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El mundo de los sólidos cristalinos es muy amplio.

Los encontramos en la
naturaleza, en los minerales y rocas, donde algunos cristales son particularmente
grandes, como en las piedras preciosas. También los encontramos en muchos de los
objetos que se rodean, en el acero o en el aluminio, en los que el material es un
conjunto de dominios cristalinos "pegados" entre sí, Un sólido cristalino puede
pensarse como un arreglo periódico de un grupo representativo de átomos,
moléculas o iones. Esto nos permite construir un cristal mediante una estructura
mínima, llamada celda unidad, que trasladamos por el espacio, como si se
construyera una pared azulejada a partir de un número mínimo de azulejos que se
repiten, y enfocarnos en un número pequeño de átomos, moléculas o iones para
describir sus propiedades. Las propiedades están relacionadas con la estructura del
material y con la distribución de los electrones de valencia de los átomos que forman
parte del cristal. Lo más interesante de los sólidos cristalinos es que sus propiedades
se pueden alterar o sintonizar controlando, mediante la síntesis, la cantidad de
defectos o de impurezas en el cristal. Si bien los sólidos cristalinos tienen muchos
usos por sus propiedades mecánicas, térmicas o magnéticas, en este fascículo nos
referiremos sólo a las propiedades eléctricas y ópticas. Esta elección se basa en que
en estas propiedades es donde más se manifiesta la importancia de la cristalinidad y
de la sintonía por medio de la síntesis. Las estructuras y propiedades de los cristales,
como punto de fusión, densidad y dureza están determinadas por el tipo de fuerzas
que mantienen unidas a las partículas. Se clasifican en: red, iónico, covalente,
molecular metálico.

En los sólidos iónicos, la red está formada por iones alternadamente positivos y
negativos, resultantes de la transferencia de un electrón (o más) de un tipo de átomo
para el otro. La estabilidad de la red cristalina es mantenida por la atracción
electroestática entre los iones presentes, tales como los iones Ni+ e Cl- en la
molécula NaCl (cloruro de sodio) y los iones Li+ e F- en la molécula LiF (fluoruro
de litio).Como esos sólidos no tienen electrones libres, su conductividad eléctrica es
muy baja (son aislantes). Pero, si una cantidad apropiada de energía es provista a un
sólido iónico de modo que él se transforme en un líquido, el se vuelve un buen
conductor de electricidad. Los sólidos iónicos son generalmente duros, frágiles y
tiene un elevado punto de fusión debido a las fuerzas electroestáticas relativamente
intensas entre los iones. Algunos cristales iónicos absorben radiación
electromagnética con longitudes de onda en la región de los mayores longitudes de
onda en el infrarrojo, ya que la energía necesaria para producir vibraciones en red
cristalina es menor que cerca de 1 eV. La energía para producir tales vibraciones es,
en general, más baja, para los cristales iónicos que para los covalentes, en virtud de
la energía de enlace ser relativamente más baja.

En los sólidos covalentes no existe transferencia de carga entre los átomos para
formar iones, como el caso de los cristales iónicos, pero un compartimiento de pares
de electrones de valencia entre los átomos. La estructura cristalina de un sólido
covalente queda definida por la direccionalidad del enlace covalente. Por ejemplo,
los átomos tetravalentes de carbono, germanio y silicio forman enlaces covalentes en
las combinaciones moleculares. Cada uno de esos átomos tiene cuatro electrones en
la capa electrónica más externa, o sea, tiene cuatro electrones de valencia, cuyos
orbitales son orbitales híbridos s-p3.En el sólido cristalino correspondiente, cada
átomo forma enlaces covalentes con los cuatro átomos más próximos, quedando en
el centro de un tetraedro regular, con cuatro átomos semejantes en los vértices. Así,
cuatro enlaces covalentes idénticos pueden ser formados, con cada átomo
contribuyendo con un electrón a cada una de esos enlaces. En ese tipo de estructura,
organizada por enlaces covalentes, cada electrón está fuertemente enlazado, de
modo que no existen electrones libres para participar de cualquier proceso de
conducción y los sólidos covalentes tienen una conductividad eléctrica muy baja
Además de esto, son extremadamente duros y difíciles de deformar. Por otro lado,
son necesarias energías relativamente altas, del orden de algunos electrón-volts, para
producir vibraciones en la red cristalina es como las energías de los fotones
asociados a la región visible en el espectro magnético están entre 1,8 y 3,1 , muchos
sólidos covalentes son incoloros (transparentes).En los sólidos moleculares
constituidos por moléculas apolares, los electrones se encuentran emparejados y no
pueden formar enlaces covalentes. Las moléculas conservan su individualidad pero
están enlazadas por las fuerzas de Van del Waals, las mismas que existen entre las
moléculas de un gas o de un líquido. Las fuerzas de Van der Waals son bastante
débiles y son derivadas de la interacción entre dipolos eléctricos. Por el movimiento
de los electrones alrededor de los núcleos en una molécula apolar puede suceder
que, por un breve instante, la distribución de carga sea tal que parte de la molécula
se vuelva positiva en la parte negativa. En cuanto está polarizada, esta molécula
induce en otra molécula de su entorno una distribución de carga semejante y las dos
se atraen. En el siguiente instante, las moléculas vuelven a las configuraciones
originales y no se atraen más. Esto se repite aleatoriamente con todos los pares de
moléculas del sólido. Los gases nobles, gases comunes como el oxígeno y el
hidrógeno y muchos compuestos orgánicos forman sólidos moleculares de ese tipo.
En algunos sólidos moleculares, las moléculas son pobres, como en el caso del hielo,
por ejemplo. Las moléculas de agua son polares porque, en cada una de ellas, el
átomo de oxígeno atrae más cerca de si los electrones que constituyen los enlaces
covalentes con los átomos de hidrógeno. Entonces, la parte de una molécula
correspondiente al átomo de oxígeno es negativa y las partes correspondientes a los
átomos de hidrógeno, positivas. El enlace entre las moléculas, llamado enlace de
hidrógeno, se da por la atracción electroestática entre la parte negativa de una
molécula y la positiva de otra. Los sólidos moleculares tienen una conductividad
eléctrica muy baja (son aislantes)

Un sólido metálico es formado a partir de átomos con algunos electrones débilmente


ligados en las capas más externas, electrones estos que pasan a moverse por todo el
sólido cuando de su formación. Así, un sólido metálico es constituido por una red
ordenada de iones positivos que son mantenidos juntos por una especie de gas de
electrones libres. La movilidad de los electrones de valencia que constituyen ese gas
de electrones libres y que torna los metales buenos conductores de electricidad.

La aplicación de los sólidos cristalinos por su combinación de composición y


estructura geométrica, los cristales tienen una belleza y unas propiedades muy
especiales que no han pasado inadvertidas para el ser humano. De hecho, los sólidos
cristalinos tienen multitud de aplicaciones industriales y comerciales.

Son populares los encendedores de gas que presionando un botón producen una
chispa. No es ni más ni menos que un cristal de cuarzo sometido a presión que
origina electricidad, es lo que se conoce como piezoelectricidad. Este mismo cristal
de cuarzo, con puntas recubiertas de oro, consigue vibrar con una frecuencia de
32769 veces por segundo. La exactitud de esta vibración es utilizada por los relojes
para medir exactamente el tiempo.

Los cristales son utilizados en la industria para una increíble variedad de


aplicaciones: las cabezas lectoras de música, transistores como amplificadores de la
corriente eléctrica, en las células solares convierten la luz solar en energía eléctrica,
láser, joyería, etc. La necesidad industrial de cristales ha permitido desarrollar una
industria dedicada a crearlos de manera artificial.
Bibliografía

Brown,LeMay,Bursten .,Química la Ciencia Central, Novena Edicion,Editorial PEARSON


EDUCATION,Mexico

Picado B,Alvarez M., Química I: introducción al estudio de la materia ,Primera Edicion,Editorial


UNED, San Jose,2008