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SSRL Profesor: Jesús Godoy

Escuela de Filosofía Alumno: Adrián Colina (III Filosofía)


Asignatura: Fe y razón
Carácter del trabajo: Ensayo El Hatillo, 13 de Marzo 2018

Ciencia y Fe
(Ateísmo)

En el modernismo emergió la idea opuesta de concebir la existencia de Dios .Un


movimiento antirreligioso, que dentro de sus razonamientos sienten el desprecio categórico
hacia una figura transcendente, mística y salvadora, el ser causante de las bondades
existentes. Los denominados ateos, son los representantes de este grupo cuya indiferencia a
lo divino suele manifestar un vacío experiencial o incredulidad sobre quienes piensan y
cree en Dios. Asimismo, se trata de personas con problemas neuróticos, existenciales o
extremadamente racionales cuyo conocimiento necesita objetivar y materializar la real
existencia de Dios (empirismo).

Si bien es cierto, el asunto de Dios se convierte en una discusión presidida en toda la


historia filosófica, que ha permitido criticar a esta deidad o condenarla por ser tan solo un
invento elevado por el hombre. Al menos eso creía «Feuerbach»: Dios es el mismo hombre,
lo demás es una idea creada. Es decir, el hombre es quien sublima esta necesidad
imaginado superior a él .Pero, otros eruditos han tocado este mismo tema condenando
directamente que: Dios no existe. No faltan algunos con posturas ambivalentes, que
prefieren tan solo ignorar el tema como «Heidegger» (no toma posesión), el cual, hace una
expresión del ateísmo tipo angostico.

No obstante, tenemos en el vitalismo a «Nietzsche», quien ataca el sentido religioso del


hombre, afirmando que: «Dios es para él una -dolencia cerebral-. No soporta un Dios que le
limite»1. «Sartre» y «Camus» como existencialistas, suprimen la concepción teísta
orientada al absurdo de la vida: el hombre es una pasión inútil. «Freud», refiere la idea de
Dios como una neurosis, una sublimación de la carencia paterna del hombre. Por su parte,
«Marx», desincorpora a Dios de la vida humana porque lo más importante es la producción
(alienación).Pero, «Kierkegaard» y «Jaspers» (teístas) apuntan a la transcendencia, a un
paso o salto hacia la fe, que denominan Dios, es decir, la testiguan la real existencia de una
deidad.

De acuerdo con la antes mencionado, hay muchos discursos y planteamientos ante la


existencia o no de Dios, críticas religiosas y movimientos artísticos (expresionismo-

1
AA. VV., El problema del ateísmo, Sígueme, Salamanca 1987. Pg. 14
surrealismo) que han expresado la pregunta preliminar, el cual, todos nos hacemos en algún
momento de nuestra vida: ¿Dios existe? ; Que, presupone un instante de reflexión y razón
para determinar: si creer o dar la espalda a ese ser transcendente, venerarle o aborrecerle,
rendirle culto o blasfemarle. Ciertamente, estos juicios desprenden una gama de amplias
interrogantes conducidas por la experiencial individual , que abarcar seria complejo y
requería de un estudio más profundo , pero como motivo de este ensayo, incurriremos en el
análisis de la negación de Dios, es decir, la razón natural del ateísmo partiendo de su
definición , caracterización y clasificación .

Asimismo, lo primero que se debe conocer, es la definición del ateísmo, puesto que,
muchas personas suelen emplear este término para calificar a esas personas, que no tienen
la chispa de la fe o al menos no la expresan. Se trata pues, de una palabra mal evocada: la
filosofía es atea; María es atea porque no reza; los jóvenes de hoy son ateos, no cree ni en
su sombra; es verdad que al momento de hacer filosofía, la misma debe ser racional y los
modelos teológicos no tienen cabida en las reflexiones, pero esto significa que debe
excluirse la postura de la transcendencia como referencia de la realidad. También, es cierto
que el comportamiento corresponde a una expresión positiva o negativa hacia las cosas
sagradas, el cual, puede ilustrarnos el sentido creyente de la persona y el sentido contrario
(irreverencia).

Ahora bien, ¿qué es realmente el ateísmo? Etimológicamente proviene del griego (del
griego a privativa y theos: Dios) sin Dios. 2 ; «Significa la negación de la existencia de Dios
o de toda posibilidad - no sólo la racional - de conocerlo»3. El ateo seria aquel que no cree
en ningún ser, en ninguna fuerza, que transcendiera el orden empírico4.«En orden
fundamental, el significado de Dios sería negativo, destructor y perverso. No existe dios
porque el hombre es Dios o puede llegar a serlo».5 El ateísmo en su natural percepción es
un movimiento racional que tiene raíces en el egocentrismo, la persona se convierte en el
centro de su realidad, aniquilando toda posibilidad orientada a las cosas sagradas.

Sin duda, el ateísmo es un concepto que emprende una reflexión sobre las convicciones
propias de la persona, cuando dice: soy ateo (niego a Dios) es porque hay una atribución
negativa (rebelión) sobre existencia de un ser trascendente, más sencillo, la razón me dice:
no existe sustento para creer (evidencias), no hay nada, solo mi yo. Es la idea de la
exacerbación de la figura antropológica de la persona: « […] reivindican la autonomía
absoluta del hombre y del universo, consideran a toda fe enemiga de la razón conocida está
como único criterio de la verdad »6.

2
M. Trevijano., Fe y ciencia :antropóloga , Sígueme, Salamanca, 1996.Pg 53
3
AA. VV., El problema del ateísmo, Sígueme, Salamanca 1987.
4
I. Leep., Psicoanálisis del ateísmo moderno, Edit. Carlos Lohlé, Argentina, 1963 Pg.13
5
E -Bueno de la fuente.,la dignidad de creer, Biblioteca de autores cristianos ( Bac), Madrid, 2006 . Pg. 88
6
I. Leep., Psicoanálisis del ateísmo moderno, Edit. Carlos Lohlé, Argentina, 1963. Pg.14
De este modo, la fe se contrapone a la razón y se convierte en enemiga de ella, una real
manifestación de que tanto la fe y la razón son antagónicas e inarmónicas, que para el
mundo ateísta es algo impensable, tan solo corresponde a lo imaginario. Esto significa, que
los ateos excluyen de tal manera a la fe, porque es incoincidible hacer razonable, la idea de
creer en algo que no tiene convicción.

El absurdo se presenta como el muro a vencer. «Camus», lo expresa así: «No puede haber
absurdo en el espíritu humano».7«En cuanto el pensamiento reflexiona sobre sí mismo lo
primero que descubre es una contradicción […] el absurdo se convierte en una pasión, en
la más desgarradora de todas»8. Pero que quiere, decir este literato con absurdo, muy
sencillo: imposibilidad. Pensar en Dios es una imposibilidad, un hecho chocante entre el
espíritu y la razón. Por ello, es una pasión desgarradora, buscar a dios y no encontrarlo,
reflexionar sobre el sentido de la vida y no hallarlo, es un sentimiento denominado fracaso,
el hombre absurdo. Creer es dios es absurdo: imposible (ateísmo puro y radical).

De igual manera, que el absurdo nace de una confrontación del llamamiento humano y el
silencio irrazonable del mundo. La realidad del ateísmo como hecho filosófico brota de una
autosuficiencia que atribuimos al pensar humano la existencia en el bloque todo del mundo
sensible9. Es decir, como se decía en el párrafo anterior, un conflicto entre la dimensión
razonable, que no disocia el espíritu, todo lo contrario de la involucra pero no se encuentra
con el mundo, es distinta a la experiencia. El ateo niega solo a Dios porque así lo decide,
va más allá, hay un fundamento vacío, su sustento es que: no lo conoce. El racionalista
llega, por el contrario se proclama ateo porque cree haber llegado a la certeza intelectual De
la falsedad de la religión. De todas las religiones.

Ahora bien, ¿de qué forma se da este ateísmo? Resulta increíble pero es cierto. Existen dos
formas de regiones en el movimiento ateísta: la teórica y la práctica. Para caracterizarlos de
algún modo, partiremos como dato de hecho de la idea de Dios, tal como suele concebirlo
la tradición religiosa de la humanidad, a saber, como un ser trascendente, del que dependen
en definitiva el mundo y el hombre10. El hombre solo puede escucharse así mismo, a los
otros hombres o el sonido sordo de un espacio vacío .no existe dios ni nada que rebase el
ámbito finito.11

La primera (teórica) consiste en una negación expresa de la existencia de dios, su modo es


consiente y consecuente del destierro de dios de su pensamiento. Esta forma de concebir el
ateísmo, se conoce porque las manifestaciones externas de la persona hacen lectura de su
conciencia interior, que puede ser en aspecto negativo (ignorancia total de la idea de Dios)
o positivo (la negación categórica y responsable de la idea de Dios).
7
A. Camus., El Mito de Sísifo, Losada, Argentina,1957.Pg.33
8
Ibid., 22-27
9
E -Bueno de la Fuente., La dignidad de creer, Biblioteca de autores cristianos (Bac), Madrid, 2006. Pg. 53
10
AA. VV., El problema del ateísmo, Sígueme, Salamanca 1987.Pg.21
11
E -Bueno de la Fuente., La dignidad de creer, Biblioteca de autores cristianos (Bac), Madrid, 2006. Pg.85
El segundo (practico) consiste en vivir como si Dios no existiera, organizando
decididamente la vida según un sistema de valores del que Dios está ausente. En otras
palabras, se puede decir indiferentismo en el caso de las personas del reconocimiento de
teórico no sacan ninguna consecuencia (concreta) para su vida12. El incrédulo es un
creyente que se ignora.13 A este respecto, Benedicto XVI se ha pronunciado: «En nuestros
tiempos se ha verificado un fenómeno particularmente peligroso para la fe: hay una forma
de ateísmo practico, en el que no se niega la verdad de la fe o los ritos religiosos, sino
simplemente se consideran irrelevantes para la existencia diaria, separados de la vida,
inútiles»14.

De este modo, la postura ateísta pueda ilustrarnos que: Dios es inabarcable. Pero, Dios no
es abarcable. «El descubrir a Dios en lo más profundo de mi corazón y de mi corazón
podrá ser verdadero pero nunca científico ni demostrable a los demás. La introspección es
algo individual e indemostrable»15. Sin embargo, quien debe descubrir Quien debe
descubrir a Dios no es ni nuestra inteligencia, el camino racionalista, ni nuestra voluntad, el
que usan los voluntaristas intuicionistas. Debe ser un camino en el que se juega toda la
persona en todas las potencias y cualidades16 .

Finalmente, considerar el ateísmo como validado seria equivoco para la naturaleza humana.
El hombre apartado, expropiado y abandonado de Dios, es una creatura totalmente carente
y muy vacía, puesto, que sencillamente existiría solo en él la dimensión humana. Esto
significa, el reduccionismo de las facultades hombre como exclusivamente biológico y
racional. El concepto de persona empleado por «Beocio»17, quedaría al esplendor de la
razón ignorando la dimensión que están necesaria para vida humana. Y como la razón
(ateísmo) dice no poder comprobar la existencia de Dios, lo real es que «yo soy Dios». Esto
sería catastrófico, porque el hombre es un ser comunicable y abierto a la transcendencia. La
fe es el movimiento interior capaz de abrir las posibilidades (mística- fascinación -misterio)
que exceden el orden físico.

Por último, la figura de Agustín de Hipona, es referencial ya que este hombre, vivió la
dualidad: si dios existía. Una frase hermosa fue la que escribió en sus confesiones da: Dios
está más cerca de mí que yo a mí mismo […] No vayas fuera de ti mismo, vuelve a entrar
en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad18. Entonces, «Dios si existe» y su
conversión: es el testimonio de que a «Dios hay que verlo con los ojos del alma», y no
solitariamente con las fuerzas de la mente. La repuesta a la ignorancia está en la fe.

12
M. diez- A. Martínez ., En nombre de Jesús, Progreso,Mexico,1991. Pg. 28
13
I. Leep., Psicoanálisis del ateísmo moderno, Edit. Carlos Lohlé, Argentina, 1963 Pg. 60
14
Benedicto XVI., Audiencia general: El «ateísmo práctico» de la sociedad actual, Roma, 2012.
15
E -Bueno de la Fuente., La dignidad de creer, Biblioteca de autores cristianos (Bac), Madrid, 2006. Pg. .70
16
Ibíd.,Pg.71
17
Boecio: Persona es sustancia individual de naturaleza racional.
18
C. Diaz., Breve historia de la filosofía, Encuentro, Madrid, 2002 Pg.57