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CAPACIDAD INTELECTUAL.

: Se puede
definir la como la "posesión de la ciencia y la
sabiduría" que todo profesional debe tener. En
este caso, es necesario precisar que la posesión
absoluta de la ciencia y la sabiduría no es posible,
pues la dinámica misma del conocimiento hace
que éste se incremente constantemente. Dice
Aquiles Menéndez que la competencia intelectual
debe comprenderse en dos momentos: como
competencia técnica y como competencia
humanística.
En el primer caso, se trata de un conocimiento teórico y sistemático de las ciencias
que se refieren a la profesión, al mismo tiempo que la capacidad de aplicar esos
conocimientos a los problemas que se le presentan en su vida profesional; se trata,
en rigor, de armonizar la ciencia y la experiencia. En el segundo caso, se insiste en
la necesidad del profesional de mantenerse con una dimensión humana abierta a
los demás y al deber, con una dimensión abierta a la experiencia estética y a la
solida-ridad con el mundo y con los demás, con el fin de evitar que el profesional se
con-vierta en una máquina eficaz, pero no humana.

CAPACIDAD FÍSICA.: Se refiere a la capacidad


como la persona de una forma o esfuerzo físico y
mental ya que físicamente puede estar preparado
pero si no cuenta la aptitud necesaria para realizar
el esfuerzo o el trabajo que se le otorgue o se le
pida, para poder “competir físicamente” se requiera
la higiene mental y física, esta misma se refiere a
que uno se encuentre dispuesto para aceptar la
responsabilidad del trabajo y apreciarlo, y la
higiene física se refiere al mantenimiento de la
capacidad física para desempeñar a cabalidad un trabajo Muchas veces, algunos
profesionales fracasan en sus respectivas profesiones porque son físicamente
incapaces, no tienen la aptitud necesaria para llevar sus labores profesionales a un
feliz término. El principio de la competencia física es la Higiene Mental y Física. La
Higiene Mental se referirá al conjunto de disposiciones necesarias para aceptar el
propio trabajo y gozar del mis-mo, mientras que la Higiene Física se refiere al
mantenimiento de la capacidad física para desempeñar a cabalidad un trabajo.

CAPACIDAD MORAL.
Se refiere a la necesidad que el profesional tiene de referirse a un bien, al bien; esa
necesidad se refleja en la vida según la virtud, en la vida virtuosa, la cual se
manifiesta en el sentimiento de rechazo a todo lo que aparezca como oscuro, injusto
o dudoso, a la vez que en la conciencia de la dignidad de la profesión.
Aquiles Menéndez distingue dos virtudes
profesionales: la justicia y la caridad. La
primera se vuelve un imperativo para el
profesional, en la medida en que es
depositario de un bien social (de cultura)
del que debe dar cuenta a la sociedad en
que vive.
La segunda, se refiere a la necesidad de
que el profesional se dedique a un
servicio desinteresado de todos los demás miembros de su sociedad, aunque, en
un sentido de justicia, no esté obligado a ello.

CARACTERÍSTICAS ÉTICAS DE LA PERSONA HUMANA


CONCIENCIA SOCIAL: La conciencia
social, por su parte, puede definirse como el
conocimiento que una persona tiene sobre el
estado de los demás integrantes de su
comunidad. El individuo con conciencia social
es, justamente, consiente de cómo el entorno
puede favorecer o perjudicar el desarrollo de
las personas. La conciencia social supone
que el hombre entiende las necesidades del
prójimo y pretende cooperar a través de
distintos mecanismos sociales. La acción social para ayudar puede desarrollarse
mediante la donación económica, las colaboraciones de alimentos o ropa, las
actividades de voluntariado y otro tipo de asistencia.
En este sentido, es importante subrayar que dentro del ámbito de la Psicología,
además de ese citado estado de conciencia social, existen otros tres más. Así, por
ejemplo, está la conciencia individual que viene a definirse como la conciencia que
una persona tiene de sí misma y de cómo el entorno pueda perjudicarla o afectarla.
De la misma forma, está también la conciencia emocional que es aquella que, en
base a las emociones así como al entorno y a la relación con él, establece qué es
lo bueno y qué es lo malo que uno puede hacer y que puede afectar a la comunidad.
Podríamos decir, por tanto, que es una conciencia moral en cierta medida. Y
finalmente nos encontraríamos con la llamada conciencia temporal que es aquella
que se sustenta en el establecimiento de cómo el entorno puede afectar tanto al
futuro de uno mismo como al de toda la citada comunidad.

CONCIENCIA MORAL: La conciencia moral consiste en el conocimiento que


tenemos o debemos tener de las normas o reglas morales; es la facultad que nos
permite darnos cuenta si nuestra conducta moral es o no es valiosa. Naturaleza.
Existen dos posiciones fundamentales que explican
la naturaleza de la conciencia moral: la innatista y la
empírica La posición innatista afirma que la
conciencia moral nace con el individuo, es una
capacidad propia de la naturaleza humana. Se
afirma, por ejemplo, que la capacidad para juzgar lo
bueno y lo malo de una conducta es un don divino,
o, es un producto propio de la razón humana, la
misma que descubre a priori el sentido del y del mal.
La posición empírica sostiene que la conciencia
moral es resultado de la experiencia, es decir, de las exigencias o mandatos de la
familia de la educación o del medio sociocultural en general, por lo que, las ideas
morales son de naturaleza socia, están determinadas por las condiciones materiales
de existencias.

CONCIENCIA PROFESIONAL: La conciencia humana es individual, pero


tiene varias dimensiones: la conciencia reflexiva (porque es consciente de sí misma)
y la conciencia ética, que añade a la conciencia individual la condición de ser,
además, una conciencia responsable. Es decir, que con la primera cada persona se
relaciona con las demás, pero la conciencia ética nos responsabiliza en la forma de
trato hacia esas otras personas. Además de estas dos hay una clase de conciencia
más, constituida como un concepto muy importante relacionado con la deontología
profesional: la conciencia profesional.
La conciencia profesional es una
dimensión esencial de la conciencia ética,
a la que añade la responsabilidad que
cada persona tiene. Se manifiesta en un
comportamiento socialmente responsable
acerca de los deberes específicos de una
profesión después de haber interiorizado,
asumido y personalizado un código de
valores referentes a dicha profesión, para
después analizar, aplicar y resolver
problemas específicos de la profesión con la mejor competencia y rectitud posibles
y socialmente exigibles.
Se puede hablar de cuatro niveles de la conciencia profesional:
1) La conciencia profesional es intransferible e individual, nadie es responsable por
ninguna otra persona.
2) Nivel de los deberes específicos, aprendidos, asumidos y personalizados por
socialización ética. Cada persona tiene que haberse socializado en el código
deontológico de su profesión.
3) Nivel de madurez y equilibrio psíquico. Para que la conciencia profesional pueda
funcionar hay que gozar de un grado de madurez mínimo.
4) Aptitud profesional para el ejercicio digno de una profesión.

TIPOS DE MORAL
La formación moral en este sentido consiste en la formación de la conciencia. A su
vez, la formación de la conciencia es teórica y práctica. Tal como la ética es ciencia
teórico-práctica, también su realización concreta. La formación de la conciencia
consta, pues, de dos elementos: la adquisición de criterios objetivos y la práctica del
bien. La moral no sólo es para un grupo de personas, abarca el todo, por lo tanto no
se debe limitar a hablar de moral en una sociedad determinada, sino en la moral de
conjunto.

Moral fundamental: La teología moral


fundamental es la reflexión teológica del
comportamiento humano responsable, en cuanto
catalogable como bueno o malo. Juicio que tiene en
cuenta no sólo la reflexión racional, sino que tiene como
base los contenidos de la revelación y de la fe. Aspecto
que la diferencia de la ética filosófica la constituye en
una disciplina de la teología.

Moral social: La dimensión de la persona no


responde a una diferencia de la estructura, sino de su
falta de vocación existencial. Muchas personas pierden
el sentido de la vida, y la suceder esto, pierden del todo
su nivel de exigencia, porque llegan a parecer islas en
medio de un mundo que por momentos parece no ser
de ellos. La moral social es el encuentro entre las
personas y exige la convivencia organizada porque la
convivencia garantiza el encuentro.

Moral de las comunicaciones: Las


generaciones actuales no cesan de sumergirse
en las comunicaciones, buscando dentro de este
círculo una felicidad efímera que los lleva al
desorden toral. La masa de las
telecomunicaciones por momentos es un bien ç,
pero sui no se sabe manejar se convierte en un
caballo sin freno, al que es difícil domar. Para el
recto uso de estos medios es absolutamente necesario que todos los que se sirven
de ellos conozcan y llevan a la práctica en este campo las normas del orden moral.
Consideren, pues, la especial naturaleza de las cosas que se difunden a través de
estos instrumentos, según la peculiar naturaleza de cada uno; tengan, a la vez, en
cuenta, las circunstancias o condiciones todas, es decir, el fin, las personas, el lugar,
el tiempo y demás datos que entran en juego en los diversos medios de
comunicación, y aquellas otras circunstancias que pueden hacer perder su
honestidad o cambiarla; entre las cuales el carácter específico con que actúa cada
instrumento, es decir, su propia fuerza, que puede ser tan grande que los hombres,
sobre todo si no están formados, difícilmente sean capaces de advertirla, dominarla
y, si llega el caso, rechazarla.

Moral de la persona: Moral de la Persona es


la parte de la Teología Moral que estudia la
actividad moral humana desde la consideración
de la persona que responde a la vocación
cristiana. No se puede olvidar que la dimensión
ética es una característica propia del obrar moral;
es decir, que la persona está implicada siempre,
en la totalidad de sus dimensiones, en cada una
de las acciones que realiza. Y en este sentido hay que decir que toda la actividad
moral es de la persona. Por otro lado, se debe tener también presente que, como
creada "a imagen de Dios" que "es Amor", la persona humana es un ser
constitutivamente abierto a la relación y comunión con Dios y con los demás, de tal
manera que sólo se realiza como tal (y, en consecuencia, llega a la perfección a la
que está llamada) en la medida que ama, es decir, desarrolla su existencia como
donación.

Hecho moral: Hecho moral es todo acto calificable moralmente realizado por una
persona de forma libre, consciente y voluntaria que tenga una incidencia social.

ELEMENTOS DE LA CONDUCTA HUMANA


La cognición: La Cognición hace
referencia a los pensamientos y al conjunto de
habilidades que capacitan a la persona para
interaccionar de un modo adecuado con su
entorno. El pensamiento está formado por dos
elementos: la realidad externa y la
interpretación que como filtro hacemos los
humanos de esta misma realidad. En el
ámbito de la psicología, hasta hoy, gran parte
de la investigación se ha dedicado a
determinar las relaciones existentes entre el pensamiento y el comportamiento de
las personas, poniendo de manifiesto evidentes, aunque complejas, relaciones de
influencia mutua entre los factores cognitivos y de acción de los seres humanos.
Para poder aprender habilidades cognitivas, que son la “esencia” de la vida en
sociedad, es necesario haber aprendido destrezas cognitivas para escuchar,
aprender, ponerse en el lugar de otro, explicar, anticipar y planificar. Todos estos
pasos son los previos a la interacción con el entorno y así poder interpretar y
responder a sus estímulos. Cuando el proceso de socialización de un individuo se
desarrolla de forma consistente, estas habilidades van madurando en el sujeto de
forma natural como consecuencia directa de las experiencias ambientales, primero
vividas y después integradas. De no ser así, será necesario un proceso de
reeducación posterior, como es el caso de la mayoría de los delincuentes.

La emoción: La Emoción hace referencia a los


sentimientos y al afecto. Vinculadas al humor, las
emociones son estados de ánimo cortos,
situacionales y delimitados. Los sentimientos
vienen determinados por la interpretación que
hacemos de los estímulos externos, observando
pues el influjo de los pensamientos a los que
anteriormente hacemos mención. Provoca
sensaciones corporales a las que hacemos
atribuciones causales y damos explicación, lo cual
influye en el comportamiento y conducta en la que se traduce mas tarde. Tal y como
un individuo piensa, así le hará sentir y le llevará a comportarse en consecuencia.
Reconocemos explícitamente, que estos tres planos son indisolubles e interactúan
entre si. Como ya planteó Lazarus en la terapia multimodal, atendemos tanto a la
conducta manifiesta como a la cognición y la emoción o afecto.
La emoción posee 2 funciones básicas:
- Comunicativa: para relacionarse con el entorno y manifestarse.
- Motivacional: reajusta los fines del sujeto.
Los aprendizajes de las conductas vienen determinados por el estado de ánimo,
utilizándose éste como filtro selectivo de información. Observamos pues relación
entre la emoción, la atención, memoria y el aprendizaje de conductas. Se
desenmascara así el “Mito de la Racionalidad Humana” ya que no podemos ser
objetivos y dejar a un lado las pasiones. La cognición está inundada de emociones
y nuestro estado de ánimo influye en cada momento y comportamiento.

La actividad motora: Las respuestas


manifiestas son lo que llamamos Actividad
Motora, en la que apreciamos repuestas físicas
(agredir a otro, robar, ir a una clase…)
respuestas glandulares (tensión muscular,
aceleración del ritmo cardíaco, sudoración…)
respuestas verbales (hacer un petición,
manifestar un aqueja, pedir disculpas…).
La conducta tiene una serie de características fundamentales:
- Es directamente observable y/o identificable.
- Es concreta en lugar y en tiempo.
- Es dependiente de factores también observables o perceptibles.
- Se puede modificar, es inestable (pueden aprenderse).
- Es útil para la adaptación al entorno (todo lo que hacemos, lo hacemos por
algo, porque nos sirve)
Introducción
En general, cada individuo tiene variadas capacidades de la que no es plenamente
consciente. Así, se enfrenta a distintas tareas que le propone su existencia sin
reparar especialmente en los recursos que emplea. Esta circunstancia se debe al
proceso mediante el cual se adquieren y utilizan estas aptitudes. En un comienzo,
una persona puede ser incompetente para una determinada actividad y desconocer
esta circunstancia; luego, puede comprender su falta de capacidad; el paso
siguiente es adquirir y hacer uso de recursos de modo consciente; finalmente, la
aptitud se torna inconsciente, esto es, la persona puede desempeñarse en una tarea
sin poner atención a lo que hace. Un ejemplo claro puede ofrecerlo el deporte: un
atleta utiliza técnicas sin pensar en ellas. Esto se debe a que ha alcanzado un nivel
en el cual su capacidad se ha interiorizado profundamente.
Conclusión
En el sentido físico, la capacidad alude a la cualidad de un elemento en lo que
respecta a la cantidad de líquido que puede albergar. La misma puede medirse en
litros o en centímetros cúbicos. Es importante para determinadas tareas en las que
se hace necesaria una medición por determinados motivos. La capacidad también
puede entenderse como potencialidad, circunstancia que se aplicaría a cualquier
fenómeno. Así, por ejemplo se podría hacer referencia a la capacidad “de generar
un trabajo”, a la “capacidad de presión”, a la “capacidad de pago”, etc. Es un tipo de
uso del término usual, en el que toma un cariz genérico.
Comentario:
De todas las definiciones planteadas, quizá la más relevante sea aquella que hace
referencia a las condiciones humanas beneficiosas. La capacidad entendida como
una virtud es un don que debe incrementarse de forma continua. En general, la
capacidad más elevada que el hombre tiene y que lo distingue de las bestias es la
razón, la posibilidad de comprender el mundo que lo circunda y en función de ese
entendimiento tomar las decisiones que se consideren más acertadas. En tanto don,
cualquier capacidad en este sentido deben entenderse también como una
responsabilidad.