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MODELO DE INTERVENCIÓN Y ORIENTACIONES TÉCNICAS 2016 Dirección de Programas y Gestión Regional 1
MODELO DE INTERVENCIÓN Y ORIENTACIONES TÉCNICAS 2016 Dirección de Programas y Gestión Regional 1

MODELO DE INTERVENCIÓN Y ORIENTACIONES TÉCNICAS 2016

Dirección de Programas y Gestión Regional

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

3

1.

MARCO CONCEPTUAL

5

1.1.

Enfoque de Género

5

1.2.

Concepto de género

5

1.3.

Empoderamiento para la autonomía

6

1.4.

Empoderamiento personal

7

1.5.

Autonomía

8

1.6.

Dimensiones de la autonomía

9

1.7.

Metodología de intervención

10

2.

POBLACIÓN Y PRINCIPALES BRECHAS DE GÉNERO

11

2.1.

Brechas de Género

12

2.1.1.

Trabajo

12

2.1.2.

Pobreza

12

2.1.3.

Violencia contra las mujeres

12

2.1.4.

Participación

13

2.1.5.

Migración

13

3.

MODELO DE INTERVENCIÓN

14

3.1.

Objetivos de Desarrollo Social, Fin y Propósitos, desde el Enfoque de Género

14

3.2.

Componentes y Programas

15

3.3.

Líneas de Acción

17

3.4.

Gestión del Modelo de Intervención, desde el Enfoque de Género

18

3.5.

Cuadro Síntesis Resultados Modelo de Intervención y Dimensiones de Gestión

21

4.

SÍNTESIS DEL ENFOQUE METODOLÓGICO

22

5.

SÍNTESIS DEL SISTEMA DE MONITOREO Y EVALUACIÓN

25

6.

LÍNEAS DE ACCIÓN Y PRESUPUESTO (EN ARCHIVO INDEPENDIENTE)

PRESENTACIÓN

El presente documento corresponde a un intento por sistematizar el modelo de intervención que hemos construido colectivamente durante el primer año de ejecución de la nueva oferta programática. Ciertamente al inicio nos guiamos por la Agenda de Género para levantar una nueva misión institucional, sin embargo; este primer marco de acción se fue construyendo, completando y enriqueciendo con la participación de cada equipo, con su intervención activa, con la manera de hacer frente a los obstáculos, con la capacidad de crítica y de propuesta.

A lo largo del 2015 la autonomía y el empoderamiento no solo fueron procesos experimentados por las mujeres, sino también una experiencia vivida en cada provincia y región, con equipos que lograron asumir los desafíos, viendo en los cambios una oportunidad de crecimiento y desarrollo para las mujeres de sus territorios.

Con el objetivo de recoger la experiencia acumulada y de entregar oportunamente las orientaciones técnicas para la gestión programática 2016, la Dirección de Programas y Gestión Regional ha desarrollado el siguiente documento que se organiza en seis apartados.

El primero corresponde a un breve marco conceptual donde se explicitan, desde el enfoque de género, las definiciones centrales que estructuran estratégicamente el quehacer de PRODEMU, páginas que sin duda pueden completarse a la luz de la experiencia y marcos explicativos necesarios para la intervención en cada región. Es así que este texto queda abierto a la incorporación de conceptos que den cuenta de su diversidad y matices.

Por su parte, el apartado segundo, aborda las principales cifras relativas a la población objetivo y las brechas de género, entregando un panorama nacional de la posición de las mujeres en los ámbitos laborales y políticos en el país. Invitamos a los equipos regionales a completar este diagnóstico con datos que reflejen y den cuenta de las situaciones particulares que se viven en las provincias.

El tercer punto refiere al Modelo de Intervención, donde se presentan Fin, Propósitos, Componentes y Líneas de Acción de las Áreas de Autonomía Económica y Promoción y Desarrollo. Asimismo, se describen las dimensiones de gestión que están a la base de este Modelo.

En el cuarto apartado se presenta una síntesis de los principales elementos del enfoque metodológico utilizado en las acciones formativas y, en el quinto, un breve resumen de la mirada para el acompañamiento y evaluación de los programas. Estos dos apartados son parte del Modelo y operan de forma integral en su desarrollo.

Por último, el sexto apartado, corresponde al ámbito operativo del Modelo, donde se presentan aspectos prácticos para el uso del presupuesto y se detallan las líneas de acción. Complementariamente al marco conceptual, se incluye al inicio de cada componente una breve descripción sobre la incorporación práctica del enfoque de género en las acciones. Este apartado se envía en un archivo independiente.

Es importante que este texto se revise detenidamente de forma individual y colectiva, llevando adelante

Es importante que este texto se revise detenidamente de forma individual y colectiva, llevando adelante conversaciones que integren una mirada crítica y propositiva en las reuniones de equipo. Al momento de la lectura, es clave conversar la propuesta contrastando con la realidad de sus territorios, pensando cómo este Modelo se proyecta, se moviliza en cada una de sus provincias, mirando integralmente las posibilidades de autonomía que ofrece a las mujeres.

Es interesante que reparen en estrategias que permitan llegar a nuevos públicos, a mujeres jóvenes, a aquellas comunidades y territorios que no han sido parte de la intervención. Es importante también que profundicen el análisis sobre las redes y comercialización en el ámbito económico, y el desarrollo de diálogos en el área social y política. Estos son los temas que a nivel nacional impulsaremos este año, los que necesariamente se deben complementar con sus miradas territoriales.

Dicho lo anterior, las y los invitamos a analizar el texto, a comentarlo y realizar todas las observaciones necesarias a sus equipos regionales y a la Dirección de Programas y Gestión Regional.

1.

MARCO CONCEPTUAL

1.1. Enfoque de Género

Entendemos el enfoque de género como una herramienta conceptual que se centra en las diferencias que cada

cultura asigna a hombres y mujeres en razón de su sexo para analizar de qué manera les afecta un determinado fenómeno o situación, por ejemplo, con respecto a: sus necesidades, la distribución de beneficios, oportunidades

y efectos no deseados o negativos, así como sobre el acceso, control y uso de recursos. Esta visión ayuda a

comprender tanto la vida de las mujeres, como la de los hombres y las relaciones que se dan entre ambos. También permite identificar discriminaciones, brechas y barreras de género y por ello, enriquece el diseño de políticas públicas, programas, proyectos y propuestas.

Al ser una herramienta que cuestiona los estereotipos de género, este enfoque no solo ayuda en la identificación de discriminaciones, sino que es fundamental en el análisis que se requiere para proponer alternativas que las reviertan. Por todas estas razones, es considerado como una poderosa herramienta para el Desarrollo Humano.

1.2. Concepto de género

En este contexto, el concepto de género nos permite comprender cómo los atributos sociales y las relaciones vinculadas con “lo femenino” y “lo masculino” establecen relaciones de opresión cultural. Dichas diferencias entre hombres y mujeres estarían asignadas por la sociedad patriarcal y aprendidas mediante procesos de socialización que varían según el contexto social e histórico: familia, escuela, Estado, iglesia, medios de comunicación, etc. Culturalmente, dichos atributos y relaciones se han establecido como características “naturales” e “inmutables” de los sexos y sobre esta base se estableció un sistema desigual que otorga ventajas a los hombres y coloca a las mujeres en situación de subordinación e inferioridad.

En ese sentido, el enfoque de género ofrece dos dimensiones relevantes: la primera corresponde a su utilización como categoría de análisis histórica y de la realidad social, que permite identificar las construcciones de lo femenino y lo masculino, su dinámica específica en un contexto, reconociendo las desigualdades y

discriminaciones que postergan el ejercicio de derechos de las mujeres. El segundo alcance del concepto refiere

a su dimensión política, donde el enfoque de género se convierte en una perspectiva transformadora que impulsa acciones orientadas por el horizonte de la igualdad de género, aportando a la superación de brechas y desigualdades.

En dicha dimensión política del enfoque de género se focaliza la intervención de PRODEMU, cuestionando las relaciones de poder entre los géneros, sus prácticas de desigualdad y exclusión, para generar cambios a través “del apoyo a la actoría social de las mujeres y sus comunidades en el ámbito personal, laboral y público. Así, los programas y proyectos implementados por PRODEMU se enmarcan en políticas de equidad caracterizados por el desarrollo de acciones tendientes a disminuir las desigualdades en el ejercicio de los derechos 1 ”.

En la declaración de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague de 1995, se definió que el desarrollo social constituía un elemento básico de los deseos y necesidades de todas las personas, y por lo tanto, se constituye una responsabilidad tanto de los gobiernos, como de la sociedad civil en general. Asimismo, se reconoció que “no se puede lograr un desarrollo social y económico sostenible sin la plena participación de la

1 Orientaciones Programáticas PRODEMU 2015.

mujer y que la igualdad y la equidad entre la mujer y el hombre constituyen una prioridad para la comunidad internacional y que, como tal, debe ser un elemento fundamental del desarrollo económico y social” 2 .

La igualdad se sitúa entonces como base de los Derechos Humanos, y por lo tanto se vincula estrechamente con el ejercicio de la ciudadanía. Si tomamos como ejemplo las brechas, barreras y discriminaciones o exclusiones que enfrentan las mujeres en el empleo, en el acceso a puestos de toma de decisión y representación popular, en la división sexual del trabajo, en la falta de reconocimiento a sus derechos reproductivos y en la prevalencia de la violencia contra ellas, comprenderemos que al hablar de igualdad, ésta no debe ser entendida únicamente en términos de oportunidades, de acceso al desarrollo, sino a la igualdad en el goce efectivo de derechos por parte de hombres y mujeres. Necesariamente, esto significa que la igualdad involucra el cuestionamiento y en última instancia, el quiebre de la estructura machista o patriarcal “que reproduce y perpetúa la condición de subordinación de las mujeres y de otras identidades de género no hegemónicas” 3 .

1.3. Empoderamiento para la autonomía

PRODEMU ha elegido el empoderamiento como eje central de la estrategia de intervención para el trabajo con las mujeres que participan de sus líneas programáticas, en virtud de que este proceso está orientado a contribuir al desarrollo y obtención de la autonomía por parte de los individuos y sus grupos de pertenencia, ya que busca habilitar a las personas, grupos y comunidades para desarrollar habilidades y capacidades necesarias para interactuar e intervenir el medio social, político y cultural 4 .

De esta manera, el empoderamiento se identifica como “una estrategia de lucha por la igualdad que hace del fortalecimiento de las capacidades y autonomía de las mujeres la herramienta clave para transformar las estructuras sociales, incluidas aquellas que perpetúan la dominación masculina” 5 .

Si bien existen distintos acercamientos hacia el concepto de empoderamiento, en general existe consenso respecto de que éste puede ser visto como proceso y como meta. También existe acuerdo en rechazar el concepto tradicional de poder visto como dominio sobre otra/os. Algunas feministas lo ven como una estructura de relaciones sociales que establecen aquello que facilita u obstaculiza la acción de todos los actores.

En este sentido, “el empoderamiento de una persona empieza cuando ésta analiza cómo los límites sociales restringen su capacidad para definir cómo quiere vivir y llega a disfrutar de las condiciones para vivir como desea, avanzando mediante la identificación crítica de cómo funcionan estas restricciones a su libertad, hasta llegar a definir estrategias para cambiarlas” 6 . De alguna manera, esto es a lo que llamamos el desarrollo de una conciencia de género: que las mujeres reconozcan la existencia de diferencias entre mujeres y hombres, que se traducen en discriminación y falta de ejercicio de derechos para ellas. En el plano político tiene dos dimensiones:

una individual y una colectiva. La individual se relaciona con la “experiencia personal de reconocimiento de la propia construcción de la identidad de género” 7 . Por su parte, la colectiva se vincula con el reconocimiento y posterior cuestionamiento de los mecanismos a través de los cuales la diferencia sexual se traduce en discriminación y opresión de género.

2 ONU. Declaración de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Copenhague, 1995. Párrafo 7. 3 Servicio Nacional de la Mujer. Conceptualización y operacionalización de la autonomía de las mujeres para el trabajo de la Subcomisión de Estadísticas de Género. Santiago, Marzo 2015. P. 5.

4 (UNFRA, 2012: 40)

5 Murguilday Martínez, Clara. Empoderamiento de las mujeres: conceptualización y estrategias. 2006. P. 3.

6 Murguilday, op. Cit. P. 11. 7 Instituto Nacional de las Mujeres. Glosario de Género. México, 2007. P.30

El empoderamiento es visto siempre como un proceso eminentemente personal, único y distinto para cada persona, por lo que en este sentido, no existen recetas para lograrlo. Investigadoras del tema están de acuerdo en que se trata de un proceso que no puede ser “otorgado” o “realizado” por nadie externo, y en ese sentido constituye un error decir que “alguien empodera a otra persona”. Es imposible definir a priori qué es lo que gatillará el cambio en cada mujer, así, Murguidalay señala que: “las puertas de entrada al proceso de empoderarse son diversas: para algunas mujeres el elemento crucial ha sido adquirir conciencia sobre lo injusto de sus condiciones de vida, mientras para otras lo ha sido la puesta en práctica de iniciativas generadoras de recursos básicos para la sobrevivencia; en algunos casos, el proceso ha comenzado con su integración en un grupo solidario para acceder a un crédito y en otros casos, mediante su incorporación a una organización de mujeres dedicada a combatir la violencia de los hombres o a reivindicar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres” 8 . Sin embargo, también es posible decir que si no existen estímulos como los que se mencionan arriba, será más difícil que las mujeres se empoderen.

Por esta razón, existe consenso entre estas investigadoras respecto del rol de “las otras personas” en el proceso de empoderamiento. Aquí se destaca el papel de las “agentes de cambio” para facilitar las condiciones que permitan a las mujeres llevar a cabo sus propios procesos de transformación. Se trata de crear “espacios para escuchar las voces de las mujeres, utilizando metodologías participativas que ayuden a desafiar los estereotipos convencionales respecto a las necesidades de las mujeres. Las propuestas de cambio son inducidas a través de procesos de concientización que permitan a las mujeres modificar sus auto-imágenes y sus sentimientos de inferioridad, así como sus propias creencias sobre sus derechos y capacidades” 9 .

Al revisar la literatura sobre este tema, podemos concluir que el empoderamiento es un proceso que va de adentro hacia afuera y de abajo hacia arriba. De adentro, porque involucra cambios a nivel personal, respecto de la imagen que las mujeres tienen sobre sí mismas y sobre sus capacidades. Este cambio se refleja en sus relaciones con el entorno más cercano como familia y amistades, y se extiende hacia una dimensión colectiva, donde las organizaciones buscan incidir para modificar los límites sociales que constriñen lo que le es permitido a mujeres y hombres. Por otro lado, al hablar de que se trata de un proceso de abajo hacia arriba, nos referimos al carácter eminentemente político de la intervención de quienes apuntan al proceso de cambio, en este caso, de PRODEMU. La idea es contribuir a generar condiciones para que las mujeres incrementen su participación en distintos espacios, adquieran herramientas y habilidades para la toma de decisiones y el control de recursos, y finalmente, apoyar a las organizaciones que trabajan contra la discriminación de género para incrementar su capacidad de incidencia ciudadana.

1.4. Empoderamiento personal

El trabajo personal que busca generar cambios subjetivos para el desarrollo de las mujeres, suele ser llamado “desarrollo de la autoestima”. Sin embargo, las estrategias que normalmente se usan para lograr dicha meta comúnmente analizan poco las causas estructurales y subjetivas que generan problemas de inseguridad en las mujeres, por lo que solo buscan transformaciones en hábitos o apariencias que no suelen invitar a las mujeres a un desarrollo consciente de sí mismas y de las condicionantes que determinan la discriminación y la desigualdad entre mujeres y hombres.

Por el contrario, desde un enfoque de género, lo que buscamos conseguir es un “empoderamiento personal” que promueva en las mujeres una conciencia del mundo propia de la individualidad que permita sacar a flote los recursos propios, habilidades, capacidades y prácticas que constituye a las mujeres como sujetos.

8 Idem. P. 29

9 Idem. p. 13.

En ese sentido, actividades vinculadas a tratamientos estéticos o de imagen y terapias alternativas, si bien entregan un momento de relajación y cambio en la rutina de las mujeres, no constituyen acciones orientadas a mejorar su seguridad, autoimagen y calidad de vida, ni a cuestionar el orden patriarcal que las confina a un espacio de subordinación. Además, uno de los aspectos problemático de algunas de estas actividades, es que pueden abrir en las mujeres profundas heridas emocionales, que requieren un acompañamiento profesional y seguimiento psicológico permanente, que no le corresponde a PRODEMU proveer.

Así, como señala Lagarde: “empoderada, cada mujer es la primera satisfactora de sus necesidades, defensora de sus intereses y la principal promotora de su sentido de la vida, de su desarrollo y enriquecimiento vital, de sus libertades y de su placer 10 ”.

En este sentido, para el tipo de estrategia de intervención que PRODEMU está llevando adelante con las mujeres, se priorizará el uso del concepto de “empoderamiento personal” por sobre el de “autoestima”, de modo de validar un proceso de cambio acorde con el enfoque de género que PRODEMU viene desarrollando en su estrategia de intervención.

En resumen, el proceso de empoderamiento trata de orquestar estrategias que logren que las mujeres consoliden su capacidad y autonomía en todos los ámbitos, a través de la toma de conciencia sobre su situación, como de su organización y movilización en colectivo, con el fin último de mejorar sus condiciones de vida y revertir las discriminaciones de género y lograr autonomías. Quienes han analizado el trabajo de las agentes de cambio en otros lugares del planeta, han encontrado que su principal aporte es poner a disposición de las organizaciones de base distintos recursos, tanto intangibles (conformación de espacios de solidaridad y confianza), como herramientas (habilidades analíticas a través de la capacitación, la comunicación, la información, el apoyo a la formación de redes y grupos autónomos) que influyen para que las mujeres refuercen su autoconfianza, tomen conciencia sobre su subordinación y asuman la responsabilidad sobre sus vidas y sobre las decisiones que toman.

1.5. Autonomía

El proceso de empoderamiento personal y colectivo tiene como objetivo generar autonomía de diversos tipos en las mujeres. Por ésta puede entenderse “la capacidad del/la sujeto/a de agenciar su vida con sus propios recursos para su pleno desarrollo en sociedad, es decir, es el modo como la persona logra administrar su vida de manera libre teniendo participación plena en los distintos ámbitos de la sociedad” 11 . Entonces, es posible observar que la autonomía tiene un componente individual y uno social. El individual se asocia directamente a los procesos de aprendizaje que desarrollan o fortalecen la autonomía propiamente tal, mientras que el componente social se relaciona con los elementos externos o estructurales que obstaculizan o facilitan el logro de la autonomía.

El Observatorio de Género de América Latina y el Caribe de CEPAL identifica tres dimensiones de la autonomía:

física, económica y en la toma de decisiones. Según el Observatorio, “la autonomía de las mujeres solo puede ser entendida a partir de estas tres dimensiones, ya que cualquiera de ellas incide sobre las otras dos” 12 .

Como ya vimos, la autonomía de las mujeres, tanto en la vida privada como en la pública, es crucial para garantizar el ejercicio de sus Derechos Humanos. Así, la capacidad para generar ingresos propios y controlar recursos (autonomía económica), el control sobre el propio cuerpo (autonomía física) y la plena participación en

10 Lagarde, 8, 2011.

11 SERNAM, op. Cit. P. 8.

12 CEPAL. El Estado furente a la autonomía de las mujeres. Santiago, 2012.P. 12.

las decisiones que afectan su vida y a su comunidad (autonomía en la toma de decisiones) constituyen “los tres pilares de la igualdad de género y de una ciudadanía paritaria” 13 .

1.6. Dimensiones de la autonomía

En el accionar de PRODEMU, se entiende la autonomía física de las mujeres como su capacidad para vivir una vida libre de violencia y de decidir sin ningún tipo de injerencia, sobre su cuerpo, salud y sexualidad. La idea es desarrollar en las mujeres una conciencia crítica de género que les permita identificar aquellas situaciones y espacios donde ellas u otras mujeres experimentan discriminación y subordinación por el hecho de ser mujeres. Esto, sumado al hecho de que cada mujer “visualice y aprecie sus cualidades y habilidades vitales, las potencie y

las comparta en procesos pedagógicos con otras mujeres” 14 , hará posible “politizar lo personal” y comenzar así su proceso de empoderamiento. El trabajo que se realice aquí sobre la autoestima de las participantes es fundamental. Intentaremos alejarnos lo más posible de la visión tradicional de autoestima conservadora, idealista

y patriarcal que busca cambiar hábitos en las mujeres para que acepten los estereotipos de género predominantes y se amolden a ellos.

La autonomía política se relaciona con la capacidad de las mujeres para participar en espacios de toma de decisión pública, sea en espacios comunitarios o en lo formalmente político. El objetivo aquí a lograr es que las mujeres cuenten con habilidades y herramientas que les permitan identificar problemas o discriminaciones que las afectan como grupo y diseñar estrategias de incidencia ciudadana que las lleven a establecer una relación de interlocución legítima y validada con aquellos actores que formen parte de la solución a estos problemas. Batliwala ha observado que a medida que se consolidan los grupos de mujeres, “comienzan a reivindicar el acceso a recursos y servicios colectivos, tratan de influenciar sobre los legisladores para que cambien leyes, aprenden a negociar con otros actores sociales y administraciones públicas y, en ocasiones, llegan a crear servicios alternativos que mejoran sus condiciones de vida. Mediante estos procesos las mujeres ponen las bases para conquistar nuevos derechos, controlar recursos valiosos y participar igualitariamente en las decisiones de la familia y la comunidad” 15 .

Finalmente, la autonomía económica, se encuentra estrechamente relacionada con el ejercicio de la ciudadanía laboral de las mujeres, es decir a que las mujeres como sujetos puedan ejercer en libertad sus derechos económicos y laborales. En este sentido, el concepto de autonomía es vital para comprender la noción de

ciudadano/a que se refiere a la posibilidad de que los sujetos ejerzan los derechos fundamentales en condiciones

de no discriminación.

Uno de los factores fundamentales en la promoción del empoderamiento de las mujeres es la intervención en sus condiciones materiales, al mismo tiempo que se transforma su posición de género. Esto es: abordar de manera simultánea las necesidades prácticas y los intereses estratégicos de las mujeres. De este modo, la Autonomía Económica de las Mujeres se refiere a la capacidad de que ellas sean proveedoras de su propio sustento, así como del de las personas que de ellas dependen, y de decidir cuál es la mejor forma de hacerlo para así tomar mejores decisiones para su vida y la de sus familias.

En ese sentido, autonomía económica es más que autonomía financiera, ya que también incluye el acceso a la seguridad social y a los servicios públicos y a la determinación del uso de los recursos obtenidos por su trabajo remunerado.

13 Idem P. 55.

14 Lagarde y de los Ríos, Marcela. Autoestima y Género, p. 7.

15 Murguidalay, op. Cit. P. 34.

1.7. Metodología de intervención

En la literatura feminista sobre desarrollo se destaca el profundo respeto que los/as agentes de cambio deben tener frente a las mujeres, sus realidades, sus saberes, sus tiempos y sus modos de reconocer las discriminaciones de género.

En esta tarea, se identifica a la educación popular feminista como metodología idónea para que las mujeres “analicen sus propias experiencias y comprendan cómo se mantiene y reproduce su situación subordinada… los talleres ofrecen a las mujeres un espacio de encuentro con otras para que, desde el intercambio de experiencias y la reflexión colectiva, se den cuenta de que su vivencia personal está inscrita en un contexto social y puedan superar la sensación de aislamiento e inadecuación, asumiéndose como parte de un colectivo cuyos malestares tienen causas estructurales” 16 .

Esta metodología facilita que los procesos de “educación, formación y capacitación con las mujeres hagan posible el análisis sobre la opresión, la subordinación, la exclusión que viven; las múltiples discriminaciones de que son objeto de manera especial las mujeres de sectores populares por razones de clase, género y etnia. Las experiencias de la educación popular feminista cuestionan los sistemas de educación tradicionales y promueven el cambio cultural, establecen un diálogo de saberes que favorecen la identificación y valoración de los conocimientos de los pueblos y de sus mujeres 17 .

Sus postulados se encuentran en absoluta concordancia con los objetivos que persigue la intervención de PRODEMU, a saber: la concientización en género, la formación como ejercicio político de las mujeres, la acción en incidencia política por la equidad y la justicia de género y el reconocimiento de la diversidad de recursos que las mujeres pueden utilizar para satisfacer sus necesidades, alcanzar sus aspiraciones y mejorar su calidad de vida.

Para PRODEMU, es claro que el logro de la igualdad entre los géneros se dará a través del proceso de empoderamiento de las mujeres, es decir, a través de la toma de conciencia individual y colectiva que permite la toma de decisiones y el ejercicio de poder. Por ello, es que cada una de las actividades de las líneas programáticas de las Áreas de Autonomía Económica y Promoción y Desarrollo deben apuntar a promover en las mujeres potencialidades y fortalezas que aumenten su autonomía para decidir el propio destino.

16 Idem p. 32.

17 Arana Sáenz, Imelda. La Educación Popular Feminista en red: 30 años de la Red de Educación Popular entre Mujeres- REPEM. 2012. P. 2.

2.

POBLACIÓN Y PRINCIPALES BRECHAS DE GÉNERO

Población es el conjunto de personas que habita en una determinada zona geográfica, cuyo número se cuenta a través de alguna encuesta o un CENSO, que es el recuento total de la población. En nuestro país según los datos provenientes de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica CASEN para el año 2013, existía una población total de 17.273.117 habitantes, los cuales un 52,6% corresponde a mujeres y un 47,4% a hombres.

En cuanto a la distribución de la población en áreas rurales y urbanas, el año 2013 el porcentaje de mujeres era significativamente mayor en las zonas urbanas (53,1%) que en las rurales (49,8%).

Respecto a la edad de la población, es posible señalar que constituimos un país relativamente joven, cuyo promedio alcanza a los 35,5 años, específicamente 34,1 años para los hombres y 36,7 años para las mujeres quienes a su vez, en promedio viven más, ya que la Esperanza de Vida al Nacer se estimaría en 76,5 años para los hombres y en 81,7 años para las mujeres 18 . Según las proyecciones de población, en 2015 habría 1,2 millones de hombres adultos mayores versus 1,5 millones de mujeres de 60 años o más (representando 14,9% del total poblacional) 19 .

Respecto al nivel educacional del país, un 58,3% de la población mayor de 18 años declara haber finalizado su enseñanza media. Al diferenciar por sexo, el mismo indicador, nos muestra que los hombres alcanzan el 59,1% de aprobación en educación media, mientras que las mujeres alcanzan un 57,6% en la finalización de este ciclo de educación secundaria.

La jefatura de hogar femenina 20 , corresponde a aquellas mujeres sostenedoras del hogar, siendo la principal responsable de las tareas reproductivas y productivas. En particular para el año 2013 la jefatura femenina era de 37,9%, que correspondía a, 1.999.048 hogares, sobre los 5.273.491 hogares totales del país.

En lo que toca a la fecundidad, en los últimos 25 años, la tasa global de fecundidad ha presentado una disminución sostenida, resultando que en el 2012 las mujeres en Chile tenían 1,8 hijos/as. Además, la maternidad se posterga. Actualmente un tercio de los nacimientos es de madres entre 30 y 39 años de edad. Junto con este fenómeno, persiste el de la maternidad adolescente. La sexualidad en adolescentes es dinámica y ha experimentado cambios importantes en las últimas décadas. En la 6ª Encuesta Nacional de la Juventud, el 48% de adolescentes de 15 a 19 años declara haber iniciado su vida sexual, con una edad de inicio promedio de 16,4 años en hombres y 17,1 años en las mujeres, presentándose un adelanto de las edades de iniciación respecto de años anteriores, especialmente entre las mujeres, las que en 1997 mostraban una edad promedio de inicio de relaciones sexuales de 18 años (INJUV, 2010). Conocer la realidad que experimentan las mujeres entre 10 a 19 años respecto del embarazo resulta relevante dado que esta condición tiene repercusión directa en sus trayectorias de vida, considerando que a esta edad los/as jóvenes se encuentran en un proceso de formación escolar que es importante para el futuro que deseen trazar. Al respecto se destaca que las tasas nacionales de embarazo/lactancia para las mujeres de 10 a 19 años de edad ascienden a un 3,2%, según la CASEN 2013.

18 INE, Enfoque Demográfico de Género, 2015. P. 7.

19 Idem, p. 14.

20 Para la encuesta CASEN, jefe de hogar se define como “aquella persona reconocida como tal, por los demás miembros del hogar”.

2.1. Brechas de Género

2.1.1.Trabajo

Para el año 2013, la Tasa de Participación Laboral de los hombres alcanza un 70,7%, mientras que la de las mujeres es de 45,6%. Este dato refleja que las mujeres se emplean porcentualmente menos que los hombres, en efecto la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres es de 25 puntos.

Según los datos que nos muestra la encuesta CASEN, para el año 2013, 7 personas de cada 100, (7,0%) se encuentra dentro del grupo de desocupados, cifra levemente en descenso respecto al año 2011. Respecto a la evolución de la tasa desempleo femenina, esta arroja que 8 mujeres están desocupadas sobre sobre 100, mientras que solo 6 hombres estarían en situación de desempleo al momento de la encuesta (noviembre 2013)

En particular en la encuesta el ingreso promedio mensual para el año 2013 alcanza los $416.909.- para aquellas personas que se encuentran trabajando. Ahora al mirar esta misma situación por género, los hombres obtienen un promedio de $469.107.- mensuales derivados de su trabajo principal, mientras las mujeres, perciben en esta misma categoría solo $344.021.- mensuales, lo que representa una brecha de $125.086.- pesos mensuales, es decir, los hombres perciben poco más de un cuarto más de ingresos que las mujeres (26,6%).

2.1.2.Pobreza

El análisis de las tasas de pobreza según sexo, muestra que año tras año, son las mujeres quienes inciden mayormente en los indicadores de pobreza. A modo de ejemplo, para el año 2013, en los hogares donde la mujer es jefa de hogar, la tasa de pobreza resulta comparativamente mayor que en aquellos hogares donde el jefe de hogar es un hombre (15,4% v/s 11,2%). Este fenómeno es conocido como “feminización de la pobreza”.

Por otro lado, al mirar el indicador de los hogares de hombres y mujeres vinculado a la pobreza extrema por sexo, se visualiza una disminución en efecto, el porcentaje comparado de los hogares con jefatura femenina descienden desde el 2009 al 2013, en 5,8 puntos porcentuales, mientras que los hogares con jefes hombres disminuyen 4,7 puntos porcentuales. No obstante, en este indicador nuevamente se comprueba que son hogares con jefatura femenina los más vulnerables.

Al realizar la desagregación por sexo de la población, en el indicador de tasa de pobreza, nuevamente se observa que a pesar de la disminución global, son las mujeres quienes obtienen los porcentajes más bajos, en particular un 15,0% de las mujeres vivían para el año 2013 en situación de pobreza. Al observar la brechas entre hombres y mujeres, para el año 2009 este diferencial fue de 1,5 puntos porcentuales; para el año 2011 esta brecha aumenta a 2,4 puntos porcentuales y, para que el año 2013 el diferencial vuelva a disminuir a 1,3 puntos porcentuales.

Respecto a la extrema pobreza se evidencia que las mujeres presentan para todos los años la situación más desfavorable en el país, en particular un 4,8% de las mujeres en situación de extrema pobreza para el año 2013. Por otro lado, respecto a las brechas entre hombres y mujeres, para el año 2009 el diferencial fue de 0,6 puntos porcentuales; para el año 2011 esta brecha aumenta a 0,8 puntos porcentuales y, para el año 2013 el diferencial vuelve a disminuir a 0,6 puntos porcentuales.

2.1.3.Violencia contra las mujeres

Las mujeres, solo por el hecho de ser mujeres, viven diversas formas de violencia de parte de sus parejas o de su entorno que van desde el control hasta la agresión física y la muerte. Esto se explica porque en la cultura patriarcal, incluida la chilena, todavía se considera que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida

de las mujeres. La violencia afecta a mujeres de cualquier edad, condición económica y social y de cualquier religión. Puede ocurrir al interior de la pareja, en el trabajo, en los lugares de estudio y en los espacios públicos. En el año 2014, la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior contabilizó 2.791 víctimas mujeres de violencia intrafamiliar con lesiones menos graves, graves o gravísimas y 101.731 con lesiones psicológicas o leves. Por otro lado, cada año mueren en Chile alrededor de 40 mujeres a manos de sus parejas, exparejas, cónyuges o ex cónyuges. En el 2015, según datos del Servicio Nacional de la Mujer, ha habido hasta el mes de diciembre 44 femicidios consumados en todo el país. Considerando que la ley que tipifica el femicidio solo considera los asesinatos de mujeres mayores de edad, no cuantificándose las mujeres menores de edad muertas en manos de sus parejas o familiares.

2.1.4.Participación

Uno de los principales temas pendientes en términos de igualdad de género es la participación de mujeres en puestos de toma de decisión, ya sea a nivel de cargos de representación popular, en empresas privadas o en organizaciones sociales. El Informe de Desarrollo Humano sobre igualdad de género de 2010 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) contiene un mapa del poder donde se muestra claramente que las mujeres tienen una menor participación en todas las esferas públicas cuando se trata de cargos de poder. Así, mientras en 2009 en el ámbito político (estatal y representativo) y simbólico (academia y medios de comunicación, entre otros) las mujeres ocupaban el 22% de los cargos de decisión y el 17% de los cargos en la esfera social (sindicatos, gremios, ONG), su presencia era mínima en el ámbito económico, donde ocupaban solo el 5% de los altos cargos de dirección empresarial.

En términos de participación política, actualmente en el Congreso, la participación femenina está alrededor del 15% tanto en el Senado (15,7%) como en la Cámara Baja (15,8%). En el Poder Ejecutivo, las mujeres representan alrededor del 34% tanto a nivel de Ministerios como de Subsecretarías. En las Intendencias están a cargo del 6,6% y del 38% de las Gobernaciones. En el Poder Judicial el panorama es un poco más alentador, siendo que la participación femenina en la Corte Suprema es del 26,3% y en las Cortes de Apelaciones de 41,8%. En el poder regional y local, las mujeres asumen el 18,7% de los Consejos Regionales, el 12,6% de Alcaldías y el 25,1% de Concejalías.

En lo que respecta a la participación social, el PNUD visibiliza una brecha en asociatividad entre hombres y mujeres y señala que mientras en 2009 el 40% de los hombres manifestó pertenecer a alguna organización social, solo el 28% de las mujeres afirmó lo mismo. Además existen diferencias importantes en el tipo de organizaciones en que participan unas y otros. Los hombres participan más en sindicatos y clubes deportivos, pero mucho menos en partidos políticos y juntas de vecinos. Por su parte, las mujeres participan más que los hombres en organizaciones religiosas y escasamente en las deportivas.

2.1.5.Migración

De las 354.581 personas migrantes registradas en el 2013, el 55,1% correspondía a mujeres, frente al 44,9% de hombres. Se trata de mujeres entre 15 y 44 años, provenientes de Perú, Bolivia, Colombia, Argentina y Ecuador mayoritariamente. Trabajan principalmente en el servicio doméstico (69,5%), en empresas privadas (20,1%) y por cuenta propia (9,1%) 21 . Los problemas más importantes que enfrenta esta población son: explotación laboral e inserción laboral en condiciones precarias, falta de acceso a servicios de salud en las condiciones que exige la normativa (es decir, independientemente de su calidad migratoria) y trata con fines de explotación sexual y tráfico de drogas.

21 CEM (Centro de Estudios de la Mujer). 2010. Las mujeres en la globalización de los cuidados, Argumentos para el cambio a favor de la equidad, Nº 85, enero 2010. Santiago de Chile: CEM. P 4.

3.

MODELO DE INTERVENCIÓN

Un modelo de intervención corresponde al marco orientador para la formulación e implementación de proyectos que contribuyen a un mismo objetivo o misión de una política pública. Está compuesto por un conjunto de referentes sobre la puesta en marcha, implementación, seguimiento y evaluación de las prestaciones y servicios, comprendiendo líneas de acción y metodologías concebidas para abordar problemáticas que afectan a la población.

Presentar los fundamentos conceptuales y explicitar el modelo se relaciona con dos ámbitos, por un lado, permite sentar las bases que se deben considerar al momento de la implementación de la propuesta y, por otro, contribuye a la sistematización y evaluación de las experiencias, mejorando de forma continua la intervención.

En el caso de PRODEMU, la propuesta se enmarca en las políticas de equidad de género y corresponde a un modelo que tiene por finalidad el desarrollo de las autonomías física, económica y política en las mujeres. El logro de este objetivo se alcanza de manera autónoma y descentralizada, a través de la articulación de proyectos territoriales que responden a cartas regionales donde se definen rutas temáticas y de ejecución. Los proyectos son liderados por equipos operativos, quienes integran las líneas de acción e impulsan procesos de formación, donde el centro está en las mujeres, en sus capacidades de reflexión crítica y en la agencia de cambios para el ejercicio pleno de sus derechos.

El modelo de intervención PRODEMU, resalta por su doble carácter, político técnico. Político, porque busca aportar a la transformación social, teniendo en el rol protagónico a las mujeres y Técnico, porque se vale de instrumentos y metodologías -provenientes de la programación social y la pedagogía de género- para el logro de los objetivos, manteniendo así un estándar de calidad en la gestión que se realiza. Asimismo, se caracteriza por su dinamismo, construyéndose y mejorando en el diálogo permanente con los equipos y las mujeres.

El enfoque de género se constituye en el marco político teórico del Modelo, que entrega el sentido a la definición de los objetivos y también permite establecer las dimensiones estratégicas de la gestión. En esta línea PRODEMU, espera posicionarse como la institución que difunde, reflexiona y moviliza en los territorios la Agenda de Género del Gobierno.

3.1. Objetivos de Desarrollo Social, Fin y Propósitos, desde el Enfoque de Género 22

El modelo de intervención propuesto es coherente a la misión institucional, siendo ésta la meta más importante del período: Entregar herramientas a las mujeres para el desarrollo pleno de su autonomía, su liderazgo y el ejercicio de sus derechos, a través de una oferta formativa a nivel nacional. La misión se entiende como el objetivo de desarrollo social, congruente con la política de equidad de género en la cual se enmarca el quehacer de PRODEMU.

En la tarea de definir los resultados propios del modelo, la causalidad identificada corresponde a la siguiente hipótesis: mayores grados de autonomía en las mujeres, favorecen el avance hacia la igualdad de género. Consecuentemente, la intervención se concentrará en la autonomía, donde distinguimos tres dimensiones: física, política y económica. Esta división responde a un ejercicio analítico que posibilita proponer resultados específicos, sin embargo, la integralidad de estos ámbitos se retoma en la ejecución directa cuando la o las participantes optan por una o más líneas de formación.

22 Utilizamos los conceptos de Fin, Propósito y Componentes con el objeto de homologar la terminología a la usada por el Ministerio de Desarrollo Social. De manera interna, nos referimos indistintamente a componentes o “programas”.

Respondiendo a criterios de gestión, el modelo consta de dos grandes áreas programáticas: Área de Promoción y Desarrollo de las Mujeres, donde se abordan procesos vinculados a la autonomía física y política, y el Área de Autonomía Económica de las Mujeres, donde se impulsan procesos vinculados al empleo y la ciudadanía laboral. Los objetivos a nivel de fin y de propósito de cada Área son los siguientes:

Área de Promoción y Desarrollo:

Fin

Contribuir a la autonomía física y política de las mujeres.

Propósito

Mujeres desarrollan conciencia de género y mejoran su capacidad de acción para el ejercicio de derechos.

Área de Autonomía Económica:

Fin

Contribuir a la autonomía económica de las mujeres.

Propósito

Mujeres desarrollan conciencia de género y mejoran el ejercicio de su ciudadanía laboral.

Entendemos que los objetivos a nivel de Fin nos ayudan a guiar la estrategia. Es una declaración orientadora de las acciones, donde nos situamos en el nivel de contribución y no de resolución absoluta de la problemática, en este sentido, desde nuestro lugar público privado, aportamos a la autonomía de las mujeres y colaboramos a cumplir este desafío tal como lo hacen otros organismos del Estado y la sociedad civil.

Por su parte, los objetivos a nivel de Propósito son el resultado directo que esperamos alcanzar en las mujeres como consecuencia de la implementación de las líneas programáticas. En las dos Áreas buscamos el desarrollo de la conciencia de género, no obstante, cada una adquiere su particularidad al circunscribirla en el ejercicio del conjunto de derechos asociados a la o las autonomías específicas.

3.2. Componentes (Programas)

En este nivel, el diseño se enfoca en los aspectos tangibles y observables de las acciones del Modelo, es decir, en los cambios y efectos que ocurrirán con ocasión de la intervención.

En el Área de Promoción y Desarrollo se establecieron tres componentes, que se detallan a continuación:

A. Comunicación e Información en Derechos

Corresponde a una dimensión de trabajo permanente y masivo, donde acciones comunicacionales se ponen al servicio de la educación en derechos, sensibilizando a la comunidad respecto de las discriminaciones de género, informando sobre las garantías existentes y abriendo diálogos para avanzar en la agenda de género.

B. Formación en Género y Liderazgo

Este componente abarca procesos formativos que propician una revisión crítica de los factores sociales, culturales y económicos incidentes en las configuraciones de género actuales, ejercicio que se realiza a partir de las propias historias de vida y del análisis del entorno, identificando subordinaciones y discriminaciones e incentivando la agencia de cambios en los niveles personales, organizacionales y políticos.

C.

Participación y Redes

Comprende acciones para la creación y soporte de asociaciones y colectivos interesados en promover y

reivindicar de manera pública los derechos de las mujeres, ampliando sus capacidades y ámbitos de influencia.

D. Apoyo a la Dinámica Familiar

Este programa, que corresponde al cuarto componente del Área de Promoción y Desarrollo, incorpora diversos ejes temáticos y tiene como énfasis el enfoque de género, como perspectiva que ayuda a mirar la realidad de las familias con las que trabaja Se pretende propiciar la reflexión crítica sobre los roles tradicionalmente asignados a hombres y mujeres; contribuyendo de esta forma a democratizar el espacio del hogar, a enriquecer las pautas de crianza de niños y niñas y a fomentar el desarrollo de la corresponsabilidad de padres y madres a través del equilibrio entre la vida familiar y el trabajo.

Su objetivo general es “contribuir al bienestar psicosocial de niños y niñas de familias pertenecientes al Subsistemas Chile Solidario, Seguridades y Oportunidades, por medio del fortalecimiento de las habilidades parentales de mujeres y hombres, a cargo de su crianza”.

Las orientaciones técnicas específicas de este programa no se incluyen en el presente documento, serán entregadas de forma independiente según su calendario de ejecución.

Por su parte, en el Área de Autonomía Económica los componentes son:

A. Trabajadoras Dependientes

En este componente se trabaja sobre dos dimensiones estratégicas: la ciudadanía laboral y la empleabilidad. Mediante cursos de formación para la inserción laboral dependiente se abordan contenidos que, junto con entregar herramientas para el desempeño de un oficio, motivan procesos para el desarrollo de la identidad de

trabajadora que corresponde al primer paso para iniciar o retomar una trayectoria laboral enfocada desde el ejercicio de derechos.

B. Trabajadoras Independientes

Al igual que el componente anterior, en este ámbito se aborda la ciudadanía laboral de las participantes,

donde se promueve su identidad en tanto trabajadora por cuenta propia y el ejercicio de sus derechos, además de entregar herramientas de gestión y comercialización para los emprendimientos.

C. Comercialización y Redes

Refiere a las actividades destinadas a la creación y soporte de asociaciones que tengan por objetivo mejorar la comercialización de los bienes y servicios producidos por trabajadoras independientes.

D. Desarrollo de Competencias Laborales

Este programa, que forma parte del Área de Autonomía Económica, incorpora acciones formativas donde el centro es la ciudadanía laboral, es decir, las mujeres participantes toman conciencia de sus derechos, específicamente aquellos referidos a su constitución de sujeto con autonomía económica, personal y laboral.

Su objetivo central es “contribuir al empoderamiento de las mujeres como sujeto, apoyando su inserción, mantención y desarrollo laboral.

Las orientaciones técnicas específicas de este programa no se incluyen en el presente documento, serán entregadas de forma independiente según su calendario de ejecución.

E. Formación y Capacitación de Mujeres Campesinas

Apoya la incorporación de mujeres campesinas al trabajo independiente, a través de un proceso formativo y de capacitación junto con el soporte inicial a la inversión para unidades productivas. El Programa tiene una duración de tres años durante los cuales grupos de mujeres crean una comunidad de aprendizaje y desarrollan una unidad de negocio con el acompañamiento permanente de profesionales a cargo de un proceso integral de formación en los ámbitos de gestión productiva y organizacional, desarrollo personal y técnico.

El siguiente esquema resume los componentes entendiéndolos como dimensiones estratégicas del Modelo.

entendiéndolos como dimensiones estratégicas del Modelo. 3.3. Líneas de Acción En el nivel base, encontramos las

3.3. Líneas de Acción

En el nivel base, encontramos las tareas o acciones que se deben realizar para generar los productos a través de los cuales se logran los propósitos y el fin del Modelo. De esta manera, los efectos responderán a una acción o

un conjunto de acciones determinadas y claramente relacionadas con éstos.

Para cada Área y Componente se definieron las líneas acción que permiten alcanzar los resultados o cambios esperados en las participantes, actividades que pueden complementarse con iniciativas locales destinadas a fortalecer el desarrollo de los proyectos territoriales.

A continuación mencionamos las líneas de acción y productos esperados en cada componente del Área Promoción y Desarrollo:

A. Comunicación e Información en Derechos

Jornadas informativas: Mujeres informadas sobre sus derechos

Encuentros y diálogos: Mujeres cuentan con opinión en materia de derechos desde el enfoque de género

Campañas: Mujeres acceden a información en materia de derechos con enfoque de género

B. Formación en Género y Liderazgo

Talleres para Mujeres: Mujeres adquieren conocimientos para reafirmar sus derechos y capacidades

Talleres a Organizaciones: Mujeres organizadas desarrollan iniciativas para la promoción y defensa de sus derechos

Escuelas para Lideresas: Mujeres fortalecen su liderazgo y adquieren herramientas para incorporar el enfoque de género en su organización

C. Participación y Redes

Consejos PRODEMU: Mujeres reflexionan sobre la Agenda de Género y la oferta programática de PRODEMU

Redes de Mujeres: Mujeres se articulan para la defensa de sus derechos

En tanto, las líneas de acción y productos esperados en los componentes del Área Autonomía Económica son:

A. Trabajadoras Dependientes

Capacitación para el empleo - Más Capaz:

Mujeres adquieren seguridad para el desempeño laboral dependiente Mujeres desarrollan competencias de empleabilidad

Capacitación para el empleo - Becas y Mandatos:

Mujeres adquieren seguridad para el desempeño laboral dependiente Mujeres desarrollan competencias de empleabilidad

B. Trabajadoras Independientes

Mejorando Mi Negocio Mujeres adquieren habilidad para la toma de decisiones respecto de la administración de sus recursos. Mujeres desarrollan competencias para la gestión de sus emprendimientos.

Mejorando Mi Negocio - Más Capaz Mujeres adquieren habilidad para la toma de decisiones respecto de la administración de sus recursos. Mujeres desarrollan competencias para la gestión de sus emprendimientos.

C. Comercialización y Redes

Ferias: Mujeres acceden a espacios de comercialización de sus productos y servicios

Redes de Mujeres: Mujeres participan en redes de producción y comercialización

Los aspectos operativos de cada línea de acción serán detallados en anexos, que debido al tipo de información resulta más práctico incluirlos de manera independiente.

3.4. Gestión del Modelo de Intervención, desde el Enfoque de Género

Definidos los objetivos del Modelo, en este apartado detallaremos aspectos vinculados a su gestión, es decir, a las operaciones necesarias para llevar a cabo los resultados y a la manera en que esperamos éstas se realicen.

Como señalamos previamente, la unidad operativa básica del Modelo es el Proyecto Provincial, que corresponde a un diseño de segundo orden donde se completa y concluye el diseño general definido para toda la institución. El proyecto es una instancia que supone la autonomía local y la toma de decisiones por parte de los equipos provinciales, responsables en la determinación de los sentidos específicos (énfasis) y en la implementación de las actividades.

Respecto de la Carta Regional, que posee un carácter político técnico, se define como el conjunto de lineamientos regionales que aseguran pertinencia y coherencia a los proyectos que se implementan bajo su alero. Pertinencia en cuanto a territorio y población objetivo, coherencia entre los proyectos provinciales y los lineamientos regionales. Ambos criterios serán resguardados a través del monitoreo enfocado en el acompañamiento y soporte técnico y metodológico provisto por la Dirección Regional. En este sentido el Modelo necesita, para una adecuada gestión, que la Carta Regional establezca diálogos permanentes con los proyectos provinciales para asegurar su sinergia, es decir, la Dirección Regional se debe vincular de forma continua con las provincias, siendo este lazo el medio para generar reflexión crítica, conocimiento y buenas prácticas.

Considerando que el Modelo contiene una mirada de género y descentralizadora, es esencial incorporar el foco de la diversidad en el hacer, tanto a nivel de públicos como de los mismos equipos. Así, se verán desplegadas capacidades diferentes, las que deberán ser analizadas para aumentar grados de complementariedad entre las integrantes de un mismo equipo y entre cada provincia. Nos interesa recoger la diferencia, que se establezcan ritmos propios y que cada proyecto provincial asuma la especificidad que lo convertirá en una iniciativa única y fundamental para las mujeres de las provincias. Es primordial que en la Carta Regional se plasmen estas diferencias y se promuevan los avances desde las potencialidades identificadas en cada equipo, siempre teniendo como norte los objetivos y énfasis planteados en la Carta Regional.

Es en este escenario -de autonomía, diálogo y diversidad- que se desarrolla la gestión del proyecto provincial, entendida como la capacidad del equipo para movilizar recursos simbólicos, humanos y financieros en favor de aumentar los grados de autonomía de las mujeres, es decir, refiere a cómo el equipo implementa las acciones sin perder su sentido ni la visión general de los procesos que está impulsando en los territorios. Gestionar el proyecto es más que la sola ejecución de las actividades, es intervenir con un fuerte soporte técnico y con una sólida mirada estratégica y política.

Parte fundamental de la gestión, es garantizar que todas las actividades se centren en el logro de los objetivos planteados y que cada acción requerida para la operacionalización de las líneas responda claramente al trabajo sobre brechas, barreras y/o inequidades de género presentes en cada Provincia.

El siguiente esquema detalla las dimensiones de gestión previstas en el Modelo:

género presentes en cada Provincia. El siguiente esquema detalla las dimensiones de gestión previstas en el

En la idea de acordar “la manera de hacer las cosas” de PRODEMU, se han identificado dimensiones estratégicas de la gestión, que intentan operativamente fijar perspectivas con las cuales debemos guiarnos.

A. Integralidad

Esta dimensión atiende a la necesidad de trabajar con una mirada completa del proyecto, en oposición a la fragmentación que en ocasiones surge de los espacios meramente administrativos. La integralidad pone al centro a las mujeres, y es en el análisis de las necesidades e intereses, que las autonomías se entrecruzan y dependen unas de otras, por tanto, la propuesta formativa de PRODEMU se debe desplegar de manera integral, mostrando que el proyecto tiene una visión completa, donde se releva la apuesta de largo plazo de la Fundación.

B. Inserción Territorial

Este enfoque hace patente uno de los sellos de PRODEMU, que dice relación con la cercanía y llegada directa a las comunidades y las mujeres, vale decir, la presencia en los territorios. A diferencia de otros modelos, éste basa su implementación en la llegada permanente de los equipos provinciales a los lugares que habitan, participan y convocan a las mujeres. Así, las acciones vistas desde su integralidad, se ponen a disposición de las participantes en su entorno más cercano, lo que hace de nuestra propuesta una experiencia difícil de repetir.

C. Trabajo en Equipo

Consecuente con lo antes expuesto, tanto la operacionalización del enfoque de género y el logro de los resultados y la gestión, requieren de las capacidades de todas las personas que integran los equipos, poniendo sus saberes, conocimientos, experiencias y motivaciones al servicio de la Misión institucional y del avance en autonomía para las mujeres de su provincia. Es la base de la propuesta la reflexión conjunta y el análisis permanente de las prácticas, de los sentidos y de los procesos que estamos impulsando en las mujeres.

3.5.

Cuadro Síntesis Resultados Modelo de Intervención y Dimensiones de Gestión

 

Área

 

Promoción y Desarrollo

   

Autonomía Económica

 

Fin

Contribuir a la autonomía física y política de las mujeres.

Contribuir

a

la

autonomía

económica

de

las

mujeres.

Propósito

Mujeres desarrollan conciencia de género y mejoran su capacidad de acción para el ejercicio de derechos.

Mujeres desarrollan conciencia de género y mejoran el ejercicio de su ciudadanía laboral.

Componentes

Comunicación e Información en Derechos Mujeres reconocen derechos y discriminaciones de género.

Trabajadoras Dependientes Mujeres se reconocen como trabajadoras y proyectan su inserción laboral dependiente.

/ Productos

Formación en Género y Liderazgo Mujeres proyectan cambios para construir relaciones de género más equitativas.

Trabajadoras Independientes Mujeres se reconocen como trabajadoras y fortalecen sus emprendimientos.

Participación y Redes

 

Comercialización y Redes Mujeres reconocen la asociatividad como un mecanismo de cooperación y ejercicio de derechos.

Mujeres

desarrollan

prácticas

de

incidencia

ciudadana.

Líneas de

Comunicación e Información en Derechos

Trabajadoras Dependientes

 

Acción

Jornadas informativas

 

Capacitación para el empleo - Más Capaz

Encuentros y diálogos

Capacitación para el empleo - Becas y Mandatos

 

Campañas

 

Formación en Género y Liderazgo

 

Trabajadoras Independientes

 

Talleres para Mujeres

Mejorando Mi Negocio

Talleres a Organizaciones

Mejorando Mi Negocio - Más Capaz

 

Escuelas para Lideresas

 

Participación y Redes

 

Comercialización y Redes

 

Consejos PRODEMU

 

Ferias de Emprendimiento

 

Redes de Mujeres para la Promoción y Defensa de sus Derechos

Redes de Mujeres para la Comercialización

Dimensiones

Integralidad Equipos diseñan, implementan y evalúan un proyecto provincial de carácter estratégico que articula todas las líneas de acción, privilegiando la visión global de la intervención en el cumplimiento de los objetivos de la institución.

Inserción Territorial Equipos establecen una relación cercana y permanente con las mujeres, comunidades e institucionalidad local, mediante la llegada y presencia continua en los territorios.

de Gestión

Trabajo en Equipo Equipos reflexionan y analizan de manera conjunta el diseño, implementación y evaluación de su intervención.

4.

SÍNTESIS DEL ENFOQUE METODOLÓGICO

El marco teórico conceptual que sustenta nuestra propuesta socioeducativa es el enfoque de género, que permite incorporar a la educación no formal de las mujeres una mirada que promueve procesos de empoderamiento para que puedan constituirse como sujetas de derechos. Este proceso se genera a través de la interacción con otras mujeres, el fortalecimiento y/o adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, la asunción de nuevos roles sociales y ganancia de espacios políticos necesarios para mejorar sus condiciones y su posición en la vida, familiar, comunal, social y económica.

Nos interesa aportar al desarrollo de un proceso de dos fases que se articulan entre sí: la construcción de las mujeres como sujetos de derechos y la ruptura de la desigualdad de género, incorporando la subjetividad de las mujeres y de quienes actúan como facilitadoras/es en el proceso de deconstrucción y motivación de las transformaciones necesarias para su empoderamiento.

Para ello, proponemos una metodología socioeducativa basada en la Educación Popular, que se articula y retroalimenta con el modelo formativo de la Pedagogía de Género y el Constructivismo.

El enfoque de género se plantea como transversal para todos los componentes del programa. Esto quiere decir, que en la reflexión, análisis, entrega de contenidos y actividades, siempre debe estar presente la mirada de género.

A. La Educación Popular

Para nuestro quehacer, los principios de la Educación Popular 23 y su concepción dialéctica del aprendizaje, permiten romper los esquemas presentes en la educación formal y también en otros procesos formativos, al generar una relación horizontal entre la persona que actúa como facilitador/a y la participante, posibilitando un aprendizaje conjunto.

Creemos que al partir de la práctica, teorizar sobre ella y volver a ella para transformarla, estaremos contribuyendo a la generación de una conciencia crítica que permitirá a las participantes de nuestros talleres mirarse como sujetas individuales y como colectivo, a través del inicio de un proceso en el cual puedan ir transformando su conciencia en relación a su condición y posición en su familia, en la vida en comunidad y en la sociedad en general. Es decir, este enfoque permite invitar a la reflexión respecto del cómo ven, perciben y sienten las mujeres el mundo que las rodea para identificar la realidad y transformarla atendiendo a las causas estructurales que la conforman.

Abordar las problemáticas de género desde la Educación Popular posibilita el trabajo sobre las subjetividades que el sistema patriarcal y de socialización han configurado.

Desde esta perspectiva, la subjetividad de las mujeres resulta un componente central de nuestro trabajo. ¿Cuál es la conciencia de las mujeres?, ¿Cómo se va conformando?. Cada mujer es distinta y trae una trayectoria de vida distinta, cargada por el fuerte peso de la subjetividad.

23 Principios de la Educación Popular: 1) Nadie enseña a nadie todas y todos conocemos. Por lo tanto enseñamos y aprendemos; 2) La experiencia es la principal fuente de conocimiento, 3) Se aprende haciendo; 4) El conocimiento se produce en forma colectiva (participación basada en los conocimientos y experiencias del grupo de participantes (en nuestro caso, de las mujeres).

Lo anterior parte de la convicción de que las mujeres que asistirán a los talleres tienen mucho que decir y que aportar sobre los temas a desarrollar en cada sesión. Consideramos además que esa es la manera de que se produzcan cambios de actitudes y se incorporen a la propia vida. Por ello, la metodología es vivencial y la función de las personas formadoras va a consistir en facilitar una reflexión colectiva que emane de la vida cotidiana y de las experiencias que vivimos día a día.

Esta metodología procura facilitar la participación de las personas asistentes, aclarar algunos conceptos e ideas, al mismo tiempo que vamos hilando lo que las y los participantes aportan, para devolver las conclusiones que van surgiendo en el grupo de una manera más elaborada.

Esta forma de hacer, facilita que el aprendizaje sea significativo, profundo y transformador. Así, se favorece que las participantes se impliquen, partan de sí mismas y de sus vivencias, y lo integren en su vida de manera que se puedan producir cambios en sus relaciones familiares y en su entorno comunitario y social.

B. La Pedagogía de Género

Lo que está a la base de este modelo formativo es lograr que las personas, hombres y mujeres, se asuman como ciudadanas y ciudadanos críticos, responsables y creativos, dispuestos a elegir y tomar decisiones, así como participar de manera libre y consciente en los distintos ámbitos de su vida. Se parte de la base de que el contexto en que las y los ciudadanos se desenvuelven está influenciado por modelos culturales que no son neutros en la construcción de las identidades de género. Los espacios educativos (formales e informales) en contextos específicos, forman parte de este entorno y lo reproducen si no hay una intención consciente de evitarlo. Mujeres y hombres no tienen el mismo “punto de partida” en un proceso formativo porque su posición en la sociedad y las condiciones reales de desigualdad por razón de su sexo (brechas de género) son un obstáculo para participar en procesos de educación ciudadana en igualdad de condiciones.

C. La concepción constructivista del aprendizaje

Al igual que la educación popular, desde esta concepción, el aprendizaje está centrado en las experiencias y conocimientos previos de las/os participantes de nuestros talleres, quienes son mayoritariamente mujeres.

Así, se establecen especificidades de acuerdo al marco referencial de cada una de ellas, a partir de los cuales realizan nuevas construcciones mentales, vinculando con la información que se les presenta. En este espacio las interacciones o relaciones que establecen con las/otras/os participantes con quienes comparten la experiencia formativa son de suma importancia para el proceso formativo, ya que de esta manera se apropia de nuevos conocimientos significativos a partir de los cuales puede llegar a resolver situaciones o problemas que se le presentan en diversos ámbitos de la vida.

Con esto queremos decir que son las personas quienes construyen su propio conocimiento, mientras que el rol de quienes facilitan estos procesos es el de crear las condiciones óptimas para que las/os sujetos de aprendizaje desplieguen un proceso de aprendizaje rico y diverso que les permita reinterpretar, deconstruir o construir la información preexistente. Esperamos que este proceso, sumado a la capacidad de cambiar o transformar esquemas, contribuya a la generación de nuevos aprendizajes en las mujeres.

D.

La Plataforma Formativa como instrumento de apoyo metodológico, teórico y práctico

Los objetivos de la plataforma son:

Enriquecer la planificación, ejecución y evaluación de los procesos formativos de las mujeres en las provincias.

Potenciar procesos reflexivos y análisis de los equipos al momento de definir contenidos y metodologías para cada grupo, según áreas temáticas.

Incorporar materiales propuestos por las regiones y rescatar material elaborado a nivel institucional y de otras instituciones, así como la incorporación de material actualizado.

La plataforma de formación, está dirigida a quienes trabajan directamente en los procesos formativos de las mujeres participantes de nuestra oferta programática en el área de Promoción y Desarrollo de la Mujer y Autonomía Económica, Gestores/as, Coordinadoras de Área campesina y las monitoras y monitores externos. También a quienes cumplen tareas de dirección, apoyo a los equipos y/o coordinación, como lo son las Directoras Ejecutivas Regionales, Directoras Ejecutivas Provinciales, Profesionales de Apoyo.

Mayor información sobre el enfoque metodológico, el material educativo y la plataforma pueden encontrarla en:

5.

SÍNTESIS DEL SISTEMA DE MONITOREO Y EVALUACIÓN

A. Una herramienta para optimizar el aprendizaje institucional y toma de decisiones

En términos generales las evaluaciones corresponden a estudios, exámenes o análisis técnicos, implementados a través de principios, procesos y procedimientos de investigación social, en un determinado contexto, con información recolectada en forma ordenada y sistemática, cuya finalidad es proveer información objetivada y validada con diversos alcances que contribuyan a mejorar y optimizar la intervención social.

Es durante el año 2015 que se origina el desafío de ir construyendo y cimentando un modelo de evaluación y acompañamiento de programas apropiado y atingente a la actual oferta institucional. El proceso que se encuentra en desarrollo, con la aplicación de pautas de evaluación y la realización de focus group con participantes, proveerá insumos para esta tarea, y de esta manera, avanzar en la construcción un modelo que brinde información relevante y retroalimente la gestión en dos ámbitos; la “toma de decisiones” (mantención - corrección) y el “aprendizaje institucional” (resultados/logros - impacto)

Habitualmente los sistemas de evaluación y acompañamiento utilizadostienen su foco en cómo se asignan los recursos, en términos de líneas de acción, verificación de los soportes económicos, organismos e instituciones implicadas, número de personas beneficiarias, entre otros. Sin embargo, es difícil encontrar información sistematizada sobre procesos desarrollados, cumplimiento de productos o servicios, grados de aprendizaje, adquisición de conocimientos; y avances respecto a resultados, efectos e impactos en los diferentes territorios.

Por su parte el fin del trabajo institucional es, contribuir y promover la igualdad entre los géneros, cambios que se lograrán por medio del proceso de “empoderamiento de las mujeres” es decir, a través de la toma de conciencia individual y colectiva que favorezca su propia toma de decisiones y el ejercicio de poder, que se expresa en mayores grados de autonomía de la mujer como sujeto de su propia vida y ciudadana de su propio destino.

Este es el marco que problematiza la construcción del modelo de evaluación y acompañamiento institucional, cuya búsqueda es permitir el cúmulo de evidencias objetivas para formular los necesarios y pertinentes “juicios analíticos” que orienten la toma de decisiones y permitan dar cuenta de la contribución que la Fundación PRODEMU, efectúa en la transformación del sistema patriarcal imperante. Camino que no estará exento de complejidades como sabemos, ya que intervienen e influyen múltiples factores de orden cultural, individual, entornos territoriales, sociopolíticos y económicos, en términos de barreras de género, brechas y discriminaciones o exclusiones de las mujeres y sus comunidades.

B. Modelo de Evaluación y Acompañamiento institucional

La gestión de programas demanda tener atención a múltiples factores de contexto, con la finalidad de reajustar los planes, considerando la cotidianeidad, las experiencias y particularidades. Por ello que esta tarea debe realizarse de manera integral, con los suficientes grados de flexibilidad y de dinamismo, considerando factores que inciden en el Proyecto Provincial.

En este sentido el sistema de acompañamiento y evaluación institucional se establece como una estrategia que buscará;

Conocer analíticamente la marcha de las acciones y actividades del Proyecto Provincial.

Valorar el cumplimiento de los objetivos propuestos durante el proceso y al final del mismo.

Proporcionar la información suficiente y oportuna para la toma de decisiones.

Utilizar las conclusiones para mejorar las acciones.

Sistematizar las experiencias obtenidas durante la implementación.

Específicamente el modelo 2016 consta de cinco grandes fases, que corresponde a;

1. DIAGNÓSTICO REGIONAL, estudio interpretativo en un contexto territorial determinado que revela tendencias , permite identificar brechas, barreras e inequidades de género y evaluar problemas deficiencas y las pontencialidades disponibles.

2. CARACTERIZACIÓN Y LÍNEA BASE, estudio que describe a las benefiarias y a su vez
2. CARACTERIZACIÓN Y LÍNEA BASE, estudio que describe a las benefiarias y
a su vez entrega el valor que tienen los indicadores centrales al inicio de las
actividades del Proyecto Provincial y se convierte en referente para estimar
objetivamente los cambios ocurridos al final de la intervención.
3. EVALUACIÓN INTERMEDIA, proceso de acompañamiento que se realiza
durante la ejecución del proyecto provincial con la finalidad de conocer in situ el
avance de los objetivos y énfasis, junto con los aprendizajes y otros elementos de
la gestión del proyecto.
4. EVALUACIÓN EXPOST, consiste en la medición de los resultados alcanzados,
así como tambien de los procesos observados, dificultades experimentadas y el
alcance integral del Proyecto Provincial
5. EVALUACIÓN DE IMPACTO, se prevee realizar al final del periodo (2018) una
evaluación que permita determinar los cambios de orden permanente en relación
al desarrollo de las distintas autonomías, que son atribuidos a la intervención
efectuada por la Fundación en las mujeres y su entorno.

Modelo de evaluación y acompañamiento considera:

Ambas Áreas de intervención de programas, de una manera integral.

Será un proceso participativo y crítico, que asegure la incidencia de las involucradas directamente en la intervención.

Incorporación de un análisis integrado de información, considerando las diferentes dimensiones como secuencia lógica a nivel de productos, resultados intermedios y finales.

Será un modelo cuantitativo y cualitativo que utilizará la triangulación de información, tanto en sus métodos de recolección y análisis.

Uso del enfoque de género a nivel transversal, en instrumentos y metodología.