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Las 40 Horas de Adoración

Domingo 4 de marzo del 2018 San Marcos

1) Canto de Entrada: De rodillas Señor te entrego mi Vida.


2) Oración a Santa Marianita:

Oh Dios, Tú que quisiste que floreciese Santa Mariana aún entre los placeres
mundanos como una azucena entre espinas con virginal pureza y constante
mortificación. Concédenos, te rogamos, que por sus méritos y meditación nos
apartemos del vicio y sigamos la perfección. Amén.
3) Inicio de Adoración al Santísimo:

(Juan) Vamos a pedir al Espíritu Santo que nos prepare con santas aspiraciones y deseos,
para hacer dignamente esta Hora de Adoración; donde visitamos al gran Rey.

Ahora, abre tu corazón y, en silencio, pide por tus necesidades o de las ajenas que vas a
presentar.

En el nombre del Padre, Del Hijo, Y del Espíritu Santo, Amén.

Oremos: Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles; enciende en ellos la llama de
tu Amor. Envía tu Espíritu y todo serán creados. Y renovarás la faz de la tierra.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo:
haznos dóciles a tu Espíritu, para gustar siempre el bien, y gozar de su consuelo. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amen.

(Fernanda) Creemos, Señor, que estás aquí presente. Aunque nuestros ojos
no te vean, te siente nuestra fe. Aparta de nosotros los pensamientos
extraños.

Haz que comprendamos las verdades que en esta hora santa quieres enseñarnos.
Que nos decidamos a practicarlas.
Tus siervos te escuchan; habla, Señor, a nuestra alma.
Santa María, Medianera de todas las gracias, concédenos que escuchemos y sigamos la
voz del Señor.

Bendito sea el santísimo sacramento del altar. /responden/


Sea por siempre bendito y alabado. /mi dulcísimo Jesús por mi amor sacramentado/

Padre Amado, me entrego a Ti hoy con todo mi corazón y toda mi alma. Por favor, entra
en mi corazón de una manera más profunda. Yo te digo que “Sí” a Ti hoy. Abro todos los
lugares secretos de mi corazón y te digo “Entra”, Jesús. Tú eres el Señor de toda vida.
Yo creo en Ti, y Te recibo como mi Señor y mi Salvador. No me quedo con nada.
Espíritu Santo, tráeme a una conversión profunda a la persona de Jesucristo. Yo me
entrego por completo a Ti: te entrego mi salud, mi familia, mis recursos, mi trabajo, mis
habilidades, mis relaciones, mi manejo del tiempo, mis éxitos y mis fracasos. Yo me
despojo de ellos y Te los entrego a Ti todos. Entrego mi comprensión de cómo las cosas
deberían ser y no como son, mis decisiones y mi voluntad. Yo te entrego las promesas
que he cumplido y las que he dejado de cumplir. Te entrego mis debilidades y mis
fuerzas a Ti. Te entrego mis emociones, mis temores, mis inseguridades, mi sexualidad.

Señor, yo te entrego toda mi vida a Ti; Te entrego el presente, el pasado y el futuro. Te


pertenezco en enfermedad y en salud, en muerte y en vida.

(Jonathan) Oh dulcísimo Salvador, postrado aquí ante vuestra divina


Majestad, humillado por el sentimiento de mi indignidad, pero lleno de
confianza en vuestro amor, os presento mis más profundas adoraciones.
Os adoro con toda mi alma y con todo mi corazón. Recibidme en esta hora;
abridme los brazos de vuestra misericordia y unid esta débil e insuficiente adoración a
las adoraciones que os tributa el Corazón inmaculado de vuestra Santísima Madre y a
las que os adoran dignamente en el cielo y en la tierra. Hacedme participe ¡oh Dios mío!
De sus méritos y de los actos purísimos con que ellos complacen a vuestra infinita
majestad.

/Permanece ahora un corto rato en meditación y adoración


interior, llenando tu espíritu y tu corazón de estos
sentimientos. /

/pídele perdón de todo corazón por los pecados cometidos/

/mira hora a tu salvador que da todo por ti y es


misericordioso/

Padrenuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a


nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Dios te Salve María llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita tú eres
entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

(Cristina) Señor, yo te presento en el altar de tu misericordia todos


mis pecados y delitos, cuantos he cometido en tu presencia y de tus
santos ángeles desde el día en que comencé a pecar hasta hoy, para
que Tú los abraces todos juntos y los quemes en el fuego de tu
caridad, quites todas las manchas de ellos, limpies mi consciencia de
todo delito y me vuelvas a tu gracia que perdí por el pecado, perdónamelos todos
eternamente en el ósculo de tu paz y amistad. ¿Qué puedo yo hacer por mis
pecados sino confesarlos humildemente, llorando e implorando tu misericordia
sin cesar? Yo la imploro, pues, en tu divino acatamiento, óyeme propicio, Dios
mío. Aborrezco mucho todos mis pecados y no quiero cometerlos ya más; antes,
arrepentido y pesaroso de ellos mientras viviere, estoy dispuesto a hacer
penitencia y satisfacer según mis fuerzas. Perdona ¡oh Dios! Perdona mis
pecados por tu santo Nombre. Salva mi alma que redimiste con tu preciosa
sangre. Veme aquí que me encomiendo a tu misericordia, me entrego en tus
manos. Haz conmigo según tu bondad y no según mi malicia e iniquidad.

/ Piensa ahora en las faltas que más te afligen, en la pasión que más te domina,
y con las palabras que te dicte tu propia necesidad pide a Jesucristo la gracia y
el remedio, y forma al mismo tiempo el propósito de seguir trabajando para
vencerte, de prevenir o de huir las ocasiones, aunque te sean muy queridas y de
no desmayar en el trabajo de la vida espiritual. Invoca a la Santísima Virgen y a
los santos patronos en este momento, que es uno de los más importantes de la
adoración. / (MOMENTO DE SILENCIO)

Jesucristo ha sido para ti en este Sacramento como el centinela amoroso que ha velado
por tu vida y por tu salvación. Tú pecabas, tú te perdías en los caminos del mundo, te
ibas lejos, muy lejos, como el hijo pródigo, y Él te seguía con la mirada de ese
tabernáculo en que tu lo dejabas abandonado… y te seguía con la mirada y te esperaba…
preparaba los amorosos lazos con los cuales te ha atraído a esta adoración. ¡Cuánta
bondad, cuánta ternura la de ese Corazón que tú haz herido tantas veces, y cuán poco
has merecido que Él te tratara tan noble y generosamente!
(MOMENTO DE SILENCIO

Padrenuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como
en el cielo.

Dios te Salve María llena eres de gracia el Señor es contigo;


bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

4) Documental de Santa Marianita de Jesús

5) Canto: Santa de este Pueblo

6) Conclusión de la adoración al Santísimo

(Belén)
Recemos un Credo, para que nos libre Dios de una mala hora, de las tentaciones, de las
desgracias, y del pecado mortal.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.


Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a
los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de
venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón
de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Recemos una Salve a la Virgen María, por la conversión de los pecadores y las benditas
almas del purgatorio, en especial las más necesitadas.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te
salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas. Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus
ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de
tu vientre.
¡Oh clemente!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Vamos a realizar los votos de confianza: a cada una vamos a repetir

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

Postrado a vuestros pies humildemente, vengo a pediros dulce Jesús mío; poderos
repetir constantemente:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

Si la confianza es prueba de ternura. Esta prueba de amor daros ansío, aun cuando esté
sumido en la amargura:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

En las horas más tristes de la vida, cuando todos me dejen, ¡oh Dios mío! Y el alma esté
por penas combatida:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

Aunque sienta venir la desconfianza, y os obligue a mirarme con desvío. No será


confundida mi esperanza:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

Si el Bautismo que hermoseara mi alma: Yo os prometí ser vuestro y Vos ser mío.
Clamaré siempre en tempestad o en calma:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!


Y yo sienta una confianza de tal suerte, que sin ningún temor ¡oh Dueño mío! Espero
repetir hasta la muerte:

¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

(Juan) Oremos: Dios eterno cuya misericordia es infinita y en quien los


tesoros de la compasión son inagotables, míranos bondadosamente y
auméntanos tu misericordia. En fin de que en los momentos difíciles ni
desesperemos, ni nos desalentemos, Sino que con la máxima confianza
nos sometamos a tu santa voluntad, que es el amor y la misericordia
misma. Amén.

 Oh Dios, que para suceder al Apóstol Pedro elegiste a tu siervo “Francisco” como
pastor de tu grey; escucha la plegaria de tu pueblo, y haz que nuestro Santo
Padre, Vicario de Cristo en la tierra, confirme en la fe a los hermanos, y que toda
la Iglesia se mantenga en comunión con él, por el vínculo de la unidad, del amor
y de la paz, para que todos encuentren en Ti, Pastor de los Pastores, la verdad y
la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Oh Dios, que constituiste a tu Hijo Unigénito Sumo y Eterno Sacerdote: Te


rogamos que cuantos fueron elegidos por Cristo como ministros de tus
misterios, se mantengan siempre fieles en el cumplimiento de su servicio. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Señor Dios nuestro, que pusiste como fermento en el mundo la fuerza del
Evangelio: concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los afanes
temporales, que, encendidos de espíritu cristiano, se entreguen de tal modo a
su tarea en el mundo, que con ella construyan y proclamen tu Reino. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Infunde en nosotros, Señor, el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para


que conozcamos lo que a Ti te agrada, y, una vez conocido, lo realicemos con
un mismo sentir y querer. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Tú quisiste, Señor, que tu Hijo Unigénito soportara nuestras debilidades, para


poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las
plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos. Y concede a
cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de
sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse
unidos a la Pasión de Cristo para la redención del mundo. Por Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.

 Oh Dios, gloria de los fieles y vida de los justos: nosotros, los redimidos por la
muerte y resurrección de tu Hijo. Te pedimos que acojas con bondad a tus
siervos difuntos, y pues creyeron en la resurrección de tu Hijo. Te pedimos que
acojas con bondad a tus siervos difuntos, y pues creyeron en la resurrección
futura, merezcan alcanzar los gozos de la eterna bienaventuranza. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
7) Frases de Santa Marianita de Jesús.
1.- “Uno de los rasgos más bellos de marianita es su espíritu
eclesial, amante de la iglesia como le enseñaron los jesuitas, fidelidad a los
jesuitas, a las devociones populares y litúrgicas la comunión era su
verdadero alimento espiritual que recibía en la iglesia de la compañía de
Jesús todo esto iluminaba su alma y la llenaban de paz por encima de las desolaciones”

2.- “Marianita guiada por el espíritu santo descubrió que su vocación no era la santidad
en el claustro sino la vida seglar y ciudadana su vida y sus virtudes se fraguaron en el
seno de una familia y de la sociedad”.

3.- “Marianita de Jesús la azucena de Quito nos invita a recuperar


el amor puro, en la juventud, en los matrimonios en la vida consagrada. Necesitamos
el aire puro y la transparencia de los niños y las almas limpias de corazón del corazón
manchado sale la corrupción del corazón limpio brota el amor.”

4.- “Padre Dios, te damos gracias por darnos a Santa Marianita de Jesús, así como ella
te amo tanto y quiso parecerse a ti señor, también te pedimos nos enseñes a seguir el
camino de Dios y seamos personas de oración.”

8) Final de la Adoración:

(Fernanda) ¡Dios de mi vida, ha llegado la hora de partir!

¡Cuánto dolor experimento al pensar que te dejo!


¡Qué placer tan grande sentiría mi alma si no tuviera que alejarme
obligado por el término de esta hora!
Sí, mi dulce Jesús, con gusto pasaría la noche entera al pie de este altar, orando y
conversando íntimamente contigo, sabiendo sólo Tú y yo lo que pasa en un corazón
enternecido por todas tus bondades.
En estos momentos deliciosos del alma en que puedo valorar lo que es amarte, las penas
son, en vez de amargas, dulces; la cruz completamente ligera porque la vida, mi Dios,
¡eres Tú! Pero ya que no es posible permanecer aquí, no consientas que al salir,
distraíd@ con el bullicio del mundo, olvide esta hora que he hecho con tanto placer y
permite que conserve con gran cuidado el fruto que he sacado de ella.
¡Adiós, Jesús Sacramentado por fin te dejo!
Dame por caridad el amor que sintió la Magdalena, sed ardiente de agua que purifica el
alma y da la vida: y tu santa bendición que recibo con amor y respeto. En el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

9) Canto: Un corazón Marianito