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La definición de derivada:

Supongamos que tenemos una función f que depende del parámetro x y nos interesa
conocer cómo varía a medida que se modifica el valor de x en una cantidad diminuta,
digamos, h. Podríamos hacer la resta entre el valor de f(x+h) y el valor de f(x) y eso nos
daría dicha tasa de variación.

Si después dividimos la tasa de variación entre h, en una gráfica de f frente a x estaríamos


calculando la pendiente de la recta que une los dos puntos calculados. Esto se
denominaría tasa de variación media.

Y la derivada f’ es la tasa de variación media cuando, como impuse aquí al principio, h es


diminuto:

La derivada de una constante:

Si una función es igual a una constante a, su derivada es evidentemente nula dado que su
valor no depende en absoluto de x y, por tanto, el numerador en la definición es nulo:

La derivada de una potencia:

Antes de analizar esta en detalle, primero recordemos cómo es la fórmula generalizada


de la suma de a y b elevada a n:

Aquí hay que comentar varias cosas. La primera que los signos de exclamación son
factoriales (el producto del número por todos los anteriores al mismo). La segunda que
en el último paso encerramos en el último término todos los sumandos que
incluyan b elevado a 2 o potencias superiores. El factorial de 0, recordemos, no
es 0 sino 1:

Teniendo esta fórmula en mente, la derivada de la potencia n-ésima de x se calcula del


siguiente modo:
En el último paso nos cargamos todos los términos que involucren a h porque es
prácticamente nula en el límite considerado.

El resultado es correcto para cualquier valor de n, si bien la expresión con factoriales


requeriría mayor complejidad. Un poco más abajo la demostraremos de nuevo para
cualquier número.

Derivada de la suma:

Si h es la suma de las funciones f y g, dado que el límite de una suma es la suma de límites
con las derivadas sucede lo mismo:

Obviamente esto incluye las restas, dado que f y g pueden tener cualquier signo.

Derivada del producto:

Si, por el contrario, h es el producto de las funciones f y g, podemos obtener su derivada


aplicando en el límite que podemos sumar y restar f(x) g(x+h) y separar la fracción en
dos a conveniencia:

Regla de la cadena:
Supongamos ahora que h se puede expresar como una función f que depende de otra g, y
que esta segunda, a su vez, depende de x. Podemos hacer un truco parecido al de la
demostración anterior multiplicando y dividiendo por lo mismo para concluir que:

En el último paso hemos tenido en cuenta que, dado que f depende de g y no de h, su tasa
de variación media requiere dividir por g(x+h)-g(x) en vez de por h. La regla de la cadena
nos dice, en esencia, que la derivada en este caso es la derivada de f respecto a g por la
derivada de g respecto a x. Multiplicar por la segunda es “el precio a pagar” por no derivar
respecto a x la función f.

Derivada de la función inversa:

Supongamos que f es la función inversa de g (no en el sentido que le suelen dar los
matemáticos, sino en el de que multiplicadas dan 1). Tras reescribirla como g elevada a -
1, podemos obtener su derivada mediante la regla de la cadena derivando primero la
potencia de g y después g:

Derivada del cociente:

Si h es el cociente entre f y g, teniendo en cuenta la derivada del producto y la de una


función inversa, podemos obtener de golpe la expresión de la derivada del cociente
considerando el producto entre f y g elevada a -1:

Definición del número e:


Si h es una función exponencial crecerá de forma proporcional a sí misma. Sabiendo esto
cabe preguntarse qué función cumple ser igual a su derivada, y la respuesta es que
cualquiera que sea proporcional mediante un factor constante a a cierto número elevado
a x. Dicho número es conocido como e, y tiene un valor aproximado de 2,7. Por tanto
tenemos, por definición, que si cualquiera de las siguientes cosas son iguales, ambas lo
son a la tercera:

Es decir, que tenemos el único tipo de funciones que derivadas no alteran su forma. No
demostraremos que e es el único número que permite hacer esto sino que lo impondremos
como axioma para definirlo.

Derivada de la exponencial:

Consideremos ahora que f es un número a cualquiera elevado a x, en vez de e. Podemos


obtener su derivada aplicando propiedades de logaritmos y la regla de la cadena:

Nótese que, si a es e, el logaritmo que aparece vale 1 y recuperamos el apartado anterior.

Derivada del logaritmo:

Supongamos que f es el logaritmo de x. Usando sus propiedades podemos reducir la


cuestión a un problema de funciones exponenciales y derivar así:

Derivada de una función elevada a otra:

Si h es f elevada a g, podemos obtener su derivada usando consecutivamente las


propiedades de logaritmos y la regla de la cadena junto con la derivada del producto para
llegar a que:
Esta expresión final sirve para volver a demostrar la derivada de una potencia, ahora sí,
para cualquier valor de n:

Derivada de la base del logaritmo:

Esta no suele aparecer nunca, o al menos a mí nunca me ha salido en ningún sitio, pero
es interesante conocerla por si algún día nos entra la duda con ella o, en su caso si aún
sois estudiantes, un profesor decide retaros con ella.

Para derivar la base de un logaritmo simplemente hacemos un cambio de base y seguimos


con el protocolo habitual: