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Mi vida inicio un 6 de enero, por desgracia seria prematuro, desde que nací solo fui una carga para

mis padres.
Siempre estuve a el borde de la muerte, no se si le cogí cariño a ella desde niño, atropellamientos,
descalabradas, caídas de escaleras. Prácticamente eso definiría mi niñez.
Crecí como un niño “Genio” En el kínder redacte un libro que me hizo ganar el primer lugar de
redacción y todos me felicitaron, menos mis padres.
Llegue a la primaria, el alumno mas excelente de todos, los profes lo comentaban, era una proeza
y mis padres nunca estuvieron ahí, mi madre se preocupaba por el menor y mi padre por el mayor.
¿Que haría un niño de 6 años empezando a interactuar en el mundo solo? Creo era seguir solo,
nunca tuve un amigo. Vivía por y para la escuela y en casa las cosas nunca fueron bien, siempre me
comparan con mis hermanos, que debo hacer esto, que debería de ser mas aquello y siempre
busque ser el hijo PERFECTO, tanto así que desperdicie gran parte de mi infancia leyendo y
aprendiendo de valores, culturas, sentimientos, emociones.
Al segundo grado sufrí una injusticia, la hija de una maestra había obtenido el primer lugar cuando
todos los maestros sabían que yo lo merecía y si, mis padres ni cuenta se dieron. Mas tarde una
situación parecida se daría con mi hermano mayor, ahora si estarían ahí mis padres. Irónico. En
tercero todo se fue a la mierda, cometí un error al haber conjugado un conjuro mágico a la
perdición, una mañana estando en la biblioteca, una maestra se acerco y pregunto “Tus padres
están orgullosos de ti ¿Verdad?” Yo con toda inocencia respondí “Mis padres. Con suerte saben
que existo” La maestra me propicio el peor año de mi vida. Aquella noche fue la más horrorosa de
todas, era un frio octubre, se acercaban las fechas de días de muertos, mi padre y mi madre se
agarraron de golpes e insultos hacia mí por la junta que habían tenido con ellos por mi culpa.
Entre golpes, gritos, regaños y uno que otro sollozo mi madre dijo “Si no nos preocupáramos, si no
nos importaras. No vivirías con nosotros. Pero tanto dices eso ¿no? Bien, pues haremos que no
importas” Esa noche fue la mas fría de toda y la primera que la soledad se volvió propia de mi
como mi fiel compañera. Pase una noche muy fría fuera de mi casa, una noche bastante dolorosa
pero nunca había experimentado mis sentimientos, era muy frio, callado, cerrado.
Ni un abrazo, ni un beso, ni una muestra de cariño, solo era yo. La fuente del dinero por mis becas.
En esas fechas hice mi primer amigo, hambriento por haber estado ya 3 días fuera de casa, conocí
a un señor que vivía a lado de mi casa en una vecindad, el vendía fruta fuera de mi institución y
frecuentaba verlo, a pesar de la ausencia de ducha y la ausencia de comida e higiene, todos los
días de aquella semana asistí a la primaria, aquel señor fue como un ángel, un día se acerco a mi
cuando unas lagrimas recorrieron mis mejillas al tocarme el estomago y me pregunto “¿Por qué no
entras a tu casa? Deben de estar tus padres preocupados. Te veo por ahí y por allá, pero siempre
fuera de tu casa ¿Temes a algo?” Acerco gentilmente un vaso de frutas y respondi “Mis maestros
dicen que no hable con extraños” El insistió presentándose y dando los datos básicos de el,
respondi “Soy un mal hijo, decepcione a mis padres. Soy malo” El señor aquella noche hablo con
mis padres y entonces volví a casa. Pero NADA fue igual.

4to grado fue tolerable, tenia ya a un amigo, no me sentía solo. Tenia con quien platicar, con quien
compartir mis cosas. El era como un amigo y un padre, todos los días me llevaba fruta, yo no
comía nada pues mi madre decir “Tu padre aporta el dinero a la casa, no seas glotón que por eso
estas obeso. Déjale todo a tu padre” En efecto hacia eso, me había vuelto sumiso a las palabras de
mis padres. No recuerdo ningún momento feliz con ellos.
En 5to grado nos mudamos a donde hoy vivo, reservas territoriales, deje mi poca vida allá, entre
aquí y como era de esperarse, conocí la palabra injusticia. A pesar de mis perfectas notas, como
era pobre o de recursos económicos limitados, nunca obtuve lugar.
Mi padre y mi madre se hicieron sociales y mi madre conoció a la religión, no tengo nada en contra
de ella, pero fue un dolor de cabeza que eso llegara a casa.
En 6to grado con un balón hice “amigos”, cuando este se poncho, bien. Mis amigos se fueron con
el aire que el balón despedía. Caí en una depresión a mis pocos años.
No conocía el dolor más que por los golpes, insultos, burlas y demás situaciones propiciadas por
mis padres. Era cosa tan normal todo aquello que no le prestaba importancia.
Termine la primaria, no fui a la graduación, nadie iría, fui el único que no portaba un anillo de
graduado, fui el único que no tenia a sus padres a su lado, fui el único que lloro cuando obtuvo el
primer lugar y salió de la primaria con un sentimiento latente en el pecho, con el corazón
destrozado.
Mis hermanos, eran el modelo a seguir según mis padres, las comparaciones seguían, pero les
empecé a ignorar. Llegue a crear una burbuja en la cual solo yo existía.
Entre a la secundaria, NADA me importaba, todo se fue a el suelo, todo estaba a el mismo nivel
que mi autoestima, mis notas reprobatorias, mis padres en la dirección, golpes en mi cuerpo. Todo
era igual, solo que ya no era el chico sumiso de la primaria, ahora tenia mis propios ideales,
cuando entre los típicos brabucones se acercaron a mi, entre mis tantos libros había aprendido un
par de artes de combate. Recuerdo como aquel chico se acerco y de la nada me golpeo, me
empujo, me tiro y nació en ese momento algo que nunca hubiera querido ser. Me levante, le di un
par de golpes a la mandíbula y lo deje desmayado, todos le echaron la culpa a el brabucón, la
escuela lo tomo como defensa personal, pero mis manos habían hecho daño a alguien, todo lo que
había leído, todo lo que era volvió, me deprimí por lo que había hecho, ese día me golpee contra la
pared tantas veces que termine por hacerme sangrar la frente.
Ese dolor era liberador, siempre que volvía a ser el niño MALO o hacia algo INCORRECTO me auto
infligía dolor físico, no me bastaba con el que mis padres me daban.
EN 2do de secundaria conocí a una persona que se acerco a mi, bueno. Fueron dos ya que eran
gemelas. Melissa y Melissa (Si, el mundo es pequeño, una de ellas esta en tu salón Gutiérrez
Mendoza Melissa o Melissa Esther), mis mejores amigas de la vida.
Gracias a ellas conocí el anime, algo que me sacaría de mi burbuja y comenzaría a conocer a gente,
conocí a Jefferson (Takumo) y a Raúl (Makoto), también conocería a mi primera novia, Michelle,
ahora me odia. Pero los momentos que pasamos nunca los olvidare.
MI vida, entre malas notas y juegos de niños transcurrió bastante tranquila en la secundaria, a
duras penas lograría pasar esto y llegar al bachillerato. Muy a duras penas lograría pasar con un 8
de promedio y así ingresar al CoBaT, la institución que mi hermano mayor había escogido. La
verdad no quería ingresar hay, pero es lo que la familia quería.