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HIMNOS DOMINICALES

EN LATÍN Y CASTELLANO

DE LAUDES

CUADERNILLO Nº I

0
ADVIENTO, NAVIDAD Y FIESTA DE LA INMACULADA

DOMINICA I, II Y III DE ADVENTUS


VOX CLARA
Vox clara ecce íntonat,
obscúra quæque íncrepat:
procul fugéntur sómnia;
ab æthre Christus prómicat.
Mens iam resúrgat tórpida
quæ sorde exstat sáucia;
sidus refúlget iam novum,
ut tollat omne nóxium.
E sursum Agnus míttitur
laxáre gratis débitum;
omnes pro indulgéntia
vocem demus cum lácrimis,
Secúndo ut cum fúlserit
mundúmque horror cínxerit,
non pro reátu púniat,
sed nos pius tunc prótegat.
Summo Parénti glória
Natóque sit victória,
et Flámini laus débita
per sæculórum sæcula. Amen.
VOX CLARA
Escuchad cómo resuena la voz clara
que pone en fuga a las tinieblas:
que se retiran deprisa los sueños;
ya brilla Cristo en las alturas.
¡Álzate, alma dormida!,
que yaces enredada en tus culpas;
porque ya reluce la nueva Estrella,
para espantar con su fulgor todo pecado.
1
Desde el Cielo es enviado el Cordero,
para saldar gratuitamente la deuda:
nosotros, entre voces y llantos,
imploremos su misericordia.
Para que cuando vuelva por segunda vez
y el mundo se vea ceñido por el temor,
no nos castigue según nuestros delitos,
sino que nos acoja en su inmensa piedad.
Al Padre omnipotente, la gloria,
a su Unigénito, la victoria,
y al Espíritu Santo, la alabanza,
por los siglos de los siglos, Amén.

DOMINICA IV ADVENTUS
Die 17 - 18 - 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24
MAGNIS PROPHETÆ
Magnis prophétæ vócibus
veníre Christum núntiant,
lætæ salútis prævia,
qua nos redémit, grátia.
Hinc mane nostrum prómicat
et corda læta exæstuant,
cum vox fidélis pérsonat
prænuntiátrix glóriæ.
Advéntus hic primus fuit,
puníre quo non sæculum
venit, sed ulcus térgere,
salvándo quod períerat.
At nos secúndus præmonet
adésse Christum iánuis,
sanctis corónas réddere
cælíque regna pándere.

2
Ætérna lux promíttitur
sidúsque salvans prómitur;
iam nos iubar præfúlgidum
ad ius vocat cæléstium.
Te, Christe, solum quærimus
vidére, sicut es Deus,
ut perpes hæc sit vísio
perénne laudis cánticum. Amen.
MAGNIS PROPHETÆ
A grandes voces los Profetas
anuncian la llegada de Cristo,
que viene para redimimos con su gracia,
pregonera de nuestra feliz salvación.
Así, al despuntar el alba,
nuestros corazones se desbordan de alegría,
porque ya suena esa voz gratísima,
que es mensajera de gloria.
Éste fue el primer adviento
que no tuvo por fin castigar al mundo,
sino limpiar la herida,
salvando lo que estaba perdido.
El segundo, sin embargo,
nos avisa que Cristo ya está
a la puerta para coronar a sus Santos
y abrirles el Reino de los Cielos.
Junto con la promesa de una Luz eterna,
se nos revela una estrella salvadora,
cuyo brillo esplendoroso nos convoca
a la herencia de la Patria del Cielo.
Suspiramos, Señor, por contemplarte,
como Dios verdadero que eres,
y que esa misma visión se eternice
en un perenne cántico de alabanza, Amén.

3
IN NATIVITATE DOMINI
Die 26 - 27 - 28 - 29 - 30 - 31

A SOLIS ORTUS CÁRDINE


A solis ortus cárdine
adúsque terræ límitem
Christum canámus príncipem,
natum María Vírgine.
Beátus auctor sæculi
servíle corpus índuit,
ut carne carnem líberans
non pérderet quod cóndidit.
Clausæ paréntis víscera
cæléstis intrat grátia;
venter puéllæ báiulat
secréta quæ non nóverat.
Domus pudíci péctoris
templum repénte fit Dei;
intácta nésciens virum
verbo concépit Fílium.
Eníxa est puérpera
quem Gábriel prædíxerat,
quem matris alvo géstiens
clausus Ioánnes sénserat.
Feno iacére pértulit,
præsépe non abhórruit,
parvóque lacte pastus est
per quem nec ales ésurit.
Gaudet chorus cæléstium
et ángeli canunt Deum,
palámque fit pastóribus
pastor, creátor ómnium.

4
Iesu, tibi sit glória,
qui natus es de Vírgine,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna sæcula. Amen.
A SOLIS ORTUS CÁRDINE
Desde la aurora naciente
la puesta de sol,
celebremos a Cristo,
el Príncipe nacido de la Virgen María.
Se ha revestido de siervo,
el supremo Hacedor del mundo
librando a la carne con la Carne,
para que no pereciera lo que Él mismo creó.
Se adentra la gracia del Cielo
en las entrañas purísimas de la Virgen
y su intimidad pasa, entonces,
a guardar un profundo secreto, que antes desconocía.
Súbitamente ese claustro purísimo,
se convierte en el Templo de Dios,
y, prestando asentimiento,
concibe a su Hijo, sin conocer varón.
La Doncella ha dado a luz
que anunció Gabriel,
al mismo que Juan, aún en el seno materno,
presintió que María llevaba consigo.
No rechaza el pesebre, ni dormir sobre unas pajas:
tan sólo se conforma con un poco de leche
el mismo que, en su providencia
concede el alimento a los pájaros.
Se alegra el coro de los Bienaventurados
y los Ángeles cantan a Dios,
cuando el Pastor, que hizo el universo,
se manifiesta visible a los pastores.

5
Gloria a Ti, Jesús,
que has nacido de la Virgen,
y también al Padre y al Espíritu Santo,
por los siglos sin término, Amén.

SANCTÆ FAMILIÆ
CHRISTE SPLENDOR PATRIS
Christe, splendor Patris,
Dei mater Virgo,
Ioseph, tam sacrórum
pígnorum servátor,
Nitet vestra domus
flóribus virtútum,
unde gratiárum
fons prománat ipse.
Angeli stupéntes
Natum Dei cernunt
servi forma indútum
servis famulántem.
Imus præes, Ioseph,
humilísque iubes;
iubes et María
et utríque servis.
Cunctis præstant aulis
hæc egéna sæpta,
salus unde cœpit
géneris humáni.
Iesu, Mater, Ioseph,
mansiónis vestræ
nostras date sedes
donis frui sanctis.
Tibi laudes, Christe,
spem qui nobis præbes,
6
tuos per paréntes
cæli adíre domum. Amen.
CHRISTE SPLENDOR PATRIS
Jesús, Resplandor del Padre,
María, Madre de Dios,
José, custodio de esas
dos Prendas Sagradas.
Vuestra casa resplandece
entre flores de virtudes
y viene a ser como la fuente
de la que manan todas las gracias.
Los Ángeles se maravillan
cuando contemplan al Hijo de Dios
que, revestido de siervo,
de los siervos se ha hecho servidor,
Con sencillez, presides tu familia,
José, disponiendo en ella con humildad;
y Tú, María, si mandas
es para servir a los dos.
Estas paredes insignificantes
superan las mansiones,
pues fue en su interior
donde comenzó la Redención.
Oh Jesús, María y José,
dadnos poder gozar en nuestros hogares
de todos aquellos carismas
que llenaron el vuestro.

Gloria a Ti Jesús,
que por la intercesión de tus Padres,
nos concedes la esperanza de alcanzar
algún día la casa del Cielo, Amén.

7
Die 1 Ianuarii
SOLLEMNITAS SANCTÆ DEI GENETRICIS MARIÆ
FIT PORTA CHRISTI PÉRVIA

Fit porta Christi pérvia


omni reférta grátia,
transítque rex, et pérmanet
clausa, ut fuit, per sæcula.
Summi Paréntis Fílius
procéssit aula Vírginis,
sponsus, redémptor, cónditor
suæ gigas Ecclésiæ:
Honor matris et gáudium,
imménsa spes credéntium,
lapis de monte véniens
mundúmque replens grátia.
Exsúltet omnis ánima,
quod nunc salvátor géntium
advénit mundi Dóminus
redímere quos cóndidit.
Christo sit omnis glória,
quem Pater Deum génuit,
quem Virgo mater édidit
fecúnda Sancto Spíritu. Amen.
FIT PORTA CHRISTI PÉRVIA
Oh María, llena de todas las gracias,
Puerta abierta para Cristo que Él,
como Rey, franquea, permaneciendo
desde el principio y para siempre cerrada.
Salió del claustro de la Virgen
el Hijo del eterno Padre
el que es Esposo Redentor Creador,

8
y Gigante de su Iglesia.
Honor y gozo de la Madre
esperanza ilimitada de los fieles,
piedra que, rodada del monte,
colma al mundo de gracia.
Que exulten de gozo los corazones
por la venida del Salvador de los pueblos:
el Señor del mundo llega
para redimir a los que había creado.
A Ti, Señor, toda la gloria,
eternamente engendrado por el Padre,
y a quien dio a la luz la Virgen Madre
que había concebido por obra del Espíritu Santo, Amén.

DOMINICA II POST NATIVITATEM


A SOLIS ORTUS CÁRDINE
A solis ortus cárdine
adúsque terræ límitem
Christum canámus príncipem,
natum María Vírgine.
Beátus auctor sæculi
servíle corpus índuit,
ut carne carnem líberans
non pérderet quod cóndidit.
Clausæ paréntis víscera
cæléstis intrat grátia;
venter puéllæ báiulat
secréta quæ non nóverat.
Domus pudíci péctoris
templum repénte fit Dei;
intácta nésciens virum
verbo concépit Fílium.

9
Eníxa est puérpera
quem Gábriel prædíxerat,
quem matris alvo géstiens
clausus Ioánnes sénserat.
Feno iacére pértulit,
præsépe non abhórruit,
parvóque lacte pastus est
per quem nec ales ésurit.
Gaudet chorus cæléstium
et ángeli canunt Deum,
palámque fit pastóribus
pastor, creátor ómnium.
Iesu, tibi sit glória,
qui natus es de Vírgine,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna sæcula. Amen.
A SOLIS ORTUS CÁRDINE
Desde la aurora naciente
la puesta de sol,
celebremos a Cristo,
el Príncipe nacido de la Virgen María.
Se ha revestido de siervo,
el supremo Hacedor del mundo
librando a la carne con la Carne,
para que no pereciera lo que Él mismo creó.
Se adentra la gracia del Cielo
en las entrañas purísimas de la Virgen
y su intimidad pasa, entonces,
a guardar un profundo secreto, que antes desconocía.
Súbitamente ese claustro purísimo,
se convierte en el Templo de Dios,
y, prestando asentimiento,
concibe a su Hijo, sin conocer varón.
10
La Doncella ha dado a luz
que anunció Gabriel,
al mismo que Juan, aún en el seno materno,
presintió que María llevaba consigo.
No rechaza el pesebre, ni dormir sobre unas pajas:
tan sólo se conforma con un poco de leche
el mismo que, en su providencia
concede el alimento a los pájaros.
Se alegra el coro de los Bienaventurados
y los Ángeles cantan a Dios,
cuando el Pastor, que hizo el universo,
se manifiesta visible a los pastores.
Gloria a Ti, Jesús,
que has nacido de la Virgen,
y también al Padre y al Espíritu Santo,
por los siglos sin término, Amén.
IN EPIPHANIA DOMINI A Sollemnitate Epiphaniæ:
Die 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12
QUICUMQUE CHRISTUM
Quicúmque Christum quæritis,
óculos in altum tóllite:
illic licébit vísere
signum perénnis glóriæ.
Hæc stella, quæ solis rotam
vincit decóre ac lúmine,
venísse terris núntiat
cum carne terréstri Deum.
En, Pérsici ex orbis sinu,
sol unde sumit iánuam,
cernunt períti intérpretes
regále vexíllum magi.

11
«Quis iste tantus — ínquiunt —
regnátor astris ímperans,
quem sic tremunt cæléstia,
cui lux et æthra insérviunt?
Illústre quiddam cérnimus
quod nésciat finem pati,
sublíme, celsum, intérminum,
antíquius cælo et chao.
Hic ille rex est géntium
populíque rex Iudáici,
promíssus Abrahæ patri
eiúsque in ævum sémini».
Iesu, tibi sit glória,
qui te revélas géntibus,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna sæcula. Amen.
QUICUMQUE CHRISTUM
Cuantos buscáis a Cristo,
levantad vuestros ojos a lo alto:
allí podréis contemplar
una señal de su gloria eterna.
Una estrella que supera al sol
en luz y hermosura,
anuncia que, con carne humana,
Dios ha venido a la tierra.
Desde los mares pérsicos,
en donde el sol abre su puerta,
los Magos, como sabios astrónomos
contemplan la bandera del Rey.
«¿Quién es —dicen— este Rey tan grande
que gobierna los astros,
ante quien tiemblan las estrellas,
al que la ley y el cielo obedecen?
12
Vemos un esplendor
que no tiene ocaso,
sublime, excelso, infinito,
anterior al cielo y a la tierra.
Éste es aquel Rey de las naciones
y Rey del pueblo judío,
prometido al Patriarca Abraham
y a su descendencia para siempre.»
Gloria a Ti, Jesús,
que Te has revelado a los gentiles
y gloria también al Padre y al Espíritu Santo,
por los siglos sin término, Amén.

DOMINICA POST DIEM 6 IANUARII OCCURRENTE


DIE IN BAPTISMATE DOMINI Festum
IESUS REFULSIT
Iesus refúlsit ómnium
pius redémptor géntium;
totum genus fidélium
laudis celébret cánticum.
Denis ter ævi círculis
iam parte vivens córporis,
lympham petit baptísmatis
cunctis carens contágiis.
Felix Ioánnes mérgere
illum treméscit flúmine,
potest suo qui sánguine
peccáta mundi térgere.
Vox ergo Prolem de polis
testátur excélsi Patris,
fluítque virtus Spíritus
sancti datrix charísmatis.

13
Nos, Christe, voce súpplici
precámur, omnes prótege,
ac mente fac nitéscere
tibíque mundos vívere.
O Christe, vita, véritas,
tibi sit omnis glória,
quem Patris atque Spíritus
splendor revélat cælitus. Amen.
IESUS REFULSIT
Con un cántico de gloria,
la muchedumbre de los fieles
celebra al Señor, que resplandece
como Redentor compasivo de todas las naciones.
A los treinta años de haber asumido
un Cuerpo como el nuestro,
Jesús, que carece de todo pecado
desciende a las aguas del Bautismo.
Juan aunque gozoso, se estremece
de tener que bautizar en el río,
al que puede limpiar con su Sangre
los pecados del género humano.
Desde el cielo la voz del Padre omnipotente,
da testimonio de su Hijo
y se derrama la virtud del Espíritu Santo,
de Quien manan todos los carismas
Con nuestras voces suplicantes,
Te pedimos, Señor, que nos ampares
e infundas tu luz en nuestras almas
para que, de este modo, podamos mantenernos
siempre limpios en tu servicio.
Desde el Cielo, el Padre y el Espíritu Santo
proclaman tu Divinidad;

14
y nosotros, Señor, Te glorificamos,
a Ti, que eres la Verdad y la Vida, Amén.

DIE 8 DECEMBRIS
IN CONCEPTIONE IMMACULATA BEATÆ MARIÆ VIRGINIS
Sollemnitas
IN PLAUSU GRATI
In plausu grati cárminis
adsit nova lætítia,
dum Dei matris Vírginis
sumit vita princípia.
María, mundi glória,
lucis ætérnæ fília,
te præservávit Fílius
ab omni labe pénitus.
Originális mácula
cuncta respérsit sæcula;
sola post Natum vítiis
numquam contácta díceris.
Caput serpéntis cálidi
tuo pede contéritur;
fastus gigántis pérfidi
David funda devíncitur.
Colúmba mitis, húmilis,
fers, carens felle críminis,
signum Dei cleméntiæ,
ramum viréntis grátiæ.
Patri sit et Paráclito
tuóque Nato glória,
qui sanctitátis únicæ
te munerárunt grátia. Amen.

15
IN PLAUSU GRATI
El inicio de la vida de la Virgen,
Madre de Dios, hace que despunte
para la melodía de este himno,
un motivo nuevo de alegría.
Oh María, gloria del mundo,
Hija de la Luz eterna,
a Quien tu Hijo
preservó de toda mancha.

El pecado original salpicó


a todos los mortales,
pero aparte de tu Hijo, sólo Tú
estuviste siempre libre de culpa.
Y como David doblegó
la arrogancia de Goliat,
así tu pie aplastó la cabeza
de la pérfida Serpiente.
Oh Paloma sencilla y mansa
que nada sabes de la hiel del pecado,
Tú nos traes un anticipo
de la misericordia de Dios
y una rama de gracia vigorosa.
Gloria al Padre, al Hijo
y al Espíritu Paráclito,
que te otorgaron la gracia
de una santidad incomparable. Amén.

HASTA AQUÍ ADVIENTO, NAVIDAD, Y FIESTA


DE LA INMACULADA

16
CUARESMA, PASCUA, SAN JOSÉ, S. TRINIDAD Y CORPUS
F. QUARTA CINERUM - V - VI - S

IAM CHRISTE
Iam, Christe, sol iustítiæ,
mentis dehíscant ténebræ,
virtútum ut lux rédeat,
terris diem cum réparas.
Dans tempus acceptábile
et pænitens cor tríbue,
convértat ut benígnitas
quos longa suffert píetas;
Quiddámque pæniténtiæ
da ferre, quo fit démptio,
maióre tuo múnere,
culpárum quamvis grándium.
Dies venit, dies tua,
per quam reflórent ómnia;
lætémur in hac ut tuæ
per hanc redúcti grátiæ.
Te rerum univérsitas,
clemens, adóret, Trínitas,
et nos novi per véniam
novum canámus cánticum. Amen.
IAM CHRISTE
A la hora en la que Tú, Señor, Sol de justicia,
haces clarear para la tierra un nuevo día,
se rasgan también las tinieblas del alma,
y vuelve la luz de las virtudes.
Mientras nos ofreces este tiempo propicio,
danos un corazón penitente,
y así será tu bondad la que convierta,
a quienes sobrellevas en tu inmensa misericordia.
17
Concédenos practicar la penitencia
que rebaje nuestras culpas,
pues, aunque sean grandes nuestros pecados,
es mayor todavía tu perdón.
Ya llega el día, tu día,
en el que todo florece:
alegrémonos también nosotros,
que por él hemos vuelto a la gracia.
Oh Trinidad clementísima,
que la creación entera Te adore,
mientras nosotros, renovados por la gracia de tu perdón,
entonamos para Ti un cántico siempre nuevo, Amén.

DOMINICA
HEBD. I A V QUADRAGESIMÆ
PRECEMUR OMNES
Precémur omnes cérnui,
clamémus atque sínguli,
plorémus ante iúdicem,
flectámus iram víndicem:
Nostris malis offéndimus
tuam, Deus, cleméntiam;
effúnde nobis désuper,
remíssor, indulgéntiam.
Meménto quod sumus tui,
licet cadúci, plásmatis;
ne des honórem nóminis
tui, precámur, álteri.
Laxa malum quod fécimus,
auge bonum quod póscimus,
placére quo tandem tibi
possímus hic et pérpetim.

18
Præsta, beáta Trínitas,
concéde, simplex Unitas,
ut fructuósa sint tuis
hæc parcitátis múnera. Amen.
PRECEMUR OMNES
Imploremos todos de rodillas
y eleve su súplica cada uno,
para que por nuestro llanto ante el Juez,
consigamos doblegar su ira.
Con nuestras culpas, Señor,
hemos atendido tu clemencia:
pero Tú, que eres siempre compasivo
dígnate enviarnos desde el Cielo tu perdón.
Acuérdate de que, aunque frágiles,
somos hechura tuya:
No permitas que otro se constituya
en acreedor del honor de tu Nombre.
Perdona el mal que hemos hecho
y aumenta el bien, que pedimos,
para que, al fin podamos complacerte
no sólo aquí, sino por toda la eternidad.
Y haz, oh Trinidad Beatísima,
Unidad simplicísima,
que sea provechosa para tus fieles
la ofrenda de este ayuno, Amén.
DOMINICA IN PALMIS (HEBD. SANCTA)

EN ACETUM
En acétum, fel, arúndo,
sputa, clavi, láncea;
mite corpus perforátur,
sanguis, unda prófluit;
19
terra, pontus, astra, mundus
quo lavántur flúmine!
Crux fidélis, inter omnes
arbor una nóbilis!
Nulla talem silva profert
flore, fronde, gérmine.
Dulce lignum, dulci clavo
dulce pondus sústinens!
Flecte ramos, arbor alta,
tensa laxa víscera,
et rigor lentéscat ille
quem dedit natívitas,
ut supérni membra regis
miti tendas stípite.
Sola digna tu fuísti
ferre sæcli prétium,
atque portum præparáre
nauta mundo náufrago,
quem sacer cruor perúnxit
fusus Agni córpore.
Æqua Patri Filióque,
ínclito Paráclito,
sempitérna sit beátæ
Trinitáti glória,
cuius alma nos redémit
atque servat grátia. Amen.
EN ACETUM
Contemplad el vinagre, la hiel, la caña,
los salivazos, los clavos, la lanza,
y cómo al atravesar su manso Cuerpo
manó de él sangre y agua;
¡oh qué río tan admirable que lava
la tierra, el mar, los astros y el mundo!

20
Oh Cruz fiel, el árbol más noble de todos:
ninguna selva produjo otro igual
ni en hoja ni en flor, ni en fruto:
dulce madero, dulces clavos,
que sostienen tan dulce peso.
Inclina tus ramas, oh árbol excelso
haz flexibles tus tensas fibras
y suaviza esa rigidez
que te dio la naturaleza
y así tenderás un blando lecho
a los miembros del Rey del Cielo.
Sólo tú fuiste digna de llevar
a la Víctima del mundo:
sólo tú, ungida por la Sangre sagrada,
que fluyó del Cuerpo del Cordero,
conseguiste, como buen marino,
ofrecer un puerto seguro al mundo que naufragaba.
Gloria sempiterna a la Trinidad Beatísima,
la misma al Padre,
al Hijo y el Espíritu Santo,
por cuya gracia divina
fuimos redimidos
y, ahora, nos guarda, Amén.

SACRUM TRIDUUM PASCHALE


Feria Quinta in Cena Domini
En acétum, fel, arúndo,
FERIA SEXTA IN PASSIONE DOMINI
En acétum, fel, arúndo,

DOMINICA PASCHÆ
IN RESURRECTIONE DOMINI HASTA DOMINI VI
21
AURORA LUCIS RÚTILAT
Auróra lucis rútilat,
cælum resúltat láudibus,
mundus exsúltans iúbilat,
gemens inférnus úlulat,
Cum rex ille fortíssimus,
mortis confráctis víribus,
pede concúlcans tártara
solvit caténa míseros.
Ille, quem clausum lápide
miles custódit ácriter,
triúmphans pompa nóbili
victor surgit de fúnere.
Inférni iam gemítibus
solútis et dolóribus,
quia surréxit Dóminus
respléndens clamat ángelus.
Esto perénne méntibus
paschále, Iesu, gáudium,
et nos renátos grátiæ
tuis triúmphis ággrega.
Iesu, tibi sit glória,
qui morte victa prænites,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna sæcula. Amen.
AURORA LUCIS RÚTILAT
La aurora tiñe el cielo como de oro
y resuenan en el aire las alabanzas:
el mundo exulta de gozo
y el Infierno brama y gime.
Cuando el Rey poderosísimo,
quebradas las fuerzas de la muerte,
22
aplasta con su pie al Infierno
y rompe las cadenas a los Justos.
Aquel que celosamente custodian los soldados,
junto a la piedra que sella el sepulcro,
hoy se alza noble y magnífico,
triunfante sobre su tumba,
Se acabaron ya los llantos del infierno,
y también sus dolores porque un Ángel,
resplandeciente de luz, proclama
que el Señor ha resucitado.
Sé Tú, Jesús, para nuestras almas,
el gozo perenne de la Pascua,
y dígnate hacernos partícipes de tu triunfo,
a quienes hemos renacido a la gracia.
Para Ti, Señor, toda la gloria,
que vencida la muerte, reluces deslumbrante,
con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos, Amén.
IN ASCENSIONE DOMINI
OPTATUS VOTI
Optátus votis ómnium
sacrátus illúxit dies,
quo Christus, mundi spes, Deus,
conscéndit cælos árduos.
Magni triúmphum prœlii,
mundi perémpto príncipe,
Patris præséntans vúltibus
victrícis carnis glóriam.
In nube fertur lúcida
et spem facit credéntibus,

23
iam paradísum réserans
quem protoplásti cláuserant.
O grande cunctis gáudium,
quod partus nostræ Vírginis,
post sputa, flagra, post crucem
patérnæ sedi iúngitur.
Agámus ergo grátias
nostræ salútis víndici,
nostrum quod corpus véxerit
sublíme ad cæli régiam.
Sit nobis cum cæléstibus
commúne manens gáudium:
illis, quod semet óbtulit,
nobis, quod se non ábstulit.
Nunc, Christe, scandens æthera
ad te cor nostrum súbleva,
tuum Patrísque Spíritum
emíttens nobis cælitus. Amen.
OPTATUS VOTI
Ya comienza a relucir este día sagrado,
ardientemente deseado por todos,
el día en el que Cristo, nuestra esperanza,
asciende a lo alto del Cielo.
Tras la victoria con la que concluyó aquel gran combate,
el Príncipe de este mundo fue definitivamente derrotado,
y el Señor presenta ante los ojos de su Padre,
su Humanidad triunfadora y gloriosa.
Esa nube resplandeciente que le lleva al Cielo,
trae a los fieles la esperanza de que, por fin,
ha quedado abierto el Paraíso,
que Adán y Eva habían clausurado.

24
¡Qué alegría tan grande resulta para todos,
saber que el Fruto de la Virgen,
tras los salivazos, los azotes y la Cruz,
ha pasado a ocupar la diestra de Dios Padre!
Demos gracias, pues, a Dios, Autor de nuestra salvación,
porque ha llevado este limo,
del que estamos hechos,
hasta lo más alto de la mansión del Cielo.
Y puesto que a los Bienaventurados
se les mostró y de nosotros no se ha apartado,
sintámonos solidarios en la participación
de un mismo y perenne gozo.
En esta hora en la que Tú, Señor, asciendes al Cielo,
lleva nuestros corazones Contigo,
infundiéndoles desde lo alto tu Espíritu,
que es también el del Padre, Amén.

DOMINICA PENTECOSTES
BEATA NOBIS
Beáta nobis gáudia
anni redúxit órbita,
cum Spíritus Paráclitus
effúlsit in discípulos.
Ignis vibránte lúmine
linguæ figúram détulit,
verbis ut essent próflui
et caritáte férvidi.
Linguis loquúntur ómnium;
turbæ pavent gentílium,
musto madére députant,
quos Spíritus repléverat.

25
Patráta sunt hæc mýstice
Paschæ perácto témpore,
sacro diérum número,
quo lege fit remíssio.
Te nunc, Deus piíssime,
vultu precámur cérnuo:
illápsa nobis cælitus
largíre dona, o Spíritus.
Dudum sacráta péctora
tua replésti grátia;
dimítte nunc peccámina
et da quiéta témpora.
Per te sciámus da Patrem
noscámus atque Fílium,
te utriúsque Spíritum
credámus omni témpore. Amen.
BEATA NOBIS
Al cumplirse un nuevo año,
nos sentimos santamente dichosos,
celebrando el día en que el Espíritu Santo,
brilló sobre los Discípulos.
Apareció reluciente, en forma de lenguas,
una luz como de fuego con la que
se sintieron enardecidos en el amor
y, en la predicación, elocuentes.
Quedó admirada la multitud de los gentiles,
al oírles hablar en las lenguas de todos,
creyendo que estaban ebrios de vino,
los mismos a quienes el Espíritu Santo había colmado.
Estos hechos encierran un sentido espiritual,
pues sucedieron cuando ya había transcurrido
el tiempo de la Pascua, aquel sagrado número de días,
en el que, según la Ley, se solía otorgar un indulto.
26
Oh Dios clementísimo,
Te pedimos humildemente
que nos llenes de esos dones del Espíritu Santo,
que Tú derramas desde el Cielo.
Y ya que un día inundaste con tu gracia,
aquellos bienaventurados corazones,
dígnate, ahora, perdonar nuestros pecados
y concédenos la paz en nuestros días.
Haz que por Ti conozcamos al Padre,
y que sepamos también del Hijo:
haz que creamos siempre en Ti, que,
procediendo de ambos, eres su Espíritu, Amén.

Dominica post Pentecosten


SANCTISSIMÆ TRINITATIS Sollemnitas

TRINITAS SUMMO
Trínitas, summo sólio corúscans,
glóriæ carmen tibi sit perénne,
quæ tenes nostri veheménti amóre péctoris ima.
Cónditor rerum, Pater, alma virtus,
quos tuæ vitæ facis atque formæ
esse consórtes, fídei fac usque dona meréri.
Candor ætérnæ speculúmque lucis
Nate, quos dicis sociásque fratres,
pálmites viti tibi nos inésse da viridántes.
Cáritas, ignis, píetas, poténti
lúmine ac blando móderans creáta,
Spíritus, mentem rénova, fovéto íntima cordis.
Hospes o dulcis, Trias obsecránda,
nos tibi iugi fac amóre nexos,
pérpetes donec modulémur hymnos
teque fruámur. Amen.
27
TRINITAS SUMMO
Oh Trinidad Santa,
que brillando desde la altura de tu trono,
mantienes lo más profundo de nuestros corazones
con amor vehemente, sea permanente
nuestro cántico de alabanza a Ti.
Oh Padre, Creador del universo, Fuerza vivificante,
concede, a quienes Te dignas hacer partícipes
de tu misma vida divina,
merecer siempre los dones que trae consigo la fe.
Oh Hijo, Espejo y Candor de la Luz eterna,
a los que nos llamas y nos haces también tus hermanos,
concédenos estar injertados en Ti, nuestra Vid,
como verdes sarmientos.
Oh Espíritu Santo, Amor Fuego y Piedad,
que con tu luz poderosa y suave, gobiernas todo lo creado,
Te pedimos que renueves nuestro espíritu
y avives lo íntimo de nuestros corazones.
Oh Trinidad amabilísima, dulce Huésped del alma,
fúndenos Contigo en un abrazo amoroso y perpetuo,
hasta que podamos entonar himnos incesantes
y gozar de Ti. Amén.

SS. MI CORPORIS ET SANGUINIS CHRISTI


Sollemnitas
VERBUM SUPERNUM… NEC PATRIS
Verbum supérnum pródiens
nec Patris linquens déxteram,
ad opus suum éxiens
venit ad vitæ vésperam.

28
In mortem a discípulo
suis tradéndus æmulis,
prius in vitæ férculo
se trádidit discípulis.
Quibus sub bina spécie
carnem dedit et sánguinem,
ut dúplicis substántiæ
totum cibáret hóminem.
Se nascens dedit sócium,
convéscens in edúlium,
se móriens in prétium,
se regnans dat in præmium.
O salutáris hóstia,
quæ cæli pandis óstium,
bella premunt hostília:
da robur, fer auxílium.
Uni trinóque Dómino
sit sempitérna glória,
qui vitam sine término
nobis donet in pátria. Amen.
VERBUM SUPERNUM… NEC PATRIS
El Verbo soberano, que vino al mundo
sin dejar la diestra del Padre,
al llegar al atardecer de su vida,
se propone consumar su obra.
Y cuando un discípulo iba a entregarle
a sus enemigos, para la muerte,
Él mismo se adelanta a entregarse
a sus Apóstoles, como Alimento de Vida.
Bajo las dos especies,
les ofreció su Cuerpo y su Sangre,
para alimentar al hombre,
compuesto, también, de cuerpo y alma.
29
Al nacer, se nos dio como Amigo,
en la Cena, como Alimento,
al morir, como Rescate,
y, al reinar, como Premio.
¡Salve, oh Víctima saludable!,
Tú, que abres las puertas del Cielo,
préstanos tu fortaleza y tu auxilio,
cuando los enemigos estrechan su cerco.
Para el Señor Uno y Trino
que nos concede una vida sin fin,
en la Patria, sea la gloria eterna. Amén.

30
SOR MAGDALENA
CABEZAS DÍAZ
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