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Problemas comunes de escritura

Claudia Chibici-Revnenau

En su libro sobre creación literaria Becoming a Writer, la autora Dorothea Brande


sabiamente enfatiza que "las dificultades del del escritor comienzan mucho antes de que
llegue al lugar donde puede beneficiarse de una instrucción técnica que le ayude a contar
historias." De hecho, parece que casi cualquier escritor, sin importar su nivel de destreza,
tiene que luchar con dificultades poco o nada relacionadas con cuestiones técnicas. Se
trata más bien de problemas con elementos psicológicos que dificultan la escritura y en
ciertos momentos puede llegar a transformarla en algo casi insoportable.

¿Por qué escribir es tan difícil? Algunas veces, como lo sugiere el título de este
curso, escribir parece una batalla épica para atravesar la página en blanco, llenarla, hacer
que su contenido despierte y tenga vida. Es difícil porque escribir es profundamente
personal, involucra todo el ser, nos expone y también expone nuestros miedos y
ambiciones. Es difícil porque escribir es un asunto prolongado y laborioso, que depende
no solamente de momentos gloriosos de inspiración, pero también de mucha disciplina,
energía y tiempo. Por supuesto, a la vez resulta formidable. Pero para disfrutar esta última
parte más y sufrir menos a causa de las dificultades, es útil ver cuáles son los problemas
más comunes y considerar algunas soluciones.

Como ya se mencionó en la sesión anterior de este curso, uno de los factores más
importantes para escribir que con frecuencia se vuelve un problema es el de la confianza.
Pero, ¿no deberían todos los escritores dudar de sí mismos por principio, impulsados por
preocupaciones e inseguridades terribles? Sí, hasta cierto punto. Es bien sabido que la
duda es una constante en este proceso, tan intenso y tan dependiente de la autoexposición.
Como la editora y agente literaria Betsy Lerner enfatiza en su obra The Forest for the
Trees: "incluso los escritores más célebres se sienten corroídos por dudas sobre sí mismos
y sufren periodos en que les falla la autoconfianza." No obstante, lo que parece haber
ayudado a muchos de ellos es una seguridad en sí mismos que va más allá de esos lapsos
de duda. Como el teórico de la creatividad George Kneller escribe en su libro The Art and
Science of Creativity:

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La persona creativa tiene una confianza interna en la valía de su trabajo.
Asimismo, con frecuencia es su crítico más severo. De hecho, no puede ser de
otra manera; es indispensable para que pueda revisar y corregir su propio trabajo
de manera eficaz. Muy poca gente aparte de ella comprenderá sus intenciones a
fondo como para ofrecer buenos consejos. Por lo tanto, cuando digo que la
persona creativa tiene una confianza interna, me refiero a que tiene una fe última,
no necesariamente en lo que ha hecho, sino en lo que, con suficiente tiempo y
fortuna, puede llegar a hacer.

De hecho, y como se mencionó en la sesión anterior, los teóricos han ido tan lejos como
para enfatizar que incluso una creencia poco realista en uno mismo y sus habilidades
puede ser extremadamente importante para la creatividad en general y para la escritura en
particular. Hemos visto esto ya brevemente la idea de Albert Bandura sobre como una
autopercepción positiva generalmente lleva a un círculo positivo de confianza, logros,
mayor confianza a través de los logros, etc. Ahora mencionaremos al psicólogo Peter
Wolson y sus estudios en lo que llama la importancia de la "grandeza adaptativa" para la
creatividad:

La grandeza adaptativa se manifiesta en la enorme convicción que el artista tiene


en sus propias capacidades y en su formidable habilidad para perseverar y llegar a
dominar su medio. Cuando este aspecto de grandiosidad se encuentra en
operación, ya sea de manera consciente o inconsciente, siente que nada puede
detenerlo; ninguna frustración puede obstaculizar su camino. Y cuando esto
sucede, puede negar la desesperanza inherente a sus limitaciones artísticas y
experiencia al confrontar el lienzo en blanco o su equivalente.

Por supuesto, esto no quiere decir que uno debería confiar ciegamente en su potencial. Un
artista, como hemos visto, también necesita ser sumamente crítico. De hecho, el propio

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Wolson advierte que hay un cierto riesgo de que esta autoconfianza se torne demasiado
extrema y cuando esto suceda: "Bajo la impresión de omnipotencia, el artista cae ante la
falsa ilusión de que la creatividad se produce a través de pura fuerza de voluntad
instantánea y mágica, en vez de mediante esfuerzo, persistencia, discernimientos
meticulosos y habilidades técnicas complejas". Sin embargo, mientras no se pierda la
noción de realidad por completo, la firme confianza en uno mismo puede verse como uno
de los ingredientes más importantes para escribir. Por otra parte, la falta de ella, como
veremos, forma parte de la mayoría de los problemas que asedian a los escritores en
diferentes etapas del proceso creativo.
¿Pero cómo se puede fortalecer la confianza si no se trae ya incorporada?
Desafortunadamente, no hay una respuesta fácil para esta pregunta. No hay un ejercicio
específico por más que nos gustaría que lo hubiera, que cimiente una autoconfianza firme
y la haga durar hasta el final de nuestros días. De todas maneras, es algo en lo cual
definitivamente se puede trabajar a partir de los consejos de otros, pero también
inventando medios propios para generarla. También creemos que ayuda el saber que no
será la modestia lo que te hará avanzar, sino una sólida convicción en lo que llamaremos
tu "derecho a escribir". De hecho, esta semana nuestros ejercicios se abocarán en buena
parte a que cada uno de ustedes se considere a sí mismo como escritor, y en que asuman
su rol como tal. También están dirigidos a incrementar el conocimiento que tienen sobre
su propia creatividad, volviendo su proceso de escritura aún más explícito para cada
quien. La autoconfianza tiende a verse fortalecida por el autoconocimiento, al descubrir
los puntos fuertes y la debilidades en las cuales hace falta trabajar.

Lo más importante, el mensaje principal en este momento —y esto tiende a ser tan
relevante para los autores que comienzan como para los más avanzados— es que no se
debe gastar tiempo cuestionándose si uno tiene "talento", si está justificado o no para
escribir. De nuevo Betsy Lerner sobre este asunto:

No puedo decirles cuántas veces se me han acercado en congresos quienes aspiran


a ser escritores para preguntarme si sus manuscritos prometen; si tienen talento o
si deberían dedicarse a otra cosa. Sería igual a me pidieran evaluar las pinturas de

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mi hijo de dos años... el gusto y los juicios de otros con frecuencia son lo menos
útil para un artista en desarrollo.

Sólo escribe. Y escribe. Y escribe. Tanto como puedas. Es lo único que puede lograr que
tu habilidad para escribir crezca y crezca y crezca. Tanto en un sentido técnico como en
relación a la manera de manejar los obstáculos psicológicos que a veces surgen en tu
camino.

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Después de esta breve disquisición sobre lo importante de la confianza, ahora tocaremos


problemas comunes durante diversas fases de la creatividad, algunos de forma detallada y
otros los mencionaremos para abordarlos con calma más adelante. El objetivo es
proporcionar un esbozo inicial, una lista básica que de ninguna manera busca ser
exhaustiva. Después de todo, cada escritor es distinto, muy probablemente asediado por
un problema individual y habilitado por una fuerza particular. También regresaremos
sobre la mayoría de estos asuntos a lo largo del curso. No obstante, por favor piensa
brevemente acerca de cada uno de ellos. ¿Cuáles parecen más relevantes para tu caso?

FASE 1

a) Voluntad– el deseo de escribir

Dos de los problemas más comunes durante la primera fase de querer escribir un texto es
lo que llamamos la calidad de la motivación y la falta de confianza. La primera se
relaciona básicamente con la idea de que a un escritor bueno y original lo hace, como
vimos en la sesión anterior, la habilidad para ponerse a escribir lo que realmente quiere y
le gusta. En síntesis, el secreto es escribir por el gusto y amor a la escritura.

Durante entrevistas con varios escritores bloqueados para una tesis doctoral sobre
problemas de escritura, los temas motivacionales con frecuencia surgieron como el
núcleo de sus dificultades. Una escritora principiante estaba tan preocupada por volverse
extremadamente exitoso ( soñando por ejemplo con salir en la televisión y ganar sumas
infinitas de dinero) que no podía escribir nada. Estaba completamente intimidada por sus

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propias expectativas desmesuradas. Otro escritor, con mayor experiencia, estaba tan
obsesionado con la idea de publicar su trabajo que él también se vio imposibilitado de
encarar la página en blanco y avanzar. Por el contrario, todos los escritores entrevistados
coincidieron en que cuando hay algo sobre lo cual verdaderamente quieren escribir (como
entender algo que verdaderamente los mueve, una catársis, etc.), la escritura parece fluir
sola.

El segundo problema central en esta fase con frecuencia es precisamente uno de


confianza: una falta de seguridad en el derecho propio para asumir el papel de "escritor",
preocupándose si uno tiene suficiente talento para tomar semejante elección. La cuestión
más importante para recordar en este caso, y esto no puede enfatizarse lo suficiente, es
que no hay tal cosa como una aptitud fija. Es algo que se desarrolla con el tiempo y con
el trabajo. Entre más escribas, mejor escribirás. Al mismo tiempo, por supuesto, cada uno
de nosotros nace y se ubica en una situación vital particular y diferente, que produce un
carácter, personalidad y visión del mundo únicos. Así que volverse un mejor escritor es
también un camino para atreverse a ser más y más uno mismo: en la escritura y en
general.

b) Permiso – (permitirse a uno mismo escribir)

Durante la segunda parte de esta primera etapa, los problemas clave tienden a ser los
siguientes. Primero, muchos escritores sienten que no tienen suficiente tiempo para
escribir, no cuentan con el lugar indicado... siempre hay algún elemento interno o externo
de su vida sobre el cual recae la culpa por su falta de escritura, por no ser capaces de
escribir lo suficiente. Es importante recordar aquí que casi TODOS los escritores han
tenido que enfrentar problemas similares y encontrar una manera de sortearlos, con
frecuencia mediante una cantidad considerable de autodisciplina. A continuación habla la
novelista ganadora del Premio Nobel Toni Morrison, con referencia a ser madre y
trabajar tiempo completo: "No puedo escribir con regularidad. Nunca he sido capaz de
hacerlo, principalmente porque siempre he tenido un trabajo de tiempo completo. Tenía
que escribir ya fuera en medio de la jornada laboral, apuradamente, o usar para ello
mucho tiempo de fines de semana y de las madrugadas."

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Una cosa que parece ser útil en este punto es que incluso una pequeña cantidad de
escritura, si se hace regularmente, puede llegar muy lejos. Imagina si escribieras una sola
página al día, ¡cada día! Después de un año, habrías compilado un total de 365,
equivalentes al borrador de una novela bastante larga, o una cantidad enorme de cuentos.
Sin embargo, con frecuencia estos problemas de tiempo, espacio, etc., también resultan
estar relacionados con cuestiones subyacentes de autoconfianza. Toni Morrison enfatizó
que uno de los problemas básicos que debió enfrentar antes de volverse escritora fue
permitirse a sí misma escribir. Como ella misma dice (agregando que esto es algo
particularmente difícil para las mujeres):

Es casi como si necesitaras permiso para escribir. Cuando leo biografías y


autobiografías de mujeres, incluso recuentos de cómo empezaron a escribir, cada
una de ellas tenía una pequeña anécdota que contaba el momento en que alguien
les dio permiso para hacerlo. Lo cual no quiere decir que los hombres jamás lo
hayan necesitado; con frecuencia, cuando son muy jóvenes un mentor les dice
"Eres bueno" y a partir de ahí despegan.

Es interesante que otra entrevistada para la tesis arriba mencionada enfatizara que cuando
se sentía bien acerca de su escritura encontraba con mayor facilidad tiempo para llevarla
a cabo, y concebía historias a pesar de que estuviera cansada después de un largo día de
trabajo. Así que, en última instancia, muchas veces todo se resume en la convicción que
uno tenga sobre el derecho a escribir; y luego en organizar la vida de manera que haya
suficiente espacio para la escritura.
Estos son algunos de los problemas más comunes al principio del proceso
creativo, a los cuales nos abocaremos durante ésta y la siguiente semana. Naturalmente,
también hay muchos obstáculos frecuentes en las fases posteriores, que a continuación
mencionaremos brevemente para regresar a ellos con más detalles posteriormente.

FASE 2

a) Ejecución – Escribir un primer borrador

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¿Cuáles son los asuntos claves aquí?

 Dificultades técnicas. Po ejemplo, cómo crear un personaje convincente o cómo


se estructura una trama.
 No tener acceso al propio subconsciente. Durante la primera fase, muchos
escritores se basan en su subconsciente. Han aprendido a cederle algo de control,
y algunos incluso sienten como si sus protagonistas fueran quienes les dictaran la
historia. Aunque no todo mundo necesite comulgar con semejante visión, el
obtener acceso al propio subconsciente puede enriquecer profundamente la
escritura, añadiendo una buena cantidad de elementos poéticos que nuestra mente
consciente muchas veces ignora.
 Falta de persistencia (y, de nuevo, confianza). Escribir un primer borrador, de una
historia, pero especialmente de una novela, toma una buena cantidad de energía y
tiempo. Y, una vez más, la convicción de que este material, con frecuencia
sumamente agreste, con tiempo y esfuerzo puede convertirse en una buena
historia. Muchos escritores y profesores de creación literaria aconsejan
sencillamente terminar el primer borrador tan rápido como sea posible, sin
detenerse a revisarlo; sin mirar para atrás. Eso consigue tener algo ya en papel,
que después se puede volver a trabajar. Anne Lemott llega al punto de aconsejar a
sus estudiantes que escriban primeros borradores malos, con tal de que la escritura
fluya, sin expectativas que bloqueen el proceso.

b) Lectura y corrección – Crear una obra completa


Cuando se trata de enfrentar lo que uno ha escrito, éstos son los mayores problemas que
ocurren:
 De nuevo, dificultades técnicas como las mencionadas en el apartado anterior.
 Falta de confianza en la habilidad propia para mejorar la escritura. Éste se vuelve
un tema serio para varios autores. Uno de sus síntomas claves es que los escritores
comienzan proyecto tras proyecto, incluso escriben borrador tras borrador, pero
nunca pueden terminar nada. Con frecuencia la causa de esto son inseguridades.
Si la escritura no resulta perfecta en el primer intento (lo cual no sucede casi
NUNCA), se desmotivan e intentan con algo diferente. Una manera de tratar este

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problema es entendiendo que prácticamente cualquier autor tiene que revisar y
corregir. A la vez, es necesario un compromiso mayúsculo para que el propio
trabajo llegue a su culminación; sin que haya pero que valga.
 Por supuesto, la falta de un método de lectura y corrección también puede ser un
problema. Una buena cantidad de los cursos y libros de escritura se dirigen a
cómo escribir un primer borrador. ¿Pero cómo se ha de mejorar una vez que se
tiene? Esperamos aclarar dudas al respecto más adelante en el curso. De
momento, tan sólo queremos mencionar que es importante para cada escritor
desarrollar su propio método de relectura y mejora. Hay que experimentar para
encontrarlo y adecuarlo, volverlo sistemático, porque es necesario tener un
método de revisión que permita dividir el proceso en pasos más pequeños y
manejables; que permitan a la creatividad fluir y concretarse.

FASE 3
El dejar ir y la recepción
Presentamos estas fases juntas porque se encuentran cada vez más allá del control del
escritor. De cualquier forma, aquí van algunas de las dificultades más comunes que sí
dependen de los escritores.
 Falta de confianza (sí, una vez más): Muchos escritores experimentan un miedo
consciente y subconsciente a mandar su trabajo al mundo. Puede que estén
aterrorizados por la idea del fracaso – y a veces, incluso temerosos del éxito. Esto
puede resultar en un proceso complejo de automanipulación donde el trabajo no
se envía, o no se envía a los sitios correctos, o incluso se deja sin terminar, por el
miedo a ser juzgado. Uno de los factores más importantes aquí es entender que el
rechazo es un factor inevitable en la ruta de la escritura. Que no es posible agradar
a todo mundo y por lo tanto es mejor comenzar por darse gusto uno mismo. Y
tratar de entender de dónde pueden venir los miedos propios. ¿Por qué nos
sentimos preocupados o temerosos sobre la posibilidad de ser rechazados, o de ser
publicados? La búsqueda para responder lo anterior puede ser exhaustiva, pero
también generar rutas de escritura.

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 Falta de método. Una vez más, un problema común en esta fase es también la falta
de conocimiento sobre cómo dirigirse al mundo literario, cómo mandar trabajo.
Pero como ya dijimos, abordaremos estos puntos a su debido tiempo. Por el
momento, es hora de comenzar con el primer ejercicio de esta sesión.