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“Año del Buen Servicio al Ciudadano”

UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL

FACULTAD DE MEDICINA “HIPÓLITO UNANUE”


ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE MEDICINA
HISTORIA Y TENDENCIAS DE LA MEDICINA

Grupo: “D'CARRION”

TEMA: Historia antigua en la india y china, historia antigua en corea


y Japón, historia antigua en Israel e irán, historia antigua en
4TO AÑO
Mesopotamia, historia antigua Egipto.

INTEGRANTES:

 ATAHUA ESPINOZA, MARINA ELIZABETH


 APAZA MAMANI, VILMA ROSA
 CASTELLANOS DELGADO, JUAN MANUEL
 CASTILLO VILLODAS, LUCILA ATILIA
 CUBAS LEON, JUAN ANIBAL
 DIPAZ CHAVEZ, FREDDY DANIEL
 FONSECA CONCHE, JAN DEYVI
 MERCADO BENEL, SHEYLA MAGALLY
 MUÑOZ ESCOBAR, BRIGITT JOANNY
 PALOMINO INGA, VANESA CAROLINA

DOCENTE: DR. PERCY DELGADO ROJAS

Lima – Perú
2017
MEDICINA EN INDIOS AMERICANOS
La Historia de la Medicina en los pueblos americanos antes de su contacto con la cultura europea
participa de la fluidez conceptual que caracteriza a toda la antropología americana. Martinez del
Rio (1952) recoge el sentir general de que el hombre americano no fue autóctono porque la
evolución de los primates en América no produjo formas superiores a los cebidos y que la
población de América se realizó por migraciones asiáticas sucesivas a través del estrecho de
Bering, sobre las que después actuaron variaciones genéticas y factores ecológicos. La
comunicación transpacífica austral entre Asia y América explica únicamente la difusión de ciertas
plantas cultivadas. Sin embargo, las ideas médicas en las civilizaciones americanas clásicas no
fueron importadas por las corrientes migratorias, sino que, como sus manifestaciones más
importantes, fue el resultado de una acumulación progresiva de observaciones y de un proceso
intelectual propio.

La presencia del hombre en América ha sido alejada progresivamente desde la última época
glacial, ca. 12.000 años a. C., hasta remontarla a ca. 24.000 años a.C., que datan los restos de los
hogares en Tule Springs, Nevada. Las practicas medicas de estos grupos cazadores y recolectores,
como las de otros pueblos pre agrícolas americanos, no se diferenciaban básicamente de la
medicina primitiva en las ultimas migraciones asiáticas, que cruzaron el estrecho de Bering
durante el Quinto milenio a. C., ni de la que ofrecen los grupos indígenas en ciertas zonas
selváticas de Sudamérica que aún no se han asimilado a nuestra cultura occidental. Se puede
aceptar que las ideas medicas comenzaron a integrarse al mismo tiempo que se inició la
agricultura en el nordeste y en el noroeste de México y en la costa norte del Perú, ca. 3.000 años
a. C. Por ello el médico debió de aparecer en las civilizaciones americanas clásicas entre 1200 y
400 años a. C., en Mesoamérica, y entre 500 y 300 años a. C., en los Andes. Fue entonces cuando
comenzó en estas sociedades la especialización de artes y oficios, se adquirieron las ideas sobre la
estructura del universo en que se basaron los sistemas de cómputo del tiempo, fundamentales
para las prácticas agrícolas, se concentró el poder en determinados grupos sociales, se formaron
los sistemas religiosos, aumentó en esplendor la arquitectura monumental y se inició la escritura.
El médico tuvo un papel más importante aún entre 200 años a. C. y 880 d. C., al florecer las
civilizaciones americanas clásicas bajo organizaciones teocráticas, y es posible que date de este
periodo el profundo contenido religioso de sus doctrinas patológicas y terapéuticas. La
reorientación cultural y política de estas civilizaciones americanas a partir del primer milenio de
nuestra era, como resultado de un predominio de las clases militares, ha dejado documentos
epigráficos, códices, tradiciones orales y, en especial, las crónicas de conquistadores y misioneros
que permiten reconstruir la medicina precolombina de ciertos grupos con bastante fidelidad.

El descubrimiento de América dio a conocer, no una medicina, sino muchas y muy diferentes
medicinas precolombinas tantas como grupos etnológicos, pues existían simultáneamente las
formas prehistóricas más primitivas del arte de curar con otras formas en algunos aspectos más
avanzadas que la medicina europea de aquella época. Tal fue el caso de los Puelches, cuya
medicina era esencialmente instintiva, y el enfermo utilizaba en forma casi refleja medidas
curativas al rascarse, lamer las heridas, extraer cuerpos extravíos o masticar hierbas. En la misma
época, los Aztecas utilizaban el más minucioso interrogatorio y el procedimiento psicoterapéutico
más refinado para el tratamiento de las enfermedades mentales. Sin embargo, el estudio de la
medicina en cada uno de los grupos americanos precolombinos muestra una y otra vez los mismos
conceptos fundamentales: la idea de la enfermedad como un castigo de los poderes
sobrenaturales; la superioridad intelectual del curandero que es el intermediario entre el enfermo
y los poderes sobrenaturales, y el tratamiento mágico de la enfermedad donde se amalgaman los
métodos físicos con los metafísicos.

Son válidas para la medicina precolombina todas las conclusiones de Ackerknecht (1942) para la
medicina primitiva, pues en ambas se establece una congruencia racional entre la concepción y el
tratamiento de la enfermedad. El curandero precolombino encarnaba al médico espiritual y al
corporal, y merced a esta unidad, que ignora la duda, inspira la confianza y restaura la paz junto
con el bienestar físico del enfermo, el médico de las civilizaciones precolombinas era más
completo y, en algunos aspectos, superior al médico de las culturas occidentales. La terapéutica
precolombina estaba en acuerdo absoluto con el concepto mágico unitario de la causa de la
enfermedad y evitaba la interpretación dualista de la cultura occidental, que diferenciaba los
padecimientos orgánicos de los psicológicos. Las drogas precolombinas contenían el ingrediente
mágico lógicamente necesario para combatir el espíritu maligno de la enfermedad, además de
poseer el principio farmacológico activo

Una visión general de la medicina en las tribus precolombinas pone de manifiesto la permanencia
de estos conceptos fundamentales en la periferia americana y el refinamiento que alcanzaron en
las grandes civilizaciones mesoamericanas. Resulta por ello conveniente presentar algunos
ejemplos de las ideas medicas entre los indios americanos nómadas, recolectores, o con una
agricultura primitiva, y describir con algún detalle sus características en las tres grandes
civilizaciones encontradas por los españoles cuando el descubrimiento, la azteca, la maya y la inca.
Resultaría repetitivo y enojoso enumerar la medicina en cada una de las tribus americanas y es
preferible dejar asentadas las ideas básicas de su doctrina y hacer únicamente mención de sus
fuentes particulares.

1. ESQUIMALES

1.1. INTRODUCCION

En la costa de Groenlandia y en la del continente americano dentro del círculo ártico existen aun
pequeños grupos de esquimales en condiciones ambientales que hacen imposible la agricultura, e
incluso la caza durante dos de los cuatro meses de invierno sin luz solar. A diferencia de los
europeos que tienen vida nómada siguiendo los rebaños de renos, los esquimales americanos se
adaptan al frio y a la falta de cultivos mediante una economía basada casi exclusivamente en la
caza de la foca. La carencia de alimentos en ciertas épocas del año obligó en ocasiones extremas a
prácticas de eutanasia, como la muerte de ancianos y enfermos. Los esquimales creían en Sedna,
diosa del mar, protectora de los seres que vivían en sus aguas, y en otros dioses menores, la luna y
el sol, protectores de la caza. Tenían un número considerable de tabús, particularmente respecto
de la caza, y temían los espíritus de los muertos, que creían que tomaban la forma de perros; sin
embargo, se enfrentaban a la muerte con gran estoicismo.
1.1.1. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA

Indica Ackerknecht (1948) que, entre los esquimales, las enfermedades las imponen los espíritus
como sanciones por la violación de un tabú, o se deben a que el cuerpo pierde su alma. Creían que
muchas epidemias son producidas por los eclipses lunares. El curandero esquimal, angagok,
comenzaba su educación en la pubertad y pasaba por numerosas pruebas de ayuno, aislamiento y
repetición de ejercicios, como el moler piedras, para concentrarse hasta que se inducia en el
trance que les proporcionaba la ayuda de los poderes sobrenaturales. En algunos casos los
curanderos eran mujeres. Thalbitzer (1936) ha señalado que los angagok tenían una influencia
espiritual considerable. Utilizaban la confesión del enfermo para el diagnóstico y ejecutaban
después sesiones mágicas en las que el curandero sufría fuertes convulsiones y entablaba
comunicación con los espíritus mientras trataba de levantar la cabeza del enfermo con una correa.
Estos métodos terapéuticos tenían gran importancia en un ambiente prácticamente ausente de
remedios vegetales y donde el confinamiento de familias por largos periodos producía con
frecuencia la histeria ártica, piblokto, particularmente en las mujeres, que llegaba a tener carácter
epidémico. Salvo este síndrome, los esquimales fueron tribus de salud excelente, que, a pesar de
una dieta carnívora, no padecieron, como pudiera esperarse, raquitismo, caries dental ni
escorbuto; sin embargo, al contacto con los europeos, fueron diezmados por la viruela, el
sarampión, la difteria, hasta el extremo de que perdieron el conocimiento de muchos ingenios
técnicos, como la fabricación del arco y la flecha y de la lanza para el salmón. Afortunadamente,
conservaron el uso de las anteojeras, para evitar el deslumbramiento por la nieve.

1.1.2. OBSTETRICIA

El método de proteger a los niños prematuros introduciéndoles durante los primeros meses
dentro de una bolsa fabricada con la piel y las plumas de una gran ave marina y suspendida sobre
una lámpara que mantenía la temperatura adecuada.

1.2. NUTKAS

1.2.1. INTRODUCCION

En la ruta tradicional de las migraciones siberianas florecieron siete tribus con características
culturales semejantes: Tlingit, Haida, Tsinishian, Kwa Kiutl, Nutka, Bella Coola y Salish. La economía
de estas tribus de la costa noroeste del Pacifico era muy similar a la de sus vecinos esquimales y
estuvo basada en la pesca Trazaban su descendencia por línea materna, trabajaron bien la
escultura en madera con totems característicos y tenian rituales muy complicados en sus
manifestaciones religiosas y medicas. Creían en un politeísmo que deificaba los espíritus
sobrenaturales de la vida humana.

El curandero en estas tribus ocupaba una posición social elevada que era hereditaria de padres a
hijos; poco antes de morir, el curandero comunicaba al sucesor los secretos del arte y los espíritus
que hablan de ayudarle. El novicio se iba luego a los bosques a invocar a los espíritus, y una vez
que estos venían en su ayuda, se dejaba crecer el pelo sin lavarlo ni peinarlo jamás, y se cubría con
los atributos de su condición, la máscara, el mandilo la manta distintiva, el sonajero y la bolsa de
las medicinas, que solía contener objetos como garras de águilas y piedras de gran valor mágico; a
veces, los curanderos llevaban una nariguera de hueso que les atravesaba el tabique nasal. Debido
a los poderes sobrenaturales que el curandero creía recibir de los espíritus, sus funciones incluían
el diagnóstico y la cura de las enfermedades, predecían el futuro y aconsejaban a la tribu en las
partidas de pesca, en la caza y en la guerra.

1.2.2. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA

Barbeau (1958) indica que atribuían la enfermedad a un castigo de los dioses y que se debía a que
los espíritus malignos introducían el mal en el cuerpo, por un agente, bien fuera una flecha, un
pedazo de madera, un guijarro o una espina de pescado; por un mal espíritu; o porque el enfermo
había perdido su alma.

En el tratamiento de la enfermedad, mientras un amigo del enfermo tocaba los tambores, sonaba
las sonajeras y cantaba, el curandero danzaba primero alrededor del fuego, y luego, usando el
hueso de la nariguera, chupaba o soplaba lejos la enfermedad. Después de la ceremonia el
enfermo debía purgarse y ayunar. Si hubiera perdido el alma, el curandero tenía que ir a los
bosques a encontrarla y devolverla al enfermo. Es decir, el método de tratamiento en estos casos
era enteramente psicoterápico. Sin embargo las observaciones de Mc IIwraith (1948) demuestran
que entre algunas tribus del noroeste del Pacifico el método del tratamiento era más complejo y
combinaba métodos psicológicos con recetas de ingredientes vegetales y la terapia física. Entre los
ensalmos utilizados describe algunos para que los niños crecieran altos, soplando el ombligo
después de cortar el cordón umbilical al nacer para hacerles agresivos, frotando la cara del niño
con cenizas de un nido de avispas; y para que tuvieran miembros agiles y finos forrando las
muñecas y tobillos del niño durante varios meses con piel de caribú.

1.2.3. CIRUGIA

La materia médica utilizada era muy limitada; sólo en algunos casos, por ejemplo en las luxaciones,
utilizaban cataplasmas de eléboro falso con resina de pinabete, de beneficiosa acción revulsiva; y
en las dermatitis, las fricciones con aceite de hígado de pescado. También usaban internamente
diversas drogas para provocar el vómito o la catarsis. En cuanto a las técnicas quirúrgicas, tenían
ideas correctas sobre la inmovilización y la reducción de las fracturas; otro tanto debe decirse de la
apertura de abscesos purulentos con cuchillas de pedernal, y su vaciamiento con una sonda hecha
de pluma de águila. Kidd (1946) también ha señalado en estas tribus la práctica de la trepanación
del cráneo con fines mágicos.
1.3. ALGONQUINOS

1.3.1. INTRODUCCION

Las tribus algonquinas se extendieron por el nordeste del Canadá entre esquimales e iroqueses.
Los Beothuk ocuparon Terranova; los Micmac, la zona hoy de Nueva Escocia, y los Penobscotts, el
actual Estado de Maine. Fueron tribus que, debido a las condiciones climáticas del territorio, eran
seminómadas, vivían de la pesca y de la caza y no llegaron a desarrollar la agricultura. Creían que
el sol era el dios creador y la luna protegía a los seres vivientes del aire maligno de la noche. Toda
la naturaleza estaba poseída por seres sobrenaturales que vigilaban los actos de cada individuo. La
enfermedad resultaba de la ofensa a los poderes sobrenaturales o por haber roto alguna
prohibición religiosa. El enfermo recibía los cuidados de sus familiares si la enfermedad era leve,
pero si permanecía en silencio junto al fuego y rechazaba los alimentos, aquellos acudían al
curandero.

1.3.2. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA

El buoin, curandero de las tribus algonquinas, se preparaba para su elevada posición social a veces
era el jefe de la tribu mediante un riguroso noviciado durante el cual se abstenía de comer y
beber, hasta recibir la visita de los espíritus, que le comunicaban poderes espirituales especiales.
Gracias a ellos, curaba a los enfermos, predecía el futuro y guiaba a la tribu en la guerra y en las
expediciones de caza y pesca. Al acercarse al enfermo, el curandero soplaba su cuerpo y pedía al
espíritu maligno que abandonara al enfermo. Si este no mejoraba en un tiempo prudencial, el
buoin recurría a una ceremonia mágica de larga duración, para la cual enterraba un palo en un
hoyo y ataba una cuerda al extremo del palo que sobresalía del suelo. Luego tiraba de la cuerda
tratando de arrancar el palo, cantando y gesticulando hasta que lo conseguía; y al final el buoin
descubría junto al agujero huesos y objetos mágicos a los que acusaba de haber producido la
enfermedad. Días después el curandero pronosticaba si el enfermo habría de curar o moriría. En el
último caso la familia cesaba de alimentarle y provocaban su muerte por fractura del cráneo. Los
curanderos guardaban en la bolsa de las medicinas cortezas de árbol, trozos de animales con
dibujos, un palo con pezuñas de alce, huesos y guijarros

Le Clerq (1691) y los primitivos cronistas de estas tribus indican que, hasta la llegada de los
colonizadores, los indios algonquinos gozaron de excelente salud, pero los Beothuk fueron
exterminados totalmente a principios del siglo XVII por enfermedades europeas y los Micmac
quedaron diezmados por el tifus a mediados del siglo XVIII. Aunque los procedimientos mágicos en
la curación de las enfermedades eran los de mayor importancia, los algonquinos usaban con
frecuencia la flebotomía mediante cuchillos de pedernal, y los baños de sudor en cubículos
excavados en el suelo y cubiertos de pieles y tierra, en donde introducían piedras calientes. Al
salpicar con agua las piedras, se producía vapor, que, a su vez, provocaba el sudor en el enfermo.
Estas tribus usaron de cierto número de materiales vegetales y animales en el tratamiento de las
enfermedades que fueron descritas por Oiereville (1710), como los purgantes en padecimientos
intestinales, infusiones de corteza y hojas de abeto en los catarros, o grasas de animales en
fricciones.
1.3.3. OBSTETRICIA

La mujer, llegado el momento del parto, abandonaba el hogar y daba a luz colgándose con las
manos de la rama baja de algún árbol, ayudada por una comadrona, que cortaba el cordón
umbilical y recibía la cuchilla de pedernal en pago por sus servicios.

1.3.4. CIRUGIA

En el tratamiento de las fracturas utilizaban compresas de musgo empapadas en bálsamo con


trementina, obtenida de las pináceas que crecían abundantes en su área, envolviendo el miembro
fracturado e inmovilizándole con unas férulas de corteza de abedul. A los ahogados, los colgaban
de los pies inmediatamente para expulsar el agua de los pulmones, e insuflaban por el recto con
una vejiga humo de tabaco.

1.4. CARIBES

1.4.1. INTRODUCCION

En el área de las Antillas ocupada por los Siboneyes se asentaron progresivamente los Arauacos y
los Caribes procedentes de las sabanas del Orinoco. Las tres tribus tenían una economía muy
similar, vivían de la caza y de la pesca, recolectaban frutos salvajes y cultivaban algunos productos
como el casabe, los frijoles, el ají y el algodón; conocieron la preparación de las bebidas alcohólicas
por fermentación, y trabajaron la cerámica, la cestería y, en menor grado, el tejido. Mientras que
Siboneyes y Arauacos fueron de naturaleza apacible, los Caribes eran agresivos e, incluso,
practicaban el canibalismo. Estas tribus creían en la existencia de seres superiores deificados,
como el sol, la luna y las estrellas, y en espíritus que vagaban por el espacio o penetraban en las
plantas y animales de la tierra. Los caribes tenían espíritus buenos, acambove, que eran los que
conservaban la salud y aseguraban las cosechas; los malos, llamados maboya, traian las
desgracias, las enfermedades y la muerte. Cada individuo tenía su acambove y su maboy a cuyas
efigies esculpían y a las que ofrecían presentes. Los arauacos tenían creencias muy similares y para
su protección acostumbraban a llevar un ídolo zemi.

1.4.2. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA


Los maboya enviaban las enfermedades cuando el individuo ofendía a los espíritus de la
naturaleza; también las producción arbitrariamente por razones desconocidas o inducidos por un
hechicero a ruego de otro individuo. La enfermedad se producía por la intrusión del espíritu
maligno en la persona, o porque el maboya introducía un objeto, bien fuera la punta de una fecha,
espinas o conchas, en donde residía la enfermedad. El piache, o curandero, solía tener carácter
hereditario y comenzaba a recibir su aprendizaje en la pubertad. Para ello trataba de obtener
contacto con los espíritus sobrenaturales, mediante largos periodos de ayuno e insomnio, que le
colocaban en condiciones psicológicas de trance. Mediante la ingestión de agua de tabaco,
irritantes en los parpados, o drogas alucinatorias, se suponía que el alma del piache abandonaba el
cuerpo y se reunía con los espíritus, o estos venían a su cuerpo y le revelaban su poder. Para curar
a los enfermos, el piache combinaba su carácter de vicario de los poderes sobrenaturales y el de
artesano de la medicina. Iniciaba la curación con un ritual mágico de cantos y diálogos increpando
al espíritu, tal como lo describiera Thurn (1833), en donde la ventriloquia tenía un papel
considerable, tratando de persuadir a la enfermedad de que abandonara el cuerpo del enfermo.
También realizaba ciertas maniobras en el lugar del dolor, como la succión aparentando sacar con
ella objetos extravíos, a los que culpaban de haber causado el mal. Pero la función del piache
dentro de la comunidad tribal era más compleja, pues educaba a los jóvenes en las tradiciones de
la tribu, aconsejaba en los problemas agrícolas o en la caza y la pesca, predecía los sucesos que
habrían de influir en la vida de la comunidad y aplacaba a los espíritus para obtener buenas
cosechas.

La flora medicinal utilizada por los aborígenes del Caribe se ha estudiado repetidamente; Amadeo
(1888) publicó las drogas usadas en Puerto Rico, Steggerda (1929) las de Jamaica, León (1953) las
de Haiti y Gillin (1948) las de Guayana, pero, aunque es posible que hayan sido utilizadas por las
tribus aborígenes, la información ha sido recogida al cabo de un tiempo en que ha sido
considerable la influencia ejercida por elementos culturales europeos y africanos Estas drogas se
utilizaban principalmente en infusiones y en cataplasmas; por sus indicaciones parece que las
enfermedades más comunes entre Caribes y Arauacos fueron las de origen venéreo, como la sífilis
y la frambuesia, además de los padecimientos respiratorios.

1.4.3. OBSTETRICIA

Las prácticas obstétricas fueron en extremo simples; no parece que tenían cuidados especiales
durante el embarazo, y llegado el momento del parto salían del hogar y daban a luz en la
intemperie, lavándose inmediatamente. Lo curioso es que durante el puerperio - relatan los
cronistas - el marido mantenía un periodo de couvade, quedándose acostado y recibiendo los
cuidados que deberían prodigarse a la puérpera, pues creían que así evitaban los males al recién
nacido.
1.5. PATAGONES

1.5.1. INTRODUCCION

En la Patagonia, los Puelches y los Tehuelches se establecieron en un territorio que participa de


condiciones climáticas muy semejantes a la zona continental e insular de la Tierra de Fuego, en
donde existían las tribus Ona, Haush, Yahgan y Alacauf. La corriente del Antártico proporciona a
estas costas una temperatura apenas sobre 0°C y el viento sopla en ráfagas violentas, que, junto a
un régimen de lluvias excesivo, impiden el desarrollo de agricultura. Estas tribus, localizadas en la
parte más distante de la ruta migratorio americana, están consideradas como las más primitivas
del continente. Entre los patagones existió una economía de pueblos cazadores basada en el
guanaco, que nunca llegaron a domesticar, mientras los fueguinos eran colectores de mariscos y
cazadores de focas; carecían de hachas, vasijas, tejidos y escultura, y su pintura fue rudimentaria.

1.5.2. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA

Las ideas médicas entre ellos están tan íntima mente amalgamadas con las creencias religiosas,
que resultan difíciles de separar, e incluso hay grupos en donde el curandero no ha llegado a
diferenciarse y el individuo, como la bestia, parece buscar instintamente el tratamiento de la
enfermedad.

Estas tribus eran politeístas y creían en dos deidades, una buena y otra mala; esta, llamada
Gualichu, Arraken o Elel, según la tribu, enviaba las enfermedades y la muerte. Los Ona tenían a
Temaukl por señor del mundo, y los Yahgan le llamaban Watauinewa. En la mitología Ona, el
espíritu que curaba las enfermedades espirituales era Olimin'cke. La enfermedad resultaba de la
introducción de un espíritu maligno o de un objeto, y la parte del cuerpo afectada por el dolor era
simplemente el lugar de entrada del mismo.

Los Tehuelches tenían al curandero como un intermediario con los poderes sobrenaturales y no le
concedían carácter hereditario, sino que elegían los novicios entre niños de ambos sexos en los
cuales creían ver ciertos valores espirituales Entre los Puelches, como entre los Araucanos, el
curandero calmelache, adoptaba en ocasiones indumentaria femenina y cuidaba especialmente de
los recién nacidos. Los Ona tenían curanderos cuyos hijos heredaban el cargo y a quienes
entrenaban durante dos o tres años. Sus funciones incluían el tratamiento de las enfermedades, la
predicción del futuro y el control de los fenómenos naturales.

Para ahuyentar a los malos espíritus y obtener la curación de las enfermedades, gritaban cerca del
enfermo, y arrojaban flechas o tizones encendidos al aire. Entre los Ona el tratamiento era más
complicado y el curandero acudía cubierto de una capa emplumada simulando los malos espíritus;
después se descubría y murmuraba sus invocaciones mágicas y cantos para destruir la
enfermedad. A continuación agarraba al enfermo, le friccionaba violentamente el cuerpo, chupaba
el lugar doloroso y finalmente escupía un guijarro u otro objeto que decía ser la causa de la
enfermedad. Falkner (1774) fue el primero en dejar una relación de las prácticas terapéuticas de
estas tribus, en las que el uso de hierbas medicinales tenía un papel muy reducido. Algunas tribus,
sin embargo, emplearon como medicina la piedra bezoar del guanaco.
1.5.3. OBSTETRICIA

Tanto los Tehuelches como los Ona establecieron una relación entre el coito y la preñez, y creían
que para el buen desarrollo del feto era necesaria la copulación repetida. No tenían cuidados
especiales durante la gestación, y para el parto elegían la posición en cuclillas.

Seccionaban el cordón umbilical y lo conservaban desecado; entre los Alacauf acostumbraban a


enterrar la placenta con mechones de pelo de ambos padres y evitaban relaciones genitales
durante casi seis meses después del parto; la madre no destetaba al hijo hasta casi los tres años de
edad.

1.6. CHEROKEES

1.6.1. INTRODUCCION

Las grandes praderas del Oeste norteamericano estuvieron originalmente ocupadas por una
variedad de pequeñas tribus nómadas, como Pies Negros, Piegan, Cheyenne, Cuervos, Omaha y
Pawnee, pero, progresivamente, se convirtieron en un área de confluencia cultural de otras tribus
de la cuenca californiana, de las zonas boscosas del norte, y sobre todo, del sudeste, como los
Creeks, Choctaw, Natchez, Yuchi y Cherokee, e incluso de las tribus propias del sudoeste, Navajos,
Pima, Papago, Acoma, Hopi y Zuñi, que por siglos se habían agrupado en pequeñas comunidades
con casas de adobe o en cuevas, y que dependían de una economía agrícola rudimentaria. La
adaptación de estas tribus a la pradera como grupos esencialmente cazadores se debió en gran
parte a la introducción del caballo, tras las primeras exploraciones españolas en el siglo XVI, y al
empuje colonizador de los europeos que culmina a mediados del siglo XIX. A pesar de esto las
tribus de la pradera mantuvieron intactos sus caracteres culturales, inclusive la medicina, hasta
bien cerca de nuestros días, debido al aislamiento proporcionado por los desiertos circunvecinos
del sudeste y sur, y las barreras natura les del este.

La tribu más populosa de las praderas fue la Cherokee, distribuida por la zona de Kansas,
Oklahoma y Texas, y, con Iigeras variantes, bien podría elegirse como representativa de la
medicina entre las tribus de esa área. Los Cherokees procedían de los Alleghenys en el este, y
comenzaron a entrar en la pradera a partir de 1730. Esta tribu tenia tradiciones propias que
regulaban la vida social y la propiedad, pero no hay que olvidar que, debido a su carácter nómada,
ninguna tribu de la pradera podía mantener aislados sus rasgos culturales, en especial si se
encontraban a pocos días de jornada, debido a los ciclos de sequia o a la persecución de la caza,
que las forzaban a cambiar de lugar de campamento y a cruzarse en el camino de otras tribus en
movimiento.

1.6.2. TERAPEUTICA MAGICO-RELIGIOSA

Las tribus de la pradera compartían creencias religiosas muy similares: la existencia de un dios
supremo creador, asociado con la idea del sol y los cielos, y la de un gran número de espíritus
buenos y malos distribuidos por toda la naturaleza, que se aparecían en sueños y en visiones, y se
manifestaban por medio de agüeros en pájaros, bestias y objetos diversos. La vida religiosa, al
igual que la práctica de la medicina, estaba gobernada por la idea del poder mágico de estos
espíritus. La danza del Sol, la de las flechas sagradas de los Cheyennes, y las invocaciones medicas
era parte de un ritual religioso muy similar entre todas las tribus.

Al contacto con los primeros exploradores, unos cuantos curanderos de estas tribus llegaron a
transmitir estos rituales y las recetas curativas en documentos escritos que tienen gran interés.
Los códices Cherokees en una escritura fonética de 78 caracteres diseñada por el cacique
Segnoyoh, en 1822, son los mejor conocidos. Mooney (1891) ha descrito el manuscrito de
Awanita, famoso curandero cherokee, que menciona las hierbas usadas en medicina y expone la
teoría y el ritual de las ceremonias curativas. El de Ayunini, o ms. Swimmer, contiene invocaciones
mágicas, canciones y recetas para la cura de toda suerte de males, reumatismo, heridas,
escalofríos, pesadillas y embrujos. Recoge también los encantamientos para el amor, la caza y la
pesca; invocaciones para que fructifique el maíz, para alejar las tormentas, para alcanzar larga
vida, para conseguir influencia en el consejo de la tribu, e inclusive para ganar en los juegos. Los
manuscritos de los curanderos Gahuni y Gatigwanasti, además de recetas de hierbas medicinales,
tienen encantamientos para embrujar en el amor, que en el ms. de Kanaheta pasan de 250
fórmulas. El ms. de Takwatihi describe una técnica sangria y aplicación de ventosas utilizando un
cuerno de búfalo.

Las tribus Dakotas utilizaron pieles de búfalo con escritura pictográfica desde mediados del siglo
XVIII, y en su mayoría han sido descritas por Mallery (1886)

Los códices Dakotas tienen interés porque fijan la fecha y el efecto de algunas epidemias de
procedencia europea en poblaciones indígenas sin inmunidad. Un curandero Dakota, llamado
«Escudo de nube., anotó en 1798 casos de fiebre puerperal, en 1782 la viruela, y en 1847 varios
accidentes con fracturas de pierna Shunhaishnala apunta una epidemia de viruelas en 1801, otra
de tos ferina en 1813 y otra de sarampión en 1818. El curandero llamado «Caballo americano» da
información semejante sobre una epidemia de viruelas en 1780,fiebre puerperal en 1792, tos
ferina en 1813, y lIega incluso hasta la invasión del cólera asiático en 1849. Datos importantes
aparecen en otros códices Dakotas de Boide y de Minnenconjou. La información más extensa
aparece en el de Wapoctanxi, que comienza, a semejanza de los códices mesoamericanos, con
ciclos de cómputo del tiempo desde el año 900 d. C. y ofrece pictogramas con representación de
enfermos a partir del año 1700. Wapoctanxi confirma las invasiones de viruelas, fiebre puerperal y
disentería entre los Dakotas. A pesar de tratarse de documentos poscolombinos y de fecha
relativamente reciente, estos olvidados documentos de las tribus del Oeste americano con datos
médicos tienen una pureza de origen que les convierte en fuentes importantes de la historiografía
médica.

Una de las más interesantes características en la medicina de los indios de la pradera, y también
de tribus como las Ojibways y la Menominee, situadas en los bosques del norte, es que sus
curanderos se agrupaban en sociedades médicas, Midawin. En estas sociedades también
ingresaban otros miembros de la tribu, mujeres incluidas, que habían sobrevivido a accidentes o
circunstancias peligrosas lo que, a los ojos de la tribu, les habían conferido poderes excepcionales.
Los jóvenes que deseaban elevar su nivel social y adquirir poderes espirituales o curativos se
colocaban después de la pubertad bajo la tutela de la sociedad Médica. Otro tanto hacían los
padres con aquellos hijos que sanaban de graves enfermedades, y había casos en que, aun si
moría el hijo, el propio padre ingresaba en la sociedad médica como una especie de voto. Para el
ingreso en la sociedad médica el individuo tenía que pasar una ceremonia de iniciación en la
cabaña o gran tienda especial, y esto constituía la fiesta más importante en la vida del individuo.
Admitido en la sociedad, el catecumeno recibía enseñanza sobre los encantamientos y los rituales
principales, y aprendía las propiedades curativas o estimulantes de ciertas plantas y objetos
mágicos. Al concluir su aprendizaje el catecumeno recibía el zurrón medicinal, que consistía en una
pequeña bolsa que debía considerar como su posesión más preciosa y dentro de la cual el iniciado
había colocado ciertos amuletos, como piedrecillas, partes de animales o miembros de enemigos,
algunas plantas y otros objetos que consideraba provistos de poder sobrenatural. Corlett (1935)
ha descrito las cuatro sociedades médicas de los indios Acoma y la vigilias y trances que debía
pasar el indígena para convertirse en curandero.

Stone (1932) y otros autores mantienen que, antes del contacto cultural con los europeos, las
tribus de la pradera estuvieron libres de enfermedades como la obesidad, arteriosclerosis,
alteraciones endocrinas, psicosis y síndromes hoy habituales en comunidades urbanas,
principalmente tuberculosis y, por supuesto, ciertas enfermedades infecciosas como, la viruela,
sarampión, difteria que sabemos que las llevaron los europeos. Poro otra parte, el estudio de
restos oseos precolombinos demuestra que las tribus de esta área sufrían frecuentemente de
artritis reumatoide, caries dentales con abscesos maxilares y osteomielitis. Su vida de cazadores,
en donde alternaban periodos de abundancia con los de carencia de alimentos, y las
intoxicaciones alimentarias al verse obligados a consumir a veces alimentos en mal estado, tenían
que producir frecuentes padecimientos del aparato digestivo. Sin embargo, no se encuentra en
estas tribus una concepción racional del mecanismo patológico natural en los padecimientos
internos. Al igual que otras tribus precolombinas, los indios de las praderas creían que las
enfermedades se debían a la influencia maligna de los espíritus o a la pérdida del alma. Por eso, su
tratamiento consistía en recurrir a medios sobrenaturales que obligaban a regresar a los espiritus
idos y a poner en juego los poderes mágicos curativos de la naturaleza.

Medicina entre las tribus de la pradera no significaba droga curativa únicamente, sino que, debido
a la idea de la enfermedad como un proceso de causas sobrenaturales, el vocablo medicina venía a
significar tanto hierbas medicinales como cualquier objeto, piedrecillas, puntas de flecha, garras
de águila, etc., que por su poder mágico podía ser buena o mala medicina. A este respecto bueno
es aquilatar el verdadero valor medicinal del número considerable de plantas reputadas
medicinales empleadas por las tribus de las praderas. Es un hecho que los Cherokees consumían
una infusión del llamado te de Carolina, llex cassine, planta estimulante por su contenido de un
0,1% de cafeína. Los indios Mezcaleros y otras tribus del Oeste consumían botones de peyote,
lophophora williamsii, que poseen propiedades alucinatorias, en muchas ceremonias religiosas y
curativas, y tenían que realizar anualmente largas peregrinaciones en busca de droga. Los Choctaw
usaban el Hammamelis virginica. Otras tribus empleaban la lobelia inflata, aparte que el uso de
vomitivos sabemos que estaba muy extendido, como el de los baños sudoríficos, en el tratamiento
de las enfermedades. Los trabajos de Fenton (1942) respecto de los Iroqueses, y otros similares en
cuanto a los Seminolas y las tribus de la pradera, que demuestran el amplio uso de plantas con
fines curativos, no deben ocultar el hecho de que las plantas con actividad farmacológica eran la
excepción y las recetas con mezclas de hierbas medicinales se utilizaban, no por su efecto
farmacológico, sino por su contenido mágico
1.6.3. CIRUGIA

El género de vida desarrollado por los indios de la pradera, particularmente la caza y los conflictos
tribales, daban una alta incidencia de heridas, fracturas y dislocaciones. La limpieza de la herida
con un lavado casi constante era la técnica habitual de tratamiento entre los Apaches. Las
hemorragias se trataban con la aplicación local de polvos de virtudes estipticas. Era usual recurrir a
cataplasmas de diversas hierbas en las heridas, práctica que producía la secreción purulenta y el
drenaje. Babington (1950) encontró muy pocas deformaciones óseas en los cementerios
precolombinos de la tribu Navajo, aun en aquellas extremidades con fracturas consolidadas, lo que
indica que el uso de férulas en la inmovilización de las fracturas era técnicamente correcto. Sin
embargo, sus métodos Quirúrgicos eran muy elementales, pues carecían de un conocimiento
anatómico detallado y sólo llegaron a utilizar instrumentos de pedernal, hueso y madera. En
algunos casos llegaban a abrir abscesos o amputar dedos, pero no parece que alcanzaron a
amputar las extremidades.

1.6.4. OBSTETRICIA

Las prácticas obstétricas variaban con las diferentes tribus, pero, en general, la preñez y el
puerperio pasaban sin cuidados especiales, y el proceso del parto era sumamente corto. Era
preferida en el parto la posición de la madre en cuclillas, aunque Stone (1932) indica que los
Navajos y Apaches utilizaban la semiacostada Entre los indios Pueblo era habitual la expresión
manual del abdomen para la extracción de la placenta. Hrdlicka (1930) encontró en las momias de
niños de la tribu Pueblo deformaciones craneales originadas por la presión del occipital contra la
superficie de una plancha de madera que la madre llevaba colgada a la espalda y utilizaba como
cuna, fijando contra ella con una Iigadura la cabeza del niño.
CONCLUSIONES

 En las culturas amerindias las doctrinas patológicas y terapéuticas se basaban en un


contexto profundamente religioso.
 La información acerca de la medicina precolombina, se obtuvo de crónicas, documentos
epigráficos, códices, tradiciones orales y en especial de las crónicas de conquistadores y
misioneros.
 El descubrimiento de América dio a conocer, no una medicina sino muchas y muy
diferentes medicinas precolombinas.
 El estudio de la medicina en cada uno de los grupos americanos precolombinos muestra
una y otra vez los mismos conceptos fundamentales: la idea de la enfermedad como un
castigo de los poderes sobrenaturales; la superioridad intelectual del curandero que es el
intermediario entre el enfermo y los poderes sobrenaturales, y el tratamiento mágico de
la enfermedad donde se amalgaman los métodos físicos con los metafísicos.
MEDICINA PRECOLOMBINA INCA
A. CULTURA INCA

Se desarrolló en la costa pacífica de Sudamérica, a partir del año 1,400 después de C., desde lo que
hoy es el norte de Chile, poblado entonces por los araucanos, hasta Ecuador y el sur de Colombia
(Quito y Pasto). Su centro político fue en El Cuzco, ubicado en una alta meseta del Perú. El
fundamento económico de la Cultura Incaica fue la agricultura, predominando la papa o patata en
las altas mesetas y el maíz en las regiones costeras. El mismo Inca gobernante iniciaba las
ceremonias de siembra y nadie quedaba excluido de la obligación agrícola. Los incas fueron los
únicos aborígenes americanos criadores de animales domésticos de carga, como la llama y la
alpaca, además de pavos y perros, sobresalieron en la orfebrería y llegaron a elaborar piezas de
bronce.

B. MEDICINA

La medicina incaica en la época anterior a la conquista son escasos debido a que carecían de
tradición escrita autóctona. Lo que se sabe se ha reconstruido sobre todo a partir de lo que
relataron los cronistas, los cuales constituyen la fuente de información más precisa y detallada de
las prácticas médicas y los especialistas rituales que las llevaban a cabo. También podemos
rastrear en el tiempo diversas enfermedades gracias al estudio de los restos óseos hallados
(esqueletos o huesos aislados) y los testimonios arqueológicos (instrumental médico, objetos
asociados a prácticas médicas y religiosas, etc.). Por otra parte, podemos deducir de las
observaciones en grupos actuales, que aún conservan remedios, conocimientos y procedimientos
ancestrales que sobreviven en la medicina popular de un modo más o menos parecido al que
debió darse en época pre-colonial. Gracias a todo esto podemos deducir que la medicina inca
prehispánica presentó las características fundamentales de la llamada medicina indígena, a base
de magia, empirismo, conocimiento profundo del alma y del cuerpo y prácticas quirúrgicas de
necesidad inmediata. Tanto la enfermedad como la muerte constituían para ellos hechos que
necesitaban una explicación divina o sobrenatural.

C. RELIGIÓN – MAGIA Y SALUD:

La religión y la magia presentan una vinculación tan estrecha que es difícil establecer dónde
termina una y comienza la otra. Pero para los incas, la función primordial de la práctica de la magia
fue la medicina. La salud física, mental y moral la lograba el runa (“ser humano” en quechua)
andino equilibrando sus actos, para lo cual procuraba desenvolverse armoniosamente en su
entorno.
En consecuencia, dentro de ese criterio, las enfermedades, según sus concepciones y
mentalidades, sólo se generaban:
primero, por actos de brujería o
hechicería, motivados por
rivalidades locales o conflictos
intrafamiliares. Y segundo, como
castigo infringido por una divinidad
o ser sobrenatural debido a un
difunto olvidado, un sortilegio
maléfico o un acto no favorable a los
espíritus o a alguna entidad tutelar.

A las primeras se las consideraba curables gracias a la habilidad del hampicamayoc


(curandero/médico), pero a las causadas por la voluntad de las divinidades se las consideraba
difíciles de curar. Las primeras, por tanto, ponían de manifiesto las discordias entre los individuos
y/o familias, mientras las otras Vinculación de las enfermedades como castigo de sus
buscaban la paz social. Para los incas deidades
la enfermedad era determinada por
una fuerza oculta que había extraído
del organismo el alma, o una parte de
ella, es decir, la enfermedad era
considerada por ellos como el producto
de un agente invisible e intangible
concebido de diversas maneras. Por
ello su sistema de curación tenía dos
objetivos principales: en primer lugar
alejar la causa del mal recurriendo a
procedimientos mágicos, y, en segundo
lugar, combatir los síntomas por medio de ofrendas y remedios. El panteón médico se centraba en
la potencia divina de Pachacamac y Viracocha, y otras entidades. Los espíritus malignos eran
acusados de ser portadores de
enfermedades. La advocación de las
Andinos prehispánicos relacionaron sus
fuerzas divinas para curar se realizaba
enfermedades con la malediciencia de los brujos
en los lugares sagrados llamados
incitados por sus enemigos.
huacas. Con este término se designaba a
todo aquello que los incas consideraban
sagrado como divinidades, ídolos, templos, momias,
tumbas, lugares, etc.

D. MÉDICOS INCAICOS

Los médicos incas pertenecían a la clase de los eruditos


(amauta) y se clasificaban según especialidades
 El Watuk: se encargaba de diagnosticar la enfermedad y examinar el estilo de vida del
paciente.

 El Hanpeq: Una especie de Chaman que curaba a los pacientes utilizando hierbas y
minerales en ceremonias religiosas y místicas.

 El Paqo: curaba el alma; los incas creían que el corazón albergaba el alma.

 El Sancoyoc: Sacerdote cirujano, se ocupaba de extremidades rotas, abscesos y de los


dientes.

 El Hampi Camayoc: Era el químico del estado inca y el encargado del cuidado de los
recursos médicos.

 El Collahuaya: Suministraba plantas medicinales, amuletos y talismanes.

E. ENFERMEDADES EN EL ANTIGUO PERÚ Y CLASES DE ENFERMOS

Las enfermedades han existido desde siempre y cumplen un papel muy importante en la historia.
El Perú no ha sido ajeno a estas, pasando por diversas crisis, pero ¿qué tanto sabes de ellas?
.Tómate unos cuantos minutos y entérate cuanta transcendencia han tenido a lo largo de la
historia de nuestro país. En el presente blog se ha dividido la incidencia de las enfermedades en
cinco épocas, de manera tal, que nos será más fácil llegar a conocer un poco más sobre este tema.

LAS ENFERMEDADES EN EL ANTIGUO PERÚ

Para los Incas una enfermedad era el resultado de una relación alterada con las fuerzas
sobrenaturales. Por tanto, no sorprende que se considerara que el pecado era -una causa de las
enfermedades, y en este aspecto existe una cierta similitud con la situación entre los Aztecas de
México, y con la Europa de esos tiempos. Los peruanos pre-colombinos, sin embargo, conocían
muy bien el hecho de que muchos productos, principalmente de origen vegetal, podían ser
beneficiosos cuando se aplicaban en caso de enfermedad. En consecuencia, el tratamiento de una
enfermedad era una combinación de religión, magia y experiencia práctica. La importancia de la
religión se demuestra claramente por el hecho de que los Incas -en tiempos prehispánicos- tenían
una especie de confesión para la absolución de los pecados. Esta confesión se practicaba en
tiempos de enfermedad; no sólo en tiempos de enfermedad de uno mismo o sus parientes, sino
también cuando el Inca estaba enfermo. La magia también jugó un rol importante en la curación
de un mal; un ejemplo del rol de la magia fue la expulsión ritual de las enfermedades, en Cusco, la
capital durante la fiesta del Coya Raymi, en el mes de setiembre. Otra consecuencia de la supuesta
intervención de fuerzas sobrenaturales en las enfermedades fue el uso de la magia para
diagnosticar una enfermedad, y el uso de rezos y conjuros mágicos para mejorar la condición del
sufriente. Incluso cuando la curación se basaba principalmente en un tratamiento con plantas
medicinales, siempre estaba acompañado de rezos o conjuros mágicos. Sin embargo, a partir de
las descripciones de los cronistas, es evidente la existencia de una importante cantidad de
productos de origen natural, principalmente plantas medicinales. La curación de la enfermedad
comprendía todos los elementos que hemos señalado, aunque no se especifica la contribución
relativa de cada uno de ellos. Por tanto, en la curación del mal estaba involucrado un amplio rango
de personas, cada una de las cuales aplicaba una dosis variable de religión, magia o productos
medicinales. La cantidad de cada ingrediente dependía de las capacidades e intereses de los
hechiceros-médicos-sacerdotes.

Los cronistas españoles elogiaban plenamente a aquellos médicos que tenían un gran
conocimiento de las plantas medicinales. Pareciera que la tarea más importante del médico era
ser un herbolario. En diversas ocasiones, los cronistas destacan el amplio conocimiento de estos
médicos-herbolarios. Para los otros tipos de médicos, especialmente para aquellos que usaban
mucha magia en combinación con plantas, la mayoría de las descripciones no son halagadoras. Los
cronistas no han dado información específica sobre los médicos o hechiceros que trataban los
desórdenes mentales. No hay indicadores de que en ese entonces se creyera que los desórdenes
mentales eran enfermedades extraordinarias, y que se trataban con una combinación de magia y
productos medicinales, por los mismos médicos-herbolarios que también trataban los males.
físicos.

EN LA ÉPOCA PRE INCA

La época pre inca o prehispánica del Perú se encuentra marcada desde la aparición del hombre en
los Andes hasta el nacimiento y consolidación de los Incas; es en medio de este desarrollo de
culturas que también se observa, sobre todo, la aparición de una enfermedad, tanto en la cultura
Mochica como Chimú, llamada la Leishmaniasis la cual es transmitida por parásitos y comprometía
severamente la piel y la mucosa.

Las únicas fuentes encontradas sobre las enfermedades de la época pre-inca y de las cuales
podemos hallar indicios son las cerámicas, ya que en estas los antiguos pobladores ilustraban la
vida cotidiana de ese entonces y podemos rescatar a partir de ellas lo que hacían para afrontar las
enfermedades más típicas de esa época.

Para entender y comprender estas acciones de mejor forma analizaremos, en este caso, a una
civilización muy importante y reconocida por sus grandes avances tecnológicos, sociales y
culturales, la cual es la cultura Moche o Mochica. Esta cultura se desarrolló en la costa norte del
Perú y su centro principal fue en el valle de Moche, en lo que ahora es Trujillo. Los moche tenían
fama por sus cerámicas, debido a que, como ya se dijo, graficaban en estas sus diversas
costumbres y es por ello que se sabe lo que fue alguna vez esta impresionante civilización. Es así,
como podemos saber de algunas enfermedades que agobiaron a la población mochica, y saber
que, entre las principales que se encuentran plasmadas en sus cerámicas están: el bocio,
enfermedad producida por la falta o el exceso de yodo en el cuerpo provocando así la inflación de
la glándula tiroides; enfermedades venéreas como la sífilis, labio leporino, parálisis faciales, etc, y
una extraña enfermedad llamada lutzomyias.

Esta última enfermedad, la lutzomayias, pertenece a un grupo de enfermedades llamadas


Leishmaniosis, que son propias de los animales. Esta enfermedad compromete a la piel, mucosas y
vísceras. Este hecho es fehaciente ya que, en los huacos antropomorfos de la cultura moche se
puede apreciar la deformación que causaba llegando a presentar mutilaciones de los labios y la
nariz.

Cabe resaltar que, en la sociedad moche existían los curanderos y que a estos se les consideraba
sobrenaturales. Estos “médicos” más que curar estimulaban el ánimo del paciente para que este
enfrente la enfermedad de forma sugestiva. Este especie de motivación o aliento se daba en
forma de ritual, el paciente se colocaba en posición dorsal y desnudo frente del curandero, este
procedía a verificar las dolencias del paciente, tocando las regiones adoloridas o inflamadas y
luego se ponía a meditar sobre el camino más seguro para combatirla. El curandero proveía al
paciente cierto tipo de bebidas antes preparadas con hierbas medicinales para aliviar las
dolencias.

Es así como los moches se especializaron en la curación de sus enfermedades mediante los
diversos tipos de plantas medicinales preparadas naturalmente que, si bien no curaban del todo,
aliviaban parcialmente los síntomas. Esta recuperación de la salud influenció mucho en las
creencias y en la fe de los moche, ya que estos lo veían como un hecho muy sobrenatural.

EN LA ÉPOCA INCA

A lo largo del imperio incaico los cronistas dan a conocer ya no una serie de enfermedades
parasitarias, sino que, se tiende más a describir enfermedades del alma tales como la tristeza, la
depresión, la ansiedad y el susto. Cabe resaltar, que todas estas se trataban con plantas
medicinales de la época. Por otro lado, se dieron de igual forma enfermedades psicológicas como
la locura, el delirio y en otros casos una misteriosa posesión maligna.

En la época de los Incas existieron distintos tipos de enfermedades y afecciones culturales que
afectaron a gran parte de su población. Esto sumado a la obvia desinformación que ellos
presentaban frente a estos males tal como llegar a creer que, según sus concepciones y
mentalidades, éstas eran generadas por actos de brujería o hechicería, y por transgresiones que
molestaban a la naturaleza y a sus dioses ,era un problema muy grave para los incas. Dentro de las
distintas enfermedades que los afectaron se presentan dos tipos: las patológicas y las mentales.
Entre las enfermedades patológicas más conocidas figuran la epilepsia, la sífilis, la neumonía, el
catarro, las anginas, la alopecia, el asma, el bocio, los escalofríos, las cataratas, la caspa de cabello,
la congestión alcohólica, el coqueluche, la ceguera, el cilicao y las convulsiones. Mientras que por
el lado de las enfermedades mentales se encuentran el delirio, el temor, la demencia, la
melancolía, la tristeza y la insania. Además, dentro de las afecciones culturales más comunes se
encuentran el sucachi, el cual era producido por la inmensa preocupación que una persona tenia
al haber sufrido una vergüenza o ante un error cometido. El tratamiento para este mal consistía en
que el causante de la vergüenza jale los cabellos de la víctima con fuerza en un sector
determinado y así se le desprenda dicho mechón, cuyo ruido debía ser escuchado. Otro mal muy
conocido fue la irijúa, la cual era muy propia de niños que eran los hermanos mayores en una
familia, esto debido a que este mal no era otra cosa que la envidia y era muy raro que la adquieran
los niños menores. Asimismo, otra molestia cultural estaba producida por el arco iris (turumaya o
cuichi), este mal consistía en que no se podía apuntar con el dedo índice porque si no se podría, o
que no se podía reír y ni siquiera abrir la boca frente a él porque de lo contrario se adquiría caries
y piorrea. También, las mujeres no podían descansar en los sitios donde éste se asentaba, ya que
podían quedar embarazadas y por consecuencia sus bebés podrían salir monstruosos. El rayo, al
igual que el arco iris, provocaba un mal cultural, este consistía en cierto tipo de erupciones a
personas que eran tocadas por él. Por otro lado si alguna persona sobrevivía al toque de un rayo
esta quedaba destinada a dedicarse al chamanismo, pues se le denominaba un elegido por esta
divinidad. Los Incas si bien sabían que las enfermedades tenían que ser tratadas lo hacían a su
modo, debido a que, según sus creencias éstas solo podían ser curadas por medio de rituales y
ceremonias ejecutadas ante sus ídolos. Además, realizaban danzas, en las cuales también
participaban niños y personas de todas las edades, pues bailaban horas y horas en busca de la
salud. Por otro lado, existían curanderos los cuales eran llamados hampicamayocs. Siempre
habitaba un hampicamayoc por ayllu, éste conocía las manipulaciones mágicas y las yerbas y
minerales medicinales para las distintas enfermedades que también sabían diagnosticar. En todo
lo mencionando anteriormente, es notable que las enfermedades o males culturales no fueron
una excepción en la Época Inca, pues así ellos no hayan estado bien informados sobre éstos males
supieron, de una u otra manera, proponer curas medicinales de gran ayuda para su época.

LOS PERUANOS ENFERMOS ANTIGUOS

Para conocer el origen de las enfermedades de los peruanos no solo hay que remontarse a las
raíces del hombre americano, hace miles de años, sino también considerar las distintas oleadas
migratorias llegadas a nuestro territorio, desde que, luego del arribo de los conquistadores
españoles, fueron el propio ser humano el principal portador de las enfermedades que azotaron el
Nuevo Mundo; él, y los mosquitos que ingresaron en América como polizontes en las naves de los
primeros inmigrantes.

Cabe preguntarse, entonces, ¿cuáles fueron las enfermedades de los primeros pobladores de
América, específicamente de los antiguos peruanos? ¿cuáles llegaron con los europeos y africanos
a partir de la Edad Moderna? ¿cuáles han afectado recientemente a los habitantes de nuestro
continente?

La Tuberculosis

La tuberculosis es una de las enfermedades más contagiosas del planeta. Un tercio de la población
mundial está infectada con Mycobacterium tuberculosis, con una mayor concentración en los
países del Tercer Mundo, donde ocurre el 97% de los casos mortales.

Sin embargo, poco se sabe del origen de esta enfermedad. Tanto en América como en Europa se
han encontrado restos humanos con tuberculosis ósea, anteriores al contacto entre ambos; pero
no se ha llegado a esclarecer el origen ni el modo de difusión de este mal.

Una de las teorías más aceptadas sostiene que la tuberculosis llegó del continente asiático con los
primero humanos que pasaron a América. Hay, sin embargo, una tendencia histórica a negar la
existencia de la tuberculosis precolombina. Desde esta perspectiva, algunos casos de enfermedad
de Pott-un tipo de tuberculosis que corroe el cuerpo vertebral hasta romperlo (produciendo una
giba o joroba), resultado postrero de una tuberculosis pulmonar- diagnosticada en momias
americanas por diferentes estudiosos, se han considerado el resultado de una contaminación
póstuma con bacilos no patógenos provenientes del suelo, con características similares al bacilo
de Koch, lo cual había conducido a un diagnóstico equivocado.

Pero creemos que existe evidencia que demuestre lo contrario. Se trata de la momia (Museo
Nacional de Antropología, Arqueología e Historia de Lima) de un hombre de mediana edad de la
cultura Paracas. Esta momia (del año 900 a.C. aprox.) presentaba un buen estado de conservación
y una ligera giba en el dorso. Análisis posteriores (anatómico-radiológico, bacteriológico,
molecular y paleoepidemiológico), siguiendo una autopsia no destructiva, revelaron la existencia
de tuberculosis pleuropulmonar y espinal. Se llegó así a la conclusión de que la momia en cuestión
presentaba una tuberculosis multisistémica que comprometía pulmones, pleura, huesos y
posiblemente el sistema neural.

En las últimas décadas, diversos investigadores han practicado autopsias alrededor de mil momias
de la costa de Chile y Perú. Entre ellas encontraron cinco casos claros de la enfermedad de Pott.
Este dato es importante, pues esos mil casos se pueden considerar como una muestra
representativa de la población precolombina. Se fechó la mayoría de esos restos humanos entre
los años 200 y 1400 a. C.

La tecnología moderna permitió determinar la secuencia del ADN del bacilo de Koch en la momia
Paracas antes descrita, demostración científica de la presencia de la tuberculosis en las sociedades
precolombinas. De acuerdo con la epidemiología, por cada mal de Pott en una comunidad, debe
haber 200 mil casos de tuberculosis común y corriente.

La teoría que sostiene la existencia de la tuberculosis en el antiguo Perú se entiende mejor si se


considera que los valles costeños en cuestión tenían una concentración humana razonablemente
alta desde el Intermedio Temprano, cuando las personas empezaron a asentarse en la región. La
concentración de casos de enfermedad de Pott alrededor del año 900 a. C. puede haberse
producido justamente a causa del cambio de forma de vida de los antiguos pobladores, al volverse
sedentarios.

Es posible, por otro lado, que una cepa distante de M. tuberculosis de la América precolombina
haya jugado un papel muy importante-como causante- en la epidemia que se inició en Europa
hace 400 años. Esto porque la alta tasa de mortalidad por tuberculosis en el Viejo Continente,
durante el siglo XVII, se asemeja más a la causada por el impacto de una nueva enfermedad que al
efecto de la urbanización.

La Bartonelosis

En la región andina (el Perú, Ecuador y el sur de Colombia) hay una enfermedad que no existe en
ninguna otra parte del mundo: la bartonellosis. Los aspectos epidemiológicos, clínicos y
terapéuticos de este mal, que tomo distintos nombres en el transcursos de los últimos cien años
(enfermedad de Carrión, fiebre de la Oroya, verruga peruana y otros), han sido motivo de arduos
estudios. Sin embargo aún encierra varios misterios.
El área geográfica de la enfermedad es muy precisa, porque el mosquito que la propaga
(Lutzomyia) tiene un hábitat bien definido. Es endémica de los valles interandinos, entre los 1,000
y 3,200 metros de altitud, entre los 2° de latitud norte y los 13° de latitud sur. En el norte de
nuestro país, por ejemplo, se ha detectado hasta en el departamento de Cajamarca, en la
provincia de San Ignacio; y en el sur, hasta San Juan, en Huancavelica, y en el valle de La
Convención, en el Cusco. El área total en la que se ubica es de 144.496 kilómetros cuadrados. Hace
pocos años se creía que solo llegaba hasta el norte de las serranias de Chincha, pero se han
encontrado casos en valles de la selva alta (Cajamarca, Cusco y Amanzonas).

Durante mucho tiempo se creyó que la llamada enfermedad de Carrión estaba controlada; pero la
bartonellosis andina-tal es su nombre más preciso- sigue siendo un problema en varios
departamentos del Perú y continúa causando muertes. En la década de 1940, esta enfermedad
alcanzó la tasa de incidencia más alta de su historia nacional: 14 por 100 mil habitantes, para luego
descender hasta 0,3 por 100 mil habitantes hacia 1970. Brotes epidémicos se dieron de 1975 a
1979, así como en 1992. Áncash, Lima, Cajamarca son los departamentos con mayor incidencia.

De la bartonellosis andina se sabe que es una enfermedad transmitida a los humanos por la
picadura de la hembra del mosquito llamado titira (en quechua): Lutzomyia verrucarum, aunque
también se han visto implicadas en algunas zonas, otras Lutzomyias. Sin embargo, aún no se ha
descubierto el reservorio de esta enfermedad: hasta ahora, el ser humano es el único conocido. Se
conoce también la bacteria que la causa, la Bartonella baciliformis, bautizada con este nombre en
honor de Alberto Barton, bacteriólogo que en 1950 descubrió este agente en los glóbulos rojos de
los enfermos que llegaban a Lima con la "fiebre de la Oroya", así llamada porque, en un
determinado momento, el mayor número de afectados se contó entre los trabajadores que
construían el ferrocarril que debía pasar por esa localidad.

La enfermedad se inicia con la succión de sangre por parte del mosquito. Las bartonellas entran en
el torrente sanguíneo, atacan los glóbulos rojos y los parasitan. Al advertir que los glóbulos están
siendo atacados, el sistema de defensa los destruye; pero las bacterias no resultan aniquiladas. Tal
parece que son captadas, y comienzan a vivir y a crecer dentro de las propias células del sistema
de defensa. Mientras tanto millones de glóbulos rojos son captados y destruidos, lo cual explicaría
la baja de las defensas inmunitarias, ya que las células encargadas de esta tarea están invadidas
por las bartonellas. El sistema de defensa decae, el enfermo entra en una etapa en la que se
asemeja a un afectado por el sida, y su muerte se produce por enfermedades intercurrentes.

La primera etapa de la bartonellosis andina se caracteriza por una de las formas más graves de
anemia, la anemia hemolítica severa, que puede llegar a ser mortal, sobre todo en personas sin
exposiciones previas a la enfermedad.

Después de esta fase aparecen en la piel, misteriosamente, unos glóbulos rojizos llenos de sangre
(las "verrugas" nombradas por los primeros españoles que llegaron a los Andes). El análisis
demuestra que estas verrugas son células de los vasos sanguíneos que han proliferado, casi como
si fueran tumorales; y dentro de ellas se encuentran, a veces, las bartonellas. Lo interesante es que
estas verrugas se caen solas y el enfermo se cura repentinamente.
La Sífilis

La sífilis es otra enfermedad eminentemente americana. Se contagia a través del contacto sexual,
de la misma forma que el sida. La sangre infectada se transmite, por pequeñas heridas, al pene o a
la vagina (donde se forma una pequeña úlcera), para propagarse hacia los ganglios linfáticos y,
desde ahí, al organismo entero.

Antes del poblamiento de América, hace miles de años, existía una enfermedad causada por una
bacteria treponema, pariente cercana de la produce la sífilis (Treponema pallidum). La diferencia
entre ambas radica en que la primera, extendida en el mundo entero, es transmitida por el
mosquito común y corriente, a través de la picadura de la hembra. Esta enfermedad es conocida
con diversos nombres: generalmente pain o cuchipe. Las reacciones inmunitarias, es decir, los
análisis para diagnosticar sífilis, son exactamente iguales para una y otra enfermedad, por lo que
una persona que se ha curado del ataque del pian puede, por los análisis, ser diagnosticada
falsamente como sífilis.

Mucho antes de la llegada de Colón a América, una de estas formas de treponemiasis mutó y se
convirtió en una enfermedad venérea.

Es decir, en América, el mosquito dejó de ser el agente transmisor y la transmisión se volvió sexual
(Treponema pallidum). A la llegada de los europeos, el contacto sexual de los marineros con los
nativos americanos promovió la instalación de este tipo de treponema en los genitales de los
primeros. En Europa, inmediatamente después del encuentro con América, la enfermedad se
extendió hasta adquirir caracteres de epidemia muy grave, cosa que no sucedió en el Nuevo
Continente porque era una enfermedad endémica, presente desde siglos atrás.

Reyes, reinas y personas de las más altas esferas sociales murieron de formas graves de sífilis. Y lo
peor: era considerada una enfermedad innombrable, un estigma de la mala vida, pues se le
asociaba con la prostitución y los placeres de la carne. La Iglesia católica la calificó como un castigo
divino. A mediados del siglo XVI, la sífilis se había extendido por Europa de manera tan rápida
como preocupante. Los franceses la llamaban mal hispánico; los españoles, mal gálico o itálico. A
comienzos del siglo XX, alrededor del 15% de la población europea padecía esta enfermedad.

A continuación coloco un enlace hacia la tesis de Julio C. Tello, llamado "La antigüedad de la sífilis
en el Perú", donde a través de estudios se logra determinar que la propagación de una
enfermedad como la sifilis no tuvo excepción en el Perú, como a los demás pueblos de la tierra.

ENFERMEDADES MENTALES

Nuestro conocimiento sobre las enfermedades mentales entre los Incas está determinado -y
limitado- en gran parte por las palabras que los cronistas utilizaron para describirlas. Uno de los
problemas es que no conocemos el significado exacto de los vocablos -españoles- utilizados por
los cronistas para describir las perturbaciones mentales6. No está claro si el significado de algunas
de estas palabras ha cambiado en el curso de los siglos, y si a veces se utilizaba simplemente como
un sinónimo o tenía un significado específico. Los términos españoles para las enfermedades
mentales -a principios del siglo XVI- pueden dividirse en algunos grupos principales: 1) Ansiedad,
aflicción 2) Temor patológico. 3) Demencia y otros desórdenes psicóticos severos. Para describir
estos desórdenes se ha utilizado los términos locura, demencia, idiotez y locura agitada. 4)
Melancolía. 5) Histeria. La Tabla 1 muestra los diversos vocablos asignados a diferentes estados
mentales, que se usaban en quechua, la lengua Inca. Ellos provienen en parte del quechua
moderno pero, ya que el quechua ha cambiado poco a través de los siglos, pareciera probable que
estos términos estuvieran entre aquellos que utilizaron los Incas del antiguo Perá.

VOCABLOS QUECHUAS RELACIONADOS CON LAS ENFERMEDADES MENTALES


Quechua Descripción Referencias
Antiguo Quechua
Chayapu oncuy
Delirio locura* a
Chayapuy
Delirio locura a
Chayapuyniyoc
Frenesí** a
Chayapuyniyok utek
Lunático a
Cupaypa yaucuscan
Posesión maligna a
Huacha utek
Idiota furiosio a
Llakiy
Aflicción, tristeza, ansiedad a
Manchay llakllay
Temor a
Manchay utek
Idiota furioso a
Muzpaycachak
idiotez demencia a
Poqques
Idiota inocente que no sabe nada a
Pputirayay huaccanayay
Melancolía a
unccoy
Melancolía a
Putirayay
Tristeza a
Putiy
Idiotez sin sentido común a
Soncconak
Demente a
Utek chanak
Insania a
Utek chanaynin
Insania a
Utek cay
Idiota o demente sin sentido común a
Utek
Quechua Moderno
Chapukkeyokk Lunático c
kakkcha Pánico, temor intenso c
Kusiymana Melancolía d
Llakiysapa Melancolía d
Mancha Temor, "susto" c
Mupsha Delirio c
Opakay Demencia, idiotez c
Pitititiy Sufrir de ansiedad severa c
Supaniyuj Posesión maligna b
Ullphu Ansiedad, angustia d
Utiqay Insania, demencia d
Waq akay Insania locura c
Watisanka Ansiedad, locura d
Wiphsa Ansiedad, aflicción d
Enloquecido, loco, insano b
Referencia
a. Gonzalez Holguín, 1952
b. Lastre, 1951
c. Lira: Diccionario
d. Lara, 1971.7
* El cronista da una traducción para chayapuy oncuy: delirio o insania que llega con
los cambios de luna
** Traducción de Gonzales Holguín: idiota frenético ocasional

Una preocupación principal en la interpretación del Cuadro 1 es la cuestión de si los términos


reflejan la autenticidad de los conceptos nativos de las enfermedades mentales.
Lamentablemente, no se puede desestimar cierta influencia española, y la falta de materia
suficiente que contenga estas palabras hace difícil un análisis semántico. Sin embargo, al comparar
las palabras usadas en el Cuadro 1, que se derivan principalmente del trabajo de GONÇALEZ
HOLGUIN, con las palabras de diccionarios y trabajos menos especializados, se puede obtener
alguna información sobre la autenticidad de estos conceptos. Al respecto al trabajo de FRAY
DOMINGO DE SANTO TOMÁS es útil. Esta obra contiene un escaso análisis detallado sobre las
enfermedades mentales, pero tiene traducciones de algunos conceptos básicos. La raíz llaquiestá
presente en muchas palabras que denotan perturbación emocional. FRAY DOMINGO presenta
algunos ejemplos que no figuran en el trabajo de GONÇALEZ

F. TERAPÉUTICA:

El tratamiento, al igual que el diagnóstico, debía ser de la misma naturaleza que la enfermedad, es
decir, de carácter mágico. Las entidades negativas antes mencionadas actuarían como un cuerpo
extraño que “robaría” el alma o parte de ella al individuo, y por tanto, la enfermedad era tratada
asociando la magia a la extracción de succión y sobamiento. Para tratar los males del enfermo
crearon todo un cuerpo de medicamentos, remedios y prácticas que fueron suministrados por la
flora.

Los incas lograron tratar enfermedades como trastornos respiratorios, enfermedades del sistema
inmunológico, gastrointestinales, problemas en los ojos y distintos dolores; con remedios hechos a
base de plantas medicinales traídas de todos los extremos del imperio; la privilegiada ubicación y
el clima de Machu Picchu hizo que se pudiera cultivar plantas medicinales, provenientes de todas
partes del Imperio; tabaco silvestre, hojas de Coca (hoja sagrada de los incas) u otras como
ayahuasca y chacruna, provenientes de la selva del imperio; las cuales son utilizadas hasta hoy,
para entrar en estados alterados de consciencia; pero también usaron hipnosis y anestesia hecha a
base de hojas de coca, licores naturales y otras hierbas.

Asombrosamente pudieron llevar a cabo desde transfusiones de sangre y pequeñas amputaciones


hasta complicadas cirugías del cerebro. Curaron las heridas utilizando la corteza hervida del árbol
de pimienta, colocando emplastos sobre ellas, mientras todavía estaba caliente; para cerrar las
heridas abiertas utilizaron las mandíbulas de algunas especies de hormigas (sutura natural de
insectos).

F.1) Trepanación craneana

Esta complicada operación del cerebro fue llevada a cabo desde el año 1,000 por la cultura pre-
inca, Paracas; se trató de una operación de alto riesgo, que fue perfeccionada por los incas hacia el
1,400, logrando la supervivencia de hasta el 90 % de las personas operadas; hoy en día existen
procedimientos similares para aliviar la presión del cerebro. Se tiene registro de personas que
fueron operadas más de una vez; se sabe de un individuo que fue operado hasta siete veces. Las
personas sometidas a esta operación, eran hombres que sufrieron lesiones en combate o para
curar la epilepsia o hasta infecciones crónicas en el cráneo.
MEDICINA PRECOLOMBINA AZTECA
La medicina también tuvo un gran grado de desarrollo. Con su conocimiento de la naturaleza
distinguieron propiedades curativas en diversos minerales y plantas. Los sacrificios humanos
religiosos (que incluían la extracción del
corazón y el desmembramiento del
cuerpo) favorecieron un buen
conocimiento de anatomía.

Sabían curar fracturas, mordeduras de


serpientes. Posiblemente hubo
"odontólogos" encargados de realizar
deformaciones dentales.

Aunque la medicina era practicada por


hombres y mujeres, parece ser que sólo
las mujeres podrían encargarse de ayudar en los partos. La medicina estuvo muy ligada a la magia,
pero el hecho de no atribuir la causa científicamente correcta a cada enfermedad no significó que
no se aplicase el remedio conveniente.

ANATOMIA:

Hernán Cortés le pidió por escrito a su rey Carlos


V que no permitiera la entrada de médicos
españoles en México, porque la destreza y los
conocimientos de los curanderos aztecas los
hacía innecesarios. Esos conocimientos han
llegado hasta nosotros a través de los códices
aztecas —que son pictográficos porque como se
sabe esta cultura no llegó a poseer escritura— y,
sobre todo, por medio de los códices posteriores,
los llamados «postcortesianos» como las tres
versiones existentes del Códice de Sahagún; en
él, el capítulo de la «Doctrina para los médicos»
contiene todo el saber azteca sobre este tema.

La razón principal del impresionante


conocimiento que la medicina azteca tenía sobre la anatomía —desde luego mucho más profunda
que en Europa, donde el acceso a cadáveres humanos estaba legal y religiosamente prohibido—
fue la costumbre ritual de los sacrificios humanos. Los sacerdotes extraían el corazón, desollaban a
la víctima, la desmembraban y luego la comían, de manera que se hicieron cada vez más
conocedores de los músculos, los huesos y las vísceras.

Así, los mexicanos contaban con casi 4000 vocablos anatómicos para el cuerpo humano, entre los
que se encuentran algunos que en occidente tardaron siglos en ser descritos científicamente como
nervios, vasos sanguíneos, tráquea o faringe.
CIRUGIA:

Entre los aztecas se establece una diferencia entre el médico


empírico (algo así como el “barbero” tardomedieval
europeo) o Tepatl y el médico chamán (Ticitl) más versado
en procedimientos mágicos. Incluso algunos sanadores se
podían especializar en áreas concretas encontrándose
ejemplos en el códice Magliabecchi de fisioterapeutas,
comadronas o “cirujanos”, propiamente dichos.

El texoxotla-ticitl, con verdaderos métodos quirúrgicos,


utilizaba cuchillos de obsidiana bien afilados para tratar
lesiones como abscesos, ántrax y mastitis supurada, los
cuales drenaba y cubría posteriormente con apósitos.
Realizaba circuncisiones y mutilaciones longitudinales del
pene a candidatos que entrarían a la casa sacerdotal.
Operaba el pterigión, y con espinas de maguey efectuaba
sangrías y realizaba hemorroidectomías.

El traumatólogo, o “componedor de huesos” era conocido


como Teomiquetzan, experto sobre todo en heridas y
traumatismos producidos en combate.

Todos ellos lograron gran maestría para tratar


fracturas, que inmovilizaban con raíces y tablas
durante 20 días a manera del escayolado
actual; en las fracturas que no consolidaban,
legraban el hueso y le colocaban un fragmento
de ocote con mucha resina para volverlo a
inmovilizar. En las heridas con
desprendimiento de nariz se suturaba con
cabello, y si no resultaba, se colocaba una nariz
postiza a manera de injerto

La amputación no era un medio terapéutico


para salvar a un paciente, al contrario, amputar un pie o pierna era signo de "Fuera de combate" a
los soldados de línea, al eviscerar abdomen, signo de triunfo contra comandantes de mediana
jerarquía, como se ve en las esquelas de Bonampack; la decapitación era el máximo signo de
derrota contra un comandante o rey, las amputaciones de miembros simbolizaban la derrota
contra grandes guerreros, éstas siempre se hacían con perfección en pleno combate resecando
por la articulación coxo femoral y era un signo de buena suerte al conservar el fémur del
combatiente derrotado; la Coyolxauquy es el resumen del máximo grado de triunfo y de derrota
contra un enemigo.

OBSTETRICIA:

La Tlamatlquiticitl o comadrona hacía seguimientos del embarazo pero podía realizar


embriotomías en caso de aborto. Es de destacar el uso de oxitócicos (estimulantes de la
contracción uterina) presentes en la planta de Cihuapatl.
Los aztecas consideraban como diosas (ciaupipiltíra) a las que morían de parto; el lasiban el
"Paraíso occidental" y cada mañana intervenían como parteras en el nacimiento del sol, Refiere
que "después del nacimiento, la partera lavaba el recién nacido, cortaba el cordón umbilical y le
lavaba los- ojos con conocimiento de xocopati.

El cronista español Fray Bernardino de Sahagun que entre los aztecas el matrimonio ocurría a edad
temprana, entre los 14 y los 16 años. Las comadronas estaban capacitadas para ejecutar
embriotomías en casos de feto muerto.

TERAPEUTICA Y MAGICO RELIGIOSA:

Dominada por unas leyes rígidas y cercenadas por numerosos tabúes, la civilización de los aztecas
o mexicas supo desarrollar, sin embargo, una medicina y una farmacopea eficaces basadas, en
gran parte, en el conocimiento empírico. Pese a ello, y al igual que la de muchas culturas y
civilizaciones antiguas, la práctica terapéutica azteca era una mezcla enmarañada de magia, de
conocimientos contrastados por la experiencia y de religión

La magia, sobre todo, estaba muy presente en los métodos curativos de los médicos aztecas,
porque la enfermedad solía atribuirse al hechizo de algún brujo inicuo y hacía falta, por tanto, una
acción mágica para contrarrestarla. La religión también influía, porque los aztecas creían que
algunas divinidades enviaban enfermedades y que otros dioses las curaban. Pero la terapéutica
azteca también estaba basada en conocimientos empíricos como la importancia de la higiene, de
los baños de vapor, de la desinfección y de las sangrías, y sobre las propiedades de los minerales y
de las plantas, conocimientos que se adquirieron según un proceso no muy distinto del que
hubiera empleado la ciencia
actual.

El médico azteca, como bien


explica Soustelle, era, ante todo,
un brujo bueno admitido y
apreciado por la misma sociedad
que reprobaba al hechicero
experto en maldiciones, al mago
negro2. Entre los maleficios que
causaban enfermedades destacan
especialmente los que consistían
en la introducción mágica de un
cuerpo extraño, lo que explica la
existencia de curanderas con
funciones tan extrañas como la
de extraer piedras del cuerpo o
gusanos de entre los dientes y de
los ojos.

La creencia en la introducción
mágica de cuerpos extraños también la profesan los nahua estudiados por Soustelle en la sierra de
Orizaba y, como quiera que estos descendientes de los antiguos mexicas atribuyen a menudo las
enfermedades a los sufrimientos infligidos por el hechicero al doble animal o «tótem viviente» del
enfermo, es probable que sus predecesores también creyeran en estas malignas influencias y que
sus curanderos hubieran tenido que hacerles frente.
Pero más a menudo que en la lucha contra estos encantamientos, la función mágica del médico se
manifestaba, sobre todo, en el momento del diagnóstico. Para determinar el carácter de la
dolencia y averiguar su causa, los médicos aztecas se basaban, no tanto en la observación de los
síntomas como en la adivinación. Para ello utilizaban distintos procedimientos. Uno de los más
sencillos consistía en echar granos de maíz sobre un trozo de tejido o en un recipiente lleno de
agua para extraer conclusiones sobre cómo caían, flotaban, se agrupaban o dispersaban estas
semillas.

Otro procedimiento consistía en medir el brazo izquierdo del paciente con la mano izquierda
untada de tabaco. Este diagnóstico lo efectuaban a menudo las mecatlapouhque, magas así
llamadas --mecatl significa cuerda-- porque su especialidad principal era la adivinación con trocitos
de cuerda que al ser arrojados al suelo, quedaban más o menos enmarañados según la gravedad
que revestía la dolencia. Otra curiosa especialidad médica era la de las atlantchiqui, curanderas
que miraban en un recipiente con agua el reflejo de un niño enfermo para averiguar si había
perdido su tonalli3 o energía vital.

LA MEDICINA MAYA.
La Medicina entre los Mayas era una mezcla de religión y ciencia. Era practicada por sacerdotes
que heredaban sus posiciones y recibían una educación extensa. Los mayas suturaban heridas con
cabello humano, reducían fracturas usando yesos. Eran dentistas habilidosos, que incluso hacían
próstesis de Jade y turquesa, hacían rellenos de pirita, y usaban navajas de Obsidiana. Para Los
indígenas de la América Precolombina, especialmente los Mayas, el "Ya’ax Chich" o Jade
significaba vida, fertilidad y poder; era el objeto más preciado, aún por encima del oro. Junto con
la Obsidiana y el pedernal, eran las piedras más usadas en los rituales, arte y la Guerra. La
Cosmología Maya narra que, al principio el Dios del Maíz, puso tres piedras para levantar el cielo
del mar primigenio. Es muy común encontrar desde el Preclásico, objetos con 3 piedras de Jade en
Tumbas de la Elite. La asociación de la aristocracia con el jade verde brillante indica su aprecio por
éste. La Obsidiana es un vidrio volcánico que se forma naturalmente al enfriarse rápidamente la
lava, impidiendo que esta se cristalice, fue de mucha importancia en todas las culturas de
Mesoamérica, entre ellas la Olmeca y Maya. El filo de la obsidiana bien trabajada es mejor que el
del acero quirúrgico, hoy en día se usa en cirugía de corazón abierto, por su corte más fino que el
del bisturí común, permitiendo una mejor cicatrización. El filo de mejor calidad es el llamado
prismático o bifacial, que fue el más usado por los mayas.

La pinta, leishmaniasis, y la fiebre amarilla, así como varios síndromes psiquiátricos, fueron
descritas por los mayas. Trataban, además, enfermedades como el bocio, sífilis, caqueixa, el pié de
atleta y las diarreas, epilepsia, así como tratamientos odontológicos. La medicina maya 6 Los
mayas describieron la existencia de conjuntivitis granulomatosa. Aunque solo en México se han
encontrado esqueletos con tuberculosis, se presume su existencia entre ellos.

La medicina sacerdotal maya descubrió por aquella época lo que hoy podemos llamar
científicamente “opoterapia humana”, es decir, la aplicación a los enfermos y caducos de los jugos
glandulares de pituitina, tiroidina, adrenalina, etc.
Los médicos sacerdotes no solo utilizaban la química de dichas glándulas endocrinas, sino también
la hiperquímica de tales glándulas, los fluidos psíquicos vitales de los chacras o centros magnéticos
del cuerpo humano, íntimamente relacionados con tales centros endocrinos. Las víctimas de la
inmolación después de ser retiradas de las piedras de sacrificio, eran llevadas a ciertas cámaras
secretas, donde los sacerdotes médicos extraían de los cadáveres las preciosas glándulas
endocrinas, las cuales se utilizaban para fines médicos y religiosos.

MASAJES: El masaje abdominal maya para mujeres está reportado en el tratamiento de problemas
como el cólico menstrual, menopausia, síndrome premenstrual (PMS) e infertilidad.

El masaje se usaba conjuntamente con baños de vapor llamados “pib' naj” el cual es el baño para
mujeres post-parto, y gente sana y el “zumpul-che´”, llamados ahora "temazacal" para diversas
enfermedades, que incluyen fiebre, picaduras venenosas, y reumatismo. Los baños se usaban para
purificar el cuerpo y liberarlo de humores dañinos. Los mayas percibían la salud como un
“balance”, mientras que la enfermedad era un “desbalance”. El balance, estaba influenciado por
las estaciones, y variaba de acuerdo a la edad, sexo, personalidad y exposición a extremos de
temperatura. Una regla importante de la medicina, sostenía que el balance era afectado favorable
o desfavorablemente por la dieta.

De acuerdo a la evidencia en esqueletos, la primera técnica usada para cirugía de cráneo fue la
abrasión, que posteriormente se combinaba con la perforación y el corte (trepanación).Las
consecuencias de la trepanación tradicional, varían desde la muerte inmediata hasta la sobrevida a
corto y largo plazo del paciente, y varía desde orificios hasta cortes de diferentes tamaños. La
interpretación de estas lesiones lleva a los antropólogos al estudio de las técnicas empleadas.

 Plantas utilizadas por los mayas.

En maya " Xiu" es el nombre de las plantas;"Ix Xiu" , significa la mujer que conoce el uso de ellas.
"Ja Xiu"; se refiere al hombre que sabe usar las plantas medicinales.

 Chaya (Cnidoscolus chayamansa), conocida también como la espinaca maya, usada por su alto
contenido de proteína, calcio, hierro y vitaminas, y la resina del arbusto.
 xikin ch' omk , que rápidamente detiene una hemorragia por lesiones. Para tratar y cerrar
heridas en tejidos musculares usaban el bakalche' (Bourreria pulchra Millsp.)
 Azahar: Es la flor de la naranja agria. Se mezcla un puñado de hojas de la naranja con un
puñado de flores del mismo árbol, se agrega menta y se cuece a fuego lento. Se deja reposar
y se toma. Es un calmante para los que padecen tensión nerviosa.
 Pomolché (Jatropha gaumeri): La savia de esta planta sirve para el tratamiento de granos
difíciles y la viruela.
 Guayaba: El cocimiento de las hojas de esta planta sirve para el tratamiento de la escabiasis.
Se cuecen las hojas, se deja reposar y cuando está templada la cocción se preparan baños con
ella.
 Ciruela: Las hojas de este árbol sirven para eliminar el sarpullido. Se cuecen en abundante
agua, se dejan reposar, y cuando está a temperatura agradable para el paciente, se aplican
baños por todo el cuerpo. Es importante que después del baño el paciente no se exponga a
corrientes de aire para no bloquear el efecto de esta preparación.
 Belladona: Se utiliza para el tratamiento de las paperas. Se soasan las hojas, se aplican en la
parte afectada y se cubren con vendas para mantenerlas en su lugar. Mientras se sigue este
tratamiento el paciente no debe exponerse a corrientes de aire.
 Kitinché y Bel sinik ché (Alvaradoa amorphoides): Se mezclan las hojas de esta planta y se
preparan baños con la infusión una vez reposado y teniendo temperatura agradable. Sirve
para eliminar el mal olor del sudor.
 Melissa officinalis (toronjil): Es un antiespasmódico. Se prepara una infusión con las hojas y se
toma de manera racionada.
 Eucalipto: La infusión a base de eucalipto y miel o azúcar. Es un gran remedio para la tos. Se
mezclan, se cuecen, se dejan reposar y cuando está a temperatura ambiente se beben de
manera espaciada.
 Oox (ramón): Se infusionan doce hojas en medio litro de agua, se deja reposar y se beben
paulatinamente estando la infusión a temperatura ambiente.
 Albahaca: Sirve como auxiliar en el tratamiento de enfermedades de los ojos como la
conjuntivitis. Se maceran las hojas en agua, se cuela y se lava abundantemente la zona
afectada.
 Menta: Se cuecen las hojas de menta en un litro de agua, se deja reposar y enfriar y luego se
toma de manera racionada. Sirve para cólicos.
 Los médicos mayas

En maya,"Men" se refiere a los procesos de la mente (las modernas psicología o psiquiatría). Ellos
entendían la importancia de la mente, y hacían mucho énfasis en su medicina entre la conexión de
la mente con el cuerpo. Por definición, la mente indicaba nuestra conexión con el espíritu. Cuerpo
y espíritu eran uno y no se separaban para fines médicos. Así, "Ix Men" hacía referencia a la
"psicóloga" y "Ja Men" se refiere al "psicólogo". De acuerdo con el origen de la enfermedad, se
distinguen tres clases de médicos mayas:

 Ah men

Considerado un profeta o adivino, encargado de tratar lo relacionado con los aspectos espirituales
o religiosos por medio de rituales en los que recibía indicaciones, apoyo y protección de los dioses
a través del “zaztún”. Incorporaba algunas plantas con poderes o propiedades especiales las que
se incluyen algunas plantas alucinógenas o estimulantes del sistema nervioso. Gozaban de gran
aceptación y con frecuencia eran solicitados para realizar rituales de atracción de lluvia o “chá
chaac”, para agradecer a los dioses por la cosecha, para proteger la vivienda o propiedades de
alguna persona utilizando a los duendes mayas conocidos como "aluxes". De esta manera, la
principal actividad de estos personajes es la de servir de enlace entre el pueblo maya y sus dioses.

 Pul Yah

Era identificado como un “Brujo Hechicero” cuya principal habilidad era la de ahuyentar los “malos
vientos” o espíritus mediante ritos que incluían animales e ídolos de barro. Se creía que tenían el
poder para causar daños a sus enemigos para lo cual podían convertirse en algún animal y así
llegar hasta su objetivo. Utilizaban también el “zaztún” y algunas hierbas para curar a los
enfermos. Estos hechiceros realmente infundían temor entre la gente pues se creía que poseían
habilidades especiales para curar, pero también podían causar serios males si así lo deseaban. Por
lo general se acudía a ellos cuando una persona consideraba que alguien le estaba haciendo algún
mal por medio de la hechicería o cuando los hierbateros no encontraban alguna explicación lógica
a la enfermedad tratada.

 Dzac Yah

Estos eran los verdaderos médicos mayas, ya que tenían un amplio conocimiento de las plantas
medicinales y sus propiedades curativas. Fueron, tal vez, los únicos que establecieron tratamientos
de acuerdo con la sintomatología o diagnóstico de las enfermedades de las que elaboraban
amplios registros. Los hierberos o hierbateros como también se les denomina, son personas que
poseen la habilidad de interpretar las características somáticas de una enfermedad (mediante la
conversación con el paciente y la auscultación, si es necesario) y establecer acciones basadas en el
diagnóstico de la misma. La fortaleza de los tratamientos de las enfermedades residía
principalmente en el uso de las hierbas, sin embargo también empleaban métodos
complementarios tales como el sangrado mediante el uso de sanguijuelas o utilizando colmillos
secos de víbora de cascabel, el punzado con espinas de puerco espín, pescado o maguey, al igual
que los apretones y masajes para curar ciertas dolencias. De todos los curanderos o “médicos
mayas”, los dzac-yahes son los que cuentan con el método de curación más reconocido por su alta
eficacia. Incluso gran cantidad de remedios y sanaciones practicadas por estos personajes aún
tienen gran uso y aceptación entre los descendientes del pueblo maya.

 Principios de la medicina maya.


1. Fuerza de vida o ch'ulel, que es el primero de los seis principios de la medicina Maya. Esta fuerza
de vida está en todos lados y cosas, montañas, ríos, casas, plantas, gente, etc., y proviene de una
fuerza espiritual divina. El Ch'ulel une a todo. La meta del sanador Maya es el balancear el flujo del
ch'ulel en el cuerpo. Los sanadores Mayas también creían que las oraciones dirigen al ch'ulel a
donde se necesita.

2. Separación entre el alma y el cuerpo, entre lo físico y lo espiritual. El Ch'ulel significa que todo
está entrelazado, e interconectado, que lo físico y lo espiritual son solo diferentes partes de un
continuum. Significa que la medicina esta en todos lados y que hay espíritus que nos ayudan a
sanar.

3. Reconocimiento de ciclos naturales y la veneración a las plantas. Los sanadores mayas


conversaban con las plantas. A veces con la ayuda de su "Way" (Su alma-animal acompañante), el
sanador es "escogido" por distintas plantas con las que desarrollan una relación muy especial.
Estas plantas ayudarán al sanador a tratar diferentes enfermedades, especialmente en los casos
difíciles.
4. El sanado tiene un enfoque integrativo y comprehensivo, con todos, incluyendo al paciente, el
sanador, los espíritus, las plantas etc., trabajando juntos para curar. Ningún componente es más
importante que el otro, pero la oración siempre debe estar presente.

5. El estado de la sangre. Lo que también ayuda a distinguir entre el origen de las enfermedades
físicas y espirituales (emocionales) y determinar el tratamiento.

6. Frío y caliente. Este concepto de lo frío y lo caliente se aplica por igual a las enfermedades,
alimentos, y plantas. Fiebre, diarrea, y vómitos son ejemplo de enfermedades "calientes",
mientras que cólicos, constipación, y parálisis son ejemplos de "frías". Comida caliente pueden ser
el chile, el atol y frías las frutas por ejemplo. El concepto de frío y caliente era más importante al
escoger las plantas a usar en el tratamiento ya que las "calientes" trataban enfermedades "frías" y
viceversa. Los Mayas creían que muchas enfermedades eran el resultado de cambios bruscos de
temperatura, como el tomar bebidas "frías" con comidas "calientes", lo que resulta ser un choque
en el cuerpo que causa desordenes gastrointestinales.

 Relación de la medicina maya con los Principios del criterio naturista. De lo que hemos podido
conocer de la medicina maya, podemos asociar varios principios del Criterio Naturista que
aplicaban de manera natural e integradora:

 Ciencia y conocimiento humano. Como hemos podido comprobar, a pesar de la


componente religiosa y supersticiosa de su medicina, los mayas desarrollaron
tratamientos basados en la naturaleza y sus beneficios, fueron estudiosos del sol y los
efectos que ejercía la naturaleza sobre su vida y su salud. Diferenciaban los tratamientos
para cada tipo de afección.
 Visión holística del ser humano. Holística en su naturaleza, la medicina maya se clasifica
como una tradición médico-religiosa. Toma en cuenta no solo lo físico sino también los
efectos de la vida, en el espíritu, emociones como las penas, depresión, miedo, enojo, etc.
y reconoce cuan entrelazadas están. Se pone de manifiesto en los dos primeros principios
de la medicina maya, al comprender al hombre como parte integrante de un todo;
relacionado con la naturaleza y el medio que le rodea, al estar todo esto en armonía se
alcanzaba el Ch'ulel, lo más parecido a la homeostasis del Criterio Naturista. Entendían la
unión de alma y espíritu como una única cosa y lograr este equilibrio era la tarea principal
de los senadores mayas.
 El Poder curativo de la naturaleza. Como otras civilizaciones antiguas, los mayas,
encontraban en la naturaleza prácticamente todo lo que necesitaban para curar a sus
enfermos, no solo basado en el poder curativo de las plantas, algunas sustancias animales
y propias del organismo humano (ejemplo la opoterapia), sino que veían en el sol, en los
fenómenos atmosféricos y hasta en las propias montañas y ríos fuente de curación.
 Identificar y tratar las causas. Los mayas se involucraron con la evaluación científica de las
enfermedades que los aquejaban, unas 1500 plantas diferentes fueron usadas en sus
recetarios. Los Dzac Yahes establecieron tratamientos de acuerdo a la sintomatología y
diagnóstico.
 Individualizar el tratamiento. Los Dzac Yahes utilizaban la conversación y la auscultación al
paciente para establecer el diagnóstico y posterior tratamiento.
 La prevención es la mejor cura.
 Educar para la salud. A pesar de existir poca información sobre los sistemas de prevención
de las enfermedades, existen algunos textos y pinturas que evidencian que los mayas
tenían un sistema de “sanidad pública” basado en la educación a los niños en el
conocimiento de las plantas y la dieta para la conservación de la salud.
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 Donald R. Astergard Manual de Gineco-obstetricia. 1ª Edición. Editorial Pax México 1D.F.
Dr. Ernest H. Wat.
 Betltea Doris C. Enfermera Materno Infantil. 4ª edición, México. Editorialinteramericana.