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Al adquirir la lengua materna el niño recibe, por el lenguaje de la comunidad,


representaciones que integran la cultura del medio social en que vive y por eso es
que en su pensamiento es muy importante las conquistas de carácter afectivo y
que constituyen formas de sugestión.

Allport menciona: no podemos decir a que edad la sugestión cumple su papel


principal, el niño pequeño pese a su negativismo es imposible resistirse al peso de
la autoridad de los que les enseñan, los niños mayores de 8 o 9 años son
especialmente sugestionables, a esta edad ya tienen ciertos conceptos morales
religiosos todos ellos en un extremo significativo para el desarrollo de la
personalidad.

La sugestión da predominio y responde a vivencias no espontaneas, cuando el


niño posee una inteligencia normal y no sufre restricciones para su acción frente a
la realidad destruye por experiencia muchas de las creencias referidas, creer
podemos decir que es una disposición natural por el impulso de la vida misma.
Dudar ante una creencia aceptada es difícil porque como menciona reina reyes la
creencia tiene como aliada la pereza. ES MAS FÁCIL Y CÓMODO CREER QUE
CREAR UNA RESPUESTA PROPIA. En el niño la creencia es acompañada por la
necesidad de seguridad, también es corriente y muy común ver como el adulto
conocedor de la afectiva de este condicione su conducta. Entonces mediante el
sentimiento de culpabilidad, dependencia, miedo es el método más efectivo para
debilitar la voluntad del niño es provocar estos sentimientos.

En cuanto a la educación dogmática cultiva hábitos mentales de sometimiento a la


voluntad de otro sentimiento de culpabilidad si se desobedece a la autoridad. Es
cierto que algunas personas que se han formado dentro de determinados credos
religiosos o políticos al llegar a la adolescencia lo abandonan para adoptar una
oposición aparentemente contraria, estas conversiones no son la mayoría.

Muchas de las conductas de jóvenes y adultos están relacionadas con


sentimientos generados en la infancia. El hecho que el desarrollo emocional
anteceda al desarrollo intelectual y la comprobación de que los sentimientos
ejercen continuas y poderosas influencias sobre la razón explican los peligros que
para la libertad- autonomía tiene una educación que por afectividad imponga al
niño determinados valores y actitudes que difícilmente puedan ser posteriormente
objeto de juicio crítico.

En realidad la educación la educación forma un todo indisociable y no es posible


formar personalidades autónomas en el campo de la moral, si en otros.

En base a estos conocimientos la educación laica utiliza métodos activos que


sustituyen la enseñanza verbalista impuesta por autoridad. Por una enseñanza
que el niño realiza con libertad y colaboración.

La educación laica elimina los dogmas políticos, religiosos y pseudo científico


favorece la duda intelectual, cultiva la observación objetiva de la realidad, hace
posible el pensamiento reflexivo y el juicio crítico, la resistencia a la sugestión la
voluntad a ser justo.

En esta educación el maestro en lugar de estar preocupado por la respuesta


correcta del niño lo está por obtener que el pensamiento del niño sea el resultado
de la auténtica e integral actividad mental no de la memorización de lo aprendido.
Esta educación estimula el impulso vital y elimina la escala del temor al miedo

En cambio la educación dogmática en lo intelectual pone trabas al pensamiento


reflexivo y en lo afectivo cultiva el asentamiento de la autoridad.

Los reformadores sociales del principio del siglo pensaron que la instrucción
obligatoria aseguraba el progreso democrático de los pueblos de hoy. Hoy se sabe
que cuando esta no es el resultado de una acción educativa para la libertad
prepara a los hombres para estados de opresión.

Hay que reconocer que no basta que en la educación del niño no se realice
enseñanza religiosa para asegurar el carácter laico de la misma, como ya se
afirmó anteriormente la laicidad en la educación emerge de laanturaleza de los
métodos que se emplean y no de los programas de enseñanza.
La educación laica no opone el sentimiento religioso, pero quienes defiendan la
laicidad consideran que este no puede lograrse por imposición de una doctrina
sino a través de vivencias auténticas en el momento que la maduración del ser
hace posible la unión, esta vivencia suele aparecer luego de la adolescencia
cuando el sentimiento religioso se extravía en medio de los cultos dogmas y ritos
en lugar de encontrar en ellos formas de expresión, pierde su autenticidad.