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IMÁGENES PARA UNA HISTORIA.

Rom a y de sus instituciones. Presupues­

tos cronológicos de su derecho. Imágenes.

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Francisco Eugenio

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DYKINSON

1991

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breve

historia

de

ROMA

TOMO II

(En preparación)

BREVE H IST O RIA DE R O M A es una obra de iniciación; o, si se prefiere, de sín­ tesis. Ofrece una visión panorámica, e in­ terdisciplinaria, de R o m a , de su historia y de sus instituciones, incluidas, natural mente, las instituciones jurídicas.

Esta es una Historia narrada con bre­ vedad y sentido crítico. Sigue un orden cronológico, como acreditan las oportu­ nas Tablas; un orden sistem ático, el que consta en los respectivos Sumarios; y un orden tipográfico: doble página por ca­ pítulo.

Por otra parte, es una obra compuesta sobre imágenes. Cada capítulo se centra en torno a un hecho, y a su correspon­ diente fecha, que admite una cierta repre­ sentación gráfica. Se trata, por eso, de una serie de Im ágenes para una histo­ ria.

Los posibles órdenes de lectura, o de repaso, de esta BREVE H IST O RIA DE R O M A son, desde luego, varios, como el propio lector advertirá.

FR A N C IS C O EU GEN IO es Profesor Titular

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e U niversidad. D octor en D erech o

p o r

la

Universidad C om plutense de Madrid.

Licen­

ciado po r la d e S alam an ca. Cursó la e n s e ñ a n ­

za m edia en el Instituto El B rócense, d e Cá- ceres. Becario del Instituto Jurídico Español, realizó estudios de especialización en R om a. Secretario del D epartam ento de Historia y Fi­ losofía Jurídicas en la Facultad d e D erech o

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la

U N ED .

Francisco Eugenio

breve historia de

ROMA

DYKINSON

1991

Primera edición: 1984

Segunda edición: 1989

Reimpresión de la 2.° edición: 1991

Copyright 1984. Francisco Eugenio y Díaz Mapas y gráficos de Luis G. Eugenio Oliver

Editorial DYKINSON, S. L. Meléndez Valdés, 61 - 28015 Madrid Aptdo. 8269. Teléfono 544 28 46 - 544 28 69

ISBN: 84-86133-67-X Depósito legal: M-33021-1991

Impreso por:

Jacaiyan, S. A. Avda. Pedro Diez, 3 - 28019 Madrid

A Don Francisco Hernández-Tejero, Catedrático en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, con verdadera gratitud y afecto

Este manual ha sido posible gracias a la compresión y pa­ ciencia de los de casa; al apoyo y consejo del Catedrático Direc­ tor del Departamento, Profesor García Garrido; al estímulo y sugerencias de los amigos y compañeros de trabajo; a la benevo­ lencia y aliento de maestros y colegas que leyeron el manuscri­ to; a la atención de los profesores tutores de Derecho romano en los Centros Asociados de la Universidad a Distancia; al inte­ res de los alumnos de primer curso de Derecho, a quienes tanto hablé de este libro; y obviamente, al trabajo de los especialistas que escribieron de los temas de que aquí se trata y cuyas obras fueron consultadas. Mi sincero reconocimiento a todos. También a quienes par­ ticiparon en el mecanografiado y composición del texto, en la reproducción de las ilustraciones, en la edición y distribución del libro. De las deficiencias que en él hubiere se hace responsa­ ble, naturalmente, el autor, que agradecerá cuantas observacio­ nes tenga a bien hacerle el lector, verdadero destinatario de la Breve Historia de Roma que aquí se le ofrece.

- 5 -

PROLOGO

El estudiante que comienza el curso de Instituciones de Derecho Privado Romano necesita tener un conocimiento de las circunstancias históricas en que nació y se desarrolló el pueblo romano. La comunidad romana surge en un reducido territorio en el que viven varios grupos humanos dedicados al pastoreo ex­ tensivo y a una rudimentaria agricultura. Después de sucesivas fases históricas de ampliación territorial, debida a la supremacía de los ejércitos romanos, la primitiva organización ciudadana se transforma en un Imperio universal, que rige la condición de los súbditos y de los aliados que aspiran a ser cives o ciudadanos del

orbe romano. Este magistral proceso de transformación en sus distintos ámbitos políticos, económicos y sociales, tiene una de­ cisiva influencia en la adaptación de los viejos principios jurídi­ cos a los nuevos tiempos y en el nacimiento de las instituciones del derecho de gentes, movilizadas y adecuadas por las formas procesales de los Pretores urbano y peregrino. Por ello resulta de especial utilidad un resumen esquemáti­ co de los datos sociales, culturales y organizativos de la Socie­ dad Romana en sus distintas fases de desarrollo histórico. Si es­

tos datos están relacionados con las fuentes y

medios de produc­

ción del Derecho, proporcionarán una base o sustrato para un mejor conocimiento de las instituciones jurídicas. Cuestión siempre discutida por doctrina científica es la re­ lacionada con la periodificación. Ante todo, porque todo corte o división en periodos, como se ha afirmado con acierto, tiene siempre algo de artificial. En segundo lugar, porque son muchos y variados los criterios adoptados por los autores para la jurídica romana.

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Por su adecuación a la historia de la jurisprudencia romana

hemos aceptado siempre la división en periodos propuesta por el prof. Alvaro D ’ Ors:

1. Periodo

del Derecho Antiguo

o Quiritario: del año

753 al 130 a. C. / 2. Periodo del Derecho Clásico: del año 130 a.C. al 230 d.C. Este extenso periodo se subdivide en tres etapas: 1) Primera etapa clásica o pre-clásica: del 130 al 30 a.C.;

2) Segunda etapa clásica, central: del 30 a.C. al 130 d.C.; 3) Tercera etapa clásica, tardía: del 130 al 230 d.C. / 3. Periodo del Derecho Postclásico del año 230 al 527 d. C. / 4. Periodo del Derecho Justinianeo del 527al 565 d.C.

El primer periodo del Derecho Antiguo coincide en la his­ toria constitucional con la Monarquía y la Repúbllica. La época clásica abarca los finales de la crisis republicana y el Principado. Los últimos periodos del Derecho Post-clásico y Justinianeo co­ rresponden al Dominado o Imperio absoluto. Los datos y circunstancias históricas de esta obra, en sus diferentes planos sociológicos y culturales ilustran esta compleja

y extensa evolución jurídica. También inducen a un estudio más

detenido y profundo de la Historia romana especialmente magis­ tral y "modelo” para nuestros días como muestra de ideales y aspiraciones que queriendo ser “democráticas”acaban en fraca­ sos demagógicos. Nos referimos a modelos tan claros y ejempla­ res como los famosos "cambios”patrocinados por los hermanos Graco. La Historia, evidentemente, no es algo sepultado en el pa­ sado sino de algún modo vivo en el presente. Esta Breve Historia de Roma nos ayuda a redescubrir los orígenes de muchos de nuestros hábitos e instituciones. Está narrada con sentido críti­ co en términos precisos y se atiene a los hechos, que —sobre to­ do, en el título dedicado a las Fuentes del derecho—se presen­ tan como ejemplificaciones previas de conceptos o ideas genera­ les. Participa esta Historia, por eso, de algunas de las caracterís­ ticas del método del Casuismo jurisprudencial romano: la conci­ sión, el realismo, la más directa percepción del saber.

'

Manuel J. García Garrido

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INDICE

GENERAL

 

Páginas

Guía Bibliográfica

10

Monarquía

00 Introducción

14

01 Historia y geografía

16

02 Economía y sociedad

18

03 Arte y cultura

20

04 Organización Política

22

05 Fuentes del derecho

24

República

10 Introducción

27

11 Historia y geografía

33

12 Economía y sociedad

57

13 Arte y cultura

81

14 Organización política

105

15 Fuentes del derecho

129

Notas

153

Cuestionario

157

Indice analítico

161

Indice de Ilustraciones

165

GUIA BIBLIOGRAFICA*

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MONARQUIA

O INTRODUCCION:

LOBA CAPITOLINA

00.0 La Loba Capitolina es una loba etrusca. Se halla en el Museo del Palacio de los Conservadores, en Roma; es una escul­ tura en bronce atribuida a la escuela de Vulca. Vulca fue un es­ cultor etrusco —el único escultor etrusco de quien conocemos su nombre— que vivió, hacia el —500, en la ciudad de Veyes. Fue autor del famoso Apolo —dios del Sol o Febo—de Veyes y también del llamado Hermes de Vulca o de Veyes.

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* 1. Acompañan a la figura de la Loba Capitolina las figu­ ras de dos niños en actitud de mamar de ella: representan a Ró­ mulo, el legendario fundador de Roma, y a Remo, su hermano

gemelo. Los niños de la Loba Capitolina son obra del artista flo­ rentino del Renacimiento Antonio del Pollaiolo —que murió so­ bre el 1500—y fueron añadidos a la escultura principal después de esa fecha.

2 La Loba del Capitolio —monte contiguo al Palatino-

será la imagen pórtico de los hechos e instituciones de la época de la Monarquía, la época de las arcaicas leyendas.

3 Es claro que para comprender la época de la Repúbli­

ca hay que tener un cierto conocimiento de sus más próximos antecedentes: La Monarquía. También es cierto, sin embargo,

que a veces ciertos hechos legendarios de la Monarquía sólo pue­ den entenderse desde un conocimiento previo de otros datos más seguros pertenecientes ya a la época de la República.

V 4

La época de la Monarquía comienza con la fundación

de Roma, en el —753, y termina con la caída de la monarquía etrusca, hacia el —510: abarca, pues, casi dos siglos y medio. En esta época, que llamaremos Arcaica, Roma es una ciudad de la comarca del Lacio, que surge, primero, en medio de la natural

rivalidad, y consiguiente lucha, con poblaciones vecinas; que crece, se incrementa, luego, con la fusión de grupos humanos di­ versos —los sabinos, entre ellos—; y que se emancipa, por últi­ mo, del poder político de los etruscos —de quienes los romanos habrán de mostrarse después, de algún modo, herederos: parti­ cularmente en lo que se refiere a prácticas rituales y construc­ ciones públicas.

El contenido de la Monarquía de Roma comprende:

Historia y Geografía; Economía y Sociedad; Arte y Cultura; Or­ ganización política; y Fuentes del derecho.

*5

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Ol/HISTORIA Y GEOGRAFIA

01.1.—Eneas, héroe troyano.—Cuenta la leyenda que, aca­ bada la guerra de Troya —hacia el 1200 a. de C.—, tomada y des­ truida esta ciudad de Asia Menor, Eneas se hace a la mar en bus­ ca de otra tierra donde asentar su casa.

1 Tras la peripecia de una tempestad provocada por

Juno —enemigada de los troyanos—y aplacada al fin por Venus —madre de Eneas—éste arriba con su nave a las costas de Africa, 7 / a Cartago. Dido, la reina, lo recibe con fiestas y se enamora de él.

Pero luego Mercurio —enviado de Júpiter—ordena a Eneas que abandone a Dido y que zarpe hacia Italia donde debía fundar un nuevo reino.

2 Eneas llega a la región del Lacio, es recibido por el rey

Latino y se casa con la hija de éste, Lavinia. Les nace un hijo:

Ascanio.

01.2.— Ascanio, fundador de Alba Longa. Ascanio, por otro nombre Julius, es el legendario fundador de Alba Longa; que fue gobernada, sucesivamente, por doce reyes: el penúltimo, Numitor, fue destronado por su hermano Amulio. Amulio obli­ gó a Rea Silvia —hija de Numitor—a hacerse vestal, a consagrar­ se a la diosa Vesta con voto de castidad.

1 Pero Rea Silvia tuvo, del dios Marte, dos hijos geme­

los: Rómulo y Remo, que fueron arrojados al Tiber, deposita­ dos, en un cesto, en el río, cerca de la orilla. Una loba los ama­ mantó. Luego, un pastor, Faustulus, encontró a los niños y se los llevó a su mujer, Larencia, que los crió; se hicieron mayores, mataron a Amulio y repusieron en el trono a su abuelo Numitor.

01.3.— Rómulo, fundador de Roma. Rómulo y Remo abandonaron Alba Longa y se proponen fundar una ciudad: eli­

gen como asentamiento el Monte Palatino. Mientras Rómulo traza con el arado el recinto urbano —la Urbs quadrata (—753)—, Remo, burlándose de él, salta el muro sagrado. Rómulo lo mata y pone nombré a la ciudad: Roma. Luego entra en güera con sus vecinos los sabinos a los que los romanos arrebatan sus mujeres —es el famoso rapto de las sabinas—. Al fin se hace la paz.

1 A Rómulo —rey latino—le suceden Numa Pompilio,

Tulio Hostilio y Anco Marcio —reyes sabinos—másTarquino el Antiguo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio —reyes etruscos—,

01.4.—Numa Pompilio,— Se atribuye a

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Numa la primitiva

1

Loba

Capitolina

organización religiosa, la reforma del calendario y la construc­ ción del templo de la buena fe.

01.5.—Tulio Hostilio.—En tiempos de Tulio Hostilio ocu­ rrieron, se dice, estos hechos: el combate entre Horacios —tres hermanos romanos, vencedores—y Curiados —tres hermanos al- banos, vencidos—; la destrucción de Alba Longa; y la construc­ ción de la Curia Hostilia., sede del Senado.

01.6.—Anco Marcio.—En tiempos de Anco Marcio parece ser que el territorio romano se extendió hasta el mar y se fundó el puerto de Ostia, en la boca o desembocadura del Tiber.

01.7.—Tarquino el Antiguo.— Tarquino Prisco fue rey en el —616 ; a él se atribuye la construcción de la Cloaca máxima que sirvió para avenar el terreno pantanoso de la depresión del Velabre, entre el Palatino y el Capitolio, en la zona del Foro.

01.8.— Servio Tulio, rey etrusco.— El reinado de Servio Tulio se sitúa entre los años —578 y —534. A Servio Tulio se atribuyen la construcción del recinto amurallado de la Roma del Septimontium, la creación del comicio centuriado y aún la acu­ ñación de la primera moneda. En realidad todos estos hechos son muy posteriores a Servio Tulio.

01.9.—Tarquino el Soberbio, último rey etrusco.—El úl­ timo de los siete reyes de Roma fue Tarquino el Soberbio; de­ puesto en el —509 y, según la leyenda, a raiz del ultraje inferido a la virtuosa Lucrecia por un hijo de aquél. Tras la expulsión de Tarquino el Soberbio comienza el consulado o República, co­ mienza el régimen republicano.

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02/ ECONOMIA Y SOCIEDAD

02.1.—Territorio y población en el período inicial.—De la leyenda sobre los orígenes de Roma, ¿qué hay de cierto?. Muy probablemente a Roma la crearon de verdad los etruscos: un pueblo no indoeuropeo que, procedente del Asia Menor, llegó .

por mar a las costas de Etruria —separada del Lacio por el Ti­ ber—y cuya civilización superó a la de los villanovenses.

1 Los villanovenses fueron un pueblo de origen indoeuro-

,

peo que, sobre el año —1000 y procedente quizá de los Balca­ nes, se asentó en Villanova —entre el Po y los Apeninos—intro­ duciendo el uso del hierro. Antes ya habitaban la península los indoeuropeos del valle del Po —incineradores, de los que deri­ vará el subgrupo de los latinos—y los indoeuropeos de las mon­ tañas de los Apeninos —enterradores, de los que derivarán los

subgrupos de sabinos, samnitas, umbros, lucanos y oscos.

02.2.—Moneda y recursos económicos en el período ini­ cial.—Inicialmente no se usó en Roma la moneda.

1 El pastoreo debió ser el recurso económico de los pri­ mitivos romanos.

02.3.—Grupos sociales y civiles en el período inicial.—Ini­ cialmente Roma, su zona, debió estar poblada por pastores, de alguna rama de pueblos indoeuropeos asentados en la península

itálica —la rama de los latinos?—, que acabaron siendo desplaza­ dos por los etruscos, sus vecinos del norte.

1 Inicialmente no existió la distinción entre patricios y no patricios, entre ciudadanos y no ciudadanos.

02.4.—Territorio y población en el período intermedio.— Cuando Roma era solamente la colina del Palatino, la supuesta Urbs quadrata de Rómulo, su territorio no llegaba a los 300 por 300 metros. Después se extendió por todo el Septimontium: las

tres cimas del Palatino —Palatium, Cermalus, Velia—más las tres del Esquilmo —Cispius, Oppius, Fagutal— más el Celio. Fuera del ¡Septimontium quedaba, entre otros, el monte Quirinal —ha­ bitado primeramente por sabinos?—que acabaría encerrado en el recinto llamado de Servio Tulio.

1 Con su territorio,aumentó Roma su población.

02.5.—Moneda y recursos económicos en el periodo inter­ medio.— Roma, ganadera, utilizó como medida de cambio la

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unidad o cabeza de ganado: pecus; de ahí pecunia, con significa­ ción de dinero.

1 Surgieron luego actividades agrícolas y aún comercia­

les —en relación con el cobre de Etruria y con las salinas de la

desembocadura del Tiber—. 02.6.—Grupos sociales y civiles en el periodo intermedio.— Cuando Roma ensanchó su perímetro y comprendió el Septi­ montium no podían percibirse todavía grupos sociales diferen­

tes. Acabó habiendo en Roma, tras su fundación, tres tribus: la

de los Rammes —supuestamente latinos—,

puestamente sabinos— y la de los Luceres —supuestamente

etruscos—. La verdad es que los nombres de estas tres tribus —y es de suponer, por eso, que la condición de sus componentes- son todos etruscos.

la de los Tities —su­

1 La distribución de la población en tres tribus —mejor,

escuadrones— no responde sino a necesidades de organización militar; y no supone la existencia de grupos sociales o civiles di­

ferentes.

02.7,—Territorio y población en el periodo final.—Al final de la monarquía Roma ha superado ya el área de los 150 km2 —comprendiendo la ciudad y el campo—; se acerca a los 800 km2 de los comienzos de la República.

1 La población crece.

02.8.—Moneda y recursos económicos en el periodo final.-

Se llegan a utilizar pedazos de bronce en bruto que, en el mo­ mento del cambio, se pesan.

1 Se incrementa la actividad comercial.

02.9.— Grupos sociales y civiles en el perido final.— Hay

distinción entre patricios —la minoría pudiente—y plebeyos —la mayoría dependiente—.

1 Patricios son los ciudadanos, quirites.

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03/ ARTE Y CULTURA

03.1.— Arquitectura y artes figurativas en el periodo ini­ cial.— Las viviendas de los primitivos habitantes de Roma fue­ ron chozas, o cabañas circulares; tal como nos lo recuerdan las antiguas urnas cinerarias en forma de casa o los orificios en cír-, culo descubiertos en el Palatino.

03.2.— Lengua y literatura en el periodo inicial.— Se dice , que los romanos recibieron el alfabeto, inventado por los feni­ cios, de los griegos asentados en Cumas —en la Campania—hacia el —750. El lenguaje del Lacio, el latín, pertenece a la rama itáli­ ca de las lenguas indoeuropeas.

03.3.— Religión, pensamiento y costumbres en el periodo

inicial.— Las primeras divinidades romanas son como fuerzas misteriosas e invisibles, voluntades sobrenaturales, númina. Ta­ les como Sterculinus, el numen que enriquece el suelo; Luper­ cus, el que ahuyenta al lobo; Jano, que vigila la puerta, la entra­ da; Marte, protector de los campos sembrados.

1 Las relaciones del pueblo con los dioses las reglamen­

taba el colegio de los Pontífices al que pertenecía el rex sacro­

rum. Los pontífices elaboraron el calendario y, posiblemente, construyeron el primer puente sobre el Tiber.

03.4.— Arquitectura y artes figurativas en el periodo cen­ tral.— Los etruscos hicieron la obra de drenaje de la depresión , del Velabre, terreno pantanoso del Foro: abrieron una zanja de desagüe —la cloaca máxima— que desemboca en el Tiber; su construcción se atribuye a Tarquino el Antiguo, rey en —616. Los arquitectos etruscos importaron de Oriente la bóveda de medio punto.

03.5.—Lengua y literatura en el periodo central.—Los do­ cumentos epigráficos más antiguos de Italia y de Roma están es­ critos con caracteres del alfabeto etrusco. Se tenía por la más antigua inscripción latina la de la fíbula de Preneste —supuesta­ mente auténtica, que se decía databa del siglo VII o del VI a. C.—; dice: Manios Med Fhefhaked Numasios.

03.6.— Religión, pensamiento y costumbre en el periodo central.—Roma practica el culto a los muertos, de gran arraigo etrusco. A los muertos familiares —pervivientes en sus almas

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divinizadas, buenas—, a los Manes, se les ofrecían, para aplacar­ los, flores y alimentos en fechas señaladas.

1 Los etruscos también llevaron a Roma el gusto por el

arte de la adivinación. Consistía en tratar de conocer la voluntad de los dioses a través de la observación —por los harúspides— de las entrañas, del hígado, del animal sacrificado; o —por los au­ gures— de la bóveda celeste, del cielo, y del vuelo de las aves. En tiempos de Tarquino el Antiguo los augures fueron, se dice, 6: 2 por tribu.

03.7.— Arquitectura y artes figurativas en el periodo fi­ nal.—A Tarquino el Soberbio se atribuye la construcción de un templo etrusco en el Capitolio dedicado a Jupiter, Juno y Mi­ nerva, la tríade capitolina. Hallazgos arqueológicos de fragmen­ tos de tierra cocida de fines del siglo VI o principios del V con­ firman que allí existió un templo de arquitectura greco-etrusca decorado con pinturas.

03.8.—Lengua y literatura en el periodo final.—La más an­ tigua inscripción romana es la del cippus descubierto bajo el la­

pis niger del Forum. Se dice será de fines del siglo VI —ca. 509?—

o primera parte del V a. C. Está hecha con caracteres del alfabe­

to etrusco arcaico y contiene la palabra RECEI, que se emparen-

ta con Regei, Regi, Rex.

03.9.— Religión, pensamiento y costumbres final.— Se atribuye al último Tarquino la creación

sacris faciundis: eran auxiliares de los pontífices y estaban en­ cargados de la práctica de ciertos ritos de origen helénico —la ce­

remonia de los sacrificios seguida de una consulta a los libros de

la Sibila, del oráculo de Cumas—para la predicción del resultado

de empresas relacionadas con el porvenir de Roma.

en el periodo de los duoviri

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04/ ORGANIZACION POLITICA

04.1.— Las magistraturas en el periodo inicial.— Los co­ mienzos de Roma son muy oscuros. La tradición dice que Ró­ mulo fue el primer rey de Roma. El más antiguo magistrado ro­ mano fue indudablemente un rex: un jefe carismático elegido de por vida para guiar o regir el grupo político, guerrero.

04.2.—El Senado en el periodo inicial.— ¿Empezó siendo ; el Senado el consejo asesor del rey? ¿Nombró Rómulo a los pri­ meros cien senadores?. Senex significa anciano. Diez decenas de senadores parece una referencia a las 10 décimas partes, grupos, curias, en que primeramente se organizó la población.

asamblea

popular y el ejército fueron en los orígenes de Roma la misma cosa: el comicio curiado integrado por 10 curias. Las curias —de co-viria: agrupación de varones— debieron empezar teniendo atribuciones de carácter religiosopolíticomilitar.

04.3.— Las asambleas en el periodo inicial.—La

04.4.—Las magistraturas en el periodo central.—En la épo­ ca de los reyes etruscos el rex ostenta el imperium —el supremo mando— y cuenta con magistrados auxiliares, los tribuni mili­ tum'. tres oficiales del ejército, uno por tribu, que tendrían a su mando, cada uno, mil infantes y cien jinetes.

04.5.—El Senado en el periodo central.—En el periodo de los reyes etruscos, los miembros del Senado, los patres —una es­ pecie de nobleza sacra de designación real, ¿los patres maiorum gentium?—tendrían esencialmente estas funciones: hacerse car­ go provisionalmente, y por rotación, del poder supremo durante la eventual falta de rey —interregnum—; y ratificar las decicipnes de los comicios con su poder de confirmación —auctoritas—.

04.6.—Las asambleas en el periodo central.—La población romana estuvo organizada primeramente en tres tribus, esto es, en tres unidades que se correspondían, a un tiempo, con los tres escuadrones del ejército y las tres demarcaciones del territorio. Las tres tribus comprendían un total de tres decenas de curias:

30 curias. Cada curia comprendía un número variable de gentes, de clanes o grupos familiares, que se designaban con el nombre de sus más ilustres antepasados —los patres gentium—.

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1 Los comicios curiados, las asambleas por curias, te­

nían la función de aceptar al jefe, el rex: por aclamación con es­ truendo —suffragium—, mediante acuerdo —lex curiata de impe­

rio—.

el periodo final.—Tarquino es

el último rey de Roma. A los supremos magistrados de la Repú­ blica —dictador o cónsules—pasan las atribuciones reservadas al rey. A saber: la prerrogativa de consultar la voluntad de los dio­ ses —de tomar los auspicia— previamente a la toma de una deci­ sión, tal como la propuesta de un nombramiento; y el máximo poder de mando —imperium—, simbolizado en el hacha de dos filos envuelta en un manojo de varillas, tal como la encontrada en la tumba del lictor, en Vetulonia: fasces de Vetulonia.

04.7.— Las magistraturas en

04.8.—El Senado en el periodo final.—A la caída de los re­ yes etruscos los miembros del Senado dejan de ser, naturalmen­ te, el órgano colectivo asesor del rey. Los nuevos senadores se­ rán los llamados patres minorum gentium, ¿los notables de gru­ pos gentilicios más recientes?.

1 Será función del Senado confirmar lo acordado por la

asamblea.

04.9.—Las asambleas en el periodo final.—Roma acaba or­ ganizándose en cuatro unidades de reclutamiento militar corres­ pondientes a las 4 partes del territorio, en cuatro tribus: Palati­ na, Succusana, Esquilma y Colina; finalmente se le añaden, otras 1 6 —4 por cada una de las anteriores—llamadas tribus rústicas. Estas 20 tribus, a 4 centurias cada tribu, dan 80 centurias. Por centurias, y no por curias, se organizarán los comicios.

1 Las funciones del comicio centuriado son de carácter

políticomilitar.

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05/ FUENTES DEL DERECHO

0 5 . 1 Actuaciones del rey: leyes regiae.—Se dice que en los primeros tiempos de la República hubo un Pontífice llamado

Papirio que recopiló las leyes que Rómulo —el primer rey—, An­ co Marcio —el cuarto—y Servio Tulio —el sexto—habían elabo­ rado y hecho aprobar por el comicio. Tales leyes regias —leges regiae— constituyen el llamado, por el nombre de su recopila­ dor, Ius Papirianum.

1 Las supuestas leges regiae no pasarían de ser una serie

de usos tradicionales —de mores maiorum—, que es propio de

los pueblos antiguos considerar como impuestas por los dioses o conformes con la voluntad divina, complementados con normas relativas al ritual de los sacrificios —ius sacrum—.

2 Dionisio de Halicarnaso, que vivió en tiempos del em­

perador Augusto, nos habla de que el rey Servio Tulio había he­ cho una colección de las leyes de Rómulo y de Numa a la que había añadido las suyas propias, aprobadas por el comicio curia­ do, y de que después Tarquino el Soberbio hizo destruir las ta­ blas en que estaban escritas. Se trata de un relato legendario: el derecho anterior a las Doce Tablas (—450) era un derecho con­ suetudinario.

05.2.— Actuaciones del Senado.— Cuando se produce la

falta de rex, los poderes de interpretar

la voluntad divina pasan a

los miembros del Senado: auspicia ad patres redeunt. Conforme con los auspicia de los patres, el interrex —especie de regente—se encarga de la creatio, del nombramiento del nuevo rex.

05.3.— Actuaciones del comicio.— Al comicio curiado co­ rresponde la atribución de los poderes de mando al rex, median­ te el correspondiente acuerdo: lex curiata de imperio. Estos po­ deres se acrecientan mediante la inauguratio: revelación a cargo de los augures de la voluntad divina favorable a tal atribución de poderes.

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REPUBLICA

INTRODUCCION

1. PROPOSITO

Esta Breve Historia de Roma pretende ser una exposición general y sintetizadora del entramado cultural de Roma durante la República. Abarca el tiempo que va del 509 a.C., año en que la Repú­ blica comienza, al —133, año en que, por poner una fecha, el ré­ gimen político de la República ya está en crisis. Tratamos de presentar un panorama de Roma, de su his­ toria y de sus instituciones. Al hilo, naturalmente, de una crono­ logía, de una secuencia temporal de los acontecimientos. Pero sin limitamos por ello a una mera relación de fechas y sucesos, fríos, sin vida, desconectados entre sí.

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2. CONTENIDO Y PLAN

Partiremos del andamiaje de los hechos de guerra, o, más ampliamente, de los hechos de HISTORIA GENERAL, como la verdad menos discutible, como el más elemental punto de salida, como la más firme e ineludible referencia. Tales hechos, por otra parte, no van a ser expuestos con el único orden de su sucesión en el tiempo, sino que se presentarán agrupados en períodos, los períodos que llamaremos latino, itáli­ co y mediterráneo; y estratificados a su vez, dentro de cada pe­ ríodo, en grandes unidades o bloques de acontecimientos signifi­ cativos. Así, todos los hechos de Historia General del período lati­ no se ordenan conforme a estos tres bloques que constituyen otros tantos capítulos: 11, Cástor y Pólux y otros legendarios personajes; 12, Los decemviros; 13, Camilo, fundador de Roma. En el siguiente período, el período itálico, los hechos se or­ denan en estos capítulos: 14, Guerras Samnitas y Guerra Latina; 15, Guerra de Tarento. Por último, los hechos de Historia General del período me­ diterráneo se ordenan en los capítulos siguientes: 16, Primera Guerra Púnica; 17, Segunda Guerra Púnica; 18, Guerras de Ma­ cedonia y de Siria; 19, Tercera Guerra Púnica y toma de Nu­ mantia. En este último capítulo de la serie, a propósito de la con­ quista de la península ibérica por los romanos, se narrarán los acontecimientos ocurridos en España desde la entrega de Gades (—206) hasta la toma de Numancia (—133). Esta narración discurre, década a década, en paralelo con las fechas más significativas de las guerras de Siria y Macedonia de las que se trata en el capítulo inmediatamente anterior. Tras los hechos de Historia General nos ocuparemos de las cuestiones de ECONOMIA Y SOCIEDAD, agrupadas en tres apartados: Territorio y población; Moneda y recursos económi­ cos; Estructura social y territorial. Conforme a estos tres apartados se estudiará la Economía y Sociedad de cada uno de los tres períodos de la República: la­ tino, itálico y mediterráneo. Seguirá luego una referencia al ARTE Y CULTURA, a tra­ vés, también, de los distintos períodos en que la República se di-

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vide. Y conforme a, en cada uno, los siguientes apartados:

Arquitectura y artes figurativas; Lengua y literatura; Religión, pensamiento y costumbres. Se pasará después a una sucinta exposición de la ORGANI­

ZACION POLITICA de Roma en los distintos períodos de la República. En cada uno de ellos se hablará de: las magistraturas;

el Senado; las asambleas.

Por último trataremos de las FUENTES DEL DERECHO. Se englobarán en este título las siguientes categorías de fuentes:

Edictos y otras fuentes; Senadoconsultos; Leyes comiciales. Cada una de estas tres clases de fuentes serán estudiadas, natu­ ralmente, a lo largo de cada uno de los tres períodos en que la época de la República se divide: período latino, período itálico y período mediterráneo.

3. PRESENTACION Como se deduce de lo dicho, la obra se estructura en cinco grandes áreas o títulos: 1, Historia general; 2, Economía y So­ ciedad; 3, Arte y Cultura; 4, Organización política; 5, Fuentes del derecho. Cada uno de estos títulos puede dividirse en tres períodos

y cada período puede desmembrarse, a su vez, en tres grandes

apartados. Lo que da un total de nueve apartados o capítulos por cada título. Salvo el título de Historia general, en el que no

se sigue la división de exactamente tres capítulos por período. El resultado es que la información aparece organizada siguiendo un doble y simultáneo orden, o, mejor, triple. Por una parte, un orden natural, cronológico, el de la mis­ ma sucesión de los hechos. Por otra, un orden sistemático secto­ rial. Y además, porque así se ha buscado a propósito y así se ha conseguido sin violencia, un orden sistemático decimal: en cada título los capítulos van del 0 al 9. La extensión de cada capítulo es exactamente de dos pági­ nas en todos ellos: cabría hablar, por eso, de un orden topográ­ fico o aún tipográfico mnemotécnico. Esto hace que el lenguaje haya tenido que ser necesaria­ mente conciso, breve, ajustado, riguroso. Procurando, al mismo tiempo, no caer en la sequedad, en el acartonamiento.

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Al final de cada título se presenta una tabla cronológica de

los acontecimientos más sobresalientes, década a década, a ra­ zón de un hecho por década; con lo que se limita, y uniforma, su extensión. Tales tablas van de los primeros tiempos del periodo latino, generalmente del año de la Ley de las Doce Tablas (—450), a los últimos tiempos del que llamamos periodo mediterráneo, al año de la toma de Numancia (—133) o fecha próxima. Cada tabla, cada índice cronológico, admite la correspon­ diente lectura, en vertical, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, siguiendo el natural orden cronológico, que ya se indica en el correspondiente margen izquierdo. La serie de las cinco tablas, una por cada título, admite

una lectura conjunta, horizontal, en paralelo, sincrónica. De este modo cabe repasar, reconocer de una vez los acontecimientos destacados de cada década, o, por extensión, de cada periodo, en las diferentes áreas o sectores de Historia general, Economía

y Sociedad, Arte y Cultura, Organización política y Fuentes del

derecho que el conjunto del presente trabajo abarca. En el margen derecho de las tablas, hay una referencia al orden sistemático, una indicación de la sede, o lugar del texto,

en que se trata de cada uno de los hechos incluidos en cada ta­ bla: en qué capítulo y, dentro de él, en qué epígrafe. Estos capítulos y epígrafes se designan por su número, conforme al código numérico, y decimal, con que se presenta el Sumario de cada título y que se incluye al comienzo del mismo.

Tal sumario, tal índice, va precedido de un corto Preámbu­

lo justificativo. Al preámbulo le antecede una Imagen, clave, sin-

tetizadora —con su pie de imagen, con su comentario—que sirve

de pórtico a cada título, a cada unidad temática, a cada cuader­ no, por así decirlo, de esta Breve Historia.

A fin de amenizar la lectura del texto y facilitar, de otra

parte, el recuerdo de alguna de sus ideas fundamentales, esta Historia de Roma tiene un planteamiento visual, gráfico. Cada capítulo se centra en tomo a un hecho, y a su correspondiente fecha, que admite una cierta representación gráfica. Bien podría decirse, por eso, que lo que aquí se ofrece son imágenes para una historia de Roma: cincuenta imágenes para una historia de Roma, ya que hay una imagen central para cada

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uno de los 50 capítulos del total de la obra. Incluidas las co­ rrespondientes imágenes de los capítulos cero, las imágenes pór­ tico, o cabecera, de los diferentes títulos. A saber: 10, Historia general, o Historia y geografía, mejor, con la imagen inicial de Mapa de Italia y península ibérica con Numancia; 20, Economía

y Sociedad, con la imagen de Moneda púnica de tiempos de Aní­

bal; 30, Arte y Cultura, con la imagen de una portada de la obra De agri cultura, de Catón, 40, Organización política, con la ima­ gen de un Grupo de senadores; 50, Fuentes del Derecho, con la

imagen de la Vía Apia, de tiempos de la Ley Poetelia Papiria de nexis. Estas imágenes con que se abren, respectivamente, cada uno de los títulos sirven para que recordemos, por asociación con hechos coetáneos, más fácilmente visualizables que los con­ ceptos a que se asocian, ideas tan abstractas como la Ley Poete­ lia, del tiempo de la Vía Apia; la Ley Calpurnia, posterior al tiempo de una Moneda púnica conmemorativa del paso de los Alpes por Aníbal; la Ley Ebucia, del tiempo de la toma de Nu­ mancia, la capital de los arévacos, en el alto valle del Duero.

4. ELABORACION No ha sido fácil la elaboración de estas páginas ni se acertó

a la primera con su actual planteamiento. Hay bajo este manus­

crito muchos borradores, diversidad de esquemas y de anotacio­ nes, y, como en otros muchos trabajos ocurre, un continuo ir y venir de la forma al fondo, de los textos al esquema, del arma­ zón a los contenidos, en interacción recíproca, con constantes,

y trabajosas modificaciones, reelaboraciones, por tanto; a fin de

garantizar un resultado coherente, armónico, secuencial, orde­ nado, crítico. El material consultado ha sido diverso. Queda referido, en parte, en las correspondientes Notas que, como apéndice, se pre­ sentan ordenadas por títulos, capítulos, epígrafes, y términos o voces. Una Guía Bibliográfica completa estas referencias.

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5. DESTINO

Esta es una obra de iniciación, o aún de repaso. Para aso­ marse a la desconocida Roma; para recordar una Roma olvida­ da. Para quien tenga la necesidad de reconocer y retener algunos datos de su historia: de su Historia general o de sus Historias particulares, sectoriales. Para quien sienta la curiosidad de en­ tender algo de la compleja trama de sus instituciones. Este cuaderno, más que libro, sobre la República de Roma puede ser, ciertamente, el cuaderno de los presupuestos cronoló­ gicos del derecho romano', o el cuaderno de la aproximación al estudio de las instituciones jurídicas romanas. Puede valer como guía para ulteriores lecturas de obras más completas y autorizadas. Puede tomarse como esquema que luego se ilustra, se amplía, se enriquece, con las correspondien­ tes notas, citas o transcripciones de textos, doctrinales, biblio­ gráficos, y documentos. Tales notas se identifican, se etiquetan, por medio del nú­ mero del capítulo y epígrafe correspondiente, seguido del térmi­ no, de la voz, a que se refieren. Así resulta fácil, luego, insertar­ las, colgarlas, leerlas en su lugar, en su sitio. Tendría sentido, ya se justificaría la redacción de estas pá­ ginas si con ellas se consigue despertar el interés por algunas de las obras o documentos que se reseñan en los correspondientes índices bibliográficos y de Fuentes. Si el lector desembocase, con gusto y con provecho, en el estudio de obras como las de Combes, Piganiol, Arangio u otras de las que, todas desde algún punto de vista interesantes, se citan.

6. VALORACION

Para terminar, sólo nos queda decir, repitiendo lo que al­ guien dejó escrito a propósito de las novedades artísticas, de es­ cuela o pensamiento, que esta Breve Historia de Roma no es en lugar de nada sino además de todo.

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1

1 HISTORIA Y GEOGRAFIA MAPA DE ITALIA Y PENINSULA IBERICA, CON NUMANCIA

10.01,— Italia es la península central del Mediterráneo: la oriental es la península balcánica; la occidental es la península ibérica. Italia es como un inmenso dique, entre el Tirreno y el Adriático. Como una gigantesca bota que pisa sobre el Jónico. Cercada, al norte, por el arco montañoso de los Alpes. Cruzada, de norte a sur, por la espina dorsal de los Apeninos.

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1

En Italia, en su centro, entre la costa del Tirreno y la

cordillera de los Apeninos, hay una larga superficie llana: la co­

marca del Lacio. En el Lacio, junto al Tiber, está Roma. Al

norte de Roma están los restos de la antigua Veyes, la florecien­ te ciudad de los etruscos. De Roma al sur, junto al río Volturno, está Capua, en la fértil llanura de la Campania. Al este de Capua,

a unos kilómetros de distancia, hay un desfiladero, un puerto de montaña. No muy lejos de este desfiladero estaba la antigua

ciudad de Cáudium,en la abrupta región apenínica del Samnio. Cerca de Cáudium, Beneventum. Al sureste de Beneventum, Venusia, hoy Venosa, en la antigua Apulia. Al sureste de Venu­ sia, ya en el Jónico, Tarento, la próspera colonia que fundaron los griegos.

2 La Vía Apia, que partía de Roma —y pasaba por Ca­

pua, por Caudium, por Beneventum, por Venusia—acabó llegan­

do hasta Tarento. Y se prolongó hasta Brindisi, junto al Adriá­ tico, en el tacón de la bota. En la puntera de la bota está Rhe­ gium, hoy Regio-Calabria, en la antigua región del Bracio. Junto

a Regio-Calabria está el estrecho de Mesina. Al otro lado del es­

trecho, la isla de Sicilia. Al oeste de Sicilia, el mar. Luego Carta­ go, en el Norte de Africa. No demasiado lejos de Cartago, está

Zama.

3 Las costas del Norte de Africa se extienden, por el

Oeste, hasta el Atlántico. El estrecho de Gibraltar, entre el

Mediterráneo y el Atlántico, separa el continente africano de la península ibérica. En la península ibérica, en su meseta central, se halla el alto valle del Duero; y en este valle, Numancia. Nu­ mancia fue la capital de los arévacos. Al fin se rindió a Roma en el año 133 a. de C., en el tiempo de la famosa Ley Ebucia, de hacia el 130 a. de C. que reconoció el uso de la fórmula escrita en el proceso.

4 En nuestra Breve Historia de Roma, la República, este

Mapa de Italia y Península Ibérica con Numancia es la imagen pórtico del cuaderno titulado Geografía e Historia.

PREAMBULO

10.02,—Nos proponemos hacer una síntesis de la historia general de Roma durante la República; o más exactamente, du­ rante el tiempo que va desde la caída del último de los reyes etruscos —año —509— hasta la rendición de Numancia —año -133— La rendición de Numancia coincide, más o menos, con la famosa Ley Ebucia y con la revolución de los hermanos / Graco.

1 Posiblemente algunos acontecimientos de esta historia

resulten ya conocidos para muchos. Por ejemplo: las Horcas Caudinas; la guerra de Tarento; la batalla de Pidna; el viaje de Catón por España. Habrá quien lo recuerde. Pero, en general, la historia de Roma es algo que sabemos hasta que, como ahora, llega el momento de contarla. Vamos a intentarlo. Con orden. Con claridad. Con rigor. Con brevedad. Con intención.

2 Con orden. Con orden cronológico: al hilo del tiempo

en que los hechos se producen. Y a la vez con orden sistemáti­ co . siguiendo los capítulos y epígrafes de un sumario.

Utilizando, en lo posible, el término

preciso, la frase lapidaria, la expresión gráfica.

3 Con

claridad.

4 Con rigor. Las afirmaciones del texto base se justifi­

can con el correspondiente repertorio de notas —documentales,

bibliográficas y anotaciones personales—que se presentan como Apéndice.

5 brevedad. El texto tiene 9 capítulos de 2 páginas.

6 intención. Esta historia de Roma concluirá con el

Con

Con

resumen de una tabla cronológica: trazada como una gruesa línea de fechas significativas, fundamentales. Pero esta es una historia previa: preparada para construir sobre ella las posterio­ res historias sectoriales de la sociedad, de la cultura, de las insti­

tuciones políticas y jurídicas.

7 Al final, las diferentes historias especializadas, y sus

resúmenes —las tablas cronológicas paralelas—deberán ser rela­ cionadas entre sí: con el propósito de explicar las transforma­

ciones producidas en Roma durante la República en los sectores

de la sociedad, la cultura, la organización política y, en última instancia —y sobre todo—, el derecho.

8 Pensando en este último objetivo, esta historia desta­

cará los acontecimientos directa o indirectamente relacionados con el derecho. Puede ser considerada ya, por eso, como una

historia intencionadamente prejurídica.

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periodo latino

SUMARIO

11. CASTOR Y POLUX Y OTROS LEGENDARIOS PERSONAJES Castor y Polux (—509/) Coriolano. Casio. Cincinato

12. LOS DECEMVIROS Y LA LEY DE LAS DOCE TABLAS Doce Tablas: pontífices (—450)

13. CAMILO Y LA SEGUNDA FUNDACION DE ROMA Veyes, conquistada (—396) Segunda fundación de Roma

periodo itálico

14. GUERRAS SAMNITAS Y GUERRA LATINA Antium, conquistada Caudium: humillante derrota (—321) Sentinum, conquistada

15. GUERRA DE TARENTO Un tratado entre Roma y Tarento Tarento cae definitivamente (—272)

periodo mediterráneo

16.

PRIMERA GUERRA PUNICA Mesina, en Sicilia (—264)

17.

SEGUNDA GUERRA PUNICA Tratado delEbro Batalla de Cannas (—216) Victoria de Zama

18.

GUERRAS DE MACEDONIA Y DE SIRIA Cinoscéfalos (—197) Termopilas Corinto

19

TERCERA GUERRA PUNICA Y TOMA DE NUMANCIA Cartago Numancia (—133)

-3 7 -

11/

CASTOR Y POLUX

Y OTROS LEGENDARIOS PERSONAJES

11.01.—Cástor y Pólux ayudan a los romanos.—En la his­ toria de Roma, el final de la Monarquía y los comienzos de la República se sitúan, generalmente en el —509 antes de Cristo. Se dice que en los primeros años de la República unos caudillos' semidioses, los dióscuros Cástor y Pólux, se aparecieron a los ro­ manos, junto al lago Regilo —en la zona de Túsculum, la actual Frascati— y les ayudaron a ganar la batalla contra los latinos.

1 La leyenda tiene su parte racional: porque está rel ­

cionada con el hecho de que una federación de comunidades la­ tinas, con Túsculum a la cabeza, se enfrentó con Roma en una

lucha por la hegemonía sobre el Lacio, antes de que latinos y ro­ manos concertaran la alianza que se conoce con el nombre de Foedus Casianum. La leyenda tiene su parte mágica: porque ha­

ce una fantástica recreación del hecho que le sirve de base, para

expresar la idea de una providente intervención divina en favor de Roma.

11.02.—Coriolano se opone a los tribunos.—Coriolano es

el héroe legendario romano que conquistó Corioli, la capital de

los volscos, no demasiado lejos del Lago Albano. Se cuenta que propuso al Senado que no se diera trigo a la plebe mientras ésta no renunciara a sus recién creados tribunos; que, por eso, a ins­ tancias de la plebe, fue desterrado al país de los volscos —que habitaban al sur de Roma, entre los actuales puertos de Anzio y de Terracina—', que, indignado, decidió volver contra Roma y aniquilarla; y que, por intervención de su madre, tuvo que desis­ tir de su empeño y volver al país de los volscos, donde murió asesinado.

1 En la leyenda de Coriolano se descubren ya las tensi ­

nes entre patricios y plebeyos: se presenta al tribunado de la plebe como una conquista político/social de estos últimos. Por otra parte la leyenda alude al peligro de un común enemigo ex­ terior: los volscos. Por fin la leyenda de Coriolano destaca un fuerte sentimiento patriótico: éste prevalece sobre los propios

sentimientos familiares.

- 3 8 -

11

Cástor

y

Pólux

11.03,— Casio propone el Foedus Casianum.— Casio, el cónsul Espurio Casio, propuso a los latinos un pacto —el Foedus Casianum—para defenderse de los enemigos comunes, los vols- cos y los ecuos.

1 Los ecuos habitaban al este de Roma, más allá de Ti­

bur, en la zona del valle del Anio. Los volscos, al sur de Roma,

más allá de Lanuvium, en la zona de las Lagunas Pontinas. Los

volscos y los ecuos eran, por sus acciones de guerra y pillaje, un peligro constante para sus vecinos —romanos y latinos—.

2 El Foedus Casianum fue un foedus aequum, un trata­

do de igualdad entre las partes contratantes: Roma, por un lado,

y la federación de comunidades latinas —la Liga Latina— por

otro. En él se decía: existirá paz entre los romanos y los latinos mientras existan el cielo y la tierra; los aliados deberán socorrer­ se mutuamente en la guerra y participar por igual en el botín. La tradición sitúa la fecha del Foedus Casianum en el año —493.

11.04.- Cincinato vence a los ecuos.—Cincinato ha pasado

a la historia como el símbolo del dictador modelo. Como ejem­ plo de laboriosidad, sencillez, patriotismo y falta de ambición.

1 Estaba arando su campo, cuenta la tradición, cuando

recibió una delegación de senadores que le requerían para orga­

nizar la guerra contra los ecuos. Cincinato, se dice, se dirigió a Roma, se puso al frente del ejército, derrotó a los ecuos, y, re­ nunciando a su cargo de dictador, se volvió a arar su campo.

2 Al margen de lo anecdótico, en la época en que se si­

túa la historia de Cincinato —hacia el -458—Roma es ciertamen­

te un pueblo de campesinos que aran la tierra, y los romanos es­

tán ciertamente en guerra con los ecuos, sus vecinos del este.

- 3 9 -

12/

LOS DECEMVIROS

Y LA LEY DE LAS DOCE TABLAS

12.01.—Terentilio Arsa y su leyenda.—Terentilio Arsa fue un tribuno de la plebe, cuenta la leyenda, que (en el —461 ) pro­ puso el nombramiento de unos magistrados especiales para la re­ dacción y publicación de unas leyes que resolviesen la situación de desventaja jurídica, por así decirlo, de los plebeyos.

1 El Senado, sigue la leyenda, se opuso inicialmente a

tal propuesta; pero, al fin, fueron enviados a Atenas tres ciuda­ danos romanos con el fin de conocer las leyes de esta ciudad, que eran las leyes elaboradas por el sabio Solón. La embajada re­ gresó a Roma; y (en el —451) se suprimieron las magistraturas ordinarias, incluida la del tribunado de la plebe, y se nombró una magistratura extraordinaria: el Colegio de los decemviros, integrado por diez varones patricios.

2 Los decemviros redactaron diez tablas de normas que

después fueron aprobadas por los comicios centuriados. Más tar­ de se nombró un segundo decemvirato, del que formaban parte

tres plebeyos; éste redactó otras dos tablas de normas que, arbi­ trariamente, ya no fueron sometidas a la consideración de los comicios. Las doce tablas quedaron expuestas en el Foro.

3 La ley de las Doce Tablas (—450) es ya un hecho his­

tórico; como lo es la existencia de sus autores, los decemviros. Pero la leyenda de Terentilio Arsa no es digna de crédito. Se ex­

plica, sin embargo, si tenemos en cuenta que la publicación de las Doce Tablas significó que el derecho —hasta entonces celosa­ mente monopolizado por el Colegio de los pontífices, integrado por patricios—quedara expuesto al conocimiento de todos, tam­ bién de los plebeyos. En este sentido, las Doce Tablas bien pue­ den presentarse como una conquista de la plebe.

12.02.— Los decemviros elaboran la Ley de las Doce Ta­ blas.—El año —450 puede ser considerado como la primera fe­ cha cierta en la historia del Derecho romano. Es el año de la pu­ blicación de la Ley de las Doce Tablas o código de los decemvi­ ros.

1 El texto de esta Ley se escribió sobre doce tablas —de

madera, lo más probablemente—que luego quedaron expuestas

- 4 0 -

al público en el Foro. Lamentablemente estas tablas no han lle­ gado hasta nosotros. Conocemos su contenido gracias a citas o transcripciones que datan de los últimos años de la República y primeros del Principado.

2 Las disposiciones de las Doce Tablas se refieren a

cuestiones de, proceso, de delitos y penas, de obligaciones, de fa­

milia y sucesiones. Están expresadas en términos sencillos y has­ ta rudos, propios de un lenguaje arcaico, rígido y sin matices.

3 La Ley de las Doce Tablas no es propiamente un có­

digo -porque no recoge el sistema completo de las normas jurí­ dicas vigentes— pero sí es una obra genuinamente romana.

12.03.—Virginia es ultrajada.— Virginia, joven plebeya, es ultrajada por Apio Claudio el decemviro, con la complicidad de un cliente de éste. Eso es lo que dice una leyenda con la que se intenta explicar el final del decemvirato como una consecuencia del ejercicio tiránico del poder.

12.04.—Cincinato salva a Roma de nuevo.—Con posterio­ ridad a la caída de los decemviros, hubo un hombre rico y ambi­ cioso llamado Espurio Melio, dice la tradición, que, distribuyen­ do trigo a la plebe, intentaba conquistar el poder.

1 Pero, como añade la misma tradición, Cincinato ya

anciano y elegido de nuevo dictador, lo mandó llamar por me­

dio del magister aéquitum —es decir, de su jefe de caballería— Cayo Servilio.

2 Melio trató de huir, pero Servilio lo mató. Se cuenta

que Cincinato, al saber lo ocurrido, dijo: —Cayo Servilio, gracias por tu valor. Roma se ha salvado.

- 4 1 -

13/

CAMILO

Y LA SEGUNDA FUNDACION DE ROMA

13.01.—Patricios y plebeyos rivalizan entre sí.—La rivali­ dad entre patricios y plebeyos es muy antigua. La creación de los tribunos de la plebe (—494?) la promulgación de la Ley de las Doce Tablas (—450) y el reconocimiento del matrimonio en­ tre patricios y plebeyos (—445) se presentan —con mayor o me­ nor fundamento— como importantes conquistas sociales de la población plebeya frente al patriciado.

13.02.— Roma intenta apoderarse de Veyes.— Llega un momento en que Roma se asoma al exterior, emprende una cla­

ra ofensiva dirigida hacia el otro lado del Tíber, trata de contro­

lar ambas márgenes del río y las salinas que se hallaban en su de­

sembocadura: Roma intenta apoderarse de Veyes, la próspera y floreciente ciudad de los etruscos situada a unos quince kilóme­ tros hacia el noroeste.

13.03.— Roma se apodera de Veyes.— Es exáctamente en

el año —396 cuando Veyes cae en poder de los romanos; se dice,

por decir, que tras diez años de asedio —como cayó Troya—, El caudillo conquistador de Veyes se llama Camilo.

13.04.—Roma es saqueada por los galos.—Pocos años des­ pués de la conquista de Veyes, los galos —o más exactamente la tribu celta de los senones—bajan de la llanura del Po al valle del Tiber; y al mando de Breno junto si Alia —afluente del Tiber— vencen a los romanos; luego irrumpen en Roma y la saquean, la incendian (año —390).

13.05.—Roma es fundada de nuevo.—Pero Camilo, el mis­

mo que antes conquistara Veyes, vence también, al fin, a los ga­ los: es el año trescientos ochenta y siete (—387).

1 Roma ha sido fundada de nuevo. Y Camilo puede se

considerado desde entonces, con razón, como el segundo funda­

dor de Roma —habiendo sido Rómulo, naturalmente, el prime­ ro—,

13.06.—Roma se alia con Túsculum y vence en el Lacio.— Después de la expulsión de los galos, Roma intenta el dominio sobre las ciudades vecinas, en el Lacio.

1 Primero, y según la tradición, Roma concierta (haci

el —381) una alianza con Túsculum —situada en el lugar de la

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actual Frascati— y Túsculum pasa a la condición de municipio. Después, con la ayuda de Túsculum, Roma somete a Velletri, en la zona de las llanuras pontinas.

13.07. Roma vive una crisis y aprueba unas leyes.- Luego Roma vive una profunda crisis económica y social. En un inten­ to de salir de esta crisis, los tribunos de la plebe C. Licinio y L. Sextio proponen ciertas disposiciones por las que se hace frente al problema de la esclavitud por deudas, se limita el derecho de ocupación del terreno conquistado al enemigo —el ager públi-

cus— y se permite el acceso, teórico,

do. Se trata de las Leyes de Licinio y Sextio —un plebiscito o

acuerdo de la plebe, ratificado por el Senado—del año —367.

de los plebeyos al consula­

2 Más tarde (entre el —358 y el —354) Roma consigu

someter a Tibur y a Preñeste. Y acaba anexionándose toda la parte norte de las llanuras pontinas. Al fin, y al tiempo que so­

mete a las ciudades del Lacio —al este del Tiber— Roma es hos­ tigada por Tarquinia —una ciudad de Etruria—.

13.08.— Roma

concierta un nuevo tratado con Cartago.-

Durante la guerra contra Tarquinia (entre el —356 y el —350) Roma había establecido un tratado con los samnitas, los vecinos

del norte del Lacio.

1 Después del tratado con los samnitas, Roma firma un

nuevo tratado con Cartago (—348), por el que se establecen las

respectivas zonas de comercio.

2 En él verán ya algunos dirigentes romanos la posibili­

Cam­

pania, al este del Lacio. La supuesta ambición se va a ver cum­ plida en las ya próximas guerras samnitas.

dad —se ha dicho— de apoderarse del territorio de la rica

- 4 3 -

14/

GUERRAS SAMNITAS

Y GUERRA LATINA

14.01.—Año —343. Capua: el comienzo de la primera gue­ rra samnita.—En la zona central de los Apeninos se sitúa la re­

gión montañosa del

cio y la fértil Campania. En el Samnium vivían los samnitas: un

pueblo de la raza sabina, nómada y belicoso, cuya lengua era el oseo.

1 Los samnitas entraron en guerra con sus vecinos los si-

dicinios y contra Capua, aliada de éstos. Se dice que Capua pi­

dió ayuda a Roma y Roma se inhibió. El caso es que Capua se entrega a los romanos. Enseguida empieza la primera guerra samnita (—343): empieza, con ella, el periodo itálico de Roma.

14.02.— Año —338. Antium: una conquista romana en el

Latium.—En la Liga Latina —en la alianza de las poblaciones del Lacio—los romanos mantenían una situación de prepotencia, y los latinos aspiraban a una situación de verdadera igualdad.

1 Por eso romanos y latinos entraron en conflicto: es la

Guerra Latina. Antium, a unos 50 kms. al sur de Roma, en terri­

torio de los volseos, es la más importante conquista romana en el Latium. Las naves de guerra de Antium (—338) caen en poder

de Roma: la hazaña se conmemora colocando en la tribuna de los oradores del Foro restos de la proa de algunas de estas naves —los espolones, en latín rostra—.

Samnium, que linda —al oeste— con el La­

2 Cuando se acuñen las primeras monedas romanas, irá grabada en ellas, precisamente, una proa de nave.

14.03.—Año —326. El tiempo de la Ley Poetelia Papiria.—

El año —326 es el año de la Ley rogada en los comicios por los

cónsules Poetelio y Papirio.

1 La ley Poetelia dispuso que los deudores no caerían

en la esclavitud por deudas si juraban que podían pagarlas: esto fue para los plebeyos —se dijo—como el comienzo de una era de libertad.

2 A los pocos años de establecerse la ley Poetelia Papi­ ria comenzó a construirse la Via Apia.

14.04.—Año —321. Caudium: la humillante derrota.—En

la región del Samnium, y a unos 250 kms. al sureste de Roma,

más allá de Capua, hay un estrecho paso : los desfiladeros de Caudium. En las guerras samnitas, Caudium (—321) significa el

—44—

episodio de una humillante derrota: el ejército romano, desar­ mado, fue obligado a pasar bajo una especie de yugo formado con lanzas. Pero más tarde Roma acabará venciendo a los samni­ tas, Roma acabará apoderándose de gran parte de la península.

14.05.—Año —312. El tiempo de Apio Claudio, censor, promotor de la Vía Apia.—A la expansión de Roma por el cen­ tro y sur de la península itálica contribuyó, sin duda, la famosa Vía Apia. Se empezó a construir en el —312, siendo censor Apio Claudio. Sirvió para unir Roma con Terracina o Anxur —en la costa del Tirreno—, primeramente; luego con Capua —en la Campania—, con Caudium y con Beneventum -e n el Samnium- y finalmente con Tarentum y con Brindisi.

1 Apio Claudio, aparte de dar su nombre a la Vía Apia

reorganizó el censo de la población sobre la nueva base de la ri­

queza total —valorable en dinero, monetaria—superando la anti­ gua base estrictamente territorial, fundiaria.

14.06.— Año —304. El tiempo

de Cneo Flavio, autor del

Ius Flavianum.—Cneo Flavio, cliente de Apio Claudio y secreta­ rio suyo, publicó en el año —304 una colección de fórmulas pro­ cesales. La obra de Cneo Flavio, el llamado Ius Flavianum, signi­ ficó un importante hito en el camino de la divulgación del dere­ cho —iniciado ya siglo y medio antes, con la publicación de las

Doce Tablas—.

14.07.— Año —295. Sentinum: la decisiva batalla de las

guerras samnitas.— La decisiva

con la victoria de los romanos, se dio en el año —295, cerca de la localidad de Sentinum —la actual Sasoferrato, en la Umbría—,

batalla de las guerras samnitas,

1 Después, en el año —290, el cónsul Curio Dentato so­

metió definitivamente a los samnitas y a sus aliados, los galos.

- 4 5 -

15/

GUERRA DE TARENTO

15.00,—La guerra de Tarento, o guerra de Pirro, empieza en el —282 y acaba diez años más tarde.

15.01.—Roma había concertado un tratado con Tarento.— Pocos años antes del final de las guerras samnitas, Roma había concertado un tratado de no agresión con Tarento. Roma, a cambio de la neutralidad de Tarento, se había comprometido a no sobrepasar con sus barcos el promontorio Lacinio, situado a la altura de la ciudad de Crotona, en el Jónico.

15.02,— Roma incumple el tratado.—Pocos años después

del final de las guerras samnitas (en el —282), Roma incumple el tratado con Tarento. Ocurre que los lücanios —vecinos de los samnitas— atacan a sus vecinos los griegos de Turio —una ciu­ dad, como Tarento, de la Magna Grecia, en el sur de Italia—.

1 Los de Turio piden ayuda a los romanos. Los roma­

nos acuden a la llamada; sobrepasan el cabo Lacinio; se internan

en el prohibido golfo de Tarento: incumplen lo pactado.

2 Tarento, en respuesta, aniquila —en parte—a la flota

invasora. Se apodera de Turio, la reconquista. Se alia con luca- nios y samnitas. Llama en su ayuda al ambicioso Pirro, rey del Epiro —país montañoso del otro lado del Adriático—.

15.03.—Pirro obtiene sus victorias pírricas.—Pirro acude a la llamada de Tarento. Acude y vence.

1 La primera victoria de Pirro sobre los romanos es la

de Heraclea (—280), muy lejos de Roma, en la región de Luca­

nia. La segunda, al año siguiente, la deAusculum (—279), en la región de Apulia.

2 Ambas fueron victorias con pérdidas cuantiosas,victo­ rias nominales, victorias pírricas.

15.04,—Pirro propone la paz, pero Apio se opone.—Llega un momento en que Pirro —por medio de su embajador Cineas— propone al Senado romano la paz.

1 Pero Apio Claudio, anciano y ciego, enérgicamente, se opone. Y la paz no se firma.

de Sicilia.—

Por entonces los griegos de Sicilia —los habitantes de las colo­ nias griegas de Sicilia —acosados por sus vecinos los cartagineses —instalados en el norte y oeste de la isla—piden ayuda a Pirro.

15.05.— Pirro acude en ayuda de los griegos

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15.06.—Roma y Cartago firman un nuevo tratado.—Ense­ guida los cartagineses, para defenderse de los griegos y de su am­ bicioso protector, proponen a los romanos una alianza contra Pirro. Habrá que recordar que, en plenas guerras samnitas, Ro­ ma y Cartago habían firmado ya un tratado delimitando las res­ pectivas zonas de influencia: la península para Roma, la isla de Sicilia para Cartago. Pues bien, ahora, después de las batallas de Heraclea y Ausculum, Roma y Cartago firman un nuevo tratado

(-278).

1 Este nuevo tratado que han firmado Roma y Cartago

es una alianza para combatir a Pirro, el eventual enemigo de los romanos —que ambicionan Tarento— y, a la vez, de los cartagi­ neses —que ambicionan Sicilia—.

15.07.—Pirro abandona la isla.—Pirro, en Sicilia, no puede con los cartagineses. Vuelve a la península.

15.08.—Pirro es derrotado en la península.—Una vez en la península, Pirro es derrotado por los romanos en Malaventum —que a partir de entonces se llamará Beneventum (-275), no le­ jos de Caudium.

1 El vencedor se llama Curio Dentato, el mismo que an­ tes había vencido a los samnitas.

15.09.—Roma conquista Tarento,—Tras la derrota de Be­ nevento, Pirro vuelve al Epiro dejando tropas en.Tarento. Taren­ to intenta resistir. Roma acabará eliminando las últimas defen­ sas de lucanios y abrucios. Al fin Tarento (—272) cae definitiva­ mente. Entre los prisioneros de guerra, convertido en esclavo por derecho de conquista, hay un rtluchacho que acabará siendo el famoso poeta Livio Andrónico.

1 Pocos años después de la toma de Tarento, toda la pe­

nínsula, del A m o al Jónico, toda la bota, quedará bajo el domi­ nio de Roma. Finaliza el periodo itálico. Seguirá el periodo me­

diterráneo o provincial.

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16/

PRIMERA GUERRA PUNICA

O GUERRA DE SICILIA

16.01.— Sus comienzos: los mamertinos se apoderan de

Mesina.—En la isla de Sicilia, en su costa oriental, están Mesina,

al norte, junto al estrecho, y Siracusa, al sur. Siracusa era una

colonia griega. Los tiranos de Siracusa habían llamado en su ayuda a los campamos, un grupo de mercenarios —formado por

samnitas, lucanios, brutios

Una facción de tales campanios fueron los mamertinos, que se

decían descendientes del dios Marte y que en verdad eran ami­ gos de la guerra.

1 La Primera Guerra Púnica comienza porque, a la

muerte de Agatocles, tirano de Siracusa, los mamertinos se apo­ deran de Mesina; y, naturalmente, enseguida entran en conflicto con sus vecinos los griegos de Siracusa.

—que

sembraron el terror en la isla.

2 Los mamertinos saben que los romanos y los cartagi­

neses son rivales de los siracusanos —rivales en general, de los griegos instalados en la isla—. De modo que piden ayuda, prime­ ro, a los cartagineses; y seguidamente —antes de dar tiempo a una respuesta—piden también ayuda a los romanos.

3 El pueblo y el Senado romano deciden ayudar a los

mamertinos contra los siracusanos. Parten los soldados, de Ro­ ma hacia la isla; y al mando de Apio Claudio Caudex—Balsa:

Tronco de árbol—cruzan el Estrecho. Cuando llegan a Mesina se encuentran con que ya estaban allí los cartagineses; no obstante, Apio Claudio Caudex consigue penetrar en la ciudadela: los ro­

manos ocupan Mesina; es el año —264 : entonces comienzan, pro­ piamente, las guerras púnicas.

16.02.— Los romanos se apoderan de Agrigento.—Algún

tiempo después del asalto a la ciudadela de Mesina, los romanos

—en el año -262— se apoderan de Agrigento, en griego Akragas,

una ciudad situada en el suroeste de Sicilia, en la costa; y deci­

den construir su primer flota de guerra —150 naves—; para dar la batalla a los cartagineses en el mar.

16.03.—Los romanos vencen en Milas.—Comandados por el cónsul Duilio, los romanos vencen en la batalla naval de Milas (—260) —no lejos de Mesina—,

16.04.—Los romanos desembarcan en Africa.—Los roma­ nos no consiguen expulsar a los cartagineses del oeste de la isla:

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deciden batallar en Africa. La flota romana —330 naves al man­ do de Atilio Régulo y del otro cónsul—aplasta a la cartaginesa —que trataba de cortarle el paso—junto al cabo de Ecnomos —en la costa sur de Sicilia—,

1 Desembarcan los romanos en la bahía africana de Clu­

pea (—256). Tratan de apoderarse de Cartago. Un ejército de

mercenarios, dirigidos por el espartano Jantipo, los vence en la batalla de Túnez (—255): Régulo es hecho prisionero.

2 Un desastre naval (—254) sigue a la derrota. Los ro­

manos reconstruyen su escuadra. Toman Panormo (—254), en la

costa norte de Sicilia. Los cartagineses envían a Roma a Régulo (—250) proponiendo la paz; el Senado, animado por Régulo, no la acepta.

3 Un nuevo naufragio sufre la flota romana —dirigida

por Apio Claudio Pulcher—junto a Drepanum (—249), en la costa oeste de Sicilia. Cartago desaprovecha la ocasión: sé dedi­ ca a la conquista de Africa. Llega a Sicilia el general cartaginés Amílcar Barca (—247). La guerra sigue. Los rivales se desani­ man.

4 Roma hace un esfuerzo: el Senado autoriza un em­

préstito (—244) y se construye una nueva flota —200 naves de guerra, sin cuervos, sin pasarelas de abordaje—. La nueva flota se lanza a la mar al mando del cónsul Lutacio Catulo (—242).

16.05.—El fin de la guerra: los romanos dominan en Sici­ lia.— Junto a las islas Egades (—241), al noroeste de Sicilia, la flota cartaginesa queda materialmente deshecha. Amílcar tiene que pedir la paz a Lutacio Catulo. Roma domina en Sicilia. Lue­ go se apodera de Cerdeña y Córcega (-238). Sicilia pasará a ser la primer provincia romana (—227).

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17/

SEGUNDA GUERRA PUNICA

O GUERRA DE ANIBAL

17.01.—Roma y Cartago conciertan el tratado del Ebro.— Expulsados de Sicilia, los cartagineses se establecen en la penín­ sula ibérica. A instancias de Marsella —que teme la expansión púnica—conciertan con Roma el tratado del Ebro (—226).

17.02.— Los cartagineses toman Sagunto.— Pero Aníbal pone sitio a Sagunto y la conquista (—219).

17.03.—Los romanos conquistan Tarragona.—Roma reac­ ciona. Cneo Escipión conquista Tarragona (—218); en tanto que

su hermano, el cónsul Publio Escipión, espera la llegada de Aní­ bal en el norte de Italia.

17.04.—Los cartagineses cruzan los Alpes.—Al mando de

Aníbal, y con algunos elefantes, los cartagineses cruzan los Al­ pes. Vencen luego en las batallas de Tesino (218), Trebia (—218)

y Trasimeno (—217): ahí patricio.

17.05.— Los romanos nombran dictador a Fabio Cuncta­ tor.— Los romanos reorganizan el supremo mando: nombran dictador a Q. Fabio Máximo, El Indeciso; es el último dictador libremente elegido: a Fabio Máximo le suceden dos cónsules.

17.06.—Los cartagineses vencen en Cannas.—La batalla de Cannas ha pasado a la historia como la más severa derrota del ejército romano; y como paradigma de táctica de combate. Se li­

bró el 2 de agosto del —216 en la llanura de Cannas, en la región

de Apulia, no lejos del Adriático. Los romanos atacaron de fren­

te; los cartagineses atacaron por los flancos y, atenazándolos, envolvieron a sus enemigos. En la batalla murió el cónsul Lucio

Emilio Paulo.

17.07.— Los romanos vencen en Sagunto,— Pocos años después de la gran derrota de Cannas, los romanos toman Sagun­ to (—212). Al año siguiente los Escipiones son derrotados y muertos en España; y en ese mismo año los romanos reconquis­ tan Capua y se apoderan de Siracusa (—211): en Siracusa Ar- químedes es asesinado. Publio Cornelio Escipión —hijo de Pu­ blio Escipión— llega a Tarragona (—210) y pronto conquista Cartago Nova (—209).

muere Flaminio Nepote, cónsul no

Tras la victoria, Capua abrió sus puertas a Aníbal.

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17.08.— Los cartagineses intentan reunirse.— Asdrubal, vencido en Baecula (—208), pasa con casi todo su ejército a là península itálica: trata de reunirse con el ejército de su hermano mayor Aníbal, que se encontraba en la región de los Brutios, en el sur, en la puntera de la bota; y no lo consigue.

17.09.— Los romanos vencen en Metauro y en Hipa.— El ejército romano vence a Asdrúbal a orillas del Metauro (—207), en la Umbría. En la península Ibérica, junto a Alcalá del Río, en llipa (—207/—206), Publio Cornelio Escipión vence a Magón —que huye hacia las Baleares-. Luego, Escipión se apodera de Gades (—206). Y funda la colonia de Italica (—205).

17.10.— Los cartagineses esperan una paz de compromi­ so.—Los cartagineses esperan una paz de compromiso que, por supuesto, no llega.

17.11.—Los romanos vencen en Zama: —202. Epoca de la ley Calpurnia.— Escipión regresa a Roma y es elegido cónsul

(—205). Ejerce el consulado en Sicilia: su cuestor es Catón. Par­ te de Sicilia para Africa; desembarca en Utica (—204); se apode­ ra de Numidia —que entrega a su aliado Masinisa—; pone sitio a Túnez (—203) —una plaza fuerte que protegía a Cartago—: y Cartago pide condiciones de paz.

1 Por concesión de Roma, Aníbal—con su ejército—r ­

gresa a Africa. Y Escipión —llamado luego El Africano—les de­ rrota en la última batalla de la segunda guerra púnica: la famosa batalla de Zama (—202), a cien kilómetros de Cartago. Se firma el tratado de paz (—201). Empieza-el dominio de Roma en el Mediterráneo. Pronto será el tiempo de la llamada ley Calpurnia de condictione (—202?/—149): la ley —de tiempos de Aníbal o algo posterior—que generaliza el empleo de la condictio —el em­

plazamiento al demandado para elección de juez—como trámite inicial de los procesos de reclamación por deudas.

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18/

GUERRAS DE MACEDONIA

Y DE SIRIA

18.01.— Siria y Macedonia pretenden su expansión.—Los reinos de Siria, Macedonia y Egipto surgen por desmembración del imperio de Alejandro. Dos años, y bastantes meses, antes de la batalla de Zama, muere el rey de Egipto. Le sucede un niño. El equilibrio del Mediterráneo oriental se rompe. A costa de Egipto, Siria y Macedonia pretenden su expansión.

V,

rey de Macedonia, tras la batalla de Cannas, se había aliado con Aníbal para defenderse de un posible ataque de Roma por Iliria. Luego, tras la batalla de Metauro, había firmado la paz de Feni- ce. Filipo acaba lanzándose a la conquista de Délos y otras islas del Egeo; y también de Bitinia, en Asia Menor. Pérgamo y Ro­ das, atemorizados, piden ayuda a Roma. Dos años después de la batalla de Zama, Roma declara la guerra a Macedonia (—200). Con Roma se alia la Liga Etolia, una confederación de ciudades/ estado de la Grecia continental.

18.03.—Los romanos vencen en Cinoscéfalos.— En el pri­ mer año de la guerra no se produjo ningún acontecimiento deci­ sivo. Al fin, el cónsul Tito Quinto Flaminio se pone al frente del ejército romano. La Liga Aquea —una confederación de ciuda­ des/estado del Peloponeso, en la Grecia peninsular—rompe sus relaciones con Filipo y se une a los aliados. Las legiones roma­ nas vencen a la falange macedónica en la batalla de Cinoscéfalos (—197). Al año siguiente, en los juegos ístmicos de Corinto (—196), se proclama la libertad de las ciudades griegas.

18.02.— Roma declara la guerra a Macedonia.— Filipo

18.04.— Roma

se enfrenta

con Antioco III de Siria.—

Mientras Flaminio hacía proclamar en Corinto la libertad de las ciudades griegas, Antioco amenazaba con sus tropas a ciertas ciudades del Asia Menor. Antioco cruzará el estrecho y penetra­ rá en la Tracia. Reclamado por los etolios, bajará a Tesalia. Tratará de apoderarse de Calcis de Eubea, y serán apresa­ dos 500 romanos. Roma se enfrenta con Antioco, de cuyo lado están Aníbal, refugiado político, y los aqueos. Roma, ayudada por Cartago, Macedonia, Egipto y Pérgamo, vence en las Termo­ pilas (—191). Catón, el futuro censor, participó en la batalla.

18.05.— Los romanos vencen en Magnesia del Sípilo.— Tras la derrota de las Termopilas Antioco huye a Calcis de Eu-

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bea, y de allí a Efeso. Luego es derrotado en el cabo Córico, frente a la isla de Quíos. Al año siguiente fueron elegidos cónsu­ les Lucio Cornelio y su amigo Cayo Lelio. La guerra la llevan adelante Lucio —el Asiático— y su hermano Publio -e l Africa­ no—. Los romanos vencen en Magnesia del Sipilo. Se firma la paz de Apamea (—188), Luego muere Antíoco; más tarde El Africano y Aníbal (-183).

18.06.—Los romanos vencen en la batalla de Pidna.—Per- seo, hijo de Filipo, intenta tomarse el desquite contra Roma. La tercera guerra macedónica empieza (—171). Al mando del cón­ sul Paulo Emilio el Macedónico, los romanos vencen en la decisi­ va batalla dqPidna (—168). Mil aqueos partidarios de Perseo son enviados a Roma como rehenes, entre ellos el historiador Poli­ bio. La isla de Délos es entregada a Atenas y convertida en puer­ to franco. Rodas se arruina.

18.07.—Los romanos destruyen Corinto.—Los aqueos de­

portados vuelven del exilio. El jefe de la Liga Aquea

tano— expulsa de Oropos (—151), en el estrecho de Euripo, a sus habitantes atenienses: surgen disensiones internas y hay un enfrentamiento entre los aqueos y Roma. El supuesto hijo de Perseo —Andriscos, el falso Filipo—acaudilla en Macedonia un levantamiento contra Roma: es derrotado por el pretor Cecilio

Metelo. Los aqueos, en Corinto, se sublevan contra Roma: los romanos, al mando del cónsul Mummio, destruyen Corinto

(146).

18.08.—Los romanos heredan el reino de Pérgamo.—A la muerte de Atalo III (—133) los romanos heredan el reino de Pér­ gamo. Se convertirá en la provincia de Asia, con capital en Efe- so.

-u n espar­

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19/

TERCERA GUERRA PUNICA

Y TOMA DE NUMANCIA

19.01.—Los cartagineses “incumplen” lo pactado.—En el —151 Masinisa, rey de los númidas, hostiga a los cartagineses; és­ tos inician operaciones de guerra sin permiso de Reorna: “incum­ plen” lo pactado.

19.02.—Los romanos se instalan en Utica y atacan.—Utica es un puerto de la costa Africana. Allí llega el ejército romano; desde allí ataca a Cartago.

19.03.— Los cartagineses se defienden.—Los cartagineses, sitiados, se defienden, resisten.

19.04.— Los romanos arrasan Cartago.—Escipión Emilia­ no, elegido cónsul (—147), arrasa Cartago (—146).

19.05.— Escipión Emiliano toma Numancia. Epoca de la

ley Ebucia.—De la entrega de Gades a la toma de Numancia, en España ocurre lo siguiente:

1 Año —205. Léntulo y Acidinio, procónsules. Los ro­

manos vencen a los ilergetes en campo edetano: Indíbil muere,

y es ejecutado Mandonio. Año —200: finaliza el proconsulado de Léntulo y Acidinio.

2 Año —197. En la España Ulterior se produce la rebe­

lión de Malaca y Sexi —ciudades fenicias—seguida por Castulo y otras ciudades de la Turdetania. La rebelión se propaga a la Cite­ rior. El Senado envía a España al cónsul M. Porcio Catón (—195) Catón desembarca en Emporion, inicia la represión, y, cargado de riquezas, vuelve a Roma: recibe los honores del triunfo. Le

suceden los pretores Escipión Nasica, Fulbio Nobilior Emilio.

y Paulo

3 Año —188. En la España Ulterior se sublevan los lusi­

tanos: los vence el pretor Atinio (—187) en Asta, cerca de Jerez.

Más tarde, en la Citerior el pretor Tiberio Sempronio Graco

—179) vence a un ejército de celtíberos y funda Graccurris, ha­ cia Alfaro; y reparte tierras a los hispanos nómadas.

4 Año —171. Llega a Roma una comisión de hispanos:

se quejan al Senado de que los sucesores de Graco les tratan peor que a enemigos. Ese año se funda la primera colonia latina fuera de Italia: Carteia. Y después, la colonia patricia de Cordu­

ba (-169).

5 Año —168. Un solo pretor gobierna en España. Trece

años más tarde comienza la guerra lusitana (—155). Saquean los

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lusitanos la Hispania Ulterior acaudillados por Púnico; ponen en fuga a los ejércitos de Manilio y Calpurnio. Mummio, pretor, vencerá en Zilis (Arcila), al otro lado del estrecho.

6 El 1 de enero del —153 toma posesión de su cargo el

cónsul Nobilior; se le envía a España para pacificar a los celtíbe­

ros; es vencido entre Ocilis y Numancia. Marcelo (—152) anima a los celtíberos a negociar con el Senado romano la paz.

7 Año —151. Lúculo y Galba son nombrados, respecti­

vamente, cónsul y pretor para España. Con crueldad, reprimen a celtíberos y lusitanos. Los lusitanos se levantan de nuevo. Veti- lio, pretor, los derrota (—147). Y Vetilio es vencido por ¡Viria­

to!.

8 Año —146. Viriato saquea Carpetania, país fértil. Q.

Fabio Máximo Emiliano (—145)

cula —144). Viriato hace posible el levantamiento general de los celtíberos: Olónico es el jefe. Q. Cecilio Metelo (—143) aisla a los celtíberos de los lusitanos; y, en plena siega, ataca a los vac-

ceos (—142). Pompeyo (—141) intenta el asedio de Numancia; al fin pacta en secreto (—140).

y C. Lelio le hacen huir

a. Bae­

9 En aquel tiempo Serviliano, pretor de la Ulterior, pac­

ta con los lusitanos, y declara a Viriato amigo del pueblo roma­ no (—140). Cepión, hermano de Serviliano, manda asesinar a Vi­

riato (—139).

10 Popilio (—139) rechaza la paz pactada por Pompeyo y

pone sitio a Numancia (—138), pero fracasa. Mancino (—137),

cercado por los numantinos, capitula. Furio Filo (—136) trae la misión de dejar a Mancino humillado a las puertas de Numancia. Calpurnio Pisón (—135) ataca a los vacceos de Pallantia, sin éxi­ to. Llega Escipión Emiliano (—134).

11 Año —133 Numancia, sitiada, al fin se rinde. Es la

época de la ley Aebutia: la ley que reconoce el uso de la fórmu­

la, escrita, en el proceso.

-5 5 -

TABLA 1

periodo latino

 

—509

Regilo: Castor y Polux

11.01

D.T.

—450

Doce Tablas: pontífices

12.01

 

Veyes

13.03

 

-3 9 6 -3 8 7

Camilo

13.05

-3 6 7

Licinio

13.07

 

periodo itálico

 

-3 4 3

Capua

14.01

-3 3 8

Antium

14.02

Poet

-3 2 6

321:Caudium

14.04

-3 1 2

Apio Claudio

14.05

-3 0 4

Cneo Flavio

14.06

-2 9 5

Sentinum

14.07

-2 8 2

Lacinio

15.01

-2 7 2

Tarento

15.09

 

periodo mediterráneo

 

-2 6 4

Mesina

16.01

-2 5 5

Túnez

16.04

-2 4 1

Egades

16.05

-2 3 8

Cerdefia y Córcega

16.05

-2 2 6

Tratado del Ebro

17.01

-2 1 6

Cannas

17.06

-2 0 2

Zama

17.11

-1 9 7

Cinoscéfalos

18.03

-1 8 8

Apamea

18.05

-1 7 1

Tercera guerra macedónica

18.06

-1 6 8

Pidna

18.06

-151

Oropos

18.07

-1 4 6

Cartago

19.04

-1 3 3

Numancia

19.05

- 5 6 -

2

2 ECONOMIA Y SOCIEDAD MONEDA PUNICA DE TIEMPOS DE ANIBAL

20.01,— Una moneda púnica de tiempos de Aníbal, lleva grabada en una de sus caras un elefante. Es una moneda conme­ morativa del paso de los Alpes: por su alusión al animal que el general cartaginés incorporó a su ejército en la campaña de Ita­ lia.

- 5 8 -

1

La moneda romana tiene su precedente más remoto

en un trozo de cobre en bruto que se pesa, a la hora de emplear­

lo como medio de cambio, o de pago, inicialmente establecido en cabezas de ganado —pecus, de ahí pecunia: dinero—como unidad de cuenta. Este trozo de cobre es el aes rude.

2 Data el aes rude del tiempo en que Roma, antes de la

toma de Veyes (ocurrida en el —396), no alcanza todavía los 2.000 km2 y su población se integra en las más antiguas tribus territoriales gentilicias. Del tiempo en que la actividad económi­ ca fundamental de los romanos es la agricultura. Del tiempo de

las fuertes tensiones sociales entre patricios y plebeyos. Del tiempo de las más antiguas colonias, fundadas por la Liga Latina en el Lacio.

3 Sin embargo, la moneda romana propiamente dicha es

el as librai: un círculo de cobre, que lleva grabada la cabeza de Jano, en el anverso, y una proa de nave, en el reverso.

4 Data el as libral del tiempo en que Roma, conquistada

ya Antium (—338), ocupa los 6.000 km2. Del tiempo en que el comercio y el intercambio cultural se hacen patentes. Del tiem­

po en que se mitigan las diferencias entre patricios y plebeyos. Del tiempo en que se fundan numerosas colonias y surge un enjambre de ciudades sometidas, aliadas a Roma.

5 Cuando Aníbal (—218) pasa los Alpes e irrumpe en

Italia —durante la Segunda Guerra Púnica—, Roma comprende ya las definitivas treinta y una tribus rústicas, que ocupan una extensión de 25.000 km2. Y tiene un censo de 270.000 hom­

bres.

6 La moneda púnica conmemorativa del paso de los Al­

pes por Aníbal es, a grandes rasgos, del tiempo de los primeros denarios de plata, que datan, posiblemente del —215; y también

de la época de la Ley Calpurnia de condictione sobre reclama­ ción de deudas —de hacia el —202, el año de la batalla de Za­ ma—.

7 En nuestra Breve Historia de Roma, La República, es­

ta Moneda púnica de tiempos de Aníbal es la imagen que sirve de pórtico al cuaderno titulado Economía y Sociedad.

-5 9 -

PREAMBULO

Ubi societas, ibi ius —dondequiera que exista la

sociedad humana, allí existirá también el derecho—. Podría de­

cirse más: talis societas, ita ius —tal como sea una determinada sociedad, así será su peculiar derecho.

1 Tratamos de conocer el marco social de Roma en la

República. Para entender su derecho.

20.02—

2 El conocimiento de la economía y la sociedad de Ro­

ma en su etapa histórica de la República comprende en nuestro intento, naturalmente, los periodos Latino, Itálico y Mediterrá­ neo. Y, en cada uno de ellos, los diferentes aspectos de Territo­ rio y población, Moneda y recursos económicos y, por último, Grupos sociales y civiles.

3 Datos sobre el territorio y la población de comienzos

de la República nos revelan que no pudo ser de entonces la crea­

ción del comicio de las 193 centurias. Sabremos cuándo pudo surgir este comicio si tenemos en cuenta: el progresivo acopio

del territorio de las 35 tribus; el desarrollo del sistema moneta­ rio y la creación de las 5 clases del censo; la aparición de 12 cen­ turias de hombres de negocios —del orden ecuestre—junto a otras 6 más antiguas del orden senatorial.

4 Datos como el de que las primeras monedas romanas

se acuñan después de la toma de Antium (—338), nos pueden ayudar a comprender que sea precisamente de esa época la Ley Petelia sobre el nexum: que admite el endeudamiento ya no cor­ poral sino dinerario.

5 Datos como el de la aparición del grupo civil de los

aliados —y la promoción política de algunos de sus notables: es el caso de Publilio Philo—, nos ayudan a entender cómo el viejo

antagonismo entre patricios y no patricios, o —y por eso—entre leyes y plebiscitos, progresivamente, se diluye.

6 Datos como el de la intensificación de las relaciones

comerciales durante las Guerras Púnicas, nos ponen en relación

con hechos jurídicos tales como: la creación de la pretura pere­ grina —para extranjeros—; la difusión del procedimiento de la fórmula procesal reconocido por la Ley Ebucia (—130 ca.).

7 Definitivamente, un cierto conocimiento del marco

económico y social en el que el derecho se produce, nos ayudará a comprenderlo. Y también, desde luego, a recordarlo.

-6 0 -

periodo latino

21. TERRITORIO Y POBLACION.

SUMARIO

Territorio: dos mil kilómetros cuadrados. Población: 16 tribus rústicas.

22. MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS.

Moneda: —aes rude—. Recursos económicos: el suelo agrario.

23. GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

Grupos sociales: gentes. Grupos civiles: latinos priscos —Velletri—.

periodo itálico

24. TERRITORIO Y POBLACION

Territorio: seis mil kilómetros cuadrados Población: ciudadanos romanos pueblan 29 tribus. 25 MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS

Moneda: de la época de las Guerras Samnitas quizá sea el as libral. Recursos económicos: ager publicus.

26. GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

Grupos sociales: acceso a la pretura y al colegio de pon­ tífices. Grupos civiles: latinos itálicos —Venusia—.

periodo mediterráneo

27. TERRITORIO Y POBLACION

Territorio: veinticinco mil kilómetros cuadrados. Recursos económicos: nueva agricultura, comercio.

28. MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS.

Moneda: Moneda púnica anterior al denario de plata de 4 sestercios. Recursos económicos: nueva agricultura, comercio.

29. GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

Grupos sociales: aparece el orden ecuestre. Grupos civiles: colonia latina de Carteia.

- 6 1 -

21/

TERRITORIO Y POBLACION

EN EL PERIODO LATINO

21.01.— Territorio en el periodo latino.— Si nos hemos de

atener a la leyenda, Roma —la Urbs quadrata de Rómulo, sobre el monte Palatino—empezaría siendo como un cuadrado de 300 metros de lado.

1 Más tarde abarcaría la zona de los Siete Montes, del

Septimontium —esto es, las tres cimas del Palatino, más las tres

cimas del Esquilmo, más el monte Celio y el valle interior llama­ do Sucussa o Subura—. Es la Roma de las tres tribus: Palatina, Esquilina y Suburana, en correspondencia con los lugares de sus respectivos asentamientos.

2 Después comprendería el recinto llamado de Servio

Tulio: una superficie de 4 km2—2 por 2 kilómetros de lado—que incluye ya los montes Aventino, al sur, y Viminal y Quirinal, al norte. Es la Roma de las cuatro tribus urbanas: las tres citadas más la tribu Colina, sobre el Quirinal.

3 Prescindiendo de toda leyenda, el primitivo estado/

ciudad romano —la ciudad y el campo—podría tener un área de 150 km2; equivalente a un rectángulo de 15 por 10 kilómetros de lado, aproximadamente un tercio de la superficie de la actual Andorra. Este área aumenta progresivamente hasta hacerse 5 ve­ ces mayor —800 km2—a comienzos de la República; y 10 veces

mayor —1.500 km2—antes de la toma de Veyes a los etruscos.,

4 Después de la toma de Veyes —ocurrida en el —396—,

hacia el —360, Roma aumenta en un tercio su territorio, alcan­

zando los 2.000 k m la superficie de un rectángulo de 50 por

40 kilómetros de lado; por referencia, la distancia que media en­ tre Roma y Veyes es de unos 15 kilómetros.

5 En tiempos de su tratado con Cartago (—348) Roma

ocupa, el territorio de sus aliados incluido, 5.000 km2; es el ma­ yor estado de la Italia central.

21.02.— Población en el periodo latino.— No sabemos la

población de Roma en el periodo latino —2.000 km2 hacia el —360—, ¿Podemos calcularla?.

1 Si en la actual Andorra, con una superficie de sobr

los 500 km2, viven menos de 15.000 personas —lo que da una

- 6 2 -

densidad de población de unos 30 h/km2—, en la Roma anterior a la toma de Veyes, con una superficie de 1.500 km2 —y para una densidad demográfica de 30 h/km2—, la población estaría entre los 40.000 y los 50.000 habitantes.

2 Cuando Roma alcanza los 25.000 km2 —el año en

que Aníbal invadió Italia—, su población censada es de 270.000

hombres. La Roma de los 1.500 km2 anterior ala toma de Ve- yes, debería tener, en esa proporción, poco más de 15.000 hom­ bres.

3 Un censo de 130.000 ciudadanos romanos al comien­

zo de la República —que dice Dionisio de Halicarnaso—no pare­

ce creíble. Unos comicios de 193 centurias —casi 20.000 hom­ bres—tampoco.

4 Se dice que antes del —450 el ejército estaba formado

por dos legiones, que comprendían, ambas, algo más de 8.000

hombres, repartidos en 80 centurias, a razón de 4 centurias por cada una de las 20 tribus.

5 La población romana se agrupó primero en tres, y lue­

go en cuatro, tribus urbanas. Surgieron posteriormente hasta 16 tribus rústicas, que comprendían el campo y las ciudades incor­ poradas, por conquista, a Roma. La tribu rústica número 17 se creó hacia el año —450, en el territorio de la recién conquistada Crustrumerium y se denominó por eso, así: tribu Clustumina.

6 En las tribus rústicas estaban inscritos los adsidui, los

asentados en su territorio porque poseían de él una parte. En las urbanas todos los demás; estaban más pobladas que las rústicas.

7 Cuando, tras el incendio de los galos, Roma se funda

de nuevo (—387) se crean otras cuatro tribus. Después (en el —358) dos más: la Pomptina y la Publilia; resultan, entonces, 23

tribus rústicas.

- 6 3 -

22/

MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS

EN EL PERIODO LATINO

22.01.— Moneda en el periodo latino.—En el periodo lati­ no, en Roma no hay moneda. Se utiliza un pedazo de bronce,

en bruto, que se pesa en el momento de la operación comercial:

es el aes rude, el simple lingote de bronce sin señal.

1 Hubo una Ley —la Ley Julia Papiria, de la segunda

mitad del s. V a. C (—450 ca.)- que, para tasar las posibles mul­ tas impuestas por los magistrados —se dice— estableció la si­ guiente tabla de equivalencias —que luego fue alterándose—: 1 buey equivale a 10 ovejas, y 10 ovejas equivalen a 100 (?) libras de bronce. Pecunia viene de pecus, cabeza de ganado.

22.02,— Recursos económicos en el periodo latino.-^ El principal recurso económico de Roma en el periodo latino es la agricultura. Son indicios de ello: la leyenda de Cincinato, agri­ cultor promovido a dictador; los antiguos cultos a Saturno, dios de la sementera, y a Ceres, diosa de la tierra fértil; y un precepto de las Doce Tablas que condena ciertos cantos —obscenos?—te­ nidos por propiciadores de buena cosecha.

1 Es muy antiguo el cultivo del far, genitivo farrum, o

espelta —una especie de trigo de clase inferior—, de la vid, el oli­ vo y las hortalizas.

2 En las guerras se obtiene, con la victoria, el incremen­

to del territorio agrario. Se dice que era costumbre tomar, para distribuirlo entre los integrantes del ejército conquistador, un tercio de tierra de los pueblos itálicos conquistados. Cuando Ro­ ma conquista Veyes esta ciudad/estado independiente desapare­ ce: Roma crece en más de un tercio y los romanos reciben una porción del terreno conquistado, un lote de tierra.

3 Sin duda que la propiedad agraria —mejor, el suelo

agrario—estuvo originariamente concentrado en manos de fami­

lias patricias, que, a su vez, desempeñaban un preponderante pa­ pel en la vida política de Roma.

4 La artesanía, si bien de menos importancia que la

agricultura, debió de existir desde tiempos muy antiguos. Sin una cierta población de artesanos —albañiles, carpinteros y hasta

- 6 4 -

22

A es

rude

1 buey

10 ovejas

10 ovejas

100 libras

pintores—no se explicaría la realización de obras de drenaje co­ mo la Cloaca máxima, la construcción de templos como el de Júpiter Capitolino, el levantamiento de muros y fortificaciones como las que siguieron a la invasión de los galos.

5 El comercio tal vez —no es muy seguro—pudiera re­

montarse a la época de los reyes etruscos. Se cuenta que el Sena­ do, en los primeros años de la República (en el —495), decidió que el encargado de la consagración del templo de Mercurio for­ mara una agrupación de mercaderes y se encargara de los abaste­ cimientos. De donde se ha deducido que Roma tuvo que acudir en alguna ocasión, ya muy antiguamente, a la importación del trigo.

6 Un tratado de Roma con Cartago, supuestamente de

comienzos de la República (del —508) y actualizado siglo y me­ dio más tarde (en el —348) —quizá, sin embargo, concertado

por primera vez entonces—, delimitando las respectivas áreas de influencia, revela —se ha dicho—la existencia de cierto comercio exterior.

7 Las relaciones comerciales con otros pueblos del cen­

tro de la península pudieron verse fomentadas por el Tiber, río navegable, y por la antigua Vía de la sal, Vía Salaria.

8 El mercado local se celebra una vez a la semana en el

foro: allí acudían los campesinos a cambiar sus productos. Co­ mo la semana era de ocho días, los días de mercado se llamaban mundinae, novenos días, por referencia a que después de un día de mercado, el siguiente día de mercado—incluyendo aquél y éste en el cómputo—era el noveno.

- 6 5 -

23/

GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

EN EL PERIODO LATINO

23.01.— Grupos sociales en el periodo latino. Desde muy antiguo la población romana estuvo dividida en dos grupos so­ ciales: patricios y plebeyos.

1 Por encima de sus posibles identificaciones étnicas,

los patricios del periodo latino tuvieron en Roma la primacía económica —porque poseían la riqueza fundiaria—, política —porque ostentaban la titularidad de las magistraturas y acapa­ raban en exclusiva los puestos del Senado—y también religiosa —porque sólo ellos podían formar parte del primitivo Colegio de los pontífices, una especie de sacerdotes de la religión del Esta­

do.

2 Parece seguro que el patriciado, ya en los primeros

tiempos de la República, no podría proporcionar por sí sólo el ejército suficiente para las campañas de guerra anuales; y, por eso, hubo de dar entrada a la plebe que, de ese modo, participa­ ría también en los comicios, es decir, en las asambleas popula­ res.

3 La población patricia estaba organizada en clanes o

grupos familiares llamados gentes: gens, en singular. Cada gens tenía su asentamiento, sus ritos, su organización. Normalmente una gens cedía a algunos plebeyos —clientes—porciones de te­ rreno para su cultivo en precario, a cambio de cierto acatamien­ to o ayuda —inicialmente, quizá, una ayuda en la guerra—. El grupo de plebeyos protegido por una gens constituía su cliente­ la.

4 Durante el periodo latino los plebeyos luchan por su

equiparación con los patricios. Y consiguen: primero el acceso al conocimiento del derecho, mediante la Ley de las Doce Ta­ blas (—450); después, el acceso al matrimonio con cónyuge pa­ tricio, en virtud de la Ley Canuleia (—445); por último, el acce­ so, teórico, al consulado, por obra, al parecer, de una de las Le­ yes Licinias (—367).

latino.— Quirites se

llamaron los primeros ciudadanos romanos. ¿Porque descendían de Quirino, Rómulo divinizado? ¿Porque procedían de Cures, la

23.02.— Grupos civiles en el periodo

—66—

capital de los sabinos —en la zona montañosa de los Apeninos, al noreste de Roma—? ¿Porque guerreaban con la lanza sabina llamada quiris?.

1 Cuando se dice el derecho de los quirites o quiritario

se alude, sin duda, al más antiguo derecho de una comunidad política cuyos miembros cabales, de pleno derecho, empezaron siendo los quirites: los patricios constituidos en grupos gentili­ cios y ocupantes del ager públicus de las primeras tribus rústi­ cas.

2 Latinos priscos - o viejos latinos—: eso fueron los ha­

bitantes de las colonias fundadas en el Lacio por la Liga Latina —un grupo de ciudades federadas con fines defensivos-, Velle- tri (—494), cercana al Lago Albano, es un ejemplo de colonia de la Liga Latina. Las antiguas colonias de la Liga Latina se llama­ ron priscae latinae coloniae.

3 Los latinos de las viejas colonias de la Liga Latina pa­

saban a la condición de ciudadanos romanos por concesión de Roma: mediando el correspondiente pacto de fidelidad, la opor­

tuna alianza.

4 La Liga Latina se disuelve tras la invasión del Lacio

por los galos (—390).

5 Sátricum (—385), al sur de Velletri, y Sutrium (—383),

al norte de Veyes, son ejemplos de colonias fundadas por Roma y habitadas por ciudadanos romanos.

6 Túsculum (—381) fue el primer municipio romano.

Un municipio era una ciudad/estado que, por una parte quedaba sometida a Roma asumiendo determinadas cargas —municipium deriva de munera y capere—, entre ellas la de colaboración en las campañas militares; y por otra, conservaba cierta autonomía lo­ cal y sus habitantes gozaban de la condición de ciudadanos ro­

manos.

7 En virtud de su alianza con Roma, los tusculanos pasaron a ser ciudadanos romanos.

-6 7 -

24/

TERRITORIO Y POBLACION

EN EL PERIODO ITALICO

24.01.— Territorio en el periodo itálico.—Seis mil kilóme­ tros cuadrados —6.000 km2—: del bosque Ciminio —en los alre­ dedores del actual lago Vico—a Terracina, la antigua Anxur; de

la costa del Tirreno a la barrera de los Apeninos. La superficie equivalente a un rectángulo de 150 por 40 kilómetros de lado. Tal era el territorio de Roma en la época de la famosa Ley Poe­ telia, en la segunda mitad del siglo IV a. C., algunos años des­ pués de la memorable toma de Antium —ocurrida en el -338—,

1 Estas dimensiones superan ya, con mucho, los límites

del antiguo Lacio; por más que todavía no igualen a las del La­

cio, comarca, actual. Roma es ya, en ese tiempo, la primera po­ tencia de Italia central.

2 Pronto ampliará su territorio por el norte. Franquea­

do el obstáculo de los montes Ciminios, conquistará Cortona y Perusia —en torno al Lago Trasimeno—; y Arecio (—309) —cer­ cana ya a la orilla del río Amo—.

3 Por el sur, Roma se expanderá más allá de la Campa­

nia —construyendo la famosísima Vía Apia—, hacia la Apulia,

donde creará —a 300

Venusia (—291).

4 Se formará, por entonces, la 29 tribu rústica, la tribu

Terentina (—290), sesenta kilómetros al sur de Roma, en el valle

del Iris. Ocuparán las 29 tribus rústicas más de veinte mil km2.

5 En el norte otra vez, se fundará una colonia, romana,

en la región de los senones: la Sena Galica (—284), más allá de Ancona, en las proximidades de la zona del río Metauro.

6 Acabará rindiéndose Tarento (—272), 'en el extremo

sur de la Península. Directamente o por medio de tratados, Ro­

ma dominará desde los Apeninos hasta Rhegion y Brindisi, del Arno al Jónico, toda la bota.

km de Roma— la gran colonia latina de

24.02.— Población en el periodo itálico.—En tiempos de las Guerras Samnitas, o más concretamente, en tiempos de la fa­ mosa Ley Poetelia (-326), Roma tenía una extensión de 6.000 km ?: o el doble, 12.000 km2, contando el territorio de las colo­ nias y ciudades aliadas. Se dice que en todo ese territorio se

- 6 8 -

asentaba una población de 800.000 (?) habitantes. Eso significa­ ría una densidad de población de 66,66 habitantes por km2.

1 En tiempos también de las Guerras Samnitas, posible­

mente —¿por causa del desastre de Caudium? : en todo caso, en­

tre los siglos III y IV a.C.—Roma reorganizó su ejército. Podría estar compuesto de alrededor de 20.000 combatientes. Calcu­ lando que lo integraban cuatro legiones y con un'promedio de sobre los 5.000 soldados por legión.

2 Con la reorganización del ejército, en el periodo itáli­

co se pasa de la falange de hoplitas —compacta infantería pesa­

da— a la legión de manípulos —las nuevas unidades tácticas de combate, de mayor capacidad de maniobra—. El manípulo es un puñado de soldados: de 60 o de 120 soldados según la clase de manípulo.

3 Los manípulos que forman una legión son de tres cla­

ses: Hastados -en primera línea; sus componentes iban armados con lanza: hasta—, Príncipes —principales, de edad madura—y

Triarios —veteranos, en tercera línea—.

4 El mando de la legión está a cargo de los tribunos mili­

tares. La centuria es ya en esta época una unidad administrativa y no una unidad táctica.

5 Durante el periodo latino, en época de las Guerras

Samnitas, se crean seis nuevas tribus rústicas: Maecia, Sacaptia, Falerna, Oufentina y, finalmente, Aniensis y Teretina —tribus 28 y 29, creadas en el -299—. Las pueblan ciudadanos romanos.

6 Acabadas las Guerras Samnitas, la mayor parte de la

península itálica era prácticamente romana. La federación roma­ no/itálica tenía (—280) ocho mil km2 y más de 3 millones de

habitantes, se dice.

- 6 9 -

25/

MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS

EN EL PERIODO ITALICO

2 5 . 0 1 Moneda en el periodo itálico.—En la época de las Guerras Samnitas ya existían en Roma tiendas de cambiadores de monedas —llamados trapezitae, argentarii o mensarii—: en la segunda mitad del siglo IV a. C. -exactamente en el —318, des­ pués de la derrota de Caudium—. Circulan por toda la península monedas de diversa procedencia, incluidas las de la Magna Gre­ cia y Sicilia.

1 Por aquel tiempo, tres ciudades griegas de la Campa­

nia —Nápoles, Ñola y Cumas, aliadas de Roma—habían consti­ tuido una unión monetaria. Y habían puesto a disposición de Roma, que aparecía así como miembro de la unión, grandes cantidades de plata acuñada. En Nápoles fueron acuñadas, ade­ más, monedas de cobre con la inscripción “Romaion en escasa

cantidad.

2 De la misma época de las Guerras Samnitas quizá sea,

también, el aes grave, o as libral·. pieza de cobre, de forma lenti­ cular, de 8 cm. de diámetro, y que pesa una libra —272 gr.—Lle­ va grabada, en el anverso, la cabeza de Jano; y, en el reverso, una proa de nave. En torno al as se construirán las monedas múltiplos: el dupondius —2 ases— el quincussis —5 ases—; y las submúltiplos: el semis —1/2 as—, el triens —1/3—, el sextans —1/6—, y el as uncial o uncía —1/12—.

3 Tras las Guerras Samnitas, Roma crea los tres viri mo­

netales (—289), órgano colectivo encargado del control del aes

signatum: masa rectangular de cobre, cuyo origen se atribuye a Servio Tulio.

4 En la época de la Guerra de Tarento, de Pirro, apare­

cen piezas rectangulares de cobre —semejantes a otras anterio­ res—marcadas ahora con la figura de un buey; y aún, a veces, de un elefante: por alusión, sin duda, a las victorias sobre Pirro. Se trata de una variedad del aes signatum.

25.02.— Recursos económicos en el periodo itálico.—El suelo agrario es uno de los más importantes recursos económi­ cos. Con motivo de las Guerras Samnitas, Roma se apodera de la fértilísima Campania; y, luego, de otros territorios itálicos.

- 7 0 -

1 Los censores entregan a los ciudadanos lotes sueltos

de tierra conquistada —ager publicus—, para su uso y a cambio de una tasa —vectigal—. Para evitar abusos se dicta una ley agra­ ria (—297) limitando la extensión de los lotes. Parece ser que se trata de la ley atribuida, luego —con falsa anticipación—al tribu­ no Licinio Estolón (—367).

2 Surgen en Italia numerosas colonias: asentamientos

de agricultores —colonos—, que frecuentemente sirven de avan­ zada para la defensa del territorio conquistado. Figuran entre

ellas la colonia latina de Venusia (—291), en la Apulia; la colo­ nia latina de Hadria; la romana de Sena Gálica.

3 Empieza a construirse la Vía Apia (—321): calzada

más para la guerra que para el comercio. Facilitará el avance de

las tropas hacia la Campania.

4 Se fortifica el puerto de Ostia —mitad del siglo IV a.

C.—, seguramente para defender a Roma de los piratas. De por entonces data el primer —que no, como se dice, el segundo—tra­ tado de Roma con Cartago (—348). De algo después data otro

tratado con Cartago (—306); y un tratado —quizá sólo de amis­ tad—entre Roma y Rodas (—306).

5 Ya circula la moneda —y las deudas pueden ser con­

traídas, y pagadas, en dinero—. Aparece, junto al patriciado, una

clase media —de mercaderes y artesanos— dueños de cierta ri­ queza mobiliaria.

6 Apio Claudio elabora el censo de la población valo­

rando su riqueza en ases. Trata de apoyar, con su política, a los plebeyos enriquecidos. Saca a los libertos, al pueblo bajo, de las tribus urbanas en las que estaba confinado y los asigna a las dife­ rentes tribus rústicas: con el propósito de debilitar el poder po­ lítico de los patricios ricos, titulares de la riqueza inmobiliaria.

- 7 1 -

26/

GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

EN EL PERIODO ITALICO

26.01.— Grupos sociales en el periodo itálico. En el perio­

do itálico —y por obra de la expansión territorial, el crecimiento

producen importantes

conquistas sociales en favor del grupo de los no patricios.

1 El acceso a la pretura. Después de Antium (—338) —la

importante conquista de la Guerra Latina—es nombrado pretor Publilio Philo (—337), un no patricio, del país de los volscos.

Los cargos públicos, reservados inicialmente a los patricios, em­ piezan a ser ocupados por hombres que provienen del grupo de notables de los países conquistados.

demográfico y el auge económico— se

2 La superación del nexum. En virtud de la Ley Poete­

lia (—326) se prohibe el sometimiento personal —nexum— del deudor que promete pagar.

3 El reconocimiento de la riqueza mobiliaria. En tiem­

pos de Apio Claudio, censor (—321), se reorganizan el censo y el ejército. El censo se hace teniendo en cuenta la riqueza mobilia­ ria. Los liberti —descendientes de esclavos o, en general, pueblo bajo—son incluidos en las listas electorales de las tribus. Los en­ riquecidos hombres de negocios tienen acceso a las centurias de caballeros. Con la aristocracia de los orígenes convive la aristo­ cracia del dinero. La relación entre el ejército y el comicio, posi­

blemente, desaparece.

4 El acceso al colegio de los pontífices. Antes de Senti­

num (—295) —la decisiva victoria de Roma en las Guerras Sam­

nitas— el colegio

abiertos a los no patricios. En virtud de la Ley Ogulnia (—300 ca.), de los hermanos Ogulnios, que aumentó el número de pon­ tífices y el de augures.

de los pontífices, y el de los augures, quedan

5 La democratización de las asambleas. En virtud de la

Ley Hortensia (—287) ya no hace falta que el Senado confirme

lo votado por el comicio.

26.02.— Grupos civiles en el periodo itálico.—De resultas de la Guerra Latina, que termina con la toma de Antium (-338), el Lacio fue anexado a Roma, perdió su independencia. En An­ tium se establece, con fines estratégicos, una población de cuí­ danos romanos: para conservar el territorio conquistado. Se tra-

- 7 2 -

ta de una colonia romana —colonia civium romanorum—.

1 A imitación de esta colonia de romanos establecidos

en Antium se crearon más tarde otras. Como la de Terracina —en la antigua Anxur—; o la de Sena Gálica (—283) —en la costa

del Adriático—.

2 Los habitantes de estas colonias conservaban sus dere­

chos de ciudadanos romanos y permanecían inscritos en su co­ rrespondiente tribu rústica.

3 Por causa de las Guerras Samnitas, y de la Guerra de

Tarento, Roma establece diferentes relaciones de dominio con

otras comunidades de Italia.

4 Hay ciudades, grupos humanos, que, conquistados a

la fuerza, se rinden sin condiciones y quedan sometidos al pago de un tributo o estipendio a Roma: son los dediticios —someti­ dos—. Ejemplo: las tribus de los brutios, en la puntera de la bo­

ta.

5 Hay ciudades, grupos humanos, que, unidos a Roma

mediante pacto —foedus—, se comprometen a aportar tropas y a no tener política exterior propia: son los aliados —socii—. Ejem­

plo: las tribus samnitas; y ciudades como Tarento y Turi.

6 Hay ciudades, grupos humanos, que, ubicados fuera

del Lacio, conservan, sin embargo, el derecho latino —ius latii—, propio de los miembros de la antigua Liga Latina. Pueden con­

traer matrimonio —ius connubio y negociar válidamente —ius

commercii—con romanos. Pero no pueden votar —no les corres­ ponde el ius suffragii—más que eventualmente.

7 Venusia (—291 ) fue una importante colonia latina: de

itálicos —por su situación geográfica—, pero itálicos latinos —por

su situación ciudadana—.

8 Los ciudadanos latinos no son ciudadanos romanos pero tampoco son extranjeros, peregrini.

- 7 3 -

27/

TERRITORIO Y POBLACION

EN EL PERIODO MEDITERRANEO

27.01.— Territorio en el periodo mediterráneo.— Al co­ mienzo del periodo mediterráneo, después de la toma de Taren­

to (—272), Roma domina prácticamente toda la Italia peninsu­ lar. El territorio de las 29 tribus rústicas llega hasta Capua —a 200 km al sureste de Roma, en la Campania—y hasta Pisaurum, la actual Pésaro —a 250 km al noreste de Roma, en la región de los Umbros, más allá de Sentinum, junto a la desembocadura del Metauro.

1 Al final de la Primera Guerra Púnica (—241) el año en

que Roma se apodera de Sicilia occidental, se fundan las dos úl­ timas tribus, la Quirina y la Vellina, situadas a un lado y a otro de las montañas que separan el valle medio del Tiber del Adriáti­

co. Son las tribus 34 y 35 —rústicas 30 y 31—.

2 Por la zona de estas últimas tribus ha de pasar la vía

Flaminia, —mandada construir por el cónsul Cayo Flaminio (-220)—; que irá de Roma a Pisarum y a Ariminum, —en la costa del Adriático—y que servirá para defender el territorio conquis­ tado en la región de los senones.

3 Durante la Segunda Guerra Púnica, el año en que Aní­

bal (—218) invade la península itálica, Roma —que cuenta ya

con sus cuatro tribus urbanas y las definitivas treinta y una tri­

bus

drados.

rústicas— ocupa una superficie de 25.000 kilómetros cua-.

4 El ager romanus es, entonces, una franja que se ex­

tiende —de norte a sur—desde el Adriático hasta el Tirreno. Una franja que abarca —por la costa del Adriático—desde Pisarum hasta Castrum Novum, y —por la costa del Tirreno—desde Gra­ viscae, al norte de Caeres, hasta Cumas, al sur de Capua.

5 AI final del periodo mediterráneo, Roma domina toda

la cuenca de este mar: de la península ibérica a la balcánica; de la cadena de los Alpes a las costas del norte de Africa.

27.02.— Población en el periodo mediterráneo.— En el año —225 —esto es, después de la Primera y antes de la Segunda Guerra Púnica— Roma —que comprende ya, con sus definitivas 35 tribus, los veinticinco mil kilómetros cuadrados (25.000 ¡cm2)— cuenta con una población militar de 273.000 ciudada­ nos varones movilizables.

-7 4 -

1 Aparte de este contingente de —en sentido estricto—

romanos, también se nutre el ejército de Roma de aliados —lati­ nos y aliados—.

2 Polibio, siguiendo a Fabio Pictor, nos ha dejado el da­

to de que en ese año —225 Roma podía levar los 273.000 ciuda­ danos romanos más 85.000 soldados de las colonias latinas, más 200.000 aliados del Sur —los samnitas entre ellos—, más 94.000

aliados del Norte —etruscos, umbríos, vénetos—. Lo que hace un total de 652.000 hombres. Un importante censo es el de Flami­ nio, censor (—220).

3 A lo largo de casi todo el siglo III a.C. el número de

varones romanos adultos inscritos en el ejército se mantiene al­

rededor de los 270.000, según datos de los historiadores anti­ guos.

4 Esta cifra, naturalmente, descendió considerablemen­

te tras los sucesivos desastres de Trasimeno (—217) y Cannas

(-216).

5 Durante el periodo mediterráneo se produce una im­

portante reorganización de las centurias. Lo que no significa exactamente una reorganización del ejército, sino que -domina­

da la península itálica y creadas las definitivas 35 tribus—toda la población de ciudadanos romanos —ya fuesen movilizables, iuniores, ya fuesen reservistas, seniores— quedaban repartidos en 193 grupos de votantes: en 193 centurias como, impropia­ mente, dicen las fuentes.

6 Durante el periodo mediterráneo el ejército romano

destacó por la personalidad de sus jefes, por la muchedumbre de sus componentes —la tropa reclutada en las provincias, como el caso de España—y también, a veces, hay que decirlo, por la am­ bición de unos y la indisciplina de otros.

75 -

28/

MONEDA Y RECURSOS ECONOMICOS

EN EL PERIODO MEDITERRANEO

28.01.— Moneda en el periodo mediterráneo.— Tomada

Tarento, aparece la moneda romano/campaniana (—269), de plata. Se emite imitando el modelo griego. Vale dos dracmas. Pesa algo más de 7 gramos.

1 Durante la Primera Guerra Púnica aparece el as semili- bral (—264/241), de media libra, de bronce.

2 Después de la Primera Guerra Púnica —un año en que

hubo paz y el templo de Jano pudo ser cerrado—, Roma emite una nueva moneda de plata: el quadrigatus (—235). Pesa algo

menos de 7 gr.; lleva grabada, en el anverso, la cabeza de Jano, y

en el reverso, una cuádriga. Tras el quadrigatus aparece el biga­

tus o victoriatus, que vale medio quadrigatus; se impuso su uso en Massalia y en Saguntum.

3 Durante la Segunda Guerra Púnica, el final del siglo

III

a.C., Roma cuenta con el as trientalis, de bronce, de un ter­

cio

de libra; y con el as sextantario, de un sexto. Con el sester­

cio, de plata, que vale dos (II) ases enteros más la mitad —semis (S)— de un tercer as; se representa así HS. Con el denario, de plata, que vale 10 ases y se representa así: X. Con el quinario, que vale 5 ases.

4 De tiempos de Aníbal —y, más o menos, del tiempo

de la Ley Calpurnia (—202/) data una muy conocida moneda

púnica, que representa, en una de sus caras, un elefante: el ani­ mal que el general cartaginés incorporó a su ejército en la cam­ paña de Italia.

5 Después de la Segunda Guerra Púnica Roma cuenta

con el as uncialis, de una duodécima parte de libra —27,25 gr.—,

de bronce. Con el nuevo sestercio, de plata, que ahora vale 4

ases. Con el nuevo denario de plata (—187) —implantado des­ pués del viaje de Catón por España—, que ahora vale 4 sester-

cios: 16 ases.

6 En tiempos de Escipión El Africano Menor, vencedor

en Cartago (—146), el denario se estabiliza como moneda básica de toda Italia.

28.02.— Recursos

económicos en el periodo mediterrá­

neo.— Durante la Primera Guerra Púnica (—264/) aparece una

cierta, incipiente, industria de guerra —hubo que construir naves y proveer al ejército—,

1 Antes de la Segunda Guerra Púnica, Flaminio Nepote

entonces tribuno de la plebe, hace aprobar su Ley Flaminia

- 7 6 -

28

Moneda

púnica

(—232), que autoriza la parcelación del terreno conquistado en el país de los senones, al sur de Ariminum. Hasta ahí llegará lue­ go la Vía Flaminia —iniciada en el -220—.

2 A comienzos de la Segunda Guerra Púnica se aprueba

la Ley Claudia (—218), que prohíbe a los senadores, y a sus hi­ jos, poseer una nave de capacidad de carga superior a 300 ánfo­ ras —8.000 litros—, impidiéndoles, por tanto, el comercio marí­

timo. La Ley se da a propuesta de Quinto Claudio, tribuno de la plebe, con el apoyo de Flaminio. Resultan beneficiados sus pro­ motores: la nueva clase del orden ecuestre —los equites o caba­ lleros—.

3 Tras Trasimeno (—217), los cultivos agrarios tradicio­

nales experimentan un grave quebranto: a consecuencia de las devastaciones del enemigo y del éxodo de los campesinos a las ciudades.

4 Tras Zama (—202) se impone un nuevo tipo de agri­

cultura: grandes extensiones de terreno —latifundia— dedicados

a pastizales y nuevos cultivos —frutales y viñedos—, con abun­

dancia de mano de obra —de esclavos— y

ra el mercado.

5 Tras el viaje de Catón (—195) por España, las minas

de nuestro país —las más ricas minas de plata del mundo anti­ guo— fueron explotadas por particulares, que pagaban a Roma un impuesto muy gravoso.

masiva producción pa­

6 Tras la batalla de Pidna (—168), Roma decide inte­

rrumpir la explotación de las minas de plata de Macedonia, te­

merosa del resurgir económico del país conquistado. Las reabri-

rá después (—158).

7 Cuando Roma destruye el importante centro comer­

cial de Corinto (—146), se benefician los mercaderes romanos, que dominan el comercio de la isla de Délos —convertida, ya an­ tes, en puerto franco—.

- 7 7 -

29/

GRUPOS SOCIALES Y CIVILES

EN EL PERIODO MEDITERRANEO

29.01.— Grupos sociales en el periodo mediterráneo.—Pa­ tricios y no patricios se equiparan.

1 La progresiva equiparación entre patricios y no patri­

cios alcanza su punto culminante, en el orden religioso, cuando un ciudadano de origen no patricio es nombrado pontífice má­ ximo: se trata de Tiberio Coruncanio (—252), que vive en tiem­ pos de la Primera Guerra Púnica. En tiempos de las Guerras de Macedonia y de Siria, es cuando, por vez primera, ambos cónsu­

les (—172) son de origen no patricio.

2 La constante expansión territorial de Roma en torno

al Mediterráneo, produce el consiguiente auge económico: se in­

tensifica el comercio —incluido, naturalmente, el de esclavos—; circula la moneda; y, sobre todo, se enriquecen los recaudadores

de impuestos. Aparece el orden ecuestre.

3 ¿A qué se llama orden ecuestre? Al grupo social de

los enriquecidos con el comercio y en la recaudación de impues­ tos —publicani—. A los nuevos caballeros, distintos de los anti­ guos equites —los patricios más pudientes que en el antiguo ejér­ cito formaban las privilegiadas centurias de caballería—. El or­ den ecuestre es la nueva aristocracia del dinero. El orden senato­

rial es la vieja aristocracia que desciende de antepasados ilustres y posee la riqueza inmobiliaria: los nobiles, los optimates.

4 Una Ley Claudia (—218) prohibía a los miembros del

orden senatorial ser propietarios de una nave apta para el trans­ porte comercial —con capacidad superior a 300 ánforas, 8.000 litros—, ¿Por dignidad de clase? ¿Por rivalidad económica?.

5 A finales del periodo mediterráneo se abre una crisis

política sin precedente en la República.Coincide esta crisis, más

o menos, con el comienzo de la guerra de esclavos en Sicilia

(—134); y también con el tiempo de la Ley Ebucia (—130 ca.).

29.02.— Grupos civiles en el periodo mediterráneo.—En el periodo mediterráneo aparecen las provincias. Provincia signifi­ ca, originariamente, función o competencia —militar o adminis­ trativa—asignada a un magistrado. Posteriormente, significó te­ rritorio de fuera de Italia sometido a Roma.

- 7 8 -

1 Sicilia occidental (—241) —conquistada a los cartagi­

neses—fue la primera provincia romana. La siguieron -en el Me­ diterráneo y en los tres continentes que baña—las provincias de Cerdeña y Córcega (—238); España Citerior y Ulterior (—206/ 197); Galia Cisalpina (—191/188) —en la actual Provenza—; Ma­ cedonia (—146); Africa (—146); Asia (—133). 2 Roma impone a las ciudades de cada provincia el corres­ pondiente estatuto jurídico: ciudades libres; o ciudades aliadas —protegidas a cambio de combatir por Rom a-; o ciudades esti­ pendiarías —pagadoras de un tributo—. El pretor provincial, en su edicto, hace público su programa de protección a los particu­

lares en los procesos civiles.

3 Roma sigue creando colonias. Ariminum (—268) —Ri­

mini, entre el Rubicon y el Metauro, en la región del Piceno—es una de las últimas colonias creadas en la península itálica. Con posterioridad se fundan las de Plasencia y Cremona (—218), en

el valle del Po.

4 Cartela (—171 ) —Algeciras, en el sur de la península

ibérica, junto al estrecho de Gibraltar—es la primer colonia lati­

na de fuera de Italia. Luego, nace la colonia patricia de Corduba

(-169).

5 Los latinos eran considerados como ciudadanos sin

derecho de voto —cives sine suffragio—; o, al menos, con limita­

do derecho de voto. Pero tenían derecho a casarse válidamente con ciudadanos romanos —ius connubii— y también a realizar con ellos operaciones contractuales —ius commercii—.

6 Después de la creación de la colonia de Ariminum los

ciudadanos de derecho latino ya no tienen el derecho de casarse

con romanos —ius connubii— ni el derecho de entrar en Roma —ius migrandi—.

- 7 9 -

TABLA 2

D.T.

—494

—450 ca.

periodo latino

Latinos de Velletri Cobre en bruto:aes rude

-3 9 6

Roma,

1600 km2

-3 8 7

Tribus 18, 19,20 y 21

—364

Veyes tomada: Roma, 2.000 km2

 

periodo itálico

-3 4 8

Tratado de Roma con Cartago

-3 3 8 /

Antium

conquistada: Roma, 6.000 km2

—326 ca. -3 1 8 300 ca. -2 9 1 -2 8 9 -2 7 2

As libral Tiendas de cambistas Acceso al pontificado Latinos de Venusia Tres viri monetales Roma, del Arno al Jónico

 

periodo mediterráneo

-2 6 9 -2 5 2

Moneda romanocampaniana Acceso al pontificado máximo

Anibal en Italia: Roma, 25.000 km2

-241

Tribu rústica 31 : última tribu

-2 3 5 -2 2 0 -2 1 8

Quadrigatus, moneda Censo de Flaminio

-2 0 2 /

Moneda

púnica

-1 9 7 -1 8 7 -1 7 1 -1 6 9 -1 5 8 -1 4 8 -1 3 4

España, provincia romana Denario: 10 ases sextantarios Latinos de Cartela Corduba, colonia de patricios Minas de Macedonia, reabiertas Macedonia, provincia romana Guerra de esclavos en Sicilia

- 8 0 -

23.02

22.01

21.01

21.02

21.01

25.02

24.01

25.01

25.01

26.01

26.02

25.01

24.01

28.01

29.01

27.01

28.01

27.02

27.01

28.01

29.02

28.01

29.02

29.02

28.02

29.02

29.01

MAR-

CATO

D

E

R

E

R

V .

 

S

T

I

C A .

3

S T interdum prfftáre, meratlu* ría rail quccmc,ni turn pcriculofum pet, V itemfan erdri,p tam hones fium pet. M diorcs enim noftripc habuerunt, e r ifccin legibut p op s uerunt,furem dupli condemnari,foe nerdtorem quadrupli. Quanto pe= iorern ciiicm exijlimirint fccner<Ltorem,quhm furm ,hinc licet exiftimari. Etuirunn bonum cum laudabant,im Uu*

3 ARTE Y CULTURA

DE AGRI CULTURA, DE CATON

MAR-

D E

CATO

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S

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S

T interdum p rsfa re, mereatu*

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rem qu<erere,ni tam periculofim

itemfcenerari,fi tam honc*

ftum pet. M diorcs cnim ttoftri fie habuerunt, e r l'a in legibm p o fu uerunt,furem dupli condemnari,fœ neratorem quadrupli. Q uinto pea iorem ciuem exiflimarint f<xneratorem,quhn forem,hinc licet exiflimm. Et uirurn bonum cum laudabant,im Uu¡¡

3 0 .0 1 .— Cuando nuestros antepasados elogiaban a un hom­ bre lo alababan de buen campesino y buen agricultor —bonum

agricolam bonumque colonum—. Eso dice Marco Porcio Catón El Censor al comienzo de su famoso tratado sobre la agricultura.

pet, V

1 De agricultura, de Catón, es la primera obra latina, e

prosa, que ha llegado íntegramente hasta nosotros. Data de des­

pués de que Catón fuera Censor, de después del —184.

- 8 2 -

2

Catón había nacido en Tusculum, en el —234. En

tiempos de la Segunda Guerra Púnica fue Cuestor de Escipión en Sicilia (—204), a los 30 años. Después de la Segunda Guerra Púnica ejerció el Consulado en España (—195). Más tarde parti­

cipó en la Batalla de las Termopilas (—191), contra Antíoco, rey de Siria. Accedió a la Censura (—184) a los 50 años.

3 Catón fue experto agricultor, hábil jurisconsulto, gran

general, estimable orador y ardentísimo literato: según dice el divulgador Cornelio Nepote, su biógrafo, nacido hacia el 99 a. C. y muerto hacia el 24 a.C.

4 La obra de Catón De agri cultura trata de la explota­

ción agraria y de otros temas. Está escrita en un estilo sobrio, es­ cueto; como corresponde a su autor: un hombre severo, tradi­ cional, intransigente.

5 De la obra De agri cultura hay una edición de 1541,

realizada en Venecia, uno de cuyos ejemplares se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.

6 Catón y su obra son coetáneos de Plauto, el comedió­

grafo más popular de la Antigua Roma; de Fabio Píctor, el fun­ dador de la historiografía romana; de Polibio, el entonces joven historiador griego por quien Catón sintió profunda antipatía; y también de Terencio el comediógrafo latino nacido en Cartago

(—190) pocos años después de que Catón fuera Cónsul.

7 En tiempos de Catón se construyó, en el Foro, la Ba­

sílica Porcia, —que llevaba su nombre y de la que ya no hay res­ tos—; se trazaron la Vía Aurelia —de Roma a Pisa—y la Vía Fla­ minia —de Roma a Rímini—; y se cinceló en mármol la escultura del Gálata moribundo, copia del original griego en bronce.

8 En nuestra Breve Historia de Roma, La República, el

título de la obra De agri cultura, de Catón, es la imagen que sir­ ve de pórtico al cuaderno titulado Arte y Cultura.

-83

PREAMBULO

30.02.—Para el conocimiento de las instituciones jurídicas de un pueblo constituyen a veces información valiosa, y hasta

única, los restos arqueológicos, las inscripciones y los escritos literarios o de otro tipo.

1 Alguna información sobre datos de arquitectura y ar­

tes figurativas, la lengua y literatura, de religión, pensamiento y costumbres, referidos a una sociedad determinada, pueden ayu­ darnos a centrar en su tiempo el hecho de determinada institu­ ción jurídica; y también a comprender el verdadero alcance de los textos con ella relacionados.

2 Así si se comprueba que la inscripción del cipo muti­

lado del Foro, en la que se lee la palabra RECEI, no puede ser

sino del siglo V a. C. traduciremos el término RECS,REX,por guía oficiante de los sacrificios públicos, rex sacrorum, y no por titular de la jefatura político/militar, ya en poder de los cónsules.

3 Si se establece que con Fabio Píctor comienza la his­

toriografía romana, que seguirán luego Polibio, participante en la toma de Numancia, y escritores posteriores como Dionisio y Livio, distinguiremos los hechos legendarios de los aconteci­ mientos históricos narrados, más o menos objetivamente, por sus coetáneos.

4 Si se constata, por último, que en el periodo medite­

rráneo, y pese al rechazo de Catón hacia los filósofos llegados de Atenas, Roma admira y copia el arte escultórico griego explica­ remos que, posiblemente por influjo griego, se introduzca el uso

de la fórmula —un documento escrito, al fin—en el proceso, tra­ mitado inicialmente de palabra.

- 8 4 -

SUMARIO

periodo latino ------------------------------------------------------------

31. ARQUITECTURA Y ARTES FIGURATIVAS. Arquitectura: el llamado muro Serviano. Artes figurativas: artesanos de profesión.

32. LENGUA Y LITERATURA Lengua: el grupo de las lenguas itálicas. Literatura: el cipo mutilado del lapis niger.

33. RELIGION, PENSAMIENTO Y COSTUMBRES Religión: un templo de Ceres. Pensamiento y costumbres: magia y ritualismo.

periodo itálico ------------------------------------------------------------

34. ARQUITECTURA Y ARTES FIGURATIVAS Arquitectura: Vía Apia y Aqua Apia. Artes figurativas: la cista Ficoroni.

35. LENGUA Y LITERATURA Lengua: el rotacismo. Literatura: De usurpationibus, título de una obra de Apio Claudio.

36. RELIGION, PENSAMIENTO Y COSTUMBRES Religión: entrada de los plebeyos en el Colegio de los Pontífices. Pensamiento y costumbres: La pintura funeraria de Ca­ pua que representa un caballero samnita.

periodo mediterráneo ---------------------------------------------------

37. ARQUITECTURA Y ARTES FIGURATIVAS Arquitectura: Basílica Porcia y Basilica Aemilia Artes figurativas:Gálata moribundo.

38. LENGUA Y LITERATURA Escritores anteriores a Catón. Catón y su De agri cultura.

39. RELIGION, PENSAMIENTO Y COSTUMBRES Religión: el culto a Cibeles. Pensamiento y costumbres: lujo y corrupción.

-8 5 -

31 / ARQUITECTURA Y ARTES FIGURATIVAS EN EL PERIODO LATINO

31.01.— Arquitectura.— Templos y fortificaciones son las

típicas representaciones arquitectónicas de este periodo.

1 Los romanos dedicaron a Cástor un templo en el Foro

ya en el —484, -prácticamente en los comienzos de la Repúbli­ ca—según cuenta Tito Livio (Livio 2.42).

2 Hoy siguen todavía en pie en el Foro, columnas de un

templo dedicado a Cástor [ y Polux] que data de los tiempos de

Augusto: bajo lo que fue este templo, se ha descubierto parte de la cimentación de un edificio más antiguo que bien pudiera ser el mencionado por Livio: se trata de grandes bloques de toba —un tipo de piedra—tallada y dispuestos en hiladas de manera idéntica a las que forman el subsuelo del templo de Júpiter Ca­ pitolino.

3 Otro de los templos del periodo latino de la Repúbli­

ca fue, también según versión de Tito Livio, el dedicado a Apolo en el campo de Marte, en el —433, con posterioridad, por tanto, a las Doce Tablas.

4 De después de las Doce Tablas data el muro llamado

Serviano, del —378. La tradición atribuía a Servio Julio, el pe­

núltimo rey etrusco, la construcción de un gran recinto murado cuyo perímetro comprendía la zona de los montes Quirinal, Vi-

minal, Esquilino, Celio, Aventino, Palatino y Capitolio y ence­ rraba una superficie de 426 Hectáreas.

5 Sin embargo hoy se reconoce que el supuesto recinto

serviano no pudo ser murado, en la época de la monarquía

etrusca, sino solo con posterioridad a la invasión de Roma por los galos ocurrida en el —390.

6 Restos del muro llamado Serviano se mantienen toda­

vía en pie hoy en la propia ciudad de Roma, junto a la moderna estación Términi.

7 Los sillares de esta construcción son paralelepípedos de

una altura de 0,60 m. y de una anchura menor; su longitud no

es uniforme. Están dispuestos en hiladas no siempre regulares; las filas son alternantes, una a soga y otra a tizón.

8 El hecho de haber sido atribuido este muro al rey

etrusco Servio Tulio es una manifestación más de estos dos obs-

-8 6 -

31

Muro

Serviano

táculos que se interponen, en el conocimiento de la verdadera

historia de Roma: la tendencia a la concentración histórica y la tendencia a la magnificación y anticipación de los orígenes.

9 En efecto, hay en los analistas y, por consecuencia, en

los primeros historiógrafos romanos un afán por agrupar alrede­ dor de un individuo destacado una serie de diferentes hechos

que no desdigan del carácter atribuido al personaje; eso junto con el prurito de remontar ciertos acontecimientos al pasado

más remoto posible, a fin de presentarles bajo el más venerable de los aspectos.

10 A Servio Tulio se le ha considerado como prototipo

de honorabilidad —naturalmente más digno que su sucesor Tar- quino el Soberbio con el que cae la monarquía etrusca—, Y por eso le han sido atribuidos muchos hechos tan dignos y avanza­ dos para su tiempo como la acuñación de la moneda; la distribu­ ción de la población en cinco clases según su grado de riqueza —lo que conllevaba la consiguiente realización de un cuidadoso censo—; la organización, sobre esta base de riqueza censada, del ejército —integrado por 193 centurias—y del comicio —la asam­ blea del pueblo—; y, no hay que extrañarse de ello, la construc­ ción de este muro.

31.02,—Artes figurativas.—En el primer periodo de la Re­ pública los romanos eran esencialmente agricultores. Sin embar­ go, a juzgar por la tradición cultural anterior y por las mismas obras de reconstrucción y mejora de la ciudad tras la invasión de los galos, Roma debió contar en esa época con artesanos de pro­ fesión: decoradores de templos, fabricantes de útiles de guerra, artífices del metal, moldeadores de vasijas y objetos de barro.

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32/

LENGUA Y LITERATURA

EN EL PERIODO LATINO

32.01.— Lengua.— El latin es la lengua de los habitantes del Latium, la llanura de junto al Tiber, en la Italia Central. El latin pertenece al grupo de las lenguas itálicas.

1 Al grupo de las lenguas itálicas, aparte del latin, perte­

necen el oseo y el umbro. A la rama osco-umbra del itálico per­ tenecía el lenguaje de los samnitas, que habitaron en la región montañosa del Samnium. Bos, buey; lupus, lobo; famel, casa; son ejemplos de vocablos osco-umbros.

2 Las lenguas itálicas —latin y osco-umbro—pertenecen

a la familia de lenguas de origen común que se designa con el

nombre de indoeuropeo. La sociedad indoeuropea, de carácter agropecuario, ocupaba desde fines del Neolítico el Sureste de Europa y el Oeste de Asia.

3 El latin se enriqueció con palabras procedentes del

etrusco, la lengua que hablaban los habitantes del Etruria, cuyo origen se desconoce y que, desde luego, no tiene conexión con el tronco de las lenguas procedentes del indoeuropeo. Histrio, comediante; persona, máscara teatral; son ejemplos de vocablos etruscos.

4 El latin también recibió palabras procedentes del len­

guaje de los galos o celtas; Sagum, sayo; currus, carro; son ejem­ plos de vocablos celtas.

5 La lengua latina es la creación de un pueblo práctico

y poco especulativo.

tin posee una fuerte originalidad. De todas las lenguas itálicas fue el latin la única que llegó a crear una literatura.

Del grupo de lenguas indoeuropeas el la­

32.02,—Literatura.—En el Foro, debajo de un pavimento de mármol negro —el llamado lapis niger— hay una misteriosa construcción subterránea que alguna vez se tuvo por la tumba de Rómulo. Junto a este monumento funerario se halla un frag­ mento de una columna cónica de toba, un cipo mutilado. En es­ te cipo hay una inscripción del más antiguo latin.

1

Sólo

algunas

palabras

de

esta inscripción

resulta

comprensibles. Entre ellas está la palabra RECEI, que tal vez se refiera al jefe de los sacrificios —Rex sacrorum—; de ser así, la

inscripción dataría de la primera mitad del S. V.(—509/) cuando ya se había producido la caída de la monarquía. Antes de la in­ troducción del signo G en el alfabeto latino se empleó en Roma el signo C con sonido de gutural sonora. De modo que la palabra RECEI equivale, en la grafía posterior, a REGEI; o aún a REGI, para el rey.

2 Una de las primeras manifestaciones de la lengua lati­

na hablada fueron los cantos fescenninos de los que tenemos no­

ticias por escritores de épocas posteriores.

3 Fescennium era una ciudad etrusca. Los cantos fes­

cenninos eran unos cantos licenciosos que se decían en las bo­

das, en la pompa del triunfo —esto es, en la marcha triunfal de un jefe militar seguido por sus soldados—, y, tal vez, en las fies­ tas populares como las de la recolección de la cosecha.

4 La más antigua obra literaria de la prosa latina la

constituyen las Doce Tablas (-450). Las disposiciones jurídicas que se contienen en las Doce Tablas están expresadas de modo tajante, rígido y sin matices, con una balbuciente sintaxis.

5 Es característico de las Doce Tablas el comienzo de la

(5.4);

si pater filium ter du [ vit ] (4.2). Se utilizan frecuentemente las

antítesis, es decir las contraposiciones de términos; y las anáfo­ ras, es decir repeticiones de la misma palabra en sucesivos miem­ bros de la frase: adsiduo vindex adsiduus esto; proletario [ iam civi ] quis volet vindex esto —de un terrateniente sea garante en juicio un terrateniente; de un proletario sea garante en juicio cualquiera—.

frase con una oración condicional: sí intestato moritur

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33/

RELIGION, PENSAMIENTO Y COSTUMBRES

EN EL PERIODO LATINO

33.01,—Religión.—Los romanos procuraban asegurarse la protección de los dioses mediante las correspondientes prácticas rituales, escrupulosamente observadas: un defecto, un fallo en la forma estrictamente prevista de la manifestación religiosa podía acarrear la pérdida de sus efectos. Los dioses recibían el culto debido como quien recibe el cumplimiento de un estricto conve­ nio.

1 Las ceremonias del culto podían estar a cargo del jefe

de familia —sacra privata—o del jefe de la comunidad política

—sacra pública—; los oficiantes de los sacra pública eran los sa­ cerdotes agrupados en sus correspondientes colegios.

2 Los romanos antes de emprender una acción de inte­

rés público consultaban la voluntad de los dioses: para tomar

posesión de un cargo, para convocar una reunión del pueblo o del Senado, para hacer la guerra.

3 En el vuelo de los pájaros o en las entrañas de un ani­

mal sacrificado, podía estar el secreto de la voluntad divina que los sacerdotes del Estado, del grupo político, tenían que desen­ trañar.

4 El numen —la fuerza, el espíritu— de la fecundidad

agraria, no tardó en tomar forma de divinidad personificada:

la diosa Ceres, diosa de las cosechas. Se dice que en el —499, prácticamente pues al comienzo de la República, en el monte Aventino, los romanos erigieron un templo a Ceres. Las fiestas

en honor a Ceres —las

cerealia— se celebraban, según es tradi­

ción, del doce al diecinueve de Abril.

5 Hay quien defiende la idea de que el culto a Ceres era

un culto de la población plebeya', los patricios, según esta opi­ nión, adorarían al dios del cielo, Júpiter. Esta interpretación ha­

bría que

cado de la palabra plebe: multitud de gentes mezcladas residen­ tes en la ciudad de Roma, población urbana por tanto, bajo la protección de los reyes etruscos.

tomarla con reservas y hacerla compatible con el signifi­

6 Marte, el dios de la guerra, protector del ejército, ha­

bía sido curiosamente también, el dios de los campos sembra­ dos. Si Marte hubiese sido simplemente un dios guerrero, no se

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explicaría la procesión de la ambarvalia que con la participación de los sacerdotes de Marte —los arvales—se formaba en primave­ ra y recorría los campos para purificarlos y hacerlos fecundos.

7 Por otra parte era al iniciarse la primavera -originaria­

mente al comienzo del año, en Marzo—cuando empezaban las labores del campo y cuando los ejércitos marchaban al combate:

Marzo era por eso un mes campestre y guerrero. El canto de los arvales —sacerdotes de una especie de cofradía rural—se conser­ va grabado en una tabla de mármol que contiene las actas de es­ te colegio de sacerdotes correspondientes al año 218 de nuestra era.

8 Aparte del templo dedicado a Ceres (—499), la tradi­

ción también situa en el periodo latino de la República, ya a su final, el levantamiento de un templo de la Concordia (—367), con motivo, se dice, de la reconciliación entre patricios y plebe­ yos.

33.02.—Pensamiento y costumbres.—En el primer periodo de la República el pensamiento y las costumbres de Roma son los propios de una poco desarrollada sociedad agraria en la que perviven el pensamiento mágico y el ritualismo.

1

Hay un precepto de las Doce Tablas que comienza ”

(Doce Tablas, 8.1 ). Pudiera

tratarse de una prohibición de los cantos llamados fescenninos, cantos obscenos, de carácter semireligioso, con los que se trata­

ba de ahuyentar la mala suerte. De ellos dirá Horacio, en tiem­ pos de Augusto: “estas sencillas fiestas de la aldea / nacer los versos fescenninos vieron / en los cuales honrados labradores / alternaban en rústicos denuestos”.

“qui malum carmen incantassit

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34/

ARQUITECTURA Y ARTES FIGURATIVAS

EN EL PERIODO ITALICO

En el período itálico se realizan importantes obras de inge­ niería; los romanos, que habían aprendido de los etruscos la construcción del arco y la bóveda, acertarán a utilizarlos plena­ mente, para la construcción de vías y acueductos. A consecuen­ cia de la expansión territorial por el centro y sur de Italia, los romanos conocen nuevos vasos de cerámica y objetos cincelados en bronce.

34.01.—Arquitectura.— Uno de los primeros hechos signi­

ficativos y curiosos relacionado con las obras públicas se produ­

la guerra latina tras la batalla de Antium

(—338). Se trata de la colocación en la tribuna de los oradores,

del Foro, de los restos de espolones —en latin rostra—de las na­ ves ganadas al enemigo para conmemorar la victoria.

1 A Apio Claudio, el célebre censor -(—312), se le han

atribuido numerosos, e importantes hechos de muy diversa sig­ nificación.

2 Aparte de su labor como político, como gramático, y

aún como moralista —se dice que escribió una serie de senten­ cias morales en versos saturnios—, Apio Claudio puede pasar a la Historia también como promotor de dos señaladísimas construc­ ciones públicas.

3 Siendo Censor Apio Claudio se empezó a construir la

famosísima Vía Apia que partiendo de Roma iba a extenderse, atravesando el Lacio —y superando la zona de las lagunas ponti- nas—hasta el Tirreno, hasta el puerto de Terracina o Anxur. Ha­ bía de seguir luego hacia Capua en la Campania y continuar al fin por todo el Sur de la península.

ce en la época de

4 La Vía Apia se diferencia de las más antiguas y menos

consistentes vías latinas, en que en su construcción se empleó —por primera vez—el mortero, una mezcla de arena y cal.

5 De cuatro capas, superpuestas, constarán a partir de

entonces las principales vías romanas: la primera, de grandes piedras estaba destinada a la desecación del terreno; la última podía servir de soporte a un enlosado. El enlosado de la Vía Apia —a base de piedras semirregulares de basalto—, que toda-

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vía, en parte, se conserva se fue haciendo poco a poco; a Terra- cina llegó ya en la época del Principado.

6 Además de la Vía Apia también debe su nombre y su

creación a Apio, la llamada Aqua Apia: un acueducto que partía de una fuente, al norte de Roma, próxima al rio Annio —afluen­

te del Tiber—y recorría más de 16 Km hasta llegar a la ciudad.

7 La Aqua Apia era una conducción subterránea en casi

todo su recorrido; salía a la luz poco antes de su entrada en Ro­ ma: al atravesar —sobre la correspondiente serie de arcos—la de­ presión existente entre los montes Celio y Aventino, a la altura de la llamada puerta Capena.

34.02.—Artes figurativas.— A mediados del siglo V. en la Magna Grecia se comenzaron a fabricar vasos de cerámica pinta­

dos semejantes a los que se pintaban en Atica, el territorio de la ciudad de Atenas. Falería, no lejos de Veyes —en lo que fue te­

rritorio etrusco— es

rámica: su influjo se extenderá por el centro y sur de la península.

un importante centro de producción de ce­

1 Durante el período itálico adquiere singular importan­

cia en el Lacio, y más concretamente en la ciudad de Preneste, la fabricación de recipientes cilindricos de bronce, de cistas, des­ tinadas a guardar joyas y adornos.

2 Entre las cajas metálicas encontradas en las tumbas de

Preneste sobresale la famosa cista Ficoroni. Se trata de una ar­ queta cilindrica que se sustenta sobre tres pies simulados de león y cubierta por una tapadera que remata en tres figurillas. Lleva la siguiente inscripción: “Dindia Macolnia fileai dedit. No­

vios Plantíos med Romai fecit”.

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35/

LENGUA Y LITERATURA

EN EL PERIODO ITALICO.

paso del

sonido S, al sonido R entre dos vocales, fenómeno que se desig­ na con el nombre de rotacismo. Por rotacismo Numasius se

convirtió en Numerius.

1 A Apio Claudio se atribuye también la introducción

de la letra G en el alfabeto romano. Antes de la introducción de la letra G en su alfabeto los romanos escribían Caius y leían Ga- ius: no diferenciaban los sonidos de la gutural sorda C y la gutu- , ral sonora G.

35.01.— Lengua.—A Apio Claudio se atribuye el