Sei sulla pagina 1di 7

Licenciatura en Filosofía

Nombre del alumno: Salazar Vidales Juan Carlos

Materia: Retorica y Poética

Profesor: Ernesto de Icaza Villalpando

Nombre del ensayo: El joven educado para la elocuencia


INTRODUCCIÓN

El presente ensayo, que tiene en sus manos, se basará en el siguiente tema: El joven educado para la
elocuencia, en el cual iremos de la mano con el texto Instituciones de Oratoria de Giambattista Vico. Commented [W1]: ¿Esto es un tema o es un título?
Nos adentraremos en la descripción que el autor propiamente hace acerca de la iniciación del joven a Commented [W2]: ¿Utilizarás elocuencia o eloquentia?

la elocuencia. Posteriormente, y conforme al artífice, haremos la descripción de los aspectos acerca Commented [W3]: El nombre del autor no va en cursivas,
según tengo entendido.
de la técnica mediante la cual va a ser dirigido el principiante hacia la eloquentia. Asimismo, se
hablará de la naturaleza que el iniciado puede tener o no y del ejercicio que, sin lugar a duda, se debe
llevar a cabo para la perfección de su quehacer discursivo y filosófico.

La inquietud que nos despierta encontrar un tema relacionado con la educación que debe
tener un joven para acercarlo a la elocuencia, es la de pensar detenidamente sobre este mismo análisis
presentado en el apartado 10 de la obra de Giambattista V., pero de modo propedéutico para los Commented [W4]: ¿Presentando o presentado?
estudiantes de filosofía. Y es, al mismo tiempo, una reflexión sobre el tópico que trabaja Vico en
Medios Auxiliares del Arte en Instituciones de Oratoria; así pues, el presente ensayo se crea con el
fin de hacernos discurrir, a nosotros mismos y al lector, sobre la relevancia de un autor como el que
aquí tratamos, de su filosofía para profundizar en la manera en la que el filósofo Napolitano nos
presenta el modo de cómo dirigir al iniciado en el trabajo discursivo y filosófico, a la persuasión y al
arte de la eloquentia.

El asunto que aquí vamos a tratar fue escogido, en primer lugar, ya que en la clase no se ha
logrado profundizar en él y, en segundo lugar, por la constante invitación que existe –hecha por
algunos filósofos- para introducir a los estudiantes de filosofía al uso adecuado de las palabras, de la
voz y de toda aquella herramienta que apoye al neófito amante de la sabiduría a mejorar su léxico a
la hora de pronunciar sentencias, ya sea hacia sí mismo y/o hacia los demás.

Todo lo anteriormente mencionado se desarrollará con base en el libro Instituciones de


Oratoria de Giambattista Vico. Con la anterior información, falta, a nuestro parecer la delimitación
del siguiente tema, si es que el lector tiene duda conforme a lo planteado, citado, etc. Se hará uso del
apartado 10 que lleva por nombre Medios Auxiliares del Arte. Además, agregaremos consideraciones
propias cuando surja, en nosotros, escritores, un pensamiento que sea valioso y correspondiente con
el tópico en reflexión. Sin más que agregar a este breviario, daremos comienzo a desglosar ideas, a
sumergirnos en la comprensión de Vico –no menos profunda- y a dar paso a la reflexión filosófica
que aquí, por deber y placer, debe acaecer.

1
Vico, filósofo elocuente que, sin duda, en un apreciable texto nos ha traído desde su contexto e
intereses, hasta hoy, lo que para él era en suma importante: la dirección del Joven hacia la elocuencia.
Damos esta pauta para conocer –de manera muy general- a nuestro amante de la sabiduría y a uno de
sus tantos intereses, además el fundamento de éste texto. No queda puesto en duda que usted, lector,
tenga ya conocimiento biográfico y filosófico de este artífice, sin embargo el que alguien más pueda
llegar a leer el presente escrito no queda imposibilitado de ninguna forma.

En el párrafo anterior se mencionó el interés principal de Giambattista Vico en su apartado


“Medios Auxiliares del Arte”: dirigir al adolescente a la elocuencia. Aquí parecen haber dos
conceptos fundamentales que merecen nuestra atención: adolescencia y elocuencia1; de los cuales
este último ha sido tratado en los apartados anteriores y por lo tanto no profundizaremos en ello. Sin Commented [W5]: ¿Cuáles?
embargo, el primero no parece ser trabajado ni mencionado. Por lo tanto daremos una breve reflexión
que florece en nuestros pensamientos respecto a esta noción dada por el filósofo napolitano.

Aquel que es adolescente, por el significado intrínseco que hay en la palabra, parece ser el
que adolece, o sea, el que en su ánimo se ve cambiante. Se llega a notar que ésta es una dificultad Commented [W6]: Adolecer significa carecer de algo, por
tanto estás utilizando mal el término. Lo que podrías decir
para conducir al joven a la elocuencia, ya que su estado anímico puede ser en un momento la ira o la es que el joven adolece de control en sus emociones, pues
tranquilidad, la alegría o la tristeza y de estas puede depender el uso de su palabra y/o afectar en la aún son éstas muy cambiantes.

disposición a perfeccionar su manera de recitar y de ser guiado para la eloquentia. Por ello habría que
hacer un apartado en el cual, el autor, tenga presente el inconveniente al que está sujeto el mancebo,
y pueda pensar el modo de dirigirlo al uso excelente de la palabra. A nuestro parecer, habría que
aplaudir y maravillarnos por el esfuerzo, intelectual y propedéutico, con el que se ha escrito éste
apartado hecho por Vico.

Hay, por otro lado, un término que parece ser usado de forma adecuada y que da por entendido
lo que va apoyar al joven en su educación: la técnica. Aquí yace el objetivo propuesto por el Commented [W7]: En lugar de escribir técnica puedes
escribir el término griego y así sí lo puedes poner en
napolitano. Y siguiendo los pasos de éste mismo, ahora se mencionaran las partes en las cuales se cursivas.
subdivide la tékhnē usada para la educación del adolescente y estas son: invención (inventio), Commented [W8]: Esta frase es confusa.
disposición (dispositio), elocución (elocutio), memoria (memoria) y actuación (pronunciatio). A Commented [W9]: Coloca primero el término griego en
cursivas y entre paréntesis en español y sin cursivas.
continuación nos daremos a la tarea de explicar cada uno de los preceptos mencionados.

Sobre la inventio, Vico señala lo siguiente: “la invención excogita los argumentos idóneos Commented [W10]: Si ya en un momento dijiste lo que
significa este término en español, puedes omitir la
para persuadir.” (Vico, 2003: 12), esta noción parece referirse a la meditación que debe tener el joven traducción en las siguientes veces que recurras a él.
para hallar los argumentos adecuados y así lograr deleitar, enseñar y conmover. No sólo los primeros
argumentos que vengan a la mente sino los reflexionados con ocio, con tranquilidad y sutileza.

1
En los primeros apartados (I, II, III, IV…) hasta el X.

2
En segundo lugar, el artífice se dispone a dar una breve explicación acerca de la dispositio:
“la disposición dispensa y distribuye ordenadamente los argumentos encontrados por las diversas
partes de la oración.” (Vico, 2003: 12). En este aspecto, el joven debe buscar la estructura adecuada
para la elaboración de la sentencia que va pronunciar, ya que hay maneras muy diversas en las cuales
se pueden acomodar los argumentos en una oración y sin embargo no todas van a dar un resultado
similar, sino que habrá unas que conlleven a un mayor deleite o enseñanza y, por lo tanto, a conmover
de manera profunda.

Posteriormente nos habla de la elocutio y nos dice: “la elocución adorna los tópicos hallados Commented [W11]: ¿Quién? Recuerda que las oraciones
siempre deben llevar un sujeto; generalmente es explícito
y dispuestos con la luz de las sentencias y lo más selecto de las palabras, y con su ajustada, precisa y cuando se trata de la oración principal y es implícito (para
rítmica composición.” (Vico, 2003: 12) Aquí viene la relación directa con el uso de las palabras, ya ello se recurre a palabras como éste, aquél, el filósofo, etc.)
cuando ya lo has mencionado anteriormente, pero que se
no sólo para poder comunicar algo sino para hacerlo de la manera más vehemente y bella posible, sabe de quién hablas.

haciendo una selección de entre todas ellas, las mejores. El adornar los tópicos es embellecer lo dicho, Commented [W12]: ¿A qué te refieres con tópicos?
no sólo se trata de pronunciar sentencias lógicas lingüísticas sino hacer de las oraciones vertidas desde
nuestra boca, partícipes de lo encantador.

Vico expone, en cuarto lugar, lo que piensa sobre la memoria y menciona es lo siguiente: “la
memoria guarda en su despensa los tópicos hallados, dispuestos y adornados y los conserva bajo
custodia fiel y duradera.” (Vico, 2003: 12-13) Al parecer, lo que nos quiere decir el artífice es que el
joven debe tener el repertorio2 de todo aquel argumento construido, con sus ornamentos
resplandecientes por las palabras justas y bellas.

Por último, el filósofo napolitano nos hace referencia a la pronunciatio; lo que nos dice
respecto a la noción señalada es que “la actuación, finalmente, pronuncia el discurso con la apropiada
modulación vocal, el semblante conveniente y el adecuado ademán corporal.” (Vico, 2003: 13).
Habría que decir y justificar por qué la actuación aparece aquí como un modo de guía, una parte en
las cuales se divide la técnica para que el joven sea elocuente. Con base en lo dicho hasta aquí
podemos argumentar lo siguiente: el lenguaje parece no ser sólo de la palabra que surge de la boca,
de reglas gramaticales, sino que el cuerpo, la fuerza de la voz y/o de los movimientos expresan
también sentimientos y emociones que parecen estar en un nivel de consciencia, más profundo a
comparación de aquellas cosas que podemos mencionar con la palabra. De este modo, preparar al

2
¿En dónde se encuentra éste repertorio del cual se habla? Intentaremos responder a la cuestión antes
planteada de forma autónoma, sin recurrir a estudios ni libros enormes de psicología… Nos haremos cargo de
lo planteado, ya que la responsabilidad filosófica es también una aptitud que enaltece a quien la práctica.
Parece ser que la memoria es un acto que ocurre en la mente, la aprehensión de cualquier cosa, y de retenerla
por medio del ejercicio de ésta primera. Así, el joven, no necesita de más cosas externas sino sólo de sí mismo.
(N.A)

3
joven para que en su discurso, los movimientos sean tales que su propia figura exprese la fluidez, la
energía, la seguridad, la belleza, la vehemencia y el poder que tanto el orador como su discurso debe
tener.

Ya que hemos concluido de manera concreta las subdivisiones de la técnica con las cuales el
joven debe ser dirigido hacia la elocuencia, pasaremos a dos nociones más, que de manera muy Commented [W13]: Aquí hay un salto, debes escribir de
tal manera que todo esté conectado y no aparezcan huecos,
puntual, Giambattista Vico menciona y estas son las siguientes: Naturaleza y Ejercicio. Antes de saltos o cabos sueltos en tu argumentación.
comenzar a desarrollar los términos descritos arriba, haremos ver un punto en el cual Vico es muy
tajante; lo que él menciona es que aun entendidas y estudiadas las subdivisiones de la técnica no es
suficiente para que el joven se dirija hacía la elocuencia sino que requiere de algo más: el ejercicio.
Y si hay algo que puede beneficiar al mancebo en su educación es su propia naturaleza. Sin estas dos,
la técnica es una mísera fábrica del decir.

Aunque propiamente el autor no desarrolla en este apartado más sobre la naturaleza y el


ejercicio, es menester que nosotros, neófitos amantes de la sabiduría, indaguemos por cuenta propia
y de manera valiente estas dos nociones. Si el lector, avanzado en conocimientos, nos permite dar una
parte de nosotros y que lo tome ya sea con odio o con amor, y aunque la siguiente explicación de las
nociones antes mencionadas no culmine de la manera en la que usted, nuestro querido lector,
esperaría, no sería propia de acusación por no lograr satisfacer a su mente y a su corazón sino que
más bien sería apto de perdón, por el hecho de que nosotros tan jóvenes nos adentremos en un camino
que no ha sido aún explorado con tanto arduo esfuerzo y trabajo como usted lo ha logrado hacer.

Sin más defensa a nuestra propia interpretación, daremos inicio a reflexionar sobre la
Naturaleza y el Ejercicio. Comenzaremos con la primera de ellas, y habría que delimitar una palabra
tan grande y divina, asimismo colocarla en la figura del joven orador. Y es que ésta primera noción
parece que puede favorecer o no al mancebo, ya que hay una disposición natural que le puede permitir
dirigirse con mayor facilidad a la elocuencia cuando su corporalidad, su voz y la belleza de su cuerpo
son de manera tal que el comenzar a educarse no sería de una elevada complejidad a comparación de
un iniciado en la oratoria que no le favoreciese su aspecto de ningún modo para poder cautivar a su
público.

Por otro lado, parece hay aspecto más determinante y difícil que es el ejercicio de la técnica.
Si bien, el hacer constante de tal o cual acción permitirá que en sí misma vaya perfeccionándose,
empezando a ser de manera casi natural del orador, que pareciera que desde el primer momento de
vida ya estaba destinado a ser inspirado por las musas. Sin embargo, el ejercicio tiene que ver con la
constancia de una práctica, pero la dificultad reside en que no es un hacer físico solamente sino
también intelectual y hasta espiritual.

4
De manera complementaria, ya que esto que agregaremos no se encuentra en nuestro mapa
introductorio en donde explicamos cuales serían los puntos a tocar, daremos una última objeción de
Vico. La justificación de este apartado extra es por la importancia de la última noción tratada (el
ejercicio) y por la acusación que hace nuestro autor hacia los ejercicios sofísticos que más que apoyar
al joven orador, lo convierten en un artífice de un discurso vani-locuente, inepto e irreflexivo que a
un auténtico orador. Parece que el filósofo napolitano estaría más de acuerdo en los ejercicios que
impliquen la práctica de cada una de las subdivisiones de la técnica y no sólo aprender a ser un orador
que más que ser uno en sí mismo, con sentimientos propios, intereses y preocupaciones personales
parece un medio con el cual, las palabras, las ideas y las emociones de otro salen a la luz.

5
A modo de conclusión, daremos un plano general de lo antes indagado, que fue el apartado 10 del
libro Instituciones de Oratoria de Giambattista Vico, con el nombre de Medios auxiliares del arte.
Posteriormente revisamos su interés principal, las nociones de la técnica, la naturaleza y el ejercicio.
De este modo, parece que nuestro proyecto ha sido realizado conforme al mapa introductorio con el
que comenzamos y, sin embargo, aunque hayamos tocado cada uno de los puntos planteados es
requerido una auto-reflexión sobre el trabajo hecho y presentado.

Si bien, la preocupación de autores como Vico es que el joven que tiene interés filosófico
también pueda adentrarse de manera correcta a la elocuencia y aunque parece un trabajo difícil, el
napolitano parece tener presente cuál es el punto central de su preocupación. Sucede que el joven por
ser inexperto puede adentrarse en otro tipo de ejercicios que lo conduzcan a la enajenación del
discurso, bloqueando así la propia auto-reflexión como nos ha sido requerida por nuestro propio
espíritu filosófico.

Asimismo, el perfeccionamiento de las técnicas es parte de la grandeza del orador, del filósofo
y de todo aquel pensador, escritor y crítico de cualquiera que sea su tema. Y es que la palabra aquí
tiene un papel de suma e inigualable importancia, ya que es ésta la que tiene el poder, la sutileza y la
grandeza de mover naciones enteras, de encontrar el camino al corazón del oyente y que estas mismas
se asemejen a semillas que son arrojadas a la tierra fértil de nuestra mente para que después en
nosotros y en cualquiera de las cabezas en donde se encuentren las palabras, germinen y florezcan
bellos pensamientos inspirados por otros que nos precedieron.

BIBLIOGRAFÍA

Vico, Giambattista. (2004). Instituciones de oratoria. Recuperado de:


https://es.scribd.com/document/185189835/Giambattista-Vico-Obras-Retorica-instituciones-de-
oratoria-pdf