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Cantando de todo corazón

Serie: Recordando a Miriam


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Annamarie Sauter: Cuando te reúnes con otros creyentes para adorar a Dios, ¿Le
adoras de todo corazón?
Nancy Demoss de Wolgemuth: Te imaginas cómo sería diferente la alabanza en
nuestras iglesias si cantáramos y adoráramos en espíritu y en verdad, conscientes de
lo que Dios ha hecho por nosotras y en nosotras y a través de nosotras por el poder
de la cruz, el poder del evangelio, las grandes nuevas de la salvación de Dios?
Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de
Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.
A lo largo de los últimos programas hemos estado estudiando la vida de Miriam, una
influyente adoradora de Dios. Hoy veremos su cántico, al Nancy continuar con la
serie, Recordando a Miriam.
Nancy: El Señor no me ha bendecido con una gran voz para cantar. Alguien me dijo
algo hace poco: «Entiendo que tienes un título en interpretación de piano, alguna vez
tocas el piano?» Yo respondí: «Bueno, me encantaría, pero no tengo muchas
oportunidades de hacerlo con mi agenda».
Luego me preguntaron: «¿Cantas?» Yo les dije, no y cuando dije no, luego agregue,
«bueno, lo hago para el Señor». Yo canto para el Señor, y se supone que cada una de
nosotras también lo haga.
Dos de las mayores experiencias de adoración en mi vida han ocurrido en lugares
que no esperaba. Una fue en una prisión y la otra en una iglesia en el centro de una
ciudad.
En ambos casos había personas que habían pasado por muchas cosas en sus vidas,
tenían muchos asuntos en sus vidas, muchos bultos del pasado; habían pasado por
muchas experiencias en sus vidas antes de conocer a Cristo.
Una de estas experiencias fue en la prisión para mujeres McPhearson en Arkansas;
la otra fue en el Tabernáculo de Brooklyn en Brooklyn, New York, donde puedes
escuchar al coro del Tabernáculo de Brooklyn.
Me encanta escuchar al coro, pero lo que realmente más me gusta es escuchar a la
congregación cantar. Hay muchas personas en esa iglesia, y muchas personas en la
prisión para mujeres, que saben lo que es no tener un canción que cantar.
Tienen historias de sus caídas; historias de quebrantamiento y de desobediencia a
Dios; cuentan de cómo Dios les ha rescatado y les ha concedido fe y arrepentimiento
y les ha llevado del reino de las tinieblas al reino de la luz y les ha dado vida. Hay
una especie de respuesta de lo más profundo de su ser, de sus entrañas, a la
redención de Dios en sus vidas; y ellos cantan en ambos lugares, realmente
entendiendo el significado de ello, ¡no hay nada aburrido o monótono en su
canto!
Cuando estuve en el Tabernáculo de Brooklyn, y he estado ahí algunas veces, y
cuando esa congregación canta, es como el sonido de un tren de carga retumbando
en el lugar. Lo que quiero decir es que hay un derramamiento de la gracia de
Dios y la misericordia y el amor por Cristo y la adoración a Él, que proviene de
las personas en esa congregación.
Ellos poseen algo sobre lo que deben cantar, y ellos lo saben. No han olvidado el
por qué están cantando, y ocurre lo mismo con las mujeres de la prisión. Ellas
cantan como si realmente creyeran lo que están cantando. Yo he sido tocada por
estas experiencias.
En cierto sentido, me siento de la misma manera cuando voy a Éxodo capítulo 15, el
lugar donde vemos a Moisés y a Miriam; el relato que hemos estado viendo, donde
vemos a Moisés y Miriam dirigiendo al pueblo de Dios en el canto al Señor, un
canto de celebración y redención. De hecho, este es el primer canto registrado en la
Biblia. Es el canto de aquellos que han sido redimidos de la esclavitud.
Recuerda cómo Moisés y el pueblo de Israel cantaron este cántico al Señor cuando
cruzaron el Mar Rojo, cuando vieron hacia atrás cómo era destruido el ejército
egipcio, y se dieron cuenta del hecho de que la nación de Israel era libre. Ellos
dijeron: «Canto al SEÑOR porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su
jinete ha arrojado al mar» (v. 1). Esto está hablando, claro está, de los carruajes
egipcios que fueron hundidos en el mar.
Luego tenemos en el versículo 20, el pasaje que hemos estado viendo.
«Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó en su mano el pandero, y todas las
mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.
Y Miriam les respondía: Cantad al SEÑOR porque ha triunfado gloriosamente; al
caballo y su jinete ha arrojado al mar» (Ex. 15:20-21).
Miriam es la primera cantante femenina que conocemos en la Biblia. Como hemos
mencionado antes, este fue un himno espontáneo, no ensayado y sin
restricciones, un acto de adoración, un culto de adoración que fluía de corazones
que estaban asombrados con lo que Dios había hecho, corazones que estaban
emocionados de haber sido liberados tras generaciones de esclavitud.
Mientras medito sobre esto, yo pienso en mi papá, Art DeMoss, quien ha estado con
el Señor por más de 30 años. Él fue un hombre que hasta la década de sus veinte
años no caminó con el Señor, no conoció al Señor hasta sus veinte años. Durante ese
tiempo él hizo muchas malas elecciones. Él era un hijo pródigo, el tipo de hijo por el
cual una madre llora y ora.
Sobrenaturalmente, Dios atrajo su corazón justo a un lugar donde el evangelio
estaba siendo predicado, le dio arrepentimiento y fe, lo salvó y transformó su vida.
Fue una conversión dramática, pero mi papá tenía una terrible voz para cantar.
Ahora bien, la mía no es buena, pero la de él era terrible.
Pero él no parecía darse cuenta o que le importara que su voz fuera terrible, y
cuando era tiempo de cantar en la iglesia, él cantaba. Quiero decir, él realmente
cantaba, porque él nunca olvidó la maravilla de que Dios lo había salvado.
Y yo aun lo recuerdo, (algunas de ustedes me han escuchado decir esto) . . . Nuestra
familia acostumbraba a sentarse en una de las filas de enfrente en la iglesia.
Cantábamos uno de los himnos antiguos como: ¿Qué me puede dar perdón?Solo de
Jesús la sangre. Mi papá, con su horrible voz, agitando sus manos, es como si
pudiera verlo, nunca había visto a alguien hacerlo de esa forma, golpeando sus
manos y cantando (no quiero hacer una demostración, porque algunas personas
apagarían sus radios). «Solo de Jesús la sangre».
Él no tomó lecciones de canto y no creo que eso le hubiera ayudado mucho, pero
cantaba al Señor porque él era un alma que había sido liberada y estaba muy
agradecido.
Matthew Henry, en su comentario sobre este pasaje, dice: «Cuando hemos recibido
especial misericordia de Dios, deberíamos ser rápidos en retornarle nuestra
alabanza a Él».
Dios nos ha mostrado Su misericordia. Lo que debería fluir naturalmente de esto son
himnos, cantos y coros de alabanza; y en esto es que realmente consiste la
adoración.
La adoración es nuestra respuesta a la revelación de Dios sobre Sí mismo. Es
nuestra respuesta a la obra redentora de Dios. Así que la adoración es nuestra
celebración de la destrucción de nuestros enemigos y los enemigos de Dios, y
nuestra celebración de la manifestación del poder de Dios.
Ahora, este cántico de Moisés y su pueblo, seguido luego por Miriam y las mujeres,
pudo haber sido lo que nosotros llamamos un canto antifonal. Si tú has estudiado
diferentes tipos de música, sabes que algunas veces tienen dos partes de un coro, tal
vez en dos lugares diferentes del santuario, y la primera parte del coro canta una
parte y la segunda parte del coro hace un eco o canta en forma de respuesta.
Pudo haber sido que ellos hacían esto de forma repetitiva, las mujeres haciendo eco;
quizás las mujeres cantaban lo que los hombres habían cantado, o cantaban una
estrofa como respuesta a su canto; o simplemente podría haber sido que las mujeres
cantaran el coro al final del himno.
No sabemos exactamente cómo fue, pero sabemos que el canto de Miriam fue una
respuesta al canto de Moisés. Era un estribillo, por así decirlo.
La Escritura nos dice en el versículo 21 que Miriam les respondió, Miriam y las
mujeres, y luego cantaron esencialmente las mismas palabras, o muy cerca de las
mismas palabras que Moisés había cantado con el pueblo. No quiero hacer esto más
grande de lo que es, pero pienso que no es de poca importancia que Miriam, en su
canto, estaba apoyando a Moisés y la manera como él dirigía al pueblo al
cantar.
De hecho, es interesante que en algunas de las investigaciones que he hecho sobre
este pasaje, puedes encontrar a quienes usan este pasaje para decir, «Mira, las
mujeres también pueden ser líderes de alabanza en la iglesia», y ellos señalan a
Miriam.
Es interesante para mí que Miriam, lejos de ser un ícono del pensamiento feminista
o del pensamiento igualitario, en realidad es una ilustración de una mujer verdadera,
porque su adoración, su liderazgo de las mujeres es en respuesta al hombre que ya
estaba dirigiendo. Ella estaba de acuerdo con él; ella estaba afirmando el
liderazgo masculino de Moisés y haciéndose eco. Ella no estaba inventando su
propia canción.
Ahora, no estoy diciendo que está mal que las mujeres escriban sus propias
canciones. No vayamos más allá de donde las Escrituras lo hacen. Pero pienso que
es interesante que aún aquí, ella está funcionando como una persona que responde a
la iniciativa de Moisés, el líder del pueblo de Dios.
En el versículo 21 dice que Moisés dirigía al pueblo de Israel, pero el versículo 20
nos dice, ¿a quien dirigía Miriam? Ella lideraba a las mujeres. Ella tomó su
pandereta, y las mujeres la siguieron con sus panderetas, y ellas comenzaron a
danzar. Ella dirigió a las mujeres en un coro en respuesta.
Así que Miriam dirigió a las mujeres a responder, apoyar y afirmar a Moisés como
líder. Lo que ella estaba diciendo en efecto era: «Amén. Así es. Estoy de acuerdo».
Yo pienso que como mujeres, y no estamos hablando solo de música, en el curso de
nuestras vidas, uno de nuestros llamados como mujeres verdaderas es a afirmar
el liderazgo masculino piadoso y a responder a este.
¿Significa esto que nunca podremos dirigir un canto? No estoy diciendo eso. Solo
estoy diciendo que aquí tenemos un hermoso cuadro de Moisés dirigiendo al pueblo
y Miriam siguiendo su liderazgo, y luego las mujeres siguiendo detrás de ella.
Vemos el mismo concepto en Jueces capítulo 5, donde Débora y Barak, después de
vencer a los cananeos, cantan un cántico de victoria en forma de dueto. Débora ha
jugado un rol de apoyo, un rol vital en esa batalla, pero un rol de apoyo.
Así que las Escrituras dicen que Miriam tomó su pandereta, y todas las mujeres
fueron detrás de ella con sus panderetas y danzando, y Miriam les cantó o les
respondió: «Canta al Señor».
Quiero tomar unos momentos para detenerme en esa frase, «Canta al Señor». Por
cierto, permítanme decirles, alguien me dijo hace poco durante una de nuestras
sesiones, «oye, yo desearía poder aprender a estudiar la Palabra como tú lo haces».
Le dije a ella lo que les diré a ustedes: «No hay atajos».
Me siento en mi estudio por horas y horas y horas, haciendo la misma cosa que tú
puedes hacer. Ahora, yo tengo el privilegio de tener más horas para hacer eso que la
mayoría de ustedes. Pero yo tomo el pasaje y miro las palabras y digo: «¿Qué
significa esto? ¿Qué está diciendo?»
Tomo un pasaje o frase como: «Canta al Señor». Tú puedes ir
a BibleGateway.com, (hay otros programas donde puedes hacer esto también, pero
este es uno que uso bastante) en el Internet y escribir una frase como «Canta al
Señor», y te va a dar en un momento todos los lugares en las Escrituras donde esta
frase aparece. Luego tú examinas esas frases como yo lo voy a hacer en los
siguientes momentos aquí.
«Canta al Señor». ¿Qué podemos aprender sobre canta al Señor, de varias Escrituras
que hablan sobre esto? Por cierto, creo que tal vez hay catorce versículos en las
Escrituras que tienen la frase, canta al Señor.
Matthew Henry dijo: «Cantar es el lenguaje del gozo santo, así como orar es el del
deseo santo». Cuando tú tienes un deseo santo, es expresado en oración. Cuando
tienes gozo santo, es expresado en el lenguaje del canto.
¿Por qué debemos cantarle al Señor? ¿Y cuál es el tema y la sustancia sobre la que
cantamos al Señor?
Bueno, es el evangelio. Es, «la vieja, vieja historia de Jesús y Su amor». Me encanta
cantar la vieja, vieja historia de Su obra salvadora, Su triunfo sobre Sus enemigos, la
liberación de Su pueblo. Puedes ver esto en el canto de Miriam y en el canto de
Moisés aquí en Éxodo 15. «Cantad al SEÑOR porque ha triunfado gloriosamente; al
caballo y su jinete ha arrojado al mar».
El Salmo 96:2, dice, «Cantad al SEÑOR, bendecid su nombre; proclamad de día en
día las buenas nuevas de su salvación». Este es el tema de nuestro canto. El tema de
nuestro canto santo es la salvación de nuestro Señor.
Hubo un poeta irlandés en los años 1800 quien parafraseó el himno de Miriam, y
captura en una forma hermosa este cuadro de la salvación del Señor. Él escribió,
Que resuene el pandero sobre el mar oscuro de Egipto. 
Jehovah ha triunfado. Su
pueblo es libre. 
Cantad porque el orgullo del tirano ha sido quebrantado. 
Sus
carros y hombres a caballo, todos espléndidos y valientes. 
Cuán vana fue su
prisa. El Señor habló 
y los carros y los hombres a caballo fueron hundidos en las
olas. Que resuene el pandero sobre el mar oscuro de Egipto. 
Jehovah ha
triunfado. Su pueblo es libre.
 Thomas Moore (1779-1852).
Esto es sobre lo que cantamos. Tenemos diferentes cantos, himnos, coros y salmos
que podemos usar para cantar sobre esto, pero estamos contando su Salvación
mientras cantamos.
«Cantaré al SEÑOR», dice el Salmo 13:6
«porque me ha colmado de bienes».
Salmo 98:1: «Cantad al SEÑOR un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas, su
diestra y su santo brazo le han dado la victoria...»
Jeremías 20:13: «Cantad al SEÑOR, alabad al SEÑOR, porque ha librado el alma
del pobre de manos de los malvados».
Escucha, si tú eres salvo, entonces tú tienes algo por lo cual cantar. Tienes un
tema para tu adoración, un tema para tus cánticos, un tema para tu alabanza,
mientras vives un estilo de vida de adoración.
Así que, esto es lo que debemos cantar y lo que debe motivar nuestro canto…
pero, ¿quién debería cantar? Bueno, un par de versículos nos lo dirán.
Salmo 96:1 nos dice: «Cantad al Señor un cántico nuevo; cantad al Señor toda la
tierra». Se supone que toda la tierra cante al Señor, y ¿sabes que? Un día lo
hará. Gente de toda tribu y nación, personas que han venido de todos los trasfondos
que existen, gente que estaba perdida y en oscuridad ha venido a la gloriosa luz de
Cristo. Toda la tierra cantará al Señor.
Isaías 42:10: «Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad su alabanza desde los
confines de la tierra, los que descendéis al mar y cuanto hay en él, las islas y sus
moradores».
Me gusta ir a otras partes del mundo, y he podido hacerlo a lo largo de los años. He
estado en Corea del Sur, en Pakistán, en México, en Rumania, en lo que antes era la
Unión Soviética y muchas otras partes del mundo, oyendo al pueblo de Dios
cantando juntos de la salvación de Dios, cantando algunas veces en palabras que no
puedo entender, pero sé sobre qué están cantando.
Ellos están cantando sobre Cristo. Están exaltando a Dios. Están cantando sobre Su
victoria triunfante sobre el pecado y Satanás. Así que disfrutamos mientras
cantamos, y cuando cantes en tu iglesia este fin de semana, te unirás con aquellos de
toda lengua, tribu y nación; con gente alrededor del mundo mientras cantamos un
canto de alabanza al Señor.
¿Cuándo debemos cantar al Señor? Bueno, 1 Crónicas dice: «Canta al Señor,
habla de Su salvación de día en día». Cada día.
El Salmo 104:33 dice: «Al Señor cantaré mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi
Dios mientras yo exista».
Estoy pensando en mi amigo de mucho tiempo, el Dr. Bill Bright. Él se fue con el
Señor hace algunos años a causa de una fibrosis pulmonar, así que en sus últimas
horas y días él no podía respirar con facilidad. Pero justo al final, mientras estaba
con oxígeno, él estaba hablando y, cuando podía, cantaba alabanzas al Señor. Él
quería alabar al Señor con su último aliento.
Pienso en esto cuando leo este coro. Mientras viva … mientras tenga aliento, te
alabaré, te cantaré alabanzas, Señor.
¿Cómo vamos a cantar al Señor? El Salmo 95:1 dice: «Venid, cantemos con gozo
al Señor, aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación». Estoy muy contenta
de que este versículo esté en la Biblia, porque cuando yo canto, es más ruido que
música.
Mi mamá tenía una hermosa voz. Yo no la heredé. Yo tengo los genes de mi papá
cuando se trata de cantar, pero puedo hacer un ruido gozoso para el Señor.
El Salmo 147:7 dice, «Cantad al SEÑOR con acción de gracias; cantad alabanzas
con la lira a nuestro Dios». Un instrumento de cuerdas. Así que cantamos alabanzas
al Señor. Lo hacemos con acciones de gracias, y con otros instrumentos
musicales.
¿Dónde debemos cantar al Señor? El Salmo 149:1 dice: «¡Aleluya! Cantad al
SEÑOR un cántico nuevo: su alabanza en la congregación de los santos». ¿Dónde
vamos a alabar al Señor? Con otros creyentes, con otros santos redimidos, con
aquellos que han sido hechos libres, cantarás en la asamblea de los piadosos,
cantarás al Señor.
No solo debemos ver a otros cantar, o escuchar a otros cantar en la asamblea de los
piadosos. Nos unimos con ellos en el canto al Señor.
¿Qué vamos a cantar? Otra vez: «Cantad al Señor un cántico nuevo. Cante al
Señor toda la tierra». ¿Qué es un cántico nuevo? Bueno, creo que es un canto fresco.
Pueden aún ser cantos antiguos que tú cantas con un significado fresco en tu
corazón.
Me encanta regresar a algunos de los cantos antiguos y cantarlos como cantos
nuevos. Son frescos para mí. Hace algunos días tuve la oportunidad de cantar
algunos cantos de mi himnario al Señor. Luego me fijo en la fecha. Probablemente
tú no conoces a nadie más que haga esto. Pero cuando canto himnos de mi himnario,
escribo la fecha.
Puedo regresar y ver himnos que canté en los años 2000 y 2001. Cuando estábamos
comenzando Aviva Nuestros Corazones, hubo himnos que fueron especiales para mí.
Ahora, hay himnos, algunos de ellos, a los cuales regreso y los canto nuevamente.
No son «nuevos», nuevos, pero son nuevos porque los estoy cantando en una forma
fresca al Señor. Son cantos de Su redención y Sus frescas misericordias y Su gracia
en nuestras vidas. Son cánticos nuevos.
Como creyentes del Nuevo Testamento, tenemos el privilegio especial y el
llamado a cantar al Señor. Yo pienso sobre el texto de Efesios 5:18, de seguro
estás familiarizada con él. Habla sobre ser llenos del Espíritu Santo.
Nosotros «no nos embriagamos con vino, en lo cual hay disolución, sino somos
llenos del Espíritu» Cada creyente, cada hijo de Dios, cada día, todo el tiempo, será
lleno del Santo Espíritu de Dios. ¿Y cómo se manifestará eso? ¿Cómo sabremos si
somos llenos del Espíritu Santo?
Efesios 5 nos lo dice en los versículos 19-20: «hablando entre vosotros con salmos,
himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor;
dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el
Padre».
¿Cómo podemos saber que somos llenos del Espíritu? ¿Estamos cantando al
Señor? ¿Estamos hablando unos con otros salmos, himnos y cánticos espirituales,
haciendo memoria de la liberación del Señor, de su bondad y fidelidad, cantando
unos a otros, cantando al Señor?
Después de una de nuestras conferencias de Aviva Nuestros Corazones, recibí un
correo electrónico, no hace mucho tiempo, que realmente me bendijo. Esta mujer
decía, fui bendecida al ser parte de la conferencia de Aviva Nuestros Corazones el
fin de semana pasado. No encuentro las palabras para describir cómo fui impactada.
Dios me invitó y diseñó cada aspecto de las sesiones justo para mí.
Vine sabiendo que estaba hambrienta, sedienta, cansada y desesperada, y me fui con
una fuerza fresca para buscarle a Él con todo mi corazón, para rendirme
completamente, permitiéndole que use mi quebrantamiento para mi bien, y aún más
importante, para Su gloria.
Luego ella dijo algo que yo pienso fue una posdata maravillosa:
Cantaré con TODO MI CORAZÓN en la alabanza del próximo domingo. Esta es
solo una de las formas en que Él ha usado los eventos de este fin de semana.
¿No es esa una gran ilustración? Ella dijo:

 Estaba sedienta.

 Estaba hambrienta.

 Estaba necesitada

 Estaba cansada

 Estaba desesperada

Pero Dios me invitó; Él diseñó el fin de semana para mí.

 Él llenó mi copa

 Él me dio gozo

 Él me dio nuevas fuerzas

 Me llevó a un lugar de nueva rendición

Ella conoció a Yeshua Cristo, se encontró con Él en una forma fresca, aún como
creyente. ¿Y cuál fue el resultado? Fue llena del Espíritu Santo de Dios.
¿Cómo puedes saber si estas llena del Espíritu Santo de Dios? Ella mencionó una de
las primeras evidencias: «Cantaré con todo mi corazón en adoración el próximo
domingo».
Te imaginas cómo sería diferente la alabanza en nuestras iglesias si cantáramos
y adoráramos en espíritu y en verdad, conscientes de lo que Dios ha hecho por
nosotras y en nosotras y a través de nosotras por el poder de la cruz, por el
poder del evangelio, las grandes nuevas de la salvación de Dios?
Si realmente lo creemos, si realmente entendemos una fracción de esto, si lo
atesoramos y apreciamos, ¿acaso no cantaríamos con todo nuestro corazón en la
adoración?
No sé cuando será el próximo tiempo donde puedas estar en un servicio público de
adoración, espero que tú estés con el pueblo de Dios cada fin de semana adorando al
Señor, pero yo espero que cuando lo hagas, cantes al Señor con todo tu corazón.
Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado animando, no solo a
cantar, sino a hacerlo de todo corazón, junto a otros creyentes. Hemos estado viendo
el ejemplo de Miriam como parte de la serie, Recordando a Miriam.
A lo largo de esta serie hemos tratado temas como la providencia de Dios, la
maternidad y la alabanza, entre otros. Es sorprendente cuánto podemos aprender de
la vida de la hermana de Moisés, aunque usualmente es considerada como un
personaje de poca importancia en la historia bíblica que hemos estado viendo.
¿Crees que es posible cantar aun cuando las circunstancias te hacen llorar? Nancy
hablará acerca de esto mañana, en tu próximo programa de Aviva Nuestros
Corazones. ¡Te esperamos!
Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de
Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se
indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.
Temas: Mujeres de la Biblia