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PERIFERIA DE ORALIDAD

Y CONTRAARGUMENTACIÓN

Carlos Arturo Martínez Ramírez


(Marvel)
Matricula: 2142040213
Introducción
Para Michel Foucault la sociedad moderna es una sociedad disciplinaria. Para este
filósofo francés las cárceles y las escuelas, entre otras instituciones, implementan
dispositivos y tecnologías de control para, a través de ciertos procedimientos, coaccionar
y dirigir a los individuos de manera que sean útiles y dóciles para la producción. Los
sujetos recluidos en edificios como los hospitales, las escuelas, los cuarteles, las prisiones,
son sometidos a vigilancia, jerarquías, registros, exámenes, reglamentos, puntajes y
castigos. En otras palabras, estas técnicas son las disciplinas de las que se valen las
instituciones para someter a los cuerpos y dominar la pluralidad humana en pos de una
normatividad bien definida.1
En la modernidad, la disciplina es muy eficaz y exitosa por su capacidad de vigilar
y castigar. La vigilancia, en la sociedad disciplinaria, debe ser un dispositivo jerárquico
que tenga la capacidad de mirar sin ser vista. Es decir, una vigilancia atenta y sistemática
de la población. El recluso está permanentemente consciente de que lo vigilan, por ende,
autorregula su comportamiento para no romper el reglamento y los estatutos que la
institución asigna a la población.2 De esta manera, a través de tecnologías específicas es
posible garantizar el funcionamiento automático del poder.3 El castigo, por otra parte, es
el mecanismo penal que todos los sistemas disciplinarios contienen en su estructura.
Todas aquellas leyes y reglamentos que regulan la conducta de los individuos, y que tiene
normas de sanción en caso de ser quebrantadas. La disciplina castiga cualquier desviación
de la norma, artificial o natural, que haya sido establecida por el recinto en el que el
individuo haya sido recluido. El castigo es correctivo, ya que su función principal es la
de reducir los desvíos de la norma, y encauzar el comportamiento del individuo hacía el
sendero que haya definido y delimitado el reglamento del lugar. 4
Finalmente, nos interesa considerar el concepto foucaultiano del examen; palabra
que es muy familiar a la experiencia de cualquier estudiante en un sistema escolarizado.
Foucault afirma que:

1
Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. Nacimiento de la Prisión. México. Siglo XXI Editores. 2009.
2
Ibid. pp. 200-207.
3
Foucault pone como ejemplo de vigilancia el panóptico que fue diseñado por Jeremy Beentham. Esta
construcción consistía en una torre ubicada exactamente en el centro del edificio penitenciario. Un
centinela permeancia guarecido en dicha torre central y podía observar todas las celdas individuales del
lugar sin ser visto por los prisioneros. Vease Ibid. pp. 227-261. Nuestras instituciones hoy en día tienen un
panoptismo aún más eficiente del que hablo Foucault, nos referimos a las cámaras de video instaladas en
cada pasillo de la universidad, en cada calle de la ciudad, en cada teléfono celular.
4
Ibid. pp. 207-215.
El examen combina las técnicas de la jerarquía que vigila y las de la sanción
que normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite
calificar, clasificar y castigar. Establece sobre los individuos una visibilidad
a través de la cual se los diferencia y sanciona. A esto se debe que, en todos
los dispositivos disciplinarios, el examen se halle altamente ritualizado. En
él vienen a unirse la ceremonia del poder y la forma de la experiencia, el
despliegue de la fuerza y el establecimiento de la verdad.5

El examen, para el filósofo francés, es uno de los tres pilares que logran que el
ejercicio del poder sea más funcional y eficaz. El examen formula un registro
sistematizado que provee al poder de una acumulación documental de todas las
capacidades, conductas, habilidades, desviaciones, agresiones del individuo recluido.
Esto lo vuelve un objeto descriptible y analizable. En consecuencia, el poder tiene una
forma de estudiar los atributos particulares y el progreso individual de los reclusos. Este
mecanismo de descripción consigue hacer del individuo un caso maleable y manipulable,
de tal forma que es posible tener un panorama de conocimiento muy amplio de los sujetos
para controlarlos y dirigirlos. Así pues, con estas tres características de la disciplina:
vigilancia jerárquica, sanción normalizadora y el examen, se posibilita un mejor ejercicio
del poder. 6
Ahora bien, si Foucault tiene razón,7 toda institución escolar constituye un rasgo
primordial de la sociedad disciplinaria. La Universidad Autónoma Metropolitana no es la
excepción. Nuestra universidad cuenta con un panóptico, un poder central que puede
vigilar y castigar. Además, cuenta con un sistema de evaluación que somete a los
estudiantes a un examen exhaustivo que posibilita una relación de poder muy marcada y
desigual, tanto en los pasillos, como en las aulas. En el salón, durante la clase, la disciplina
se puede agudizar y acentuar. Los mecanismos que acabamos de exponer, insistimos, si
es que Foucault tiene razón, operan de manera firme e invariable. Los estudiantes no
pueden desviarse de la norma, de lo contrario, serán detectados, castigados y corregidos
por el responsable de ejercer el poder. El estudiante será, pues, intimidado por la figura

5
Ibid. p. 215.
6
Ibid. p. 216-225.
7
Byung-Chul Han Byung-Chul Han, filósofo de origen coreano, asegura que la sociedad actual ha dejado
de ser disciplinaria y ha pasado a ser una sociedad de rendimiento. A grosso modo esto quiere decir que
el individuo ya no es explotado, sino que es auto-explotado. Para Han, nuestra sociedad ya no tiene
necesidad de disciplinar y corregir las desviaciones de los individuos, éstos mismos optan por autocorregir
su comportamiento en función del mejoramiento de su productividad. Ver Han, Byung-Chul. La Sociedad
del Cansancio. Herder. Barcelona. 2012. p. 25-32.
que ejerce el poder, inhibiendo su potencial crítico y distorsionando su individualidad
para forzarse encajar en la norma.
Tanto los estudiantes como los docentes forman parte de un sistema disciplinario
que supera sus respectivas pasiones. Ni el docente ni el estudiante tienen control pleno
del sistema disciplinar que las academias imponen a todos sus integrantes por igual. Se
limitan a formar parte de la estructura de poder en la cual se ven forzados a participar.
Ambos, están obligados a supeditarse al poder central del panóptico. A mantener el juego
de las relaciones de poder establecidas por la disciplina. Ergo, la educación se limita a la
normalización de los individuos. Dada que las relaciones de poder que se generan en el
aula entre los estudiantes y el docente son inevitables, es necesario reconocer que la
iniciativa de los alumnos por su propia formación es relegada a un segundo, o hasta un
tercer plano. La inquietud por la autoeducación termina desprovista o extirpada del
individuo. En un ambiente disciplinario, el miedo al error8 es la constante en aquel que se
siente y sabe vigilado.

Periferia de oralidad y contraargumentación


Es por ello que creemos en la importancia de generar alternativas que puedan resolver la
homogeneidad que la sociedad disciplinar puede fomentar. Que los criterios de control de
la sociedad disciplinaria que asola a nuestra formación disminuyan, y sea posible que la
confianza y la pluralidad acompañen al desarrollo educativo. La carrera de humanidades
de la unidad Cuajimalpa se caracteriza por cierto nivel de rezago, así como niveles de
deserción y bajos niveles de titulación. Algunos compañeros afirman que esto se debe al
alto nivel de sensibilidad política, social y afectiva que el perfil del humanista tiene
implícitamente. Hay, sin lugar a dudas, una cepa muy sentimental en los que optan por
estudiar humanidades. Es probable que la sociedad disciplinar perturbe de manera más
específica a un estudiante que es afectado por el pathos, que a un estudiante que tiene más
predilección por el logos. Es decir, la sociedad disciplinar puede afectar de manera más
tajante a un estudiante con una fuerte carga emocional que a un estudiante inclinado por
la racionalidad, sobre todo por la razón instrumental. Que de hecho puede ser bastante
afín a la sociedad disciplinar.
Por ello es que proponemos fundar un grupo de estudiantes que puedan atender
las necesidades psico-afectivas y socio-cognitivas de los perfiles de estudiantes más

8
Equivocarse es, sin lugar a dudas, el componente básico e imprescindible de cualquier educación.
golpeados por la sociedad disciplinar. Un círculo de estudio que pueda distribuir el
conocimiento que se genere en las aulas y que no esté mediado por las relaciones de poder
que inevitablemente operan ahí. Un lugar donde la confianza entre semejantes pueda
permitir el crecimiento de las capacidades y habilidades que todos podemos desarrollar
en un ambiente más favorable. Un taller donde sea posible forjar un pensamiento crítico
y aptitudes orales para articular y transmitir un discurso, tanto de manera verbal como de
forma escrita. Un espacio donde se puedan mitigar, en medida de lo posible, las presiones
a las que la vigilancia, el castigo y el examen someten a los que estamos recluidos en las
escuelas-edificios, y que inhabilitan la generación de conocimiento por parte del
estudiantado. Un sitio donde pueda ser estudiado y apreciado los saberes que a la sociedad
disciplinar no le interesa cultivar, ya que no forman parte de su esquema de productividad.
Un escenario donde el subalterno pueda adquirir su propia voz y representación. Si en las
humanidades no se puede posibilitar esta atmósfera, entonces en ningún otro saber se
podrá hacerlo. Es por esto que planteamos la siguiente propuesta, la fundación de una
Periferia de Oralidad y Contraargumentación, auto-gestionada por alumnos de la
Licenciatura de Humanidades de la UAM-C. Un proyecto pedagógico auto-gestionado
por subalternos y descentralizado del poder.

La periferia
Imaginemos lo siguiente: en la lógica panoptista, las relaciones que tiene un guardia
refugiado en una torre central con los prisioneros a su custodia, no es la misma relación
que tiene los prisioneros entre ellos mismos. Simplificando un poco, no es la misma
relación la que tiene un guardia con un prisionero que la relación que tiene un prisionero
con otro prisionero. En las instituciones educativas se tiende a poner énfasis en el primer
tipo de relación, es decir, las relaciones que operan del centro del poder hacía la periferia.9
Las instituciones educativas ponen toda su atención, planificación y recursos en la
relación que hay entre el docente y el estudiante. Dicho de otro modo, en la transmisión
del conocimiento y los saberes por parte de los maestros hacía los alumnos. Esa es la
lógica de la sociedad disciplinar. Pasa totalmente desapercibida la posibilidad de que las
relaciones que establecen los estudiantes posibilite una transmisión del conocimiento y el
saber. Institucionalmente, se asume que el verdadero enfoque para el ejercicio pedagógico
está entre docentes y estudiantes, y no entre estudiantes.

9
El panóptico está en el centro y los prisioneros se encuentran en la periferia de ese dispositivo.
Es por ello que nuestro proyecto comprende la periferia como el cuerpo
estudiantil, aquellos individuos de la escuela-edificio que no ejercen el control de los
dispositivos de vigilancia y castigo, y que, por lo tanto, están sometidos al poder central,
a la vista del panóptico. Dicho metafóricamente, los prisioneros sometidos a la mirada
del guardia central, son la periferia. Tenemos la convicción de que entre los miembros de
la periferia es posible la distribución del conocimiento, y no sólo eso, sino que también
es posible su creación y generación. Nuestro proyecto se titula periferia, porque será
gestionado exclusivamente por estudiantes, por aquellos que deambulan en la zona
inmediata exterior del espacio central de poder. Es un proyecto desde la periferia y para
la periferia. Un proyecto que necesita total autonomía y libertad de catedra.
Consideramos que esto fomentará la confianza en el momento de externar dudas
y preguntas durante el estudio de algún tema. Es más fácil confesar una equivocación ante
un semejante, que ante un verdugo del saber/poder.10 Entre semejantes se posibilita, ipso
facto, la confianza para el error, además, se prueban alternativas didácticas, se abre
espacio para preguntas, cuestionamientos y dudas. Y lo más importante, se puede hablar
en un lenguaje asequible para los que no manejan el lenguaje académico.
Concretamente, el proyecto requiere de estudiantes que hayan asimilado, o mejor
aún, apropiado los saberes, el lenguaje y el conocimiento que se imparten en las diversas
Unidades de Enseñanza y Aprendizaje de la carrera de Humanidades. Esto con el fin de
apoyar, en caso de necesitarlo, a los compañeros, que por diversas razones, no consiguen
apropiarse de los temas que son tratados en clase. Para esto, el compañero que guía y
orienta la apropiación de los temas a tratar debe contar con cierto perfil. En primer lugar:
debe comprender cabalmente el tema que expondrá. En segundo: debe ser capaz de
manejar el lenguaje de las clases subalternas para explicar lo más sencillo posible los

10
Si bien es cierto que Foucault no concibe a las relaciones de poder de una manera simplista, en otras
palabras, un opresor que ejerce el poder de manera exclusiva sobre un oprimido. Su concepción del poder
es mucho más compleja. Prácticamente en todas las relaciones hay relaciones de poder. Así pues, tanto
un maestro puede ejercer el poder sobre un alumno, como un alumno puede ejercer cierto poder sobre
un maestro. Más importante todavía, entre estudiantes es posible desarrollar relaciones de poder. Para
Foucault, el saber/poder, es decir, el saber sobre una cosa, un tema o una técnica, habilita a hacer y, por
lo tanto, dota de cierto poder. Con esto es fácil dilucidar que hay relaciones de poder que se pueden
generar entre estudiantes; entre aquellos aventajados en la adquisición del saber/poder, y los que no.
Entre los que acceden al orden del discurso y los que no. Ver Foucault, Michel. Historia de la Sexualidad
I. La voluntad de saber. México, Siglo XXI Editores. 1998. Y, Foucault, Michel. El Orden del Discurso. México,
Tusquets. 2009. No obstante, pese a lo anterior, las probabilidades de que estas relaciones de poder
dominen las interacciones entre estudiantes pueden reducirse por la convivencia y el compañerismo. Las
dinámicas relacionales pueden ser más flexibles entre congéneres que conviven sin jerarquías, que entre
aquellos que las ostentan y las ejercen.
conceptos y las teorías a tratar. Y, tercero: debe ser empático, sensible y paciente a las
necesidades socio-cognitivas del compañero que se acerque a la Periferia de Oralidad y
Contraargumentación (en adelante POC) en busca de orientación. En la primera fase del
proyecto, la canalización de los compañeros que necesitan ayuda estará a cargo de un
coordinador que creará las redes de apoyo entre los orientadores y los compañeros. De
esta manera el compañero que se acerca a la POC además de ayudarle con la apropiación,
se le estaría capacitando, de alguna manera, para volverse orientador en la materia. Estos
momentos de apropiación pueden operar de manera binaria o plural, es decir, puede
limitarse a un compañero y un orientador, o extenderse a compañeros y orientadores,
formando así, exposiciones y círculos de estudio acerca del tema.
También es posible que sean tratados autores que usualmente no son considerados
en las diversas UEA’s, y que son del interés de algunos compañeros y que los orientadores
han estudiado y comprenden en cierta medida. Nutriendo y complementando así el bagaje
cultural y crítico que requiere el perfil del estudiante de humanidades.

La oralidad
Ivan Illich fue un prolífico filósofo austriaco, muy crítico con los sistemas educativos de
las sociedades modernas. La Sociedad Desescolarizada, la obra más reconocida de este
pensador, es la crítica más contundente a la educación institucionalizada. No obstante,
nos enfocaremos en otro de sus libros, titulado: En el Viñedo del Texto. Aunque nos
gustaría, no podemos detenernos aquí acerca del grueso de la argumentación de Illich, en
cambio, queremos retomar una de las ideas centrales de la obra mencionada, a saber, los
dispositivos tecnológicos de la escritura transformaron de manera categórica la lectura, la
enseñanza y el aprendizaje. El autor se concentra en la mutación de la lectura monástica
a la lectura escolástica. En la edad media, la educación estaba confinada principalmente
en los monasterios. En dichos recintos la oralidad jugaba un papel muy importante. La
educación se basaba, principalmente, en la lectura de la biblia. Los libros de la biblia eran
escritos a mano, por lo que su producción y distribución se veían muy limitadas por las
condiciones de la época. Por lo general, los monasterios contaban con una o dos biblias a
lo sumo. El monje, que era el individuo que se educaba en los monasterios, tenía que
interiorizar de alguna manera el contenido de la biblia. Al carecer de ejemplares que le
proveyeran del texto, el monje debía recurrir a su oído y a la escucha atenta del contenido
de las lecturas en voz alta que se hacían en dichos recintos. Así pues, la atención visual,
que hoy en día preponderamos en la lectura, pasaba a tener un valor secundario, ya que
era la atención auditiva lo que predominaba en la educación del medioevo.11
Según Illich, fue en el siglo XII donde se consolidó la transformación total de la
escritura. El texto se organizó de otra manera, ya no eran las líneas de los antiguos
pergaminos y libros escritos a mano, sino que las palabras fueron separadas, asimismo la
integración de capítulos, subtítulos, índices, notas al pie, citas, puntuación y otras técnicas
definieron lo que sería la escritura moderna. Agregando a esto las nuevas técnicas de
encuadernación, y el uso de papel, consiguieron que la producción y distribución de los
libros fuese más asequible.12 Esto subvirtió el uso de la página. En la lectura monástica,
la página era una herramienta acústica, que requería de los oídos para apropiarse del saber.
En cambio, en la lectura escolástica, la página pasó a ser una herramienta óptica, donde
el saber requiere de los ojos para su apropiación. Illich dice que “el lector modernod
concibe la hoja como una placa que entinta la mente, y la mente como una pantalla sobre
la que la página se proyecta y desde la cual, en un vuelo, puede desvanecerse.”13
Este cambio implica, además, el uso de distintas facultades que hacen posibles la
decodificación del texto de la página. Para Illich, la apropiación visual tiene como
consecuencia un carácter estrictamente intelectual. Por otra parte, la apropiación auditiva
tiene un carácter corporal. Para que la apropiación sea posible y eficaz, el oyente de una
lectura debe utilizar su cuerpo para ello, como por ejemplo, menearse suavemente al ritmo
de la lectura, sentir el pulso de las palabras en la boca, entre otras cualidades corporales.14
Walter Ong, es otro filósofo que reflexiona mucho acerca de la dicotomía y
respectivas características de la oralidad y la escritura. Ong está convencido de que la
escritura impacta de una manera muy concreta en la manera de pensar. Basta con revisar
algunas de las palabras que más se usan en los escritos académicos para percatarse de la
preponderancia de lo visual, por ejemplo: teoría, evidencia, perspectiva, especular u
observación son algunas de las palabras más comunes que están estrechamente
intrincadas con fenómenos visuales.15 El uso de esas palabras tiene mucho que ver con el

11
Illich, Iván. En el viñedo del texto. Etología de la lectura: un comentario al “Didascalicon” de Hugo de
San Víctor. Fondo de Cultura Económica, México. 2002.
12
En el siglo XV con la llegada de la imprenta de Gutenberg, la producción de libros se estandarizó e
industrializo de forma casi definitiva. Lo que implicaría el completo afianzamiento de la escritura como la
tecnología moderna que conocemos hoy en día.
13
Illich, Iván. En el viñedo del texto. Etología de la lectura: un comentario al “Didascalicon” de Hugo de
San Víctor. Fondo de Cultura Económica, México. 2002. p. 75
14
Ibídem.
15
Ong, Walter. Oralidad y Escritura. Tecnologías de la palabra. Fondo de Cultura Económica, México.
2004.
dispositivo tecnológico visual que tiene la lectura hoy en día. Es decir, la escritura y su
disposición por la vista definen nuestros pensamientos.
Quisiéramos detenernos todavía más en las reflexiones de estos dos pensadores,
sin embargo, el propósito del presente texto demanda cierta economía de análisis
conceptual y teórico. Es menester cierta premura en nuestra disertación. Lo que queremos
señalar con ayuda de Ong e Illich, es que la escritura es una tecnología que repercute
directamente en la manera en la que los individuos se apropian de los saberes y el
conocimiento. Una tecnología que en la modernidad es primordialmente visual e
intelectual. No obstante, estas tendencias no son, por más que la academia se empeñe en
ello, benéficas para todos los estudiantes. Las habilidades orales y kinestésicas son igual
de importantes para la apropiación del conocimiento. Y, sin embargo, en el ambiente
escolar, estas habilidades no son cultivadas. De hecho, los salones de clase y las dinámicas
de los profesores están totalmente avocadas en cumplir la función tecnológica que la
lectura visual demanda. Las aulas están diseñadas para una lectura escolástica que sólo
se preocupa en la impresión mental del contenido de la imagen de la página. Un enfoque
exclusivamente intelectual.
En la academia el valor de la escritura reside precisamente en este uso tecnológico
que inhabilita otras capacidades de los estudiantes, como las habilidades motoras y orales.
Esto opera en intereses económicos bien delimitados y que por el momento no podemos
detenernos en ello. La POC trata de reincorporar la oralidad como una habilidad
complementaria a la escritura. Busca restituir el cuerpo y la escucha a los procesos de
apropiación del conocimiento y el saber. Otorgar y desarrollar herramientas auditivas y
orales, además de las visuales, para facilitar a los compañeros el acceso y la comprensión
de conceptos mediante otras aptitudes y capacidades. No sólo mediante lecturas en voz
alta, sino también a través de ejercicios de teatro que pueden ayudar con la activación del
cuerpo, el desarrollo de la memoria, así como la música que indefectiblemente educa el
oído, mejora la atención, y con todo ello permitir un incremento exponencial de los
talentos, disposiciones y destrezas de los estudiantes. En un lugar donde el texto
homogéneo, lo visual, lo intelectual y lo mental son los rasgos del éxito académico, la
alternativa que presenta la oralidad, el desarrollo de la escucha y los aforos del cuerpo,
pueden complementar el devenir académico, o bien, diferenciarse totalmente de manera
expedita de las exigencias de la academia.
Así pues, los talleres de oralidad son imprescindibles para la periferia. Talleres en
los que, sin recurrir a ningún tipo de escritura, se fomentará las reflexiones impulsadas
por la audición y el movimiento del cuerpo. Ejercicios teatrales y musicales permitirán el
desarrollo de una escucha atenta y una manera alternativa de apropiarse de los conceptos
y pensamientos que se estudian en los salones de clase.

La contraargumentación
La contraargumentación es básicamente la objeción, la réplica, el contraejemplo, una
declaración contraria a un argumento previo. Es una capacidad necesaria para el
desarrollo del pensamiento, del diálogo, y de la creación del conocimiento y el saber. La
contraargumentación es utilizada por todos aquellos que encuentran algún error o desliz
en la argumentación de un sistema de pensamiento, usualmente establecido por alguna
autoridad. A menudo, en la academia se enseña a argumentar, pero a contra-argumentar
no. Esto se puede entender por el carácter disciplinar que tienen los sistemas
escolarizados. La contraargumentación puede entenderse como una actividad propia de
los individuos que cuestionan la normatividad a la que están sujetos. La normatividad
establece lo que es natural y cómo deben ser las cosas, y la contraargumentación es una
actividad que pretende, precisamente, dinamitar esa normatividad cuando se encuentra
algún error en su argumentación.
La escritura en la academia es una actividad normalizada. Hay ciertos criterios
definidos, que no son más que criterios tecnológicos en función de una economía de
mercado, que normalizan la escritura académica a la que los estudiantes están sujetos.
Esto genera una homogeneidad en la escritura. 16 Cualquier estudiante que salga de esta
norma debe ser vigilado, castigado y normalizado. El simple hecho de que un estudiante
cuestione esto, es valerse de la contraargumentación. Pero sin duda, esto genera inquietud
e incomodidad en el panóptico. Por ello es mejor evitar el fomento de la
contraargumentación en los estudiantes y es mejor enseñarles solamente sobre
argumentación.
Más importante es el hecho de que un estudiante, para hacerse oír, debe ser capaz
de dominar el tipo de escritura normalizada. Esto refleja, de alguna manera, la condición
de subalterno que tiene el alumno en la academia. Gayartri Chakravorty Spivak escribió
un ensayo titulado: ¿Puede hablar el subalterno? que hoy es un escrito canónico en los
estudios poscoloniales. La respuesta que plantea Spivak es desarrollada y argumentada

16
De ser por las autoridades académicas que definen la norma de la escritura académica, libros como el
Tractatus lógico-philosophicus de Wittgentein, o Así Habló Zaratustra de Nietzsche nunca hubiesen sido
escritos ni publicados.
con esmero. Pero es de nuestro particular interés el análisis del caso de Bhuvanerwari
Bhaduri, guerrillera que se ahorcó mientras estaba menstruando para inscribir en su
cuerpo el carácter político de su suicidio. Con esto, la autora responde de manera concisa
y categórica: “El subalterno no puede hablar”.17
La conclusión a la que llega Spivak tiene demasiadas implicaciones como para
pasarlas por alto. Pero, ¿Qué es ser un subalterno para Spivak? Ella sostendría en una
entrevista que: “Ser subalterno no es una identidad, es una posición”. Se trata, pues, de
una posición donde no se es escuchado. El subalterno puede hablar, el meollo del asunto
es ser escuchado por el poder hegemónico, para ello necesita acceder al orden del discurso
de ese poder, pero de ser así ya no sería subalterno. En consecuencia, es posible salir de
la posición de subalterno, así como también es posible entrar en dicha posición.
Asimismo, si la subalternidad es una posición, quiere decir que tiene una ubicación en un
espacio y tiempo específico. Por lo tanto, lo interesante sería reflexionar cuál es la
posición que ocupamos los estudiantes de la universidad en un país como el nuestro. Si
queremos identificar a un subalterno, basta con echar una mirada al espacio y tiempo en
el que se sitúa históricamente y determinar su posición. Así pues, ¿Cuál es el espacio y
el tiempo que nos compete? ¿Quién y en qué posición pronuncia estas palabras? Y
¿Quiénes las oyen y desde que posición escuchan este conjunto de enunciados, si es que
escuchan? Estamos en una universidad pública que cuenta con una estructura y una
superestructura instaurada en un modelo neoliberal. En un país que fue colonizado por
Europa y que actualmente es neo colonizado por un país anglófono del norte. Esta
universidad tiene como requisito obligatorio de titulación el manejo del idioma inglés.
Tiene, además, autoridades que así lo definieron y burócratas que lo gestionaron; sin
olvidar las cuotas, jefes, trabajadores, colegiados, profesores, estudiantes, y, con todo
esto, jerarquías bien definidas. Y si hay jerarquías, hay subalternidad.
Ahora bien, es momento de atender otra de las preguntas que planteamos: ¿quién
y en qué posición habla? Se trata de un estudiante de la universidad que debe estar
sometido a una serie de mecanismos de evaluación para acreditar su acceso a un orden
del discurso. Es decir, un estudiante que debe demostrar que ha aprendido a hablar el
discurso hegemónico. Para ello debe asimilar saberes que provienen de otros contextos
socioeconómicos y culturales. Suprimir el sentido común que construyó junto a su
comunidad. Así cómo manejar la lengua anglófona pese a otros intereses que este

17
Spivak, Gayartri Chakravorty. “¿Puede Hablar el subalterno?, en Revista Colombiana de Antropología
39, pp. 297-364. 2003.
individuo pueda tener. Un estudiante que debe esperar a que se le otorgue la palabra y
preocuparse si es que no está de acuerdo con lo que plantea el profesor. Un individuo
sometido a las cámaras de los pasillos y a los criterios de valoración del saber/poder. Así
pues, podríamos parafrasear el título del ensayo de Spivak y transformarlo a esto: “¿Puede
hablar el estudiante?”
Efectivamente, el estudiante no puede hablar, cómo tampoco puede hablar el
subalterno de Spivak. Para que un estudiante sea escuchado por el poder hegemónico
debe ser capaz de introyectar el discurso académico, y demostrar que puede escribir bajo
los criterios que la academia establece. Por lo tanto, en la universidad se le enseña al
estudiante a escribir, y esa es la única manera en la que puede hablar. Aunque, citando a
Heidegger: “No somos nosotros los que hablamos a través del lenguaje, es el lenguaje el
que habla a través de nosotros”.18 Cuando la academia enseña al estudiante a escribir, no
le está enseñando a hablar, sino que está, como si fuese un virus, 19 controlando y
definiendo, mediante una tecnología que Illich y Ong han expuestos en sus respectivas
obras, la manera en la que el estudiante debe pensar. Lo está normalizando.
Por lo tanto, nos atrevemos a afirmar, que la academia enseña a escribir pero no
hablar, en el sentido de que al estudiante se le enseña articular sus palabras con base en
un discurso hegemónico y occidental, que poco o nada tiene que ver con sus verdaderos
intereses. De hecho, al normalizar la escritura de los estudiantes, se les está neutralizando
a hablar, ya que no podrán representar los intereses de su clase, porque usan el lenguaje
hegemónico de la academia que representa otros intereses. Lenguaje que nada tiene que
ver con las preocupaciones de los subalternos. Un estudiante es verdaderamente capaz de
hablar, cuando es capaz de defender sus propios intereses y los de su clase. Esa es la única
manera en la que verdaderamente se habla. Así pues, desde este ámbito de la
contraargumentación pretendemos desarrollar talleres de escritura que estén abiertos
tanto a los estilos académicos como a los no académicos. Es el espacio donde se puede
trabajar la manera en la que los humanistas de la UAM-C pueden, primero, aprender a
hablar, para posteriormente articular su discurso en un escrito. Ya sea que por voluntad
se quiera instaurar en el modelo de escritura académica, o bien, reformular la escritura
para desarrollar una manera alternativa de articulación de la palabra, ya sea paralela o
totalmente antagónica del estilo académico, la periferia apoyará a ambos.

18
La cita es de memoria.
19
“El lenguaje es un virus” afirmaría William Burroughs. Nuevamente, la cita es de memoria.
Es por eso que la POC tiene como objetivos enseñar a hablar al estudiante
mediante el pensamiento crítico y la contraargumentación. Herramienta imprescindible
para cualquier pensador crítico, divergente y autónomo. Es por eso que creemos
importante consolidar este espacio que pueda brindar instrumentos extras para el devenir
del estudiante en la universidad.

Conclusión
El presente texto trata de contextualizar el proyecto que presentamos: La Periferia de
Oralidad y Contraargumentación. Dicho proyecto consiste en un espacio universitario
gestionado por los estudiantes con el fin de consolidar redes de apoyo mutuo para
distribuir las herramientas, los conocimientos y los saberes que son menester para
completar la licenciatura de humanidades. Es importante tener en cuenta que entre los
estudiantes es posible retroalimentar y complementar las exigencias que una formación
profesional exige en una sociedad moderna.

Objetivo General
Consolidar un grupo de estudio autónomo, gestionado exclusivamente por estudiantes de
humanidades, que brinde apoyo a los compañeros de la carrera en los siguientes rubros:
apropiación de los conceptos tratados en las diversas unidades de enseñanza aprendizaje,
talleres de oralidad, escritura, exposición y formación política, etc., conformación de
seminarios, congresos y coloquios que motiven a los estudiantes con su formación, así
como apoyo moral y emocional. Todo esto con la finalidad de soslayar la deserción y el
rezago de los compañeros de la licenciatura en humanidades.

Objetivos específicos
 Vincular a los compañeros de una forma más estrecha para mejorar la apropiación
de los contenidos que son tratados en la carrera.
 Regularizar charlas asiduas donde se puedan discutir libremente los problemas de
la coordinación de la licenciatura, de la división de ciencias sociales y
humanidades, y de la unidad en general.
 Crear talleres de oralidad y escritura que contribuyan con la formación de los
estudiantes de humanidades.
 Apoyar con los trabajos escritos que los estudiantes deban presentar para
evaluación en sus respectivos cursos.
 Organizar coloquios y congresos donde los compañeros puedan presentar sus
trabajos más interesantes y sobresalientes ante la comunidad universitaria.

Plan de actividades
El plan de actividades estaría dividido en 4 fases:
Primera fase: conseguir espacios seguros y autónomos donde los estudiantes puedan
reunirse y trabajar respecto a sus necesidades e intereses.
Segunda fase: invitar a los estudiantes a los talleres y seminarios que se impartirán cada
quince días en los espacios adquiridos.
Tercera fase: compendiar los trabajos más comprometidos con su elaboración para
trabajar en su contenido y forma de manera rigurosa hasta alcanzar un buen nivel de
escritura.
Cuarta fase: presentar ante la comunidad universitaria los trabajos realizados en los
talleres de la POC. Se organizarán coloquios y/o congresos en los espacios de la unidad,
preferentemente en el aula magna, para exponer dichos textos. A su vez, se gestionará la
publicación de los escritos en diversos medios de comunicación.
Nuestra meta a un año es la de presentar siete trabajos con buen nivel
argumentativo o contra argumentativo que sean del interés de los compañeros de la
carrera, ya sea por el contenido, la estructura, la temática, el planteamiento o la
creatividad al abordar una determinada problemática.

Cronograma
Año May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abril
2018
Primera
Fase
Segunda
Fase
Tercera
Fase
Cuarta
Fase
Presupuesto
Si bien, dadas las características de nuestro proyecto, que requiere más recursos humanos
que recursos económicos, no plantearemos un presupuesto como tal. Más bien trataremos
de explicar los apoyos que la División de Ciencias Sociales y Humanidades puede
brindarnos para la consolidación de la POC.

Difusión: La difusión juega un papel muy importante en este proyecto. Será pertinente la
divulgación acerca de nuestro proyecto para que los compañeros estén al tanto de él.
Asimismo, la circulación de la información de los eventos que organicemos sería de gran
ayuda para que la comunidad universitaria asista y participe.

Espacios: Evidentemente los espacios son muy importantes para nuestras reuniones y
talleres. Tanto el cubículo de estudiantes, así como los salones de la unidad serían de gran
utilidad para las actividades de la POC. Si la DCSH puede asegurarnos autonomía y libre
apropiación de estos lugares, contribuiría de manera fundamental con nuestras acciones
a realizar. Asimismo, la oportunidad de agendar el aula magna para la presentación de
nuestros trabajos, así como la posibilidad de refrigerios para los participantes de nuestros
eventos, serán más que bienvenidos.

Materiales: Tanto para los talleres como para los seminarios, es importante contar con
un pizarrón, varios plumones para pizarrón de diferentes colores, borradores y
mantenimiento asiduo de los espacios (por ejemplo: los pizarrones) que ocupemos para
conformar y optimizar nuestros grupos y círculos de estudio.

Multimedia Hoy en día las tecnologías de la información cumplen un papel muy


importante en las actividades diarias. La educación no es la excepción. Es menester que
los estudiantes que conformamos la POC tengamos acceso directo al equipo de cómputo
como laptops, adaptadores de HDMI/VGA, cables VGA, bocinas, y equipos de
proyección. De esta manera se podría sacar provecho a las nuevas tecnologías para
contribuir de manera expedita con la formación de los estudiantes de la carrera de
humanidades. Así pues, es importante gestionar el acceso directo a estos materiales
multimedia para fomentar y potenciar el desarrollo exponencial de nuestras habilidades,
aptitudes y capacidades.