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CRISTO, ESPIRITU E HISTORIA

1. Diferencia y relación entre Historia de la Teología, Historicidad de la fe y Teología


de la Historia.

La Historia de la Teología trata de describir el avance recorrido por la disciplina de la


Teología, como pensamiento ideológico sobre Dios (incluso en la Revelación), a lo
largo de la Historia de la religión, marcando cuales han sido sus principales hitos,
escuelas teológicas, o principales influencias, haciendo una exposición detallada de
cuales han sido sus diversas contribuciones, avances o cambios de planteamiento
respecto al pensamiento sobre Dios.

La Historicidad de la fe consiste en que la Revelación de Dios acontece en la Historia


humana, aunque de modo subjetivo, es decir, es percibida por quien profesa una fe, y
sería la lectura creyente de los acontecimientos históricos. Su piedra de bóveda es la
Encarnación. Ningún historiador niega que Jesús de Nazaret existió; otra cosa es decir
que está vivo, que es el Hijo de Dios, y el mensajero definitivo del Padre.

Por su parte la, Teología de la Historia, aunque podría entenderse como una historia de
la religión en su conjunto de ideas, cosmovisión, tradiciones y cultos; más bien hace
referencia a los acontecimientos históricos que, leídos desde la fe (Revelación), tratan
de dar un sentido (no solo último sino también de visión o perspectiva) a la historia
humana, no tratando de dar una explicación de por qué han ocurrido o qué pueda
ocurrir, sino haciendo interpelar la libertad-responsabilidad humana para que tome
conciencia y partido, participe, de un modo concreto o particular (cristiano) sobre lo que
acontece, de manera que incluso lo catastrófico pueda resultar, en la medida de lo
posible, salvífico, dando una visión positiva, luchadora y esperanzada, a la existencia
humana.

2. ¿Qué es la Teología de la Historia?

La Teología de la Historia trata de exponer una lectura histórica (desde la historiografía)


a partir de fe en el plan y la influencia (no providencialista, sino desde la Revelación) de
Dios en la existencia humana, sin olvidar su dimensión escatológica, directamente
relacionada con la vida presente. Haciendo frente a otras lecturas antropológicas y
filosóficas de la historia de la humanidad, abocadas al sinsentido, la desesperanza,
pesimismo y negatividad de la vida humana, que fomentan, proyectando, el fracaso de
la sociedad humana y sus estructuras de convivencia humanitaria.

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3. ¿Cuál es el principal escollo que ha de salvar una Teología de la Historia?

El cristianismo no es una religión del libro, no es una ideología, sino que sigue a una
persona, Jesucristo, que nos revela cuales son las relaciones queridas por Dios Padre,
entre nosotros, y por tanto, también, con Él. Por lo cual el cristianismo es más bien una
forma de vida, una forma de ver, juzgar y actuar, dentro de la historia particular que nos
toca. Esto hace que la Revelación sea versátil, no una ideología encorsetada, sino que
está abierta, y se ha de hacer hermenéutica para aplicarla a según qué tiempo y ocasión
(kairos) según conveniencia y con prudencia. El peligro, o la tentación, será siempre la
proyección que el hombre haga en su lectura de la Revelación, desviándose de su
centro, de la voluntad de Dios. Pero estamos determinados por influencias externas que,
a la vez que nos dan claves para poder hacer una lectura, al mismo tiempo nos “limitan”
a ellas, en nuestra cosmovisión, que siempre tenderá a ampliarse. Somos hijos de
nuestro tiempo.

Por otra parte ha de afrontar la vaciedad de las filosofías de la postmodernidad que


deparan en el puro egoísmo que solo conduce al sinsentido, a una muerte existencialista,
dado que fomenta el pesimismo, y sobre todo, rompe precisamente todo sentido
existencial, conduciendo al “homicidio” de unas sanas relaciones humanas. Todo lo
contrario al mensaje de Dios, de bienestar, de paz, de amor (ágape), de fraternidad, de
igualdad, de afrontar el mal, e incluso de esperanza ante la muerte.

4. ¿Por qué la Revelación bíblica funda el concepto de historia y propicia la dignidad


humana?

Las teogonías y cosmogonías de las primeras culturas (egipcias y mesopotámicas)


fundan el principio del sentido de la existencia en un más allá, en el devenir de los
dioses que, de manera indirecta inciden en la vida del hombre como si fuéramos el
resultado de una casualidad e incluso nuestro modo de vivir como un castigo. La
revelación bíblica parte de una relación personal de Dios con el hombre en el mundo, en
la historia, y a lo largo de su historia, como muestra la categoría bíblica de alianza. Con
una trayectoria lineal positiva, y no cíclica pesimista.

La Revelación bíblica, retomando esas tradiciones, les da un giro antropocéntrico,


releyéndolas desde su fe en Dios. Para anular cualquier panteísmo, dualismo maniqueo,
o politeísmo; poniendo al ser humano como principal responsable de su historia, en
relación con su entorno y sus semejantes. Proponiendo, con especial relieve, la dignidad
humana como centro del mensaje evangélico, no solo hecho a imagen y semejanza de
Dios, sino considerados como hijos de Dios, cuyo Padre solo quiere que vivamos como
hermanos.

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5. ¿Por qué la cristología será la clave de bóveda de la Teología de la Historia?

Dentro de la historia de la Revelación Bíblica hay un antes y un después para el


cristianismo, pues Jesucristo es la clave central de interpretación tanto para el Antiguo
como para el Nuevo Testamento. Y la cristología tiene la responsabilidad de hacer una
lectura tal de la vida y mensaje de Jesucristo, que ha de servir de instrumento
interpretativo, a su vez, para la lectura que haga la Teología sobre la Historia.

6. Justifica por qué la fe cristiana es teocéntrica y cristocéntrica al mismo tiempo.

La fe cristiana es primordialmente teocéntrica, el mismo Jesucristo así lo planteó. Lo


que ocurre es que Cristo ocupa la principal mediación para entender la centralidad del
ser, y la voluntad, de Dios. Dios se hizo hombre para poder comunicarse y relacionarse
mejor con nosotros.

7. ¿Qué tres posibilidades de inicio posee la cristología?

Se puede partir desde la experiencia de fe que tuvo la comunidad eclesial, y su lectura,


que se ha venido vertiendo a través de la Tradición, del depósito de la fe. Se puede
hacer una búsqueda histórica investigando y tratando de extraer a partir de los testigos
arqueológicos (evangélios) qué trató de comunicarnos Jesús de Nazaret. O a partir de
éste último método hacer una lectura e investigación que considere a Jesús de Nazaret
como el Cristo de la Fe, el Hijo de Dios, muerto y resucitado.

8. Evolución de la escatología en la teología contemporánea.

La escatología tradicional subrayaba la dimensión personal del futuro. Sin embargo la


escatología contemporánea a puesto de relieve el aspecto de la dimensión colectiva
como algo decisivo para la salvación, considerando ésta como una cuestión
proporcionalmente conectada con la historia presente, y de cara al futuro.

En un primer momento se criticó la reducción moderna del futuro de Dios al presente


del hombre. Después de relativizar la actuación de Dios en la historia, se polarizó la
idea del juicio final, como algo que se decide en la responsabilidad personal presente,
con el peligro de una reducción existencial del esjaton. Y en un tercer momento,
Moltman, con su teología de la esperanza, sintetiza los dos pensamientos anteriores, de
modo que el sentido ofrecido por dicha esperanza no es certeza tranquilizadora o
posesión ilusoria, sino reto y confianza y contemplación, vigilancia y espera serena, que
cambian ya ahora el presente del hombre, en un ya pero todavía no.

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9. ¿Por qué el cristianismo emplea el mesianismo para identificar a Jesús y por qué ha
de reinterpretar ese mesianismo?

Jesús no niega ser el mesías esperado, pero reuye de la concepción que el judaísmo
había dado a la expectativa mesiánica. Por ello el cristianismo emplea el mesianismo
para identificar a Jesús como cumplidor de dicha esperanza, pero reinterpretando el
mesianismo idealizado por la interpretación de la tradición judía. Pasando de la idea de
un mesianismo político a un mesianismo escatológico.

Frente al judaísmo los cristianos no podemos contradecirlos directamente diciendo que


Jesucristo ha redimido plenamente a la humanidad. Sin embargo debemos decir que la
redención es un proceso ya comenzado desde la creación, en la que nosotros estamos
directamente implicados (el Reino está en nosotros) y cuya plenitud, por tanto, está
siendo esperada tanto por nosotros como por Dios, del cual esperamos la plena
consumación de su Reino.