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Adrenocromo

La élite Illuminati tiene predilección al poder, al dinero y a controlar a la humanidad. Incluso


a manipular la energía global en rituales que son disfrazados de eventos socio-culturales o
deportivos. Pero quizás aún no sepas qué es lo que más desean. Conozcamos un poco más
sobre el Adrenocromo.

Desde tiempos antiguos, la sangre humana ha sido el elixir de los dioses, el fruto sagrado. Las
grandes realezas y las más poderosas élites han perseguido la sangre desde que se fundaron,
como patrón establecido que conecta con lo antiguo, con los chamanes, los sacrificios, o lo
divino. Pero esta sangre debe llevar un proceso muy específico para que adquiera una
propiedad especial que la hace única y deseada por quienes han probado sus efectos.

En el siglo XVII d.C., la reina de Hungría Elizabeth Bathory, popularmente bautizada como La
Condesa Sangrienta, realizaba muchas misas y ceremonias ritualistas con muchas de sus
sirvientas más jóvenes, donde extraía la sangre de las infantas para beberla después. En
aquellos tiempos, los niños y las niñas trabajaban desde temprana edad, y dada su posición
monárquica, siempre tuvo sirvientas jóvenes para llevar a cabo su macabro ritmo de vida.

Este es uno de los muchos ejemplos que nos llevan a la conclusión de que la élite ha seguido
respetando y practicando muchos de los rituales antiguos, sobre todo los masónicos y los
involucrados con la monarquía y no necesariamente con la Iglesia Católica. Pero, como decía
antes, la sangre debe ser adquirida y extraída de un modo muy específico y concreto, para así
poder conseguir este ingrediente que la hace tan especial.

Los humanos producimos una hormona llamada adrenalina, que segregamos cuando entramos
en una situación de éxtasis, pánico y emociones extremas. Bien, esta hormona es también la
que causa un aumento de energía (y, por lo tanto, de fuerza) y que nos ayuda a poder resolver
este tipo de situaciones asociadas al instinto de supervivencia. Y es la sangre dopada con
adrenalina, la que ellos consumen. Pero el modo de conseguirla, es del todo espeluznante.

Si bien es sabido que. en la historia antigua, los sacrificios han sido parte fundamentalista en
muchas culturas (incluso la Biblia) para satisfacer a Dios o a los dioses, también es cierto que
desde que se ofrecen sacrificios a los dioses, se opera del modo más atroz y estresante posible,
para conseguir segregar la hormona que hace tan exclusiva a nuestra sangre. El modo de
complacer a Dios no se daba sólo en el sacrificio en sí, sino en el éxtasis previo que se llevaba a
cabo para conseguir el ingrediente secreto.

Está documentado cómo muchas culturas como las de Centroamérica, llegaban a cabo rituales
de tal intensidad que provocaban la histeria colectiva, alucinaciones (a veces ayudadas por el
consumo de ciertas sustancias tóxicas naturales), que no sólo hacían brotar la adrenalina de la
víctima que iba a ser sacrificada, sino del conjunto de miembros que conforman la comunidad.
La segregación sin precedentes de dicha hormona, hacía que los estados de euforia
prolongados incrementaran sus sentidos, creyendo así que se comunicaban directamente con
los dioses.

Sin embargo, era la sangre dopada con adrenalina, el adrenocromo, lo que lo provocaba. El
adrenocromo es una sustancia producida de manera natural por el propio organismo humano
cuando la adrenalina se oxida. Esta sustancia es conocida por causar experiencias
extrasensoriales, alucinaciones, y otros síntomas. La élite la adquiere causando el pánico
absoluto y estrés extremo en la víctima, para que, cuando sea sacrificada, la sangre conlleve
dicho químico. Una sola persona sólo produce 10 cm cúbicos en esa situación.

Los textos antiguos recogían detalles de cómo había que llevar a cabo los sacrificios para que
los dioses estuvieran satisfechos. Y los masones y actuales miembros de estas sectas
poderosas que popularmente llamamos Illuminati, son herederos de estas prácticas. Muchos
habrán oído que una vez al año, el Bohemiam Group, un club selecto de grandes empresarios y
banqueros, entre otros, se reúne para llevar a cabo un sacrificio humano tras una ceremonia
ritualista.

Estas élites son recolectoras de muchas prácticas antiguas, conocimientos y secretos al gran
público, que siempre fueron compartidas a Petite Comité, y han ido compartiéndolas durante
generaciones, en todo tipo de sociedades secretas, como es la que actualmente controla el 1%
de la riqueza mundial y que, por tanto, nos domina y nos controla. Muchos afirman haber sido
testigos de dichas ceremonias y atestiguan que, a día de hoy, en pleno siglo XXI, se sigue
torturando y sacrificando a personas inocentes para satisfacer su sed, y la de sus deidades.