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Modelos de belleza hoy

Entre muchas cosas que nos dejaron los griegos, los mitos a mí me resultan muy

interesantes e ilustrativos para la mayoría de las situaciones que quiero exponer.

Cuando me invitaron a escribir sobre la belleza hoy, me acordé de un Mito muy importante

para el Psicoanálisis. El mito de Narciso:

En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su gran belleza. Las doncellas se

enamoraban de Narciso a causa de su hermosura, pero él las rechazaba. Entre las jóvenes que

sufrían por su amor estaba la ninfa Eco, que por estar enojada con la diosa Hera había sido

condenada a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. (De ahí viene el Eco). Esta

doncella, Eco, por esta dificultad que tenía para hablar, fue incapaz de hablarle a Narciso de su

amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, Eco salió de entre los árboles con

los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada,

se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz. Para castigar a Narciso,

Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en el

agua. Absorbido en la contemplación de su propia imagen, incapaz de apartarse de su imagen,

acabó arrojándose a las aguas. Y murió ahogado. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció

una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Narciso, hermoso y joven, seduce con su sola presencia, a hombres y mujeres, dándose el lujo de

rechazarlos. Este es un deseo de muchas criaturas humanas: Juventud y belleza.

La realidad cotidiana nos condena a la envidia de tales atributos vista en otros, sufriendo su falta, por no

haber obtenido, o haber perdido, el poder de seducción. Hay muchos que quisieran estar en el lugar de

Narciso y darse el lujo de rechazar tanto reconocimiento recibido.

La gratificación narcisista, el reconocimiento del otro, muchas veces calma la ansiedad a la que

nos condena la existencia: el temor de ser un objeto inútil, despreciable, descartable.


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Anhelamos el reconocimiento (ser aceptados, valorados y queridos) por los miembros de diversos grupos

de pertenencia. Tal necesidad, no desaparece nunca, pero sufre ciertas vicisitudes que pueden ser

consideradas algunas como comunes, otras como patológicas. El sujeto capitalista (como Melman lo

llama) corre sin cesar detrás de este reconocimiento, expuesto a todos los avatares, incluso con el riesgo

de arruinarse, enfermar o morir.

Me gustaría poder delinear algunas cuestiones sobre la belleza, la fealdad, los diferentes modelos

y muchas veces, la alienación a ciertos patrones de belleza. Porque el sujeto está puesto en una posición

de sumisión involuntaria con respecto a lo que actúa perfectamente hipnótico, dice Melman. Y agrega,

que es una verdadera amenaza, en la medida en que la manipulación de masa, de las masas, antes

reservada a los países dictatoriales, es ahora también el patrimonio de las democracias. Se encuentran

en el mercado, bajo una cobertura de información, elementos que, indirectamente, influyen en la

identificación del receptor. La naturaleza del mensaje vehiculiza con él una identificación que el receptor

sostiene sin saberlo. Considerando; como dice Melman que hoy estamos frente a una crisis de puntos de

referencia.

La belleza, hoy. De qué hoy estamos hablando?

Melman, en El hombre sin gravedad nos propone pensar un hoy “caracterizado por la violencia,

tanto en la escuela como en la calle, una nueva actitud ante la muerte, la demanda transexual, los

avatares de los derechos de los niños, las adicciones de todo tipo, las emergencias de síntomas inéditos

(anorexia masculina, niños hiperactivos), el peso de lo mediático, la inflación de la imagen, la alienación

en lo virtual, etc.”

Cómo pensar lo bello en un mundo, o por qué no en una ciudad con estas características?

Que quiere decir belleza? Bello?

Bello es un adjetivo que usamos para calificar una cosa o persona que nos gusta.

No podemos partir de una idea preconcebida de belleza sino que debemos ir examinando las

cosas o personas que los seres humanos han considerado (a lo largo de milenios) como bellas.
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Por ejemplo: hubo momentos en la historia donde la belleza estaba conjugada en el arte y

hubo otros momentos donde lo bello se acentuaba en la naturaleza: un hermoso claro de luna, un

bello atardecer.

Dice Umberto Eco, en su libro Historia de la Belleza: “La belleza nunca ha sido algo

absoluto e inmutable; sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el

país; y esto es aplicable no solo a la belleza física (del hombre, de la mujer, del paisaje), sino

también a la belleza de Dios, de los santos o de las ideas”.

Y en esto de hacer historia sobre la belleza, ya los griegos buscaban una belleza ideal,

armonizando cuerpo y alma. Para Platón es la armonía y proporción de las partes.

Ya los griegos se daban cuenta de que si hablamos de lo bello, lo proporcionado, la

armonía; también tenemos que hablar del caos, la desproporción, lo feo.

Cómo lo bello puede llegar a ser siniestro, feo, desagradable?

Cómo lo armónico y proporcionado hoy se presenta como un sistema que nos esclaviza?

Nos hemos vueltos esclavos de la belleza y queremos sentirnos bellos.

Hablo de las largas horas en el gimnasio, con el anhelo de tener un cuerpo envidiable,

aunque muchos ahora optan por cirugías e inyecciones para mejorar su aspecto, algo que no

hubiera podido haber hecho Venus que en su época era una diosa pero que si estuviera en nuestro

siglo sería probablemente una obesa (exagerando). En una sociedad como la actual en la que hay

crisis de valores, de ideales y de referencias que marcan nuestras vidas, el culto al cuerpo, a su

imagen, a su cuidado, han venido a suplir estas carencias, confundiéndose a menudo el cuerpo

con el sujeto, sujeto del inconsciente, sujeto del deseo.

Hoy nuestras primeras entrevistas con posibles pacientes están a veces más ocupadas por el

cuerpo que por la palabra. Los antiguos y famosos síntomas conversivos, metáforas de lo

reprimido se han convertido en otras cosas, mucho más difíciles de movilizar y de conectar con la
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subjetividad. Las dietas, el gimnasio, los tratamientos corporales y las cirugías estéticas

sustituyen a la palabra.

Entonces, tratamientos, cirugías, actividad física, medicaciones, dietas, etc., etc., etc.

Todos estos avatares sin ninguna garantía. Someterse a todo el circuito actual que llevaría a

una eterna juventud, delgadez y perfección no incluye ningún aval que cumpla mágicamente con

estos intereses. Dice Melman: “Lo que hoy está a cargo del sujeto es la carrera por el goce.

Condenado a la juventud perpetua.”

Es más, se pueden ver por televisión, por you tube, en revistas y hasta por las calles de esta

ciudad, pequeños monstruos…bocas deformes, picaduras de abeja, caricaturas de la barbie, del

Kent, seres andróginos, con características tanto femeninas como masculinas, yo no sé si me

animo a llamarlos sujetos… Incluso, como dice Melman en Observaciones sobre la anorexia,

también podemos ver mujercitas que rechazan los signos externos de la feminidad y si los

aceptan, es, para funcionar en el registro de la belleza sublime, desencarnada, fuera del sexo.

A veces suceden cosas inesperadas en esas cirugías, en esos tratamientos. Podemos

preguntarnos si será tan paradójico que la búsqueda de la belleza lleve a la muerte. El deseo de lo

bello, a veces, puede ser mortífero.

Me pregunto si no corremos el mismo riesgo que Narciso, ahogarnos, esta vez en botox,

probablemente.