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“No es lo que los medios le hacen a la audiencia, sino lo que la audiencia hace

con los medios.”


La Teoría de Usos y Gratificaciones indica que es el individuo quien selecciona los
estímulos a los que desea responder, teniendo en cuenta esto podemos entender
el círculo vicioso que se repite: La persona es quien demandan el entretenimiento
sensacionalista para satisfacer sus necesidades, lo que hace que estos medios
produzcan más y entendiendo que esa fórmula vende, desarrolla más de ello. Es
por eso que en la actualidad estamos ante toda clase de medios amarillistas que
atendiendo a las necesidades populares ganan rating.
En la década de los 60 dejaron de considerar a la audiencia como una masa que
seguía a todo lo que se le mostraba, se le considero más bien un ser social que
actuaba de manera individual atendiendo a sus necesidades. Por ello Gurevitch,
Hass y Elihu Katz estudiaron las necesidades a los que la audiencia reacciona.
1. Necesidades cognitivas: acumular información, conocimiento y
comprensión.
2. Necesidades afectivas: experiencias emocionales, placenteras y estéticas.
3. Necesidades de Integración personal: fortalecer credibilidad, confianza,
estabilidad y estatus.
4. Necesidades de integración social: fortalecer lazos familiares, amistosos,
entre otros.
Sin embargo en 1972, McQuail, Blumer y Brown sugirieron una serie de
gratificaciones que se obtienen de los medios:
1. Diversión: el escape a nuestros problemas.
2. Relaciones interpersonales: compañía que nos brinda y la información que
ofrece para que nosotros interactuemos con los demás.
3. Identidad personal: compararnos al personaje que emite el medio para
identificarnos.
4. Vigilancia del entorno: atender a las cosas que pueden llegar a afectar a
una persona o a nosotros.

Con esta información podemos entender por qué consumimos cierto tipo de
contenido y de qué manera lo hacemos. No interesa la información en sí, sino
como nos hacen sentir esas informaciones o contenidos. Katz afirmó que “No
importa cuán grande y poderosos sea el medio, éste no podrá ejercer ningún tipo
de influencia sobre un individuo al que la información o el impacto creado por
dicho medio no le haya resultado útil dentro del contexto social y psicológico en el
que éste desenvuelve”(Katz 1959: 6), con esto da a entender que no importa la
capacidad o el profesionalismo que invierte el medio para informar si no satisface
las necesidades del individuo.
Antes de las investigaciones de Elihu Katz, los medios ya entendían de este
fenómeno, para ser más precisos nació a raíz de las batallas periodísticas entre el
diario New York World y el New York Journal que por copar el mercado de medios
impresos en 1895, inventando noticias, exagerando y escandalizando los hechos.
En 1897 el periódico New York Press elaboró un artículo en el que criticaba a
estos medios llamándolos “Yellow Press”, que en ingles Yellow significa tanto
amarillo como cruel y cobarde.
En nuestro país en el pasado siglo proliferaron y desaparecieron las prensas
sensacionalistas como el diario la Quinta y Última Hora que no pudieron subsistir a
las crisis nacionales. Pero a principios de nuestro siglo nacieron dos periódicos
que hasta la fecha continúan en circulación: el diario Extra y Gente.
En 2002 los periódicos Extra (Santa Cruz y La Paz) y Gente (La Paz,
Cochabamba, Sucre, Oruro y Potosí) llegaron a sacar 70000 ejemplares
diariamente, superando ampliamente a el Deber que sacaba 40000 ejemplares.
En la actualidad compitiendo con otros medios han disminuido sus ventas.
El éxito de estos dos periódicos se debe a la satisfacción del ciudadano común
ante el contenido sensacionalista, así lo explica Erick Torrico, el entonces Director
del Centro Interdisciplinario Boliviano de Estudios de la Comunicación (CIBEC):
Esta articulación entre satisfacción de la curiosidad y cercanía de los
acontecimientos noticiavilizados y de sus actores o víctimas complementa
la fórmula de éxito que proporciona a estos periódicos una característica
más bien singular, la de la actualidad duradera, lo que significa que el
interés y cada una de sus ediciones despierta, salvo en lo que concierne a
los campos fungibles de la política, la economía o el deporte, se mantiene
latente por varios días y hasta semanas, ya que cada historia narrada -con
inicio detalles y algún desenlace- vale ensimismada y está dotada de la
capacidad de ser percibida como intemporal. (Torrico 2002: 2)
En Cochabamba el periódico La Voz es uno de los periódicos más jovenes que
tuvo que competir contra diarios prestigiosos como Los Tiempos y Opinión. Logró
subsistir, incluso es competente en el mercado periodístico. Entonces ¿cómo logró
el diario la Voz convertirse en competencia para diarios con más trayectoria?. Solo
basta analizar su portada para encontrar la respuesta.
En la imagen se aprecia el sensacionalismo con todas sus características. En la
parte superior muestra un titular policial en el que lanza una nota directa
“Acuchillan por un celular”. En la parte central, quizás lo más llamativo, en letras
amarillas con fondo rojo se lee: “Aborta en el baño de su colegio” con una imagen
de un feto en un inodoro y la imagen de una joven colegiala (quien es
supuestamente la que abortó). En la parte inferior una especulación que dice
“Según la CIA, marcianos viven en la Antártida.
La portada corresponde al 25 de junio de 2018, una de las más recientes. Como
toda prensa sensacionalistas muestra hechos de sangre, cosifica a la mujer,
especula o inventa noticias. De ahí su éxito, satisface nuestro morbo con esa niña,
provoca impacto emocional con el aborto y dramatiza con la noticia “su hermano la
violó”, además utiliza colores llamativos como el Rojo y el Amarillo que
representan emoción y también expresan un lenguaje coloquial al decir “acuchillan
por un celular”. Factores económicos determinan también a la hora de elegir pues
su costo es de tan solo 2 bolivianos mientras que Los Tiempos u Opinión cuestan
7 bolivianos.
Como detalle hay que añadir que sus noticias no representan un aporte para
nuestra sociedad, más bien parece solo entretenimiento. Su fin es económico y
mientras más lo consumimos más crece. Entonces ¿son los medios los
responsables de emitir estos contenidos o nosotros por solicitarlos?