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Historia del futbol

La historia moderna del deporte más popular del planeta abarca más de 100 años de existencia.
Comenzó en el 1863, cuando en Inglaterra se separaron los caminos del "rugby-football" (rugby) y
del "association football" (fútbol),
fundándose la asociación más antigua del
mundo: la "Football Association"
(Asociación de Fútbol de Inglaterra), el
primer órgano gubernativo del deporte.

Ambos tipos de juego tiene la misma raíz y


un árbol genealógico de muy vasta
ramificación. Una profunda y minuciosa
investigación ha dado con una media
docena de diferentes juegos en los cuales hay aspectos que remiten el origen y desarrollo histórico
del fútbol. Evidentemente, a pesar de las deducciones que se hagan, dos cosas son claras: primero,
que el balón se jugaba con el pie desde hacía miles de años y, segundo, que no existe ningún
motivo para considerar el juego con el pie como una forma secundaria degenerada del juego
"natural" con la mano.

Todo lo contrario: aparte de la necesidad de tener que luchar con todo el cuerpo por el balón en
un gran tumulto (empleando también las piernas y los pies), generalmente sin reglas, parece que,
desde sus comienzos, se consideraba esta actividad como extremamente difícil y, por lo tanto,
dominar el balón con el pie generaba admiración. La forma más antigua del juego, de la que se
tenga ciencia cierta, es un manual de ejercicios militares que remonta a la China de la dinastía de
Han, en los siglos II y III AC.

Pasos de gimnasia

1. El balancín

El trabajo empleado por la musculatura del core en este ejercicio será fundamental. Para
ejecutarlo correctamente sigue los siguientes pasos:

Túmbate en el suelo mirando hacia arriba con las piernas estiradas.

Seguidamente, estira los codos hacia arriba y realiza una pequeña flexión torácica (abdominal).

Desde esa posición desplaza el peso de tu cuerpo hacia adelante y hacia atrás manteniendo el
abdomen rígido.

2-3 series de 15-20 segundos será suficiente.


2. El pino

Si realmente quieres un ejercicio en el que necesites activar la musculatura toraco-lumbar, el pino


es el ejercicio ideal. Mediante una correcta técnica, progresión y repetición conseguirás
beneficiarte de este ejercicio.

Colócate de pie y estira los brazos hacia arriba.

Realiza un movimiento hacia atrás con tu cuerpo para después avanzar con un pie adelante y el
resto de tu cuerpo.

Flexiona el tronco poco a poco con la ayuda de tu propia inercia y apoya las manos en el suelo.

Seguidamente debes elevar los pies hasta quedarte invertido con las piernas estiradas. La clave
será controlar la fuerza y la inercia que ejerces para quedarte en el medio.

Un truco es empezar realizando el ejercicio junto a una pared de modo que puedas apoyar los pies
sobre ella cuando estés invertido.

3. Andar haciendo el pino

Una vez sepas como realizar el ejercicio anterior correctamente, ir un paso mas allá será realizar el
ejercicio con desplazamiento siguiendo los pasos anteriores y añadiendo los siguientes:

Una vez hayas conseguido realizar el pino y estar estable y con las piernas estiradas deberás
desplazar una mano hacia adelante tratando de avanzar.

Será importante que realices el ejercicio no demasiado lento pero si de forma controlada.

Puedes realizar el ejercicio cerca de una pared y empezar progresando adelante atrás para tener
contacto con la pared e ir mejorando poco a poco.

4. Voltereta hacia adelante agrupada

¿Quién no ha hecho este ejercicio alguna vez? Este ejercicio dinámico será beneficioso a la hora de
mejorar la musculatura y la conciencia de la posición corporal.

Desde la posición de rodillas mantén tus piernas juntas.

Estira los brazos hacia adelante apoyándolos en el suelo y realiza un movimiento de atrás hacia
adelante.

Flexiona el cuello y agrupa tu cuerpo rodando hacia adelante.

Puedes finalizar el movimiento poniéndote de pie.

Algunas variantes pueden ser ponerse de pie con una pierna, o realizar la voltereta desde cuclillas
o de pie.
5. Voltereta lateral

Este ejercicio puede ser realmente divertido para realizarlo no solo en un gimnasio, sino también
al aire libre. Para ejecutarlo correctamente:

Posiciona tu cuerpo de lado con las piernas ligeramente abiertas.

Desplaza tu peso hacia un lado y seguidamente hacia el otro manteniendo los brazos hacia arriba.

Inclina tu tronco a un lado y apoya las manos en el suelo para desplazarte hacia el lado contrario
apoyando en el suelo con la otra pierna.

Mantener las piernas estiradas será fundamental.

6. Voltereta lateral con salto

Este ejercicio es similar al ejercicio anterior pero en este caso se incluye una variante:

Realiza los mismos pasos que en la voltereta lateral inclinando el cuerpo hacia un lado y apoyando
con una mano el suelo.

En este caso, una vez apoyes la segunda mano en el suelo, trata de impulsarte presionando el
suelo para con la inercia del movimiento realices un salto invertido.

Recepciona el suelo con los pies juntos y flexionando las rodillas.

7. Anillas de gimnasia invertidas

Para este ejercicio, que hoy en día se incluye en la modalidad de Crossfit, será necesario tener
cautela y progresar poco a poco ya que requiere técnica y fuerza para no lesionarse los hombros.

Comienza agarrando las anillas de modo que tus brazos queden estirados.

Seguidamente mueve tu cuerpo de adelante a atrás hasta que poco a poco vayas invirtiendo tu
cuerpo.

Mantén tus brazos estirados y al llegar a la posición invertida controla la posición.

Vuelve a la posición inicial lentamente.

8. Balanceo en anillas

El balanceo en anillas es un ejercicio que requiere progresión debido al medio inestable. No


olvides que nuestra articulación del hombro es muy inestable con lo que añadiendo mas
inestabilidad podría ser un movimiento con riesgo de lesión. Para evitar esto realiza el ejercicio
con una buena técnica siguiendo estos pasos:

Agarra los aros y mantén tus brazos estirados.


Desde la posición anterior mantén las piernas estiradas y juntas.

Ahora, comienza a balancear tu cuerpo de atrás adelante cogiendo inercia.

Durante el movimiento, controla la hiperextensión lumbar.

9. Balanceo en barra

Mediante el balanceo en barra lo que se consigue es mayor estabilidad en el hombro por lo que el
ejercicio se puede centrar más en el control y el trabajo de los abdominales. No obstante existen
algunas diferencias:

Agarra la barra con las manos y mantén los brazos estirados.

Con las piernas estiradas y juntas ahora la principal diferencia es que la palma de tus manos debe
agarrar fuerte la barra para no resbalarse. Para ello rodea la barra con el pulgar.

Finalmente, comienza a balancear tu cuerpo de atrás adelante.