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Ética Ambiental.

La ética ambiental es una nueva subdisciplina de la filosofía que trata los


problemas éticos planteados en relación con la protección del medio ambiente.
Su objetivo estriba en brindar una justificación ética y una motivación moral a la
causa de proteger el medio ambiente global.
La mayoría de los autores recomiendan políticas y acciones internacionales y,
basándose en su experiencia como expertos en ética ambiental, indican no sólo
las esferas en que deben concentrarse las actividades futuras, sino las actuales
discrepancias entre la ética, la ciencia y las políticas internacionales. Uno de los
conceptos clave de la ética ambiental es el “valor intrínseco”, es decir, la idea de
que los animales, las plantas, las especies, los ecosistemas y la naturaleza
misma tienen un valor propio, independientemente de su utilidad para los seres
humanos.
La ética ambiental consiste en el estudio de las cuestiones y principios
normativos relacionados con las interacciones de los seres humanos con el
ambiente natural, y con sus contextos y consecuencias. Es un sector crucial de
la ética aplicada, implícitamente necesario para la orientación de los individuos,
las sociedades y los gobiernos de cara a determinar los principios que afectan a
sus políticas, sus estilos de vida y sus acciones en toda la gama de problemas
ambientales y ecológicos, y a evaluar de estas acciones, estilos de vida y
políticas.
Otra ventaja es que el término “respeto” evita el debate sobre los derechos:
respetar una forma de vida no quiere decir que tenga derecho a vivir, ni que todos
los seres vivos tengan el mismo derecho a la vida. La fórmula propuesta no
implica que el valor de una forma de vida sea independiente de toda referencia
a los seres humanos, sino sólo que la forma de vida tiene cierto valor,
independientemente de la utilidad que ésta tenga para los seres humanos.
Las ideas básicas de la ética ambiental se sustentan y están contenidas en
diversas tradiciones culturales de fuerte arraigo; el pluralismo de las teorías y
perspectivas multiculturales es esencial para que la ética ambiental conserve su
vitalidad.
La ética ambiental es global. La crisis ecológica es un problema planetario: la
contaminación del entorno no respeta fronteras nacionales y ningún país puede
abordar por sí sólo este problema. Para hacer frente a la crisis ambiental global
los seres humanos deben llegar a un consenso de valor y cooperar entre sí a
nivel personal, nacional, regional, multinacional y mundial. La protección global
del ambiente requiere una administración global y, por consiguiente, la ética
ambiental será por esencia una ética global con una perspectiva global.
A nivel práctico, la ética ambiental hace una crítica vigorosa del materialismo, del
hedonismo y del consumismo que caracterizan al capitalismo moderno, y
reclama, en cambio, un estilo de vida “verde”, en armonía con la naturaleza. La
ética ambiental intenta encontrar un sistema económico que contemple los
límites de la Tierra y las exigencias de la calidad de la vida. En el terreno político,
propugna un orden económico y político internacional más equitativo, basado en
los principios de la democracia, la justicia global y los derechos humanos
universales. Es favorable al pacifismo y contraria a la carrera armamentista. En
resumidas cuentas, como representación teórica de una idea moral y una
orientación de valor de reciente aparición, la ética ambiental constituye la
extensión máxima de la ética humana; nos exige que reflexionemos y actuemos
tanto a nivel local como mundial. Exige una conciencia moral nueva y más
profunda. La construcción moderna de la ética ambiental En los años sesenta y
setenta se produjo una crisis ecológica causada por la civilización industrial. Esta
crisis tenía causas múltiples: contaminación ambiental (contaminación del aire,
del agua y del suelo causada por productos químicos tóxicos y por desechos
sólidos), escasez de recursos (energía, tierras cultivadas, minerales y agua
potable) y desequilibrios ecológicos (la rápida disminución de la superficie
forestal y de la biodiversidad, el acelerado crecimiento de la población y la
desertificación de las tierras en todo el mundo).
La justicia ambiental se está convirtiendo en uno de los principales temas de la
ética ambiental. Los problemas de la justicia ambiental pasaron a un primer plano
a finales de los años ochenta, cuando algunos investigadores demostraron que
en los Estados Unidos eran siempre personas de color las que vivían cerca de
los depósitos de basuras e incineradores de deshechos. Otros estudios
determinaron que los grupos racial y económicamente desfavorecidos solían
sufrir de modo desproporcionado las consecuencias de la degradación del medio
ambiente, y que esta desproporción se observaba por igual en el interior de los
países y entre ellos. Los países desarrollados transfieren de modo creciente las
industrias más contaminantes y transportan miles de millones de toneladas de
desechos tóxicos a los países en desarrollo. El imperialismo ambiental y el
imperialismo tóxico se han convertido en la preocupación primordial de muchos
especialistas en la ética ambiental, especialmente en los países en desarrollo.
Tres principios normativos de la ética ambiental:
1) Los principios de la justicia ambiental.
La justicia ambiental representa la reivindicación ética mínima de la ética
ambiental y tiene dos dimensiones: la justicia ambiental distributiva atañe a
la igualdad de la distribución de los beneficios y las cargas ambientales,
mientras que la justicia ambiental participativa tiene que ver con las
oportunidades de participar en el proceso de toma de decisiones.
2) El principio de la igualdad entre las generaciones.
El principio de la igualdad entre las generaciones es una extensión del
principio de la igualdad de derechos y constituye su núcleo central. Los
derechos a la vida, la libertad y la felicidad son derechos humanos básicos
que compartimos todos porque conciernen tanto a las generaciones futuras
como a las presentes. Cada generación debe dejar a la siguiente una
oportunidad de vivir una vida feliz. Así pues, el deber de toda generación es
legar a sus descendientes, no sólo un sistema político-económico justo, sino
también una tierra sana y capaz de generar recursos.
3) El principio del respeto a la naturaleza.
Aunque la mayoría de los especialistas en esta cuestión se apoyan en
tradiciones diversas, todos hacen hincapié en el deber de conservar y
proteger la integridad del ecosistema y de su biodiversidad. Nadie pone en
duda que la prosperidad de los seres humanos depende de la prosperidad de
la naturaleza, pues éstos forman parte de la naturaleza y la economía
humana es un subsistema de la economía de la naturaleza: la primera debe
ajustarse a la segunda y observar sus leyes. La Tierra es nuestro hogar y
está en crisis, por consiguiente, hemos de cumplir nuestro deber de cuidarla.
Código de ética ambiental para ingenieros y técnicos.
1. Pongan su capacidad, coraje, entusiasmo y dedicación para obtener
resultados técnicos superiores, contribuyendo a promover y obtener un
entorno sano y agradable para todos los hombres, ya sea en espacios
abiertos como en el interior de edificios.
2. Esfuércense para alcanzar los objetivos beneficiosos de su trabajo con el
menor consumo posible de materias primas y energía y con la menor
producción de residuos y cualquier clase de contaminación.
3. Discutan en particular las consecuencias de sus propuestas y acciones,
directas o indirectas, inmediatas o a largo plazo, sobre la salud humana, la
equidad social y los sistemas de valores locales.
4. Estudien cuidadosamente el ambiente que será afectado, evalúen los
impactos o daños que puedan sobrevenir en la estructura, dinámica y estética
de los ecosistemas involucrados, urbanizados o naturales, incluido el entorno
socioeconómico y seleccionen la mejor alternativa para contribuir a un
desarrollo ambientalmente sano y sostenible.
5. Promuevan un claro entendimiento de las acciones requeridas para
restaurar y, si es posible, mejorar el ambiente que pueda ser perturbado e
inclúyanlas en sus propuestas.
6. Rechacen toda clase de encomiendas de trabajos que impliquen daños
injustos para el entorno humano y la naturaleza y propongan la mejor solución
técnica y social posible.
7. Tengan en claro que los principios de interdependencia, diversidad,
mantenimiento, recuperación de recursos y armonía interrelacionar de los
ecosistemas forman las bases de la continuidad de nuestra existencia y que
cada una de esas bases posee un umbral de sustentabilidad que no debe ser
transpuesto.
8. Recuerden siempre que la guerra, la codicia, la miseria y la ignorancia,
sumados a los desastres naturales, la contaminación y la destrucción de
recursos inducidas por la actividad humana, son las principales causas del
progresivo deterioro del ambiente, y que ustedes, como profesionales de la
ingeniería, profundamente comprometidos con la promoción del desarrollo,
deben usar su talento, conocimiento e imaginación para ayudar a la sociedad
a eliminar aquellos males y mejorar la calidad de vida de todos los hombres.

Conclusión
Hoye en día existen códigos que deben seguirse para que de esta forma el
ser humano juegue con un papel de dios ya que las personas que desarrollan
inventos deben considerar la ética ambiental para o afectarla a ella y a su vez
a nosotros.
Bibliografía

La ética ambiental, recuperado de sitio web:


http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001873/187309s.pdf
Códigos de ética ambiental en ingenierías, recuperado de sitio web:
ww.ctpe.ips.edu.ar/wp-content/uploads/2016/05/Código-de-Ética-Ambiental-
para-Ingenieros-y-Técnicos.pdf