúntate: «¿Es eso cierto para mí?», y averigua lo que piensas. ¡Algunas
de las respuestas te sorprenderán!


La bondad
Un hombre sabio dijo en una ocasión: «Las tres cosas más importantes que debes
hacer en la vida son: sé bondadoso, sé bondadoso, sé bondadoso».
La bondad surge de abrir generosamente tu corazón y ver a cualquier persona
como un amigo que se merece que lo trates bien. Cultivar la bondad es una
poderosa práctica espiritual que crece a medida que alimentas tu bondad por
dentro. Y todavía debes ser más bondadoso aún cuando vas justo de tiempo o te
sientes contrariado. La bondad te ayudará a bajar el ritmo, te conectará con los
demás y hará que aparezca una sonrisa tanto en tu cara como en la de las
personas con las que te relacionas.

Práctica
Toma conciencia de ello, sé hoy bondadoso contigo mismo y con los
demás. Recuerda que todo el mundo intenta actuar lo mejor que puede,
así que cuida tus palabras y tus acciones tanto con los otros como contigo
mismo.


En busca de tu amor verdadero
Según el Sueño del Planeta, para estar «enamorados» necesitamos a alguien a
quien amar. Y naturalmente se supone que esa persona debe correspondernos.
Pero con esta última parte ¡nos excedemos mucho! Esta clase de amor comporta
tantas condiciones que sin duda nos acabará haciendo sufrir. Y además también
nos olvidamos del gran amor de nuestra vida: ¡uno mismo! Cuando te mires al
espejo y no puedas ver el reflejo del amor, piensa que la bruma ha distorsionado
tu visión y te ha hecho creer que el amor es algo que tienes que ganarte o
merecerte.

Práctica
Cuando eres amor, no necesitas ir en busca de él. Si en algún momento ves
que no te estás queriendo a ti mismo, deja de apegarte a la creencia
negativa que te impide sentir el amor que tú eres. Descubre esa creencia y
abandónala. Cuando mires en lo más profundo de ti, aparecerá la
verdadera imagen del amor.


Lo real frente a lo imaginado
En lugar de limitarnos a experimentar y ser el amor, nuestros narradores
interiores nos explican la sensación que nos produce, qué es lo que nos hace
merecedores de él, quién debería amarnos y cómo debería expresar el amor, qué
tenemos que hacer o alcanzar para querernos a nosotros mismos y qué deben
hacer los demás para recibir nuestro amor a cambio.
Cuando empezamos a creer en los análisis de los narradores interiores sobre
lo que el amor debería ser y nos apegamos a esta creencia, empezamos a
imponérsela a los demás, creando así un reflejo distorsionado del amor. Los
narradores interiores pueden convencernos de que si alcanzamos la perfección
imaginada estaremos tan llenos de amor que a partir de ese momento todo nos
irá como la seda. Pero lo que ha sucedido en realidad es que hemos hecho que
ese amor sea condicional.

Práctica
El amor incondicional surge en cuanto dejas de etiquetar, juzgar y analizar
lo que aparece en tu campo de conciencia. Todo es perfecto exactamente
como es. Incluyéndote a ti.


Fluye con la vida confiando en Dios
A veces es imposible arreglar lo que se ha roto. El acto de ceder es aceptar la
verdad, aunque no te sea fácil hacerlo cuando estás tan apenado que no ves
ninguna otra posibilidad.
Sé amable contigo mismo en esos momentos. No ganas nada negando tus
sentimientos y enterrándolos en el subconsciente. Recuerda que para asimilar tus
emociones debes sentirlas y honrarlas.
Si observas a fondo cualquier situación que parece irreparable, verás que en
realidad no has perdido nada. Tal vez te lleve su tiempo, pero a medida que tus
emociones se vayan calmando, verás las distintas posibilidades que la vida te
sigue ofreciendo.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, practica el arte de ceder: fluye con la vida. A
medida que vas volviendo a percatarte de todo tu potencial, te llenas de
vida a cada aliento que tomas y la felicidad brota en tu corazón a cada paso
que das para seguir adelante.


El origen de tus acciones
Tus acciones reflejan tu capacidad de crear el mundo que deseas y de implicarte
con los demás en el Sueño del Planeta. Son la manifestación de tu intento.
Al interactuar con los demás es inevitable que a veces no coincidas con
alguien sobre la mejor forma de hacer algo. En las relaciones humanas esto es
inevitable y natural. Cuando no coincidas con alguien y decidas tomar cartas en
el asunto, lo más importante es tener en cuenta tu intento.
Antes de dar ningún paso para defender tu postura, pregúntate: ¿lo hago
motivado por el amor o por el miedo? Solo cuando tu intento esté motivado por
el amor y no por el miedo, creará paz en el mundo y en ti.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, repara en el intento de tus acciones. ¿Hablas
y actúas movido por el amor o por el miedo? En una discusión te
entenderán mejor y os reconciliaréis antes si te comunicas movido por el
amor.


Descubre tu propio fanatismo
Cuando eres consciente de la chispa divina que hay en ti, encuentras siempre la
gracia de Dios vayas donde vayas, ya sea a una iglesia, una sinagoga, un templo o
una mezquita.
Pero algunas personas están tan apegadas a sus propias creencias religiosas
que adoptan una forma de pensar: «Mi religión es la única que vale, la tuya no
tiene sentido». La mayoría reconocemos fácilmente este grado de fanatismo en
los demás, pero nos cuesta mucho verlo en nosotros mismos. Como, por
ejemplo, nuestros puntos de vista sobre consumir solo comida ecológica, usar
medicinas homeopáticas, seguir un estilo de vida saludable y otras opiniones
parecidas. Si no prestas atención, tu apego a estas ideas tan «virtuosas» podría
convertirse en fanatismo, y cuando te dejas llevar por él, corrompes la noble
inspiración que te movió a tenerlas.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de los puntos de vista a los que te has
apegado tanto que crees que todos deberían compartirlos. Cuando alguien
no esté de acuerdo contigo, tómatelo como una oportunidad para
mostrarle tu amor y respeto al dejarle pensar y actuar por sí mismo. La
buena noticia es que así te desprenderás de tus apegos y al mismo tiempo
dejarás que las bellas tradiciones de los demás cobren vida mientras tú
disipas la bruma del fanatismo que empaña tu visión.


La energía de la vida
Los ordenadores son objetos increíbles. Combinan el hardware, que puede
tocarse, diseñarse y cuantificarse, con el software, programas informáticos que
hacen que el hardware realice ciertas funciones, como la de imprimir, mostrar
imágenes y registrar pulsaciones.
Sin embargo, hace falta un elemento más para que el ordenador cobre vida: la
electricidad. Esta fuerza invisible es lo que diferencia un ordenador de una
piedra, porque sin electricidad no sería más que otro objeto de tantos. La
electricidad le da vida, permitiéndole funcionar y rendir. Si le cortas el
suministro de corriente, el ordenador se queda sin vida.
Tu cuerpo físico es como el hardware de un ordenador y tu cerebro como el
software. Puedes cambiar el hardware (cuerpo) o el software (mente) para ser
más eficiente y hacer cosas increíbles, pero sin conciencia el cuerpo y la mente
son como una piedra más.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, recuerda que no eres tu cuerpo y ni siquiera
tu mente. Eres mucho, muchísimo más que eso. Eres la fuerza vital, la
conciencia que les da vida.


El poder del intento
En cuanto eres consciente del poder de tu intento, eres libre.
La persona que eras en el pasado, aunque no haya transcurrido más que un
día, ya no existe. Y la que serás en el futuro aún está por llegar. Tu verdadero yo
solo se encuentra en este mismo momento.
En el futuro serás el resultado de tus acciones actuales. Este es el poder de tu
intento. Cuando le dices sí a algo, lo creas. Y cuando le dices no a algo, no lo
creas. Sé consciente de las decisiones que tomas y di sí solo a aquello que
realmente quieres que se manifieste.

Práctica
Recuerda hoy el verdadero poder que hay cuando eliges: todo es posible.
Tomando conciencia de ello, dite: «Las decisiones que tome hoy son las
que crearán mis experiencias en el futuro».


Respeta el punto de vista de los demás
No hay nadie más en el mundo que piense o sienta lo mismo que tú sobre la vida.
Pensar y sentir es una experiencia personal. Por eso no hay en todo el mundo dos
sujetos con los mismos puntos de vista.
En algunas ocasiones tus puntos de vista se asemejan tanto a los de otra
persona que apenas se nota la diferencia. Y en otras, son tan distintos que parece
muy difícil encontrar algo en común. Pero el secreto para respetar las opiniones
de los demás es ser flexible con tus propios puntos de vista.
Cuando observas tus creencias y tus puntos de vista con una mente abierta,
ves lo apegado que te has vuelto a ellos. Si no tuvieras una mente flexible, estarías
intentando imponérselos constantemente a los demás, a menudo sin ni siquiera
darte cuenta. Ser consciente de hasta qué extremo te has apegado a tus creencias,
ideas y puntos de vista te permite respetar los pensamientos y los sentimientos de
los demás.

Práctica
Toma conciencia de ello, la próxima vez que no estés de acuerdo con
alguien examina tus creencias y puntos de vista. Aunque no cambies de
opinión, estar abierto a otras posibilidades y perspectivas te permitirá
respetar los puntos de vista de los demás.


Acéptate incondicionalmente
Cada vez que te miras al espejo y ves una característica física tuya que no te gusta
es porque has hecho un acuerdo, como el de «No soy guapo» o «Esto no es
aceptable». Según el acuerdo que hayas hecho, esta característica te estará
impidiendo tener el aspecto que se «supone» que deberías tener.
Un ejemplo muy extremo es una persona anoréxica o bulímica que ha hecho
el acuerdo de que estar delgado equivale a ser guapo. Aunque esta persona pese
siete kilos menos de lo recomendado, el acuerdo es tan fuerte que distorsiona lo
que ve en el espejo.
Este ejemplo es útil porque ilustra claramente la naturaleza perjudicial del
acuerdo. Pero a muchos nos cuesta ver los juicios negativos que hacemos sobre
nuestro propio aspecto físico, a veces porque estamos tan acostumbrados a ellos
que ¡los hemos aceptado como hechos!

Práctica
Mírate al espejo. Si oyes las voces interiores criticando alguna
característica de tu aspecto físico, ten en cuenta que la serenidad y la
felicidad no la alcanzarás cambiando ningún rasgo físico, sino tus
acuerdos. Eres perfecto exactamente como eres en este mismo momento.
Cada una de tus características es divina.
Contémplate en el espejo y di estas palabras: «Te quiero. Eres
hermoso(a) tal como eres».


¿Qué hay en un nombre?
Un símbolo representa una idea o concepto cuya definición y significado
dependen de un acuerdo establecido entre individuos o comunidades. Los
símbolos son unos excelentes atajos que nos ayudan a comunicarnos con los
demás, pero no olvides que también tendemos a darles un poder inherente que
en realidad no tienen.
Por ejemplo, tu nombre es el símbolo que te permite ser identificado como la
expresión individual de la conciencia en el Sueño del Planeta. Pero como ocurre
con cualquier símbolo, un nombre solo apunta a la verdad y no es la verdad en sí.
Cuando yo me presento a alguien, digo «Me llamo Miguel». Es lo más
conveniente y habitual en nuestro sueño mutuo. Pero sé que no es totalmente
quien soy, porque yo soy en esencia mucho más que cualquier nombre que me
hayan puesto. Y tú también.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, recuerda que, aunque tu nombre y tu
identidad sean símbolos muy útiles, no te definen. Tú eres una
manifestación individual de la vida como un todo y no dependes de
ningún símbolo.


Haz lo que te apasiona
¿Qué es lo que más te gusta hacer? La respuesta a esta pregunta puede ser tan
diversa como los siete mil millones de personas que hay en el mundo y cada
respuesta es la correcta para cada una de ellas.
Cuando haces lo que más te gusta, tu vida se llena de alegría y contagias una
oleada de energía positiva a los que están en contacto contigo. Pero con
demasiada frecuencia la vieja y conocida voz que te juzga salta diciéndote cosas
como: «Nunca lo conseguirás», «Estás siendo poco realista» o «Si lo haces,
fracasarás».
Pero cuando vives conscientemente te darás cuenta de que es imposible que
esa voz la hayas creado tú. Las semillas de las dudas te las sembraron en tu mente
hace mucho tiempo. El objetivo de esta investigación no es echarle la culpa a
quienes las plantaron, sino ver que tu verdadera naturaleza siempre te animará a
seguir los dictados de tu corazón.

Práctica
Resérvate hoy un rato para hacer lo que más te gusta. Cuando lo hagas
sabrás que esta es tu verdadera pasión en la vida, porque te sentirás vivo.


Trasciende el cuerpo y la mente
Al igual que yo no soy este cuerpo, tampoco soy esta mente. La mente es
maleable porque nuestras ideas, nuestro sentido del yo, cambian según nuestras
experiencias. Nuestra mente se adapta porque está hecha para adaptarse. Pero
cuando nuestra mente cambia, ¡no desaparecemos con ella!
De modo que mientras nuestra mente cambia, hay una parte de nosotros que
no lo hace. Yo sigo siendo yo, y tú sigues siendo tú.
Naturalmente, un aspecto de la labor de la tradición tolteca y de la de otras
grandes tradiciones espirituales es purificar la mente. Es como mantener tu
coche en buen estado: cambias el aceite y funciona mejor. Con tu mente ocurre
lo mismo. Cuando te despojas de la negatividad, los juicios de valor y el amor
condicional, tu mente cristalina hace que te sientas mucho mejor.
Pero por más clara y pura que se vuelva tu mente, al final verás que no es más
que una parte de ti y que no es quien tú eres.

Práctica
Reconoce la presencia consciente que existe detrás de tus pensamientos,
de tu mente. Esta presencia consciente es tu verdadero yo, el espacio en el
que la mente funciona.


Sé un artista
Mi padre suele decir: «Nuestra vida es un lienzo y todos somos Picasso».
Pero ¿a qué se refiere?
Ver la vida con la mirada de un artista significa aceptar que todo sigue un
proceso, que todo es una obra de arte que no tiene fin. Cada pincelada es perfecta
por el mero hecho de existir. A medida que el lienzo se va cubriendo de pintura,
crece y se desarrolla en lo que es, aunque no siempre tengamos un esbozo para
mantenernos fieles a él. Tanto si se trata de unos garabatos de vivos colores como
de un paisaje detallado, cada elemento de la obra es pleno y completo en sí, a
pesar de que sigamos pintando, cambiando y evolucionando con cada pincelada
de la vida.

Práctica
Mientras transcurre el día, percibe hoy todo lo que sucede a tu alrededor
como perfecto y entiende que es simplemente imposible cometer un error.
Ver la vida de esta manera te permite quererte de manera incondicional.
Quieres al artista que eres y también el arte que creas.


La fiesta
Imagínate que estás en una fiesta con mil personas y todos están borrachos
menos tú. Al mirar a tu alrededor ves a todo el mundo con la mente ofuscada
actuando de forma alocada, no ven las cosas con claridad. ¡Y encima creen que tú
también llevas unas copas de más!
¿Cómo tratarías a la gente en esta situación? Sería inútil intentar hacerles
entrar en razón o convencerles de algo. Tampoco te serviría de nada tomarte sus
acciones en serio, es evidente que no están en sus cabales. Tal vez decidas fingir
que estás borracho para encajar en la fiesta.
En el Sueño del Planeta hay un montón de personas atrapadas en la bruma
del mitote (las mil voces que nos hablan en nuestra cabeza intentando al unísono
acaparar nuestra atención) que no saben quiénes son realmente. Prisioneros de
su propio ego, se comportan de distintas formas.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de que, aunque los demás piensen y
actúen irracionalmente, tú puedes seguir con la mente clara. A veces,
cuando sientas que los demás te están poniendo a prueba, no te olvides de
quién eres realmente.


La verdadera motivación
Mientras te familiarizas con la domesticación de la que has sido objeto tanto por
parte de los demás como de ti mismo, puedes observar qué es lo que motiva cada
uno de tus actos y establecer nuevos acuerdos que reflejen la vida que en realidad
quieres llevar.
Por ejemplo, cuando te gusta lo que haces, tanto da los resultados que
obtengas, porque disfrutas a lo largo del proceso. En este caso, cualquier
resultado es bueno porque te lo pasas bien con cada acción que conlleva. Pero si
realizas algo solo por los resultados y en el fondo no te gusta, significa que estás
actuando movido por tu domesticación y no porque realmente lo desees.

Práctica
Toma conciencia de ello, repara en por qué haces lo que haces.
Descubrirás que a veces es debido a la domesticación. En cuanto
identifiques en qué consiste, no te olvides de ser bueno contigo mismo, los
cambios no ocurren de la noche a la mañana.


Observa tu historia desde
una cierta distancia
Muchas tradiciones espirituales te enseñan a ser el observador, el testigo de tu
propia mente. Pero ¿a qué se refieren exactamente? Te conviertes en un
observador en cuanto eres capaz de observar tu propia historia, tus pensamientos
y creencias desde una cierta distancia y ver las cosas desde otra perspectiva.
Observar tus pensamientos y creencias te permite cuestionarte y reexaminar
cualquier idea o creencia que tengas. Recuerda que cada vez que se te presente la
coyuntura puedes elegir seguir creyendo en ellas o no, y te será muy útil analizar
y comprobar si te sigue sirviendo aquello en lo que dices creer.
Ser el observador te demuestra que tú no eres tus pensamientos o tus
creencias, sino la presencia consciente en la que surgen. En este papel eres
consciente de los pensamientos que van desfilando por tu mente y decides si
sigues aceptándolos. Esto te irá de maravilla cuando ya no quieras seguir
creyendo en los juicios de tu amor condicional.

Práctica
Recuerda hoy que los pensamientos van y vienen. No tienes por qué
aceptarlos todos. Al ser consciente de ello puedes crear nuevos acuerdos
en tu mente que te ayuden a alcanzar tu principal objetivo en la vida y
renovar conscientemente los acuerdos antiguos que sigan siendo válidos
para ti.


Redefinir la perfección
En la tradición tolteca ver la vida con la «mirada de un juez» equivale a definir la
perfección como aquello que carece de imperfecciones. Cuando ves la vida de
esta manera, lo juzgas todo —incluyéndote a ti— según tu idea de lo que es la
perfección.
Así es como acabas amándote a ti y amando a los demás con un amor
condicional, a media que lo juzgas todo para castigar y domesticar, y que
impones condiciones para ser digno de tu aceptación y amor.
Pero la imperfección no significa más que lo que crees que es, su significado e
interpretación dependen de un acuerdo. Por eso la afirmación «Somos
perfectamente imperfectos» refleja una verdad tan profunda.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, date cuenta de cuándo ves la vida con la
«mirada de un juez». Tú y yo, y todos los demás, somos perfectos
exactamente tal como somos en este mismo momento.
Ser consciente es el primer paso para cambiar.


La escucha activa
Muchas personas quieren compartir sus opiniones sobre cómo creen que
deberíamos vivir. A veces esas opiniones nos hacen sentir como si tiraran de
nosotros hacia muchas direcciones a la vez, sin embargo nuestra principal tarea
es conservar el propio centro.
Recuerda que las opiniones no son hechos y que puedes elegir con cuál estás
de acuerdo, si es que aceptas alguna. Cuando alguien cercano a ti te dé un
consejo, lo más importante es escucharle y honrarle respetando su punto de
vista. Pero respetar el punto de vista de otro no significa que hayas de estar de
acuerdo con él.
Sé consciente de ello, escucha y evalúa las opiniones de los demás, pero no te
olvides de que la elección de cómo quieres vivir solo te incumbe a ti. Sabes que tu
voz interior te guiará por el camino que hayas elegido.

Práctica
Toma hoy conciencia de ello, escucha tu voz interior. Aunque los demás
puedan enseñarte muchas cosas cuando te ofrecen sus puntos de vista,
recuerda ser fiel a ti mismo. Escucha a los otros con atención, pero
escucha también atentamente tu voz interior.


El miedo te paraliza
A veces no son los miedos evidentes los que te impiden ser feliz, sino los
encubiertos y ocultos. Si descubres que estás socavando tu propia felicidad,
dejando tus sueños para más adelante o desechando tus logros, lo más probable
es que tengas algún tipo de miedo.
Cuando iluminas con la luz de la conciencia los rincones oscuros donde se
oculta el miedo, ves que los miedos son como ráfagas de humo. Al principio
parecen sólidos, pero cuando los enfocas con la luz se desvanecen. Sé valiente y
plántale cara a tus miedos. Deja de alimentar tus dudas e inseguridades y
dedícate en su lugar a sustentar tu inspiración y tu pasión.

Práctica
Cuando te descubras siendo infeliz, pregúntate: «¿Qué miedo me está
impidiendo experimentar la perfección en este momento?» En cuanto lo
identifiques, descubrirás que tiene que ver con alguna situación del futuro,
como ocurre con todos los miedos. Toma conciencia de ello, recuerda que
eres perfecto tal como eres, no tienes nada que temer, porque tu Yo
Verdadero no puede sufrir daño alguno.


Amando en este mismo instante
Amar a todo el mundo incondicionalmente, incluyéndote a ti, es la clave para la
paz.
Sin embargo a menudo nos resulta más fácil practicar el amor incondicional
con los desconocidos que con los miembros de nuestra familia, incluyéndonos a
nosotros mismos. ¿Por qué? Una de las razones es que cargamos con la mochila
de las «ofensas» que las personas cercanas nos causaron en el pasado y las
proyectamos en el presente. En cambio, con los desconocidos no nos pasa lo
mismo, no nos han causado ninguna herida emocional que nos impida sentir el
amor perfecto que existe en el ahora. Por eso es tan importante perdonar y no
apegarnos al pasado. Cuando estás dispuesto a hacerlo, dejas que se te curen las
heridas que te separan de los demás. Amarte incondicionalmente también te
permite aceptar la verdad de que tal vez no estés aún preparado para perdonar y
dejar el pasado atrás. El respeto empieza por uno mismo.

Práctica
Toma conciencia de ello, no te olvides de ver a cualquier persona de tu
vida como si la vieras por primera vez. La persona que está hoy cenando
contigo no es la misma con la que comiste ayer. Y tú tampoco eres el
mismo de ayer. El perdón te permite amar a cualquier persona por quien
es en este mismo momento.


Cambiar el mundo
Hay una frase que mi padre suele decir: «Ayúdame a cambiar el mundo». Es un
hermoso intento para que pongamos nuestra atención, amor y compasión en
nosotros mismos y en todos los otros seres del mundo. Pero no puedes cambiar
el mundo fingiendo ser alguien que no eres. Al no ser sincero, ya te estás
rechazando a ti mismo.
El primer paso para cambiar el mundo es aceptarte tal como eres, con
«defectos» y todo. Lo más curioso es que, en cuanto te aceptas, ves que lo que
antes creías que eran imperfecciones no lo son y cambias porque quieres y no
porque debas hacerlo.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que en cuanto te aceptas tal como eres
en ese momento empiezas a cambiar el mundo. No puedes dar lo que no
tienes. No puedes amar y respetar a tus hermanos y hermanas sin antes
aprender a amarte y respetarte a ti, tal como eres. En realidad, los defectos
humanos no existen, incluyendo los tuyos. Solo estamos simplemente
expresando nuestra propia intención en la vida.


El asombro
En la adultez nos olvidamos fácilmente de lo sorprendente que es el mundo. Nos
quedamos atrapados en el trabajo, las preocupaciones, las dudas y los miedos.
Vivimos agobiados por las responsabilidades y nos olvidamos de levantar la
cabeza y contemplar la belleza del mundo que nos rodea.
Los niños de corta edad son la viva estampa de uno de los ingredientes
esenciales que fomentan un alegre y gozoso estado de conciencia: el asombro.
Cuando siendo como un niño te maravillas del funcionamiento y el aspecto de
las cosas, cuando te fascina toda la creación, la negatividad y el estrés
desaparecen de tu vida y son reemplazados por un estado de deleitosa presencia.

Práctica
Toma conciencia de ello, contempla el mundo que te rodea con nuevos
ojos. Déjate sorprender por las cosas más pequeñas: el color rojo perfecto
de una fresa, la manija de tu coche, la grapadora de tu despacho. Saborea
hoy la magnificencia de la vida.


Sácate las máscaras
Sigo la tradición tolteca porque así lo deseo y soy plenamente consciente de que
la palabra tolteca se refiere a una acción o acuerdo perteneciente a una filosofía.
He elegido llamarme a mí mismo tolteca, pero también sé que si no me llamara
así mis acuerdos o las lecciones que he aprendido de esta tradición no
menguarían ni un ápice por ello.
Lo mismo ocurre con cualquier identidad que eliges adoptar. Recuerda que tú
eres el poder que le da vida a la identidad, a la máscara que decides ponerte. El
sufrimiento surge cuando te olvidas de ello y crees que la máscara es más
importante que tu yo verdadero. Así es como le das poder a cualquier identidad
que hayas elegido adoptar, por más noble que creas que es.
Si vives conscientemente, puedes recordar que eres el más importante, la
identidad que adoptas es secundaria. El poder está en ti.

Práctica
Resérvate hoy unos momentos para reflexionar sobre las máscaras que has
aceptado llevar a lo largo de los años. ¿Te identificas con algún grupo,
estilo o filosofía en particular? Sea cual sea la identidad o las identidades
que hayas asumido, recuerda que tú eres el que tiene el poder de sacarte
estas máscaras y revelar tu Yo Verdadero.


Encuentra tu centro
A veces tu vida se puede volver tan ajetreada y caótica que te da la sensación de
estar atrapado en un huracán. Con tantas cosas girando a tu alrededor, tu estrés
se dispara mientras intentas controlar no solo las cosas controlables, sino
también las incontrolables de tu alrededor. Y al intentar controlar estos vientos
huracanados pierdes el poder y acabas sufriendo.
Es fácil quedarte atrapado en el huracán y olvidarte de permanecer en el
centro, donde reside tu poder. El huracán existe porque tú existes. La fuerza del
huracán surge de ti. Al advertirlo, puedes volver a tu centro. Encontrar la calma
en medio de la tormenta.

Práctica
Para volver a tu centro y recuperar tu poder, pregúntate: En mi vida ¿qué
es lo más importante para mí?»
En cuanto tengas la respuesta te resultará mucho más fácil dominar el
huracán. Te centrarás mejor en lo más importante y dejarás de fijarte en
otras cosas. Saber lo que es más importante en tu vida te permite
conservar el equilibrio en cualquier situación.


La diversión
Desarrollamos nuestra vida espiritual con concentración y dedicación, al igual
que nuestra vida profesional. No hay nada malo en ello mientras recuerdes que la
vida es incompleta sin otro ingrediente muy importante: ¡la diversión!
Reservarte un hueco para pasártelo bien y reírte te ayuda a relajarte, rebajar la
tensión y conservar el equilibrio, y todo esto es fundamental para vivir
conscientemente. Si llevas demasiado tiempo sin divertirte, podrías quedarte
atrapado en la trampa de la seriedad que estrecharía tu percepción y haría que lo
vieras todo como una tarea o un reto en lugar de como una oportunidad. Y
entonces, en vez de gozar de la vida, te la tomarías como una tarea más en la que
siempre estarías trabajando para superar el siguiente obstáculo, la siguiente
reunión, la siguiente hora.
Gozar del bálsamo de la diversión cada día subsana la sequedad y la
crispación de la seriedad. Cuando te lo pasas bien, te llenas de creatividad. No
esperes a divertirte solo cuando te hayas sacado de encima todo el trabajo
pendiente, porque la diversión es necesaria para la salud y la felicidad.

Práctica
Toma conciencia de ello, recuerda que mantener el equilibrio es la clave
para gozar de una vida fabulosa, y la diversión es un ingrediente esencial
en ella. Dedícate hoy en serio a pasártelo bien.


Los narradores y el amor condicional
Si no vives conscientemente, tus narradores interiores pueden desempeñar un
papel muy importante en tus relaciones sentimentales al establecer condiciones y
expectativas en cuanto a la conducta de tu pareja. Esto ocurre cada vez que oyes
en tu cabeza afirmaciones como:
«Mi pareja debería estar haciendo esto».
«Se supone que nuestro amor debe ser de esta forma».
«Mi pareja tiene que cambiar eso para que yo sea feliz».
Todas estas afirmaciones ilustran un amor con condiciones. Tus narradores
interiores son los que las producen mientras divulgan las creencias e ideas que
has acordado aceptar a lo largo de tu vida sobre cómo deben ser las relaciones.

Práctica
Cuando juzgas a tu pareja con la mirada de los narradores interiores no
estás viendo la bella persona que ahora es. Te dejas llevar por tu apego a lo
que tu pareja debería o no debería ser, en lugar de amarla
incondicionalmente.
Toma conciencia de ello, acepta a las personas más cercanas a ti como
son. Cuando los narradores interiores voceen críticas o condiciones,
sonríe simplemente y dite: «No, gracias, ya no estoy de acuerdo con tu
postura». Comprométete a mostrarles a las personas más cercanas cuánto
las quieres tratándolas bien, pese a lo que te digan los narradores
interiores.


Reconoce tu propia domesticación
Somos los únicos seres del planeta que se domestican a sí mismos. En cuanto
creas una expectativa sobre ti, estás fijando una condición para aceptarte y
quererte, te estás domesticando, y la herramienta que usas es la autocrítica.
La autocrítica es el castigo por no satisfacer tus expectativas. Así es como te
obligas a ser la persona que crees que debes ser.

Práctica
Toma conciencia de ello, date cuenta de todas las formas sutiles en que te
juzgas por no estar a la altura de tus expectativas. Advertirlas es el primer
paso para abandonarlas. Eres perfecto tal como eres. No hay nada que
necesites hacer para ser digno de tu amor.


La importancia de escuchar correctamente
Escuchar lo que los demás dicen sin dejar que sus palabras te afecten te permite
ser consciente de tu propia verdad, ver lo que es real y lo que no es más que una
ilusión, una mentira avivada por la sensación de importancia personal.
Si vives conscientemente, no necesitas defender tu verdad a capa y espada
enzarzándote en una pelea como te pide el ego. Al contrario, la expondrás sin
gastar apenas energía, si es que eliges hacerlo.

Práctica
Escucha hoy con la mente abierta lo que los demás dicen, prestándoles
atención y respetando su punto de vista. Ten cuidado de no criticar sus
palabras ni de ponerlas en un pedestal, y respeta sus ideas como te gustaría
que respetaran las tuyas. Ellos deciden cuál es su verdad y tú decides cuál
es la tuya.


Vivir conscientemente te libera
Cuando vives conscientemente, los acuerdos que estableces no dependen de una
identidad, pero cuando no vives conscientemente, eres esclavo de la identidad
que has creado.
Por ejemplo, yo soy libre de elegir estar de acuerdo o no estarlo, de analizar
las cosas y de seguir la filosofía tolteca o cualquier otra hasta el punto que quiera.
Soy libre de relacionarme e implicarme con personas que prefieren otras
tradiciones o filosofías. No estoy supeditado a la identidad de «soy un tolteca».
Esto vale para cada una de tus creencias: las adoptas durante el tiempo que
desees, sabiendo perfectamente que eres un ser vivo con el pleno potencial de
experimentar la vida con o sin ese acuerdo.

Práctica
¿De qué identidades dependes? Toma conciencia de ello, date cuenta de
que tu yo verdadero es más grande que cualquier identidad que adoptes.


Los cinco sentidos
Nuestros cinco sentidos representan las cinco formas de cobrar conciencia de la
vida. La mayoría dependemos sobre todo del don de la vista, pero el oído, el tacto
y el olfato también te ayudan a reunir información del mundo que te rodea. Cada
uno de los cinco sentidos se puede fácilmente embotar si no lo usas
conscientemente. Para mantenerlos en su mejor forma, utilízalos uno por uno
estando presente con todos ellos.
Cuando bajas el ritmo y te concentras en el sentido del sabor o del tacto,
distintos aspectos tuyos despiertan de la costumbre de estar adormecidos.
Cuando te tomas el tiempo para escuchar u oler plenamente algo, percibir los
sonidos o los aromas en el momento presente es una experiencia tremendamente
estimulante para tu cerebro. Al contemplar el mundo que te rodea con nuevos
ojos, todo es novedoso para ti.

Práctica
Después de leer esto, cierra los ojos durante unos momentos y escucha
simplemente la multitud de sonidos que te rodean. ¿Qué estás
aprendiendo sobre ti y el mundo a través de esta ventana de la percepción?
Fijarte en los cinco sentidos te ayuda a vivir conscientemente.


Deja de juzgarte
El miedo a quererte incondicionalmente solo viene de las condiciones que te has
impuesto. Cada vez que no estás a la altura de ellas, tu juez interior te dice: «Has
fracasado», o bien: «No vales nada».
Otras personas que necesitan imponerte sus condiciones también fortalecen
esos juicios, pero solo son poderosos cuando tú los aceptas. A medida que tu
domesticación se completa, creas un elaborado sistema de defensa interior que se
va fortaleciendo al negarte la oportunidad de cuestionarte incluso esos
pensamientos negativos.
Así es como surge el miedo que te protege del veneno de esos juicios. La
buena noticia es que para dejar de juzgarte solo necesitas dar un paso. En cuanto
te cuestiones tus creencias, los muros que sostenían tus juicios sobre ti
empezarán a desmoronarse.

Práctica
Para amarte incondicionalmente no necesitas dar más que un solo paso.
Di: «¡Sí! Me merezco quererme».


La verdadera calidad
La verdadera calidad viene de poner toda tu atención en lo que haces y en dar lo
mejor de ti, ya sea en tu vida profesional, tus relaciones personales o tus
aficiones.
La calidad surge de tomarte el tiempo para aprender, comprender y practicar
las habilidades necesarias para alcanzar la excelencia. En este caso la excelencia
no es lo mismo que la perfección procedente de la mirada del juez, que
constituye la base del amor condicional y es en el fondo inalcanzable. La
excelencia no es más que un buen trabajo del que te sientes orgulloso.
Vivir conscientemente es esencial para realizar algo de verdadera calidad.

Práctica
¿Hay alguna faceta de tu vida en la que podrías mejorar la calidad de lo
que haces? Esta pregunta no está pensada para avivar tu duro juez interior,
sino para ayudarte a advertir en qué áreas de tu vida puedes participar con
más plenitud al ser consciente. Cuando vives conscientemente alcanzas la
excelencia en cualquier cosa que realizas.


El amor incondicional
El sufrimiento surge cuando intentas luchar contra la evolución del amor y
negociar diciendo cosas como: «Deberías amarme de este modo» o «Debería
amarte de esa forma».
Pero al mirar dentro de ti ves que el amor ya está en tu interior, que siempre
lo ha estado para ti y para cualquier otra persona, y que es algo que no puedes
controlar. Y, además, ¡no tiene ningún sentido querer hacerlo!

Práctica
Toma conciencia de ello, repite la siguiente frase: «Hoy seré consciente del
amor y de sus cambiantes manifestaciones».


Practica el desapego
Cuando crees que una persona, lugar, cosa o situación deben seguir como hasta
«ahora» para ser feliz, es que has confundido esa condición externa por quien tú
eres. Es decir, has creado un apego.
Y cuando estas condiciones externas cambien, y en este mundo no hay nada
que dure para siempre, ¿cómo reaccionarás? Si te has identificado con una
situación en particular, tendrás que defenderla a capa y espada y pelearte por ella,
con lo que sufrirás y también harás sufrir a los demás.

Práctica
Recuerda hoy que tú siempre eres tú, en toda tu integridad y plenitud. Las
personas, los lugares y las cosas van y vienen, pero no hay nada del
exterior que pueda cambiar tu bella perfección.


La respiración consciente
La respiración es la expresión de tu pura fuerza vital, la manifestación del
intento. Si no respiraras, no podrías vivir en este cuerpo y, sin embargo, muchas
personas llevan mucho tiempo sin respirar conscientemente.

Práctica
Párate un momento y respira. Sé consciente de la fuerza vital al entrar y
salir de tu cuerpo.
En este momento estás vivo y todo es posible. Lo único que importa es
respirar. Tus narradores interiores tal vez se pongan a hablar e intenten
decirte que tienes cosas más importantes que hacer o que pensar, pero no
les hagas caso.
Confía en que lo único que necesitas hacer en este momento es respirar.
Cierra los ojos y escucha tu respiración sin distraerte. Deja que esto te
recuerde que lo único que importa está sucediendo ahora mismo.
Cada vez que inhales, imagínate que el amor penetra en tu corazón y
fluye por tu cuerpo limpiando cualquier emoción y cualquier concepto en
tu mente. Cada vez que exhales, despréndete de cualquier idea o creencia
que ya no te ayude a alcanzar tu objetivo más elevado.


Cambia tu mente
Si bien los cambios son una constante en la vida, nuestra mente es una parte que
nos cuesta mucho cambiar.
Pero a medida que vas cambiando, tu visión del mundo también cambia. Por
eso algunas cosas con las que nunca habrías estado antes de acuerdo ahora te
parecen bien. Y lo contrario también es cierto, a medida que vas madurando te
descubres rechazando algunas cosas que antes aceptabas.
Cuando esto sucede, tus narradores interiores se pondrán a gritar: «¡No! Tú
no eres así. ¡Esto no lo has hecho nunca!» Es la voz del ego aferrándose al pasado
e intentando controlarte. Tus opiniones y acuerdos del pasado se suelen basar en
las ideas de otros en lugar de en las tuyas.
Estar dispuesto a cambiar tu mente es una señal de madurez. Demuestra que
estás creciendo interiormente y pensando por ti mismo.

Práctica
Toma conciencia de ello, observa las áreas en las que has cambiado de
opinión en tu vida. Suelen tener que ver con momentos de crecimiento
interior, una razón de más para seguir analizando constantemente tus
creencias y cambiar de opinión cuando veas que alguna ya no te sirve.


Piensa en positivo
Empezar una nueva práctica que silencia a tu crítico interior y te ayuda a vivir
conscientemente lleva su tiempo. Los pensamientos negativos no surgieron en ti
de la noche a la mañana y tampoco desaparecerán en un santiamén. Pero ten
presente que es una de las cosas más importantes que harás en tu vida, por no
decir la principal. Empieza dándote cuenta de que tú ya lo tienes todo en ti, no
necesitas nada de fuera. Hoy te pediré que te respetes y te quieras por el simple
hecho de existir.

Práctica
Dite ahora mismo: «Mi vida es valiosa». Al afirmarlo estás sembrando en
tu corazón y en tu mente la semilla del amor incondicional al tiempo que
iluminas con la luz de tu conciencia la oscuridad del amor condicional.
Repetir esta simple afirmación a diario te ayuda a silenciar las voces
negativas de tus narradores interiores, las que te dicen: «No vales nada»,
«Eres una nulidad» o «Te falta algo».
Pero lo cierto es que ¡tú ya lo tienes todo! Eres perfecto ¡exactamente
como eres!


La muerte
En la tradición tolteca existe una práctica que nos ayuda a ser más conscientes de
la belleza de la vida al hacernos amigos de un insólito aliado: la muerte.
Imagínate qué pasaría si dejaras de vivir como si fueras a existir eternamente
y aceptaras la verdad de que cada día del que gozas es un regalo increíble. El
ángel de la muerte puede venir a buscarte en cualquier momento.
Cuando tomas conciencia de tu propia mortalidad —es decir, en lugar de
darte miedo la muerte decides verla como una amiga y maestra—, cada
momento se vuelve vigorizante y perfecto tal como es. Los colores se vuelven más
vivos, las amistades más valiosas y los problemas dejan de preocuparte. Para ti es
entonces más importante saborear cada día hasta la última gota que atormentarte
por lo que sucedió o lo que pudo haber sucedido.

Práctica
Hazte estas preguntas: «Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿cómo me
trataría a mí mismo y a los demás? ¿Qué conversaciones de las que he
estado posponiendo mantendría? ¿De qué decidiría gozar hoy?»


Guerra y paz
La mirada del juez, el parásito, los narradores interiores, el mitote, el espejo
humeante, la domesticación, todo ello son metáforas de la tradición tolteca para
explicar el funcionamiento de la mente. La mente ha creado una identidad
egotista basada en conceptos de carencia, en juicios de valor y en la
competitividad llena de apego. Pero el único lugar donde puede ocurrir una
batalla es en tu propia mente.
Tu yo verdadero es puro goce y está siempre en paz. Por eso afirmo que cada
persona que encuentro y veo es una expresión del Yo Verdadero. Nuestros
pensamientos y juicios de valor son los que nos impiden ver esta verdad sobre
nosotros mismos y los demás, una verdad tan sencilla que a veces nos cuesta
captarla.

Práctica
Deja en este mismo momento que todo sea como es. Tú y todo cuanto te
rodea es perfecto. Deja que la perfección se manifieste.


Conclusión
Aunque hayas llegado al final de este viaje de meditaciones diarias, vivir
conscientemente es una aventura que dura toda la vida.
Mientras te mueves a diario por el mundo, el Sueño del Planeta te desafía a
seguir viviendo conscientemente en la vida cotidiana para sortear la ilusoriedad
de la domesticación y el amor condicional que con tanta frecuencia aparecen en
nuestra sociedad.
La mayoría de la gente no vive aislada en un monasterio en medio de la nada,
libre de vivir conscientemente en soledad, sino que vive como tú en una
comunidad —en el Sueño del Planeta—, donde las personas a las que ama y el
bullicio del mundo intentan acaparar su atención de todas las formas posibles.
Incluso las personas que viven en ashrams o en monasterios, espacios creados
casi exclusivamente para vivir conscientemente, te dirán que ese mundo también
está lleno de distracciones. De modo que, sea cual sea el lugar en el que te
encuentres, vivir conscientemente y dejar de hacerlo es una condición universal
humana.
En cuanto a mí, retomo la vida cotidiana cada día sabiendo que puedo dejar
de vivir conscientemente y dejarme llevar durante un tiempo sin darme cuenta
por los hábitos de la domesticación y el amor condicional. La gente con la que
me relaciono tiene unas expectativas sobre quien se supone que soy y cómo se
supone que debo comportarme, y si empiezo a creer en sus expectativas —
aunque sea un poco—, me estaré dejando condicionar por sus ideas de la
perfección. Esta es la tentación que el amor condicional nos presenta a todos.
Los que seguimos la tradición tolteca o cualquier otro camino espiritual
debemos tener cuidado de no convertir nuestra búsqueda de la libertad personal
o cualquier otro método de crecimiento personal en una nueva forma de
autodomesticación y en un modelo para amarnos a nosotros mismos
condicionalmente. «Si en la vida no estoy a la altura de mis expectativas, no
merezco quererme.» Vivir conscientemente te ayuda a no caer en esta trampa.
La siguiente historia personal ilustra de maravilla el continuo reto que supone
esto para nosotros. En enero me miré a mí mismo y me dije: «Miguel, eres
perfecto y te amo exactamente como eres, y creo que estarías más sano y
disfrutarías incluso más de la vida si volvieras a correr».
Hace años salía a correr a diario, pero dejé de hacerlo durante un tiempo. O
sea que un día saqué las viejas zapatillas deportivas del armario y salí a correr.
Cuando había recorrido un kilómetro, tuve que pararme a descansar. Sentía el
corazón martilleándome en el pecho y me faltaba el aire. Me sorprendió lo
mucho que me había costado recorrer esa distancia.
En ese momento me di cuenta de que podía elegir entre llamarme «culo
gordo» y juzgarme por mi baja forma física, o ver que mi decisión de volver a
correr no era más que el punto de partida: «Sé amable contigo, Miguel. Hoy has
recorrido esta distancia y eres perfecto tal como eres». Mi meta era volver, a base
de práctica, a correr ocho kilómetros de un tirón a finales de mayo.
Así que, sin domesticarme ni amarme condicionalmente, empecé a correr a
diario. Antes de finales de abril había alcanzado mi meta y además me lo pasaba
en grande haciendo ejercicio. Pero como cualquier otra persona envuelta en las
exigencias del trabajo, la familia y la vida cotidiana, me distraje y me fui
olvidando de mi rutina de salir a correr.
A las pocas semanas, cuando pude volver a hacerlo, esperaba ser capaz de
correr ocho kilómetros de un tirón, era la meta que hacía poco había alcanzado.
Pero solo pude recorrer ¡tres! En ese momento me llevé un chasco tan grande
que oí la voz de mi juez interior gritando: «Pero ¿qué diablos te pasa? ¿Cómo es
que no eres capaz de correr ocho kilómetros?»
Mi mente enseguida le echó la culpa a las circunstancias exteriores y a los
demás, y luego observé cómo me enojaba conmigo mismo por no llegar a la
distancia que me había fijado. ¡Vi que me estaba juzgando con dureza
llamándome «culo gordo»! Al oírselo decir a mis narradores, de pronto me di
cuenta de que estaba a punto de caer otra vez en el hábito de domesticarme, en
esta ocasión con nuevas condiciones.
Si hubiera seguido por el camino de juzgarme a mí mismo, habría puesto a la
persona de «Miguel, el gran corredor» en un pedestal, convirtiéndolo en un
nuevo modelo para domesticarme. Desde este punto de vista, tendría que correr
una distancia de ocho kilómetros para aceptarme a mí mismo, y si no lo
conseguía, no me consideraría perfecto. Y entonces mi motivación se habría
desvirtuado, ya que mi noble idea de salir a correr para estar más sano se habría
convertido en una nueva forma de domesticarme.
Al igual que ocurre con todos los otros intentos de alcanzar la perfección
realizados con esta motivación, el ego nunca se siente satisfecho por mucho
tiempo. Varias semanas más tarde ya no me bastaría con correr ocho kilómetros,
tendrían que ser diez y luego quince, y al cabo de poco ¡necesitaría correr una
maratón para ser perfecto!
Cada vez que usamos la domesticación y el amor condicional para
motivarnos a cambiar en lugar de hacerlo movidos por el amor incondicional
que sentimos hacia nosotros mismos, acabamos sufriendo.
Este ejemplo ilustra cómo podemos dejarnos llevar por los sutiles hábitos de
juzgarnos y domesticarnos. Si no vives conscientemente, crearás sin darte cuenta
expectativas de quien se supone que eres basadas en los acuerdos que hayas
hecho con el Sueño del Planeta. Y, en consecuencia, por cada expectativa que no
satisfagas, te juzgarás.
No me malinterpretes, fijarse metas en la vida no es malo, ya que te motivan y
te hacen centrar en un objetivo para crear la existencia que deseas. El problema
está en que las usamos como una razón para querernos o rechazarnos a nosotros
mismos y las convertimos en instrumentos para amarnos de manera condicional.
Con lo que nuestra felicidad acaba dependiendo de nuestro «éxito» en la vida, y
como esta clase de éxito existe sobre todo en el futuro y pocas veces se alcanza, si
es que llega a suceder, nunca podemos disfrutar de quien somos en ese mismo
momento. Pasamos mucho tiempo pensando en el futuro y esperando ser felices
en él, olvidándonos de mirar a nuestro alrededor y gozar de lo que tenemos
ahora. Y en el caso de lograr triunfar, vivimos con el temor constante de perder
lo que hemos conseguido.
Juzgarnos es lo que nos hace sufrir. Cuando nos juzgamos a nosotros mismos,
no podemos gozar de quien realmente somos en ese momento, porque nos
estamos evaluando constantemente según un modelo ilusorio establecido por
nuestros propios acuerdos. Nos decimos que solo nos sentiremos satisfechos
cuando consigamos los logros que nos hemos propuesto.
Cuando alcanzamos nuestras metas, nos sube la autoestima, y cuando
fracasamos creemos no valer nada. Así es como la gran mayoría de la gente se
relaciona entre sí, imponiéndoles creencias a los demás y dejándose condicionar
por los juicios ajenos. Y así es también cómo se propaga la ilusión del amor
condicional por el Sueño del Planeta. Cuando juzgamos a otra persona, la
estamos castigando por unos acuerdos que nunca estableció. Al juzgarla estamos
intentando obligarla a aceptar los acuerdos que queremos que haga, con lo que le
imponemos nuestras creencias.
¿Cómo puedes dejar de juzgarte a ti mismo y a los demás? Aceptándote tal
como eres en este mismo momento. En cuanto te aceptas totalmente, dejas de
juzgar a los demás. No puedes dar a los demás lo que no te das a ti.
Vivir conscientemente te permite ver la perfección que existe en los demás y
en ti.

∂∂∂

La mayoría hemos experimentado períodos increíbles de vivir conscientemente
en los que fluíamos con la vida siendo plenamente conscientes del presente. Pero
por desgracia estas experiencias duran poco. Una de las cosas que más nos
costará en la vida es conservar la toma de conciencia.
Por ejemplo, un día tienes un momento de claridad: ves lo que tú mismo has
creado al domesticarte y quererte condicionalmente y expresas la decisión de
llevar otra clase de vida. Empiezas el largo proceso de estar de nuevo en
comunión contigo mismo creando armonía en tu Sueño Personal.
Combinas las experiencias personales a lo largo de tu viaje con comprender
con tu mente cómo vivir conscientemente. Ves los mecanismos del amor
condicional y cómo está causando sufrimiento tanto en tu vida como en la de los
demás, y empiezas a abandonarlos con compasión y comprensión. La semilla del
amor incondicional germina en tu corazón y florece mientras te dices: «Me
merezco quererme simplemente porque estoy vivo». Tu sueño personal empieza
a fluir con la armonía del amor incondicional.
Pero a medida que te vas distrayendo con la vida cotidiana, empiezas a
olvidarte de la nueva perspectiva que has adquirido y dejas de centrarte en el
Sueño Personal para volcarte en el Sueño del Planeta. Pierdes la armonía que
habías creado en tu vida al dejarte llevar por esta ilusión. Pero al cabo de poco
tienes otro momento de claridad y empiezas el proceso de nuevo, esta vez con un
poco más de decisión y experiencia.
Es lo que a la mayoría de nosotros nos pasa, así que no te olvides de que la
práctica hace al maestro.
Al vivir conscientemente creas armonía en tu Sueño Personal, deteniendo la
espiral de la domesticación y el amor condicional. Ves el abismo que existe al
elegir entre el amor condicional y el incondicional. A base de práctica aprendes a
moverte por la vida con compasión. Desarrollas la capacidad de respetar las
creaciones de los demás y de entender que solo pueden relacionarse contigo
basándose en su propia percepción, que a su vez depende de sus niveles de apego.
También aprendes a tratarte con compasión y respeto en tus interacciones con
los demás.
Al vivir conscientemente descubres que tus «noes» son tan poderosos como
tus «síes». No permites que tu juez interior condicione tu intento ni te dejas
llevar por la necesidad de otro que quiera imponerte su propio intento. Empiezas
a compartir tu amor incondicional con tu comunidad sabiendo que solo eres
responsable de tu intento y no del de los demás. En la creación de nuestro sueño
colectivo, todos somos iguales.
En la tradición tolteca, el desatino controlado es el arte de ser consciente de tu
yo verdadero mientras participas en la ilusión del Sueño del Planeta. Y conservas
este estado de conciencia al practicar la compasión y el respeto como un acto de
amor incondicional hacia ti y los demás. El arte del desatino controlado te
permite seguir viviendo en un entorno donde el bullicio de la vida cotidiana
puede arrastrarte hacia cualquier dirección. Este arte es la maestría de vivir en el
Sueño del Planeta mientras al mismo tiempo vivimos conscientemente en la vida
cotidiana. El desatino controlado, al igual que una piedra que pese a haber estado
sumergida en el agua durante mucho tiempo sigue seca por dentro, consiste en
formar parte del ecosistema sin dejarse impregnar por su ambiente.
¡Yo soy perfecto como soy en este mismo momento! ¿Por qué? Porque existo
en este preciso instante de la vida. Tanto si puedo correr tres kilómetros, como
uno o ninguno, disfruto de quien soy simplemente porque existo. Si decido
correr ocho o incluso participar en una maratón, lo hago porque quiero y no
porque debo. Alcance o no la meta que me proponga, sigo siendo feliz mientras
actúo lo mejor posible para hacer realidad mi intención.
Vivir conscientemente es saber que siempre puedes elegir cómo expresar tu
intento, que en cualquier momento puedes dar un giro y cambiar confiando en
que eres una expresión del amor. Puedes cobrar conciencia mediante cualquier
maravillosa tradición que exista en el mundo y vivir conscientemente siguiendo
la tradición que más te guste.
Tolteca es una palabra náhuatle que significa «artista». El mundo entero está
lleno de artistas procedentes de cualquier tradición. A través de nuestro intento
hacemos que estas tradiciones sigan llenas de vida. Deja que tu corazón se
exprese en su propio lenguaje, déjate llevar por el ritmo de la melodía que
interpreta y expresa el amor con cada parte de tu cuerpo. Eres el artista que sabe
cómo expresar este amor en el mundo. El mundo es tu lienzo en blanco y tu
intento el instrumento con el que crearás tu gran obra de arte, una expresión del
amor en constante evolución.
«Vivir conscientemente» es una idea, un símbolo que te ayuda a centrar tu
intento para crear una existencia en la que disfrutes siendo quien eres y estando
con las personas que amas, creando juntos el sueño colectivo con armonía,
respeto y compasión. Es la expresión del amor incondicional. El amor es el
equilibrio perfecto entre la generosidad y la gratitud y al vivir conscientemente
puedes elegir vivir en esta armonía.
Agradecimientos
Deseo expresar con todo mi amor mi agradecimiento a mis maestros, Madre
Sarita y don Miguel Ruiz, a mi hermano don Jose Ruiz, que tan entrañablemente
comparte esta tradición conmigo, y también a Susan, mi preciosa esposa; a
Alejandro y Audrey, mis encantadores hijos; a mi mamá Coco, mi hermano Leo,
Mama Gaya, mis hermanas Jules, Jennifer y Kimberly-Jeanne, y a mi hermano
Ramakrishna (Trey), os agradezco la sabiduría y el amor que habéis compartido
conmigo. Os quiero.
Deseo expresar mi gratitud a Randy Davila, que me ayudó con su amor y
pasión a compartir la tradición oral de mi familia al publicar mis libros. A
Allison Jacob, HeatherAsh Amara, Janet Mills, Carol Killman Rosenberg, Kristie
Macris, Susie Pitzen, Adrian Morgan, Jane Hagaman, Tania Seymour, Be Engler,
Jill Mangino y a todas las personas de la editorial Hierophant Publishing que me
han ayudado a manifestar esta maravillosa obra, os agradezco vuestra gran
dedicación y el talento con el que tan increíblemente habéis contribuido para dar
vida a este libro.
Doy gracias al Creador por la inspiración que llena estas páginas de amor.
Sobre el autor
A los catorce años don Miguel Ruiz Jr. empezó su aprendizaje con su padre don
Miguel y su abuela Madre Sarita. Ella le pidió a esta temprana edad que tradujera
al inglés las oraciones, charlas y talleres que daba en español. De esta manera, a
base de repetirlas y repasarlas, aprendió el contenido de las enseñanzas de su
abuela en ambos idiomas. Al traducir las palabras de Madre Sarita, don Miguel
Jr. llegó a comprender el poder de la fe. Presenció con sus propios ojos cómo su
abuela manifestaba su intento de curar a la gente, tanto física como
espiritualmente.
El aprendizaje de don Miguel Jr. duró diez años. En la mitad de la veintena su
padre intensificó su formación. En la cúspide de este viaje de poder, don Miguel
le dijo a su primogénito: «Encuentra tu propio camino. Ve a casa y domina la
muerte al cobrar vida».
Durante los últimos seis años don Miguel Jr. ha estado aplicando las lecciones
aprendidas de su padre y de su abuela para definir su propia libertad personal y
gozar de ella al tiempo que alcanzaba la paz con toda la creación. Aplicar estas
enseñanzas en el mundo que le rodeaba le permitió interpretar las lecciones de su
padre y de su abuela de una nueva forma, y desear también transmitir la
tradición de su familia. Después de formarse durante décadas, Miguel Jr. estaba
por fin preparado para compartir todo lo aprendido. Como nagual de la
tradición tolteca, en la actualidad ayuda a la gente a mantener una buena salud
física y espiritual para alcanzar la libertad personal.
Don Miguel Jr. está casado y tiene dos hijos pequeños.

www.miguelruizjr.com