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LA EDUCACIÓN DOMINICANA VISTA DESDE LOS DERECHOS HUMANOS

La dignidad humana contempla un conjunto de derechos, todos ellos hacen


posible que este principio esencial de los Derechos Humanos pueda
reconocerse y evidenciar su garantía. Uno de esos derechos es la educación,
pilar determinante para el desarrollo humano, el cual contribuye a la formación
intelectual, preparando las capacidades profesionales y ayudando a la
construcción de una conciencia crítica para la evolución humana y el alcance
del verdadero Estado de Bienestar.
La Constitución Dominicana en su Artículo 63, nos hace referencia al derecho de
la educación, en el se señala que toda persona tiene derecho a una educación
integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin
más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones.
Dos elementos importantes podemos destacar de este contenido constitucional y
son el compromiso del Estado para garantizar la educación gratuita a nivel inicial,
básico y medio. Pero nunca olvidando la educación superior en el sistema público.
El segundo aspecto es la tarea del Estado de velar por la calidad de la educación
general, entendida desde una formación moral, intelectual y física que conecte con
el compromiso de alcanzar el respeto por la dignidad humana.
Un porcentaje significativo de adolescentes entre 14 y 17 años tiene serios
obstáculos para acceder, permanecer y culminar sus estudios del nivel medio. Lo
cual podemos ver en la tasa neta de culminación que es extremamente baja, tan
solo un 18.4% de los adolescentes concluyen sus estudios. UNICEF 2012.
La distorsión del Estado en la aplicación de las políticas públicas no guarda
relación con el Artículo 63 y su función para garantizar el acceso en condiciones
de igualdad y, como ciudadanos estamos en obligación de revisar el concepto y
retomar la esencia de la doctrina en cuanto a este tema. De ahí que nos
permitiremos citar a Calderón (1997): “la legitimidad del Estado Social de Derecho
se basa en la dignidad de la persona y está realmente al servicio de la comunidad,
cumpliendo con los fines y valores del orden social y promoviendo una solución a
los problemas y conflictos sociales desde la justicia social”.
Las escuelas del país padecen de diversas necesidades, nuestras instituciones no
cuentan con personal docente suficiente para garantizar una enseñanza de
calidad en procura de buenos resultados de aprendizajes, las condiciones de las
estructuras en que están edificados estos centros dificultan el desempeño
profesional de los/las maestros y maestras, lo cual desfavorece el proceso de
enseñanza enfocado en los aprendizajes significativos de niños, niñas y
adolescentes que forman parte del Sistema Educativo Dominicano.
La situación descrita redunda nuestro sistema, convirtiéndose en un círculo
vicioso, que da vuelta una y otra vez, evidenciando el sorpresivo descubrimiento
de “debilidades del sistema educativo nacional”, del cual se simulan respuestas,
donde no se alcanzaran nunca una solución satisfactoria, porque el problema no
radica en la eficiencia de los planes y programas educativos, sino en la solución
de la génesis que encierra la estructura de un Estado al margen de asumir las
decisiones determinantes para romper con la desigualdad social, siendo esta la
razón que impide llegar a una verdadera educación de calidad.