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Investigaciones Geográicas, Boletín del Instituto de Geografía, UNAM ISSN 0188-4611, núm. 88, 2015, pp. 6-18, dx.doi.org/10.14350/rig.47378

núm. 88, 2015, pp. 6-18, dx.doi.org/10.14350/rig.47378 Evaluación de prácticas de conservación de suelos

Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera

Recibido: 28 de agosto de 2014. Aceptado en versión inal: 17 de marzo de 2015.

Helena Cotler* Silke Cram** Sergio Martínez Trinidad** Verónica Bunge*

Resumen. Las zanjas trinchera constituyen la principal práctica de conservación de suelos realizada en México y se implementa indistintamente en diversas condiciones geográicas y ecológicas, sin evaluar su impacto. En este trabajo se evaluaron las zanjas trinchera como práctica de conservación de suelos en 28 sitios distribui- dos en siete estados (Baja California Sur, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, Michoacán, Tlaxcala y Veracruz),

mediante la caracterización del medio físico, la descripción

y análisis de suelos, así como entrevistas a los dueños de la tierra. Los principales resultados señalan que la construcción de esta obra genera un gran número de impactos negativos. Entre ellos, la remoción de suelos como consecuencia de la excavación, la cual puede movilizar de 60-123 ton/ha y

la exposición de 0.4-6.3 ton/ha de carbono orgánico en la supericie. Los resultados mostraron también que esta prác- tica no mejora las condiciones de retención de humedad, necesarias para sostener la reforestación asociada y no son adoptadas por la población. Los resultados y la revisión de literatura permitieron identiicar ciertas condiciones ambientales recomendadas para la construcción de zanjas trinchera, como un clima árido y semi-árido (aproximadamente 300 mm de precipi- tación promedio), rango de pendiente (hasta 40%), suelos poco profundos (menos de 20 cm) y sin horizonte arcilloso y con una vegetación rala y discontinua.

Palabras claves: Erosión, iniltración, materia orgánica, tinas ciegas, política ambiental.

* Intituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), Av. Periférico Sur 5000, Col. Cuicuilco-Insurgentes, 04530, Coyoacán, México, D. F. E-mail: helena.cotler@inecc.gob.mx, veronica.bunge@inecc.gob.mx ** Departamento de Geografía Física, Instituto de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito de la Investigación Cientíica, Ciudad Universitaria, 04510, Coyoacán, México, D. F. E-mail: silkecram@igg.unam.mx, sergiomtzt@hotmail.com

Cómo citar:

Cotler, H., S. Cram, S. Martínez T. y V. Bunge (2015), “Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera”, Investigaciones Geográicas, Boletín, núm. 88, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp. 6-18, dx.doi.org/10.14350/rig.47378.

Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera

Conservation practices assessment in forest soils of Mexico: the case of the ditches

Abstract. Given the intense soil degradation that spans almost half of Mexico, the Mexican government has establis- hed various public policies in which soil conservation practi- ces are carried out by the owners in return for a subsidy. he main practices promoted on forest soils by these programs are mechanical, in particular, the construction of ditches. Nowadays this practice is the main soil conservation practice held in Mexico and carried out in various geo- graphical and ecological conditions; however its impact is not assessed. he international literature speciies that the goal of this practice is to facilitate the storage of rainwater in arid and semi-arid ecosystems, to reduce the length of water low, to conserve water and promote the aforestation in degraded environments and to regulate water runof in urban areas. Unlike the international experience, in Mexico this practice seeks to preserve and restore forest soils. his work aims to assess the ditches from the perspective of a practice that allows the forest soil conservation and to identify environ- mental and social conditions under which this practice may be appropriate in Mexico. he evaluation of ditches as a soil conservation practice was performed in 28 sites in seven states (Baja California Sur, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, Michoacán, Tlaxcala and Veracruz), addressing diferent ecosystems, from arid to humid tropical, expressed in a wide variability of soils and vegetation (scrub, pine, oak forest, grassland and maize). In each site we characterize the physical environment,

ditches. Iniltration was measured on the pile of excavated soil where the trees for reforestation are planted. he main indings indicate that the construction of the ditches result in a large number of negative impacts. Among them, the removal of soils as a result of the excavation of 250 ditches per hectare (recommendation of the policy pro- gram), which can mobilize 60-123 ton/ha. Given the depth of the ditch (40 cm), the removal also causes the exposition of 0.4-6.3 ton/ha of soil organic carbon, which is suscep- tible to mineralization. In terms of hydrologic regulation, this practice does not improve the conditions of moisture retention, which is necessary for a successful reforestation. Nowadays this practice is not adopted by the landow- ners. he biggest single beneit received for performing these work, either in private property or common use areas is the economic resource that the program provides. In any case was observed willingness of people to increase the area of trenches, relecting the weak appropriation around this practice. he results and the literature review helped to identify certain environmental conditions under which the construc- tion of ditches may be adequate: arid or semi-arid climate (aprox. 300 mm average rainfall), slope range up to 40%, shallow soils (less than 20 cm) without a clay horizon and sparse and discontinuous vegetation. hese recommenda- tions were presented and discussed with decision makers and were subsequently introduced into the National Forest Program (PRONAFOR).

with an emphasis on soil analysis, erosion features, iniltra- tion measures as well as interviews with landowners. Measu- rements were made in sites with and without (control sites)

Key words: Erosion, iniltration, organic matter, ditch, environmental policy.

INTRODUCCIÓN

Los suelos cumplen con diversas funciones que posibilitan la producción de alimentos, ibras y ma- dera; mantienen la capacidad de retención de agua, regulan los gases de efecto invernadero y alojan una gran biodiversidad, por lo que son esenciales para la sociedad (Blum et al., 2006). Ante el contexto del cambio climático, el mantenimiento de estas funciones a través de prácticas de conservación, es

sión. En esos casos, el establecimiento de prácticas de conservación busca recuperar y mejorar la cali- dad de los suelos al tiempo que minimiza el proceso de erosión. Sin embargo, la escasa evaluación de la eiciencia de estas prácticas, ha llevado a implemen- tarlas de manera automática, sin supuestos, ni indi- cadores que permitan su adaptación a distintas con- diciones socio-ambientales (Cotler et al., 2013a). La conservación de suelos no se resuelve solo con una respuesta técnica. En este tema, también

cada vez más relevante, más aún cuando con ello

la

comprensión de los aspectos sociales, culturales

se aumenta el secuestro de carbono y se propicia

y

políticos resulta fundamental para entender el

la adaptación de la sociedad y de los ecosistemas al cambio climático. Los sistemas de producción agropecuarios y fo- restales inadecuados son, en muchos casos, la causa de la degradación de los suelos, en especial de la ero-

proceso de aceptación y de adopción por parte de los dueños de la tierra (De Graaf et al., 2008, 2010; Sattler y Nagel, 2010; WOCAT, 2007). En México, desde el gobierno federal se han privilegiado las prácticas mecánicas de conservación

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de suelos desde hace varias décadas (Trueba et al., 1981). A pesar de ello, el país sigue registrando una intensa degradación de suelos, cuya última evaluación en 2001 muestra un 45% de deterioro a nivel nacional (SEMARNAT-COLPOS, 2002). Como respuesta, en el 2003 se estableció un programa de conservación y restauración de suelos forestales en la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) que mantiene el énfasis en las prácticas mecánicas, como lo aseveran las últimas evaluaciones externas realizadas a este programa (Magaña, 2007; Vargas et al., 2010; Vargas y Vanegas, 2012). En ellas se airma que la principal práctica realizada por este programa corresponde a las zanjas trinchera (también conocidas como tinas ciegas o zanjas de iniltración), pudiendo abarcar más del 50% del total de las prácticas realizadas. Las zanjas trinchera son excavaciones que se hacen siguiendo las curvas de nivel. Estas zanjas y otras formas de captura son conocidas desde hace miles de años para propiciar almacenamiento de agua de lluvia en zonas áridas y semi-áridas (Crit- chley y Siegert, 1991). Varios estudios reieren que esta práctica es utilizada para reducir la longitud del recorrido de agua (Taboada, 2011); captar el agua que escurre y disminuir los procesos erosivos (Pizarro et al., 2004; Anaya et al., 1991); mejorar la eiciencia del uso de agua de la precipitación (Bulcock y Jewitt, 2013); conservar agua y favore- cer la producción de biomasa y la aforestación en ambientes degradados (Singh et al., 2013) y regular el agua de escorrentía en zonas urbanas (EPA, 1999; Bhagu et al., 2012). Las zanjas trinchera se clasiican bajo distintas categorías: como una práctica hidrológica-forestal (Pizarro et al., 2004), una práctica mecánica (Lo- redo et al., 2005) o bien una técnica de cosecha de agua (water harvesting), (Oweis et al., 1998; Madan et al., 2014; Singh et al., 2013; Taboada, 2011). Algunos autores la plantean como una solución para la recarga de mantos acuíferos (Cota et al., 2011), pero hay muy poca evidencia de campo de su efectividad, por la diicultad que representa medir la recarga (Dages et al., 2009); y debido a los impactos negativos identiicados a escala de cuenca, se considera un tema que se tiene que abordar de manera cuidadosa (Glendenning et al., 2012).

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Las condiciones sugeridas para la construcción de esta obra consideran al clima, el tipo de escorren- tía, la pendiente, el tipo de vegetación, la textura del suelo y algunos conceptos hidrológicos (Cuadro 1). A diferencia de la experiencia internacional donde las zanjas son utilizadas para el control de escurrimientos (Critchley y Siegert, 1991; Pizarro et al., 2008; EPA, 1999; Bhagu et al., 2012), en Mé- xico esta práctica busca la “conservación y restau- ración de suelos forestales” (CONAFOR, 2013). La divergencia en el objetivo de esta práctica evidencia la importancia de evaluarlas desde la perspectiva de la conservación de suelos, para que su aplicación no ocasione impactos negativos no planeados. Este trabajo tiene por objetivos i) evaluar las zanjas trinchera desde la perspectiva de una práctica que permite la conservación de suelos forestales, y ii) identiicar las condiciones ambientales y sociales bajo las cuales esta práctica podría ser adecuada en México.

METODOLOGÍA

La evaluación de las zanjas trinchera (también co- nocidas como tinas ciegas o zanjas de iniltración) como obra de conservación de suelos se realizó de manera consecutiva a través de tres proyectos (Cotler et al., 2013a, b y c), en los cuales el dise- ño de muestreo fue el mismo. A través de estos proyectos se evaluó el impacto de las zanjas trin- chera en 28 sitios ubicados en los estados de Baja California Sur (BCS), Guanajuato (Gto), Hidalgo (Hgo), Querétaro (Qro), Michoacán (Mich), Tlaxcala (Tlax) y Veracruz (Ver). En el Cuadro 2 se especiican las evaluaciones que se hicieron en cada sitio, ya que en el segundo y tercer proyecto se fueron adicionando variables que se consideraron necesarias para la evaluación. En cada sitio se caracterizaron las condiciones ambientales: material parental, precipitación anual, pendiente, altitud y orientación, vegetación, rasgos de erosión, profundidad y textura del suelo. En ausencia de una línea base que permita la comparación de un antes y un después, se utilizaron sitios control (áreas no inluenciadas por las zanjas) y sitios con zanjas trinchera. Para cada una de ellas

Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera

Cuadro 1. Variables y condiciones sugeridas para la construcción de zanjas trinchera o tinas ciegas

Variable

Criterios

Fuente

Clima

Zonas áridas y semi-áridas, precipitación de 10 a 300 mm

Boers y Ben-Asher (1982), Taboada (2011), Duveskog (2003), INIAF (s/f), Loredo et al. (2005), Oweis et al. (1998), Malik et al. ( 2014)

Zonas de clima semi-árido y templado

Anaya et al. (1991), CONAFOR (2009)

 

Pendiente de 18 a 53%

Bulcock et al. (2013)

Pendiente

Pendiente de 5-40%

Taboada (2011)

Pendiente menor de 40%

Anaya et al. (1991, CONAFOR (2009)

Tipo de vegetación

Escasa vegetación natural (pastos, matorrales) y con problemas de erosión hídrica.

Taboada (2011), Duveskog (2003), INIAF (s/f), Oweis et al. (1998)

Características del suelo

Textura de arenosa a franca

Bulcock et al. 2013, Critchley et al. (1991)

Conceptos hidrológicos

Considerar periodo de retorno, curvas intensidad-duración-frecuencia, velocidad de iniltración de los suelos y coeiciente de escorrentía

Pizarro et al. (2004), Loredo et al. (2005), Critchley et al. (1991), Rubio et al. (2009), Anaya et al. (1991)

En sitios donde la escorrentía es supericial (más que sub-supericial).

Boers y Ben-Asher (1982)

Cuadro 2. Sitios de estudio con las evaluaciones realizadas (sitios evaluados/total de sitios)

       

Evaluaciones

 

Estado

Localidades

Número

 

Carbono

Iniltración y humedad a capacidad de campo

 

de sitios

Estabilidad de

orgánico

(Corg)

Entrevista

   

agregados

BCS

La Paz

1

     

1/1

Gto.

San Miguel de Allende

6

     

1/6

Hgo

Vithejé

1

 

1/1

 

1/1

 

Banthí Jalpan de Serra

1

 

1/1

 

1/1

Qro.

5

5/5

3/5

1/5

5/5

Mich.

Pátzcuaro

11

11/11

11/11

11/11

11/11

Tlax.

San Mateo Actipan

1

 

1/1

 

1/1

 

Mecayapan Tatahuicapan de Juárez

1

1/1

   

1/1

Ver.

1

1/1

1/1

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Helena Cotler, Silke Cram, Sergio Martínez Trinidad y Verónica Bunge

se tomaron el mismo número de muestras. En cada sitio se describieron de dos a tres periles de suelo en función de la pendiente (Siebe et al., 1996) y se tomaron muestras por horizontes. En el bordo de la zanja (correspondiente al suelo excavado y colo- cado en la parte superior) se midió la supericie de suelo cubierta por el material excavado de la zanja. En bordos de las zanjas y en los sitios control se tomaron cinco muestras inalteradas con cilíndros de volumen conocido para la determinación de la densidad aparente así como muestras de suelo para el análisis de carbono orgánico y textura. En cada sitio se describieron los rasgos de erosión más importantes siguiendo la metodología dispuesta en Stocking y Murnaghan (2001). En los sitios de los estados de Michoacán y Que- rétaro (17 sitios) se hicieron dieciocho mediciones de iniltración en sitios control y en bordos, con un iniltrómetro de doble anillo (marca Turf_Tec International) y se analizó en campo la estabilidad de agregados (Siebe et al., 1996). En muestras de suelos colectadas en estos mismos sitios se realiza- ron pruebas de retención de humedad a capacidad de campo a través del método de la olla y membra- na de presión (Klute, 1986). Las determinaciones y los métodos utilizados para el análisis de las muestras de suelo en labora- torio fueron:

Densidad Aparente (DA) - Método del cilíndro (100 cm 3 ). Carbono orgánico total (Corg) - Analizador Ele- mental CHNS/O. Humedad de suelo in situ - Método gravimétrico. Textura - Hidrómetro (Bouyoucos modiicado).

Se utilizaron controles de calidad especíicos para cada método (repeticiones, muestra control, calibra- ción de equipos). También se cuantiicó la cantidad de suelo removida (ton/ha) y la cantidad de Corg que puede quedar expuesto a la intemperie (ton). Con base en los resultados de DA y Corg obtenidos se realizaron los siguientes cálculos por horizonte:

1. Volumen del horizonte (cm 3 )= [ancho de zanja: 40 cm] * [espesor del horizonte (cm)] * [largo de zanja: 200 cm].

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2. Peso de suelo removido (kg)= [Volumen (1)] * [D.A. (g/cm 3 ) /1000].

3. Corg expuesto (kg)= [Peso (2)] * [Corg (%)

/100].

4. Suma de Corg de horizontes: Peso de suelo removido/zanja (kg) y Corg expuesto/zanja (kg).

5. Peso del total del suelo removido por hectárea (ton/ha)= [250 zanjas/ha] * [Peso de suelo removido/zanja (kg)/1000].

6. Corg expuesto por hectárea (ton/ha)= [250 zanjas/ha] * [Corg expuesto/zanja (kg)/1000].

La comparación de iniltración y humedad a capacidad de campo entre sitios control y bordos

de las zanjas, se realizó con un análisis de varianza, usando la prueba de t de Student; para conocer la tendencia en los sitios de estudio se realizó una comparación de medias mediante el criterio Tukey (P ≤ 0.05). A los datos de cantidad de suelo removido y de Corg que queda expuesto a la intemperie, se les realizó estadística descriptiva, empleando medida de centralización (media) y de dispersión (desvia- ción estándar). En cada sitio se entrevistó a personas que participaron en la construcción de las zanjas para conocer su percepción sobre las mismas. Las en- trevistas se basaron en un cuestionario que abordó tres grandes temas: a) la importancia económica de las parcelas donde se implementaron las zanjas

y las causas de su degradación; b) los requerimien- tos sociales, técnicos y económicos que necesitan

las zanjas, y c) las necesidades de mantenimiento

y la disponibilidad de replicar esta práctica sin apoyos gubernamentales.

RESULTADOS

Las condiciones ambientales en las cuales se cons- truyeron las zanjas de iniltración fueron muy va- riables (Cuadro 3), en términos de sustratos lito- lógicos (volcánico, metamórico y calcáreo), pendien- tes de 3 a 57% y altitudes de: 600 a 2 649 msnm. La variabilidad climática en la cual se ha realizado esta práctica es muy amplia, desde clima muy seco (Baja

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Cuadro 3. Características biofísicas de los sitios estudiados

Ubicación

Material

parental

Precipitación

anual

Pendiente

 

Altitud (msnm)/

orientación

Vegetación

Rasgos de erosión

Profundidad

de suelo

suelo de

Textura

         

Bosque Pino-Encino

80% de suelo cubierto, erosión difusa. Pedestales en bordos de zanjas.

   

Pátzcuaro (Michoacán)

Volcánico

5-9°

 

2

630

msnm/SO

(con Muhlenbergia spp, Baccharis sp.)

95

cm

CL-CRA*

     

Bosque Pino-Encino

70% de suelos cubierto por vegetación. Compactación (~ 1 mm).

   

Volcánico

2

233-2 649 msnm/SO

(con Baccharis sp, Senecio sp, pastos)

88

cm

CRA-CL

Volcánico

900-970 mm

5-10°

2

228-2 261 msnm/N

Bosque Pino-Encino

Suelo desnudo: lujos de escorrentía, terracetas (2 cm); cárcavas.

60-75 cm

CR-R

(riolita)

 

(con pastos, jaras, agaves)

     

Bosque de pino-encino

     

Volcánico

8-10°

2

227-2 326 msnm/N

(con madroño, tejodote,

Erosión difusa muy leve en suelo desnudo.

71-83 cm

C-CL/CRA

   

helechos). Mantillo de 4 cm

 

Volcánico

 

1

990-2 100 msnm/SE

Pastizales naturales

Erosión difusa, formación de pedestales (5 cm), en zanjas: socavamiento de talud, ensanchamiento de ancho de zanjas de 20 cm (en un año).

25

cm

CR-R

San Miguel de Allende (Guanajuato)

     

Matorral espinoso

40% suelo desnudo, erosión difusa y compactación (~1mm); pedestales (1-2 cm). Socavamiento de talud de zanjas.

   

Calcáreo

7-10°

1 950-2 070 msnm/S

(Huizache, nopal,

25

 

CR-R

mezquites, estrato

cm

     

herbáceo)

   
     

Matorral espinoso

     

Volcánico

500-600 mm

2

030-2 100 msnm/SE

(nopal, huizache,

10% suelo desnudo, erosión difusa y compactación (~1 mm).

30

 

CL-R

azibuche, lantrisco,

cm

       

biznagas, mezquites)

     
     

Matorral espinoso

40% suelo desnudo, erosión difusa; compactación (1-2 mm); terracetas (1-2 cm), cabeceras de cárcavas.

   

Calcáreo

 

1 886

msnm/NO

(huizache, gatiño, nopal, granjeno, tatalencho)

40

cm

CR-RL

     

Matorral espinoso

20% suelo desnudo; 40% gravas.

   
 

Calcáreo

 

1 905

msnm/SO

(huizaches, estrato

Pedestales de 10 cm, compactación:

25

cm

CL

 

herbáceo)

1 mm.

 

Calcáreo

9-15°

 

1 892

msnm/SE

Matorral espinoso

80% suelo desnudo, muy pedregoso.

20

cm

C-CRA

(huizache)

Terracetas de 2 cm.

 

Paz

(BC)

Granito

 

 

Matorral espinoso

40% suelo desnudo con abundantes lujos de escorrentía, surcos y cárcavas.

   

La

intemperizado

260 mm

(cresta)

 

615

msnm/S

(huizache, estrato

herbáceo)

22

cm

CA-CR

Helena Cotler, Silke Cram, Sergio Martínez Trinidad y Verónica Bunge

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Cuadro 3. Continuación

 

Ubicación

Material

parental

Precipitación

anual

Pendiente

Altitud (msnm)/

orientación

Vegetación

Rasgos de erosión

Profundidad

de suelo

suelo de

Textura

 

Calcáreo

 

1

140 msnm /S

Matorral espinoso

Erosión difusa.

14

 

CL

(huizaches)

cm

Calcáreo

25°

1

344 msnm/O

Matorral espinoso

Erosión difusa, “camino de vaca”, terracetas de 3 cm, 60% pedregosidad.

24

 

CR

(huizaches)

cm

 

Jalpan de Serra (Querétaro)

     

Matorral espinoso (huizache, estrato

     

Calcáreo

860-985 mm

20°

1

290 msnm/E

herbáceo) con presencia de musgo localizado en áreas sombreadas

Erosión difusa, “camino de vaca”.

18

cm

CR-R

     

Relictos de bosque de

     

Metamórico

25°

2

135 msnm/S

encinos con regeneración natural

70% suelo desnudo con erosión difusa.

23

cm

R-RL

     

Relictos de bosque de

     
 

Metamórico

30°

2

149 msnm /S

encinos con regeneración natural

70% suelo desnudo con erosión difusa.

25

cm

CR-RL

Metamórico

17°

2

163 msnm/NO

Bosque de encinos

Suelos bien cubiertos (varios estratos de vegetación).

>65 cm

R-RL

(Hidalgo)

Vithejé

Volcánico

500-550 mm

 

Matorral espinoso (arbustos, estrato herbáceo)

Erosión difusa.

>40 cm

CAR

(Querétaro)

Banthí

Volcánico

 

16°

 

Bosque de pino-encino, con agaves

Erosión difusa.

>45 cm

R

San Mateo

(Tlaxcala)

Actipan

Volcánico

125 mm

2

580 msnm/NE

Pino con cubierta herbácea

Erosión difusa ligera.

 

CR

Mecayapan

de

(Veracruz)

Tatahuicapan

y Juárez

               

Volcánico

>3000 mm

11°

600 msnm/104SE

Cultivo de maíz

45

cm

CR-RL

Mpio.

Terracetas de 2 a 10 cm, pedestales 2-3 cm, retroceso de taludes en un 50%.

 

CL: Franco limoso; CRA: Franco arcillo-arenoso, CR: Franco arcilloso, R: Arcilloso; C: Franco; CL: Franco Limoso; CAR: Franco areno-arcilloso; RL: arcillo-limoso.

Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera

California) a cálido-húmedo (Veracruz). Las textu- ras de los suelos varían de francas, franco limosas, franco arcillosas a arcillo limosas y las profundida- des del solum de 14 a 95 cm. La vegetación incluye matorral espinoso (47.6% de los casos), bosque de pinos (24%), bosque de encinos (14.3%), pastizales (9.5%) y cultivo de maíz (4.6%). Los rasgos de erosión superficial presentan intensidades muy variables. En 48% de los sitios, la cobertura vegetal era mayor al 60% donde solo en algunas porciones de suelo desnudo se observó una erosión difusa. En un 28% de los sitios se observaron también pedestales. En un 24% se en- contraron rasgos de erosión de mayor intensidad como terracetas, surcos y cárcavas. El objetivo de la construcción de las zanjas es disímil. En el 47% de los casos el objetivo principal fue buscar el incremento de la iniltración, un 10% esperaba que esta obra ayudase en la supervivencia de la reforestación y 43% esperaba frenar la ero- sión de suelos. La construcción de las zanjas requiere la excava- ción del suelo en sus primeros 40 cm y este material se deposita a un lado de la zanja. Considerando las especiicaciones de las zanjas (0.4 m * 0.4 m * 2.0)

y los valores de D.A. (Cuadro 4) se calculó que la

cantidad de suelo que se extrae y deposita sobre la supericie del suelo varía entre 60 y 123 ton/ha

y los efectos adversos que se identiican por esta acción son los siguientes:

1. La remoción y extracción ocasionan la altera- ción del suelo como cuerpo natural, impactan- do diversas características edáicas. El material extraído que forma el bordo tiene una D.A. mayor y una estabilidad de agregados menor que el suelo en los sitios control. Este material expuesto es susceptible de erosionarse ladera abajo.

2. La excavación del suelo supericial expone a la intemperie entre 0.42 a 6.3 ton de Corg/ha, dependiendo de las características de los suelos (% Corg, D.A. y profundidad de los hori- zontes). La mayor cantidad de suelo y de Corg removido se encuentra en los suelos tipo Lu- visol, Phaeozem y Andosol, mientras que los suelos con menor desarrollo clasiicados como Leptosol y Regosol presentan los valores más bajos (Cuadro 4).

Cuadro 4. Remoción de suelo y cantidad de carbono orgánico expuesto por la construcción de tinas ciegas

   

Remoción de

Exposición de

 

Densidad aparente

 

Sitio

Tipo de suelo (WRB, 2006)

suelo (ton/ha)

C (ton/ha)

Sitio Control

Bordo de zanja

Media ± Ds

Media ± Ds

Media ± Ds

Media ± Ds

Pátzcuaro

   

Pichátaro

Andosol úmbrico

64 ± 10.2

3.7

± 0.6

0.58

± 0.04

0.58

± 0.02

Cerritos

Luvisol crómico

117 ± 6.2

1.8

± 0.7

0.89

± 0.08

0.96

± 0.03

Nocutzepo

Andosol mólico

80.5

± 7.7

2.5

± 0.6

0.57

± 0.04

0.63

± 0.05

Jalpan de Serra (Qro.)

     

Buenavista

Regosol calcárico

60.8

± 0.8

0.97

0.91

± 0.03

0.98

± 0.04

La Mohonera

Leptosol calcárico

61.2

± 1.2

0.5

± 0.1

1.35 ±0.5

s.d.

Epazote Grande

Phaeozem háplico

98.3

± 0.7

6.3

0.90

± 0.18

0.95

± 0.07

Banthí (Qro.)

Phaeozem háplico

64

± 8.2

3.1

± 0.3

0.69

± 0.25

0.96

± 0.08

Vithejé (Hgo.)

Leptosol lítico

91

± 8.3

1.5

± 0.5

1.14

± 0.08

1.24

± 0.15

San Mateo

         

Actipan (Tlax.)

Phaeozem háplico

70

± 6.2

1.4

± 0.3

0.96

± 0.17

0.99

± 0.13

Investigaciones Geográicas, Boletín 88, 2015 ][13

Helena Cotler, Silke Cram, Sergio Martínez Trinidad y Verónica Bunge

3. El talud de las zanjas en sitios con horizontes franco-arcillosos a arcillosos se ha ido soca- vando y ha retrocedido hasta 20 cm, lo cual incrementa la cantidad de suelo removido.

4. El material excavado sepulta un área de 2 m 2 por zanja, por lo que en una hectárea los bor- dos pueden cubrir hasta 5% de la supericie (500 m 2 ) alterando las funciones originales del suelo.

5. La iniltración medida en los sitios de Mi- choacán y Querétaro presenta velocidades moderadas (5.08 - 15.24 cm/h) y muy rápidas (> 50.8 cm/h), (USDA, 1999) representando condiciones naturales adecuadas de iniltra- ción (Cuadro 5). Los bordos de las zanjas pre- sentaron una capacidad de iniltración mayor que los sitios control, a excepción de uno de los sitios (Nocutzepo), como se observa en el Cuadro 5. En el primer caso, los bordos de las zanjas se componen de material con disturbio, relejado en la baja estabilidad de agregados que pueden incrementar su erosionabilidad. En el caso de Nocutzepo, la densa cobertura del bosque de pino-encino, con estratos arbus- tivos y herbáceos dan origen a un mantillo de 2.5 a 8 cm de grosor, que favorece una mayor iniltración en el sitio control.

6. En todos los casos, los bordos presentan una menor retención de humedad a capacidad de campo en comparación con los sitios control

(Cuadro 5), lo cual puede explicarse por la mezcla de partículas con menor contenido de materia orgánica en comparación con el hori- zonte supericial de suelo control, así como al arreglo de sus agregados, que modiican su es- pacio poroso; factores asociados a la retención de humedad a capacidad de campo (Bronick y Lal, 2005). Esta propiedad repercute en la cantidad de agua disponible y representa con- diciones desfavorables para la supervivencia de la reforestación sobre el material del bordo, que muchas veces va asociada a la construcción de las zanjas.

En las entrevistas se pudo constatar que, en ge- neral, los terrenos elegidos para la construcción de las zanjas son poco utilizados por los dueños o por la comunidad. En todos los casos visitados, fueron los técnicos de CONAFOR los que propusieron esta práctica, desconocida muchas veces por los propietarios. Una vez recibido el apoyo, la asamblea elige al grupo de personas que recibirán el jornal otorgado por el programa para la construcción de las zanjas. Una vez que éstas se construyen, muchos predios se cercan, aunque en ocasiones, los propietarios permiten la entrada del ganado para utilizar como bebedero el agua acumulada en las zanjas. El principal beneicio individual que reciben los que realizan estas obras, ya sea en predio privado

Cuadro 5. Iniltración (cm/hr), humedad a capacidad de campo (%), estabilidad de agregados y textura en el sitio control (área no inluenciada por la zanja) y en el bordo de la zanja. Letras diferentes en el sitio control y en el bordo de la zanja de cada propiedad, indican que las medias presentan diferencias signiicativas (Tukey, P ≤ 0.05)

Sitio

Iniltración (cm/hr)

Humedad a capacidad de campo (%)

Estabilidad de agregados

Clase

Control

Bordo

Control

Bordo

Control

Bordo

Textural

Pichátaro1

13.6b

19.9a

         

(Michoacán)

±4.5

±2.7

38.5*

30.0*

Alta

Alta a Baja

franca

Cerritos

10.4b

40.3a

33.4a

27.5b

 

Baja a Muy baja

franco

(Michoacán)

±6.7

±19.7

±2.2

±1.6

Alta

arcillosa

Nocutzepo

67.4a

41.9b

59.7a

62.6a

Alta a

Mediana

franca

(Michoacán)

±10.6

±12.8

±2.9

±2.4

Mediana

a Baja

Buenavista

67.6a

104.8a

38.3a

32.6b

   

franco

(Querétaro)

±56.7

±75.3

±0.8

±1.3

Mediana

Baja

arcillo arenosa

14 ][Investigaciones Geográicas, Boletín 88, 2015

Evaluación de prácticas de conservación de suelos forestales en México: caso de las zanjas trinchera

o en áreas de uso común, es el recurso económico

que el programa les brinda. En ningún caso se pudo observar disposición de la gente a incrementar el área de zanjas o darles mantenimiento con recur-

sos propios, lo que releja la escasa apropiación en torno a esta práctica. En general, este tipo de prácticas son realizadas por hombres y mujeres con rango de edad entre 20

solo en ambientes áridos o semi-áridos con suelos supericiales, presencia de rasgos de erosión y ve- getación escasa y degradada.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

A diferencia de la experiencia internacional, donde

50 años, en localidades con una alta migración masculina. En terrenos duros, un hombre puede

y

las zanjas se utilizan para disminuir escurrimien- tos y almacenar agua en ciertos ambientes áridos,

des de suelo que quedan expuestos al efecto erosivo

realizar seis zanjas por jornal, mientras que una mu- jer hace tres. La meta planteada por los trabajadores tiene que ver con el número de zanjas, no con las horas trabajadas. El pago es de $15 pesos por zanja (CONAFOR, 2013), con lo cual un hombre estaría ganando $90 pesos por día y una mujer la mitad. El costo del programa por hectárea, considerando solo el pago de jornales y omitiendo el costo de la reforestación, es de $3 750 pesos. Con ello, esta práctica representa una de las más caras promovidas

en México esta práctica busca la “conservación y restauración de suelos” bajo cualquier condición climática (Ibid.). Como resultado se han identiica- do importantes impactos negativos sobre la calidad de los suelos ocasionados por la construcción de las zanjas trinchera. La excavación de los primeros 40 cm para la construcción de las zanjas remueve grandes cantida-

de la lluvia. A esta profundidad se puede encontrar

por la Comisión Nacional Forestal en el país. Retomando las consideraciones de la literatura revisada (Cuadro 1) y los resultados encontrados en los sitios estudiados, en el Cuadro 6 se perilan al- gunas condiciones socio-ambientales propicias para

el

al., 2009), cuya exposición a la intemperie puede ocasionar su mineralización (Geissen et al., 2013). El incremento del disturbio en el suelo por labran- zas –o en este caso, excavaciones– es el factor prin-

50% del carbono orgánico edáico (Balbontín et

la

construcción de zanjas o tinas ciegas. Entre ellas

cipal para la mineralización de la materia orgánica

se

hace hincapié en la importancia de implementar

(Robert, 2001). El proceso de mineralización libera

esta práctica de manera puntual, no generalizada y

CO 2 a la atmósfera, convirtiendo al suelo en emisor

Cuadro 6. Condiciones socio-ambientales propicias para la construcción de tinas ciegas como práctica de conservación de suelos

Objetivo y condiciones propicias para la construcción de zanjas trinchera o tinas ciegas

Objetivos

-Humedecimiento de horizontes sub-supericiales (dependiendo de sus características físicas y químicas). -Almacenar agua, cuando el suelo no esté en condiciones de cumplir con estas funciones.

Variables biofísicas

-Clima árido y semi-árido (máximo 400 mm de precipitación promedio). -Ladera (hasta 40% de pendiente) con rasgos de erosión hídrica: pedestales, terracetas, lujos de escorrentía, surcos. -Suelos poco profundos (menos de 20 cm), pueden ser pedregosos, con poca materia orgánica. -Suelos sin horizonte arcilloso o franco-arcilloso en el peril. -Ladera sin presencia de cárcavas o cabeceras de cárcavas (indicador de socavamiento de taludes). -Vegetación degradada, espaciada y discontinua. -Se debe realizar de manera puntual en la ladera y siempre debe ir acompañada de otras prácticas de conservación, principalmente de tipo vegetativo.

Necesidades sociales

-Presencia de organización (a nivel de ejidos, grupos de trabajo) para formar brigadas de trabajo. -Posibilidad de cercar el predio para impedir la entrada de ganado.

Investigaciones Geográicas, Boletín 88, 2015 ][15

Helena Cotler, Silke Cram, Sergio Martínez Trinidad y Verónica Bunge

de este gas en lugar de sumidero (Bedard-Haughn et al., 2006; Robert, 2001). Esta pérdida es aún más desfavorable dado que el carbono orgánico constituye el detonador principal para el mantenimiento de las funciones básicas de los suelos (Janzen, 2006); en ambientes degradados con escasa vegetación por pastoreo o deforestación, la fuente de carbono orgánico es de por sí muy limitada (Balbontín et al., 2009). Bajo

esas condiciones, la pérdida de varias toneladas de carbono por hectárea representa una limitante para

la recuperación de las funciones de esos suelos. Por

ello, toda práctica de conservación de suelos debe buscar recuperar, mantener y/o incrementar el contenido de materia orgánica del suelo (Chabbi y Rumpel, 2009; Jandl et al., 2007; Delgado et al., 2013) acción que no realizan las zanjas trinchera. En términos de retención de agua, los bordos de las zanjas no presentan condiciones adecuadas para dar humedad a las plantaciones. Este resultado es

similar a lo reportado por Pizarro et al. (2004:11) quien después de evaluar las zanjas de iniltración durante dos años dentro de parcelas agrícolas, pudo constatar que esta práctica es “más importante en

el control del escurrimiento […] que en brindar

humedad a los cultivos”. Estudios anteriores (Cotler et al., 2013a) mues- tran que las zanjas trinchera no mejoraron caracte- rísticas edáicas importantes para el mantenimiento de la calidad de los suelos, como contenido de carbono orgánico, nitrógeno total, porosidad y densidad aparente. Dada la complejidad de las interacciones suelo-planta, algunas evidencias demuestran que minimizar el disturbio del suelo constituye el mejor medio para conservar su hume- dad (Hartield et al., 2001; Delgado et al., 2013).

La conservación de suelos requiere de la apro- piación y adopción de las prácticas por parte de

los dueños de la tierra (Sattler y Nagel, 2010; De Graaf et al., 2008 y De Graaf et al., 2010). Hoy en día, la participación en la conservación de suelos responde a un interés económico proporcionado por los programas de gobierno. Ante la ausencia de éstos, los dueños de la tierra dejan de realizar

y mantener este tipo de prácticas. En los casos

estudiados se pudo constatar la reticencia de los ejidatarios a construir zanjas trinchera sin recibir

16 ][Investigaciones Geográicas, Boletín 88, 2015

incentivos económicos. Probablemente el alto costo

de esta práctica por hectárea y sus escasos beneicios impiden su apropiación. Los resultados presentados nos hacen concluir que las zanjas trincheras no mejoran la calidad de los suelos, por ende no lo conservan. Su im- plementación debe hacerse de manera acotada y puntual en ambientes áridos y semiáridos, con suelos supericiales, erosionados, con muy poca materia orgánica. Utilizarla sin consideración de las características ambientales y sociales conlleva,

a una degradación de la calidad de los suelos, que

es justamente lo que se quiere revertir. La implementación generalizada de una práctica de conservación, en condiciones ecológicas disími- les, sugiere que no se tienen claras las condiciones en las cuales esta práctica puede proporcionar algún beneicio, y evidencia la debilidad de este programa de política pública en relación con la especiicidad territorial.

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo pudo realizarse gracias al apoyo inan- ciero de la Fundación Gonzalo Rio Arronte I. A. P.

y al Fondo Mexicano de Conservación de la Na-

turaleza A.C. Los autores agradecemos la asesoría

y supervisión de Pilar Fernández Lomelín en los

análisis de suelos, a René Alcalá Martínez en el aná-

lisis de retención de humedad, a Kumiko Shimada por la determinación de C y N, a Flor Navarrete Cisneros por llevar a cabo los análisis y a Armando Navarrete Segueda por su valiosa ayuda durante el muestreo. Sergio Martínez Trinidad agradece la beca posdoctoral otorgada por la DGAPA-UNAM. Agradecemos los comentarios de los revisores que enriquecieron y mejoraron el artículo.

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