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DOCUMENTATION

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GEODINAMICA PLIO-CUATERNARIA
EN LOS ANDES CENTRALES :
EL ALTIPLANO NORTE DE BOLIVIA

ALAIN LAVENU
: \ . . .

. . I
INTRODUCCION ubica durante el Oligoceno
- superior-Mioceno inferior y
. que
. el
r6gimen tcctdnico durante este período es compresivo.
Trabajos geoldgicos recientes en estraligraffa, paleontologfa,
bclbnica y dataciones radiometricas, permiten interpretar Los resultados que exponemos en este articulo conciernen la
tucvimcnlc la evolución geodinámica neógena d e l norte del evolución plio-cuaternaria de esta parte de los Andes bolivianos.
Alaplwo y dc las cuencas inbanontafiosas de la Cordillera Oriental Despues de la fase de compresidn miocena (fase Quechua 3, 28 Ma)
& Bolivia. Los resultados de estos trabajos precisan la edad de
1 (grlos dephsilos scdimentarios o volcánicos, así como la de los
la cuenca pliocena del Altiplano y las pequeñas cuencas de la
Cordillera Oriental se desarrollan primero en rbgimen extensivo de
cvciilo, lcct6nicos que les deforman.
dirección E-W. luego en regimen compresivo E-W (fase ,Quechua 4,
Ikstlc Slcinmann ( 1929). la evolucidn tectdnica terciaria de los =2 Ma) (Lavenu, 1988). Una reorganización breve d e las
kJrs era clíísicaniciilc dividida en dos fiscs de corta duración: la condiciones geodinhmicas desarrolla un regimen de comprensi6n
lrrc Incaica, de edad Eoceno medio y la fase Quechua, de edad coetáneo N-S de poca intensidad.
Phvcno. Trahajos recientes muestran un esquema más complejo de
(M;irtíiicz. 1980 ; l.avciiu, 1988 ; Sáhricr el nf.,
t i i d rc~iiirtici~in
IAcvolucih cuaternaria es diferente: en la Alta Cadena andina,
' IYN; I.uvcnu & Mcrcicr. 199:3). ¡in particuhir, Sciiilwc cr nf. como cn el Altipliuio. existe una d i n h i c u controludu porcunregimen
(IYYO) scfialaii quc la fase m i s importante del or6geiio andino se lcct61iico de cxlcnsi6n, de dkeccidn N-S debido cscncialmentc a un
efecto de alta topografía compensha.

F
1E
I

."
Fig. I.
Esquema d e la zonación morfológica d e los Andes centrales (según Skbrier et al, 1988)
1

1 HEVISTA TECNICA DE YPFB, 16 (1-2) : 79 - 96, JUNIO 1995-COCHABAMBA, B O W

- o1 0025537
A L " LAVENU

ESTKATICKAFIA Y SEDIMENTOLOGW decenas de metros a 100 metros como máximo. Más al oeste, los
sedimentos desaparecen y los niveles volcdnicos recientes dcsciuisan
La disposición morfológica NW-SE de los Andes (Fig. 1) permite en concordancia aparente sobre las formaciones oligo-mioccnas.
diferenciar cuatro zonas: 1 ) l a Cordillera Occidental y S U
picdemonle. donde fueron reconocídos escncialmentc depósitos Cerca de la frontera con Perú y Chile, entre Bcrcngucla y CIi:u;uia.
ricogenos volcdnicos o volcanodctrlticos, 2) el Altipluno. con In Formiici6n volcliiicii Ccrkc tlcscniisii ci1 disciirtliiiiciii iiiiKiiliir
espesos depósitos sedimentarios fluvio-lacustres, 3) la cucncn de La sobre las fnrmncioncs oligci-mic~cenasMiiuri y Atiiiiiiii tliitniltic
Paz y del Lago Titicaca, al pi6 de la Cordillera Oriental tambih con respectivamente entre 25.2 Ma y 10.5 Ma (Evcrndcn et d.? 1966.
depósitos fluvio-lacustres y 4)la Cordillera Oriental donde se ubican 1977; Lavenu et al., 1989) y entre 17.9 Ma y 13.5 Ma (Lavenu el nl,
pequeñas cuencas sedimentarias ne6genas. 1989). Una datación radiomflrica de 5.7 f 0.5 Ma (1,avcnu et nl,
1989) confirma la edad Mioceno terminal-Plioccno ilifcrior del
Las fases lectónicas permiten dividir Ia evolución scdhenlol6gica volcanismo Cerkc. Esta muestra proviene de un flujo rcciciitc dcl
en megasecuencias (Lavenu, 1988) (Fig. 2). Entre la fase Quechua 3 volcdn, el edificio puede s e r m8s antiguo. Sobre los estratos
(=8 Ma) y Ia f a s e Q u e c h u a 4 (=3-2 Ma) s e desarrolla la miocenos Abaroa, descansa en discordancia angular u n flujo
megasecuencia del Mioceno terminal-Pliocene, seguida a partir de porfúico andesítico con una edad WAF de 7.6 f 0.8 Mi1 (I.avenu
2 Ma por la megasecuencia d e l Plio-Cuaternario. L o s límites ef al., 1989). Podría corresponder a la base de la Formación Ccrkc.
estratigráficos son los dados por Palmer (1983), Berggren et al.
(1985) y Odin (1990) : el Mioceno termina a 5.3 Ma y el Piimeno a EI tope de la megasecuencia esta representado por la ignimbritr
1.6 Ma. ' PCrcz datada entre 2.2 y 3 Ma por Evcmden er nf. (1966) y en 33
0.3 Ma por Laveriu et al. (1989) y en 2.815 f 0.01 I Ma, por
LA MEGASECUENCIA MIO-PLIOCENA Marshall ef al. (1991).

La Cordillera Occidental iy su piedemonte E l Altiplano


En *laCordillera Occidental y e n su píedemonle oriental, la En el ccntro del AlIiplano norlc, ciilre Curiiliuara de Cariingas !
sedimentación pliocena se encuentra poco desarrollada. AI sur del
, I.
.' .t Umala. las facies pliocenas cambian muy rdpidamcntc: sc vuclvc~
i Río Mauri y al oeste d e Curahuara de Carangas, los depósitos más finas, pasan a sedimentos fluvio-lacustres a lncustrcs mir
i fluviatiles son subhorizontales y alcanzan un espesor de unns arcillosos (formaciones Umala, Remedios. Pomatil. Ayo Ayo)

T.clonlc
WESTERN CORDILLERA ALTIPLANO Piedmont of E A S T E R N CORDILLERA copm9
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.. Fig. 2.- Principales correlaciones estratlgráficas en el Altiplano norte. Las edades sin estrellas son d e Evernden el al. (1%6,19m
con una estrella d e Lavenu el aL (1989) y con dos estrellas de Clapperton (1979).

80

I-l
REVISTA TECNICA DE YPFB, 161'1-2) :79 - 96, JUNIO 1995
-.

apcriir rurncnta hacia el centro de la cuenca y en Umala En el sureste de la cuenca (SSE de la ciudad de La Paz), al pie de
~ U I J scguii
. h4cycr MuI-~IIo (l966), unos 1000 metros . Este la Cordillera no se conoce la base de la megasecuencia mio-pliocena.
~~ucd s exagerado: la serie est6 plegada y un espesor de
scr La sene empieza con sedimentos palustres a lacuskes sobre unos 10
(III, p i e c c iilgo correcto. 1.a mcgasccucncia empieza tanto metros. 1.0s sedimentos son muy finos, en pequeños bancos arcillo-
~IOIIIL.~.IJI~S, conio tlirccliimciitc p ~ dcp6sitos
r lïnos, arenosos arcnosos o arcillosos. Sobre ellos, descansa un abanico aluvial
i uciiostis. li11 cl pied&" dc la Cordillera Oriental csti a caracterizado por un estrato creciente y un grano-creciente tipicos.
p~li i,
iiicmip~ct;~,tlcliido unii tccttiiiica siiisc<iimcn(ariaactiva. IA dirección de las paleocorrientes indican una alimentación N-S
proviniendo de los relieves de la Cordillera Ked. Este ahanico
udthmslicti CII tollo cl Altipliino: li1 "Tobii 76". lislii toliii alu'viiil cski compuesto de varias secuencias principiilcs dc unos I O a
(1.1 lior tiverlideli el al. (1966 ; 1977) en 5.4, 5.5, 5.9 Ma. Una 30 metros de espesor. Las secuencias de base estan cornpueslas de
II JOAr/39Ar d e 5.348 rf: 0.003 Ma confirma esta edad material bastante fino con guijarros de unos centímetros de diámetro.
d l l CI {II. 1991).
, Eso coliica l a hase de los dcp6sitos En el tope, predomina el material grueso. Los bancos, macizos,
&nciilmlis tlc 1;i ~iicgiisccuc~iciii tlcl AUipIiiiiu cii el límite Mio- alcanzan un espesor de varios metros y los guijaros tienen un i

diiimctro de 30 a 40 centímetros. EI abanico alcunza un espesor de


, .. 200 a 300 metros, lo que demuestra una gran movilidad del relieve y
ln pute oricntal del Altiplano; a unos 30 km i l NW de Oruro, la permanencia del abdnico durante una g r a n ' p a r t e de l a
Je Stilclliid. uiia Cs(l.uclura vcilcbnica compleja esti circundada sedimentación pliocena. Encima, separados por un pedimento, se
.. . Idcpisitiis rluviatilcs y lacustres estimados como pliocenos encuentran otros 100 metros de conglomerados. La parte basal
:y{[kutrtlicii Gcnlogisclicn Mission in Bolivien, 1972). Una toba corresponde a la sedimentación durante el cambio de clima entre el
&utr,itil'iuiitlii eli cstos sedimentos di6 una edad WAr de 5.2 rf: 0.3 Plioceno y el Cuaternario; la parte superior corresponde a
~~.flo. O 7 hl;i (I.avciiu c'l fil.1989)
, colifirmando su pertenencia al sedimentos glaciales del Cuatemario (Formación Purapurani).
3:b,~~t~ii
illfcrior de la Formación Urnala. Siguen varias ccnlcnas de
:WULIS de sctlimciitos fluviíililcs, a veces lacustres. Estas capas han En el centro de la cuenca, la sedimentación se vuelve francamente J.
IJII ~iúiiicn)importante de vertchrados fósiles de edad Plioceno lacustre. Los bancos arcillosos son pequeños y se encuentra poca , %

rlciitir y iiicdio (ver hihliogr;ifia iri h4iirsliiill e! al., 199 I;Marshall arena; las escasas gravas tienen un tamaño inferior a 3
9 !iciii1icrcq IO9 I ). I(csl~is tlc liilciitiita (Mylodoiitidiic), ccnlírnctros. En el tope se nota la presencia de arcillas y hancos
~ ~ ~ t t ~ i ~ i i ~('liixcitlriIilidilc.
~il;it;i X(ittid(~iitit~ac. / ' ~ ) . ~ t i ¿ / r i . ~ ~ ~ ~ isp,)
/ i ~ r j i i rdelgados
ri de lignito.
! I.J~I~IIIII~ I l i ;i ( M iic IiiU c lie 11i id iic. c I. /'rorri ncrarccheri ia sp , )
pmiilicltili Iirccisiir li1 cd;iil Pliocciio inferior a rncdio de la AI oeste de la cuenca, en la peninsula de Taraco. 200 metros de
h~iii;icii~ii ~(cincdios(I.avenu, 1984). cquivalcnlc de Ia Formacitin conglomerados descansan en discordancia angular sobre las rocas
t h l a . liri cstii accpcitin. sc trata Únicamcnlc de la parte inferior dc oligo-miocenas de la Serrania dc Tiwanaku. Los conglomerados son
IJFoiiiiiicitiii Ilcnicdios (Mapa gcoliigico Corque, 1966) siendo la compuestos de cantos gruesos (hasta 20 centímetros de dihmetio)
p t c q x r i o r cl "l;iciistrc Minchín" tlcl Plcistoccno inferior. con una matriz arcilloso-arenosa, de tipo debris-flow y mud-flow.
Son típicos de un amhientc fluvio-torrencial de ahanico aluvial. Una
lip l a I X I I I C ccritriil y o r i c i i i a l d e la c u e n c a , c l tt)pc d c l u evolucitili l i w i m i i t i i l , de cantos grucsos u cantos miis fiiios indicariii
314 :ucncia c s t i representado por 100 a 200 metros de una alimentación de norte a sur. La escasez de cantos de granito sería
.,~11~11iincIiitlos (Huatajata, T a x o , IA Paz, Topohoco. Soledad) y en un argumento según el cual los granitos de la Cordillera Real tddavia
J ~ U S I I C ilc~ 1.a Paz, como entre Topohoco y Cañaviri, se observa no estuvieron expuestos a la erosión (Ablfeld & Branisa, 1960).
~crlcc~~iriiciitc e l paso progresivo dc las facies finas lacustres y
l I . ~ c ~il~Ias ~ rilcics
~ ~ t ~coiiglnmcridicas.
~ i ~ ~ En la cuenca de La Paz, en los sedimentos fluviátiles a lacustres
que corresponden a la base del abanico, está intercalada la toba
Kii A y t i Aya. Villa Remedios y Achacachi, tobas "Cota-Cota" que ha dado una edad WAr de 5.5 0.1 a 5.8 2 0.2 Ma
ircrcsIriitificadas en cl topc de la mcgasecucncia pliocena o por (Lavenu ef al., 1989). En el tope de la serie, la Toba Chijini dió
chajo dc sedimentos pleislocenos, dieron edades KlAr edades WAr de 3.27 Ma (Clapperton, 1979). 2.8 rt 0.1 Ma (Lavenu
ycctiviuncntc de 2.8 r 0.4, 3.3 rf: 0.2, 3.2 rf: 0.2 y 2.8 rt 0.1 M a et al.. 1989) y 40Ar/39Ar de 2.650 rf: 0.012 Ma (Marshall et al.,
.avcnii CI d.. 1989) y edades 40Arl39Ar de 2.896 rf: 0.006 Ma 1991). Eso confirma l a contemporaneidad de las formaciones Umala
tl.irsl~;ill ('I ( I / . , 1991) cii Ayo Ayo y Villa Kcnicdios. colocando el y I A Paz. Intercalada dentro de los conglomerados de piedemonte de
pc llc li1 iiicgiisccuciicia tlcl Altipl;iiio cn cl I'lioccno superior. lii Cordillera oriental a1 norte de 1.u 1 % (Valle ~ del Kir) Kiiluyo, e11
Limanpata) que se encuentran encima de la Foimación La P u . una
1.1CUCIIC~ del Isgo Titicaca y La 1% toba descansa sobre morrenas d e la glaciación Patapatani.
Dohrovolny (1962) interpreta esta toba como el equivalente de la
lisi;i c w i u se ciiciiciitra al pic occidcntiil de la Cordillera Real, Toba Cliijini. Para Servant (1977) y Balliviiín et al. (1978) esta toba
;i dc líis ~iiirtcsiiiiis clcviiiliis ilc lí1 Cordillcrii Oriental. Eii la zona seria cuiitcrnariu. Unii dataci611WAr dc 2.8 f 0.1 Ma (I.iivcnu cf al.,
[.;i @ir,por crtisitiii Icni~)iitiiiitc, cl ¡<ío 1.a Píu pcmiite observar la 1989) indica una edad plioccno y establece la correspondencia entre
Iiluci:iciiivcrliciil tlc 111ssciliiiiciittis Iiliocciiiis ii lo Iiugo dc un corte esla tolia y la Toba Cliijini. Eso confirma la existencia de una
uiios 700 iiictros de altura. Iiiibv 1.a P u y la pcníiisula de Taraco, primera glaciacidn cn el Plioccno terminal.
perfil Ir-W pcrniitc observar la evolucidn lateral de la cuenca.
ALAIN LAVENU

M L al norte, ccrca del lago Titicaca, en Chua. una


toba dacftictl di6 una edad de 7.6 f 0.7 Ma (Lnvenu
et al., 1989). Corresponde, e n edad, al flujo
andesítico d e la base de la Formacih Cerke en la
LlgoR'lXXc~ - .I O -nivcl actual

Cordillera Occidental. Este volcanismo representaria


la base d e la secuencia mio-pliocena en ambos
piedemontes (occidental y oriental) del Altiplano.
Entre 8 Ma y 6 Ma aproximadamente, edad del límite
entre el tope de los sedimentos miocenos y la base de
la megasecuencia mio-pliocena. existe entonces una
laguna de dep6sitos indicando que hubo un equilibrio
entre sedimentaci611 y erosi6n en el Altiplano. Este
intervalo d e tiempo corresponderia a una calma
tectónica relativa despues de la fase tect6nica 43.En
Achacnchi. una cinerita riolitica interestratificada en
sedimentos fluvihtiles di6 una edad WAr de 2.8 i 0.1
Ma (Lavenu ef al., 1989). Esta\ es de l a misma edad
que la Toba Chijini y la toba d e Ayo Ayo. Los - - S 6 su rficicdcablacick
conglomerados d e la peninsula d e Taraco son Gtigtnica)
U.PATAPATANI
cortados por superficies de abrasi6n que corresponden
a niveles altos de lagos del Cuatemario antiguo, lo
que les daría una edad Plioceno terminal. . Fig. 3.- Tabla de correlaciones de los depósitos sedimentarlos plio-cuaternarim
y los eventos cuaternarios morfolbgicos en el Altiplano norte
La CordiIIera Oriental y la Cordillera Öriental

En la cuenca intracordillerana de Cochabamba-Sacaba, en el Valle


de Sacaba, se distinguen d o s unidades litoestratigrificas La Cordillera Occidental
discordantes: una unidad inferior, lacustre, plegada, y una unidad
superior, fluvio-lacustre, horizontal. Los sedimentos de la unidad La megasecuencia plio-cuaternaria cmpiezu por los dcpdrito
inferior presentan altemancias de arena fina y arcilla de espesor lacustres de la Formaci6n Charaiia. Según Blanco (1980). ur
desconocido. Según Ahlfeld (1972) tendría m8s de 300 metros. secuencias principales grano- y estrato-crccientcs conforman
Restos d e vertebrados como Plohophorus sp. (Edentata, formaci6n. Son secuencias de 20 a 30 metros de cspcsor cada
Glyptodontidae) determinados por Villarroel (in Mancilla, 1979) Las dos primeras secuencias estan compucstus dc scd
permiten dar a esta unidad una edad Plioceno inferior a medio. La lacusfres diatomíticos con presencia de gravas en la base y c
unidad superior. bien desarrollada en el Valle de Cochabamba, es de el tope. La Última secuencia est6 esencialmente conform
edad pleistocena (Graff, 1977 ; 1982). gravas y costras c a l c l r e a s con figuras sinscdiment
crioturbaci6n indicando un enfriamiento del clima. En las gravas,#
M b al sur y al oeste, las pequeñas cuencas de Sucre y de San hallaron f6siles de edad Pleistoccno inferior a medio : EdcnbU
Isidro presentan sedimentos fluviitiles y lacustres, plegados, todavía (Glyptodontidae, Doedicurinae, Plaxhoplus sp. ; Mylodontidr
sin f6siles. Podrian pertenecer alPlioceno o al Cuatemario intiguo. Glossotherium sp.), Litoptema (Macraucheniidae,,Macraicchenia b'
I
dlomenris) y Artiodactyla (Cervidae, gen. et sp. indet.) (Hoffst&
LA MEGASECUENCM PLIO-CUATERNARIA in Blanco, 1980). La Formación Charaiia descansa sohrr I,
ignimbrita Pdrez de 2.8 Ma (Marshall el al., 1991) y es anteriord
Mientras que el Plioceno se caracteriza por dep6sitos fluviates y periodo Bruhnes de 0.8 Ma (Servant-Vildary & Blanco, 1984)
lacustres correspondiendo a ,un ambiente relativamente cilido, el contacto entre la ignimbrita Pérez y la Formaci15n Charafin SC b'
paso al Cuatemario se marca por un cambio climitico importante. El por intcrmcdio de una supcrficic de erosidn o pedimento (S&. S
' clima sufre un brusco enfriamiento y aparecen glaciaciones hacia Blanco (1980) tres pedimentos cortan los depósitos: un pcdi"P
3 Ma que se desarrollan durante todo el Cuatemario. Este cambio superior A, antiguo, que va de 4060 a 4120 metros de altitud,#
climltico ocasiona modificaciones profundas en el tipo de las pcdimcnto intcrmcdio B cncnjonado dentro dc A a 4025 "u&
dcpósilos. Los sedimentos cuabmarios presentmi facies particuliues altitud, un pedinioito i!ifcricir C n 4000 nielros. Cuiilrci tent10
de altitud: glaciales e interglaciales en las cordilleras y su comprueban el encajonamienlo de los rios: una tcrrnza
piedemonte, fluviales hasta torrenciales en el piedemonte y en la Holoceno, con gravas, una terraza t;! intermedia que no existc en
altiplanicie, lacustres hasta evapodticas en el centro de la cuenca. la cuenca, una terraza tl holocena con turba y la terraza actual b.
Con ayuda de las superficies de erosi6n o pedimentos que cortan y
separan las diferentes unidades fluvio-lacustres o glaciales, se pudo
establecer una cronologfa relativa d e los diferentes eventos
sedimentol6gicos y morfol6gims en el norte del Altiplano y de las
Cordilleras (Fig. 3). -

82
' -.
!

REVISTA TECNICA DE YPFB, 16 (1-2):79 - 96, JUNIO 1995

Ayo Ayo (Hoffstetter et al., 1971), llamados por Ahlfeld & Branisa
(1960) dep6sitos del lago "pre-Minchin" corresponderían tanto por la
principios du1 Cu:itcrnario, el Altiplano nbrte ha sido litología como por la posicidn morfol6gica al lacustre Mataro. Desde
p r lagcis que no h i tenido sicrnprc l a cxtcnsi6n de ins Ayo Ayo liusla I A Pílz, estos scdimciilos descansan por intermedio \
U d k S (Fig. 4). 1.0s depósitos cuaternarios son posteriores a de una superficie de ablaci6n (S6)sobre la toba de Ayo Ayo datada
en 2.8 Ma. S e g h Lavenu er al. (1984) estos dep6sitos coksponden
a la Formación Purapurani de la cuenca de La Paz, datada en 1.6 Ma
rcturada y crndiida de la toha ignimhrítica Pérez; en el (Iaavenu el al., 1989).

1.u unidad Cabana se encajona en la serie precedente, mostrando


.? &licdcioncs c h á t i c a s y a l a tectónica. Así, los diferentes así que esta nueva capa de agua tenía una superficie y un volumen
,. I

&p\r~~i~s lacustrcs no est i n superpueslos, sino encajonados unos reducidos con relaci6n a lo anterior. Los dep6sitos lacustres, que afin
' poseen indicios fluviátiles, afloran sobre unos 50 melros de espesor.
.puu Je IIUOS. A vcccs i10 se obscrvan directamente los sedimentos ,

. *(U~IJCS sino los equivalentes fluviátiles de borde de lago o las Esta unidad estí4 limitada por una superficie S4, nivel maxim0 de las
; w r f i c i c s dc ablaci6n que marcan el nivel máximo alcanzado por la aguas Cabana, que se encuentra a una altitud de 3900 metros.

Generalmente, en el piedemonte y en la Cordillera


Oriental, las superficies S.j y S4 dominan de varias
a. I
decenas de metros el fondo de los valles de los ríos
actuales. En e l norte y el centro del Altiplano, la
existencia de estas dos superficies, cada una conservando f
b ALTIPLANO ALTIPLANO PA 1APA TAN I una altitud constante, permite pensar que los lagos,
n
# SUR NORTE CALVARIO
primero Mataro luego Cabana, formaban, cada uno, un
4 IY1
6 MA. TARO.^
* PU(1APURANI solo plano de agua en el Altiplano norte.
IALUIO
CABANA
...... '1 Posteriormente, los dep6sitos lacustres del lago
Ballivián (Bowman, 1909), conocidos en el Altiplano
- o SOnrTA I norte (Formacibn Ulloma en Bolivia, Formación
,-
" Azungiiro cn el Perd) se encajonan ilcntrti de los
I d e p h i l o s Cubana. listos dcp6sitos Ullonia soli muy
4
O fosilíferos y trabajos recientes permiten atribuirles una
o
"I edad Pleistoceno medio, Ensenadense a Lujanense
O

....1
-':I CHOOUEIAPU I ;
inferior en la cronología sudamericana (Hoffstetter, 1986;
Marshall er al., 1991 ; Marshall & Salinas, 1991), sea
alrededor de 0.5 Ma (Marshall et al.. 1984). El tope de
C H O O U E Y A P U II
los sedimentos deì lago Ballivií4n corresponde a una
p.asl-gl.s~ol superficie S , situada a 3860 metros de altitud actual. AI
pi6 de los relieves y en las cordilleras, pasan a terrazas
I aluviales tg ampliamente desarrolladas. Estas terrazas se
encuentran generalmente a 5 6 6 metros por encima de
los ríos actuales. Alrededor del lago Titicaca, existen
l'¡fi. 4.- Rclacioncs entre las capas lacustres del Altiplano norte y s u t algunos indices de una tedaza intermedia, a una altitud de
y los eventos gldcialcs de la Cordillera Oriental 3840 metros. que no parece relacionarse con los niveles
anteriores y tampoco a los posteriores. No s e conocen
terrazas fluviátiles asociadas y este nivel de abrasi6n
la existencia de los dos niveles lacustres m&i antiguos (Mataro y podría corresponder a un período corto de estabilidad del plano de
Ciihíiníi) csli clararncrilc demostrada u1 noroeste del lago Titicaca, agua durante la fase general de bajada del lago Ballivián. En el SUI
ianto cn l'ciú conio cn Bolivia (Lavenu et al., 1984). del Altiplano, los niveles lacustres de la Formaci6n Escara podrían
corresponder a los del lago Bullivih (Servant, 1977). Estos niveles
li1 llcp&¡ilci in6s iiiiliguo. Miitiiro. prcscnlu u n a scric dclrltica que SC cncucntraii u una alti(utl acfuíil m6s hnja (3780 metros)
fluvi;itil con altcriiancia de bancos arcillo-arcnosos de color ocre y demoslrarían la existencia, en esta 6pocu. de un umbral entre Ullomu
dc arenas y gravas. La serie. incompleta, aflora sobre y Callapa, ahora entallado por el Río Desaguadero (Servant &
aproximadamente 50 metros de espesor. El tope del nivel Mataro Fontes, 1978).
corresponde a una superficie de ablación (Ss) que se desarrolla a
una ;illitut1 actu:il de 39.50 metros alrededor de la palco-cuenca, EI Pleistoceno superior estl marcado, en el centro y el sur del
srgctiiiciitii iinoi1i)Iiigico cjuc pcrmitc precisar lu cxtciisidn dc este Altipluilo. por lori tfcphitos arcillosos o arcilloso-tucllosos tlcl lugo
lago. Así. al sur dc La Paz, los depósitos fluviátiks plcistocenos de Minchin. Se desarrollaron varias terrazus de abrasibn sobre las

83
hl.AIN LhVIlNll

comunicando por un palco-río Desaguadero. Estas ~ C I T Í U ~ dcl IS


Altiplano norte corrcspondcn. río arriha, a ~CIT;IX;ISaluviiilcs
situ:itlas 3 6 4 nictros p r cncini:i (le los ríos iictuiiles. I ~ S I O S
liisiles inconipktos de vertchrados (Ar1icid;ictyla. C;unclid;ic;
Pcrissodactyla, Equidae) encontrados al este del Iíigo I'oopi
permiten atrihuir a estos dcptisitos una cdiid I,uj;i~iciise
indiicrenciado (Imcnu, 1984 : M:irsltall rfo/.,199I ; M:iIsltidl
& Sempere, 1991). Ilataciones de Servant & Fontcs (1978).
sohre conchas encontradas en una terraza ititcrnicdi:i, de
27500 f 8otl aiios BP y 2600() ? 600 iiiios ß P ~ W I ~ ~ I I IIaN I
edad Plcistoccno superior del lacustrc Miiicliiii.

EI límite Pleistoceno medio-Holoceno está caracterizadi


por el desarrollo de depósitos lacustres que ocuparciii la
depresiones. Se encuentran sohrc todo alrededor del lag^'
Poop6 y de los salarcs Uyuni y Coipiisa. 1.0s testigos tic 1111
más altos conforman terrazas a 3720 melros. Scrv;int (19761
llamó este lago. "Tauca". Ihtaciones 14C dieron 12360 120
aios BP para los dcp6sitos mis altos y 10020 & 160 afim BP
para los más bajos (Servant & Fontes. 1978). hi cl tior[t.
alrededor del lago Titicaca, las terrazas de cstc cpiscidin (II) K
encuentran cinco metros encima del nivel actual de I:is iigus.
a 3815 metros. EI lago T i i u ~ idchíii tciicr unii siqicrl'itic Jr
',
unos 4300() luli' cn el sur ilcl Altipliin(i (Scrviiiit E;: I~oiiici.
1978) y unos 9000 h* en cl norte. Ilcspuds se rcdujcroii CSM
capas de agua y actualmente stilo queda el lago Titicacr
a 3810 metros d e altitud con 8 5 6 0 km*. cl lago I'I)I@
(3686 msnm) y los salarcs (36SS nisnni pronictlici).

La Cordillera Oriental

I ' Is Encima de los 3800 metros. los'sctlinicntos y la tiicirfiih


de las cordilleras son caractcrísticos ?c ariibicntc gl
. %

Fig. 5.- Cuenca de La Paz. En la zona de La Paz (Pig. 5). donde cl corte del I<íciIr Fu
A- Mapa esquemático de la cuenca de La Paz: permite una hucna ohscrv;icitin de los tlclwisitos. los tr;ihq~
1, aluviones cuaternarios; 2, Forniaci6n La Paz; 3, sulistrato de Troll E;: Finstcrwiildcr (193s) y tlc I)cilwovoliiy (IYb!i,
(Cordillera Oriental) ;4, toba interglacial datada en 1.6 Ma perm i t e n distinguir c u ;i Iro g I ac i ac i (iiic s cu:iIC I'tiai its
(Lavenu et al., 1989) ;5,toba Chijini o Patapatani; Patapatani. Calvario, Milluni y Choqucynpu. Scrvanl (lY77
6, toba Cota Cota ;7, falla normal ;8, borde del Altiplano; Blés & Balliviin (1977), Blés et al. (1977) y Balliviin cf
9, deslizamiento de Limanpata; 10, ubicación d e Ias muestras (1978) dividen l a unidad Milluni e n dos glaciacionrr
datadas. B- Columnas estratigráficas: a, según separadas : Kaluyo y Sorata. En el picdcniontc d e l
Dobrovolny (1962); b, según Servant (1977) y Ballivian el al. Cordillera Real, Servant (1977), BlCs ef nl.(1977) y Bdlm
(1978); c, d, e, f, cortes ubicados en el mapa (gs. morrena et 01.. (1978) nhscrvan quc Ins diferentes episodios gl;icidar
Sorata: gni, morrena Milluni; gk, morrena Kaluyo: fp, ititcr~1;icialcsse superponen. siilvo Itis tlc Snrali f .
. .
Formacibn Purapurani; TI', toba Patapatani (= T. Cliijini) ; CIi(iclucyiipu instiil;idos cii fondo de viille. Palcosu
gc, morrena Calvario ;TC, toba Chijini; superficies de ahrasicin (Servant. 1977 : 1,iiveiiu.
. gp, morrena Patapatani; flpz, Formación La Paz). permiten separar las diferentes glaciacicincs. El er
cartográlico y ninrfokígico de Iris tlclxisitos pliicidcs c intcrgla

Fontes (1978) estas ICITU~IS SC uhican a 3760, 3740, 3720 y 3700 pic&nloIitc 0 dc p/ntc,n,l, col110 \ilsgl;ici;lciollcs ~ ~ ; ~ ~ : ~Cat.cm
p;~t;~~~i.
metros de altitud actual. En el norte del Altiplano, alrededor del lago Kaluyo y glacciaciones de valle como las gl;rci;icioiics SorabI
'
Titicaca, sedimentos lacustres se encajonan en los sedimentos del Choqueyapu. Según Ilohrovolny ( 1962). l i 1 glaciacitin P;it;ipuu t
lago Balliviin. LOS límites de este nuevo plano d c agua Se encuentra por dchajo de 1;i triha Chijini. Oliscrviicicincs dc clmp
caracterizan por una superficie d e ablación y por terrazas (12) (Clapperton, 1979; Lavenu, 1988) coiifimam esta intciprctacihn)Ir
situadas a 3825 metros de altitud, entre 10 y 15 metros por encima dataciones radiométricas d e ia toha Chijini cntrc 3.27 Nt
del nivel actual del lago Titicaca. Este lago es el equivalente del lago (Clapperton, 1979) y 2.8 Ma (Lavenu et al., 1989 : Miushdld d .
Minchin del centro y sur del Altiplano (Servant & Fontes, 1978), 1991) mucstran que esta primcra glaciaciciii ticnc una cdiid Pli(

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REVISTA TECNICA DE YPFB,16(1-2):79 - 96, JUNIO 1995

r y no Cuatcrnario. Encima de la Formación La Paz se años BP a mis de 40 O00 años BP y la glaciación Choqueyapu II,
una edad de 17 370 f 120 aiios BP.

En el Altiplano, las superficies de erosión se encajonan como los


episodios lacustres, mientras que en el piedemonle las superficies de
pnu pre-Calvario está todavía marcado por una superficie de erosión como los depósitos glaciales e interglaciales se superponen
a w n {I para S c r v h , 1976 ; n"1 para BI& et d.,1977) por debajo (Servant, 1977 ; Blés et al., 1977), salvo para las dos últimas
S b rudl sc ci~ciicii~I;i~itestigos &le i i t i i i ; i I k r i i L + i t i tiiiirciidii lior li1 gl:lciilcioncs soratii y clloqucyilpu.

Servant (1976) observa que l a glaciación Sorata se encuentra,


como el lacustre Ballivián, entre los pedimentos III y IV del
.' uul y gravas liasla I metro de diiirncbo. El l o p está compuesto por Altiplano. Por analogía, este autor considera que la superficie I I
' . pava, fluviatiles II fiuvio-glaciales dc unos metros 11c espesor. ~ , a corresponde al pedimento entre Calvario y Purapurani y que la
f"Lidn iiitcrglacial Purapurani descansa, por intermedio de una superficie I corresponde al pedimento entre'calvario y la Formación
La Paz. Además, a partir de las dataciones I4C, se establece una
*
relación entre el nivel máximo del lacustre Tauca (12 320 120 a
cobtc la Formación I a Paz. En el centro de la cuenca de La Paz, la BP y 10 020 i 160 a BP; Fontes & Servant, 1976) y el Último receso
Forniucicin Purapurani empieza por niveles lacustres con importante de la glaciación Choqueyapu (posterior a 17 320 f 120 a
mkrcdlacioncs de lignito. Después, en el centro como en el borde BP y 16 O00 a BP ; Argollo, 1982): a cada receso importante de los
oticnlal dc la cuenca, la formación se vuelve conglomeriidica con glaciares, se puede asociar un máximo lacustre.
Isles dc ahiinico aluvial, y puedc alcanzar un espesor de unos 250
msbils Eri cl Rio Clluquiaguillo (7 km al NE de I A Paz) una toba, Así se puede establecer relaciones más amplias (Fig. 3). EI lago
ra IJhiLw de la Fcormacicin Purapurani, dió una edad WAr de 1.6 f Mataro correspondería a la Formación Purapurani, interglacial
O I hla (1-avcnu e l d.,1989). Esta edad corresponde al límite Calvario/Kaluyo (S5) ;el lago Cabana correspondería al interglacial
Kaluyo/Sorata (S4) ; el lago Ballivián correspondcria al interglacial
!
~
Plt~~sc.a~)-Plcistc,ccno.

UIIigUL'.
..
Este resultado implica que la glaciaci4n
C h r i c l se cncuciilrii cn cl lírnitc IJlioccno tcriiiiiial-Cuatcriiario
.
., ~ ; .
i

. ._ .
Sorata/Clioqueyapu I (S3/t3);el lago Minchin coacspondcria al
intcrglacial Choqufyapu IlChoqueyapu II (12); el lago Tauca
correspondería al post-glacial Choqueyapu II (11). Por fin, cl lago
:.._ I '.'. '.
.I
~

I sulwf¡~.~i,+le ixi>si(itiS, (ti"3 11:iIii RIGS ('1 nl.. 1977) corl;i c l Titicaca ccorrcspoiidc a la cvoluci6n holoccna post-glaciiil (io).
I I I dc
~
l a l + i r t i i i i c i i i i i I'iiw'piirmii liiislii Iiiiccrlit dcsiipiircccr Ilor
cuuiplcto al norte de 1.a Puz, en c l ltío Kaluyo. Encima de esta Este esquema propuesto para el piedemonte de la Cordillera
ruprficie se desarrolla la unidad glacial inferior de la Formación Oriental no es tan sencillo como el esquema indicado para el
hlilluni: la glaciación Kaluyo. Corresponde a depósitos de morrena, Altiplano (Fig. 6). Por ejemplo, existe una indeterminación sobre la
flujos tlc hido con caiitos estriados II sedimelitos fluvio-glaciales. posición o existencia de superficies de erosión en todo el Altiplano.
't'odria alcailzar un csl~csurde 100 a 150 metros (Ballivián et al., Entre el pedimento II y III, Bl6s et al. (1977) observan un pedimento
suplementario (no 3). Entre S6 y S5 Lavenu et al. (1984) no
observan el pedimento II o n"2. Eso puede explicarse, tanto por la
1)cspubs de un episodio d e alteración, con formación de desaparición por erosión de la superficie, como probablemente, por
prlc[isuclo rojo, c l piedemonte está cortado de nuevo por la el hecho de que las superficies S, y Sg son poligénicas. En efecto, la
supcrlïcic de abrasión S4 (III para Servant, 1976; n"4 para Blés permanencia de las capas de aguas en zona quieta permitieron que se
cf NI., 1977). Esta superficie está disectada por erosión fluviatil reutilicen superficies antiguas sin mayor erosión entre ellas mientras

I I

Sigue u n a f i m de erosión importante (IV para


Sciviiiil, 1976) qiic l'iivorccc l a clal)oracitin tlc valles
ULANCO 1980
(Charafia)
SEHVANT 1977
(AItiplano,La Paz)
ULIS d ul. 1977
(La Paz)
AVENU d ul. 1984

I
(Altiplano)
I
1 t
profuidos. Iktos viillcs cortiui cl sistema de supcrficics T2
dc aluiisiiin anteriores. No hay supcrposici6n de los t t
dcpisiitls y de Ias superficies de almsitin, mis bien un TI IV
\
cncii j o i i i i t i l i cil l o . 1.0s viil l e s son posteriormente C III no4
ocqidos por Ias moimias de la glaciación Choqueyapu B n03
CI sus LIOS Ixriodos de ava~iccy receso. Clioqueyapu I
A n no 2 ?
y Choqucyapu II (Troll & Pinsterwalder, 1935;
I)olirt~volny,1962; Malatrait, 1977; Ballivián et al., SP ? * no1
1978; Argollo, 1982). Según Argollo, la glaciación
Fig. 6.- Correlaciones entre las diferentes superficies de ablación

85
ALAIN LAVENU

Altiplano

Fig. 7.- Relaciones morfológicas esquemáticas entre las supeflcies de ablación y las terrazas aluviales entre la Cordillera Occldenhl
y la Cordillera Oriental en posición actual. No se toman en cuenta las fallas normales cuaternarias en ambos piedemontes (sin escala).

EL REGIMEN
TECTONIC0 DEI, ,
pI,IOCENO AI, I'HESENTE

1.a parte hnlivirlnn de lo1


Andes cenlralcs se cncucnIr1
encima de una Z O I I ~ de
subduccidn cuyo buzamienlo dr
la placa subduclada alcar17.a30",
eso In ilircrcnci:i tlc los Ando
del I?cnicciilrel. ÌII norte dc IJ'S
y del Norte Chico de Chile, d
sur de 27"S, donde el plano&
subducci6n es16 cercano I II
horizontal, entre IO" y 15'
(Barazangi & lsacks. 1976.
Stauder, 1975; Sacks, 1971,
Grange er al., 1984).

EI piedemonte orienlsl de It
Cordillera Occidental, d
Altiplano y lais cucntu
intramonlafiosas de In Cnrdilkn
Orientill (Fig. 8 ) sllrrcll fillu
normales agrupadils en da
sistemas. IAS fallas de dirccdb
E-W. pncn visihlcs tl
Pig. 8.- Esquema estructural del centro-oeste de Bolivia. 1: Cuatcrnarlo; 2: PlIoceno; carIngrdia. se cncucnlran I
3: Oligo-Mioceno; 4: volcanismo plioceno; 5: volcanismo cuaternario; menudo en rclielan. dr
6:rocas pre-Oligoceno. FC: Falla Coniri; SAF: Falla San Andrk; direccidn N I 2 0 a Nl3a
TP: Palla Tunari; PSA: frente suhandino (cuciicii de 1.11 PIIZ,zonrh
c:lllillllllllll
(le < l e l a l l ~ l l S I a: l n u
que en el piedemonte, agua arriba, los pedimentos eran mas e l Cuutcrllilrio. I.ns fallli
nllmerOSOSdebido posiblemente a lamovilidad del relieve de la morfoldgicamente bien marcadas, de dirección N120"E al norte YK
Cordillera. S al sur. limitan la cuenca del Altiplano. AI oeste, el IlW
estructural entre Altiplano y Cordillera Occidental es16 nilid-
Cabe notar que las superficies S,, s5y S, se superponen en la marcado por la este' limite csbUc'urd
que se encajona e? el AltipIao. E i s t e Aftiplano Y Oriental es' tambib' po' una'd
co,.&jlera Oriental
de fallas N125"E a N-S.
una zona de inflexidn de estas superficies en el piedemonte de la
Cordillera (Fig.7). A partir de la superficie S3,el encajonamiento es
general.

86
!
!
i
I
l
!

I
muestra que la dirección de acortamiento está entre N25" y N45"E.
Esta dirección de acortamiento es diferente de la dirección de I
convergencia E-W de las placas Nazca y Sudamérica admitida para
cslc período (Pardo-Caws & Molnur. 1987). Esta dirccción NE-SW
pucdc estar ligada a un cfccto dc gcomclría regional dcbido a la
dirección N120"E de la cadena que, en el PerÚ meridional. ticnc una I

dirección regional de comprensión cercana a E-W (Mégard, 1987; I


Sébricr er al., 1988) o NE-SW (Huaman, 1985). Esta fase tectónica l
comprcsiva de edad Mioceno terminal podría ser la cxpresi6n i
paroxismal de un periodo en compresión afcctando lawxdcna durante
todo el Oligo-Mioceno (Labrousse & Soria, 1987 ; Sempere er al.,
*''. 1990). La cadena adquiere lo esencial dc su rclieve durante el Oligo-
Mioccno (Sébrier er al., 1988) y una parte del espcsamicnto de la
:.?- corteza sería el efecto de un acortamiento tectónico. l

METODOLOGIA

A partir de una población de fallas, se define su cinemática


utilizando estriaciones medidas sobre los planos de fallas. Se supone
que el desplazamiento ocurre según la dirección del esfuerzo de
cizallamiento resuelto en el plano de falla. En este caso, se puede ^' .
calcular un tensor de esfuerzo deviatórico principal a partir de un
conjunto de fallas estriadas (Carey & Brunier, 1979). En este trabajo
hemos utilizado el algoritmo propuesto por Carey (1976. 1979). Para
no mczclar diferentes tensores de esfuerzo deviatórico debido a
diferentes eventos Icctbnicos, una separacidn de estrías ticnc quc ser
efectuada, basada necesariamente sobre datos geológicos,
comprobando su cronología y sus relaciones con los eventos
tectónicos regionales.
FIE. 9.- Las deformaciones plio-cuaternarias de Tirata
(borde occidental del Altiplano) (según Lavenu, 1988). TECTONICA EXTENSIVA EN EL PLIOCENO
Mapa : 1-Cuaternario aluvial ;2- ignimhrita Pkrez;
3-Plioceno ;4- Mioceno ; Fallas NNE-SSW afectan en su Durante el Pliocen;, entre 6 y 3 Ma. la Alta Cadena andina de
'-totalidad los afloramientos neogenos. Bolivia sufre un régimen tectónico extensivo con una extensión (sj
!I Corte : a- ignimhrita IDCrez ;b- sedimentos pliocenos; de dirección E-W. Argumentos sedimentológicos y tectónicos
1 c-"Tuba 76", base del Plioceno ;d-sedimentos miocenos. demuestran perfectamente esta extensión, principalmente a lo largo
En el borde oeste del graben, pequeñas fallas normales de los bordes del Altiplano, en el límite con las cordilleras.
sin-sedimentarias afectan e l Plioceno.
En ia rcgión de Tirata, 30 km al oeste de Cunhunra de Carangas,
grandes fallas plurikilométricns dc dirccci6n NNB-SSW afectan las
formaciones de edad miocena, pliocena y cuaternaria. El
Eslrucluras compresivas, pliegues y falías inversas como fallas de desplazamiento principal, sinsedimentario, está ligado al movimiento
~IIII~O, afectando los depósitos del Oligo-Mioceno y del Plioceno. se en falla n u m " antes del dep6sito de la ignimbrita Pérez, estrato
observan también cn varios lugares del Altiplano. Son la también desplazado por las fallas. EI movimiento en falla normal
coosccucncia de varios evcntos tectónicos comprcsivos (Martinez, resulta de una extensión E-W (Fig. 9).
1980: I.avcnu. 1988; Séhrier er al., 1988 ; Sempere er al., 1990;
I.i~vciiu6r Mercier. 1993) y son andogcis a los indicados mis al sur En la cucnca de La Paz, numerosas fallas normales (como la de
EII la Pulia ;ugcriliiia (Allmendingcr L'I al., 1983; Jordan e l al., 1983; Kcnko-Llojcta) compatible con esta dirccción de extensión E-W,
lsicks L'i cil.. 1982). Fallas normales deforman también el Mio- afectan los sedimentos pliocenos (figs. 10 y 14). El 'estudio
Ylioccno y cl Cuatcrnario de estas cuencas. Así, una evolución sedimentológico del borde SE de la cuenca confma la existencia de
tecttinica y ncbtcctcinica complcja, cn extensión y comprensión una extensión pliocena sinsedimentaria. Los abanicos aluvialcs
cxactcrizn 11)s Andes allos de Bolivia. alimentados durante casi todo el Plioceno por los relicvcs de la
Cordillera Real fueron progresivamcnte cuhicrtos por las facies
811cl Mioceno tcrminal, hacia 7-8Ma,durante el evento tectónico fluvio-lacustres del centro de la cuenca. Este fenómeno de
compresivo Quechua 3 (Q3 para Lavcnu, 1988 y F4 para-Sébrier superposición de facies proximales por facies distales corresponde a
rl d., 1988) se desarrollan pliegues, fallas inversas y de rumbo, un ensanchamiento de la cuenca en un régimen tectónico en
debidas a un acortamiento de dirección NE-SW Ilavenu. 1988). El extcnsión. Eso coincide con la iAportante acumulación de 700
anilisis de la cincmática de las fallas activadas durante esta fase metros de sedimentos fluvio-lacustres en la cucnca.

87
ALAIN LAVENU

1
. .-
. . . I, 0 8

o a
, .__. . .. . .. . .

JI

Fig. 11.- Esquema estructural y corte de la zona de

a a o
Ayo Ayo (según Lavenu, 1988). Mapa : 1-Cuatcrnarlo;
2- Plelstcxeno datado ; 3-I'lioccno datiirlo;
4- I'alcu,zoico; 5- pedimento cuaternurks.
Corte CC' : La parte superior está 1ntcrpret:ida a pnrlir
de una foto. Hnyitas: Plioccno; nixro: toba datada CD
2.8 f 0.4 Ma; puntos :I'lclstoceno.
TECTONICA COMPKESIVA E N K L m f i E
Fig. 10.-Datos d e fallas normales y d e rumbo-normales en e PLIOCENO-CUATERNARIO
Altiplano oriental debidas a la extensión pliocena O3 = EW (S%Ú]
Lavenu & Mercier, 1993). En el diagramA 5B,las flechas vinculada En el límite Plioccno Icnnioal-Cuillcmalio, lxIciiI3-2 hh.
con las trazas de las fallas, corresponden a las estrias medidas (rei :vento tectónico compresivo Quechua 4 (Q4 piira I.svm
de Wulff, hemisferio inferior). 1988 y F5 para Sébrier et nf., 1988) afecta el Alliplann nl*
Los pequeños segmentos dibujados sobre las trazas de fallas, comi (Fig. 12) y las cuencas de la Cordillera Oriental (Fig. 1.1) 1
los histogramas, indican la desviación entre el vector S medido y e deformación se caracteriza por la formación de plicTul
vector T calculado. kilomfitricos, con gran radio de curvatura. y sobrc todo y~
Los números de datos alrededor de¡ diagrama, corresponden a reactivación en fallas inversas, o de rumbo-inversas, dc ld4
número indicado en el histograma. Las flechas grandes y negras da antiguas. La comprcsih O, dc dircccicin N80"B a E-W,
cl nzlmut de In dirección principal de esfuerzo 03 calculada; E homog6nce. CS pnrulcb II 111 dirccci(h de ccinvcigcncia dc Li
cercana a EW. En otros diagramas, las direcciones son gráflcanlenl plncns Nozcn y Sudam6rica cn es1116poci1. SCnt1188
estimadas [sitio 1
:Curahuara de Carangas; 5A,!B, 5C: La Paz; diacronismo en el desarrollo de esta dcformoci6118-W.6 d
6: Ayo Ayo ;7A: Tirata]. joven (entre 2.8 Ma y 1.6 Ma) en el picdcmontc oricntd ¿
Altiplnno, en Ia zona de 1.n Pnz, dondc.ln lohn Chijini ((I
Unos cicn kil6mctros a l sur de IA Paz. entre Ayo Ayo y aiid~i.inicnkns que, en Curnlluare de CnlrlllgIis. la ignimb(
Viscachani. fallas normales debidas o una extcnsi6n de dircccih P h z , de In misma edad, estl en discordnwin sobrc el P l i a
E-W afectan los sedimentos pliocenos (Fig. 11). plegado. Existe un desplazamiento en el espacio y cn CI tiempol
la deformaci6n Q3 de oeste a este.
En la Cordillera Oriental, los sedimentos pliocenos de la cuenca de
Cochabamba-Sacaba sufren tambien una deformaci6n en extensión Ademls, s e observan fallas inversas cuya cincmlil¡ccl
de dirección E-W sin que fuera posible darle una edad precisa en compatible con un acortamiento de dirección N-S.En varios ro1
relación con el acortamiento que plegó estos sedimentos en el del Altiplano boliviano, la compresión N-S es mls joven qui
Plioceno terminal. compresión E-W, siendo anterior a 1.6 Ma en la zona de La Pa i

88
- -

$i.
E
. REVISTATECNICA DE YPFB, 16 (1-2) :79 - 96, JUNIO 1995

norte de la Sierra boliviana. Las fallas normales, a menudo


plurikilométricas, tienen rechazos decimétricos para los
movimientos más recientes y hectométrims para los más
antiguos. Esas fallas normales tienen una dirección
principal promedio WNW-ESE a NW-SE.

En el piedemonte de la Cordillera Oriental, entre La Paz


y la frontera con el Peni, se puede evidenciar un primer
episodio de extensión pleistoceno anterior a S,j o Ss. Entre
Ss y S4, la tectónica extensiva N-Ses muy importante y
provoca rechazos verticales de hasta 400 m a lo largo de
fallas E-W a NW-SE (figs.. 14; 15; 16). Es en esta época
que se crea la fosa del futuro Lago Titicaca (Lavcnu, 1991.
1992). Una nueva deformación en extensi611 N-S afecta Ia
superficie S4 provocando un nuevo levantamiento de la
Cordillera y el encajonamiento de las morrenas Sorara en
valles profundos. Las deformaciones en extensión del
Pleistoceno superior y del Holoceno no son tan marcadas,
sólo con rechazos métricos o decimétricos.

En la Cordillera Oriental, la cuenca plio-cuatemaria de


Cochabamba-Sacaba está limitada al norte por la falla
Tunari. De importancia regional, tiene una dirección
WNW-ESE. Fué muy activa durante el Pleistoceno con
una cinemática en falla normal(63 = N41"E") (Fig. 17).

En el sur de la Cordillera Oriental, la cuenca de Tarija


presenta una dinámica diferente con presencia, durante el
Cuatemario, de deformaciones tectónicas en compresión y
en exlensión (Fig. IS). Esta cuenca es16 rellenada por
sedimentos del Pleistoceno antiguo a medio (hibliografia
en Marshall & Sempere, 1991) datado en 0.7 Ma por
McFadden er al. (1983). Estos sedimentos sufren una
tectónica compresiva débil con escasas fallas de rumbo
debida a una compresión o1de dirección N85"E. No se
observan grandes fallas normales, pero numerosas
microfallas resultan de una extensión principal 0 3 de
dirección "E-SSW (entre N10 y N20"E):Se trata de una
Fig. 12.- Datos del plegamiento y de las fallas inversas y de rumbo: solución particular: los cálculos del estado de esfuerzo
Inversas utilkadus para el cálculo de las direcciones de compresión (rl= muestran la existencia de una elipse de esfuerzo de
EW y "1 = NS del evento tectónico Q3 en el Altiplano norte (según revolución alrededor del eje 01 vertical. Así,
Idavenu& Mercier; 1993). perpendicularmente a la dirección de 03, 02 es también
Iliegucs: (red de Schmidt, hemisferio inferior) los puntos representan los extensivo, sin que se pueda establecer una cronología
polos de estratificación. Se reparten en un círculo mayor cuyo polo
entre una posible familia de fallas resultado de una
(rombo U) indica el eje del pliegue 15D: cuenca de La Paz ; 11: Culluri].
extensión N-S y otra de una extensión E-W.
1)iagrainas de fallas : (mismos símbolos que fig. 10, ;[5A1, SC,: La Paz;
6: Ayo Ayo; 5A2: IdaI'ilzl. -
DISCUSION CONCLUSION
I
No es el caso mis al norte, en la región del Cuzco en el PerÚ EnB via, el estudio de los depósitos pliocenos y pleistocenos de
doiide Cahrera er al. (1989) estima que tiene la misma edad que la los piedemontes de las cordilleras occidental y oriental como del
~ l c l i ~ r ~ i i ~ icn
c i ~comprcsidii
ii E-W del Pleistoccno inferior. Asl, a Altipiano, muestra un cambio radical en lu sedimentacibn, al limite
iiivcl ilcl Aliipliino ticirte. nu liay pwihilidud de determinar uiiu Plioceno-Plcistoceno. La scdimentuci6n pliocciru corresponde a
oniuologia constante entre los awrtamientos E-W y N-S. dep6sitos fluviales y fluvio-lacustres, depositados bajo clima cilido
y seco, mientras que la sedimentación pleistocena, esencialmente
TECTONICA EN EXTENSION EN EL CUATERNARIO lacustre y conglomeridica corresponde a un clima más
húmedo, glacial e interglacial, con glaciaciones importantes en los
Ilesde cl Pleistoceno inferior hasta el Presente, una tectdnica en relieves.
cxtcnsión de dirección N-S a N20"E afecta a todas las regiones del

89

\
ALAIN LAVENU
.1
L *.

. -... . .
Fig. 13.- Datos de fallas
-- .
'
.:.*.
inversas y de rumbo- . i '

inversas en la Cordilldra
Oriental (cuenca de
Cochabamba-Sacaba, sitio
SA): compresión 01 = E-
W, del Plioceno terminal.
N
10

SW N
Fig. 14.- Corte de la falla n o r d
de Kenko (sitio 5A, cuenca de h
Paz, cf. fig. 12) (según Laveon
1988).
A: sed lnient os plioccno~:
II: Iìo r ni H C ~ n B P u r s purani
(1.6 * 0.1 Ma) descansnndc
sobre la superficie de ablacih %
C: g r a v a s del Alliplana
i i ~ s 111 supcrndc L
d c p ~ ~ i ~ a csolrrc
a Ir l a ci Bn p o l i ~ i . n i c i ~SSISL
*D: escombros de pendlente*
los cuales se observan grletu a
extensi6n (Tg). El Inalisls de
deformación cuaternarla ¡ad&
L una extensión NS.

90
REVISTA TECNICA DE YPFB, 16(1-2):79 - 96, JUNIO 1995

fauna de orígea norte-americano (Hoffstetter et al.,


1971; Marshall er al., 1983).

El Pleistoccno está caracterizado por un enfriamiento


nítido, dando lugar a un sistema de glaciares en las
cordilleras y los picdemontes, substituidos. durante lus
periodos interglaciales por extensiones lacustres en el
Altiplano. Fenómenos de crioturbación que afectan
los depósitos lacustres del Cuaternario antiguo de
CharaRa. como tambidn diatomeas (Servant-Vildary C
Blanco, 1984), indican un clima árido y frio. Este
cambio fundamental del ambiente al límite Plioceno-
Pleistoceno ocasiona interacciones hien marcatl;is
entre clima y morfologia. En altitud, se dcs;irrolla u n
modelado glacial. Glaciares de plateair ocupan grun
parte de Ias cordilleras y de los piedemontes durante el
Cuaternario antiguo. Les acompaia una gran cantibad
de material morrénico. Posteriormente, son scguidns
por glaciares de valle con morrenas de valle. Es el
modelado en via de transformación que se conoce
actualmente. Hacia abajo, un modelado pcriglacial
ocupa las laderas de las cordilleras donde se observan
crioturbación y crioclastía. En el Altiplano y parte de
los pedimentos, se desarrolla un modelado fluvialil y
fluvio-lacustre. Se desarrollan tambiin ahanicos
uluvialcs, tcrriiziis fluviitilcs. pctlimciilos tlc
ucumuliicibn o tlc 1hliicii5~1 según los pcriiitlos. cl
rdgimen climático y la tectcinica.

El análisis de los datos tcctcinicos de campo ptmitc


inteqmtar los camhios del estado de esfuerzos regional
en los Andes de Bolivia, desde el Mioceno superior
hash el presente. La intcrptctaci6n se apoya sobre cl
resultado de la interaccidn entre cl efecto de las fuerms
de gravcdad y dc I:is fuci-ms a los limites dchido a la
a l t a topografía d e los Andes adquirida desde cl
Vig. 15.- Ueformacicin cuaternaria en extensión N-S en la cuenca de La Paz, Mioceno (Mercier et al., 1992). .
Quelirada Minasa (sitio 5E) (según Lavenu, 1988).
Mapa: I-Cuaternario indiferenciado; 2-morrena Choqueyapu En los Andes de Bolivia, en cl norte del Altiplano y
II;3-gravas del Altiplano y morrena Sorata; 4-Cuaternario antiguo; en la Cordillera Oriental. la tectónica en extensi6n
rmal 5- VormaciÓn La Paz; 6- Paleozoico. cuaternaria resulta de un estado de esfuerzo con O3 de
c I,a Corte A ß : (mismos símholos que el mapa) Este corte indica dirección N-S (oyy). de dirección E-W (G,..) y O1
VCIlU la uliiuci6n de Ia 'I'oba Chijini del Plioceno superior (2.8 hasta 3.3 Ma) vertical (G,). Fué interpretada (Sébrier eí al.. 1985;
cn el h r d e oriental de Ia cuenca d e La Paz.En la Quebrada Minasa, 1988) como el resultado de fuerzas de volúmenes
nos; el rechazo acuniutado de esta deformación en extensión alcanza 400 m. debidas a una alta topografía compensada (Dalmayrac
r:inl & Molnar, 1981; Sulirez eí al., 1983; Fmidevaux 8r
,Illclcl I )iir;lriic cl l ' l i ~ i t . c i i ~cl i . aiiihictifc ct:i rcliiliviirneiitc cilido. Qritlo II Iswks. 1984; Froit1cv;iu.x C Ricard, 1987; Mercier eí
II Sb; y li1 filullil llc
S C l l l l i l I i L h 1 . s e h i c o l l l l l l l l ; l n cl t i p dc sctlilIlerllnci~il1 d.,1092). KI1 till I I l ~ l l l c l o .cl csIIIeL.%l>l l ~ ~ r i n ~ nIlliixilllo
t~ll (Of I l l l i l X )
llano p i i d e s Iicrbívoros. Ninguna evidencia de glaciacicin se ve en estos tiene una direcci6n cercana a E-W (oxx). oHmax cstii casi paralelo
:ic de dcpiisilos. Sin cmhatga. al final del Plioceno y al principio del a la dirección de convergencia y resulta del empuje de la placa
3S4; Plsistticbiici. 111 Ilcg;idit importiinte de ciinglomcrados es el indicio de oceánica que se hunde con la placa litosférica continen(a1 andina.
t e C'Il iiii.c:iiiitfiJi gccidiii;unicii inayor, quizas (cctdriico (levantamiento de En las regiches de baja topografia, zona subandina, la tcctónica es
:Is de la Cnrtlilleri) Imro st>~)rc todo ciunitico. UII cnrriamicm ocasion6 compresiva: oxxes o, y o, es 03. El estado de esfuerzo es tal
de la una pluviosidad más iniportiuite permitiendo el transporte, en grim como ~ , , > o ~ ~ >En o~ los~Andes
. altos. G , aumenta. como
Ildica cancidid, del material erodado. 1.3 existencia de Ia glaciación consecuencia del peso dc la Alta Cadena; o, se vuelve o,.aXx;
Purapurimi dchajo dc la Toba Chijini, como la presencia de figuras esfuerzo máximo. se vuelve O*,y by,, se vuelve o3,produciendo
stdimcntol6gicas dchidas al frío, confirman este enfriamiento del una extensión de dirección N-S. En resumen, la dirección del
clima. 1.a fauna plioccila endémica desaparece. substituida por una

91
* , -
, ALAIN LAVENU
. e..
'i,

.. .-..
esfuerzo máximo horimntnl estg cs,ciici:itriicntc
. .
controladii prw Iii coiivcrgcnci:i. I ~ Ili&
, ~ Aiitlcs
Altos. y particularmcntc en c i Al'tipliiiio. li1
extensión parccc la coiisccucnciii de iii:is;is
elevadas isostáticamcnto. 1,ii dircccitin tlc
cxtcrisicín se ciiciiciitrii jwrpciidiciiliir :I !;i
cllllvcrgcllci~l.

La cuenca dc Tarija (1900 msnm) cs UII:I


región uhicada topográficamcntc cnec Iii m n i i
subandina ha.ja (donde oI es liorizontiil dc
dirccci6n E-Wy o3vertical) y la Sicin (tltiiidc
0,es vertical y q horizont;il N-S). !II csl;idri
de esfuerzo lranscuncntc (a,Iiorizontiil NRS'T
y cs2 vertical) es conipatihlc con ¡;I uliiciicitiii
topográfica dc la cuenca. si se adniitc que cl
esfuerzo vertical ozzse dcbc al peso de un;i
topografía compensada isostiticiiniciitc. lm
, ri io
deformaciones triinscurrcntcs d e I i i c u c ~ ~ ctlci i
Ili.511 'r. ..'Ilil ptl(llíilll cclllcs~"1l"lc~il 1111 c s ~ : l l l ~del .-
111

esfuerzo iiitcrnicdio (ci? vcrticiil) cuke I:I hiii


zonii suhiiialinil. d o ~ ~ delc rC;ginicli tcct(iliico CS
compresivo y E-W. y 1;i :ilta pl:iiiicic i i i i t l i i i a .
con un r6girncri cii cxtcnsiiiii N - S . I'ci,ii I:I
I
existencia dc u n rbgimcn tcctdiiictr extciisivo
podría cxplicarsc por un Icvantiimiciitri tliic
ilulncnlil l i 1 liqli>grillíil y clc~lliill l l l i l CXICllSilill
71
IO.

w N-S cquiviilctitc II IO ~ ~ i i c st icl i s c ~ v ;C~I I li1


10
Sic rrii . Si n c m Ili1 rgo , ti1I i II IC i p i c t iic i t 1 II
necesitaría un valor del esfuerzo vcrticiil
(oI)cercano al viilor del csfucw.ci l i t i r i m i i t d
E-W (O?): eso no sc ohserva. o3 q u c d ~ i ~ ~ t l i ~
ccrcaio a 02.

En cl Altiplano I a tccttinicii cxtcnsiv:i


N plioccna es muy difercntc d e la tlc cd:rd
plcistoccna. La dircccicin de cxtcrisitiii es I!-W.
que G~~ es siempre el cslucrnl
principal mínimo (0Hmin). 81 cst;id(~ tlc
esfuerzo es: csnx < oYy < oZz.En este ciisii es
ilcccsiuici ( p c cl csfucrzn ¡iorii.otit:il tiiinstnilid~i
a la litosfcrii ccwtincntiil scii inferior i11 csfucini
actuarido cn el caso prcccdcntc.
N

Fig. 16.- Datos de Ias fallas nqrmales en el Altiplano oriental conio resultado
de la extensión cuaternaria 03 = NS (según Lavenu ¿ú Mercier, 1YY3).
Misnios símbolos quc fig. 10; [SA,5B,5C, 5E:cuenca de I a I'aii; 6: Ayo Ayol.

92
REVISTA TECNICA DE YPFB. 16(1-2):79 - 96, JUNIO 1995

. I_

O
- km IO

---

J3OOm

JOOOnl

A 88

bïg. 17.- ExtensMn cuaternaria (o 3 = N41 E) en la cuenca de Cochabamba-Sacaba (sitio Sß)


en la Cordillera Oriental (según [,avenu, 1988).
Rhpa: I - Nc6pxio ;2- Rlesoxoico ;3-I'aleoxoico; en I)lanco : rcllcrlo eunternario de los Valles.
C'orle Ali: indica li niultiplicid;rd de los pcdiincntos de alilación a lo largo del relieve de la I?alla Tuliari (6 niveles)
en relación con el liorde sur de la cuenca con sólo 3 pedimentos. .
1)iagriiiia: (niisnlos sínibolos que fig. IO) extensión 03 = N41"E. La Palla Tunari, rasgo estructural
mayor de dirección NI(H)"U,es rcspol~sablede l idesviación de o,, NS en h cadena, en esta &poca.
ALAIN LAVENU

. . .

18A

i
I

Fig. 18.- La deformación en la cuenca de Tarija (sitio 18) (según Lavenu & Mercier, 1993).
Los sedimentos pleistocenos de la cuenca de Tarija sufren deformaciones cuaternarias en comprcsiGn o,= NXs”IS (Ist\)y e11
extensión 0, = NS (18-1,18-2,18-3,18-4). La cronologia entre compresi6n y extensión no pudo ser determinada.

94
REVISTA TECNICA DE YPFB, 16 (1-2) :79 - 96, JUNIO 1995

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