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Pacto del espíritu

Dios nos hace a su imagen y semejanza.

En semejanza al Padre, tenemos dominio, señorío, autoridad,


poder creativo.

En semejanza al Hijo, tenemos capacidad de sujeción y sumisión,


y la grandeza

Y como Espíritu, administrador y siervo de Dios. Estamos


hechos conforme a la deidad y Dios nos ha dado todo lo
necesario para cumplir con todo lo exigido.

(1 Pedro 1: 23)= Siendo renacidos, no de simiente corruptible,


sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre.

Dios siempre comienza lo suyo a partir de una simiente, de una


semilla.
Lo que va a hacer, siempre lo comienza desde la base, desde el
principio, desde una simiente.
Él siembra la semilla que luego dará origen al fruto que en
realidad, Él deseaba hacer.
La palabra de Dios, lo primero que parte, es el espíritu.
Trae una semilla, una simiente que va a ser sembrada en su
espíritu.
Esa semilla que está sembrada en tu espíritu, va a producir
frutos

Este es un principio básico. Para que dos seres tengan fluida


relación, tienen que ser de la misma naturaleza.
A menos que ese ser humano adquiera su misma naturaleza no
puede tener comunicación con Dios aunque se lo proponga con
la mejor buena voluntad? Porque son dos naturalezas diferentes.
Esta simiente de la cual le hablo tiene un potencial que lleva a
gran vida.
Es decir que la semilla de la palabra de Dios que vino a su vida,
tiene todo el poder para convertirle en una nueva criatura.
De modo que si alguien está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.
Dice que es nueva criatura el que está EN Cristo, no el que
conoce mucha información acerca de Cristo
Estar en Cristo es ser un mismo espíritu con él.
Por esa razón es que cuando Nicodemo, aquel anciano doctor en
teología y master en divinidad…
Es importante NO solamente SABER, sino CREER lo que
sabemos…
Por ejemplo, abundan los ERUDITOS en las Sagradas Escrituras,
pero NO CREEN en su contenido…
No hay convicciones profundas, y al no haberlas, se proyecta una
vida religiosa ESTÉRIL y VACÍA...
Muchos de nosotros somos CONOCEDORES del contenido de la
Biblia, pero NO creemos en su contenido.
Que importante es entonces ir más allá del conocimiento teórico.
Es necesario que el mensaje de la Palabra de Dios se ARRAIGUE
más allá de nuestro conocimiento RACIONAL y se IMPREGNE en
todo nuestro ser…
Cuando el contenido del mensaje de la Palabra de Dios está
IMPREGNADO en lo más profundo de nuestro ser, entonces
ESPONTANEAMENTE reflejaremos un CAMBIO INTEGRAL en
todas las áreas de nuestra vida.
Por ejemplo: – Tendremos CONVICCIONES firmes en las
verdades absolutas que han sido reveladas…
– Tendremos la capacidad para DISCERNIR su contenido y
aplicarlo a los tiempos actuales…
- Sentiremos la necesidad interna de proyectar un estilo de vida
AMOLDADO a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo…
- Tendremos el VALOR suficiente para avanzar en contra de todo
aquello que se OPONE a los principios cristianos…
- Tendremos la SERENIDAD para enfrentar las situaciones
adversas que se avecinan en el mundo entero…
- Nuestro estilo de vida será un MOTIVO más que suficiente para
que las personas que nos rodean sientan la enorme necesidad
interna de ACERCARSE a Dios…
- Tendremos la capacidad de ENSEÑAR a otros lo que Dios nos
ha mostrado cada día en nuestro a tiempo a solas con él.
Estos son únicamente algunos de los resultados tan
GRATIFICANTES que se experimentan, pues es cuando tu
CONOCIMIENTO se traduce en VIDA y a la vez NUTRE a quienes
te escuchan…
Es un hecho que estamos viviendo tiempos DIFICILES y
PELIGROSOS; y tal parece que las cosas se irán poniendo peor,
según lo ha anunciado nuestro Señor Jesucristo.
Vendrá un tiempo en que el CONOCIMIENTO TEORICO de nada
nos será útil, será necesario entonces CREER eso que ya
conocemos para llevarlo a la práctica…

15. Gálatas 3:16: Ahora bien, a Abraham fueron hechas las


promesas, y a su SIMIENTE. No dice: Y a las Simientes, como si
hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu SIMIENTE, la cual
es Cristo.
Dios tiene que introducir en la tierra una simiente de otro lugar,
único modo de recuperar lo perdido en el huerto.
Para ser hijo de Dios, usted tiene que nacer no de voluntad de
hombre.

Nacido de arriba, no nacido de abajo


Para ser hijo de Dios hay que nacer de arriba
Caín mató a Abel y Abel es sustituido por Set. Set significa
“simiente de otro lugar”.
Sara fue estéril; simiente de otro lugar.
Rebeca fue estéril; simiente de otro lugar.
Raquel fue estéril; simiente de otro lugar.
Eso produce doce tribus que llegan a llamarse Israel.
Isaías 26:18 dice que Israel “trató de dar a luz”, pero sólo puedo
dar a luz viento; fue estéril. ¿Qué significa todo esto? Simple, Ya
está dicho. Que la simiente tiene que venir de otro lugar.
Entienda: no vino por Leví, vino por Judá.
María fue virgen; simiente de otro lugar.
La iglesia no nace por voluntad de hombre o de carne; la iglesia
nace por simiente incorruptible. Simiente de otro lugar;
Tenemos que desarrollar la vida interna, y crear una calidad
complementaria, para que la palabra de Dios sea palabra de
Dios.
Para que cuando la palabra nos llegue, encuentre una dirección
interna donde alojarse, un buzón.
Donde desarrollamos Precisión y constancia.
mateo13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.
Esa expresión, oído para oír, significa algo así como: sintonízate
a la frecuencia correcta.
En otras palabras: aquel que esté sintonizado a la frecuencia
correcta, escuche.
No es de volumen ni de brincos o grito es de sintonía
Nuestra unión con Cristo necesita ser redescubierta
Unión: Acto de ser injertado en Cristo que se manifiesta en una
permanencia o estabilidad, una participación vital y real
infundiendo la vitalidad y el poder en el espíritu humano.
Esta simiente o vida interna esta expresada de manera amplia en
Juan 15 – la vid y el pámpano – una unión orgánica y vital que
resulta en fruto (15: 2). Todo pámpano que en mí no lleva fruto,
lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que
lleve más fruto.
El Pámpano es el sarmiento verde, tierno y delgado, o pimpollo
de la vid o, específicamente, el tallo nuevo de la misma
Está hablando que el pámpano tiene que tiene vida, debe crecer
y desarrollarse
Hay un tallo principal que es Cristo y de Él mana la vida y la
nutrición de todos nosotros, sus tallos. Si alguien no es
alimentado con esa savia, es un elemento extraño a la planta.
El problema de la falta de dar fruto es no nutrirse del árbol
El labrador, deberá podarnos, recortarnos y hasta eliminar
algunos que perturban el crecimiento de los otros.
Hemos de destacar que estos pámpanos sin fruto, son – aunque
en apariencia - pámpanos, es decir, que su razón de ser lo que
pretenden ser, es porque son inicialmente parte de la vid.
A un siendo parte de la vid, no son conforme a la vid, ya que no
llevan la evidencia de ser lo que se espera han de ser, por lo que
deberían tener, es decir, fruto. El fruto, en términos espirituales,
evidencia comunión, y esa comunión, evidencia unión. Todo ello
con Cristo.
Son pámpanos que no cumplen el propósito de ser lo que
parecen ser; así pues, en realidad no lo son. La evidencia de ser
lo que debiera ser, cual es el fruto, no se encuentra en ellos.

Todo pámpano vivo en la vid, cuál recibe la savia de la vid y todo


lo suficiente como para dar evidencia de ser pámpano, producirá
conforme a su naturaleza, en este caso, fruto. Si no da fruto, ese
pámpano, no es pámpano.
Cuando un pámpano está realmente unido a la vid, y por tanto,
recibiendo todo lo necesario de parte de la vid, ese pámpano
cumple con la función asignada a su naturaleza: dar fruto.
Cuando un creyente lo es verdaderamente, al estar unido a
Cristo, como el verdadero pámpano lo está a la vid, da fruto que
evidencia esa unión:
El Señor dijo (v. 1) “todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo
quitará”; es decir, ese pámpano no lleva fruto en Cristo. Alguien
que no lleva fruto en Cristo no es de Cristo.
El fruto no es el del pámpano en primera instancia, sino que es
de la vid, es decir, Cristo. El fruto lo proporciona Cristo, no el
creyente; el creyente hace su parte, pero siempre es función de
Cristo, no al revés. Por lo tanto, aquí vemos que el no tener fruto
es sinónimo de no existir comunión, y si no hay comunión, no
hay unión.
El fruto no son las obras, aunque por las obras se ve el fruto. El
fruto es la evidencia de que esa salvación es real.
Un organismo vivo, crece y se desarrolla, ese el fruto.
Un claro ejemplo en la Palabra de esos falsos creyentes, a los
cuales se les puede comparar con los pámpanos infructuosos, lo
encontramos en la epístola de Judas:
“Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que
antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor
Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá
burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son
los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al
Espíritu”(Judas 17-19)

Nos centramos esta vez aquí en el hecho de que esos llamados


creyentes, son “sensuales”, y que no tienen el Espíritu Santo. Son
creyentes en Jesucristo, eso dirán, pero son mundanos, no son
espirituales. La palabra que se traduce por “sensuales”, es
“psikikoi” en griego, y significa aquél que es llevado por el alma,
que vive su cristianismo conforme a la carne siempre, aunque
trate de disimularlo ante los demás creyentes.

Llevándolo de nuevo a la metáfora de Cristo, esos serían


pámpanos sin fruto. Jamás tuvieron fruto, porque jamás fueron
de Cristo.
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y
gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu
Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los
poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados
para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al
Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6: 4-6)
“…fueron iluminados…”: Es decir, habían recibido instrucción en
la verdad bíblica por medio de su intelecto; pero “entender el
Evangelio” no equivale necesariamente a “ser regenerado” (ver
Hebreos 10: 26, 32)

En Juan 1: 9 leemos; “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo


hombre, venía a este mundo”. Claramente vemos que a pesar de
que Cristo, la Luz del mundo, alumbra a todo hombre, todo
hombre no es de Cristo.
Judas Iscariote es un buen ejemplo de un discípulo a quien no le
faltaba conocimiento pero que carecía de fe verdadera, y llegó a
convertirse en el peor apóstata.

Gustaron del don celestial


En el N.T. “gustar” significa experimentar algo de forma
consciente.
“Cristo gustó la muerte (He. 2: 9) sólo por un momento, y no fue
una experiencia continua ni permanente. Todos los hombres
experimentan la bondad de Dios, pero esto no significa que
todos sean salvos (cp. Mt. 5: 45; Hchs. 17: 25)”
Esas personas aludidas gustaron por un momento o por un
tiempo del don celestial, lo que llamaríamos, tuvieron una
experiencia mística con Dios, y nada más.
Fueron partícipes del Espíritu Santo.
En el mismo sentido que “gustaron del don celestial”, estuvieron
en el mover del Espíritu Santo (muchos incluso profetizaron,
como Saúl, y echaron fuera demonios, etc.), pero eso no les
convirtió en verdaderos creyentes, como no lo fue Saúl.

No nacieron de nuevo, porque apostataron de la fe. Otra vez,


conforme a Dios, si no fueron salvos al final, tampoco lo fueron al
principio.

Estos versículos de hebreos nos hablan de la realidad espiritual.


Sólo pueden ser cristianos aquellos que son de Cristo. Los otros
no.

“y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes


del siglo venidero…”:

Gustaron la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Hablando


de esos “creyentes” de la actualidad, , dicen amén, amén. Hasta lo
creen en su cabeza, pero no baja al hombre interior ese mensaje
divino.
Sólo gustan la Palabra, como aquel que gusta un buen guiso y
dice, ¡está bueno!, pero no se lo come, o no se lo puede comer
porque no es suyo.
La Palabra de Dios sólo tiene efecto de vida en aquél que es de
Dios.
Acerca de los poderes del siglo venidero; esa expresión en el
griego viene a hablar de lo que todavía no se ha manifestado,
aunque se manifestará.
En este caso es acerca del poder de Dios está hablando de
sanidades, milagros, y demás prodigios de Dios,

… y recayeron…”: Este término griego, sólo lo encontramos aquí


en el NT. Es el vocablo griego “parapipto”, y se traduce por: “caer
o apostatar”. Tiene el sentido de caer para no levantarse, ni
poderse levantar.

El sentido aquí es el de comprender que el sacrificio de Cristo en


la cruz no fue suficiente para estos apóstatas;
Como que perdió eficacia a causa de su incredulidad, y que
Cristo debería volver a venir al mundo para volver a dar de
nuevo su vida, y así ellos tener una nueva oportunidad. Esto es
imposible, claro está. Si uno rechaza en su corazón la obra de
Cristo, eso es todo.
Si uno, como pámpano infructuoso, es quitado de la Vid por el
Padre, no puede volver a la Vid para seguir siendo algo no
deseable por el Labrador, es recogido y “echado fuera como
pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y
arden” (Jn. 15: 6)

Tito 3: 14)= Y aprendan también los nuestros a ocuparse en las


buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin
fruto.

Estoy convencido que una cosa son las buenas obras y otras,
muy distintas, las obras correctas. Buena obra, (Que es la que
aquí se menciona), es aquella que se produce como fruto de la
presencia del Señor en nuestras vidas.

Obras correctas, mientras tanto, es la que se realiza a partir de


los deseos del alma.
La presencia del Señor en nuestras vidas, nos proporciona los
elementos básicos para producir buenas obras.
Una vida sin Dios, por mejor intencionada que sea la persona,
sólo producirá obras que esa sociedad considerará correctas.
Pero no podrán llevar fruto alguno en el ámbito espiritual.
Nuestro problema es la falta de la mente de Cristo, mediante la
cual todas las cosas de Su vida son manifestadas y Su voluntad
cumplida. Esto viene únicamente por el Espíritu
La medida de nuestro conocimiento es la medida en que Su vida
es formada en nosotros.
La voluntad de Cristo no puede ser hecha, a menos que la mente
de Cristo esté siendo revelada en los miembros de Su cuerpo.
Nosotros seremos miembros muertos con mente propia,
voluntad propia, movimiento propio, ministerio propio, gloria
propia, todo propio, hasta que Cristo sea revelado en nosotros.
El fruto es progresivo en su escala; fruto Más fruto y mucho
fruto 15: 8). En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis
mucho fruto, y seáis así mis discípulos
El fruto es la señal de ser suyo y lo resumimos en una sola
palabra carácter, integridad No se basa en lo que hacemos sino
en lo que somos
Juan recalca una unión, vital y orgánica. Y verdaderamente real
en la esfera espiritual. No es asunto de acción sino aceptación.
La vida fluye en los pámpanos simplemente porque están
conectados a la viña.
No es cuestión de esforzarse, es asunto de estar unidos. Al estar
injertados en Jesús, la vid verdadera, producimos su vida.
La voluntad de Dios nunca es hacer cosas para Él, sino la
formación y expresión de Sí mismo en ti.
Es decir, Dios no está tratando de decirte cuál es Su voluntad
para que tú la hagas, Él no obra de esa manera. Dios está
tratando de transformar tu alma en la fragancia o manifestación
de Su voluntad en todo lugar (2 Corintios 2:14).
Dios no está tratando de darte instrucciones de cómo ser como
Él, más de las instrucciones que tú estás tratando de darle a tu
rodilla para que sea como tú. Él está buscando, al igual que tú,
tener un miembro que sin ningún esfuerzo, exprese la vida que
vive en su interior.

Y la manera de lograr un cuerpo que sin esfuerzo se convierta en


la expresión de la vida que está en su interior, es que tenga una
mente, una naturaleza, una vida que sea la fuente y suministro
de todo lo que sucede en dicho cuerpo.

Por eso Pablo ora, de la manera que lo hace. Pablo no ora para
que el cuerpo de Cristo se discipline a sí mismo a tal punto, que
no haga esto o aquello.
No. Que la mente de Cristo, su voluntad y naturaleza gobiernen
a lo largo de todo Su cuerpo. Sabiendo esto, es que Pablo ora de
la manera que lo hace.
Las escrituras expresan y aplican nuestra unión judicial y
práctica por medio de la figura de una muerte y una
resurrección, Rom. 3: 24, siendo justificados gratuitamente por
su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25. A
quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su
sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por
alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26. con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de
que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús
Y por esa sustitución – todos nosotros mismos morimos al
pecado en él Rom. 6; 4. Porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo
resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva.
5. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza
de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;6.
sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado
juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido,
a fin de que no sirvamos más al pecado.
Dios nos cuenta “una sola carne” con Cristo
2 Cor. 5: 14, 15. Porque el amor de Cristo nos constriñe,
pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos
murieron; 15. y por todos murió, para que los que viven, ya no
vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos...
Cristo se identificó con nosotros y pide que aceptemos esa
identificación como la base de nuestro andar esa es la nueva
dinámica de nuestra vida resucitada Rom. 6:5 Porque si fuimos
plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección;
Nuestra identificación con Cristo nos permite que el Espíritu
Santo opere y suelte la misma vida de Cristo a través de nosotros
Rom. 5; 10). Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados
con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida…