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Lectura.

La trazabilidad en la cadena de suministro

Conocer todos los pasos que ha seguido un producto desde que salió de la fábrica hasta que llegó al consumidor final es
de vital importancia en la gestión logística. A esta información sobre la cadena de suministro, es a lo que hace referencia
el concepto de trazabilidad.

La trazabilidad adquiere una especial relevancia en la industria alimentaria, como medio de garantizar que los alimentos
llegan al consumidor en perfecto estado. También es un instrumento imprescindible para retirar del mercado los
productos con algún defecto de fabricación.

Ya hemos visto la importancia de la trazabilidad, pero, ¿qué quiere decir exactamente esta palabra? Existen muchas
definiciones, pero casi todas ellas coinciden en que la trazabilidad es el conjunto de procesos preestablecidos, que
permiten conocer la ubicación y trayectoria de un producto en un momento dado, a lo largo de la cadena de suministro.
Esto quiere decir que, si en un producto determinado se han establecido normas para asegurar la trazabilidad, se podrá:

Determinar las materias primas con las que fue fabricado, así como los procesos que han sufrido estas materias primas
hasta convertirse en el producto final.

Determinar los destinos donde se han enviado los productos fabricados hasta que han llegado al consumidor.

La trazabilidad debe ser considerada en la cadena de suministro global, y su clave principal es la información, y para ello
es fundamental que todos los agentes implicados en la cadena logística:

Registren la información sobre los lotes de productos o materias primas. Esta información se refiere a la identificación de
las mercancías recibidas, tales como código EAN, fecha de recepción, fechas de caducidad, número de lote, etc. La
traducción de esta información en un código de barras facilita mucho su lectura y almacenamiento.

Transmitan la información al siguiente intermediario en la cadena logística.

Para asegurar la trazabilidad en el sector alimentario, el Reglamento Comunitario 178/2002, que entró en vigor el 1 de
enero de 2005, establece que deberá asegurarse la trazabilidad de los alimentos, los piensos, los animales destinados a la
producción de alimentos y de cualquier otra sustancia destinada a ser incorporada en un alimento o un pienso, en todas
las etapas de la producción, la transformación y la distribución. Esto supone que los explotadores de esta clase de negocios
deberán poder identificar a cualquier persona que le haya suministrado productos asociados a su negocio.