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Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social

Diversidad familiar: apuntes desde la


antropología social*
Jesús Sanz Abad 1, María José Pont Cháfer 2, Consuelo Álvarez Plaza3 , Herminia Gonzálvez
Torralbo4 , María Isabel Jociles Rubio 5, Nancy Konvalinka6 , José Ignacio Pichardo Galán 7,
Ana María Rivas Rivas 8 i Elisa Romero Moreno9

Resumen

En este artículo se realiza un recorrido por algunas formas emergentes de hacer


familia existentes, como la monoparentalidad por elección, la recomposición fa-
miliar, la homoparentalidad, la formación tardía de las familias, la irrupción de la
transnacionalidad en el interior de las familias, así como la adopción y los cambios
derivados del uso de las técnicas de reproducción asistida.
Palabras clave: Homoparentalidad, monoparentalidad, familias reconstituidas,
familias transnacionales, familias tardías, reproducción asistida y adopción.

Para citar el artículo: VVAA. Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social. Revista de Treball Social.
Col·legi Oficial de Treball Social de Catalunya, abril 2013, nº 198, páginas 30-40. ISSN 0212-7210.

* Este artículo ha sido elaborado por los miembros del Grupo de Trabajo sobre Parentesco y Familia del
Instituto Madrileño de Antropología. Contacto: ima-parentescoyfamilia@ima.org.es.
1
Doctor en Antropología Social. Profesor titular interino. Universidad Complutense de Madrid.
jesusanz@cps.ucm.es.
2
Licenciada en Filología Inglesa y en Antropología Social. Universidad Nacional de Educación a Distancia.
mjpontchafer@gmail.com.
3
Doctora en Antropología Social. Profesora contratada doctora. Universidad Complutense de Madrid.
calvarezpl@yahoo.es.
4
Doctora en Antropología Social y Diversidad Cultural. Investigadora y profesora auxiliar en el Centro de Inves-
tigaciones Socioculturales (CISOC). Universidad Alberto Hurtado, Chile. herminiagonzalvez@gmail.com.
5
Doctora en Sociología. Profesora titular de universidad. Universidad Complutense de Madrid.
jociles@cps.ucm.es.
6
Doctora en Filosofía (Antropología Social y Cultural). Profesora ayudante doctora. Universidad Nacional
de Educación a Distancia. konvalinka@telefonica.net.
7
Doctor en Antropología Social. Profesor ayudante doctor. Universidad Complutense de Madrid.
joseignacio.pichardo@cps.ucm.es.
8
Doctora en Sociología (especialidad en Antropología Social). Profesora titular de universidad. Universidad
Complutense de Madrid. rivasant@cps.ucm.es
9
Licenciada en Historia, Licenciada en Antropología Social y Máster en Antropología de Orientación Públi-
ca. Universidad Autónoma de Madrid. elisaromemore@gmail.com.

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A fondo

Abstract

This article goes over some emerging family models such as single parenting by
choice, recomposed families, same-sex parenting, late-formed families, the irruption
of transnationality within families, as well as the changes produced by assisted
reproduction techniques and adoption.
Key words: Same-sex parenting, reconstructed families, transnational families, late-
formed families, adoption and assisted reproduction.

Introducción cos de ambos históricamente eran a menu-


do entendidas como “desestructuradas”,
En las últimas décadas, el modelo hege- “carentes de” o “no familias”.
mónico de familia se ha visto modificado de En las próximas páginas se realiza un acer-
forma radical debido a los cambios sociales camiento a diversos modos de hacer familia,
(feminismo, anticonceptivos, reproducción recogiendo algunos aspectos apuntados en los
asistida, la incorporación de la mujer al mer- trabajos que la antropología social y otras cien-
cado laboral, entre otros) y legales que se cias sociales están realizando sobre estas reali-
han vivido a partir de la llegada de la demo- dades cada vez más extendidas en nuestra
cracia (matrimonio civil, divorcio, adopción, sociedad. El objetivo de este artículo es do-
parejas de hecho, matrimonio entre perso- ble: por un lado, buscamos trazar un breve
nas del mismo sexo, etc.). Estas nuevas posi- panorama que dé cuenta de la pluralidad de
bilidades relacionales van a cuestionar las formas de hacer familia existentes hoy en día.
imágenes de la familia tradicionalmente pre- Por otro lado, queremos relativizar las repre-
sentes tanto en la sociedad como entre las sentaciones que a menudo se vierten sobre la
personas profesionales del trabajo social. Así, familia. Este cuestionamiento busca estable-
las familias que no se correspondían en su cer elementos que puedan aportar nuevas
estructura con la familia nuclear formada perspectivas a los trabajadores/as sociales
por padre, madre y las hijas e hijos biológi- en sus distintos contextos de intervención.
Por ello, en los siguientes epígrafes reali-
„ Así, las familias que no se corres- zamos un recorrido por sobre algunas de
pondían en su estructura con la estas formas emergentes de hacer familia
familia nuclear formada por existentes, como la monoparentalidad por
padre, madre y las hijas e hijos elección, la recomposición familiar, la
homoparentalidad, la formación tardía de las
biológicos de ambos histórica-
familias, la irrupción de la transnacionalidad
mente eran a menudo entendidas en el interior de las familias, así como la adop-
como “desestructuradas”, “ca- ción y los cambios derivados del uso de las
rentes de” o “no familias”. técnicas de reproducción asistida.

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Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social

Monoparentalidad por elección ficativo de desestructuradas. Ahora bien, no


siempre es así, y el hecho de que su estruc-
Si bien las situaciones de monoparen- tura (e incluso su dinámica) no responda al
talidad (es decir, las constituidas por una modelo familiar convencional no es, en sí
sola figura parental y los hijos/as depen- mismo, un factor de riesgo para la crianza y
dientes de ella) han existido siempre, su el desarrollo de los menores que se sociali-
visibilidad y, sobre todo, su legitimidad zan en su seno.
social son relativamente recientes, igual que Hay que tener en cuenta que, en reali-
sucede con la expresión familias monoparentales. dad, hay muchas monoparentalidades, y cada
Esta expresión, usada hoy en día para refe- una presenta características muy diferentes.
rirse a ellas y con una historia de apenas cua- Así, por ejemplo, se dan situaciones también
tro décadas, ha venido a sustituir otras de de monoparentalidad derivadas de un pro-
carácter estig-matizante como “familias yecto personal de vida en el que no se con-
desestructuradas” o “familias rotas”, “fami- templa, en principio, una relación de pareja
lias incompletas” o “familias descompues- pero sí tener hijos, a lo que se llega a través
tas” (Jociles, Rivas, Moncó, Villaamil y Díaz, de la adopción (nacional o internacional),
2008). acogimiento permanente, reproducción asis-
En la intervención social, sin embargo, tida mediante donación de gametos (de se-
sigue existiendo una cierta tendencia a califi- men, de óvulos, de embriones) o mediante
car de “desestructuradas” a las familias relaciones sexuales con fines reproductivos
monoparentales, y ello es debido, en buena mantenidas con “un donante conocido” o
medida, a que se las suele identificar con con un sujeto que desconoce dichos fines
aquellas configuraciones en que la situación (Jociles, Rivas, Moncó y Villaamil, 2010). En
de monoparentalidad ha sido ocasionada por estos casos, que se denominan de mono-
la interrupción10 de un proyecto familiar que parentalidad por elección, el proyecto de tener
había comenzado siendo de pareja y, por hijos/as se origina de forma voluntaria y
tanto, biparental. Y no cabe duda de que, en planeada al margen de la relación de pareja.
estos casos, cuando la interrupción de la re- Y las mujeres y hombres que optan por este
lación de pareja ha sido conflictiva y/o el modelo familiar responden, por lo común, a
miembro de ésta no conviviente no cumple un perfil social y demográfico muy específi-
con sus responsabilidades (económicas, edu- co que se aleja del que frecuentemente se
cativas, etc.) con respecto a los hijos/as, se atribuye a las “madres solteras” tradiciona-
presentan en estas familias una serie de si- les: acceden a la maternidad o paternidad a
tuaciones problemáticas (falta de recursos, edades maduras, tienen un elevado nivel
de un adecuado desarrollo infantil, de es- educativo, son económicamente solventes y
tabilidad psíquico-social, etc.) que tal vez suelen contar con una red social y de apoyo
pueden justificar que se les aplique el cali- amplia, que trasciende los límites de la fami-

10
Nos referimos tanto a interrupciones involuntarias (por fallecimiento, por ausencia del hogar debida a
motivos laborales o socioeconómicos, por hospitalización prolongada, etc. de uno de los progenitores)
como voluntarias (por separación, por divorcio, por abandono, etc.).

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lia extensa (grupos de amigas/os, asociacio- conviviente, la nueva pareja del padre bioló-
nes creadas por y para ellos/as, etc.).11 Estas gico o la madre biológica no conviviente–
familias monoparentales despliegan diversas que interpelan el pensamiento dual y exclu-
estrategias socioeducativas orientadas a que yente de nuestro sistema de parentesco, para
sus hijos/as “normalicen” –y, en consecuen- el que lo ideal es que exista un solo padre y
cia, “desproblematicen”– su pertenencia a una sola madre.
una familia no convencional y la inexisten- Con ello, estas familias ponen de mani-
cia de un padre o madre en ella (Poveda, fiesto la necesidad de diferenciar entre pa-
Jociles y Rivas, 2011). rentesco (estatus jurídico derivado de los
lazos biológicos de consanguinidad real o fic-
Recomposición familiar ticia) y parentalidad (el ejercicio de las tareas
relacionadas con la crianza, los cuidados y
Las familias reconstituidas,12 formadas la educación de los menores). El parentesco
por parejas en las que hay algún hijo no co- es un estatus de padres (padre y madre)
mún, representan otro de los principales ex- reconocido y garantizado por el Código
ponentes de los cambios que se están Civil. La parentalidad, en cambio, se refiere
produciendo en los modos de formar fami- a funciones como concebir, criar, dar edu-
lia, al cuestionar los presupuestos ideológi- cación, transmitir un nombre, que son las
cos del modelo familiar hegemónico. Hasta que corresponden al estatus de padres, pero
ahora, los esposos eran los progenitores y que los padres pueden dejar y/o compar-
los que realizaban las funciones parentales. tir con otras personas, sin por ello perder
Lo legal, lo biológico y lo social coincidían: el estatus de padres. Ser padres implica
el padre era el esposo de la madre, a quien ejercer diferentes papeles, y todos estos
se le asignaba el rol paterno; la madre era la papeles en algunas sociedades pueden
esposa del padre, a la que se asignaba el rol repartirse entre diferentes personas recono-
materno. A partir de los matrimonios o unio- cidas (pluriparentalidad), sin por ello deshacer
nes de hecho de personas separadas, divorcia- o disminuir el estatus de padres. Sin embar-
das con hijos/as no comunes, el progenitor go, hasta ahora en nuestra cultura ha sido
no tiene por qué ser ya el esposo de la ma- muy difícil pensar en la posibilidad de com-
dre, ni la progenitora la esposa del padre. partir estos papeles sin dañar el estatus de
En este nuevo escenario, nos encontramos padre o madre (Cadoret, 2004; Le Gall, 2005;
con una pluralidad de figuras en torno a los Rivas, 2012).
hijos/as –el padre biológico o la madre bio- La reasignación de los roles familiares que
lógica no conviviente, el padre biológico o se deriva de los procesos de recomposición
la madre biológica conviviente, la nueva pa- familiar implica la asunción de responsabili-
reja del padre biológico o la madre biológica dades parentales por parte de las nuevas

11
La maternidad de las solteras de 35 años y más ha subido en España, y en los últimos 20 años, más de un
300%, pasando de un 6,3% en 1985 a un 20,5% en 2005.
12
En España, según el censo de 2001, de las 6.468.408 parejas con hijos, en el 3,6% de los casos algún hijo/
a no era común a ambos miembros de la pareja.

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parejas de los progenitores. Dicha asunción duda su existencia: desde ese momento has-
no revierte en ningún tipo de reconocimien- ta el año 2011 se han producido 22.124 ma-
to legal y/o social de estos, lo cual da lugar a trimonios entre personas del mismo sexo, lo
una ausencia de derechos que va desde la que supone casi el 2% del total de matrimo-
negación de permisos laborales hasta la im- nios en los últimos años.
posibilidad de tomar ningún tipo de decisión ¿Qué implicación tiene esto para el tra-
–sanitaria, educativa, etc.– con respecto a la bajo social? En primer lugar, cualquier pro-
persona no vinculada biológicamente, pero fesional de esta disciplina tiene hoy que tener
que se tiene a cargo, en muchas ocasiones, en cuenta que no todos los padres y madres
tanto emocional como económicamente. son heterosexuales. Además, teniendo en
Esta ampliación de los vínculos sociales de cuenta que las generaciones más jóvenes de
los hijos/as puede favorecer a estos últimos personas lesbianas, gays, bisexuales y
en la medida en que crea un respaldo social transexuales (LGBT) han incorporado a sus
y un nuevo mecanismo de protección so- horizontes vitales la posibilidad de casarse y
cial. Por este motivo, las autoridades públi- tener hijos, el número de padres y madres
cas y los profesionales que intervienen en el en este colectivo no hará más que crecer en
campo de la familia deberían plantearse que el futuro (Pichardo, 2009: 220).
facilitar la construcción de ese “otro” rol no En segundo lugar, los trabajadores/as
sólo es un reconocimiento a los adultos que sociales deben saber que todos los estudios
lo desempeñan, sino que también revierte realizados con trabajo de campo empírico
positivamente en el incremento del bienes- con niños/as viviendo con padres y madres
tar de los hijos al generarse la ampliación de homosexuales, tanto en España como en
lo que denominamos colchón social. otros países, ponen de manifiesto que no
existen diferencias sustanciales en su de-
Homoparentalidad sarrollo personal, social, intelectual y
psicoafectivo frente al resto de menores
Las personas que no forman parte de la criados en otros tipos de estructuras fami-
mayoría heterosexual (gays, lesbianas y bi- liares (Patterson, 1995; González, 2002;
sexuales) tienen y han tenido hijos e hijas a Arranz y Oliva, 2010). En cualquier caso,
lo largo de la historia porque, efectivamen- las familias homoparentales se ven constan-
te, la homosexualidad o la bisexualidad no temente interpeladas a demostrar su aptitud
producen, per se, esterilidad.13 La legaliza- parental.
ción del matrimonio entre personas del mis- Conviene no olvidar que estas familias
mo sexo en 2005 vino a colocar la cuestión enfrentan la homofobia, que aún está pre-
de la homoparentalidad en el centro del de- sente en una minoría de la sociedad14 y que
bate social. Actualmente, y al margen de con- puede reflejarse en una falta de referentes y
sideraciones ideológicas, ya no se pone en en discriminación a nivel simbólico, laboral

13
En el censo de 2001 se recogieron 10.474 parejas homosexuales y 2.785 hijos/as viviendo con ellas.
14
Según en CIS, ya en el año 2004, antes de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, el
66% de la población estaba a favor de esta figura (barómetro de junio, n.º 2.568).

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o a la hora de acceder a determinados ser- española). Además, existen también otros


vicios. Pero, al mismo tiempo, las familias datos que apuntan en la misma dirección,
homoparentales, conjuntamente con otros como el incremento del número de mujeres
nuevos modelos de familia que se abordan que recurren a la reproducción asistida para
en este texto, están poniendo en cuestión tener un hijo/a ya en el límite de la edad
estructuras de género desigualitarias. Por otro fértil, o las personas cada vez más numero-
lado, y en aras del reconocimiento de la di- sas que adoptan con edades superiores a los
versidad familiar, hay que tener en cuenta 35 años.
que las familias homoparentales no están Las familias tardías no son resultado úni-
formadas siempre por dos madres o dos camente de una situación de crisis económi-
padres con sus hijos/as, sino que muestran ca, ya que es una tendencia constante desde
toda la rica diversidad familiar que existe en hace más de 35 años. Existen diferentes as-
la sociedad: familias homoparentales, pectos que influyen en su formación, como
monoparentales, adoptivas, reconstituidas, un control de la natalidad en el que se pro-
etc. Cada una de estas familias va a afrontar grama el nacimiento de los hijos para el
su propia especificidad y sus propios desa- momento más idóneo, o la construcción
fíos. Por ello, es preferible no ver a la familia sociocultural de un curso de vida lineal y
homoparental como un caso “especial” o algo rígido que exige a las personas cumplir
“distinto” de familia, sino una más de las con una serie de logros (educación escolar,
formas en las que en nuestra sociedad del cierta consolidación del empleo, acceso a una
siglo XXI se articula el afecto, el cuidado, la vivienda) antes de plantearse tener hijos y
convivencia y la crianza de los niños y niñas. cuidar de ellos.
Por otro lado, las familias tardías se en-
Formación tardía de la familia frentan a una serie de retos en las tareas de
cuidado que no están contempladas en las
Denominamos familias tardías a las cons- políticas sociales y que se consideran respon-
tituidas por personas que, en pareja o so- sabilidades individuales. Así, estas familias se
las, tienen su primer hijo con 35 años o suelen encontrar con que las abuelas y abue-
más (Hernández Corrochano, 2012). De los son ya mayores para asumir el peso de
nuevo, muchas configuraciones familiares cuidado infantil –a la vez que pueden nece-
pueden encontrarse en esta situación: fa- sitar cuidados ellos mismos por dependen-
milias monoparentales, homoparentales, cia o enfermedad–, con la consiguiente
heteroparentales, adoptivas y familias que sobrecarga de cuidado de niños y mayores
son resultado de la reproducción asistida. para las madres y padres “tardíos”.
La formación de la familia a partir de los Todo ello lleva a que, en un momento de
35 o 40 años es cada vez más común en disminución de las rentas familiares y del
España: los datos del INE señalan un au- conjunto de prestaciones públicas, es previ-
mento de la edad al nacimiento del primer sible que aumente la petición de apoyo por
hijo, desde los 25,23 años en 1975 hasta parte de estas familias respecto a las políti-
los 30,12 años en 2011 (30,77 años si sólo cas y recursos públicos para la gestión del
incluimos a las mujeres de nacionalidad cuidado y la dependencia.

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Formaciones familiares transna- Al mismo tiempo, el escenario que aquí


cionales se presenta genera nuevos retos para el tra-
bajo social que no se pueden desconocer.
En los últimos años hemos sido testigos De este modo, se estima necesario para la
del aumento de las llamadas familias transna- intervención social considerar miradas pro-
cionales, producto de proyectos migratorios fesionales que sepan interpretar los elemen-
de muy diverso tipo (económicos, de retor- tos culturales que traen consigo estas
no, etc.). Estas familias se ven afectadas por personas (creencias, costumbres, etc.) para
la transnacionalidad de sus relaciones socia- poder comprender cómo construyen su per-
les después de la migración o el retorno de tenencia en el contexto de destino y, a la vez,
algunos de sus miembros, de forma que, para cómo mantienen sus lazos con su contexto
mantenerse unidas a través de las fronteras, de origen. De la misma forma, es importan-
crean sentimientos de pertenencia, bienes- te tener en cuenta quiénes son las personas
tar colectivo y unidad (Bryceson y Vuorela, que realizan la provisión transnacional y
2002). De la misma forma que en otras quiénes administran los recursos para ob-
posibilidades de crear familia expuestas en servar cómo repercute en las relaciones de
este artículo, las familias transnacionales son género en un contexto migratorio. Por otro
muy variadas (monoparentales, nucleares o lado, también es interesante que el trabaja-
extensas) y la configuración de sus relacio- dor/a social considere las trayectorias
nes de parentesco puede ir más allá de las migratorias de hombres y mujeres de forma
relaciones de consanguinidad o afinidad. Es diferenciada por género, puesto que son di-
decir, pueden confor mar sus vínculos versos los motivos a partir de los cuales se
transnacionales a partir de una filiación por conforman en familias transnacionales. Por
afinidad (paisanaje, género, edad, sexualidad, último, desde el trabajo social se puede con-
creencia religiosa, etc.) o filiación simbólica tribuir a deconstruir la mirada estigmatizada
(compadrazgo/padrinazgo). hacia las mujeres migrantes que conforman
Dentro del estudio de este escenario de estas familias, quienes son conceptualizadas
familiares transnacionales, la antropología se tanto en los países de origen como en los de
ha preocupado por analizar las prácticas so- destino en múltiples ocasiones como madres
ciales realizadas por migrantes y sus familia- que “abandonan” a sus hijos.
res en origen. La perspectiva de género, unida
a la etnografía, ha posibilitado la indagación Adopción
sobre temas estrechamente relacionados con
la maternidad transnacional (Hondagneu- Las familias que recurren a la adopción
Sotelo y Avila, 1997), las cadenas globales son otro ejemplo de la diversidad que aquí
del cuidado (Gonzálvez, 2011) o el estudio presentamos, pues comprenden una multi-
del denominado trabajo de parentesco.15 plicidad de actores y circunstancias que des-

15
Con este concepto nos referimos al conjunto de acciones (entre otros, visitas, cartas, llamadas telefónicas,
regalos y tarjetas recordatorias, reuniones o viajes) realizadas por los migrantes para recrear y reforzar los
lazos de parentesco existentes.

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cartan la existencia de un modelo único de es un factor necesario a la hora de reinter-


parentesco adoptivo. Así, gracias a elemen- pretar el llamado fracaso en la adopción.
tos como su creciente visibilización social, Finalmente, hay que señalar que aunque
su presentación generalmente positiva en los los procesos de acogida presentan similitu-
medios de comunicación o su progresivo des con los procesos de adopción, existe un
desligamiento de conceptos como infertilidad conjunto de especificidades en esta figura
o fracaso de la paternidad biológica, la adopción que no podemos abordar aquí por razones
se percibe cada vez más como un proceso de espacio.
legítimo para alcanzar la paternidad y materni-
dad. De la misma forma, uno de los cambios Técnicas de reproducción huma-
principales de la adopción en nuestro país na asistida
ha sido el crecimiento espectacular de las
adopciones internacionales,16 una realidad Las nuevas posibilidades de la biotec-
que a su vez ha hecho explícito un tipo de nología, junto con las adopciones abordadas
vinculación no biológica que anteriormente en el epígrafe anterior, han hecho posible
se pretendía ocultar en múltiples ocasiones. que muchas de las formas de hacer familia
En cuanto a los retos que esta realidad recogidas a lo largo de este artículo sean una
presenta para los profesionales del trabajo realidad. Las técnicas de reproducción hu-
social podemos mencionar algunas cuestio- mana asistida (TRHA) surgen en los años
nes relacionadas con los procesos de cons- setenta con el objetivo, en principio, de solu-
trucción de la identidad de los niños y niñas cionar problemas de esterilidad para un
adoptados; la gestión de las diferencias deri- amplio número de parejas. Los avances en
vadas de su pertenencia étnica y/o rasgos este campo, desde un punto de vista técnico,
fenotípicos; la necesidad de desarmar la idea abrieron múltiples opciones no sólo para pare-
de que todos los menores adoptados se sien- jas heterosexuales, sino para otros grupos que
ten o se han sentido abandonados, así como vieron cubrir sus expectativas de acceder a
las prácticas vinculadas a tal supuesto. la maternidad o paternidad en cualquier
Otro gran reto estaría en la conciliación momento de su ciclo vital y/u obviando el
efectiva de los derechos de los menores coito reproductivo. Tal es el caso de parejas
adoptados con los de los adultos. En la prác- del mismo sexo, mujeres y hombres sin pareja
tica, los derechos de los segundos, a través o familias tardías. Las nuevas biotecnologías
de la preeminencia de facto de derechos como favorecen la formación de nuevos modelos
el de la intimidad, el desarrollo de la personali- familiares con la posibilidad de generar al-
dad o la práctica de la adopción plena (cor- gún tipo de vínculo genético-biológico. Pero,
tando todo nexo con la familia de origen), al mismo tiempo, esta novedad provoca al-
generan dinámicas que van en detrimento gunos conflictos sociales, como el aumento
de los niños. Tener en cuenta esta complejidad de la necesidad de donación de gametos, la

16
Entre 1998 y 2004, en España se pasó de 1.487 adopciones internacionales a 5.541, lo que supone un
aumento global del 271%. Sin embargo, esta cantidad se redujo a 2.891 en 2010, lo que supone una
disminución del 46% respecto al año 2004.

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marginalidad del trabajo reproductivo que 2012) cuestiona a la familia nuclear hetero-
llevan a cabo las personas donantes (sobre todo sexual como modelo único o hegemónico, a
en el caso de la donación de óvulos y de la la vez que pone en evidencia el carácter so-
gestación subrogada), el turismo y los movi- cialmente construido de la familia como rea-
mientos migratorios reproductivos o el mer- lidad social.
cado de los fenotipos (Álvarez Plaza, 2008). Sin embargo, lejos de querer establecer
Por otro lado, como consecuencia de la una tipología de nuevas formas de familia,
donación y recepción de gametos, surgen nos gustaría resaltar la pluralidad de casos e
varias figuras parentales –madres biológicas, intersecciones que se dan dentro de éstas y
genéticas y sociales, así como padres que hemos ido presentando en estas líneas
genéticos y sociales– que generan ambigüe- (familias monoparentales y homoparentales
dad y tensión para todos los actores que in- por adopción internacional, por ejemplo).
tervienen en el proceso (Rivas, 2009). Con ello, buscamos subrayar la individuali-
El trabajador/a social se enfrenta en su dad y especificidad de cada opción familiar,
quehacer profesional con la gran diversidad así como las dinámicas interrelacionales que
familiar que surge como consecuencia del se dan en las prácticas cotidianas de todas
acceso de diversos grupos a las TRHA, así las personas que “forman familia”.
como con las estrategias de ocultamiento de En segundo lugar, queremos destacar
las parejas heterosexuales en una sociedad cómo la presentación de estas formas familia-
en la que la genética construye identidades y res bajo la dicotomía de “nuevas” y “viejas”
vínculos familiares. Por último, hay que in- no se ajusta a la realidad, dado que muchas
dicar algunas diferencias entre el acceso a la de estas formas han existido históricamente
adopción y a las TRHA: mientras que en el y, por otro lado, en las llamadas familias “tra-
caso de la adopción el foco se centra en el dicionales” también se están produciendo
derecho del niño o niña a tener una familia, transformaciones de calado. Sin embargo,
la reproducción asistida se articula en torno algunas de estas realidades presentan carac-
a la voluntad de los adultos de formar una terísticas novedosas que queremos resaltar,
familia. Otra diferencia estriba en que la le- como el mayor margen de elección existen-
gislación reconoce el derecho de los meno- te actualmente en las formas de hacer fami-
res adoptados al conocimiento de su origen lia. Así, las posibilidades de elección se han
genético-biológico, derecho que se les niega visto favorecidas, entre otras razones, por
a los hijos e hijas nacidos mediante el siste- los avances técnicos ligados a las técnicas de
ma de donación de gametos anónimos. Esta reproducción asistida, el aumento de la mo-
realidad genera, pues, retos importantes al vilidad transnacional así como de la adop-
trabajo social. ción internacional. A su vez, el crecimiento
cuantitativo y la mayor visibilidad de algu-
Conclusiones nas de estas formas de hacer familia han
contribuido, sin duda, al mayor reconoci-
A lo largo de estas páginas hemos queri- miento social y legal que actualmente se hace
do destacar cómo la diversidad de formas de ellas, contrarrestando con la imagen
que existen de hacer familia (Konvalinka, estigmatizante característica de otras épocas.

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A fondo

„ Queremos señalar la necesidad dificultades cotidianas derivadas de los dife-


de cuestionar y problematizar el rentes momentos del curso vital (infancia, ado-
concepto de desestructuración fa- lescencia, etc.) con las que se enfrenta cualquier
menor o familia se atribuyan de forma acrítica
miliar, que tan a menudo se utiliza
a la estructura familiar o a las formas de acce-
en los contextos de intervención so a la maternidad y a la paternidad. Así, es
social para designar aquellas frecuente que, si un niño o niña tiene proble-
formas f amiliares que no se mas en la escuela o un adolescente muestra
ajustan al modelo hegemónico rebeldía, se dé una explicación a este compor-
de la familia nuclear. tamiento por su pertenencia a un determina-
do modelo familiar si éste no se corresponde
con el dominante, y sin tener en cuenta ni cues-
Además, a través de la casuística aquí tionar la influencia que puedan tener institu-
mostrada, queremos señalar la necesidad de ciones como el sistema educativo, los medios
cuestionar y problematizar el concepto de de comunicación o las políticas públicas.
desestructuración familiar, que tan a menudo se Es precisamente desde la puesta en prác-
utiliza en los contextos de intervención so- tica de las políticas públicas –en que las per-
cial para designar aquellas formas familiares sonas profesionales del trabajo social van a
que no se ajustan al modelo hegemónico de la jugar un papel relevante– desde donde se
familia nuclear. Por último, pretendemos aler- puede contribuir de forma directa a hacer
tar sobre el modo en que a veces se vinculan posible que cualquier persona, adulto o me-
determinadas realidades sociales concep- nor, vea respetados de forma efectiva sus
tualizadas como problemáticas con estas nue- derechos individuales y los del grupo fami-
vas for mas familiares. Es común que liar del que forme parte.

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Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social

Bibliografía

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40 RTS - Núm. 198 - Abril 2013